Libro de notas

Edición LdN
Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Benedetti o sobre lo confuso del aprendizaje

Mi iniciación en la lectura de poesía vino a través de cuatro libros, y bastante espaciada en el tiempo. El primero fue Bécquer y sus Rimas, en la primera adolescencia. Aquello fue una revelación absoluta, un paladeo constante y diario, febril, casi enfermizo; yo fui un adolescente comedido, pero quizás ese hundimiento en Bécquer fuese lo más parecido al descontrol hormonal del púber, aunque en la más absoluta intimidad. Me aprendí todas las rimas de memoria, y los que conocen mi incapacidad natural para retener información en el cerebro se sorprenderán de que todavía recuerde un buen puñado.

Aún con el romanticismo latente, aunque atemperado, llegó No amanece el cantor. Leerlo fue como afrontar un reto placentero, y quizás fue con él como aprendí que la inteligibilidad tiene muchas formas de aprehenderse. Leía los poemas como una suerte de oráculos que lanzaban una flecha cuya trayectoria siempre acababa perdiendo; pero el vuelo era gozoso.

Por entonces también apareció Benedetti. Si Bécquer y Valente fueron un descubrimiento personal y solitario, el poeta uruguayo fue parte de mi acercamiento al mundo, de los amigos y amores que pasaban sus versos o los escuchaban en la voz de ciclón de Nacha Guevara. Disfrutaba con aquellos poemas que reconfortaban y encendían mi ansia de justicia universal y me incluían un poco en una lucha invisible y, seguramente, inexistente. Incluso sus poemas de amor me parecían delicados y certeros. También por entonces leí La tregua, que me impulsó a la ideación de una novela diarística que, por suerte, nunca llevé a cabo. (Después leí muchos de sus cuentos, algunos muy valiosos)

Pocos años después, y todavía leyeendo sólo la poesía que los estudios me obligaban a leer, compré el Libro del frío de Gamoneda, y retomé las sensaciones que había disfrutado con Valente, pero desde una consciencia mucho mayor de lo que estaba haciendo. Ese libro me lanzó a la lectura, casi exclusiva desde entonces, de poesía.

Hoy me acerco a Bécquer sin pasión, pero con gusto, y puedo apreciar sus recursos y logros históricos; Valente o Gamoneda están intactos. Sin embargo, mi ejemplar de Inventario tiene un peso plomizo y huele a polvo, y ojearlo sólo me produce el placer de las fotos de infancia en las que no importa la pericia del fotógrafo sino el recuerdo.

Y esto me hace plantearme cómo se forja un lector, y aún un escritor. Siento ponerme como ejemplo, pero no tengo a mano a nadie más: ¿ha quedado algo en mi escritura de esos referentes cruciales en mi formación? ¿hay algo del poeta Benedetti en mis textos? Quiero pensar que no ostentosamente. Pudiera ser que él estuviera transfigurado, oculto en formas o modos poco reconocibles pero dependientes de sus versos. Dicho de otro modo: pudiera ser que los textos que hoy escribo deban algo de su esencia a Benedetti, que no fueran como son sin su lectura, que fueran peores; quizás mejores. En cualquier caso, y visto así, no me queda sino darle las gracias.

Marcos Taracido | 21 de mayo de 2009

Comentarios

  1. María José
    2009-05-21 21:55

    Marcos, una definición preciosa y precisa de la esencia de la poesía: “Leerlo fue como afrontar un reto placentero, y quizás fue con él como aprendí que la inteligibilidad tiene muchas formas de aprehenderse.”

    Yo te digo que si queda un rastro de los poemas de Benedetti en tu escritura no se percibe. Pero claro que toda experiencia deja su poso, seguro que también lo han hecho series de televisión. A mí también me encantaba y me sigue gustando oírlos en Nacha Guevara, igual que me gusta oír cantar a Paco Ibáñez poemas de Goytisolo. Mi sorpresa fue cuando me enteré que ambos estaban siendo considerados al nivel de Machado, la Generación del 27 o Valente y el choque fue brutal. Es verdad que mi historia como lectora es un poco peculiar, sólo empecé a leer cuando cayeron en mis manos los grandes, no conseguí pasar de la página 10 de ningún libro infantil o juvenil. Los poemas de Benedetti o de El profeta que entusiasmaban a mis compañeras a mí me parecía triviales, por esa época yo leía y te aseguro que soy la única persona que lo hacía en mi entorno a Jorge Guillén, pongo este ejemplo por raro, porque leía a todos, de todas las épocas y de todos los tipos. Así que no me conformo con cualquier cosa.

  2. rolando gabrielli
    2009-05-22 02:19

    …Mi estimado Marcos, un saludo y algunso apuntes relacioandos con Benedetti y tu interesante nota….

    La poètica y literatura de Mario Benedetti responde en sus claves mayores a su condiciòn, experiencia, exilio Sur. Habitante del màs pequeño paìs del Cono Sur, se universalizò con esa experiencia trascendida de su palabra y exilio. ¿Quizàs no serìa tan conocido en España si no hubiera vivido alli y le hubieran musicalizado su poesìa Serrat,
    Sabina y Nacha Vergara, entre muchos otros. No toda la poesìa “aguanta” mùsica y se convierte asì en oìdo popular. Nicanor Parra, el poeta mayor vivo del habla castellana, ha sido un ilustre desconocido en España. Carmen Balcells lo acaba de descubrir en una visita a Chile. Parra ya tiene 94 años. No tiene el Cervantes el poeta mayor del habla de Cervantes. Tampoco lo tiene Panero, y eso es otra cosa. Benedetti es indispensable para el Sur, sobre todo el de las dècadas de los 70 y 80, cuando fue devastado por las dictaduras.
    Todas las lecturas en conciencia, en cada època, dejan algo al escritor, y las influencias no sòlo se miden por estilos, sino por un sabor, una atmòsfera, un ojo observador de època. Es curioso que las Vacas Sagradas de la literatura, Garcìa Màrquez, Carlos Fuentes y tantos otros, con la excepciòn de Vargas Llosa, no se hayan referido a la valiosa obra de Mario Benedetti. En Chile, afortundamente, Parra y varios escritores se pronunciaron. En materia de poesìa Benedetti tuvo una tarea ardua frente a poetas del tamaño de Neruda, Parra, Gonzalo Rojas, Lihn, Teillier Oscar Hahn, Millàn, Ernesto Cardenal, Juan Gelman, Pacheco, Germàn Belli, Dalton, y tantos otros que se me escapan.
    Una feliz mañana desde el tròpico…por cierto les recomiendo vean la pelìcula El Presagio…..
    Rolando Gabrielli
    PD
    La poesìa tiene muchos caminos y ninguno es parecido a otro

  3. Alber
    2009-05-22 04:13

    Ja, y yo me creo que Bacells acaba de descubrir ahora a Parra, poeta nada desconocido en España. Vamos, que ni de coña, joven.

    Ah, y a Parra no le dan el Cervantes porque no se lo merece. Ya está.

    Por cierto, hace unos diez años, conocí a unos tíos en Madrid que estaban haciendo campaña a alto nivel (o eso se creían ellos) para que a Parra le dieran ¡el Nobel! De flipar. Pues iban en serio.

  4. Xoán
    2009-05-22 05:46

    Y lo mejor del aprendizaje y sus confusiones, Marcos, es que no termina nunca. He leído los comentarios sobre Benedetti de aquí al lado y me han entrado ganas de echar leña al fuego. Lo hago aquí, al hilo de tus siempre sensibles observaciones. Advierto que no sé dónde he puesto mi poetómetro, porque hace tiempo que no lo uso, y que mis juicios de valor son tan personales como arbitrarios.

    También conocí a Benedetti a través de las versiones cantadas de algunos de sus poemas, y de su propio recitado con Viglietti. Algunos me gustaron, así que siendo jovencito retiré su obra poética completa hasta ese momento (en dos volúmenes, si no recuerdo mal) de la biblioteca pública de mi barrio. Confieso que me salté varias páginas (bueno, bastantes, …tal vez muchas) y que después de un tiempo se me hicieron insoportables tantos poemas con moraleja… y sin embargo, varios me gustaron, algunos aún me gustan. Curiosamente, son precisamente aquellos que oí cantados o recitados, así que imagino que algo debe haber influido el modo de recepción.

