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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Yo leo en un iphone

Pues sí, hace mucho que vengo apostando por la lectura digital, por los dispositivos de lectura electrónica, por sus ventajas y bondades, también por la inevitabilidad del cambio de paradigma, y por la necesidad de que las editoriales se lancen al ciberlibro. Sin embargo, les confieso que todavía no había leído ninguno. Sí, claro, leí infinidad de cosas en la pantalla de mi ordenador y en la de mi iphone (incluso antes en un Nokia n80), pero no libros: artículos, páginas web, a lo sumo extensos reportajes… El iphone me resultaba especialmente útil para leer lo no leído antes de LdN en el sofá, por la noche. Pero libros, no. Sinceramente: entre la pila de libros en papel por leer y los que ya había ido metiendo en el aparatejo de Apple, pues me decantaba por las tres dimensiones, creo que por pura costumbre y tradición. Pero la coyuntura salió al paso y hube de pasar varios días fuera de casa y eludí conscientemente llevarme libros de papel. Y ahora ya puedo decirlo sin ambages ni especulaciones ni apuestas de futuro ni actos de fe: leer en un dispositivo electrónico es al menos tan satisfactorio como en un libro tradicional. Y voy compartir con ustedes mi experiencia en forma de lista:

  • El iphone no es propiamente un dispositivo de lectura electrónica, pero se puede transformar en él a través de software. Digo esto porque los dispositivos especializados que están surgiendo como setas son todos mucho más grandes: digamos que el iphone es como un libro de bolsillo, pero de los de bolsillo de verdad: no es que sea más barato o de peor calidad, sino que su tamaño es apropiado para llevar en un bolsillo; se lee con una mano, y se puede llevar a cualquier parte sin que ocupe o moleste. El inconveniente es que no es apto para la lectura de libros con formatos muy amplios o en los que la imagen sea esencial, pero es perfecto para todo lo que sea texto.



  • [Paréntesis exculpatorio: esto no es publicidad del iphone: les cuento esto porque es mi experiencia, pero creo que la mayor parte de sus ventajas son extensibles a cualquier otro smartphone, e incluso algunos con más ventajas que este.]
  • Viene con luz incorporada, con lo que se puede leer en cualquier ambiente, perfecto para la cama si se duerme acompañado y no se quiere molestar con la potencia de las lamparillas de noche. Algunas dificultades para leer al aire libre con sol directo.
  • Se habla siempre —yo también— de la pérdida del tacto del libro tradicional, de la pérdida de la belleza de las ediciones, del olor… por ahora no incorpora olor el iphone, pero les aseguro que da auténtico placer estético leer en él, al menos en el programa que yo lo hago, por la elegancia, el movimiento de las transiciones de página, los contrastes de fondo y letras… y aunque todavía estamos empezando ya se pueden distinguir calidades en las ediciones digitales de los libros, igual que en las de papel.



  • Es sumamente sencillo el proceso de carga de libros en el iphone. Yo utilizo (hay más, hay decenas) Stanza, gratuito y absolutamente perfecto. En el ordenador tengo instalado Calibre (del que ya les hablaré en otra ocasión como herramienta de conversión de ebooks): ahí paso los libros que quiero leer y desde el iphone/Stanza me conecto por wifi y los descargo.
  • Si necesito llevar en el iphone libros con formatos más complicados o llenos de imágenes, utilizo Files o GoodReader, que leen todo o casi todo.




  • Estos programas en general permiten tomar notas, aunque no corregir el texto. De los tres libros que me leí esos días dos eran maquetas de libros que editaremos en septiembre, y sobre los que estaba haciendo correcciones: con un clic salía del programa de lectura, abría el Evernote, anotaba lo que quería cambiar, modificar o sobre lo que quería llamar la atención y volvía al libro. Al llegar a casa, entraba en el Evernote del ordenador y allí tenía las notas para modificar lo que quisiera en el texto.
  • Decía antes que el formato pequeño no permitía libros con imágenes, pero como pueden ver en la captura si el libro está bien editado y preparado para estos formatos (el que ven es un epub) la adaptación es más que solvente y la lectura idónea.
  • Y bueno, en el mismo aparato está todo lo necesario para solventar dudas en la lectura: el diccionario, la wikipedia, google… e incluso pueden atender llamadas telefónicas.

No creo, pues, que los smartphone sustituyan a los dispositivos de lectura electrónica, pero sí que estos tienen mucho que aprender de aquellos y apropiarse de todas sus ventajas, que son muchas. Y ahora sí se lo digo con conocimiento de causa: los libros digitales ya están aquí para quedarse y expandirse como un virus bueno, y su lectura es placentera y gratificante, y rehuirlos o rechazarlos es sólo perderse una experiencia estupenda, y aplazar el futuro.

Marcos Taracido | 30 de julio de 2009

Comentarios

  1. Paco
    2009-07-30 20:41

    Bien, Marcos, parece que has entrado por la puerta grande en el nuevo mundo del libro. A mí casi nadie me cree cuando defiendo algún artefacto tecnológico, pero a ti te creerán muchos más :-)

  2. Miguel A. Román
    2009-07-31 02:02

    Bueno, pues tras tu confesión, resulta entonces que yo ya soy un veterano, pues hacen ya una decena las novelas largas que han desfilado por mi iPAQ.

    Soy lector “a salto de mata”, y ahora me lamento de no haber tenido a mano el cacharrillo en tantos años de tiempos muertos en circunstancias en las que no has previsto llevarte un libro: salas de aeropuerto con vuelos retrasados, ferrys, trenes, autobuses y aviones, restaurantes esperando mesa, incluso algún monumental atasco en la autovía.

    Además he de añadir una ventaja: le pinchas unos auriculares y voilá, música para completar el proceso de abstraerte del entorno y centrarte en el disfrute de la lectura.

    Desde luego que compraré un artilugio ad hoc para leer libros digitales, pero voy a esperar a que la batalla de los formatos tenga un claro ganador, y además lamentaré que no tengan música, agenda, juegos, notas, mapas, teléfono ni Internet.

  3. Marcos
    2009-07-31 04:00

    Lo de la música estuve a punto de comentarlo, pero sucede que yo o escucho música o leo, no puedo hacer ambas cosas a la vez; sí puedo escrbir y escuchar música a un tiempo, aunque es una ilusión: en el momento en que escribo dejo de oír la música.

    Y seguro seguro que los dispositivos que vengan tendrán todo eso que echas en falta.

    Saludos

  4. Ana Lorenzo
    2009-08-01 00:31

    Yo eché de menos este verano un chisme para no tener que cargar con los 10 ó 12 libros que me llevo normalmente. Porque la verdad, entre la tienda, la mesa, las cosas de toda la familia… los libros ocupan, vaya si ocupan: un e-reader, mi reino por un e-reader, mascullaba :-) Ahora que yo, como tenga que leerlo en algo similar a un iphone, tendré que pasarme a gafas de +5 por lo menos.
    Creo que, efectivamente, para los viajes, no echaremos en falta el olor y el tacto de los libros en papel, aunque en castellano quizá sí que haya más editoriales, además de Editorial Libro de Notas, que apuesten por el formato digital en un tiempo normal, ¿no?
    Un beso.



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