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Y por qué no por Carmen Castro

Carmen Castro es parte de la comunidad Librodenotas y editora singenerodedudas, bitácora especializada en temas de género y democracia. Y por qué no dejó de actualizarse en mayo del 2006.

¿Café o Té?

Con frecuencia necesitamos de esta excusa para hacer una parada, ya sea en la intimidad o para conversar con otras personas.

Es un recurso muy socorrido, que acaba incorporándose a nuestro estilo y ritmo de vida, convirtiendo en adictiva esa extraordinaria sensación de cómo se despiertan los sentidos ante una humeante y olorosa taza de café recién hecho. Hay quien experimenta similares sensaciones con el té y hay incluso quien se dedica a teorizar sobre qué tipo de consumo se asocia más a los modelos educacionales de hombres o de mujeres.

A mí me gusta el café, también el té, lo reconozco, pero de diferente forma. El café satisface mis necesidades de actividad, el té lo disfruto sólo en momentos de relax. ¿Querrá esto decir que disfruto como mujer y trabajo como un varón? Pues la verdad, no se me había ocurrido hacer ese tipo de paralelismo, porque no creo que funcione; me limito a saborear de ambos en cada momento, sin más.

Por las mañanas es el motor de arranque de mis neuronas, el café calentito me acompaña en la primera lectura que hago a través de internet de lo que acabará formando parte de la agenda del día. Las reacciones se van sucediendo a medida que me despierto y con sumo cuidado intento protegerme del mal fario que desprenden algunos acontencimientos y artículos de opinión, el segundo café actúa como coraza y para cuando llego al tercero la fiera ya se ha adueñado de mi cuerpo reclamando acción.

Hay días especialmente duros, y otros en lo que este ritual se interrumpe ante algún fragmento leído; esta mañana, sin ir más lejos, el cafelito recién hecho casi se me atraganta al intentar digerir la prensa que, entre las perlas que ofrecía, me asaltó con la siguiente noticia: “la Audiencia de Barcelona ha dictado una sentencia por la que rebaja la pena impuesta por un juez a un maltratador porque agredió a su esposa en la portería del domicilio y no en el interior”.

¿Será posible que aún no hayamos aprobado todavía el carnet de puntos para las pifias judiciales? La toga, el birrete y hasta el salario habría que embargarle al personaje que ha dictado esta sentencia. ¿Qué será lo siguiente desde esta perspectiva judicial, la divulgación de una campaña informativa del tipo “si me pegas, hazlo en casa”?.

Carmen Castro | 01 de diciembre de 2004

Comentarios

  1. Otis B. Driftwood
    2004-12-01 20:25 Es que es automático: uno lee “La Audiencia de Barcelona”, o “un juez de Barcelona”, o incluso “una juez de Barcelona” y se echa a temblar. ¿Alguien ha pensado en hacer limpieza en aquellos juzgados de una puñetera vez? Porque es que siempre son los mismos, oigan.

    Saludos
  2. Cayetano
    2004-12-01 21:01 Hace un año que no tomo café. Me gusta su olor, su sabor ya no me gusta. ¿Te verde? con menta o hierba-buena, lo mejor el proceso: Mientras se calienta el agua preparas la taza, las hojas secas en la mano, ... tiempo detenido. No es la ceremonia del té pero a falta de otros ritos me sirve este. Tiempo detenido, fuego, agua, y de la tierra la buena hierba perfumando un instante.

    No olvido la Audiencia. La misma pregunta ¿Quien pone la denuncia?
  3. Ginger
    2004-12-11 00:53 Hay jueces y juezas realmente impresentables y ahi siguen y seguirán porque no hay auténtica voluntad de cambio.

    Yo soy de té y comparto con Cayetano el ritual y las sensaciones de tiempo detenido y paz interior.


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