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El mundo gira sobre un eje podrido por Alber Vázquez

Alber Vázquez es escritor. “El mundo gira sobre un eje podrido” es una columna de opinión que se publica todos los lunes y que alberga como firme propósito convertir a este planeta en un lugar más habitable donde los hombres y las mujeres del mañana puedan compartir su existencia en condiciones igualdad y justicia. Estamos seguros de poder lograrlo. El mundo gira sobre un eje podrido dejó de actualizarse en abril de 2008.

Informe PISA o cómo nuestra juventud es un asco comparada con nosotros

Mira, el informe PISA hecho público la semana pasada, no mide la excelencia educativa de un país, como estoy seguro de que has oído decir hasta el hastío. No lo hace, de manera que todos aquellos que se han tirado a la piscina diciendo que si los estudiantes españoles esto, que si los estudiantes españoles lo otro, están equivocados de pleno. Es muy posible que toda nuestra chavalería sea idiota de remate, pero eso el informe PISA no lo afirma. Y no lo hace porque al informe PISA le importa un huevo si un alumno se sabe cuáles son los ríos que desembocan en el Cantábrico o si los Reyes Católicos eran Isabel y Fernando.

Lo que evalúa el informe PISA es si un joven de 15 años está suficientemente preparado para comprender el mundo que le rodea. Punto final. Ni analiza el método docente, ni a los profesores, ni al currículo, ni al Ministerio o Consejería de turno. No. Es que, además, el informe lo advierte de forma explícita: aquí sólo se analizan las destrezas de la muchachada para saber de qué va esto a lo que llamamos habitualmente mundo. Para otros asuntos, es en la siguiente ventanilla.

Lo cual, dicho sea de paso, es normal, porque quien auspicia un estudio de estas dimensiones es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) cuya función es la de promover el progreso económico (de ahí que les interesen que los chicos sean listos). O sea, que esto no es la UNESCO, ¿vale? A ver si distinguimos, que no es tan difícil.

Bien, pues no vale. Aquí nadie parece haber entendido algo tan elemental como lo explicado más arriba y por eso todo Dios se ha tirado a la piscina de la crítica gruesa sin más bandera que sus sacrosantos prejuicios culturales. Olé sus huevos.

Y el ejemplo más sangrante de todos es el de los libros. A pesar de que el informe PISA analiza tres ámbitos de conocimiento (lectura, matemáticas y ciencia), nuestros sesudos gurús de la interpretación sociocultural, quizás porque de mates y de ciencias saben menos que un alumno de primaria, le han hincado el diente sólo al libro. Al horripilante mundo de los jóvenes y su relación con los maravillosos y divinos libros. Al abismo al que se encamina la Humanidad y a lo buenos que eran los viejos tiempos. A lo tarada que está la chavalería en comparación con lo estupendos y fenomenales que éramos nosotros. Ande va a parar.

Conviene decirlo prontito: al informe PISA le importa cero si los críos leen mucho o leen poco. Lo que le importa es que los chavales comprendan lo que leen. Y punto. Cosa que, mira tú por dónde, a todos los analistas de este país se les ha pasado por alto.

Porque, ¿pa qué pensar pudiendo tirar de cliché? Hala, a tumba abierta y sin casco. Así, un servidor se pasó toda la semana pasada escuchando y leyendo las opiniones más delirantes acerca del libro y sus bondades, y de los chavales españoles y su falta de compromiso con este mundo tan chulo al que les hemos traído. Agradecidos tenían que estarnos. ¿Y qué hacen los muy cabrones? Se piden para Reyes una Wii en vez de un Larousse en tropecientos manejables volúmenes. Qué sabrán ellos.

