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Viaje al ajedrez por Pau Pascual

Aún siendo un jugador discreto, Pau Pascual es, desde niño, un amante apasionado del ajedrez. Un juego que nutre y es nutrido por la matemática, la lógica, la pintura, la literatura, el cine, la historia, la música, la psicología… Viaje al ajedrez  presenta, los días 10 de cada mes, gotas de ese universo, curiosidades e historias tan atractivas para legos como para quien conoce y disfruta ya de este mundo lleno de emociones.

Jaque a Napoleón

«Les échecs, c’est trop difficile que pour être un jeu, et pas assez sérieux que pour être une science ou un art» (Napoleon Bonaparte)

Cuando el 14 de septiembre de 1812 el ejército de Napoleón llega a Moscú, se encuentra con una ciudad despoblada, sin suministros e incendiada por los propios rusos. En una ciudad en ruinas, aún sin haber obtenido la capitulación del Zar de Rusia, Napoleón comprende que quedarse allí supone morir de hambre y de frío, así que emprende la retirada inmediatamente. Los soldados franceses, hambrientos y mal equipados, tendrán que recorrer cientos de kilómetros en el camino de vuelta, acosados por el ejército ruso que se aprovechará del conocimiento del terreno para humillar a Napoleón.

Campaña Rusa, 1812

Al llegar al río Berésina, el desastre es total. Los rusos habían minado el puente con pólvora, y lo hacen estallar cuando los franceses lo están cruzando. Los cosacos atacan desde los cuatro costados produciendo una carnicería. Si se lo hubieran propuesto, los rusos podían haber destruido totalmente al ejército invasor y capturar al propio Napoleón, pero dejaron que se retirara. Napoleón cruzó de vuelta la frontera rusa derrotado por primera vez en su gloriosa carrera militar. De los más de 600.000 hombres que habían penetrado en territorio ruso, sólo 58.000 regresaron.

El ejército de Napoleón cruzando el Berésina, poco antes de la carnicería

Alexander Dmitrievich Petrov (1794-1867) tenía 18 años cuando Napoleón invadió su país. Ajedrecista y compositor de estudios y problemas, es recordado como el primer Gran Maestro de ajedrez de Rusia. Analizó, junto con Carl Jaenisch , la llamada Defensa Petrov (1.e4 e5 2.Cf3 Cf6) una apertura abierta que todavía se juega actualmente.

Su estudio más conocido es La Retirada de Napoleón Bonaparte de Moscú , una metáfora ajedrecística que nos cuenta cómo la caballería cosaca del mariscal Kutusov expulsa a Napoleón:

Posición inicial del estudio y símbolos representados

El rey negro representa a Napoleón, situado en Moscú (b1). La caballería cosaca empieza a acosarle.
1.Cd2+ Ra2  2.Cc3+ Ra3  3.Cdb1+ Rb4  4.Ca2+ Rb5  5.Cbc3+ Ra6  6.Cb4+

Posición después de 6.Cb4+

Aquí las blancas podían haber dado el mate con 6.Da8 en vez de 6.Cb4+. Recordemos, sin embargo, que los rusos permitieron que Napoleón se retirara después de cruzar el río Berésina (representado por la diagonal h1-a8).

A partir de ahí, la caballería rusa expulsa Napoleón, que huye hasta llegar a París (h8).
8 … Rc8  9.Ca7+ Rd7  10.Cb8+ Re7  11.Cc8+ Rf8  12.Cd7+ Rg8  13.Ce7+ Rh8

Posición después de 13… Rh8

14.Rg2 jaque mate.
Con el movimiento del Zar Alejandro, Napoleón es derrotado.

La secuencia completa del estudio de Petrov:



De Petrov se ha conservado una preciosa partida típicamente romántica jugada contra Alexander Hoffman, la cual, a pesar de alguna imprecisión por ambos bandos, es digna de disfrutar.