    La verdad es que, en general, no me entusiasma el ejercicio de la apreciación estética del texto-en-si, flipando con sus efectos rítmicos, escudriñando imágenes inéditas o descubrimientos léxicos, porque me parece que el texto-en-si no existe, que toda lectura está manchada de sus condiciones históricas, y por eso es importante lo que sabemos o no sabemos del autor, el momento, las condiciones en que leemos, porque toda lectura es ya de algún modo una relectura, o por lo menos una recreación. Valorar la obra de Benedetti por lo que representa su autor en la historia cultural y política uruguaya (o en nuestra historia personal), como decían algunos comentadores ahí al lado o aquí arriba, no me parece ningún crimen y, por supuesto, ninguna necedad, al contrario, me parece bastante normal (tampoco descarto ser yo el necio). No es que confundan el “yo lírico” con el autor, como decía Alber, está claro que el “Hombre preso que mira a su hijo” no es Benedetti (por otra parte, ¿quién es Benedetti, más allá de la “persona” (máscara) que reconocemos como autor de esos textos?), pero es que ese texto tiene una historia que también lo ha cargado de sentidos, y que representa muchas cosas para muchos latinoamericanos (y para algunos no latinoamericanos), sentidos que están asociados a su nombre. Por cierto, me parece interesante en ese poema la forma en la que el autor asume la voz del hombre preso y el modo cómo ese hombre habla con su hijo, porque en realidad, al final, el punto de vista asumido para denunciar algo tan brutal como la prisión y la tortura es el de un niño. ¿No os parece sofisticado?

    Nos puede gustar o no, pero Benedetti usa como material poético las palabras más banales, las expresiones más comunes y las metáforas más gastadas y me imagino que lo hace a propósito. Es un procedimiento arriesgado, y con demasiada frecuencia se da el batacazo, raya lo cursi o entra de lleno en el terreno de lo hortera. Sin embargo, desde esa perspectiva, me gusta un poema como “Desaparecidos”. En ese poema los desaparecidos políticos aparecen como fantasmas, invisibles y perdidos, son desaparecidos al pie de la letra. Es como si Benedetti mirase la palabra “desaparecido”, que tiene un peso histórico y un contenido ideológico del copón en América Latina, y la viese por primera vez, exactamente igual a un niño. Y lo hace como opción artística. Ese punto de vista desplaza los sentidos constituidos, es un punto de vista poético, es decir, creativo (por lo menos, yo veo la “poiesis” ahí).

    Tampoco entiendo cómo se puede separar al poeta del prosista, en todas las crónicas, cuentos y novelas que le he leído reconozco al Benedetti-poeta, así que me atrevo a aventurar que a María José no le gustarán sus relatos. Hace poco tiempo leí “Primavera con una esquina rota”, donde ya el título es muy de su estilo, porque ¿a quién sino al bueno de Benedetti se le puede ocurrir a esta altura del campeonato utilizar la trilladísima metáfora de la primavera? Confieso que me pareció una novela poco novelesca… y sin embargo me gustó, la leí con fruición e incluso con emoción. Dicen que trata del exilio pero a mí me pareció que habla de la cárcel, de lo que significa estar preso fuera de los muros de la prisión, y no me parece que haya mejor forma que esa de mostrar lo que es la represión política durante las dictaduras militares o incluso, si queremos, el permanente estado de excepción en que vivimos. ¿Que este no es un juicio intrínsecamente literario? Hace tiempo que he borrado la palabra “intrínseco” de mi vocabulario.

    Será porque soy un relativista radical o porque no tengo ni idea de literatura, aunque he sido toda mi vida un lector constante y aplicado, pero no sé cómo algunos podéis tener tan claro lo que es escribir bien. Diría que una buena parte de los grandes proyectos literarios del pasado siglo XX se han desarrollado demoliendo precisamente la idea de “escribir bien”. No sé, Beckett manda al carajo su competencia lingüística (en el sentido chomskiano) escribiendo en francés sus novelas cortas, y después el mismo extranjeriza su propio inglés, traduciéndolas. Bien pensado, Kafka era un pésimo novelista, entre otras cosas porque, como diría mi madre, era incapaz de organizarse. Fernando Pessoa tiene versos de eterno adolescente, que siempre me han encantado, como estos:

    Não sou nada.
    Nunca serei nada.
    Não posso querer ser nada.
    À parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo.

    He aprendido a disfrutar la prosa medieval en castellano y en gallego-portugués aunque en esa época se utilice en la escritura una sintaxis de parvulario. Un poeta brasileño, Carlos Drummond de Andrade, escribió creo que fue en los años 30 un poema que empezaba así:

    No meio do caminho tinha uma pedra
    tinha uma pedra no meio do caminho
    tinha uma pedra
    no meio do caminho tinha uma pedra

    La crítica del momento lo acusó de inepto por repetir siete veces la palabra “piedra” en sólo diez versos, además de atreverse a usar por escrito el verbo “ter” con el significado de “haver”, como hace el pueblo ignaro y no tan ignaro en la expresión oral. Hoy esos son versos canónicos de la literatura brasileña, que millones de personas conocen, y digo que son millones porque también los conocen los iletrados, los que nunca han leído ni leerán poesía (sí, es un poema “popular”, puag!). Tal vez porque no es necesario haber leído todos los grandes textos de la literatura universal en orden alfabética para saber lo que es una puta piedra en medio del camino.

    Concluyendo, dicho lo cual queda claramente demostrado… que en Libro de Notas no se impone ningún límite a la extensión de los comentarios. Uff! A los que hayan llegado hasta aquí, perdón.

  5. Alberto
    2009-05-22 05:59

    ¿Perdón?

    Maravilloso comentario, Xoan, mil gracias, de verdad.

  6. María José
    2009-05-22 07:50

    Un poco por alusiones, aunque me da no se qué escribir aquí y tener que competir con la delicadeza de Marcos y Xoán, no sé me siento como la Cruela de Vil de LdN. Pero un poco por alusiones.

    Xoán, fíjate que no he dicho “escribir bien o mal”, he dicho que no es un buen poeta. Y, como veo que has leído mis otros comentarios, yo no utilizo reglas, nunca diría que una novela tiene que ser organizada, ni que se ha repetido siete veces una palabra. Ya sé que no debo explicarme bien, pero os vuelvo a recomendar la conferencia de Lázaro Carreter para que entendáis que no se trata de eso, yo he aprendido con él. Pero no todo vale. Y a Kafka no lo ha leído ni dios, La Metamorfosis puede, pero El Castillo y El Proceso, ni dios. Y a Beckett ni te cuento. Porque los que son genios, los que rompen no son para cualquiera. Así que no vas a encontrar en la historia de la literatura universal un genio reconocido por los no lectores (lo del pueblo es otra patraña, Benedetti gusta a muchos ricos hasta con titulación universitaria y no de izquierdas) antes que por los lectores de nivel, ninguno de los lectores de Benedetti habría leído a Kafka. Y el cuento de que a Cervantes lo leía el pueblo, no se lo cree nadie, con el nivel de analfabetismo y las horas de trabajo de la jornada laboral.

    Y este comentario: “sí, es un poema “popular”, puag!” no sé muy bien a qué viene. Jamás oirás despreciar lo popular por mi parte, mira a mi hay letras de coplas como “Pena, penita, pena” o “La falsa moneda”, y no te digo algunas letras de soleares, que me entusiasman y en las actuaciones del colegio de mis hijos, hasta me emociono, pero no son Jorge Manrique.

    Y no hace falta haber leído la literatura universal, ni hace falta que te guste leer, ni hace falta que leas, nade de eso te convierte en nada mejor. No puedo valorar el texto de Andrade que has puesto, pero hace falta haber leído mucho para poder apreciar (y es un auténtico placer) la diferencia que hay entre Benedetti y los grandes. Es como el jamón, cuando se come el de pata negra, el otro como que ya no.

    Pero lo más curioso de todo es que yo saco dos cosas claras: a Marcos no le gusta Benedetti como poeta pero tiene un vínculo sentimental con su poesía, a Xoán tampoco, pero hace un esfuerzo por dar un argumento casi filológico para dar una explicación de algo que él mismo no ve: “pero Benedetti usa como material poético las palabras más banales, las expresiones más comunes y las metáforas más gastadas y me imagino que lo hace a propósito.” Hace tiempo que la literatura está llena de eso y con logros geniales. Pero nada, parece que tenemos que conseguir que sea un gran poeta a toda costa.

    Y claro, yo no soy nada sutil, pero capto muy bien las sutilezas, así que me vuelvo a dar por aludida: “la verdad es que, en general, no me entusiasma el ejercicio de la apreciación estética del texto-en-si, flipando con sus efectos rítmicos, escudriñando imágenes inéditas o descubrimientos léxicos, porque me parece que el texto-en-si no existe”, ni a mí (y pongo la mano en el fuego de que a Alber tampoco). Yo leo un poema que tendrá lo que tenga para ser un gran poema, nunca lo analizo, y de forma instintiva, como cuando como algo que me gusta, aparece el placer. Pero mi “instinto” está “condicionado”, claro que no es el texto en si, mira mi primer comentario en este texto es para lo que ha dicho Marcos sobre la poesía de Valente, así que por ahí van los tiros. Pero claro si tengo que conocer la historia de Benedetti, de latinoamérica y de sus circunstancias para que me parezca maravilloso:

    “te quiero en mi paraíso
    es decir que en mi país
    la gente viva feliz
    aunque no tenga permiso”

    Pues o me someto a una técnica de condicionamiento, con la presentación simultánea de otro estímulo placentero o no hay manera.

