Libro de notas

Edición LdN
Viaje al ajedrez por Pau Pascual

Aún siendo un jugador discreto, Pau Pascual es, desde niño, un amante apasionado del ajedrez. Un juego que nutre y es nutrido por la matemática, la lógica, la pintura, la literatura, el cine, la historia, la música, la psicología… Viaje al ajedrez  presenta, los días 10 de cada mes, gotas de ese universo, curiosidades e historias tan atractivas para legos como para quien conoce y disfruta ya de este mundo lleno de emociones.

2001, una partida en el espacio

«Te sientas frente a un tablero y repentinamente tu corazón brinca. Tu mano tiembla al tomar una pieza y moverla. Pero lo que el ajedrez te enseña es que tu deber es permanecer ahí con calma y pensar si realmente es una buena idea o si hay otras ideas mejores» (Stanley Kubrick)

Hace ahora 11 años, a seiscientos millones de kilómetros de la tierra, se disputó una partida de ajedrez con una bella combinación final. En un silencio absoluto, mientras la nave Discovery surcaba la oscuridad acercándose a Júpiter, HAL 9000, la supercomputadora que dirigía la nave, ponía a prueba al astronauta Frank Poole con el ataque Worrall, una variante de la apertura española, con la que se llegó a esta posición:

Poole mueve 1.Dxa6 diciendo en voz alta ─La reina se come el peón.

HAL juega 2…Axg2 y con su pausada voz responde ─Y el alfil se come el peón de caballo.

─Vaya jugada… ─susurra Poole antes de replicar con 3.Te1 ─mmm… torre a rey uno.

HAL le anuncia de inmediato mate en dos: 3…Df3! 4.Axf3 Cxf3# ─Lo siento, Frank, creo que se equivoca: Reina a alfil tres. Alfil come a reina. Caballo come alfil. Mate.

Poole queda aturdido observando el tablero ─Ya… Parece que tienes razón, sí señor ─. Y HAL añade ─Gracias por una partida tan agradable.

La escena pertenece a la enigmática película 2001, Una Odisea en el espacio, dirigida por Stanley Kubrick en 1968, un año antes de la llegada del hombre a la luna.

Si nos fijamos en el breve diálogo, nos encontramos con dos sutiles errores ajedrecísticos cometidos por HAL. Errores inconcebibles en una supercomputadora que no sólo era capaz de tripular la nave y llevar a cabo la compleja misión, sino que además incorporaba rasgos humanos: razonamiento, reconocimiento facial y gestual, procesamiento de lenguaje, interpretación y expresión de emociones, apreciación del arte…

En primer lugar, hay un error en la descripción de uno de los movimientos. Usando la notación descriptiva, HAL dice “Reina a alfil tres”. A diferencia de la notación algebraica donde cada casilla tiene un código único (independientemente del lado del tablero por donde se mire), en la notación descriptiva usada por HAL, las filas comienzan a contar del 1 al 8 desde el lado de las blancas y de 1 a 8 desde el lado de las negras para los turnos respectivos. Por ejemplo, si en la primera jugada las blancas y las negras avanzan dos casillas su peón de rey, esto se describe como 1.P4R,P4R, mientras que con la notación algebraica sería 1.e4,e5. Por tanto, la jugada que anuncia HAL debería haber sido “Reina a alfil seis” (D6A) en vez de “Reina a alfil tres” (D3A). Ninguna máquina de ajedrez podría cometer semejante error en la descripción de una jugada.

El segundo error lo encontramos en el número de jugadas del mate forzado anunciado. La variante de mate en dos movimientos es correcta, pero también existe la posibilidad para las blancas de entregar su dama con 13.De6 o bien con 13.Dh6 (en vez de 13.Axf3), controlando la casilla h4 donde el caballo negro amenaza con dar mate. De esta forma se obtiene un movimiento más para las negras, siendo, en consecuencia, un mate en tres jugadas.

¿Cómo es posible que HAL cometiera estos errores? Kubrick es reconocido por su extraordinario perfeccionismo y meticulosidad en todos los detalles de sus películas. Además, fue un fuerte jugador de ajedrez en su juventud. En consecuencia hay que suponer que estos sutiles errores del guión fueron deliberados. “Yo nunca me equivoco” afirma HAL en otro momento de la película.

A la izquierda, la nave Discovery en las cercanías de Júpiter. A la derecha, el ojo de HAL 9000.

La película, llena de matices ambiguos, se caracteriza por las múltiples interpretaciones que sugiere al espectador. De hecho, creo que cada uno entiende esta película a su manera. Respecto a la secuencia del ajedrez, se ha interpretado que HAL está mostrando los inicios de su demencia, que le llevará a asesinar a los tripulantes de la Discovery. Otra teoría más sutil es que HAL, quien no se fía de la capacidad humana para llevar a cabo con éxito la misión, pone a prueba la idoneidad de Poole (quien no adviertirá los errores ajedrecísticos de HAL), antes de urdir un plan para acabar definitivamente con la vida de los astronautas. (Para más información sobre esta teoría, ver El caso de la cordura de HAL, de Clay Waldrop).

