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Teratología por Marcos Taracido

«Quizás sea el momento de explorar otra percepción de los desvíos, de buscar desde otros ángulos, de observar en los destellos del espejo, de describir la ofuscación, de voltear la entelequia, de sopesar qué perversidad o cuál aborto corroe la naturaleza. Momento, quizás, para una nueva teratología.» #. Marcos Taracido escribe cada jueves Textos del cuervo. Teratología dejó de actualizarse en marzo del 2008. Foto: Joan Fontcuberta, El Ciclop, reproducida con el permiso del autor

[Fabula] Res anxietas

Vive como una larva adormecida en el cerebro que despierta a ratos y no engulle neuronas, sino que muerde y despelleja. No se percibe, salvo porque nubla los sentidos y se los apropia, y obliga al ojo a procurar la esquina mirando detrás de cuanto se percibe, como si tras el aire viviese la espesura; y un temblor casi inapreciable se instala debajo de la piel; y eriza cada músculo como se estira un arco. Adopta la apariencia de un murmullo físico, y cuando llega, si encuentra cálido su hábitat, ya no se marcha hasta que nota el frío.

Marcos Taracido | 29 de noviembre de 2007

Comentarios

  1. Alberto
    2007-11-29 19:05

    ¿Hasta que nota el frío? Yo siempre creí que esta cosa era mucho más arbitraria, actuando como los brotes de las enfermedades, sin criterio o previsibilidad. Como las tormentas que caen de golpe y no se ven venir ni siquiera en los telediarios. Siempre he pensado que, efectivamente, se aloja en el cerebro y permanece ahí para siempre desde la primera vez que logra entrar, y sí, es posible que haya factores climáticos que faciliten o no su aparición pero aún así creo que suele marcharse porque sí, manteniendo la amenaza de volver. Esa es su fuerza, esa es su arma, logra sembrar una semilla de incertidumbre por su aleatoriedad…

    Es decir, es como si de repente conceptos teóricos y verbales como “presión” adquirieran envergadura física, real, con tres dimensiones. Y me los imagino como una especie de fantasmas oscuros encapuchados que, mires donde mires, están allí. Y cuando te han atenazado de miedo, cuando te tienen sometido, cuando sólo tienen que darte el golpe de gracia, te miran fijamente y se marchan de allí. No sin antes volverse a darte una última mirada, como advirtiéndote de que pueden volver en cualquier momento… (Ansiedad).

  2. María José
    2007-11-29 20:06

    Alberto, es que esta rex tiene varias formas. Tú hablas de una de ellas: el pánico. Si bien es cierto que el que la alberga tiene sensación de aleatoriedad, y que eso hace que no baje la guardia (su mejor aliado), no está tan claro que su proceso sea aleatorio y que no obedezca a ciertas leyes (yo confío en que así sea), aunque de momento sepamos muy poquito de ellas.

  3. Marcos
    2007-11-29 22:08

    Bueno, a ver: Alberto, lee “frío” como una metáfora: ¿qué sucede cuando un ser vivo (cálido) se enfría? Pues eso, que creo que coincidimos. Por otro lado, «anxietas» es ansiedad, desasosiego. Claro que habrá leyes, pero son las leyes del monstruo, y el que sufre a ese monstruo no las conoce; es, creo yo, precisamente esa ausencia práctica de enemigo lo que lo hace tan terrible; incluso aún intuyendo algunas de sus normas, se oculta tan hábilmente que apenas sí podemos hacer algo más que ganar mínimas batallas.

    Saludos

  4. Ana Lorenzo
    2007-12-01 08:31

    Monstruo asqueroso: «ya no se marcha hasta que nota el frío»; aun cuando está adormecido, uno recuerda que está allí y que cuando quiere, despierta.
    Y cuando la rex anxietas es amiga íntima de una circunstancia concreta del hábitat que la alberga, despierta de golpe y fuertemente en cuanto esta circunstancia merodea (o uno se imagina que va a llegar) y entonces el monstruo crece más y más.
    Preciosa forma de definirlo, Marcos.
    Un beso.



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