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España como paraíso (fiscal)

Juan Larralde

En estos días la clase media se apresta a la declaración de la renta y los más ricos, especialmente, a la declaración de patrimonio (impuesto que, a propósito, la derecha pepera ansía suprimir). Durante algo menos de dos meses, los ciudadanos o sus asesores debemos coleccionar documentos y presentarlos en alguna oficina de Hacienda; respecto al IRPF, son más los ciudadanos a quienes sale a devolver, indicando eso no una generosidad hacendística ni una alegría para el contribuyente, sino que las retenciones durante el año anterior han sido superiores, en algo, a las que debieran ser. Pero todo ello es casi baladí.

Lo más interesante es definir fraude fiscal. A fuerza de término común, se entiende como no pagar a Hacienda y pasa como con el término terrorismo, muy usado también para amedrentar o incluso culpabilizar al ciudadano. Y discrepo.

Otros fraudes (menores y mayores)

Fraude fiscal puede ser, también, cobrar de Hacienda. Percibir subvenciones o ingresos indebidos, como que algún funcionario tarde dos horas, que ya son ganas, en volver del café matutino y a fin de mes cobre nómina íntegra; o que más de un alto cargo (por lo general, funcionario de carrera él mismo y sus ancestros) dedique lo más amplio de su jornada laboral a politiqueos de partido. Pienso en el reciente directo nombramiento de Aznar como miembro del Consejo de Estado, por decir un inocente ejemplo entre centenares de cargos y de organismos madrileños.

En resumen y sin culpabilizar al sufrido ciudadano de a pie: que hay muchos fraudes fiscales, de muy variadas formas. El cuerpo me pide también decirles que los inspectores y subinspectores de Hacienda del Estado están venga a quejarse de cierta cosilla : que su trabajo se limita, casi, a inspeccionar a quienes declaran, y lo que declaran. Y dado que muchos sectores del país son crónica y enorme bolsa de fraude, cabrá leerles entre líneas que poco inspeccionan a la construcción y banca, al mundo del fútbol, a los partidos políticos y a los concretos políticos que reciben ingresos de su partido, o de benévolos y desinteresados donantes. Por cierto, ¿cuándo, publicar los ingresos y patrimonio de los políticos, y de los muy ricos?

Construcción, corrupción

En la presente normativa, como en las anteriores, hay una nube de privilegios hacia el sector de la construcción, que según los especialistas independientes no ha valido sino para encarecer las viviendas tanto cuanto son las ventajas: el ciudadano lo percibe como una especie de regalo, y el vendedor eleva los precios casi tanto como el importe del regalo. De donde resulta otra enorme transferencia de fondos fiscales hacia un sector privilegiado: la construcción. Que de ayudar a la compra de vivienda se ha terminado ayudando al sector más potente del país: una metástasis. Y por cierto, todos los estudiosos del fraude fiscal de todo el mundo señalan a la construcción como la actividad corruptora por excelencia. Sigamos.

Es legal : el especulador paga menos que el trabajador

Un fraude fiscal (y bastante más temible) puede ser, también, privilegiar a ciertos grupos. Esto ya es una directa y perversa herencia del PP. En la anterior normativa se sumaban los ingresos del ciudadano, sin considerar procedencias; pues bien, ahora se hacen dos “montoncitos” según origen de la renta (parte general y parte especial, son sus nombres), y se gravan diferente. Pásmese el lector, quien se dedique a la especulación, o quien haya tenido una plusvalía (por venta de acciones, de inmuebles, de fondos de inversión) tan sólo mediando un año entre el momento de la compra y el de la más elevada venta, estará en la “parte especial” y tributará en un porcentaje digno de paraíso fiscal: el 15% exacto. Una belleza, si se piensa que la “parte general” está inmensamente compuesta de rentas de trabajo (esto es, ingresos de trabajadores y de autónomos), y arranca casi en ese 15% y se estira creciendo, según lugares del país, hasta el 45% aproximadamente.

Ganando lo mismo, un especulador paga menos o mucho menos que un trabajador o autónomo. Brillante, espléndido y solidario, vamos. El caso es que tal hizo el PP y el PSOE lo ha conservado.

Otros fraudes (legales y mayores)

Hay más. Dejemos desde ahora a la declaración de la renta en paz. Hablemos del ahorro. Sí, señores, esa cosa que queda allá al fondo, cuando hemos terminado de pagar todo lo necesario y algún (pequeño) vicio. El ahorro. Lo que se suele dejar en los bancos para que terminen la faena y nos cobren por tenerlo. El ahorro.