La posición representada proviene del final de una partida real jugada en 1910 entre A. Roesch y Willi Schlage en un café de Hamburgo. Schlage, autor de la combinación final, fue un ajedrecista de segundo orden, poco conocido.

Veamos la partida original completa:

(A modo de curiosidad, ver una animación de la partida Roesch vs Schlage hecha en plastilina).

Resulta sumamente extraña la presencia del discreto Willi Schlage en el sello de 200F de la serie Grands Maîtres des Échecs de la República de Mali emitida en 1979. En ella se incluyen, además de Schlage , tres reconocidos Grandes Maestros de los años veinte: Janowsky, Alekhine y Bogoljubow. Probablemente HAL 9000 sería el responsable de que Schlage quedara inmortalizado en esta serie veintidós años antes de 2001.

Serie Grands Maîtres des Échecs. De izquierda a derecha, Janowsky, Alekhine, Schlage y Bogoljubow

Kubrick y el ajedrez

Stanley Kubrick (1928-1999) aprendió a jugar el ajedrez a los doce años y rápidamente se convirtió en un excelente jugador. Se hizo socio del Marshall Chess Club, presidido por el ex-campeón americano Frank Marshall. Más tarde formó parte del prestigioso Manhattan Chess Club, al cual han pertenecido importantes ajedrecistas como Samuel Reshevsky o Bobby Fischer. De joven frecuentaba cafés donde se jugaba al ajedrez y también se buscó la vida en el Washington Square Park, donde se jugaban partidas rápidas al aire libre apostando dinero. Llegó a jugar hasta doce horas diarias.

Fue en el Manhattan Chess Club donde conoció al crítico de cine Alton Cook, del New York Telegraph, quien le proporcionó contactos para iniciarse en el mundo del cine. Sus primeras películas se las autofinanció con premios obtenidos en torneos de ajedrez.

El sofisticado cine que Kubrick acabó desarrollando se basa en planteamientos cuya lógica está llena de conceptos ajedrecísticos (ver artículo La lógica intangible: geometría del gesto y la intención, donde se analiza en profundidad esta afirmación).

En sus películas también encontramos algunos guiños al ajedrez. En 2001, una odisea en el espacio), aparte de la partida de HAL, aparece un científico soviético llamado Dr. Smyslov, en clara referencia al ex campeón mundial de ajedrez (y cantante de ópera) Vassily Smyslov.

Kubrick dirigiendo al astronauta Frank Poole

En Atraco perfecto (1956), el ex presidiario Johnny Clay (Sterling Hayden) prepara un plan de atraco a un hipódromo. Se reúne con Maurice, un hombre corpulento, a quien le propone realizar una maniobra de distracción durante el atraco. Dicho encuentro tiene lugar en el club Chess & Checkers House de Nueva York, también conocido como “La casa de las pulgas”. Maurice le comenta ─Cuando necesito algo de dinero, salgo a luchar. Pero sobre todo estoy aquí, perdiendo mi tiempo jugando al ajedrez─. Maurice es interpretado por Kola Kwariani, un profesional de la lucha libre en la vida real, amigo y rival de ajedrez de Kubrick, quien sería asesinado en 1980 en una pelea justamente cuando se disponía a entrar al Chess & Checkers House.

A la izquierda, fotograma de la película donde Maurice comenta una posición. A la derecha, portada de la revista Chess Review de marzo de 1956. Kubrick observa una partida real entre Kola Kwariani y Sterling Hayden, jugada en la maqueta del Chess & Checkers House, donde se rodó la escena.

Senderos de gloria (1957), posiblemente una de las películas más antibelicistas de la historia, está ambientada en la lucha entre las fuerzas francesas y alemanas en tierra de nadie durante la Primera Guerra Mundial. La historia es tratada como una partida de ajedrez en la que los peones (los soldados) son sacrificables en función de los intereses y objetivos de la jerarquía militar. Kubrick utilizó un patrón de tablero de ajedrez en el suelo de mármol donde los tres soldados están de pie frente al tribunal militar que los juzga.

Fotograma de la escena del tribunal militar. La composición sugiere claramente una partida de ajedrez

En Lolita (1962), Humbert (James Mason), decide alquilar una habitación a Charlotte (Shelley Winters) después de quedar locamente enamorado de su hija Lolita, una adolescente de 14 años. Obsesionado, Humbert acaba casándose con Charlotte con el fin de poder estar cerca de Lolita. Cuando Charlotte entiende el motivo, Humbert decide asesinarla. En una escena de la película, se ve a Charlotte jugando al ajedrez con Humbert . Charlotte dice ─Te vas a llevar a mi reina! ─. Él responde ─Esa es mi intención─. Lolita entra en la sala de estar en camisón, da las buenas noches y los besa a los dos. Humbert captura entonces la dama del tablero y dice ─Tenía que suceder en algún momento─. Kubrick crea una metáfora que evoca el argumento del film.