En el medio juego las negras cambian un caballo por 3 peones y aprovechan que las blancas exponen innecesariamente al rey para realizar un ataque fulminante. Especialmente buena es la jugada clave de ataque y sacrificio 12 … 0-0!


(Para un análisis más detallado de la partida, ver  vídeo Hoffman vs. Petrov)

Napoleón, además de militar, fue también ajedrecista. Visitaba con frecuencia el Café de la Regence de París, centro europeo del ajedrez en los siglos XVIII y XIX, donde los grandes ajedrecistas (Légal, Philidor, Deschapelles, La Bourdonnais, Saint Amant) alternaron con la intelectualidad de la época (Diderot, Voltaire, Rousseau) y de la política (Robespierre, Talleyrand). Allí se conservó mucho tiempo una mesa con la inscripción: Table où Napoleón, premier consul, joua aux Èchecs .

A pesar de tener pocos conocimientos de la teoría del juego, sobre todo en cuanto a las aperturas, ocasionalmente consiguió llevar su gran sentido estratégico sobre el tablero.

Un ejemplo lo encontramos en una partida con Madame de Rémusat (dama de honor de su esposa). En esta partida Napoleón comienza desplegando la caballería, reproduciendo las estrategias que utilizaba en el campo de batalla real.

La partida de ajedrez de Napoleón v.s. Madame de Rémusat, obra del pintor húngaro Sándor Badacsonyi. La posición del tablero corresponde al momento en que Napoleón mira para el otro lado después de dar el mate con 14.Dd3 a la bella dama desnuda.


Su pasión por el ajedrez hizo que en 1809, finalizada la batalla de Wagram, aceptara desplazarse expresamente al palacio vienés de Schönbrunn para enfrentarse al autómata “El Turco”, con el que perdió. (Véase la partida en el artículo El Turco, un maravilloso engaño , publicado anteriormente en esta columna).

Precisamente contra “El Turco” utilizó la llamada Apertura Napoleón (1.e4 e5 2.Df3). Una apertura irregular, que desarrolla demasiado pronto a la Dama, exponiéndola al ataque, y que quita la natural casilla f3 para el caballo.

Apertura Napoleón: 1.e4 e5 2.Df3

Cuando Napoleón fue desterrado a la isla de Santa Elena, aprovechando que su afición al ajedrez era conocida y no despertaría sospechas, sus partidarios le enviaron un juego de ajedrez de piezas de marfil, las cuales escondían en su interior un plan detallado para que pudiera escapar de la isla. Napoleón jugaría muchas partidas con este ajedrez, pero no llegó a descubrir el secreto que ocultaban sus piezas . El oficial encargado de entregárselas murió durante la travesía y no pudo informar de su contenido.

Durante su confinamiento en Santa Elena disputó muchas de partidas contra el Mariscal Bertrand, fiel colaborador con el que compartía el destierro. En la siguiente partida, podemos ver la victoria de un Napoleón audaz que despliega sus fuerzas rápidamente a costa de algunos sacrificios, contra un Bertrand a la defensiva, incapaz de dar respuesta al ataque del ex emperador.



Napoleón jugando con el mariscal Bertrand en su exilio en Santa Elena. Su rey está tirado en el suelo, probablemente por un arrebato de mal genio tras perder la partida.

Hay que decir, también, que diversos historiadores han puesto en duda el legado ajedrecístico de Napoleón, afirmando que las partidas atribuidas a él en realidad fueron inventadas más tarde para ensalzar su figura.

Napoleón en plena gloria                       Napoleón acabado. Jaque mate



Pau Pascual | 10 de marzo de 2012

Comentarios

  1. Jaume
    2012-03-13 07:19

    Una lástima que un gran pensador y estratega como Napoleon, no se le ocurriese nunca mirar dentro de las piezas de ajedrez.
    Interesante articulo para seguir aprendiendo curiosidades ajedrecisticas.



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