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Crónicas del Hype por Guillermo Zapata

El 14 de cada mes, una columna sobre fenómenos mediáticos, cultura convergente, sociedad de control y otros servicios inútiles servida a modo de notas orientativas y, a poder ser, con algo de humor. Aunque los enlaces y las citas serán el auténtico grumo de este potaje, el encargado del caldo es Guillermo Zapata. Un guionista de televisión que a veces hace cortos.

Corre, corre: El viejo Hype te pisa los talones

1.- “Si es que yo decía ‘me voy’, y cuando vuelvo de sacar al perro ya han hecho una web, esto es la empresa más potente que nunca he visto, la gente queriendo hace mucho más que cobrando. Esto lo ve la Coca Cola y no se lo cree”. Quién habla es un participante anónimo en una entrevista sobre el movimiento 15M realizada por el periódico diagonal.

Hay una teoría que dice que el movimiento 15M nace de una estado de indignación. No seré yo quién niegue semejante argumento. La Indignación lleva a la gente a las plazas, a las calles, a las asambleas de barrio… pero no nos quedamos allí por eso. Nos quedamos por la potencia, que es más fuerte que la indignación.

Si sólo fuera la indignación lo que recorre el movimiento, el sentimiento y las palabras que éste usa no transmitirían la alegría que transmiten. Es la potencia, la capacidad creativa, la relación social de cooperación la que supera la indignación. No es la indignación lo que interesa/preocupa al hype. Es la potencia creativa.

2.- Al Hype le interesa la potencia creativa porque es ahí dónde encuentra formas de vida y de expresión con singularidad suficiente para analizarlas, extraerles la potencia y luego devolverlas en forma de simulacro de consumo y producción.

Algunos datos que pueden (o no) ser rumorología no comprobada: Pepsi intentó inundar con botellas de ídem la acampada de la puerta del Sol. Inditex intentó donar a la asamblea general de Sol varios generadores de energía para dar luz y conexión. Telecinco intentó fichar a varios portavoces de las asambleas como opinadores en sus programas. Intentaron, fracasaron.

No vayamos tan lejos. Tan solo tres semanas después de iniciarse la acampada de Sol en Madrid aparecieron unos carteles que anunciaban “El Matadero” (el complejo-cluster cultural del Alcalde Gallardón en su plan urbanístico de generar ciudad marca en vez de auténticas infraestructuras culturales). En los carteles se veía a un joven que exponía un cartelito individual Self Made a modo de pancarta. En plan reivindicativo. Pedía “Más Matadero”.

Trinaranjus invitaba a plantar botellas de trina como experiencia agroecológica de diseño para estimular el consumo responsable. Flex lanzaba una campaña con una pata en las redes sociales y otra en la televisión que vendía modos de vida más relajados e incluyo invitaba a colectivos ecologistas a “vivir la experiencia” a través de su página web dónde se televisaba el asunto 24 horas al día.

Y por último, claro, Bankia, la banca pública que funciona como una banca privada sin que ni tú ni nadie pueda decidir si eso le parece bien o no, la banka con K de radikal, pero con tonos verdes suavito en los anuncios. Lanza una campaña con sabor participativo.

Los anuncios de Bankia invitan a la dignificación de la propia vida quitándole a cada uno lo que le hace tener potencia. Ser “ese algo más” que te hace ser diferente no es poner tus habilidades al servicio o en relación a una comunidad. Lo que te da “ese plus” es que además eres Bankero. Que viene a ser como si el Partido Popular y el PSOE entendieran que el movimiento 15M lo que quiere es que le den la oportunidad de “ser como los políticos” (vamos, todo es esperar a que empiece la campaña electoral).

Pero se presentan como una oportunidad para participar de algo común… como cualquier campaña de Crowdfunding. La diferencia fundamental es que en Bankia inviertes con un único objetivo: Ganar dinero. En una campaña de Crowdfunding inviertes para apoyar un proyecto. El dinero es, en un caso, mercancía. En el otro no es más que el medio a través del cual favorecer la cooperación.

La clave es, por el momento, que todos éstos experimentos han sido contestados y han fracasado (al menos en el plano simbólico, que cuando hablamos de re-construir confianza, es decir mucho). La fascinación perversa que produce ver al hype haciendo de las suyas, no ha conseguir superarnos y la gente ha rebelado el dato fundamental de su construcción. A saber, la mentira.

3.- Al Hype le preocupa la potencia creativa porque es ahí dónde se encuentran los mecanismos para quitarle poder e importancia. El hype no tiene muchos problemas en ser criticado, mientras sea necesitado. El tiempo siempre ha jugado a su favor, tarde o temprano ha sido necesario… Pero últimamente las cosas no andan bien. No está claro que el viejo sistema funcione, pero está aún menos claro que la forma de presentar lo viejo como nuevo (esto es, el hype) esté funcionando.

La presentación de Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato a la presidencia del gobierno ha venido acompañada de un aparato simbólico de máximo nivel, un intento de simulacro mayúsculo. La presentación de Rubalcaba ha intentado convencernos de que él representa lo nuevo y lo ha hecho no por una perversidad (o una estupidez) mayúscula, sino porque antes les había funcionado. ¿Acaso no ganó Zapatero dos veces las elecciones capturando lo que estaba pasando por la calle y devolviéndolo en forma de paquete comunicativo? ¿Acaso no se pudo presentar como representante de la paz y a la vez mandar tropas a Afganistán? ¿Acaso no pudo lanzar su campaña para la reelección precisamente con el lema “No es lo mismo” para demostrar que no se parecía en nada al PP? ¿Por qué no habría de funcionar ésta vez cómo ha funcionado siempre?

Pero no ha funcionado. Cuatro días después la campaña de Rubalcaba se disuelve como un azucarillo y el “momentum” político es contestado en una ristra de trending topics en twitter que dura ya tres días.

Lo más interesante, de nuevo, no es que los tweets de la gente derrochen indignación, sino que desbordan sentido del humor e inteligencia, ganas de desestabilizar… en fin, eso que da tanto miedo al hype, que es la falta de respeto.

Es la potencia lo que nos mantiene corriendo muy por delante del hype. Y cuanto más despleguemos esa potencia, esa imaginación y esa capacidad creativa… peor lo tendrán.

Guillermo Zapata | 14 de julio de 2011

Comentarios

  1. Dr Zito
    2011-07-14 17:47

    Y no se olvide de aquel escalofriante spot de Orange, el de “tu puedes cambiar el mundo” o algo asi.

    “Orange patrocina esta revolucion”

  2. Henrique
    2011-07-14 17:52

    Ya lo decía Zizek. La nueva cara del capitalismo es la de los responsables y caritativos:

    http://www.youtube.com/watch?v=hpAMbpQ8J7g

  3. Grial
    2011-07-14 19:34

    El último anuncio de Citroen dice cosas como “Di no a lo establecido” “Di no al conformismo” “Di no a ser uno más”
    http://www.tv.citroen.es/spots/emitidos/ds4-yes-man

  4. josep m. fernández
    2011-07-14 22:05

    Por añadir otro el spot del Movimiento Fontvella

    http://www.youtube.com/watch?v=x3plnApzDXA

  5. Scytaleg
    2011-07-15 04:04

    El anuncio de la Fanta Robertus, que es anterior al 15M, también tiene algo de eso:
    http://www.youtube.com/watch?v=HXT1-nACXXo



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