Libro de notas

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En Opinión & Divulgación se publican artículos de colaboradores esporádicos y de temática variada.

Las incongruencias del nacionalismo lingüístico español en el manifiesto por la lengua común

Por Xoán Carlos Lagares

La verdad es que no quería decir nada al respecto, que estos debates lingüísticos los arma el diablo y ya me veo siendo vilipendiado en plaza pública, acusado de traición y felonía (sic), de enemigo de la concordia y de separatista. Pero es que me tiran de la lengua cuando me tiran la lengua común a la cara. Me he leído, de noche, a unos diez mil kilómetros de distancia, de un tirón y sin aliento, el manifiesto en defensa del español producido por un puñado de reputados intelectuales, y aún no me lo creo. No sé si estoy indignado o si se trata de simple y vulgar decepción.

Es como si un pequeño grupo de intelectuales hubiera decidido salir por la tangente, queriendo reventar los resortes de cualquier acuerdo posible en materia lingüística en España. Decir que las ideas formuladas son simplistas y están mal expresadas es quedarse corto, ante lo que parece un ejercicio mediocre de estilo, más propio de hooligans en estado de común excitación que de sesudos intelectuales.

Los autores empiezan reconociendo su preocupación por la situación institucional del idioma castellano en nuestro país en los últimos años. Con esa afirmación encuadran la cuestión en el ámbito de la política lingüística, pues su desazón no procede de una situación social desfavorable para la lengua que se han propuesto defender (la suya, claro), sino de su reconocimiento oficial en el actual marco jurídico. Según sus propias palabras, el idioma goza de una “pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y por el inglés”. Imaginamos que el término “pujanza” hace referencia al número total de hablantes, porque todo el mundo sabe que la situación del chino es muy diferente de la del inglés. La elección de los adjetivos “envidiable” y “creciente” para modificar, calificándolo, al sustantivo “pujanza” merecería un concienzudo análisis psicoanalítico, pero no seré yo quien lo haga en estas pocas y mal trazadas líneas, dada mi ignorancia abisal en esa materia. De cualquier modo, está lanzado el guante para quien quiera recogerlo.

Pero eso no es nada. Lo para mí escandaloso es la torpeza con que los argumentos utilizados se contradicen entre sí y, al mismo tiempo, la disparidad entre estos y las propuestas que más adelante se dirigen a la consideración del Parlamento español.
Veamos. La primera premisa afirma sin rubor que todas las lenguas de España son oficiales, patrimonio cultural compartido y objeto de protección, pero que sólo una de ellas, el castellano, “es oficial en todo el *territorio* nacional” (la cursiva, la negrita y el subrayado son míos). El texto reconoce haber aquí una asimetría legal (aquí el subrayado es de ellos), que no supone ninguna injusticia (y colocan una interrogación, que imagino que quiere decir que les sorprende, o mejor, los deja confusos, como a la espera de explicaciones, que eso le pueda parecer injusto a alguien). Esa asimetría, al cabo, no hace sino elevar el castellano, que es común, a la categoría de lengua política (este subrayado también es de ellos).

Lo que tan confusamente se expone aquí, si se me permite la exégesis, es que al castellano se le aplica en el marco legal español lo que en términos de política lingüística se llama “principio de territorialidad”. Eso quiere decir que se tiene en cuenta el territorio, en este caso, toda España, para reconocer el derecho al beneficio de servicios públicos en castellano, que se considera lengua prioritaria. De ahí que sólo ella goce “del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen”.

Los términos “común” y “oficial” son usados todo el tiempo indistintamente, como si fueran sinónimos. Ese uso se basa en una creencia, un acto de fe, que consiste en entender que el castellano es lengua oficial por ser lengua común. A mí, que no soy intelectual ni nada y que me tropiezo en las palabras cada vez que me acerco a un teclado, me parece humildemente que lo razonable, lo no fundamentalista, sea cual sea la consecuencia última que extraigamos de ese hecho, es entender esa relación al contrario, el castellano es lengua común por ser lengua oficial. Lo otro supone atribuir mágicas cualidades unionistas a una lengua, provocadoras de espontáneas y libérrimas adhesiones, lo cual constituye, como mínimo, una falsedad histórica, un mito ideológico.

La situación política de las otras lenguas de España es algo más ambigua, una especie de “principio de personalidad” restringido (como dice Ninyoles, perdón), pues se le garantizan al hablante de gallego, catalán y vasco determinados servicios en su lengua. Ese “principio de personalidad” está limitado a las respectivas comunidades autónomas, donde de cualquier modo esas lenguas no son prioritarias, al no contemplarse en la Constitución Española el deber de que todos las conozcan. La cooficialidad sitúa las lenguas autonómicas un paso atrás de la oficialidad.

En relación con esto, la segunda premisa es realmente graciosa, porque afirma que son los ciudadanos los que tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni las lenguas. Una clamorosa obviedad que hasta da vergüenza repetir, aunque últimamente se utilice como si fuera el GRAN ARGUMENTO contra las lenguas periféricas de las Españas. Ni el más cretino de los nacionalistas pretende que se le reconozcan derechos lingüísticos a las montañas, cabos, valles o ríos del territorio que reconoce como propio (aunque sí defienda los nombres que les han dado sus habitantes). También todo el mundo sabe, creo yo, que las lenguas no son objetos materiales, ni seres vivos que puedan venir un día a reclamar sus derechos. Pero es que, como se reconoce sin ambigüedades en la primera premisa del manifiesto, los hablantes ejercen sus derechos, precisamente, EN UN TERRITORIO, y, por tratarse de un instrumento social de comunicación, los ejercen en conjunto con otros hablantes (con los cuales ellos pretenden hablar, es obvio). ¿En qué quedamos? ¿No decían que era el castellano la lengua “oficial en todo el territorio nacional”? Entiéndase bien, TERRITORIO y NACIONAL.

La continuación del razonamiento es simplemente grouchesca, del tipo “la primera parte de la parte contratante, etc.” Los hablantes de las lenguas cooficiales tienen derecho a recibir educación en sus lenguas, pero estas, las lenguas, no tienen derecho a conseguir “coactivamente” hablantes, las muy cabronas, ni a ser prioritarias en la educación, lo que sería un “atropello”, porque la prioridad en todo el *territorio nacional* (sí, la negrita, la cursiva y el subrayado son míos) es del español. Se entiende, claro está, que no “coactivamente”, sino por la gracia de Dios. Según los manifestantes, no se debe adjetivar, ni atribuir acciones ni derechos a las lenguas cooficiales, tal como procede de forma irracional el nacionalismo periférico, pero no hay ningún problema por hacer eso con el castellano, que es crecientemente pujante, además de común y político.