En el colmo de todo este delirio pseudoculturalista, voy el otro día y escucho a Antonio Álvarez Solís soltando la chorrada del siglo (que la soltó él, pero que te la suelta cualquier tonto solemne en cuanto tiene ocasión): que, a saber, qué bonito es eso de sentir el tacto del libro al abrirlo y que él, desde muy niño, lo ha hecho siempre que ha tenido ocasión. Ahí casi vomito. Esa adoración ridícula del libro (junto a la irremisible condena a todo aquel que no la secunde) me parece delirante, peligrosa y profundamente paleta. Y paleta, precisamente, porque quien la enuncia (y Álvarez Solís lo hacía como si eso fuera así por emanación divina), demuestra que el informe PISA se queda corto: los chavales de 15 años es posible que no sepan interpretar el mundo que les rodea, pero los opinantes talluditos de este país no les van a la zaga.

Total, que el resumen es que los críos no leen, ergo nos encaminamos al desastre. Lo cual, es falso. De pe a pa. Veamos.

En primer lugar, los jóvenes sí leen. ¿Dónde? Pues, para empezar, en Internet. Yo me atrevería a decir que nunca se ha leído tanto como hasta ahora. Nunca antes en la historia de la Humanidad. Lo que pasa es que la lectura no es sólo eso que haces cuando abres ese santificado artilugio llamado libro. Reducir hoy en día la lectura al mundo del libro impreso es ridículo. Los tiempos cambian, aunque les pese a los grandes prohombres que nos guían en la cultura y en lo simbólico. ¡Ah, el libro! ¡Ah, el olor de la tinta recién impresa! ¡Ah, el rumor de las páginas al ser pasadas con delectación!

Si los patanes tecnófobos volaran, no veríamos la luz del sol. Si los poetas de la oratoria mearan caldo, el hambre en el mundo estaría resuelta antes de dos horas.

En segundo lugar, leer no te mantiene a salvo de nada ni, menos aún, te garantiza nada. Aquí hay que decir alto y claro, y directamente dirigido a todos esos memos que creen que el libro nos salvará de toda ignominia, que leer, sin más, no tiene nada de meritorio. Leer no sirve para nada, si no se lee lo adecuado. Aquí se nos llena la boca de la lectura, la lectura, la lectura, pero nadie se preocupa por decir, sin titubeos, que la gente lee libros de mierda que ni le ayudarán a comprender el mundo, ni le convertirán en mejores personas.

Así que menos graznar a favor de las bondades de la lectura, que libros imbéciles los hay a millones, y gente leyéndoselos también. Menos lobos, y más matices: leer libros no te da la clave del mundo. No te la da si los libros que lees no tienen fundamento alguno.

Y, en tercer y último lugar, ¿por qué no leen los jóvenes? Por culpa de las máquinas. Así, explicitado con dos cojones: por las máquinas y porque nuestros chavales han vendido su alma al diablo, los muy desagradecidos. Mira tú todos esos videojuegos podridos en los que nuestros jóvenes ponen su atención en lugar de hacerlo en las obras completas de Emilio Salgari. ¡Ande vamos a parar con esta gentuza! Tarados, que son todos unos tarados, todo el día venga que darle a lo multimedia. ¡Vade retro, Satanás! Sabe Dios qué cosas verán nuestros chavales en los ordenadores. No, no, y requetenó: donde esté un buen carné de la biblioteca municipal recién plastificado, que se quite toda la World Wide Web. De lejos.

Pero lo que a mí me pone del hígado es la alegría con la que muchos suponen que ellos, a la edad de 15 años, tenían un nivel de comprensión del mundo muchísimo más alto que los chavales de ahora. Hala, y te lo sueltan con dos cojones. Nosotros sí que éramos listos. No como estos de ahora. Nosotros leíamos a Tolstoi desde la más tierna infancia. Yo había leído “La metamorfosis” de Kafka con 8 añitos. En dos recreos, que se dice.

Mentira. Todo mentira. Mentira podrida, porque aquí, ahora y siempre, con 15 años se ha ido más que justito casi de todo. Y de compresión del mundo, también. ¿Pero cómo se puede tener tanta cara para afirmar lo contrario y quedarse uno tan ancho? Así que menos fardar de sí mismos y menos poner a caldo a nuestros chavales. Porque sí, es cierto que tenemos una juventud lela, pero no creo yo que especialmente lela o no, desde luego, más lela que tú o yo a su edad. ¿O no?