Lolita da un beso a Humbert antes de retirarse a dormir. La dama blanca de Charlotte está a punto de ser tomada.

Lolita está basada en la novela del mismo título del escritor Vladimir Nabokov, quien también fue un buen jugador y compositor de problemas de ajedrez. Nabokov escribió otra novela, “La defensa”, donde el protagonista es un jugador de ajedrez con problemas psicológicos que aspira a ser campeón del mundo, pero que poco a poco va perdiendo el juicio y su vida acaba convirtiéndose en una inmensa combinación de ajedrez que termina trágicamente.

Stanley Kubrick también aprovechaba los descansos en los rodajes de sus películas para jugar con los actores y los miembros del cuerpo técnico. Mientras dirigía Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú (1963), él y George C. Scott jugaron muchas veces. Scott se las daba de buen jugador pero Kubrick lo humilló, derrotándole una y otra vez tras intensas partidas.

Imágenes del rodaje. A la izquierda, en una magnífica fotografía, el ojo de Kubrick mira fijamente a un George C. Scott, de espaldas en primer plano. En el centro, Kubrick y Scott jugando en un descanso. A la derecha, la silla de Scott ocupada por un tablero junto a un gran cartel “No tocar”.

En una ocasión, durante el rodaje de El Resplandor (1980), el actor secundario Tony Burton se trajo un ajedrez de viaje para pasar el rato en los descansos. Cuando Kubrick se enteró, a pesar de que la producción llevaba retraso, suspendió la filmación durante todo el día para jugar al ajedrez con Burton. Kubrick le ganó todas las partidas y luego se lo agradeció especialmente, puesto que hacía mucho tiempo que no había jugado contra un oponente tan difícil.

Es incuestionable, pues, la influencia del ajedrez en la obra de Stanley Kubrick. Lo practicaba con sus colaboradores durante las filmaciones, lo utilizaba como recurso simbólico en sus películas, su discurso cinematográfico seguía conceptos ajedrecísticos… Pero además tomó el ajedrez como un referente metodológico a la hora de tomar decisiones en su trabajo, tal como podemos comprobar en esta interesante reflexión del propio Kubrick:

«En primer lugar, ni siquiera Bobby Fischer o Karpov pueden anticipar el final de la partida. Pueden hacer un análisis más profundo que el resto, pero ninguno de ellos puede preverlo todo. Cierto número de sus decisiones se apoya en el análisis y las demás en su intuición. Yo era buen jugador, evidentemente lejos de su nivel. Jugaba a principios de los años cincuenta en los clubes Marshall y Manhattan en Nueva York: el ajedrez enseña, entre otras cosas, a superar la emoción inicial que produce un movimiento en primer término favorable y a tomarse el tiempo de analizar. Cuando se hace una película, una vez que ha empezado el rodaje, hay que tomar la mayoría de las decisiones por intuición porque el tiempo está contado incluso si, visto desde el exterior, el plan de trabajo parece muy lento. Así pues, si se para, aunque solo sea un minuto, para reflexionar sobre un problema, se puede evitar cometer un error respecto a una decisión atractiva. En lo que respecta al cine, el ajedrez enseña más bien a evitar errores que a tener ideas. Las ideas parecen venir espontáneamente, pero el verdadero problema es tener disciplina para analizarlas. El ajedrez ejercita también sobre la concentración; ahora bien, es difícil reflexionar sobre un plató de cine donde se está muy solicitado. Mucha gente se agita alrededor y cada minuto cuesta una fortuna. Si no fuera así, los directores de cine no cometerían tantos errores que el espectador percibe inmediatamente» (Stanley Kubrick).

¿Cometió Kubrick un error con HAL?… No lo creo.

Pau Pascual | 10 de abril de 2012

Comentarios

  1. Jaume
    2012-04-11 07:20

    Siempre que sale un tablero en el cine, me fijo en la posición, pocos directores como éste lo tienen en cuenta. Se nota el que tiene afición.
    Otro interesante articulo gentileza de Pau.

  2. Julio Tovar
    2012-04-12 03:30

    Felicidades. Artículo memorable.



LdN en Twiter

Publicidad

Publicidad

Libro de Notas no se responsabiliza de las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons
Desarrollado con TextPattern | Suscripción XML: RSS - Atom | ISSN: 1699-8766
Diseño: Óscar Villán || Programación: Juanjo Navarro
Otros proyectos de LdN: Pequeño LdN || Artes poéticas || Retórica || Librería
Aviso legal