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La guillotina-piano por Josep Izquierdo

La Factoría de Ultramarinos Imperiales ofrecerá a sus clientes, a través de la guillotina-piano —su dispositivo más acomodaticio—, un sinfín de discusiones vehementes sobre el arte y la cultura, y nada más. Josep Izquierdo es recargador de sentidos, contribuyente neto al imperio simbólico que define lo humano. Y si escribe, escritor.

Pintar la ciudad

En estos días ha tenido una cierta repercusión en los periódicos la subasta en Christie’s del cuadro de Antonio López Madrid desde Torres Blancas. Como siempre, aquello que más llama la atención es a) el precio (“Con la subasta de ayer, Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) no sólo consigue un récord personal, sino que se convierte en el pintor español vivo más caro del mercado, por delante del mallorquín Miquel Barceló (1957) y el catalán Antoni Tàpies (1923).”, y b) lo que los anglosajones llaman trivia, que haríamos mal en traducir por trivialidades (‘cosas conocidas por todos’) cuando son más bien ‘curiosidades’, cosas que pocos saben pero que en realidad no tienen relevancia: según la notícia, por ejemplo, “hacia la mitad del lienzo se pueden apreciar las fechas 21 de abril, 21 de mayo, 21 de junio, 21 de julio y 21 de agosto, presumiblemente los días en que López pintó la misma escena. Parece claro, señalaron los expertos, que la luz del atardecer a las 21:40 horas en Madrid que marca el reloj del edificio de la izquierda sólo se puede ver en el mes de junio, mientras que la ausencia de tráfico en la avenida de América a esa hora indica que cuando lo pintó era el mes de agosto.”

Empiezo por el final. No sé cuánto tardaremos en hojear en las librerías un Código Antonio López en el que el paisaje de Madrid pintado por López revele algún secreto turbador, potencialmente desestabilizante, pero la decidida vocación editorial de este país hacia el best seller debería hacer que no tardara. ¿Tal vez que Gallardón es el hijo secreto de Esperanza Aguirre? Bueno, las edades de ambos son un pequeño problema, pero nada que no pueda solucionar un novelista avezado en mcguffins argumentales, de los que España no anda precisamente escasa, últimamente. Si el aguerrido autor necesita ideas, le propongo que mire en la Wikipedia las fechas que aparecen inscritas en el cuadro (sólo tiene que pinchar el link) y elija un acontecimiento de cada una de ellas, y los agite, pero no los bata, en su cerebro hasta dar con la historia. Si quiere más opiniones mías, creo que el primer atentado de los GRAPO, en 1975, en el canódromo de Madrid, en que asesinó vilmente a dos perros de la Guardia Civil puede dar para mucho, si tenemos en cuenta que lo del terrorismo está sin explorar literariamente y que la mayoría de los simpatizantes de los GRAPO en su momento debe andar ahora alrededor de grupos ecologistas. Una historia de pecado y redención, un cierto aroma a Dovstoiesky, puede hacer milagros con el prestigio y la cuenta corriente de cualquier literato.

Me encanta el periodismo cultural en este país. ¿O es que ante el realismo extremo de Antonio López el periodista se siente desarmado? ¿Cree que no hay nada de lo que hablar ante la supuesta correspondencia entre la realidad y su imagen? ¿Es que no hay nada que decir de lo que todo el mundo entiende? ¿Todo el mundo lo entiende? ¿No sabe qué decir de las diferencias artísticas entre quienes eran hasta ahora los más cotizados entre los pintores españoles vivos y la nueva estrella del artisteo patrio? ¿Tiene el resultado de la subasta algo que ver con las tendencias estéticas del coleccionismo artístico actual, dentro y, sobre todo fuera, de España? Entre los conocimientos que te permiten ganar una partida de Trivial y la Historia del Arte o su Filosofía hay una vasta tierra que este país, y esta cultura, se empeñan en que no sea de nadie.

Aunque lo parezca, las preguntas no son retóricas, así que les dejo pensando sobre ello y sobre más cosas de las que les escribiré el próximo viernes.

Josep Izquierdo | 04 de julio de 2008

Comentarios

  1. Roger
    2008-07-05 04:53

    Siempre me ha llamado la atención que en las vistas de Madrid, de Antonio López, ni hay ni un coche, ni un peatón, ni un perro. No creo que agosto tenga nada que ver. Más bien parece que quiere pintar la ciudad como una naturaleza muerta. Y eso, si no resulta violento, por lo menos irónico sí. ¿Qué mejor que tomar una de las ciudades más vitales de Europa y sustraerle, como la sangre a una pieza de caza, toda señal de vida?

  2. Ana Lorenzo
    2008-07-06 20:01

    Estoy con Roger: he vivido cerquita cerquita de Torres Blancas y de la Avda. de América desde pequeña y en Madrid, en agosto, sigue habiendo tráfico y gente, mucha menos, desde luego, pero ese paisaje que ha pintado Antonio López es una naturaleza muerta: no refleja ni junio, ni julio, ni agosto. La naturaleza muerta a lo grande: una ciudad entera, a vista de pájaro, pintando explícitamente las casas habitadas (o con testigos de que alguna vez han sido habitadas: las ventanas abiertas y cerradas, los toldos de distintos colores bajados o subidos…). Una ciudad que bien podría ser el escenario de una historia de ciencia ficción en que toda presencia humana ha desaparecido: el realismo y la falta de vida en el momento del retrato (una ciudad sin tráfico ni luces ni peatones no es como un pueblo con árboles o un paisaje) le da un desasosegante aire claustrofóbico: ¿todo ese asfalto y ladrillo sin personas no es casi un cementerio?
    Un beso.



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