La tercera premisa, y trato de acelerar, que esto se prolonga demasiado, dice que es encomiable que en las comunidades bilingües los ciudadanos sean bilingües (¡viva el razonamiento marxiano!), pero que eso debe ser alentado y no impuesto, pues es “lógico” que los monolingües en castellano quieran conocer de la lengua autonómica sólo “lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella”. Como se puede comprobar, la posibilidad de ser “cortés” y de “disfrutar de las manifestaciones culturales” es prerrogativa exclusiva de los monolingües en castellano, que pueden, si quieren, tener la deferencia de conocer algo de la lengua de sus conciudadanos. Luego se reconoce sutilmente, sin decirlo, la existencia de coacciones económicas para el uso del español, cuyo desconocimiento, “daña especialmente las posibilidades laborales o sociales de los más desfavorecidos”. Pero eso no es abusivo, según los intelectuales firmantes, sino todo lo contrario.

Premisa cuatro. El generoso apartado tres del artículo tercero de la Constitución Española, “las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”, ya se ha cumplido. La luminosa y democrática propuesta es que se acaben el respeto y la protección, y que se abra la veda.

Las propuestas a que conducen tales premisas son las siguientes:

1) El castellano es común y oficial en todo el territorio nacional (¿pero eso no era la premisa, como puede ser también la propuesta?, ¿no era eso lo que ya decía la Constitución? ¿Qué puede hacer el Parlamento, subrayar con tinta fosforescente ese artículo de la Carta Magna?).

2) Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero NUNCA COMO LENGUA VEHICULAR EXCLUSIVA O PRIMORDIAL (¿y dónde quedan los derechos de sus hablantes? ¿No se decía que eran los hablantes y no las lenguas ni los territorios los que tenían derechos? ¿Para qué gastar tanta tinta justificando sus propuestas, si después se pasan las propias premisas por el forro? ¿Es partidario ese grupo de intelectuales de promover un apartheid lingüístico en las comunidades autónomas con lengua propia, defendiendo el monolingüismo militante de sus habitantes y provocando su radical separación en dos comunidades lingüísticas que no se comuniquen?).

3) Para que no se diga que estoy en contra de todo, no me importa reconocer que estoy de acuerdo con la tercera propuesta, que “en las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser atendido institucionalmente en las dos lenguas oficiales”. Por ejemplo, que en una comisaría de la policía nacional en Galicia, o en las oficinas de la Delegación del Gobierno, yo tenga derecho a ser atendido en gallego, lo que raramente ocurre.

4) El castellano debe ser omnipresente en todo el territorio (no voy a tocar la misma tecla, ¿no decían que la lengua pertenece a los hablantes y no a los territorios, etcétera, etcétera?).

5) Que nadie nos toque nuestro monolingüismo, que las lenguas cooficiales se queden donde están y que, como aquellas compresas que anunciaban por la tele, no se vean, no se noten, no traspasen.

Y así hasta la incongruencia final. Inmediatamente después del lamentable manifiesto por la lengua común (eso es una tautología, todas las lenguas son comunes, no existen lenguas individuales) de este grupo de intelectuales aparece la palabra “firmas” y entre paréntesis dice “en orden alfabética”. Sólo que el primer firmante es Mario Vargas Llosa, y luego viene José Antonio de la Marina…. ¡Ya me diréis qué orden alfabética es esa!

Xoán Carlos Lagares | 07 de julio de 2008

Comentarios

  1. Alberto
    2008-07-07 17:43

    Vaya cabreo que llevas…

    Bueno, no me extraña. Seré idiota que me he puesto a aprender gallego porque es el idioma de el lugar donde me he ido a vivir y resulta que no, que sólo lo hacía por cortesía y para aprovechar las ofertas culturales. Si que me he enterado yo de poco.

    En fin, ya sabes (ya nos hemos peleado por eso :-) ) lo que pienso de ciertos usos políticos de los idiomas. Sabes que creo firmemente que desde las instituciones públicas, mejor dicho, desde determinados partidos políticos en el poder regional, se practica una discriminación positiva, o se intenta, con la que estoy completamente en contra. Precisamente ese uso político es el de este manifiesto absurdo y vacío, excluyente y llorón sin sentido, lleno de obviedades y, finalmente, ridículo. No puedo entender, más allá de la afinidad política, las firmas de estos intelectuales al manifiesto. Entiendo que ha tenido que ser porque no se ha leído o porque son unos ingenuos increíbles o porque son tontos. En cualquiera de estos tres casos es lamentable que se hayan adherido al mismo. En cierto sentido me recuerda al texto del referéndum de Ibarretxe, que viene a decir: “¿vale que podemos hablar de autodeterminación si eta se rinde?”. Pues claro que vale, joder, que pregunta más idiota. Así que el motivo del referéndum, evidentemente, debe ser otro.

    Pues igual.

    “Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero NUNCA COMO LENGUA VEHICULAR EXCLUSIVA O PRIMORDIAL”

    O lo que es lo mismo: ¡el español está oprimido, contraoprimamos, rápido! Es un puñetero sin sentido.

    Por cierto, sin ganas de jorobarte la argumentación, las seis veces que he ido a la administración pública gallega me han atendido en gallego. En todas han pasado amablemente al castellano sin yo pedirlo al notar que (aun) no soy gallegoparlante.

    Añado el enlace de un artículo que pensaba recomendar hoy de Nacho Escolar: El castellano se rompe.

  2. Alberto
    2008-07-07 17:48

    Ah, lo siento por Gamoneda pero no cuela, no cuela en absoluto. Ahora viene diciendo que qué escándalo, en este local se juega. De eso nada, firmó un manifiesto incentivado por El Mundo y por un partído político (UP y D), simplemente es mentira que le haya pillado por sopresa, que él no sabía que se iba a instrumentar políticamente. Si no se lo esperaba o es idiota o no se preocupó ni remotamente de lo que firmaba. E idiota no me parece.

  3. Lluis
    2008-07-07 17:51

    Creo que el autor de este artículo lee con anteojeras y que apenas comprende lo que ocurre en los territorios de España donde hay varias lenguas oficiales. Todos los dineros públicos sólo van para quienes utilizan una de esas lenguas; las ayudas públicas no son para apoyar a los escritores, sino sólo para los escritores en lengua no castellana, se ayuda a los grupos de teatro, pero sólo con obras que no estén en castellano.

    Las webs oficiales informan, pero sólo en la lengua que no es castellano.

    Así que los ciudadanos de lengua castellana somos ciudadanos de segunda.