  7. rolando gabrielli
    2009-05-22 09:20

    Un buen ejercicio es leer a Parra y a los autores mencionados, por la variedad del registro poètico. Los hitos de la poesìacontemporànea en castellano: Rubèn Darìo, Pablo Neruda y Nicanor Parra. Esos son los tres eslabones perdidos.Ninguno de los poetas mencionados hacen poesìa literal. Neruda incursionò en la polìtica, el gènero màs difìcil para sostener un buen poema. Afortunadamente escribiò Residencia en la Tierra, Odas elementales, 20 Poemas de Amor y una Canciòn deseperada y mucha poesìa màs. Hay poetas mayores y menores. De alto y bajo vuelo. Cada lector debe hacer su apreciaciòn y valoraciòn. Poetas de coyuntura, poteas universales. Poetas para todos los tiempos. Hay poetas como Corìn Tellado y existen muchos lectores adictos a ese gènero.Un poeta muere cuando nadie lo lee. Muere por falta de compromiso con la palabra. Deja de vivir, que es morir, si el amor le sopla un ojo y sale por la ventana su memoria y sueños. Un poeta muere si se deja morir. Si su palabra es más oscura que la luz y es fiel a su vida, no puede morir. Un poeta es inmortal cuando se compromete con la verdad, la libertad y la vida que es la poesía. Parra en evrdad no neceseta de mi presentaciòn ni defensa. La señora Balcells lo va a a editar. Ademàs Harold Bloom, dijo que debieron darle el P. Nobel hace años. Y, modestamente, quiero honrar el Cervantes con semejante poeta.
    Internet tiene una gran ventaja: el aprendizaje, y es como la escritura, siempre lleva hacia nuevos caminos. Es una ventura.

    Soliloquio Del Individuo

    Yo soy el Individuo.
    Primero viví en una roca
    (Allí grabé algunas figuras).
    Luego busqué un lugar más apropiado.
    Yo soy el Individuo.
    Primero tuve que procurarme alimentos,
    Buscar peces, pájaros, buscar leña
    (Ya me preocuparía de los demás asuntos).
    Hacer una fogata,
    Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña,
    Algo de leña para hacer una fogata,
    Yo soy el Individuo.
    Al mismo tiempo me pregunté,
    Fui a un abismo lleno de aire;
    Me respondió una voz:
    Yo soy el Individuo.
    Después traté de cambiarme a otra roca,
    Allí también grabé figuras,
    Grabé un río, búfalos,
    Grabé una serpiente
    Yo soy el Individuo.
    Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía,
    El fuego me molestaba,
    Quería ver más,
    Yo soy el Individuo.
    Bajé a un valle regado por un río,
    Allí encontré lo que necesitaba,
    Encontré un pueblo salvaje,
    Una tribu,
    Yo soy el Individuo.
    Vi que allí se hacían algunas cosas,
    Figuras grababan en las rocas,
    Hacían fuego, ¡también hacían fuego!
    Yo soy el Individuo.
    Me preguntaron que de dónde venía.
    Contesté que sí, que no tenía planes determinados,
    Contesté que no, que de allí en adelante.
    Bien.
    Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río
    Y empecé a trabajar con ella,
    Empecé a pulirla,
    De ella hice una parte de mi propia vida.
    Pero esto es demasiado largo.
    Corté unos árboles para navegar,
    Buscaba peces,
    Buscaba diferentes cosas,
    (Yo soy el Individuo).
    Hasta que me empecé a aburrir nuevamente.
    Las tempestades aburren,
    Los truenos, los relámpagos,
    Yo soy el Individuo.
    Bien. Me puse a pensar un poco,
    Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza.
    Falsos problemas.
    Entonces empecé a vagar por unos bosques.
    Llegué a un árbol y a otro árbol;
    Llegué a una fuente,
    A una fosa en que se veían alguans ratas:
    Aquí vengo yo, dije entonces,
    ¿Habéis visto por aquí una tribu,
    Un pueblo salvaje que hace fuego?
    De este modo me desplacé hacia el oeste
    Acompañado por otros seres,
    O más bien solo.
    Para ver hay que creer, me decían,
    Yo soy el Individuo.
    Formas veía en la obscuridad,
    Nubes tal vez,
    Tal vez veía nubes, veía relámpagos,
    A todo esto habían pasado ya varios días,
    Yo me sentía morir;
    Inventé unas máquinas,
    Construí relojes,
    Armas, vehículos,
    Yo soy el Individuo.
    Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
    Apenas tenía tiempo para sembrar,
    Yo soy el Individuo.
    Años más tarde concebí unas cosas,
    Unas formas,
    Crucé las fronteras
    Y permanecí fijo en una especie de nicho,
    En una barca que navegó cuarenta días,
    Cuarenta noches,
    Yo soy el Individuo.
    Luego vinieron unas sequías,
    Vinieron unas guerras,
    Tipos de color entraron al valle,
    Pero yo debía seguir adelante,
    Debía producir.
    Produje ciencia, verdades inmutables,
    Produje tanagras,
    Di a luz libros de miles de páginas,
    Se me inchó la cara,
    Construí un fonógrafo,
    La máquina de coser,
    Empezaron a aparecer los primeros automóviles,
    Yo soy el Individuo.
    Alguien segregaba planetas,
    ¡Arboles segregaba!
    Pero yo segregaba herramientas,
    Muebles, útiles de escritorio,
    Yo soy el Individuo.
    Se construyeron también ciudades,
    Rutas
    Instituciones religiosas pasaron de moda,
    Buscaban dicha, buscaban felicidad,
    Yo soy el Individuo.
    Después me dediqué mejor a viajar,
    A practicar, a practicar idiomas,
    Idiomas,
    Yo soy el Individuo.
    Miré por una cerradura,
    Sí, miré, qué digo, miré,
    Para salir de la duda miré,
    Detrás de unas cortinas,
    Yo soy el Individuo.
    Bien.
    Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,
    A esa roca que me sirvió de hogar,
    Y empiece a grabar de nuevo,
    De atrás para adelante grabar
    El mundo al revés.
    Pero no: la vida no tiene sentido.

  8. María José
    2009-05-22 18:20

    Rolando, leer a Nicanor Parra es un ejercicio aburridísimo, mucho más interesante escuchar a Violeta como cantautora.

    Yo te propongo otro ejercicio, lee esto

    A veces las cosas se comprenden mejor por contraste.

    Y antes decías: “Es curioso que las Vacas Sagradas de la literatura, García Márquez, Carlos Fuentes y tantos otros, con la excepciòn de Vargas Llosa, no se hayan referido a la valiosa obra de Mario Benedetti.” No tenía ni idea pero no sabes cuánto me alegro de que no todo el mundo haya perdido el norte. Y la excepción de Vargas Llosa es comprensible, es el que más “Inteligencia social” tiene y sus intereses no son siempre estrictamente literarios, aunque vaya por delante que para mí es uno de los grandes.

  9. Alber
    2009-05-22 22:21

    Dudo mucho de que Balcells vaya a publicar a Parra en España porque Balcells está jubilada y Parra ya está bien editado en España. Dicho lo cual, si es así, me alegro.

    Yo no desprecio a Nicanor Parra. Me parece valioso, pero valioso en un contexto concreto. Y, sobre todo aprecio su saber estar y su forma de reconocer qué ha hecho, por qué lo ha hecho y cuándo lo ha hecho. Parra se reconoce a sí mismo en su contexto propio y en el contexto global de la literatura. Cosa que, por cierto, Benedetti no supo hacer. Y cosa que sus hagiógrafos, tampoco.

    El valor de Parra está en haber agitado tanto y tan fuerte un estado de las cosas que creó un antes y un después. Salvando las distancias pero poniendo un ejemplo para que se entienda, como Duchamp. Sin embargo, al igual que con Duchamp, el verdadero valor de Parra es un acción puesta en contexto y no la obra producida. Mandó a tomar viento a una poesía mediocre y abrió la puerta a nuevas poéticas mucho más interesantes. Es por eso que digo que respeto a Parra. Pero por nada más. Su obra, aislada de todo lo anterior, tiene un valor muy relativo. Estéticamente es pobre, qué le vamos a hacer. Y, además, se ha quedado vieja.