¿Dónde, el ahorro de los ricos y famosos? Pues el ahorro de los meramente famosos, ni idea ni quiero tenerla, que la mayor parte de los famosos en este país, son unos cantamañanas y así nos va; pero el ahorro de los ricos y muy ricos suele ir a un invento llamado SICAV. Lo que significa Sociedades de Inversión de Capital Variable. Invento que paga un 1% sobre sus beneficios (el común de las empresas, algo más del 30%); y que se dedican a invertir en Bolsa. Bien asesorados, desde luego. Pero… se diseñaron para fomentar el ahorro de un cierto número de socios, y el pero es que muchas son de uno o dos seres riquísimos y el resto, bultos, accionistas de papel (_mariachis_, en la jerga financiera; porque van y vienen jubilosos de SICAV en SICAV, prestando sus nombres para inflar el número de socios, que deben ser cien como mínimo). Tanto mariachi corredizo ha llegado a cantar y estos días Hacienda considera a casi todas las SICAV en fraude de ley y les comienza a exigir el pago de lo que falta, desde el 1% dicho hasta el 35 % común de antes, (el 30% más o menos, ahora); y retroactivamente, claro está.

Qué puede resultar de ahí, pues ustedes mismos. ¿Cuál ha sido la respuesta de los ricos y riquísimos dueños de las SICAV y de sus mariachis? Patrióticamente indignados, amenazan con irse a otro país. Que se llama Luxemburgo y miren, mucha UE y mucha constitución europea pero es uno de los países fundadores de la UE. Es que no hace falta ni largarse a las Islas Cayman. Y otra cosa, a ver cómo se portan los tribunales. Porque si ahora empieza el show fiscal y todo acaba cinco años después, en prescripción (el fraude) y en fuga de capitales (el resto del dinero), pues mala suerte tendremos, calderilla que deja Hacienda de cobrar, Hacienda seremos todos, pero ya no ellos, y a propósito, ¿y si publican los nombres?

El autor, Juan Larralde, es un irritado asesor fiscal.

Juan Larralde | 11 de mayo de 2005

Comentarios

  1. Dimas
    2005-05-11 20:32 Pinta feo. Creo que es lo que muchos sospechábamos aunque no sabíamos ponerle nombres y datos. Revelador.

    Lo que me gustaría saber es si es una excepción dentro de las potencias occidentales o es uno más.
  2. PV
    2005-05-12 09:01 Sencillamente genial. Yo hubiera querido expresar lo mismo pero no tenía palabras. Larralde ha expresado perfectamente lo que yo pienso. Aplaudo su texto y lo suscribo, tan irritado como él.
  3. transeunte
    2005-05-12 21:50 Pues a mí se me han caído varias vendas de los ojos. Apunto, apunto…
  4. eZcritor
    2005-05-14 01:32 Juan Larralde tiene razón en todo. Sin embargo es triste que sea un Don Quijote contra molinos de viento. Yo no sé ustedes pero ¿Alguien se ve capaz de terminar con todo esto? Vivimos en un mundo de mierda: seguimos en nuestras cosas y nos da igual ese dato que dice que si solo un nación (de las desarrolladas) se lo propusiera, podría acabar con el hambre del mundo sin que sus ciudadanos sufrieran ninguna contrariedad en sus vidas de a diario.
    Por lo demás no me queda nada más que decir a Juan Larralde, salvo que escribe y redacta muy bien, que tiene un sentido del humor envidiable y que sin duda debería dedicarse a escribir best sellers, que el mundo ya hace rato que se perdió: que si los de Hacienda nos roba y deja robar es porque es como nosotros, los ciudadanos de a pie: unos miserables.
  5. Villamota
    2005-05-16 23:52 En marzo Solbes anunció la próxima reforma fiscal, que teóricamente no entraría en vigor hasta el 2007, el último año de legislatura. Está visto que el Gobierno no tiene mucha prisa y tiene otras prioridades que considera mucho más importantes. “El proceso ha de ser pausado y producto de un análisis y de una reflexión meditada” dijo el ministro, vamos, igual que con todas las leyes que llevan aprobadas desde que están en el poder.

    Entre las posibles medidas están la de subir la tributación de las rentas del capital aunque no mucho para evitar fuga de capitales.
  6. Si no lo digo reviento
    2005-05-19 08:38 Apuesto a que al final no pasará nada.


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