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Crónicas del Hype por Guillermo Zapata

El 14 de cada mes, una columna sobre fenómenos mediáticos, cultura convergente, sociedad de control y otros servicios inútiles servida a modo de notas orientativas y, a poder ser, con algo de humor. Aunque los enlaces y las citas serán el auténtico grumo de este potaje, el encargado del caldo es Guillermo Zapata. Un guionista de televisión que a veces hace cortos.

Cerrando chiringuitos, averiando las atracciones

1.- Un hastag recorre twitter, #gratisnotrabajo, una reacción de los profesionales del periodismo a las ofertas de trabajo completamente abusivas, medios digitales que no pagan, condiciones de miseria. El ejercicio de transparencia remueve ciertos cimientos, ¿cuanto se paga por una columna? ¿a cuanto la pieza? La transparencia acompaña a la decepción. También es el momento de recoger un “nosotros”. El meme “los de la cultura” (globo en el que se mete ocasionalmente a los periodistas, cuyas condiciones laborales son, si cabe, peores) se requebraja, trabajadores precarizados en televisión, prensa, cine, etc. Trabajadores de la comunicación.

Paradojas: Somos los mismos profesionales que tenemos blogs de libre acceso, que twitteamos, que producimos información y comunicación de forma libre y gratis. Cada día. Durante años ese era “el otro trabajo”. El trabajo voluntario que acompañaba a remunerado, el hobby.

Pero el mundo cambia y los necios siguen llamando paz al mero alejarse del frente.

2.- La cultura de la rentabilidad y la eficacia se aposenta en el territorio desde hace años. El nuevo hype del ahorro tiene sus propias paradojas. La cultura no es rentable, dice. El periodismo cultural menos que ningún otro. Pero la producción de riqueza pasa por la generación de marcas que se puedan vender, imaginarios compartidos… Cultura. Pero cultura de otro tipo, cultura que no produce nada, cultura del turismo, cultura desproblematizada, cultura que, al final, no produce lazo social, base de cualquier economía. O sea, que no funciona ni económicamente.

La alianza cultura-infraestructuras-dinero público que pasa a manos privadas por el turismo ya no está cañón. Cuando sabes que el modelo que propones no funciona ya no es un modelo, a partir de ese momento se llama saqueo. Niemeyer en Asturias, Festivales de Cine por todas partes, el último en Asturias, modelo cultural liberal-económico, muy asentado en el nuevo cine español: discurso técnico del entretenimiento (Cinética, no Kinética), superioridad moral (el público es tonto, hay que bajar el nivel para que cualquiera lo entienda), no problematizar.

Asturias no es una excepción, lamentablemente es la norma. Valencia, comunidad- infraestructura, está de cierre, aunque lo llaman transformación. La Ciudad de la Luz, el Westwood español, los estudios de Cine de Camps, chapan. Cuando estaban abiertos eran un magnífico palacio desolado, una naturaleza muerta. El modelo se agotó hace tiempo.

3.- Modelo cultural privado. Industrias de la información. El País coloca deuda dónde puede (los dos, el nacional y el periodístico), Público entra en concurso de acreedores. Política compasional, chantaje a los lectores. El periodismo es necesario, cierto. Más que nunca. Pero hay que saber distinguir entre los dueños de la fábrica y sus intereses y los currelas de la fábrica y sus intereses. La marca forma un todo uniforme. Ciera el diario gratuíto ADN, bye, bye, adiós. Cierra la revista Que Leer. La cosa seguirá así un tiempo. ¿Cómo competir con la masa de cooperación libre que se da en la red?

Sueños infantiles: “convirtamos la red en un coto de caza controlado y podremos monetarizarla, convertirla en un espacio del buen negocio privado”. “Como se ha aprobado la Ley Sinde los autores venderemos cómo antes”. Nuevas burbujitas.