    Y lo siento, pero si la obra no se sostiene sola, no se sostiene sola. Ha de sostenerse. Admito que todo ha de ser leído teniendo en cuenta el contexto en el que se produce, pero el contexto no debe condicionar la lectura. ¿Por qué? Porque tirando de ese hilo, llegas al todo vale en un santiamén. Y a que Benedetti era un buen tipo, ergo era un buen poeta.

    Ahora bien, de ahí a denominar a Parra “hito de la poesía contemporánea en castellano” o “eslabón perdido” hay un trecho largo. Por decirlo suavemente, que hoy tengo el día tonto.

  10. rolando gabrielli
    2009-05-23 01:23

    Mis estimados Marìa Josè y Alber….Asì arranca Bloom…A sus 90 años, Nicanor Parra lleva casi setenta (ya los pasò) siendo un poeta original y vital. Cita dos versos que le obsesionaron por mucho tiempo: Yo pensaba en un trozo de cebolla visto durante la cena /Y en el abismo que nos separa de los otros abismos. Irreverencia, humanidad, ironìa, libertad, provocaciòn, Parra son muchas cosas viejas renovadas en su lenguaje de demoledor del establecimiento…Son pocos los escritores capaces de suscitar un entusiasmo y una indignaciòn tan extremos como los que ha acompañado durante dècadas a Parra (N.Binns)
    Pero, veamos otras cosas, sin duda, la poesìa literal no va hacia ningùn lado y no vasta la musicalizaciòn para que el poema se sostenga. La poesìa de Celan puede cantarse? La mùsica es muy influyente, sobre todo en al gente joven, que se muestra en Face Book, lee el celular y que banaliza todo lo que puede y cae en sus manos.
    Pound, Pound,…poesìa es el lenguaje cargado de intenciòn…ABC…si no todos serìan poeta….Eliot cambiò la poesìa en idioma inglès..se habla del perìodo Eliot ..asì es con Parra, Neruda y Rubèn Darìo….Para mi amigo Schopf, Parra inaugurò un nuevo comienzo en 1954 con Poemas y Antipoemas, en el àmbito de la poesìa hispanoamericana del siglo XX…ensanchò la escritura, dice, por decirlo de alguna manera, la del siglo XX….
    A propòsito de la Balcells, para eso nos sirve Internet, informarnos, estuvo en casa de Parra hace unas semanas…y se enamorò a primera vista del poeta, dijo, y lo editarà….no se olviden que viene una reuniòn muy importante en Chile para la lengua española.
    En google y en mi blog, tengo trabajos sobre Parra, poesìa chilena y màs, lo de la Balcells està contado en detalle…
    Bolaño viviò en España y no todos lo vieron….
    Violeta, desde luego, Marìa Josè, extraordinaria…
    Parra, Albert, con relaciòn a Duchamp, aùn mantiene la cadena del excusado en su mano….
    La poesìa està en la estanterìa, la vitrina del ninguneo; no vende y por ello resulta interesante que algunas lìneas motiven a las personas a un ejercicio poètico …

  11. rolando gabrielli
    2009-05-23 01:27

    AUTORRETRATO CON EL OSO BLANCO
    Gonzalo Millàn
    Mi padre me dice por telèfono
    Cuando conocì el Oso Blanco de las peleterìa
    Ya tenìa polillas y estaba sucio, viejo y raìdo
    Por las admiradas y temerosas manos
    De tantos niños

    Sin embargo el Oso Polar
    Todavìa se paseaba como un monarca de armiño
    Miràndose en las vitrinas glaciales
    Còmo tempanos del Pasaje Matte

    En el evrano un austral ostrero empollaba
    Unos huevos de alabastro entre los crines
    En el invierno se encendìan sus ojos de cristal
    Y cuando nevaba en la cordillera
    Sus dientes estaban rojos de sangre.

  12. Xoán
    2009-05-23 07:09

    Me temo, María José, que mi comentario era más elusivo que alusivo, y en él intentaba ponderar un poco los juicios de valor emitidos sobre toda la obra de Benedetti. Era más un comentario general a todo lo que leí, que me pareció interesante y me incitó a entrometerme. No te tienen por qué gustar los versos más ripiosos de Benedetti, ya he dicho que a mí tampoco me gustan, sólo que eso no invalida todo lo que ha escrito, que no es poco. En realidad, lo que no me gusta es esa manía de establecer rankings de poetas o de escritores, de medir en términos absolutos el valor de una obra. Y no es que crea que es todo igual (ya he dicho que para mí no todo es igual), pero habrá que convenir que todos los criterios valorativos (que los hay, claro que los hay) son bastante relativos, sobre todo después de lo que ha llovido en el último siglo, que ha aniquilado entre otras cosas la radical distinción entre alta y baja cultura. Puedo aceptar que hay algo de misterioso en la experiencia estética, pero me tocan las narices los guardianes del misterio. En todo esa polémica en torno a si Benedetti era o no un gran poeta, sin ni siquiera dejar un margen para que pueda serlo a ratos, aunque sólo sea en fugaces destellos, la verdad es que me siento bastante ajeno, porque ni formo parte, como lector, del reducido grupo de iniciados en el misterio de la poesía, ni de la tribu de los poetas que se dan de codazos para entrar en el parnaso, que tiene por lo visto una puerta bastante estrecha. Esa cosa de establecer divisiones poéticas me suena un poco a juegos florales, cosa de “consumidores” de grandes vinos y de poetas olímpicos. Pero no me hagas mucho caso. Un abrazo desde los trópicos.

  13. María José
    2009-05-23 09:31

    Bueno, Xoán, siento si te he malinterpretado, pero tu comentario no es elusivo, es alusivo (aunque no sea una alusión personal), porque cuando dices cosas como: “la verdad es que, en general, no me entusiasma el ejercicio de la apreciación estética del texto-en-si, flipando con sus efectos rítmicos, escudriñando imágenes inéditas o descubrimientos léxicos,porque me parece que el texto-en-si no existe” estás emitiendo un juicio de valor, estás despreciando una actividad que puede ser tan respetable como la tuya y como todo es relativo pues deberías plantearte que el texto-en-si puede que exita. Disfrazar un juicio de valor con “me parece” es la trampa de nuestra época. Hago lo mismo que tú, juzgo, pero parece que no. Yo cuando leo tu comentario veo tus juicios de valor igual que los míos. Pero es que no pasa nada por emitir juicios de valor, forma parte de la mente humana y salvo que dejes la mente en blanco nuestra forma de enfrentarnos a las cosas es de forma valorativa en mayor o menor medida.

    Y claro, cada época es fruto de la que le precede y de todo lo que ha llovido en el siglo XX vienen estos lodos. En realidad no ha aniquilado la distinción entre la alta y baja cultura, ha acabado con la cultura. Por ejemplo, en el caso de la literatura, las nuevas generaciones ni leen ni van a leer, ni a Benedetti ni a nadie. Porque a las masas no les gusta la “alta cultura” (para mí eso de alta y baja cultura es una distinción absurda, así que lo voy a dejar en cultura) y a los que les gusta la cultura, porque requiere esfuerzo, como lo requiere ser un buen deportista, están completamente marginados, son unos engreídos que se creen algo y a los que nos les vamos a dar ni agua. Pues nada. A mí el arte actual me recuerda a los ejercicios de plástica o de lengua que haciámos en el colegio, muy divertidos para nosotros y un coñazo para los demás.

    Yo no he visto en ninguno de los comentarios de LdN ni de ningún otro sitio nada de los guardianes del misterio, sólo hemos expresado nuestra valoración, que repito que yo creo en ellas y pienso seguir defendiéndolas. Y el misterio está a disposición de cualquiera, pero no les gusta. Lo siento, Xoán, a la gente no le gusta la cultura, no le gusta, no es que se la oculten, se la prohiban, no le gusta. Lo que queda claro después del siglo XX no es que hayamos bajado la cultura al pueblo, no es que hayamos conseguido que disfruten con Kafka, es que nos hemos cepillado a Kafka para que no parezca que no hemos conseguido que sean cultos. Como en la enseñanza, que los alumnos no entienden algo, desparece del temario y punto.

    Pienso establecer clasificaciones, divisiones y todo lo que me parezca útil y tengo una mente completamente abierta, pero explicar esto daría para mucho. Es la forma en que la especie humana va transmitiendo la información a la siguiente generación, vuelvo a Lázaro Carreter, él guió mis lecturas y me ahorró un trabajo increíble y probablemente me permitió disfrutar de la literatura que de otra forma no habría sido posible. Mi peor profesora de matemáticas fue una que decidió que debíamos descubrir las matemáticas nosotras, descubrimos poco.