Alber Vázquez | 10 de diciembre de 2007

Comentarios

  1. daniel
    2007-12-10 17:44

    Lo mejor que he leído de toda la historia esta del informe PISA. Tengo un hijo de 13 años, bastante listo, según parece, que está en 2º de la ESO. No tengo yo la sensación de haber sido más listo que él con 13 años…Lo que sí es cierto es que saben cosas distintas a las que yo sabía, mi hijo, por ejemplo, sabe leer de derecha a izquierda sus mangas, y yo la primer vez que lo intenté me dio un mareo, claro, que yo leía tebeos de superheroes americanos, no chorradas japonesas…

    Hay un detalle que se olvida a veces: cuando yo tenía 15 años, estaba en 2º de BUP, era mi segundo año de enseñanza no obligatoria (Bueno, era obligatoria porque me “obligaban” mis padres, lo que ya indica que a mi alrededor había un entorno de personas interesadas en quer yo estudiase). Hoy, con 15 años, que nson los evaluados por PISA, se está en tercero de enseñanza secundaria OBLIGATORIA, y cuando oigo algunas críticas a la ESO me parece que se está pidiendo la vuelta al sistema antiguo: a los 14 separamos a los buenos de los tollos y a correr. Pero resulta que en todo nuestro entorno OCDE la educación es obligatoria hasta los 16, y aquí alguna gente ve esa conquista como una desgracia.Que hay que mejorar el sistema, claro, que hay que buscar fórmulas que saquen todo el potencial de los chicos y chicas, claro también, que hay que reforzar la autoridad de los profesores, depende, porque hay cada uno…, pero es que a veces oyes a algunos de mi generación hablar y parece que por haber superado el BUP deberíamos ser aspirantes al Nóbel, cuando a la mayoría el analfabetismo funcional en muchas materias nos puede, y si no, echense una partidita al trivial, para que vean qué risa…

    Lo de la tecnofobia, sólo decir amén a todo lo que dices…ahí también hay mucho analfabetismo funcional.

