Libro de notas

Edición LdN
Mondo Píxel PG por John Tones y Javi Sánchez

Mondo Píxel PG supone, como el Parental Guidance de su título indica, un punto de vista alternativo y guiado acerca de los videojuegos. Cada viernes, John Tones y Javi Sánchez, miembros del hervidero de visiones con seso sobre lo interactivo Mondo Píxel, contarán en LdN cómo se ha convertido el ocio electrónico en una volcánica explosión de inquietudes pop. Sus ramificaciones en cine, tebeos y música, su influencia en nuestra vida diaria, su futuro como forma de ocio y olla a presión cultural. Cada semana en Mondo Píxel PG.

Deslumbramiento momentáneo

El momento más significativo del mayoritariamente lamentable periplo de John Tones por el E3 de este año no tuvo lugar entre los brazos de una azafata semidesnuda de Ubi Soft o entre los atronadores bafles del puticlub cool que había montado Electronic Arts. Sucedió en una mugrienta cafetería donde servían cheeseburgers en cosa de minuto y medio, ready to go, to eat o lo que se terciara. El tercer día, a las tres y pico del mediodía, Tones disponía de ocho minutos para comer. Cheeseburger. Y rapidito, jefe.

A su lado se apostó un ser gigantesco alemán. Zampaba una especie de delicatessen de pastrami portátil, y ya había hecho algún tímido intento de acercamiento fraternal en la cola. Pero esta vez, Tones estaba arrinconado en una pequeña barra: el tiempo que le restaba antes de ir a ver alguna porquería se reducía por minutos (siguiendo el natural transcurrir del tiempo, por otra parte). El alemán, ya sin nada que perder, le chapurreó “¿Qué tal? ¿Has visto algo interesante?”. Tones, al que el hambre y el estrés había hecho mella, respondió con un seco “No, en realidad no”. “¿No?”, se maravilló el joven alemanazo, “¿Nada de nada?”. Tones suspiró todo lo visiblemente que pudo e intentó explicar la aparentemente contradictoria situación: “No, porque esto es un agobio. Llevo toda la mañana corriendo de un lado para otro para que me hablen de juegos que en su inmensa mayoría van a ser una purria, y ahora solo tengo diez minutos para comer esta porquería”. Purria, en inglés purrish. El alemán retrocedió levemente con gesto de pasmo, y Tones (que también está fuertecito, para qué vamos a decir otra cosa) intentó congraciarse con él con un amistoso: “Pero vamos, supongo que si vienes con compañeros y eso, pues se puede cubrir la feria con cierta relajación. Yo he venido por la revista Plastation Oficial española, ¿y tú?”. El alemán sonrió y afirmó, sin pudor y con orgullo: “He venido por mi cuenta. Llevo todo el año preparando este viaje”, y enseñó una identificación que Tones no había visto hasta ese momento, a diferencia de las muy abundantes de periodistas y expositores: la de visitante.

La conversación se prolongó el tiempo que tardó Tones en decidir que era asombroso que la hamburguesa aún no metabolizada ya estuviera deseando volver al exterior de su cuerpo, pero que parecía que ese iba a ser el trayecto, y que más le valía estar en el baño para cuando ese periplo fuera inevitable. Pero se quedó pensando (el siguiente juego que vio fue el nuevo PES, así que desde luego, pudo dedicar media hora adicional a pensar en ello) acerca de la entrega necesaria para viajar desde Alemania a la ciudad más fea de Estados Unidos (y Tones ha estado en Seattle, cuidado) solo para probar unas cuantas demos algunos meses antes que el resto de los gordos de Internet.

La segunda experiencia significativa que tuvo Tones fue la única fiesta a la que asistió en su viaje (llamar “fiesta” a una cola de dos horas y media para poder señalarle con el dátil a Nathan Drake a qué plataforma saltar es demasiado llamar): una celebración del vigésimo aniversario de Sonic, con un concierto en el que el compositor de las bandas sonoras de los juegos originales de la serie, Masato Nakamura, interpretaba los hits de toda la serie. A pie de escenario, un grupo de no menos de cincuenta o sesenta fans tocados con unos gorros que imitaban las púas del erizo, aparte de los sempiternos cosplays pochos, jaleaban todas y cada una de las melodías que se interpretaban.

Todas y cada una.

Habría que aclarar que la de Sonic es, posiblemente, una de las sagas más devaluadas de la historia del medio. A pesar de su imperdurabilidad como icono, las continuas meteduras de pata de Sega a la hora de fabricar nuevas entregas han convertido a la franquicia en uno de los sinónimos más evidentes de la avaricia desproporcionada y sin compasión de la industria. Pero a los fans en la sala poco les importaba, y jaleaban cada nueva sintonía, tanto las de juegos más o menos clásicos, como las de entregas que fanáticos y críticos han coincidido en considerar mierdas muy notables, como Shadow the Hedgehog o el Sonic the Hedgehog de 2007. Todo les gustaba, sin criterio ni distinción, imbuidos en la avalancha de estímulos que propicia el E3: da igual la cantidad o la calidad, lo importante es tragárselo todo, todo el rato.

Uno de los primeros tuits que tecleó Tones en la primera conferencia a la que asistió hacía referencia a que tenía al lado al gilipollas que gritaba “WOOOOOAAAAAAAHHHH WOOOOOOOOOO AWESOMEEEEEEEE” en todas las ruedas de prensa. Lo amargo de la cuestión es que, posiblemente, el dueño / dueños de esos enfervorecidos aullidos, orientados a absolutamente cualquier novedad presentada en las conferencias (y son muchas) no pertenecen a uno o varios fans, sino a uno o varios periodistas. Es en ese momento cuando Tones comprendió el objeto de tanta luz estroboscópica, tanto amplificador a nivel insalubre y tanta ostentación mamaria: devolver a los periodistas al embrionario estado donde todo cuela y todo es belleza, buenas ideas, sagas inmortales y Maria Whittaker.

Con algunos funciona, vistas las crónicas cegadas por el oropel que iban llegando a los medios españoles. En el mejor de los casos, como niños con zapatos nuevos, a los que se consiente observar desde dentro del armario qué van a hacer sus mayores allá para finales de 2012. En el peor, periodistas que han retrocedido hasta sus etapas como fans y han olvidado que un lugar donde te dejan ocho minutos para comer una cheeseburger no puede generar algo en condiciones ni queriendo.

John Tones y Javi Sánchez | 17 de junio de 2011

Comentarios

  1. carlixyz
    2011-06-23 03:16

    WOOOOOAAAAAAAHHHH WOOOOOOOOOO AWESOMEEEEEEEE (no pude resistirme) XD

  2. Andrés
    2011-06-24 00:17

    “ periodistas que han retrocedido… “ Qué manía.A la mayoría de juntaletras que habría por allí no creo que se les pudiera llamar “periodistas”. Vaya, ni siquiera a Tones. Llamadles readactores, críticos, analistas, fanboys… no sé. Pero la mayoría no tiene un rigor ni conocimiento mínimo como para decir que hacen “periodismo”. Ése es parte del problema. Al final, el personaje más honesto con su condición habrá sido alemán gigante ese que se encontró…



LdN en Twiter

Publicidad

Publicidad

Libro de Notas no se responsabiliza de las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons
Desarrollado con TextPattern | Suscripción XML: RSS - Atom | ISSN: 1699-8766
Diseño: Óscar Villán || Programación: Juanjo Navarro
Otros proyectos de LdN: Pequeño LdN || Artes poéticas || Retórica || Librería
Aviso legal