    Una vez un amigo experto en música empezó a hablar de literatura y de los libros que leía con otro amigo que era bastante experto en literatura. Como el otro no le decía nada (no es tan bruto como yo), le preguntó directamente: ¿no te parecen buenos estos autores? Al final, después de hablar un rato, le dijo: ¿es algo así como si a mí me hablan de música con lo 40 principales? Pero claro, no todo el mundo quiere hacer esa reflexión. Lo mío es un absoluto (como la velocidad de la luz), lo de los demás es relativo. Esa es la esencia del relativismo en nuestra sociedad.

    Y lo siento, pero todavía no he visto el rato en el que Benedetti era un buen poeta, he leído los poema que señalabas en tu comentario (por si de verdad me había perdido algo) y me parecen igual de malos que el resto.

    Y, para terminar, pongo la mano en el fuego en que tú tienes tus clasificaciones en aquellas cosas que te interesan (claro es fundamental que te interese, yo en música no emito juicios de valor, no es un tema que me interese especialmente) y tus jerarquías, como las tenía Duchamp, porque ¿eres un ser humano, no? ;)

  14. rolando gabrielli
    2009-05-23 10:52

    Premio Kafka

    Un vaso de agua
    entra en un bar
    y se emborracha
    Sale a la calle
    con el vaso al tope,
    el hìgado inflado,
    los ojos vidriosos
    no ven màs que agua
    en un mar lejano
    y por fin se quiebra
    cuando comienza a llover.
    Rolando Gabrielli

  15. Marcos
    2009-05-23 19:55

    Yo me estoy muy callado porque os estoy leyendo, que es un ejercicio de “alta cultura” sin duda alguna. Además, tenéis que reconocer que este alto número de comentarios es una trampa, porque vienen de otro sitio y en realidad casi nada se discute de lo que yo escribí aquí. Ojo, no me importa, soy buen anfitrión y nadie me disgusta.

    También soy muy gallego: estoy un poco de acuerdo con todos. Me gusta el comentario de Xoan en términos generales. Pero también creo que María José tiene razón. Ella sostiene que la preparación es esencial, y que sólo un loco o un atrevido osa discutir los planos de un arquitecto si no estudió arquitectura; y esa metáfora la lleva al arte con mucha razón: yo no discuto con un experto en música clásica sobre la calidad de unos y otros autores: sí diré cuales me gustan más o menos, pero no discutiré con el experto porque no tengo armas para hacerlo y me guío exclusivamente por hedonismo o intuición.

    Sin embargo, hay un problema: resulta que sí, que hay “expertos”, lectores muy preparados y experimentados, artistas o escritores que realmente tienen una obra poderosa, que difieren radicalmente en sus valoraciones de terceros. Son multitud los poetas hoy considerados maestros que en su momento apoyaron y afamaron la obra de poetas hoy considerados absolutamente menores. Con lo que en eso no puedo estar de acuerdo con Maria José: sí, sí hay grandes diferencias de percepción entre lectores con la, digamos, misma preparación. Y eso es un problema.

    Saludos

  16. Alber
    2009-05-23 20:20

    De acuerdo, seamos prácticos. Que alguien señale un poeta de Benedetti que le parezca bueno. Uno solo. Bueno de verdad. Como los de Pizarnik o Panero. No pido más. Uno.

  17. Marcos
    2009-05-23 20:24

    Pero Alber, eso es una pregunta trampa: ¿y si alguien lo señala? A ti y a mí nos parecerá malo, y entonces ¿qué?

    Saludos

  18. Alber
    2009-05-23 20:39

    ¿Trampa? ¿Dónde está la trampa? Yo sólo pido que se señale lo que tanto se elogia. No me parece una exigencia tan brutal. Porque aquí mucho decir que los poemas de Benedetti son extasiáticos, pero nadie señala uno. Hablamos del vino Don Simón, de Kafka y de Parra. Rolando, incluso, ya publica poemas suyos. Pero nadie me señala un buen poema de Benedetti. No sé, a lo mejor es que yo soy un obtuso…

  19. María José
    2009-05-23 20:40

    Marcos, conste que mi primer comentario tenía que ver con tu definición de poesía que pienso anotar y utilizar.

    Pero yo no veo eso que dices, de verdad, no tengo la experiencia de grandes discrepancias entre lectores, ni entre cinéfilos en que “Los bingueros” no es una obra maestra, ni entre enólogos en que Don Simón no es un buen vino. Es importante que quede claro que estoy hablando de algo que tiene muy poco nivel, que no pasa el listón de ningún buen lector de poesía. Y claro que hay variabilidad, es la esencia de la cultura, pasado un nivel (que tiene una frontera más o menos difusa), en lo demás ya no tienen tanto sentido las jerarquías y ahí si se puede discrepar hasta el infinito.

    Pero dices una cosa que vuelve a tener relación con tu comentario: “Son multitud los poetas hoy considerados maestros que en su momento apoyaron y afamaron la obra de poetas hoy considerados absolutamente menores”. Primero, yo no he hablado de artistas, se puede ser un gran artistas y un pésimo espectador (yo conozco a unos cuantos) y que sientan vinculación con obras (como tú con Benedetti) independientemente de su calidad. Nos pasa a todos, hay cosas que forman parte de tu sentimentalidad y ahí no tiene mucho sentido un juicio de valor.

    No sé hasta qué punto eran menores esos poetas de los que hablas, porque hasta para ser menores hay niveles. Pero además, me hace gracia porque justamente hace poco ha salido publicado un artículo en el que se analiza el nivel de dureza en las revisiones en revistas científicas en función de la edad del revisor y el resultado: “los revisores mayores son mucho más benévolos que los jóvenes” y es que cuando uno ya está arriba y tiene cierta edad, “ve las cosas un poco distintas”. Yo creo que tiene que ver con eso.

    Pero además hay otros dos aspectos, por un lado hay gente que tiene una personalidad y una cultura que constituye su esencia como artista, al que muchos artistas se sienten vinculados porque muchas veces abren camino independientemente de su obra o se mueven en el mundo artístico como pez en el agua. Así que probablemente no hagan mucho análisis de su obra. Estoy pensando en la generación del 27, donde lo mejores desde el punto de vista literario no eran los que llevaban la marcha y abrían el camino. Yo no soy muy devota de Gerardo Diego como poeta, pero he tenido oportunidad de leer otro tipo de cosas suyas (como las cartas que se escribía con los otros) y ahí veo que era un genio, que tenía una talla intelectual increíble y probablemente tenga más que ver con la difusión de la obra de sus compañeros que las obras geniales de muchos otros.

    Por otra parte, los genios suelen tener problemas para ser reconocidos entre sus contemporáneos, incluidos otros artistas. Así que suelen ser espectadores, mecenas, amigos…. los que se empeñan en defender sus obras.

    Pero por curiosidad, Marcos, ¿qué poetas mediocres era considerados por maestros?

  20. rolando gabrielli
    2009-05-24 04:27

    Definiciones de poesìa hay muchas. La de Pound, es poderosa, porque es una postura literaria, una manera de abordar el poema en el lenguaje. Libros y poemas buenos hay muchos y malos tambièn.
    Cuando es mudo y palpable / como una fruta redonda (…) Cuando no quiere significar / sino que es, dijo Archibald McLeish, en su definiciòn de un poema.
    de mala prosa està desencantado el reino de la poesìa. Todos los poetas que he mencionado trabajan hasta la saciedad el lenguaje y la palabra, escapan de la literalidad, facilismo y sin duda, saben, que en poesìa està todo escrito y todo lo demàs es por añadidura.
    Un poema nos habla y descubre cuando es verdadero, se convierte en un còmplice y todo esto acuerdo de acuerdo con nuestras lecturas, visiòn de mundo, gustos literarios, manejo de nuestro propio expediente. Por què hablamos de Benedetti? Porque para Marcos fue uno de sus poetas iniciàticos , como para muchos otros jòvenes, y eso marca. Creo que ahì està el fondo del fondo. Benedetti es un poeta popular, se lee. La poesìa no es popular, se lee poco y mal. Parra, que es uno del centenar de poetas que me interesan, fue el poeta que marcò la obra de Bolaño, entre otras cosas no menores, y a los beatnik…etc…y gran parte de la poesìa altinoamericana actual…..dijo en USA, cuando una muchacha le pregunto a boca de ajrro Què es poesìa’. Tù me preguntas que es poesìa y poesìa eres tù, respondiò con el verso de Bècquer, un autor con el cual Parra se identifica. Sus inicios fueron Garcìa Lorca y vean donde derivò, buscando su porpia poesìa y la encontrò. Ese es su valor, de este “aburrido” poeta.
    Cuando leo que un español vivìa la atmòsfera de Benedetti, pienso que ese poeta cumpliò su objetivo, si es que tenìa alguno.
    La poesìa es, a veces, como un reloj de arena en el desierto, sube y baja sin tiempo…
    No es mi interès en buscar en las palabras del Otro, lo que no se dijo o inteto decir, pero un poema me habla de un exploraciòn, de un camino, me aventura en la ventura, produce a veces desasosiego, me anima a ver las cosas de otra manera…Ya lo decìa un poeta francès…los poetas dejan señales….
    y me disculpan por haber incluido un poema personal, la idea era animar un poco el debate…No puedeo continuar proque hay una tormenta de rayos y truenos fuertes…no tanto como el trueno y la luz de la poesìa….