  2. Ana Lorenzo
    2007-12-10 19:16

    Lo curioso del informe PISA es que, estando dedicado a evaluar la competencia científica de los chicos, las conclusiones hayan tenido que especificar que esa competencia no es tan mala en sí, sino que la mala comprensión lectora —la falta de manejarse con una de las herramientas fundamentales de recepción y expresión de cualquier disciplina (de hecho, si ves el anexo con el examen, de la información que se da en las preguntas, si uno tiene un poco de idea, es difícil contestar mal)— es lo que ha motivado este resultado, y que eso es algo global. Dentro de tal globalización, España va de culo, cuesta abajo y sin frenos, que recuerdo que se decía cuando yo contaba con quince añitos.
    Excepto los políticos que andan por ahí diciendo mil chorradas, yo he oído opiniones bastante atinadas: nunca se habla solo del libro, se habla, y mucho, de la red, pero de la lectura en la red, no de los juegos on-line que van a recuperar salas de cine que iban a cerrar (eso es otro tema). De hecho, yo misma he dejado comentarios en algunos sitios bastante indignada porque a la gente enterada que ha planteado soluciones no se le ha hecho ni puñetero caso y, ahora, que se ve que viene el lobo, los políticos hablan de haber invertido en esto y en lo otro cuando realmente solo han puesto alguna capa de maquillaje. Un buen ejemplo son las bibliotecas escolares: muchos centros siguen sin tenerlas, pero el Ministerio ha dado presupuesto para que algunos las abran, vale. ¿Y qué? Hay que tener un profesorado formado para usarlas con los niños desde Primaria (ojalá desde Infantil), hay que introducir tiempo para que sepan ampliar o buscar en sus recursos las materias (científicas, humanísticas, etc.) una vez por semana, hay que tener recursos de verdad, y entre ellos, por supuesto, los de internet: igual que se les aconseja que se use un atlas para buscar un mapa, o un diccionario para una palabra, y que este es mejor que este, habrá que enseñarles a discriminar entre sitios más fiables que otros, entre blogs interesantes y blogs de puro entretenimiento, entre contenidos más apropiados a su edad… Explicarles los copy right y los copy left, porque es algo entre lo que nos estamos moviendo y entre lo que ellos se van a mover. Todo eso antes de mandarles un tonto trabajo que copiar del primer resultado del Google. Alber, el colegio puede, también, enseñar a aprovechar mejor la maravillosa red de redes. Incluidos los vídeos de youtube, que ilustran muy bien, como demuestran muchas veces los de Curioso pero inútil, explicaciones científicas que así resultan mucho más entretenidas.
    Francamente, yo no creo que los chicos de ahora sean más lelos que nosotros (mi hija y amigos suyos que están en 2.º de la ESO tienen acceso a más información de la que tuve yo), pero sí creo que nuestro sistema educativo actual funciona de cortapisas allí donde el que yo disfruté animaba a curiosear: ellos disponen de un libro y solo uno para una asignatura; yo no tenía un libro guía, sino un profesor que daba una clase, con lo que ya tenía que elaborar unos apuntes; ellos pueden tener o no una explicación sobre el tema del libro; nosotros, además, una vez cada quince días teníamos varios libros con los que ampliar, por grupos, los apuntes, y luego hacíamos una puesta en común con lo interesante que hubiésemos descubierto; ellos tienen una biblioteca que no han visitado en horario escolar en dos años. Nuestros exámenes exigían una redacción y una elaboración de las respuestas. Los suyos, muchas veces, se solventan con varias preguntas tipo test y solo un par de ellas que desarrollar, por supuesto, normalmente dentro de lo que el libro dice.
    ¿Crees que esa es forma de que un chico desarrolle sus capacidades de comprensión, relación, síntesis, exposición e incluso invención? Yo creo que no, francamente. Y no estoy apelando al libro, sino a distintas fuentes fuera del horrible libro de texto. Libros, sitios web, publicaciones periódicas (con información mucho más actual en ciencias), pre-prints y e-prints (con la última información), blogs, wikis, etc. Pero todo ello con alguien formado que les introduzca en ello. Vamos, que sí creo que falla el sistema educativo.
    Y creo que la formación superior de los padres no es fundamental, porque precisamente el tiempo sí lo es y eso es lo que nos suele faltar. En cambio, el hecho de que unos abuelos vivieran cerca y contaran cuentos al nieto, o las conversaciones que derivaban en inventar cuentos, hacer rimas, inventar o adivinar palabras, creo que sí introducían al niño al mundo de las palabras. Del ordenador no tengo queja, pero la tele ofrece ahora, si se quiere, las 24 h de programación para enganchar a los niños, y eso quita tiempo. Yo recuerdo cuando solo había dos cadenas de TV; no sé vosotros, pero a mí me daba tiempo a hacer los deberes, jugar en el descampado con mis hermanos y amigos, y hacer cosas como escribir entre todos un periódico, hacer un concurso de dibujos, oír las historias de mi abuelo (que eran de lo más exótico, porque no transcurrían en la ciudad), leer… Claro, creo que los dibujos animados solo los veía los sábados…
    Un beso.

  3. Anisótropo
    2007-12-10 20:40

    Si es cierto lo que dices, he de reconocer que soy de los que estaban equivocadoscon lo del informe PISA. No sé si es que no me informé lo suficiente, pero el caso es que soy de los que se quedaron sólo con el típico titular: “nuestros jóvenes no entienden lo que leen”.

    #2, soy totalmente contrario a los apuntes. Yo veo los libros de texto como una herramienta creada por esta sociedad; uno de esos beneficios que tenemos gracias a la repartición de tareas. No se puede comparar un libro de texto bien elaborado, la facilidad de aprender y la garantía de información fiable —cosa que debería estar más que nunca en nuestras mentes, puesto que con esto de internet hay más información falsa que nunca (creo que Umberto Eco dijo que antes la mayor parte del tiempo lo pasaba recopilando información; ahora, rechazando información)—. Creo que para aprender a expresarse por escrito están las clases de lengua, y luego lo que uno ponga en práctica por su cuenta.

