Libro de notas

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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Perdurabilidad del pergamino (o el futuro del libro)

Se trata de un prodigio ante el que sólo la costumbre de los siglos de uso evita el pasmo constante y la maravilla. Un soporte, un recipiente, un receptáculo que crece, madura, modifica su estructura y cimientos, suelta su lastre, exuda y florece, como una ameba que al paso decidido de milenios viene a la piel y a los huesos. Usamos las tablas, los rollos, los códices, el libro para contener las letras que traducen todas las historias del mundo, y quizás por el valor de esa carga el envase se ha ido contagiando del deslumbramiento de las ideas y los cuentos y ha buscado fundirse doblemente: con los textos y con las manos que sujetan la lectura.

Los libros huelen, saben, suenan y es materia (se ve y toca). Leer con los cinco sentidos (Víctor Moreno, Pamiela, 2003) trata exactamente de eso, de las formas, los sonidos, los sabores y olores que expelen los libros; él mismo es un volumen hermosísimo, una de las ediciones más bellas que haya disfrutado nunca. El autor analiza todos esos aspectos e invita a realizar actividades para acercar su fisonomía a los primeros lectores, y todo ello es agradable y aprovechable, aunque uno tenga siempre la sensación mientras lo lee de que hay más, mucho más, de fina teoría que de práxis.

El masivo pase de los textos en papel a los dígitos virtuales es un síntoma, inmaduro aún y poco consistente, del próximo salto en la evolución del libro. Google se lanza a la creación de software que optimice la lectura de libros digitales y entonces sabemos que la cosa va en serio, y que todo ese esfuerzo por transformar la tinta a formatos digitales tiene que venir acompañado de soportes, libros aptos para acoger esos nuevos textos. El libro tal y como lo conocemos y gozamos sólo pasará a ser objeto de museo cuando surja otro que no ceda ninguna de las ventajas amasadas durante centurias e incorpore todas las mejoras: un libro manejable, amable al tacto, portátil (en la cama, el váter, la playa, el bus), rudo y maleable ante los golpes, con baterías semejantes al aguante de los ojos y el vencimiento del sueño, hermoso, quizás mudable en su estética, de tecnología abierta y universal, compatible con todos los textos y que incorpore el hiperenlace de modo que un libro, finalmente, sea todos los libros.

Marcos Taracido | 25 de enero de 2007

Comentarios

  1. Ana Lorenzo
    2007-01-29 17:50

    Otro convencido de que el libro tradicional va a pasar. Yo también lo empiezo a creer, aunque la verdad es que me gusta el libro de papel, cómo huele, el tacto del papel en sí, su comodidad… Te copio un trozo de un articulito que escribí en Addenda et Corrigenda sobre mi reacción al oír que el libro iba a pasar de la boca de Hipólito Escolar (es que os aliáis los amantes de los libros, vaya):

    Ese año, el Museo Arqueológico Nacional ofreció un ciclo de conferencias bajo el nombre de «La escritura y el libro en la historia» —lo cierto es que este museo, sito en la calle Serrano de Madrid, a espaldas de la Biblioteca Nacional, organiza actividades muy interesantes—. Una amiga y yo asistíamos a todas las conferencias que podíamos de ese ciclo y no nos arrepentíamos, aun teniendo que robar el tiempo de donde no lo había.

    El caso es que una de las conferencias la iba a dar Hipólito Escolar Sobrino. ¡Don Hipólito Escolar! El que haya estudiado o leído siquiera algo de historia del libro sabrá lo emocionante que nos resultaba que viniera él en persona, en carne y hueso. ¡Y para colmo, su conferencia se titulaba «El orto de la Galaxia Gutenberg»!

    Ese día fuimos con antelación, convencidas de que el aforo estaría completo enseguida y nos quedaríamos fuera. Sorpresa: hubo sitio, no diré que de sobra, pero no menos que en las otras conferencias.

    Fue un placer verle y oírle hablar. Tomé notas, por supuesto, como en el resto de las ponencias a las que asistí. Pero no me hace falta consultarlas para poner aquí un dato con el que comenzó él: «De los aproximadamente cinco mil años de la historia de la escritura, sólo cinco siglos los ocupan los incunables y los libros actuales; eso hace un 10 %, ¿no me engaño?». Y tampoco tengo que consultarlas para compartir con ustedes las palabras con que terminó: «Es el fin de la Galaxia Gutenberg: el libro va a dejar de existir tal y como lo conocemos. El (o la) Internet acabará con el libro actual».

    ¿Qué quieren? Era Hipólito Escolar quien me lo decía. Para mí fue como el día en que mis hermanos mayores me dijeron que los Reyes Magos eran papá y mamá, que si quería ir a comprar algo con ellos. Un mundo nuevo se abrió, por supuesto, pero la llorera no me la quitó nadie.

  2. Marcos
    2007-01-29 20:40

    En realidad me parece que pongo demasiadas condiciones para la desaparación del libro tal y como lo conocemos; fíjate que digo que creo que sólo desaparecerá si el nuevo soporte tiene TODAS sus ventajas de portabilidad, algo de lo que por ahora estamos bastante lejos.

    Por lo demás, mi sentimiento es una complicada amalgama de fascinación por lo que venga/viene y desazón por lo que se irá/va.

    Saludos.



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