  21. Xoán
    2009-05-24 15:36

    Pero, María José, resulta que yo no he hecho más que emitir juicios de valor… he dicho lo que me gusta y lo que no me gusta de Benedetti, y he intentado explicar el porqué. Para argumentar hablé de mi experiencia personal, del momento histórico e incluso de recursos que yo veo utilizados en algún poema. Lo que no hago es recurrir al argumento de autoridad, y menos aún identificándome yo mismo con la propia autoridad, que ya es el colmo. Tampoco he dicho nunca que “todo es relativo”, tengo para mí un puñado de certezas que considero irrenunciables. Estoy razonablemente convencido de que el texto-en-si no existe más que como abstracción, una abstracción que para algunos es necesaria, pero que a mí me parece dispensable. Es verdad que utilizo un montón de modalizadores en mi discurso, del tipo “me parece”, “tal vez”, “quizá”, además de adverbios como “razonablemente”, “relativamente” para modificar los adjetivos que uso. Eso no quiere decir que ejerza el opinionismo sin fundamentos, por lo menos eso creo (ahí voy yo de nuevo…), sino que tengo una enorme dificultad para hacer afirmaciones categóricas. Es defecto del animal…, y puede que haya algo de cultural en ello, no sé. Para mí una cosa es emitir un juicio de valor, y explicarse al respecto, y otra hacer un juicio sumarísimo sin mayores explicaciones. Hablaba de “guardianes del misterio” porque no he visto razones que desvelen el misterio de algunas valoraciones que aquí han surgido, y no considero que la experiencia lectora sea un argumento muy poderoso, se puede leer mucho y mal.

    Tampoco comparto tu opinión sobre la decadencia cultural de occidente, si lo he entendido bien. Nunca tanta gente ha tenido acceso a los productos culturales, a todos y de todo tipo, y sinceramente creo que eso se nota. Dices no creer en la distinción entre alta y baja cultura pero después hablas sobre “bajar la cultura al pueblo” (“Lo que queda claro después del siglo XX no es que hayamos bajado la cultura al pueblo, no es que hayamos conseguido que disfruten con Kafka, es que nos hemos cepillado a Kafka para que no parezca que no hemos conseguido que sean cultos”). Eso de hablar del “pueblo” desde fuera hacía tiempo que no lo veía. Lo que yo realmente deseo es que el “pueblo inculto” no se conforme con ser consumidor de cultura, con “degustar” al mejor estilo de burgués ocioso grandes obras artísticas. Yo mismo, que soy, por origen de clase, pueblo inculto relativamente cultivado, no me conformo con eso. Juzgo más interesante hacer que Kafka se les atragante a los oficialmente cultos que conseguir que los incultos disfruten con él, no sé si me explico. Por otro lado, grandes clásicos han sido autores muy populares en su tiempo, empezando por Homero y siguiendo con Shakespeare. También El Quijote fue muy popular, aunque leído sólo por la minoría que sabía leer, pero conocido ya en su época por los que no sabían, del mismo modo que los que no han leído a Drummond saben que existe el poema de la dichosa piedra en el medio del camino. Y está claro que su lectura era diferente de la nuestra, y de la del siglo XIX, pero la(s) nuestra(s) existe(n) sólo porque aquellas han existido. No descubro nada si digo que los clásicos nunca nacen clásicos.

    Mis comentarios vinieron al hilo del texto de Marcos, porque considero que motivos sentimentales, de identificación personal o que tengan que ver con el momento histórico constituyen también elementos de valoración “literaria”. Y no es que haya alcanzado el éxtasis con ellos, pero he citado por lo menos dos poemas de Benedetti que me han conmovido (podría citar más, pero ¿para qué?), que por diversas razones (de las que también he hablado) me han gustado o me gustan aún hoy cuando los leo o los escucho recitados o cantados. A María José le parecen igual de malos que los otros y a Alber le parecerán una mierda pinchada en un palo. A mí me gustan, y esta no es una afirmación gratuita, y no tengo ni puta idea de a qué altura están, a su propia altura, imagino, aquella que mi libérrima voluntad lectora y mi experiencia vital quieran darles, ni más ni menos. Lo que vayan a significar para la historia de la literatura universal o de las letras hispanas, ni vosotros ni yo lo sabemos, pero es que tampoco me importa.

  22. Ana Lorenzo
    2009-05-24 20:54

    Es curioso, Marcos, yo creía que todos habíamos pasado por los mismos caminos trillados, pero veo que no.
    Yo me inicié en la poesía con nanas y rimas-juego y luego con canciones populares y rimas populares («una dola / tela catola / quina quinete / estaba la reina…», «eran tres alfiles que venían de la guerra / eran tres alfiles que venían de la guerra / ría ría cataplán / que venían de la guerrra // el más pequeño traía un ramo de flores…», «c’est la Mère Michelle qui a perdu son chat / qui crie par la fenêtre à qui le lui rendra / et c’est le père Lustru / qui lui a répondu / allez Mère Michel vot’ chat n’est pas perdu…», «savez-vous planter les choux / à la mode à la mode / savez vous planter les choux / à la mode de chez nous?…»). O con poesías para niños: «Cucú, palomita» y otras de Gloria Fuertes; «Le bonhomme de neige» y otras de Prévert; o ya con poesías cantadas de autores que yo no conocía aún y que me llegaron en boca de los Kalchaquis, «La muralla» y otras de Nicolás Guillén, o por Olga Manzano y Miguel Picón, «Joaquín Murieta» de Pablo Neruda, o con Facundo Cabral y otros.
    Creo que el tener tan presente ese contacto oral, de las nanas, de las palabras sin sentido, recitadas o cantadas por los que me rodeaban es lo que me ha hecho cantar y recitar y jugar con mis hijas. Son muchos los caminos en que uno llega a la poesía, ¿verdad?
    Un beso.

  23. Marcos
    2009-05-24 20:56

    María José, ¿ejemplos de valoraciones hoy consideradas erróneas? Bueno, ya sabes que mi memoria es delgada y mi tiempo escaso para documentarme, pero te digo las que se me vienen a la cabeza: Borges elogió, en sus muchos artículos de periódico, a varios autores hoy olvidados o menores (como Carriego), y ninguneaba a Joyce; Cervantes no fue reconocido por prácticamente ninguno de sus contemporáneos; Castillejo no reconoció a Garcilaso y sí a muchos absolutamente mediocres. García Márquez es tildado de genio o mediocre por escritores de renombre. Ahí tienes a Idea Vilariño alabando algunos poemas de Benedetti. Al abrigo de Darío surgireron multitud de poetas intragables. Y seguro que hay por aquí quien ponga más ejemplos y más precisos.

    Saludos

  24. María José
    2009-05-24 22:20

    Xoán, está visto que no nos entendemos bien.

    No he utilizado ningún argumento de autoridad, “no he argumentado nada”. He emitido un juicio de autoridad, un juicio de valor, sin más. Lo mismo que tú, siento volver a discrepar pero no has argumentado nada de por qué Benedetti es un gran poeta, sólo que a ti te emociona (juicio de autoridad). Así que juicio de valor de autoridad frente a juicio de valor de autoridad, porque tus juicios de valor sólo se defienden en tanto que los emites tú, como lo míos. Y no diría yo que soy una autoridad en poesía (yo tengo mis referentes) pero tengo la suficiente experiencia como lectora para saber que Benedetti no es un buen poeta y cuantas más cosas leo para ver si tenéis algo de razón más me reafirmo.

    Y claro que no se trata de leer cualquier cosa, para mí leer es leer a los grandes, he dicho muchas veces que para mí leer best-sellers (salvo que sea de algún autor de nivel, que los hay) y no leer no se diferencia en nada con relación a la cultura. Y no te voy a hacer la lista de mis lecturas desde que tenía 12 años. Y hay que joderse, durante toda mi vida ha sido una actividad en la que estaba en completa soledad, lo que yo leía le gustaba a cuatro gatos y más de una vez he oído ¿de verdad te lees eso? Y ahora vienen a decirme lo que es poesía y lo que no.