  4. pinfloid
    2007-12-10 21:05

    Pues no. Si dieses clase hoy y hace 30 años sabrías que no; es decir, sí hay varias cosas: el informe PISA es lo que es y no otra cosa, y no hay que sacralizar los libros y también se lee en internet.Todo eso sí. Pero los alumnos de 15 años de hoy en día tienen muchas más dificultades para comprender un texto que los de hace 20 o 30 años. Yo no sé las causas, pero esa es la realidad.

  5. Pessoa6
    2007-12-10 23:47

    Reciben mucha más información que nosotros. El día lo tienen ocupado al completo. Ven mas tele pero no todo lo que ven es malo. Y si no les apetece leer, que no lean.
    Mi hija lleva seis meses arratrando por las mesas “La niña mala” del Llosa y si no le apetece acabarlo que no lo acabe.
    ¿Y no comprende el mundo?
    Venga ya…
    Se están preparando para el mundo que les espera. Que no es el mío.
    Hijo del 68 no sabría qué aportar para decir que la mía fué una generación estupenda. Que nó.
    Que más razon que un santo Alber

  6. Francisco
    2007-12-11 02:26

    Interesantemente equivocado, Alber.

    Sin demerito de tu excelente exposicion, creo que, a juzgar por lo que se ve, los jovenes de 15 de antano eramos mas pilas que los jovenes de 15 de hogano, a pesar de la inmensa profusion de datos y medios disponibles actualmente.

    O quiza debido a eso. Se dispersan; convirtiendose en aprendices de todo y oficiales de nada. Naturalmente que los pocos que son realmente pilas tienen muchos elementos para desarrollarse brillantemente.

    Radicando en gringolandia, me llama la atencion lo memos que son los jovenes por aqui. Tienen todo y no lo valoran mas que en terminos de “como me va a servir este conocimiento para hacer dinero”, lo demas es lo de menos. No saben, ni sabran, como tomar decisiones; como componer una decision equivocada. Y estos son los lectores mas avidos de internet; es decir, de algunas cosas de la red que les interesa y que casi siempre esta alejada de las humanidades o de la ciencia.

    Y tienen mucha dificultad para comprender un texto, como acertadamente afirma pinfloid.

    Estamos empollando robotines.

  7. Paco
    2007-12-11 04:53

    > qué bonito es eso de sentir el tacto del libro al abrirlo y que él, desde muy niño, lo ha hecho siempre que ha tenido ocasión…

    Ya he tenido yo algún encontronazo con esos del tacto del libro (ver comentarios). Creo que son unos auténticos burros insensibles, porque donde se ponga el pergamino (ese sí que olía bien), o el papiro, o aún mejor el papel vitela uterino, hecho con las pieles de animales recién nacidos, el no va más en textura y olor. El papel actual es una cutrez, una obscena modernidad, como la máquina de escribir.

    Y lo peor de todo fue la venida de la imprenta, un invento demoníaco que acabó con la verdadera cultura, porque, ¿quién copiaría a mano un libro de Ken Follett?

  8. Arturo
    2007-12-11 19:30

    “Los jóvenes españoles no entienden lo que leen”, otra más de las generalizaciones en las que vivimos inmersos y que nos hacen arrojar al otro (al que no es igual que nosotros) una montaña de máscaras que acaban siempre por confirmar nuestros (¿nuestros?) prejuicios. Es verdad, Alber, es más fácil quejarse de la inopia en la que viven los chavales que reconocer la nuestra.

  9. Pablo
    2007-12-11 20:30

    Totalmente de acuerdo con Paco (y por tanto con Alber). Lo de pretender ligar la difusión de la cultura explícitamente con los libros de papel, me parece una soberana chorrada. Uno no es mejor por leer más libros, sino por tomarse la molestia de pensar por sí mismo.

    Sobre lo de que una generación sea mejor o peor que otra, a mí me suena al cuento de siempre. Qué generación no habrá dicho aquello de “estos jóvenes de ahora…”

  10. Guillermo
    2007-12-12 03:55

    Creo también que la exposición de Alber, aunque “divertida” y un poco “bien queda” esta también un poco equivocada.