  4. Txiki
    2008-07-08 00:30

    Que morro le echan algunos. Ciudadano de segunda soy yo, caradura! En una comunidad donde más del 75% habla gallego sí o sí resulta que mi dial radiofónico presenta un canal en gallego por 23 en español; mi quiosco tiene dos periódicos en gallego: uno porque la Xunta les subvenciona para que así sea y otro por arrojo de sus promotores; mi televisión emite una emisora en gallego por 18 en español (menos mal que tengo tdt así puedo ver más en español)... sólo algunas rotulaciones de algunos ayuntamientos y centros públicos aparecen o señales de la red viaria aparecen en gallego… sin hablar de mil pequeños detalles y situaciones más en las que me siento en franca discriminación. Que haya gente que utilice esa demagogia barata para atacar a otros ciudadanos del mismo estado es simplemente bajo moral y culturalmente. Visita esta página http://xunta.es/ creo que arriba a la izquierda pone gallego/castellano, tambien puedes visitar esta http://www.gencat.net/ hasta viene en inglés…. de que demonios estás hablando? Sois los herederos de la grande y libre que se os ha olvidado el pasado y venís a reinstaurar ese totalitarismo asfixiante que durante años llevó a muchos españoles a la cárcel por hablar en su lengua propia y no la del franquismo opresor. Olvidais la historia, la manipulais y ahora venís a imponernos el apartheid lingüístico… no teneis vergüenza! Y aún querreis que nos sintamos a gusto en España… así, con gente como vosotros, evidentement NO!

  5. Cayetano
    2008-07-08 02:25

    Ligeramente relacionado, muy ligeramente ya que habla en otros términos, un artículo de Emilio Guevara Saleta intitulado Euskera, derecho y no deber . Saludos

  6. Mario
    2008-07-08 02:34

    Como escritor gallego me gustaría que Lluís me dijera donde están los dineros públicos esos que supuestamente estoy cobrando y que me señalara una sóla página institucional gallega que no esté, por lo menos en dos lenguas (cuando no sólo en español).

  7. Francisco
    2008-07-08 04:21

    Resulta que todo el mundo espanol se cabrea por el idioma. Por el castellano; unos que si, otros que no, y la mayoria porque no sabe.

    Y estan equivocados, despitadaculos y linguaplejicos, pues el castellano no existe mas en Espana; los espanoles, la mayoria, se comunican en espanol; idioma reciente, con profusion de extranjerismos, barbarismos y paletonismos que habla de bombonas, esparadrapos, moquetas y muchos mas hurtos linguisticos que han contaminado al inicial lenguaje castellano con zumo de letrinas y lo han convertido en una lengua franca o, si se prefiere, francamente espuria.
    Asi que ni se preocupen, ese espanol ya esta en estado avanzado de contaminacion y tira a la descomposicion.

    Porque no es lo mismo que lo mesmo; el Castellano y el espanol ya son diferentes y no monta tanto ni tanto monta.

    Venturosamente, el castellano sobrevive en america.

  8. ghanito
    2008-07-08 04:24

    Lamento que Lluis se sienta un ciudadano de segunda pero, como bien apunta Txiki, en Galicia la situación no tiene nada que ver.
    Es triste ir a una entrevista de trabajo y que si eres de ciudad y hablas en gallego te encasillen en una determinada ideología que dificulta el que te contraten, no se premia el bilingüismo, sino el monolingïsmo porque no existen en Galicia monolingües en gallego con menos de 70 u 80 años (si en castellano, claro).
    O que en algunas empresas se haya prohibido a los empleados hablar entre si en gallego (como sucedió en el Hotel Louxo).
    También es tristísimo que muchos notarios (que son funcionarios) pongan problemas para utilizar modelos en gallego para los documentos de los que dan fe.

    Estos son pequeños ejemplos de la realidad del día a día de los ciudadanos en gallego, que no pretendan engañarnos.
    El nombre de la asociación Galicia Bilingüe (defensora del castellano en Galicia) es una falacia, los autenticos defensores del bilingüismo en Galicia militan todos (al menos por ahora) en las filas de la defensa del gallego.

  9. Xoán
    2008-07-08 05:07

    Quien firma este texto no es mi personalidad cabreada, soy yo mismo, el “Xosé” Carlos es sólo una pequeña errata…

    Lo que cuentas, Alberto, de haber sido atendido en la administración pública gallega en gallego y después, al comprobar el funcionario que no eres gallegohablante, amablemente en castellano, no me joroba la argumentación, sino todo lo contrario. Es eso lo que yo quería decir, en las dependencias del gobierno autonómico se respeta, por lo general, el derecho lingüístico de los castellanohablantes, lo que no sucede en los ejemplos que yo ponía, de administración dependiente del gobierno central en Galicia (policía nacional, delegaciones de los ministerios, etc.). No es que unos sean encantadores y otros unos cabrones, esa situación responde sólo a la lógica diglósica de la sociedad gallega, que tiene sus causas históricas, políticas, económicas… Para que luego vengan con victimismos.

    Por otra parte, Lluis, tienes razón al decir que leo con anteojeras, en el sentido de que interpreto lo que leo desde mi perspectiva, que puede ser cambiante, dubitativa, pero que nunca oculto. No se puede decir lo mismo de la hipocresía reinante entre los firmantes del manifiesto, que dicen renegar del nacionalismo en un ejercicio absurdo de nacionalismo reaccionario, carpetovetónico. Llenándose la boca con palabras como “democracia”, “derechos” o “común” con el único objetivo de perpetrar la única imposición que ellos consideran legítima, la de su propio idioma. Una vergüenza.

    Francisco, aunque admire tu borneada y tornasolada lengua escrita sin palitos, no conseguirás que la considere “pura”, ni por un instante.

  10. Marcos
    2008-07-08 08:22

    Aparezco fugazmente sólo para hacerme responsable de la erRata gorda del nombre del autor; a saber en que Xosé andaría yo pensando cuando edité el artículo. Queda corregido.

    Pero ya que estoy… este año he dado clase de lengua castellana en un instituto en el que el cien por cien de los alumnos tenían como lengua madre el gallego, y todavía más: les costaba dios y ayuda mantener una conversación corta y sencilla en castellano. En primer lugar, esto no suponía ningún problema, o ningún problema serio; en segundo lugar, esta situación no tiene nada en absiluto que ver con ningún tipo de política: es su lengua, la de sus familias, una lengua que han mantenido a pesar de que casi cualquier elemento que no perteneciese a su entorno inmediato les llegaba en castellano, a pesar también de que sus padres y sus abuelos tuviesen conciencia de estar hablando un idioma pobre e inservible.

    ¿Que si hay problemas por la imposición del gallego sobre el castellano? Algunos, muy menores y estúpidos, siempre procedentes de medios político-burocráticos que vuelven, espero que sin querer, a combatir la estulticia con estulticia.