    Dices: “Nunca tanta gente ha tenido acceso a los productos culturales, a todos y de todo tipo, y sinceramente creo que eso se nota”. Lo que yo veo (quizá al otro lado es diferente, aunque me extraña) y lo que ve mucha gente: “nunca tanta gente ha tenido acceso a los productos culturales, a todos y de todo tipo, y sinceramente nunca les ha interesado menos”. El nivel cultural no ha aumentado y encima se han cargado a las elites intelectuales (repito por enésima vez, no económicas). En todos los ámbitos: en arte, en la universidad, en la enseñanza media…

    Otro mal entendido: “Dices no creer en la distinción entre alta y baja cultura pero después hablas sobre “bajar la cultura al pueblo””. Una distinción semántica: bajar la alta cultura al pueblo, sería la interpretación. Pero todo este argumento hablando de alta, baja cultura y pueblo, no eran mis ideas, es el argumento que se utilizó hasta la saciedad en el siglo XX para hacer la reforma educativa y cultural que se llevó a cabo, con muy buenas intenciones, pero que ha fracasado. Y lo mismo que no hago distinciones entre alta y baja cultura, no tengo ni idea de qué es el pueblo. Era todo en tono irónico.

    Xoán, esto es casi del siglo XIX: “Lo que yo realmente deseo es que el “pueblo inculto” no se conforme con ser consumidor de cultura, con “degustar” al mejor estilo de burgués ocioso grandes obras artísticas”. No sé que es eso de gustar a estilo burgués la obras, pero siento decirte que al pueblo inculto no le ha interesado tu propuesta, no les gustan las grandes obras ni al estilo burgués, ni al estilo obrero.

    Dices: “Juzgo más interesante hacer que Kafka se les atragante a los oficialmente cultos que conseguir que los incultos disfruten con él, no sé si me explico”. Sí, creo que ahora te entiendo un poco más, lo tuyo es la política (yo creo que del siglo pasado, los buenos, los malos) y no la literatura. Vas a tener muy difícil conseguir que se me atragante Kafka (yo me considero con cierta cultura en literatura, poca pero lo suficiente para sentirme aludida). Y creo que estás confundiendo de nuevo la elite económica y del poder con la cultural, entre los de la elite económica y del poder tiene más éxito Benedetti (lo defiende el grupo de poder mayoritario en la “cultura” española) que Kafka.

    No me lo creo: “Por otro lado, grandes clásicos han sido autores muy populares en su tiempo, empezando por Homero y siguiendo con Shakespeare.” Lo digo y lo repito, a Homero ¿los esclavos?, ¿los que trabajaban en las canteras? A Shakespeare en la sociedad inglesa de la época, más de lo mismo, pero además en este caso iban a verlo al teatro, que no es lo mismo que leerlo. Y claro que hay autores más populares que otros (sin ir más lejos “Cien años de soledad” es un libro mucho más leído que “El proceso”), pero no se te olvide, quién ha valorado, mantenido y difundido sus obras son eso a los que quieres que se les atraganten.

    “El Quijote” es popularísimo como Platón y como Lola Flores, pero no los ha leído casi nadie.

    Para terminar: “Lo que vayan a significar para la historia de la literatura universal o de las letras hispanas, ni vosotros ni yo lo sabemos, pero es que tampoco me importa.” Yo sí lo sé, la duda la aplico a lo que ha lugar, no sé quién pasará a formar parte de la literatura universal, si es que algo así sigue en pie después del destrozo que hemos hecho en el SXX, pero este no. Hombre puede ser que si empezamos una nueva historia de la literatura, borramos todo lo anterior y lo primero que leen es a Benedetti, pues no sé. Pero sería una historia con un principio muy flojo, la otra empezó con jarchas y cosas de este estilo que ya quisiera él.

    Marcos, repito, que no sean reconocidos en su época por sus contemporáneos es totalmente comprensible y forma parte de la literatura universal, de la ciencia… porque lo que rompe, rompe. Pero de nuevo son las elites intelectuales las que los siguen manteniendo. La otra casuística, no soy experta en historia social de la literatura, pero creo que tiene que ver más con relaciones sociales y con personalidades excéntricas (Borges), pero igual estoy equivocada y la mayoría de los autores que nos han llegado han sido a través de la gente que no estaba muy interesada en leer y hacía estos descubrimientos mientras que el resto de lectores, filólogos y críticos los consideraban malos (el caso del que estamos hablando), no conozco ningún caso, ya digo que de este tema no tengo mucha idea y te considero más “autoridad”, pero no acabo de entender cómo puede ser ese proceso, se me escapa el mecanismo (mi mente científica no acaba de entender las relaciones causales que pueden dar lugar a tal cosa), si lo decís, así será. Yo ya me rindo.

    Por cierto, si alguna vez pasas a ser escritor de culto (ya te aviso que de masas lo tienes más difícil), dirán: “pues Taracido encumbró a Benedetti” ;)

  25. rolando gabrielli
    2009-05-25 02:49

    Y puede suceder, marìa Josè, Benedetti era un desconocido hasta ahora…y con estos comentarios se ha elevado su categorìa a mito Web….Lo intresante es ver como algunos parten de su pequeño ombligo, como lo observan y se sumergen adentro de ese pozo tan ìntimo como si nada existiera alrededor….una generaciòn entera se formò en Chile escuchando el vasto registro de la poesìa nerudiana, pero eso no quiere decir que la poesìa es Neruda, porque existe la diversidad..el Vate no daba consejos, no escribìa crìtica literaria, no subìa ni bajaba poetas, escribìa y diferenciaba la poesìa de Amèrica latina , muy soleada, de la brumosa Europa, otra Casa diferente se construìa, argumentaba, en Nuestra Amèrica….Y viene el mexicano Pacheco y dice que Residencia en la Tierra es el libro surrealista màs importante escrito en todos los idiomas…y esa corriente es francesa..Y son caminos…porque Neruda tuvo un marco històrico, aunque sea un poeta uiversal..el màs grande materialista, dijo un inglès….Porque nuestro aludido Benedetti es fruto tambièn de una historia…Resistirà el tiempo su literatura’ Eso està por verse..Neruda es el poeta màs leìdo…muriò en 1973….
    Pero vamos hablando de todo en seco…a Borges le gustaba als boutades..pero fue un extraordianrio narrador y lector de primer orden…podìa darse esos lujos, no leyò 100 años de soledad…a los escritores hay que leerlos, no creer mucho en sus declaraciones para la galerìa…el ego se los carcome…
    Otro sì…Los lectores como los escritores, evolucionan tambièn con sus lecturas..ejemplo de ello como se ha armado esta conversaciòn, la propuesta desde un principio….Benedetti ha logrado su objetivo, que hablemos de poesìa….Saramago, que no es un pintado en la pared, se sorprendiò que el sureño empujara tanto el barco de la poesìa en una època en que se considera un gènero en extinciòn….casi…..
    Alber…un poema de Benedetti…. Infinito….
    De un tiempo a esta parte
    el infinito
    se ha encogido
    peligrosamente.

    Quién iba a suponer
    que segundo a segundo
    cada migaja
    de su pan sin límites
    iba así a despeñarse
    como canto rodado
    en el abismo.
    Es curioso, ni Borges ni Neruda, tan opuestos …tenìan un credo poètico….Borges se consideraba lector màs que escritor…
    Stevenson sostenìa que la poesìa se acerca màs al hombre comùn , al hombre de la calle, pues los materiales de la poesìa son las palabras y esas palabras, dice, son el verdadero dialecto de la vida…repito a Borges en Harvard, que dicho sea de paso, tenìa ideas contradictorias sobre la obra de Joyce….Los sonidos son la materia del mùsico,,para Stevenson las pabras son amteria de uso corrriente y el poeta las convierte en màgicas, un sentido màs allà….Las palabras son concretas y han derivado en abstractas…Sin embargo, la poesìa lo que hace es devolver su magia a lo que realmente han sido en esencia las palabras en el pasado, poesìa…Devuelve, dice Borges, el lenguaje a su fuente imaginaria….
    La tarea del poeta no es poca cosa….aunque las palabars estèn en la calle, digo yo..he ahì la diferencia….
    Es apenas un eco, lo que hacemos, en el vasto campo, universo de la poesìa…Lo importante es seguir escribiendo, trabajando el lenguaje, la palabra, transformando el verbo….