    No voy a a entrar en si es mejor leer un blog o leer “el código Davinci” pues en el caso de un blog sin faltas de ortografía será mejor leer este.

    Tampoco voy a denostar a la www aunque si que opine que al ser muy anónima es muy fácilmente manipulable y si el lector no tiene conocimientos, vivencias o experiencia para sacar sus propias conclusiones es muy fácil creerse cualquier chorrada que escriba cualquier tarado.

    De lo que adolecen los jovenes actuales es de la carencia absoluta de esfuerzo para conseguir nada.

    ¿ Para que van a leer un libro para hacer un trabajo si buscando en google con copy-paste lo hago y no tengo ni que enterarme de lo que he puesto?

    La cuestión es que muchas veces es mas importante el proceso que el resultado. si uno hace un trabajo por ejemplo de Napoleón se tiene que leer 3 libros resumir discriminar los contenidos y escribirlo…al final lo que aprenda de Napoleón casi será lo de menos. Se olvidara el 99% seguramente en un año o así, pero es obvio que en comprensión lectora habrá ganado mucho (para eso no hace falta gastar el dinero en informes)

    Que los chicos están peor preparados para afrontar la vida ahora que antes es un asunto que parece casi obvio simplemente pensando que los de ahor ahasta los 30 años practicamente no tienen que decidir nada importante.

    Que un joven ahorá este mas preparado en cuestión de conocimientos y “vivencias ociosas” (tipo www, viajes para ver mundo …) es obvio pero que esté mas preparado para sacar provecho de esas posibilidades yo creo que no es tan obvio.

    SALUDOS

  11. Xoán
    2007-12-13 01:14

    Pero realmente alguien aquí se siente preparado para comprender el mundo? Pues que levante la mano y que me lo explique…
    No he visto las pruebas en las que se basa el informe, pero me parece que la comprensión lectora depende de muchas variables que son dificilmente controlables cuando se expone un texto a un universo lector muy amplio, como es el caso. Cualquier profesor que haya elaborado un examen alguna vez sabe que la gente (de cualquier edad) suele tener la costumbre de entender cosas que a quien había propuesto el texto no se le pasarían por la cabeza ni en mil años de paciente reflexión y de cálculo de probabilidades.

  12. syr
    2007-12-14 06:41

    Pienso que la actitud frente al libro es como la de todas aquellas generaciones anteriores frente a productos obsoletos. Antes que existiera el libro, estaba la tradición oral. Los inventores del libro explicaban las ventajas de este en la mayor exactitud y acuciosidad al plasmar lo dicho en lo escrito. Y así surgió la literatura.
    Hoy el cambio es del libro de papel al electrónico. Pero al igual que la tradicion oral, el libro también tiene sus encantos. Las cosas no son blanco y negro. Todo tiene su encanto.
    Un día podemos zambullirnos en la infinita variedad de información sobre todo tipo de temas en internet, foros, comentarios, conocer otras realidades, defensa de valores y pricipios, contacto con familiares a miles de kilómetros de distancia en tiempo real, etc. Y al día siguiente podríamos coger una de estas antigüedades – que se honguean con el tiempo, pero que no necesitan mantenimiento técnico, no se “cuelgan” y son biodegradables – y pasarla igual de bien; ambos son cultura.
    Ahora, para ser justos, se debería incluir en esos informes PISA un estudio acerca de cuánto comprenden los adolescentes del mundo que los rodea, sin necesidad de “leerlo” en ninguna parte. Estoy seguro que su sentido crítico está mucho más desarrollado que el que teníamos nosotros a esa edad (años 80´s), cuando no teníamos ni idea de las manipulaciones a las que estuvimos expuestos y que sin saberlo, forman parte nuestra y de nuestra actitud frente al mundo.
    Su nombre sería PISA-2, porque esa sería la conclusión que brotaría de él sobre las anteriores generaciones, literalmente pisados por el poder informativo concentrado en unos pocos, cuando aun no se difundía Internet.

  13. truman cipote
    2007-12-16 17:02

    Jaja. Escribes cojonudamente.

    Saludos de un escritor a las puertas del infierno.



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