    Saludos

  11. zzz
    2008-07-08 10:37

    O yo soy extremadamente tonto o el escritor tiene una mente extremadamente preclara.

  12. Silvia Senz
    2008-07-08 18:36

    Hablar de imposición de castellano/vasco/valenciano-catalán/asturiano… sobre el castellano sólo es posible si nos referimos a tal imposición fuera de las zonas con esas lenguas vernáculas. No ocurre tal cosa. Desde la creación de España, estas lenguas sólo perviven y se defienden en su propio territorio. Y si no lo hacen en él, ¿dónde van a hacerlo?

    En cambio, la historia nos muestra, ampliamente documentado, el caso inverso: desde hace al menos tres siglos, sólo existe en España una lengua impuesta a las demás, y es la castellana. Y así sigue siendo, gracias a una Constitución redactada con el cadáver del Dictador aún caliente, pese a que en agunos territorios el castellano no tiene más de 50 años de arraigo; por brutales que fueran los esfuerzos por arrumbar las lenguas no castellanas, el analfabetismo secular español permitió la conservación de esas lenguas entre las clases populares durante siglos.

    Cuando hablan de derechos lingüísticos, nacionalismo y territorialidad, los autores de ese manifiesto se meten en un patio argumental del que no van a poder salir tan fácilmente. Si resulta que los derechos lingüísticos son individuales, por coherencia han de atender al de todos los ciudadanos sobre los que tengan jurisdicción, estén nacionalizados españoles o no. No creo que les resulte fácil (y dudo de que estén por la labor): sólo en Cataluña se cuentan más de 300 comunidades lingüísticas establecidas, consecuencia de la inmigración globalizada.

    Pero si de lo que realmente hablan (como demuestra la formulación de este Manifiesto) es de que los derechos lingüísticos son de carácter territorial y político (pues de este tipo son los que tiene el castellano), coherentemente han de defender por igual los que afectan al castellano que los que afectan a las demás lenguas con origen y uso en el territorio español, según lo estipulado en la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos y según los acuerdos europeos e internacionales firmados por los sucesivos gobiernos de España de protección de la diversidad lingüística.

    Pero no es ni coherencia ni liberalismo político lo que anida en este Manifiesto, sino un nacionalismo español puro y duro, imperialista, esencialista y excluyente hasta la médula, salpicado de gotas del darwinismo lingüístico más tronado y de un reduccionista economicismo, que invita a pensar que otra España NO es posible, y que una larga historia de minorización y dura represión de las lenguas no castellanas no avergüenza como debería a la sociedad española.

  13. Silvia Senz
    2008-07-08 19:16

    Errata en el comentario anterior: donde dice “Hablar de imposición de castellano/vasco/valenciano-catalán/asturiano… sobre el castellano” debería decir: “Hablar de imposición de gallego/vasco/valenciano-catalán/asturiano… sobre el castellano”.

  14. Silvia Senz
    2008-07-08 20:21

    Xoán (y toda la concurrencia): os dejo un par de lecturas recomendables para entender qué ideología y proyectos políticos fundamentan el discurso de este Manifiesto:

    1) José del Valle: «La lengua, patria común: Política lingüística, política exterior y el post-nacionalismo hispánico»; dispobible en: http://miradassobrelalengua.blogia.com/2007/061102-jose-del-valle-la-lengua-patria-comun-politica-linguistica-politica-exterior-y-e.php

    2) J. C. Moreno Cabrera: El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva, Península, 2008.

    (De este autor, al respecto del nacionalismo de este Manifiesto:
    http://blogs.publico.es/dominiopublico/628/un-manifiesto-nacionalista/ )

  15. Xoán
    2008-07-09 01:13

    Gracias, Silvia, por los comentarios, mucho más esclarecedores que mi texto, y las recomendaciones. Ya conocía el magnífico trabajo de del Valle, el de Moreno Cabrera aún no, pero conociendo al autor (y tras leer el artículo que también indicas), corro ya en su busca.

    No te preocupes, Marcos, por la errata, si incluso podíamos asumir el texto mi hermano (que se llama Xosé) y yo a partes iguales…
    Los comentarios de Txiki, Mario y ghanito sobre la situación lingüística en Galicia, que agradezco mucho, junto con el tuyo, dejan las cosas mucho más claras.

  16. Francisco
    2008-07-09 03:34

    Esto de las lenguas impuestas y sobrepuestas en Espana empieza a ser preocupante para los observadores castellanohablantes que representamos la mayoria, la abrumadora mayoria.

    Las tribus aborigenes ibericas se estan peleando en serio entre si; aunque actualmente tienen una cabeza de turco linguistica que es la lengua espanola de la RAE; la cual, dicho sea entre parentesis, la confunden con el castellano que gramatico Nebrija y que cada dia les es mas extrano en el habla comun peninsular. Sin embargo, por separatismo, llaman ‘castellano’ al idioma espanol.
    No hay tal, el castellano, entre otras cosas, no tiene virgulillas, tildes, gotitas de lluvia ni rayitas; esas las invento y las introdujo la que limpia, seca, enjuaga, fija y esplendoriza y prohibio que la Lengua Castellana fuese pulcra, se depilara y afeitara todas esas antiesteticas e innecesarias pelambres.

    El castellano, pues, no es el enemigo de las otras lenguas autoctonas ibericas. Pertenece a america y es de los usuarios latinoamericanos.

    El espanol, la lengua espanola de la RAE con su DRAE y demas esplendorizaciones y taras es la enemiga.

    Dejad tranquilo al castellano.

  17. Cesare
    2008-07-09 04:59

    Si Lluís quiere, hablemos de dinero:
    — los hablantes de lenguas cooficiales en parte del territorio estamos pagando con nuestros impuestos la promoción internacional de una lengua que no es la nuestra, y además tenemos que gastar en promocionar la nuestra. Los hablantes de español de Ávila sólo gastan en promocionar la suya.
    — los hablantes de lenguas cooficiales en parte del territorio estamos pagando con nuestros impuestos una televisión pública que emite en su 98% en una lengua que no es la nuestra, y además, tenemos que pagar por la nuestra. Los hablantes de español de Ávila sólo gastan en la que habla su lengua.

    En dónde se encuentra el desequilibrio? No sería justo que el 30% de la TVE fuese en idiomas distintos del español, porque esa es la base de contribuyentes? No sería justo que el 30% del dinero que va al Cervantes lo destinase el estado a promocionar los idiomas que no son el español?