  26. Xoán
    2009-05-25 03:20

    Pues sí que no nos entendemos, María José…

    Para no continuar dando vueltas a la noria, confieso que creo ver el centro de nuestro desacuerdo radical en que tenemos una noción diferente de lo que es “lo literario”. Si, según tú, lo mío es la política, será porque “lo literario” es exclusivamente tuyo. Pues que te aproveche. Detesto el beletrismo en cualquiera de sus formas, me niego a “degustar” (la metáfora del Vega Sicilia y del Don Simón es bien elocuente) o a “disfrutar” con los grandes. A mí los grandes (que a veces se encuentran entre los pequeños, incluso entre los que escriben en lenguas que ni lenguas son y que nunca alcanzarán el premio Nobel) me perturban, me remueven las bases mismas del mundo, me obligan a ver las cosas de otra manera, que al final me acaba pareciendo que siempre ha sido mía, por eso digo que se trata de una experiencia vital. Esa experiencia es literaria y es también política, no veo contradicción entre una cosa y otra. Veo que tampoco coincidimos en nuestra noción de “lo político”. No te preocupes, no quiero que se te atragante Kafka, que tampoco tengo vocación de aguafiestas, por mí puedes seguir “disfrutándolo”, sólo que a mí su visión de los mecanismo del poder me perturba, me hace ver el mundo de manera diferente, me parece claro que su visión es profundamente política (aunque no sea militante, ni dé recetas para un mundo mejor, porque para mí lo político no está sólo ahí), y me gustaría sí que perturbase a más gente.

    Mis opciones políticas, por otra parte, le deben mucho al siglo XIX, como las tuyas, por lo que me parece, pero nunca he hablado ni de estilo obrero ni de buenos y malos (no sé lo que es una cosa ni la otra), así que no me simplifiques.
    Bueno, yo ya he dicho lo que quería, no tenemos por qué ponernos de acuerdo. Me voy a la playa, que hace un día estupendo. Chao! Feliz domingo.

  27. María José
    2009-05-25 05:47

    Xoán, no iba a volver a intervenir, pero de verdad que hacía tiempo que no tenía la sensación de estar hablando de cosas tan diferentes como la he tenido después de haber leído tu último comentario.

    Si ahora no te he entendido mal, es algo así como que crees que la literatura puede cambiar el mundo, que si alguien lee a Kafka se le atraganta porque se da cuenta de que el mundo es injusto y él también (aunque esta sea una simplificación). Yo no creo en eso, hace mucho que dejé de pensar que la cultura transforma en ese sentido al ser humano. La literatura es una actividad humana como otra cualquiera y desde ese punto la juzgo, con sus peculiaridades en cuanto a la materia de la que está hecha. Así que cuando te decía que no ibas a conseguir que se me atragantara Kafka lo hacía desde un punto de vista literario. Porque Kafka era un gran escritor, que yo creía que era de lo que hablábamos. Porque si cambiamos de tema, pues hablamos de otra cosa.

    Y por supuesto: “A mí los grandes (que a veces se encuentran entre los pequeños, incluso entre los que escriben en lenguas que ni lenguas son y que nunca alcanzarán el premio Nobel) me perturban, me remueven las bases mismas del mundo, me obligan a ver las cosas de otra manera, que al final me acaba pareciendo que siempre ha sido mía, por eso digo que se trata de una experiencia vital.” Estamos totalmente de acuerdo, he dicho cosas muy parecidas a estas en muchos comentarios, pero lo hacen a través de la materia literaria. Igual que me produce emociones increíbles leer a Proust, cuyo mundo me interesa un pimiento, pero es lenguaje en estado puro, comunicando sensaciones y conceptos del mundo que no se parecen en nada a los míos. Y si a eso lo llamas disfrute burgués (de ahí que yo haya hablado de broma del obrero), pues yo encantada de tener experiencias de muchos tipos, de poder conocer mundos y visiones diferentes a la mía a través de la literatura. Para mí experiencia política, pues cualquier cosa es experiencia política, de hecho todo lo que atañe a la polis. Pero así no hay forma de entenderse. Cuando decía que lo tuyo era más la política es porque parece que en ti pesa más compartir un modelo político o social con el escritor que la calidad literaria. Yo no necesito compartir nada de eso para poder disfrutar con un escritor y disfrutar, es algo mucho más profundo de la simplificación que has hecho, el que ha llevado las cosas al disfrute burgués has sido tú, no yo.

    Y por cierto, es curioso, Benedetti es beletrismo en estado puro, por eso le llega tanto a la mayoría.

    Quizá, estamos en dos paradigmas tan diferentes en cuanto a la función de la literatura en el mundo que hemos debido estar hablando y entendiendo en el otro cosas totalmente diferentes. Eso no quita para que en cualquier caso la condición necesaria es que sea literatura.

  28. Xoán
    2009-05-25 10:00

    Yo tampoco pretendía intervenir más, pero es que ahora también me has entendido mal, no me refería a nada de eso. NO es que me sienta “camarada” de Kafka y no de Proust, o que crea que la literatura va a cambiar el mundo modificando las conciencias, eso no es una simplificación, es una tontería (!lo que me fastídia es que me la atribuyes a mí!). Efectivamente, si cada uno interpreta así de mal al otro, llevando sus argumentos al absurdo, como tú haces con los míos, esto se convierte en un diálogo de sordos. Me confirmo en que nuestro desacuerdo es sobre lo que ambos entendemos por “materia literaria” (ese es el punto ciego de nuestro debate, y tu última frase, que retoma lo que dices una y otra vez sobre lo “intrínsicamente literario”, lo confirma). Si, como dices, tu referencia en ese aspecto es Lázaro Carreter, ciertamente estamos en universos muy distantes. Por mí, basta.

  29. rolando gabrielli
    2009-05-27 13:49

    Ha muerto Mario Benedetti
    Quedarme en tu recuerdo
    Por: Ricardo Bada / Especial para El Espectador
    En homenaje al poeta uruguayo, su amigo Ricardo Bada hace una semblanza.
    El escritor, Mario Benedetti
    Foto: AP
    El escritor uruguayo Mario Benedetti falleció el domingo pasado a la edad de 88 años.

    El 20 de agosto del año pasado, en estas mismas páginas, publiqué un artículo sobre aquél Benedetti a quien era bastante la gente, entre la intelligentsia española, que lo había encasillado en un Index tan feroz como el de la Iglesia Católica en su día. Para esa gente, Benedetti era Maladetti. ¿Por qué?

    No puedo sino repetirme. Que entendería que hablasen mal de él como escritor, porque no les gustase lo que escribía: no tenía por qué gustarles. Pero es que hablaban mal de él, como escritor, con auténtico encarnizamiento. Incluso lo hacía gente por lo demás muy comedida y respetuosa con el resto del género humano, pero no con este polígrafo oriental (uruguayos sólo son los futbolistas, según Borges).

    Analizando el tema, hallé dos explicaciones de esa inquina. La primera: porque pese a todos los pesares, jamás dejó de defender a la Revolución Cubana. La segunda: porque su poesía goza de un éxito de público sin precedente desde los tiempos de Neruda y los Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Y para colmo, la juventud lo leía, y lo lee, como lo leyeron sus padres e incluso sus abuelos. Entonces, ambas cosas se la cobraban en forma de ninguneo. Y con saña, porque ¿cómo, si no, ningunear una carrera literaria de más de sesenta años bien cumplidos?

    Me encontré con Mario muchas veces en mi vida. En Fráncfort, en Berlín, en Madrid (donde tantas veces comimos juntos en unos restaurantitos chiquitos y recoletos que siempre elegía él, dejándome a cambio la elección de los vinos). La última vez que nos reunimos fue en su Montevideo querido, allá por enero de 2002, cuando nos dedicó –en el apartamento 702 de Zelmar Michelini 1337– un ejemplar de su libro de los haikus.

    La noche del domingo me llegó la noticia de su muerte por un colega argentino que vive en California. No por lo ya esperada nos conmovió menos. Mario era un amigo muy querido en la casa de los Bada, donde fue nuestro huésped alguna que otra vez. Así es que si me piden que escriba de él, en estas circunstancias, para no echarme a llorar no podría sino repetir los lugares comunes.

    Como ese de que en 1960, con La tregua, se dio a conocer definitivamente –¡y de qué modo!– más allá de las fronteras de su país y de su lengua: esa novela suya, breve, tal vez su obra maestra, superó las cien ediciones en español, fue traducida a diecinueve idiomas y adaptada al cine, al teatro, la radio y la TV. Recuerdo que un día, platicando con Mutis, le pregunté por Mario, y Álvaro silabeó con admirada envidia: “Ese comunista que me robó La tregua…”. Porque, ¿qué escritor que la haya leído no hubiera deseado ser el artífice de tal joya?

    A título anecdótico, y para evidenciar la popularidad de Benedetti entre el público lector, recordaré una vez más aquí la anécdota entrañable de que en Madrid había una call girl, Sandra, que se anunciaba con un endecasílabo suyo: “Mi táctica es quedarme en tu recuerdo”. Y sí, Mario, esa era tu táctica. Sumamente exitosa, por cierto, puesto que te has quedado para siempre en nuestra memoria.



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