4.- Es el mismo chantaje que para todo lo demás: ¿austeridad o bancarrota? Falsa dicotomía. Pero entonces, ¿qué hacemos? ¿Defender castillos en ruinas? ¿Atrincherarnos en cuarteles abandonados? ¿Señalar con el dedo al becario que acepta currar por una mierda con la esperanza de llegar un día a redactor de algo que ya no existe? ¿Pedir que, por favor, por dios, de una santa vez, quiten el internet ese que lo precariza todo? ¿Resignarnos? ¿Subirnos por las paredes llenos de rabia… e impotencia? ¿Construir grandes noes tan dignos como inútiles?

Aquí ya no hay pelea, no hay dos que se pelean a ver quién gana. Lo siento, el siglo XX se acabo. Aquí hay resistencia… o huida. La resistencia ya sabemos más o menos qué tal nos va. ¿Y si probamos la huida?

DOS PROPUESTAS PARA INICIAR UNA HUÍDA:

1.- Necesitamos dinero para vivir, eso lo sabe hasta un tonto. Hasta ahora el acceso al dinero para vivir lo daba el empleo. Pero ya no hay empleo. Empezar a exigir dinero es huida. Dinero del lugar dónde hoy está el dinero: Capitalismo financiero. Renta básica.

2.- Necesitamos una economía de la red que sea sustentable para la mayoría de la sociedad. Esta lógica económica debe partir de los principios de la red. El principal de éstos principios es que el acceso a los contenidos es libre. Necesitamos, pues, experimentos económicos en ese campo.

Lo público y lo privado están en crisis. El mundo no se acaba. El mundo muta. El nuevo mundo requiere de nuevas batallas. A la mierda la nostalgia. No hay nada que defender, tenemos todo por construir.

Guillermo Zapata | 14 de enero de 2012

Comentarios

  1. Hombre ínfimo
    2012-01-14 21:03

    Máxime de acuerdo contigo Guillermo. Basta de cultura del consenso, un poco de conflicto y contrucción cooperativa. Pero, mientras también necesitamos dinero, no? Aunque sea un poquito. Con esto quiero decir que en este paso de una economía a otra nos quedamos sin blanca, y eso da miedo, y como decía Javier Crudo el otro día, el miedo lleva al odio, y el odio al lado oscuro.
    Apuesto por el trabajo cooperativo, se que las mentiras se derrumban y que hay que ponerse a construir desde ya, pero lamentablemente defender tu irrisorio sueldo sigue siendo fundamental. Mierda.

  2. Alexandro Ruiz
    2012-01-15 01:57

    Voy a decir un par de tópicos.

    El hombre es conservador por naturaleza. Cualquier cosa que se aparte de lo tradicional (es decir, lo que se ha estado haciendo hasta ahora) es contemplado con escepticismo, quizás no por algunos, pero sí por una masa muy significativa.

    El problema está en que internet se ha escapado al control de sus propios creadores. Ha sido un experimento que ha desencadenado una revolución silenciosa pero más profunda que cualquier cosa en los últimos… no sé qué decir… ¿200 años?

    Antes, cuando acontecía una revolución, una clase social avispada llenaba el vacío de poder (es decir, la burguesía con las revoluciones liberales). Ahora, como nadie se empanó de lo que se venía encima estamos todos con el culo al aire. Los modelos tradicionales no se ajustan a la realidad (un modelo, por definición, nunca se ajusta 100% a la realidad, pero ahora no lo hace ni a un 50%).

    ¿Qué es lo que falta? Pues que unos nuevos avispados sepan dirigir el cotarro tal y como la situación actual lo exige, que, por decirlo de alguna forma, usurpen el poder económico, que es lo único que verdaderamente tiene importancia desde que el hombre es hombre.

    Ya os digo yo que acabo de soltar una serie de vaguedades y tópicos importante, pero es, más o menos así. Todas las revoluciones han sido dirigidas… menos ésta.

    Y conviene recordar lo que es una revolución: una serie de intensos cambios en un corto espacio de tiempo. No hay más.



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