  18. joseluis
    2008-07-10 05:19

    La aportación de Cesare pone el dedo en la llaga, y no en el anterior análisis. Pero claro, pese a ser más que justa y equilibrada, no se cumplirá jamás de los jamases. Desde un punto de vista político puro y duro, mi análisis es el siguiente: – El catalá, galego,euskera, son tan españoles como el castellano, ergo les corresponde tanto apoyo como al castellano. Y si una comunidad autónoma decide monopolizar alguna de tales lenguas, “en medro” del castellano, pues santo y bueno, porque españolas son y porque la autonomía correspondiente así lo ha decidido. O mal, – El catalá, galego, euskera, no son españoles. Ergo, señoras y señores, desvelado que la “democracia” española es un cuento chino y el “estado de las autonomías” otro cuento, pues vía libre a la separación de nacionalidades de esa otra nacionalidad, la castellana, incapaz de extenderse por sí misma, muy capaz de perder terreno en Filipinas y Marruecos, y de vivir de rentas en Latinoamérica y de aplastar a las minoritarias en su propio estado, que es el español de Spain.

    Así de sencillo. Yo me he cansado de decir que bajo Franco, se decía que hay separatistas y hay separadores. Pues sí. Saludos veraniegos,

  19. Pablo
    2008-07-11 04:10

    Muy adecuada la puntualización de Cesare en cuanto a la financiación.

    El panfleto de UPyD es claramente provocador y partidista. Evidentemente, quienes compartan la ideología de sus creadores, están en su derecho de apoyarlo, pero se basa en falsedades y medias verdades fácilmente identificables, aparte de estar bastante mal redactado, como señala Xoán. Por cierto, la “lógica” con la que intentan esquivar la idea de que ambas lenguas deben ser cooficiales, para intentar demostrar que el castellano debe imponerse, es de chiste, como bien dices. ¿En serio no les da vergüenza?

    Y respecto al dilema que plantea joseluis, yo lo tengo claro: el catalán, el gallego y el esukera son lenguas tan españolas como el castellano. Pero esto es algo que quienes tanto presumen de defender la idea de España aún no han acabado de comprender, por lo visto.

  20. Silvia Senz
    2008-07-12 21:33

    Es que, Pablo, la idea de España que tradicionalmente se ha defendido y que en realidad todos los gobiernos españoles han seguido defendiendo no es esa que apuntas.

    Cuando España sigue una política de promoción cultural y lingüística de vocación panhispánica y a lo sumo iberoamericana, está dejando efectivamente en la cuneta esa idea de España pluricultural y plurilingüística.

    Resultado: las demás lenguas (aprovechando que en realidad no son sólo españolas, sino también transnacionales) siguen su propio camino y se agrupan con otras entidades de promoción cultural más allá de sus fronteras. Es el caso del Institut Ramon Llull (el I. Cervantes del catalán, que agrupa a Cataluña, Andorra, Baleares, ayuntamientos del Alguer [Cerdeña] y de la Comunidad Valenciana), que se ha refundado y ha trasladado su sede a Andorra, y que tiene presencia en las actividades de I. Cervantes sólo si las costea el propio I. Ramon Llull, según convenio entre ambas instituciones.

    O sea, que la España plural se queda sólo para los discursos y para los “apoyaré”.

  21. Lucho
    2008-07-12 22:03

    Bueno, si no hay problemas con el castellano en Cataluña, por ejemplo, ¿por qué el Tribunal Constitucional tiene que pedirle a la Generalitat que cumpla con la ley y las horas fijadas en castellano en las aulas? Por favor, que alguien me lo explique.

  22. Xoán
    2008-07-12 23:54

    Pues tal vez por causa de esa ambigüedad programada del texto constitucional. Aunque eso habría que preguntárselo al Tribunal Constitucional, el hecho que tú indicas, Lucho, lo que significa, desde mi punto de vista, es que hay problemas con el catalán en Cataluña.

  23. Lucho
    2008-07-13 01:11

    Yo creo que la ambigüedad, si no me equivoco, debe estar en quien aplique una ley consensuada para el bien de todos los ciudadanos y, en este caso, la ley la aplica la Generalitat.

  24. Pablo
    2008-07-13 01:36

    Que el Tribunal Constitucional se pelee con la Generalitat es una cosa y que el castellano tenga problemas en Cataluña otra muy distinta. No veo la relación.

    Lo primero es una pelea legal (a menudo con trasfondo político o ideológico, porque ya sabemos cómo va lo de la Justicia en este país), lo segundo un hecho que puede ser cierto o falso (y cualquiera que venga aquí a pasar una temporada puede comprobar que es falso).

    En cualquier caso, nada de eso invalidaría el análisis de Xoán sobre la incorrección formal del manifiesto, más propio de escolares que de personalidades de la cultura.

    Sí, Silvia, ya sé que la idea de España que señalo no es la que tradicionalmente se ha tenido, y ese es precisamente el problema. Hasta que no cambien de idea, siempre seguirán chocando con la realidad.

  25. Lucho
    2008-07-13 02:18

    Pues que el 90% de los centros de enseñanza en Cataluña no cumplan con la ley no me parece que sea una cosa para tomar a broma. ¿Cómo que no hay relación? Por eso ha tenido que llamar la atención el TC. El problema no es la idea que tenga de España una parte de ciudadanos o una parte de ciudadanos que vivan en un territorio determinado (y ahí es donde está el problema), sino el conjunto de todos los ciudadanos. Y hay muchos ciudadanos en Cataluña que quieren que la ley se aplique en la enseñanza tanto para el catalán como el castellano, algo tan sencillo, ¿o es que hay ciudadanos de primera o de segunda en Cataluña? En suma, esto no es un problema del TC, es que son muchos los ciudadanos que lo quieren, y la Generalitat, como gobierno de todos los catalanes, debería velar por los intereses de todos sus ciudadanos, no sólo de una parte de ellos. Y las leyes deben ser iguales para todos los ciudadanos, la base fundamental de toda democracia. En un estado democrático las leyes se hacen para el beneficio común de todos sus ciudadanos.

  26. Pablo
    2008-07-13 02:54

    ¿Qué ley incumple la Generalitat? Si la cuestión ha llegado al TC, sólo puede ser por incumplir la Constitución (puesto que el TC se dedica exclusivamente a ese tipo de incumplimientos). Ésta simplemente dice que el español es una lengua cuyo conocimiento es obligatorio para todos los ciudadanos, no dice nada sobre cuántas asignaturas se den en una lengua u otra. Mientras no se demuestre que la educación de Cataluña impida ese conocimiento (y no lo impide, como podemos comprobar a diario quienes vivimos aquí), no hay incumplimiento.

