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Román Paladino por Miguel A. Román

Miguel A. Román pretende aquí, el vigésimo octavo día de cada mes, levantar capas de piel al idioma castellano para mostrarlo como semblante revelador de las grandezas y miserias de la sociedad a la que sirve. Pueden seguirse sus artículos en Román Paladino.

Participios díscolos.

Hasta hace no demasiados años, “imprimir” era un verbo de muy escasa conjugación fuera del entorno profesional que rodea a la prensa de Gutenberg. Mas la entrada de la informática en nuestra vida común ha traído consigo súbitas novedades del lenguaje y entre ellas la necesidad de saber si el documento ha sido al fin imprimido o impreso. La cosa, según algunos, no está clara. He observado oficinas donde dos bandos lingüísticamente opuestos abren las hostilidades por tan relevante tema.

Pues bien, procederé a arbitrar: ambos tienen razón. En la mayor parte de los casos, los verbos que conservan su irregular participio latino –impreso– y su más moderno participio romance –imprimido– el uso entre ambos es indistinto, y depende más de la costumbre del hablante que de complejas normas sintácticas.

Así el documento en cuestión puede haber sido imprimido como impreso, el tomate puede estar freído como frito, y el material es tan correctamente proveído como provisto.

Esto, sin embargo, no obsta para que las preferencias en el uso cotidiano tomen derroteros distintos según el caso. Así, funcionando como sustantivo es normalmente obligado el uso de la forma imperfecta. Rellenaremos pues un impreso, hallaremos la inversa, soltaremos a un preso y nos comeremos unos “fritos”. Excepciones haylas, y entre ellas recordar que un invertido no es precisamente lo mismo que un inverso.

Asimismo suele preferirse esta forma arcaica para la función adjetiva: huevos fritos, papel impreso, jugador nato o locos sueltos. Sin embargo no necesariamente es esto una prohibición formal sino una costumbre arraigada, que también cuenta con excepciones como un pantalón teñido (no tinto), o un archivo insertado (no inserto).

Cuando el participio es auxiliado (recordemos que es una forma impersonal) por el verbo “estar” suele tenderse a la misma función adjetiva que he referido en el párrafo anterior: estamos despiertos, hartos o corruptos; aunque ya empiezan a atisbarse las alternativas como estar confundido/confuso, estar freido/frito o estar suspendido/suspenso.

Pero cuando el verbo auxiliar es “ser” sugiriendo un sentido dinámico, la cosa ya cambia bastante. El diputado es elegido (reservando electo para adjetivar), la mesa es bendecida (no bendita) y la protagonista es salvada (no salva) por el chico guapo en la última escena.

Casi por último, es el verbo “haber” el que prácticamente exige los participios regulares: han soltado al toro, he despertado a los niños o la carne se ha corrompido.

En general estos usos ambiguos suelen terminar por decantarse hacia un lado u otro. La lógica dijera que el regular tiene las de ganar, arrinconando al irregular al simple adjetivo (tuerto por torcido), pero en esas batallas han caído regulares bien formados como rompido o resolvido que se usaron en tiempos pretéritos (p.ej. Cervantes en El Quijote: “vos le habéis rompido el de su cuerpo” ) y hoy excluidos de la gramática aceptable… ¿o debería decir exclusos?

Miguel A. Román | 28 de abril de 2006

Comentarios

  1. edgar leonel quiroz mora
    2007-05-07 05:52

    entendi muy bien todo el articulo de cuando podemos utilizar el ROTO y el ROMPIDO (por ejemplo), pero si esto esta bien usado, porquè? el RAE no tiene el rompido en sus conjugacionesm acaso el RAE està mal?, por que yo cuando tengo alguna duda de conjugaciòn de algùn verbo inmediatamente consulto el WWW.RAE.ES y allì salgo de mi duda, pero me encontre este artìculo y las conjugaciones que tiene aquì algunas no viene en rae, entonces, ahora aquien le hago caso? dejo de consultar el RAE o què?. espero respuesta, gracias de antemano

  2. Miguel A. Román
    2007-05-07 20:45

    Edgar:
    rompido no ha de utilizarse; su uso decayó durante el siglo XVIII y hoy está retirado de la conjugación de romper. Por tanto no debe emplearse como participio en el español hablado hoy.

    Pese a ello, si consultas adecuadamente el diccionario www.rae.es, verás que esta palabra permanece en el diccionario, con la referencia correcta al participio que fue y el significado actual más extendido:

    rompido.
    (Del part. desus. de romper).
    1. m. Tierra que se rompe a fin de cultivarla.

    Igualmente sucede con el resto de los participios que puedes encontrar en este artículo. Algunos los encontrarás incluidos en la conjugación y otros bajo su uso separado. Ten en cuenta que este artículo trata, precisamente, de participios en alguna medida anómalos o con vacilaciones sobre su empleo en el español de hoy.

    Es bueno que consultes la información en www.rae.es, pero en muchos casos no debes quedarte con la información del diccionario, ya que esta herramienta contiene muchos elementos poco habituales, así como carece de vocablos que aún no han sido incorporados pero cuyo empleo está muy difundido entre los hablantes.

    En el caso de que el diccionario en línea de la RAE no resuelva tus dudas, puedes consultar, de la misma fuente, el Diccionario panhispánico de dudas. También puedes acceder al formulario de consultas lingüísticas o remitir un correo al servicio de consulta de la Fundación Español Urgente

    También tienes un servicio de consulta en la Universidad de Salta (Argentina), o el de la Academia uruguaya, o la chilena, etcétera, donde te aclararán dudas sobre el uso aceptable del español en cada país.

  3. Aday
    2013-01-26 04:46

    A mí el único que me choca, hasta ahora, es la forma irregular como adjetivo “suspenso”. Cuando se trata de declarar a una persona no apta en un examen, lo que mejor suena a mis oídos es la forma regular “suspendido”, para todas sus posibles situaciones: “he suspendido”, “estoy suspendido”, etc. Con esta acepción, he escuchado poco la forma irregular.

    No veo que el DPD hable al respecto. Además, en el DRAE, solo figuran las siguientes acepciones para la palabra “suspenso”:

    1. adj. Admirado, perplejo.
    2. m. Calificación que no llega al aprobado en un examen o una materia.
    3. m. Am. suspense.

    Ciñéndonos a estas definiciones, no sería lo mismo “estar suspenso” que “estar suspendido”.



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