    Pero en cualquier caso, insisto: aunque incumplieran la ley, eso no quiere decir que el castellano esté en peligro. Hay montones de leyes que pueden incumplirse sin que el castellano esté en peligro, pienso yo. Fijémonos hasta qué punto es falso que eso ocurra que incluso los que escribieron el manifiesto se han cansado de repetir por activa y pasiva que en él no se está diciendo eso (claro, porque saben que no podrían defender esa idea, y no quieren que les pillen por ahí).

    En Cataluña, afortunadamente, no hay ciudadanos de primera y segunda; están los que cumplen la ley, y luego están los que apoyan manifiestos que pretenden modificar esa ley confundiendo sus deseos con sus derechos. Afortunadamente, éstos últimos son una reducidísima minoría.

  27. Miguel A. Román
    2008-07-13 03:27

    Césare cita al castellano como “una lengua que no es la nuestra”, se refiere a su lengua diferencial como “la nuestra” y entiende que los de Ávila tienen “la suya”.

    No es casual, supongo, que los estatutos de los territorios bilingües especifiquen al gallego, euskera, catalán y valenciano como “lengua propia” (el estatuto balear refiere al “catalán”). Lástima que no se haya utilizado el muy idóneo término “vernácula” (dicho especialmente del idioma o lengua: Doméstico, nativo, de nuestra casa o país), que, al menos en catalán, existe (llengua vernacla), entrando con “propia” en una no sé si calculada ambigüedad entre “la lengua en propiedad” y “la lengua apropiada”.

    Para mí, las lenguas pertenecen en primera instancia a los hablantes, no a los territorios (y mucho menos a sus gobiernos), y prueba de esto último son aquellas que se extienden naturalmente a varios territorios (como el catalán o el castellano) y aquellas que no tienen territorio (como el romaní o el yiddish). En este sentido entiendo que el ciudadano bilingüe es propietario natural de ambos idiomas, y queda en el privilegio de usar uno u otro atendiendo únicamente a sus razones, ya sean sentimentales, culturales o prácticas.

    Pero, como vehículo cultural, son patrimonio también de cuantos quisieren leerla, oirla y pronunciarla, en el ámbito social como en las artes y las ciencias, o simplemente preservarlas para que gentes del futuro puedan conocer a través de ellas a quienes la emplearon para plasmar sus pensamientos y sentimientos.

    Eso no es tan difícil de entender, creo yo. ¿Acaso es la capilla sixtina patrimonio exclusivo de los ciudadanos con pasaporte vaticano o el Taj Mahal es patrimonio exclusivo de los hinduístas? ¿Alguien puede pretender que Virgilio, que escribió en una lengua que ya no existe en una nación que ya no existe, no es, de alguna forma, patrimonio mío como de todos? Las lenguas no son palabras, reglas o diccionarios. Son personas, y las ideas y pensamientos que con su lengua expresan.

    Alguna vez he asistido a un histérico “¡hábleme en español, que estamos en España, coño!”. Tengo la absoluta certeza de que un “disculpe, no le he entendido ¿le importa decirmelo en castellano?” hubiera sido suficiente y correcto. No digo que no haya algún funcionario autonómico estúpido, pero la estupidez es patrimonio personalísimo, no de los pueblos.

    Pero, hablando de estupidez, no puedo entender a quienes desplazados por cosas de la vida a un territorio donde haya otra lengua oficial no hagan vivos intentos por aprenderla, mucho menos entiendo que no quieran que sus hijos la aprendan. Con demasiada frecuencia es el mismo tipo de persona que en su tierra natal critica al inmigrante extranjero porque no adopta las “costumbres españolas”.

    De sobra sé que las administraciones de los territorios con doble lengua oficial cometen excesos y que con frecuencia algunos instrumentalizan la “lengua propia” para objetivos ideológicos, pero el exceso contrario no es, ni de lejos, la solución; antes bien, como el caso del “manifiesto”, da argumentos a quienes tienen sectario interés en que los pueblos no se entiendan entre sí.

    Repito, la estupidez es característica personal. Los españoles monolingües bien nacidos y sensatos sentimos enorme respeto y orgullo por la diversidad cultural y lingüística de esta piel de toro, como también nos regocijamos de que esa diversidad lo sea igualmente en lo gastronómico, artístico y paisajístico y abominamos de quienes buscan en ello escusas para un enfrentamiento que solo a ellos beneficia.

  28. Lucho
    2008-07-13 03:50

    Perdone que le contradiga, pero la ley sí dice que debe impartirse un número de horas semanales en castellano en Cataluña (¿o quizás estoy mal informado?) y, al no ser cumplidas por un gran número de centros de enseñanza, el TC ha tenido que llamar la atención y pedirle a la Generalitat que cumpla con el reglamento. Por lo tanto, esto afecta a muchos ciudadanos que desean para sus hijos una educación bilingüe lo más sólida posible tanto en catalán como en castellano. Si no hubiera sido así, ¿por qué ha tenido que intervenir el TC? Y la Constitución (y por relación el TC), hasta que no haya una nueva, vela por los intereses de todos los ciudadanos en el Estado Español.
    Y pido mis disculpas si creen que este tema de la educación no tiene nada que ver con el artículo que encabeza este foro.

  29. Pablo
    2008-07-13 04:07

    No hay nada que perdonar, Lucho, cada cual puede debatir dando sus argumentos. Sobre esa presunta ley de la que hablas, yo la verdad es que no conozco que exista, aunque algo he oído de que hay un mínimo de dos horas semanales, pero sinceramente, no sé si es así; es posible que estés mal informado o no, no lo sé. En cualquier caso, sería una ley de nivel más bajo que la Constitución, o sea que no entiendo qué pinta el TC en todo esto. Por lo poco que sé de leyes, una cuestión de ese tipo podría llegar como mucho al Tribunal Supremo, pero nunca al TC.

    Pero bueno, nos estamos apartando de la cuestión que señalaba Xoán, o sea que por mi parte, no le voy a dar más vueltas. Ya he dicho lo que pensaba.

  30. Paco
    2008-08-07 04:37

    ¡Cómo siento haber leído tan tarde este artículo!
    Despiezas el texto con rigor y precisión de cirujano, Xoan, y sacas a la luz todo el entramado de falacias que contiene.
    ¿No sentirán un poco de vergüenza, todos esos “grandes intelectuales mediáticos” al verse tan en evidencia, tan con el culo al aire? ¿o es que ya no queda espacio en sus mentes para el rigor, la coherencia y la honestidad intelectual que alguna vez tuvieron y que ahora parecen haber cambiado ya por un oportunismo interesado que tan buenos réditos les proporcina en su vida profesional y económica?
    Sencillamente impecable. ¡Chapeau Xoan!

  31. cony71
    2008-08-20 03:47

    Està ben clar que el castellà ha sigut un altra motiu de imperialisme.

  32. Andrés
    2008-08-21 18:13

    ¿Qué tal si modificamos la Constitución y declaramos oficiales en todo el territorio español el castellano, el catalán-valenciano-balear, el gallego y el eusquera, permitiendo que sea lengua vehicular educativa cualquiera de ellas en cualquier escuela del territorio español que lo solicite y publicando ABSOLUTAMENTE todos los documentos oficiales del Estado en todas las lenguas? Puestas todas las lenguas en pie de igualdad oficial, que sean entonces los ciudadanos quienes libremente elijan y así evolucionarán dichas lenguas de acuerdo con su propia dinámica social sin interferencias políticas interesadas.

  33. Manuel Diaz
    2008-09-05 13:17

    Nos pogamos como nos pongamos existe un hecho incuestionable: hoy por hoy las leyes lingüísticas de Cataluña impiden que la mitad de la población que vive en esa comunidad estudie en su lengua materna, que no es otra que el español. Y podemos marear la burra todo lo que queramos, pero esa es la realidad.

  34. Xoán
    2008-09-10 03:18

    Lo que la burra mareada no consigue decirnos, amigo Manuel, es por qué sigue pareciendo tan mal que los catalanes, a través de sus instituciones democráticas, decidan hacer del catalán, en Cataluña, la lengua vehicular de la enseñanza pública, articulando medidas para la integración de los hablantes de español (lo cual supone respetar, sí, sus derechos individuales, lo que nunca se ha hecho en España con los hablantes de las lenguas “periféricas”).

    Por otra parte, pongamos como nos pongamos, el dichoso manifiesto no habla de derechos individuales, con los que siempre será necesario tener mucho cuidado, claro está, sino de política de Estado. Si lo que les preocupa son las leyes lingüísticas de Cataluña, que lo digan con todas las letras y que se dejen de caralladas, porque cada situación concreta merecería, como mínimo, una discusión diferenciada.

    Y no hablaré de la falacia de la “lengua materna” (que muchos ni sabemos cuál es) en contextos de lenguas en conflicto para no hacer el debate interminable.

  35. María José
    2008-09-10 08:28

    Xoán, yo hablo desde una absoluta ignorancia de cómo es la situación en una comunidad bilingüe, así que igual no entiendo bien el problema. Pero hay una cosa que dices que es una de las trampas habituales de la democracia: “a través de sus instituciones democráticas, decidan hacer”, que algo se haga desde una institución democrática por desgracia no implica que el resultado lo sea. Además hay cosas que suponen una decisión tipo si o no, en cuyo caso, la minoría tiene que someterse al dictado de la mayoría, pero hay muchas cosas en las que no. Por eso no entiendo que se tome una decisión de este tipo. A mí me parece más lógico dejar las dos opciones: lengua vehicular de la enseñanaza pública en Catalán o en Castellano y si hubiera la posibilidad de ofrecerla también en Inglés o en lo que sea, pues también. Y que sea la propia sociedad la que libremente y democráticamente va decidiendo lo que se le antoje. Así sólo tienen poder de decidir lo que quieren los que tienen medios económicos, incluidos los políticos que toman esa decisión, que por cierto, cada vez llevan menos a sus hijos a la enseñanza pública.

  36. Xoán
    2008-09-11 05:08

    Yo citaba las instituciones democráticas, María José, precisamente por percibir la dificultad que los redactores del manifiesto manifiestan (valga la redundancia) para otorgar legitimidad a las decisiones que el gobierno catalán, que representa la voluntad de la mayoría de la población, toma en materia lingüística.

    Lo que propones, que haya opciones de enseñaza pública en varias lenguas me parece muy bien. Normalmente esas escuelas utilizan métodos pedagógicos de inmersión lingüística, tan denostados por la prensa de Madrid cuando se utilizan con el catalán. Pero esas opciones de la enseñazan pública deberían existir no solo en Cataluña, no?

    En materia de política lingüística, tanto Cataluña como Galicia, por lo menos, a través de sus parlamentos, que son los que dictan las leyes, han optado por un modelo de integración y no de disgregación, precisamente en nombre del bilingüismo y para no acabar creando una especie de apartheid lingüístico, evitando así el aislamiento social de dos comunidades lingüísticas totalmente incomunicadas en sus territorios.

    Hay muchas formas de que dos lenguas estén socialmente en contacto (por eso el sintagma “comunidad bilingüe” es tan poco descriptivo y la sociolingüística no lo utiliza), y en la mayoría de los casos en esas situaciones las personas no son realmente bilingües. Por eso, utilizar la enseñanza pública para conseguir ese ideal democrático bilingüe o plurilingüe me parece absolutamente razonable. Es una opción política.
    Y no es verdad que la sociedad, libre y democraticamente, va decidiendo lo que se le antoja. Porque la sociedad no existe así, como cuerpo homogéneo y sin conflictos, ese “liberalismo” perpetúa esquemas de dominación económica, y las batallas lingüísticas se dan también en esa guerra.

    Insisto, la polémica lingüística en Cataluña, aunque se escude en los derechos individuales, cuestiona en realidad la legitimidad del gobierno catalán para aplicar medidas que, para algunos, socavarían la soberanía del Estado español. Por eso los que protestan no abren la boca para defender los derechos lingüísticos de minorías, o de personas, que viven en otros lugares de España, porque no es esa la cuestión… Es puro nacionalismo, para algunos plenamente consciente, para otros me imagino que no, que se trata de una forma de nacionalismo invisible, que da carta de naturaleza a lo que hay, como si fuese algo eterno, esencial e inmutable.

  37. María José
    2008-09-11 18:46

    Xoán, no entiendo muy bien muchas de las cosas que dices.

    No sé muy bien a qué te refieres con: “métodos pedagógicos de inmersión lingüística, tan denostados por la prensa de Madrid”, ni “pero esas opciones de la enseñazan pública deberían existir no solo en Cataluña, ¿no? Yo desde luego no he hablado de Cataluña como algo especial, es más, en mi comentario he dicho que si hay posibilidad (tiene que haber un número de alumnos suficiente) de que se pueda elegir otra lengua vehicular, pues mucho mejor. Esta posibilidad sólo existe en la privada con lenguas como el Inglés o el Alemán.

    “Por eso, utilizar la enseñanza pública para conseguir ese ideal democrático bilingüe o plurilingüe me parece absolutamente razonable.” No entiendo que este objetivo se consiga obligando a que la lengua vehicular sea sólo una. A mí me sigue pareciendo más lógico que cada uno escoja esa lengua y que la otra u otras tengan un número de horas suficiente para que puedan manejar las dos.

    Por otra parte dices: “Y no es verdad que la sociedad, libre y democraticamente, va decidiendo lo que se le antoja. Porque la sociedad no existe así, como cuerpo homogéneo y sin conflictos, ese “liberalismo” perpetúa esquemas de dominación económica, y las batallas lingüísticas se dan también en esa guerra.” Claro la libertad absoluta y la ausencia de conflictos no existen y no existirán nunca, el hombre se desarrolla siempre a través de condicionamiento, yo siempre parto de ahí. Pero tu argumento es muy peligroso porque se puede utilizar también para defender que cuando se vota tampoco se decide de forma libre y democrática y, por tanto, estarías deslegitimando que un gobierno represente la voluntad de la mayoría, a la que aludes al principio.

    Afirmas “la polémica lingüística en Cataluña, aunque se escude en los derechos individuales, cuestiona en realidad la legitimidad del gobierno catalán para aplicar medidas que, para algunos, socavarían la soberanía del Estado español”. Yo no he hablado en ningún momento ni del manifiesto ni de las motivaciones últimas de los que lo firman o no. Pero justamente mi comentario iba en la dirección de que ningún gobierno, ni el español, ni el catalán, el andaluz, ni el europeo, regule nada que no sea estrictamente necesario y me sorprende que gente que aborrece las imposiciones de uno (el español o el catalán) esté encantado de las del otro (el catalán o el español). Pero la incoherencia también forma parte del ser humano.

  38. Xoán
    2008-09-11 20:59

    Uy, María José, me discutes hasta cuando te doy la razón. Lo de dar la posibilidad de vehicular la enseñanza pública en varias lenguas me parece bien. Esperanza Aguirre estudió en un colegio (privado) en inglés, que no es su “lengua materna”, me parece que en Madrid, y no se traumatizó ni nada (bueno, no sé...).

    Sobre el bilingüismo: lo diré lo más claro posible, porque tú decías que no conocías esas situaciones. En las comunidades con otra lengua además del español, los ciudadanos realmente bilingües son los que ya hablan la otra lengua, porque no se puede vivir en ningún lugar de España sin saber y sin, eventualmente, usar el idioma español. La enseñanza en “las otras lenguas españolas” garantiza que todos serán bilingües. Los monolingües en castellano tienen derecho a preservar su preciadísimo monolingüismo en Cataluña? A mí me parece legítimo que las instituciones catalanas que tienen competencia en educación crean que no. A mí también me parece que no. Esa imposición, ya ves, no me parece mal, por lo menos mientras se haga lo mismo en Madrid, por ejemplo, imponiendo la enseñanza en español aunque tú tengas otra lengua familiar, catalán, gallego, vasco, árabe o suahili. En principio, me parece tan legítimo un caso como el otro. Y buscar alternativas para todos, en aras de una educación realmente plurilingüe, también me parece bien. Sin embargo, para mí está claro que la polémica de la lengua en la educación en Cataluña no va por ahí.

    Es verdad que argumentar es una actividad de riesgo, siempre se pueden utilizar tus argumentos de mil formas diferentes, incontrolables. Con lo de la “sociedad”, tenemos un problema con el uso del concepto, ya sabes, “el conceto es el conceto”, como decía Manquiña, ese filósofo, en Airbag. Considero que las decisiones colectivas se toman, en nuestro sistema político, en plebiscitos y elecciones, así es como se manifiesta la sociedad, en cuanto cuerpo social. Y la sociedad catalana se manifiesta como se manifiesta, aunque a algunos no les guste. Tu noción de sociedad parece remitir, en cambio, a un conglomerado de individuos que através de sus decisiones “individuales” van orientando “libre y democraticamente”, según tus palabras, las decisiones políticas.
    En eso es en lo que yo no creo, porque esa aparente idea de “libertad” enmascara los conflictos, en mi humilde opinión. Claro, yo no soy liberal, y no creo que todo se resuelva en términos de oferta y de demanda. Solo me apunto al “menos Estado” si se hace acompañar de “menos Mercado”, porque cuando eso no sucede el remedio suele ser peor que la enfermedad.

    Por lo demás, en mis mejores días, cuando duermo bien y tengo sueños felices, me levanto anarquista. Y, tienes razón, cultivo mis incoherencias con cariño, que tampoco soy de piedra.

  39. María José
    2008-09-12 07:41

    Xoán, pues perdona, pero me ha parecido que no estábamos de acuerdo.

    En cualqueir caso, yo no hablo de lengua materna, sino de que yo pueda elegir cuál es la lengua en la que quiero educar a mis hijos. De hecho, yo si pudiera elegir, cogería para ellos un colegio cuya lengua vehicular fuera el inglés, siempre y cuando tuviera también una buena enseñanza del castellano. La mayor parte de la información la van a encontrar en Internet y ahí la lengua reina es el inglés, así que yo quiero que ellos puedan acceder a la máxima información y de la mayor calidad. Y eso sólo lo pueden elegir los que tienen medios económicos, muchos de los políticos que aprueban estas leyes tienen a sus hijos en este tipo de colegios. Así que una decisión política que en lugar de abrir más el abanico lo cierra, en el SXXI, me cuesta entenderla.

    Pero es que lo que dices es tramposo: “Los monolingües en castellano tienen derecho a preservar su preciadísimo monolingüismo en Cataluña?” Primero porque que alguien elija como lengua vehicular el castellano no implica que sea monoligúe castellano, puesto que eso no le exime de aprender el catalán y creo que son tan catalanes como cualquiera. Tú mismo has puesto el ejemplo de Esperanza Aguirre que no creo que sea monolingüe inglesa. Por cierto, creo que propuso un colegio con lengua vehicular en catalán en Madrid (y se le echó todo el mundo encima) si había oferta y lo pidieron sólo 10 niños y por eso no se llevó a cabo. Pero vamos, que yo encantada que haya oferta de todo tipo, siempre cuando haya suficiente número de alumnos. SI en Cataluña no hay padres que quieran el castellano como lengua vehicular, pues no se ponen centros, pero si hay un número suficiente, no entiendo que un gobierno te obligue a hacerlo de otra manera.

    Y ya puestos, no entiendo por qué no prohiben que haya colegios privados cuya lengua vehicular no sea el catalán, porque por muy privados que sean la homologación y los permisos le corresponden al gobierno de turno. SI la medida es necesaria y es la mejor forma de llegar a una buena convivencia, pues para todos.

    Y tampoco veo eso de tratar la decisiones de los padres sólo el tipo de centro que quieren con un problema de mercado, oferta-demanda. Es un problema de dejar a los padres libertad de elegir, ahora que incluso se deja que eduquen a sus hijos en sus casas.



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