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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Algunos libros para acercarse a los clásicos

Guardo como un tesoro los tres volúmenes de Góngora y el polifemo de Dámaso Alonso (Gredos, 1985). Creo que si tuviese que escoger uno sólo de los libros de mi biblioteca, sería ese. Sin embargo, es un libro poco compartible, pues su lector ideal está entre los especialistas, filólogos y duchos en general en la espeleología literaría y los clásicos del Siglo de Oro. Si uno disfruta con Góngora, leerlo le abrirá un mundo que ya difícilmente podrá cerrar de nuevo: se podrá discrepar en la interpretación de muchos versos, irritar incluso hasta el enervamiento, pero acabarás rendido, domado como un potro orgulloso que termina comiendo azucarillos de la mano del amo. Pero los clásicos nos quedan muy lejos, hay por el medio demasiadas décadas, siglos, demasiados giros del lenguaje, demasiados símbolos perdidos, demasiadas estéticas enterradas, y sólo superando todas esas trabas y hurgando en el interior de las palabras podemos acercarnos y ver toda su belleza, y esto puede resultar muy difícil sin una edición que nos ayude y nos lleve de la mano: como un niño que quiere aprender a andar en bicicleta y se le empuja y levanta del suelo hasta que, de repente, nota que puede aquietar a la inestabilidad y avanzar solo. Por ello las ediciones desnudas, las que ofrecen el texto clásico limpio de apoyo alguno, pueden resultar árduas para el lego. La opción opuesta, la de acercamientos críticos con profusión de notas aclaratorias y eruditas (Cátedra, inmensa, con casi toda la literatura en su colección; incluso Castalia aún siendo más didáctica) es igualmente oscura por exceso. El camino intermedio está en las ediciones estudiantiles, que me atrevería a decir que hoy en día sirven más como texto de apoyo al profesor que para la lectura del estudiante de enseñanzas medias para el que fueron pensadas: montaña de difícil ascenso para ellos. Pues el lector que quiera darse un paseo iniciático (quizás una segunda oportunidad) por la poesía del Siglo de Oro puede aventurarse a través de dos antologías (hay otras, no pretendo ser exahustivo, ni selectivo: hablo de lo que mejor conozco):

Antología poética de los siglos XV y XVI (Biblioteca Didáctica Anaya, 1987). Estupenda edición a cargo de Vicente Tusón. El prólogo es un sencillo marco al contexto sociocultural que explica muy bien la encrucijada entre ambos siglos. La selección de poetas es acertada, imposible contentar a todos con tan poca representación de cada poeta, claro, pero más que satisfactoria. De cada poeta se aportan los datos biográficos esenciales y algunas claves de su poesía, y los poemas llevan el aparato crítico imprescindible para su comprensión, sencillo y nunca abusivo ni ambicioso.

Poesía Barroca (McGraw Hill, 2005). Apuesta Javier Azpeitia por una selección temática y no por autores, y así divide el libro en poemas referidos al amor tirano, la amada o la naturaleza y el arte. El prólogo es igualmente diáfano y perfila las claves estilísticas y temáticas de la corriente literaria, y en cada poema se aclaran aquellos problemas interpretativos que pudiera tener, con notas muy ilustrativas. Además, cada sección temática viene introducida por un breve texto con los aspectos fundamentales a tener en cuenta. Así, como muestra, el siguiente soneto de Lope, impresionante cuadro que rebosa movimiento y violencia, sólo cobra sentido pleno siendo antes informados de que representa la historia de Judit y Olofernes):

Cuelga sangriento de la cama al suelo
el hombro diestro del feroz tirano,
que opuesto al muro de Betulia en vano,
despidió contra sí rayos al cielo.

Revuelto con el ansia el rojo velo
del pabellón a la siniestra mano,
descubre el espectáculo inhumano
del tronco horrible, convertido en hielo.

Vertido Baco, el fuerte arnés afea
los vasos y la mesa derribada,
duermen las guardas, que tan mal emplea;

y sobre la muralla coronada
del pueblo de Israel, la casta hebrea
con la cabeza resplandece armada.

Como colofón, un libro que pueden disfrutar tanto especialistas como aficionados: La quimera de los sueños. Claves de la poesía del 27 (Veramar, 2009), una serie de ensayos breves de Julio Neira dedicados todos ellos a aspectos poco conocidos del colectivo de poetas más cercano a nosotros de entre los clásicos. Así, se preocupa del apartamiento canónico de las mujeres de la nómina del 27, de las ediciones artesanales y amistosas de Chabas y, sobre todo, Altolaguirre y Concha Méndez, de los vaivenes con el surrealismo de Alberti y Aleixandre, del exilio de Cernuda o de, divertidísimo capítulo, las angustias de Gerardo Diego con los premios poéticos del franquismo. Tan luminoso para profundizar en la poesía del Grupo como para conocer mejor los claroscuros de la época.

Marcos Taracido | 18 de marzo de 2010

Comentarios

  1. rafa
    2010-03-23 00:53

    No soy especialista en literatura, solo soy un profano al que le gusta leer. Hablando de los clásicos he de reconocer que la poesía me viene grande, pues es enorme el esfuerzo que ha de hacerse para comprender muchas de las obras. En cuanto a la prosa sí que puede decir que estoy un pelín más ducho. Como comentas, con una ayuda adecuada, si te llevan de la mano, puedes acceder a grandes obras con las que se llega a disfrutar de una excelente lectura. No voy a ser original, pero voy a permitirme aconsejar la lectura del Quijote en la edición de Francisco Rico en Círculo de Lectores-Galaxia Gutemberg. Es una edición completísima y amena. Lees el Quijote (yo le he releído ya varias veces) con agrado, sintiéndote en todo momento perfectamente asesorado. Lo mismo vale para las Novelas Ejemplares. Una gozada. La última perla que he encontrado en esta colección es El Conde Lucanor, escrito, además, en castellano antiguo, lógicamente, aquí con mayor motivo, aderezado con las consabidas anotaciones de ayuda. Una joya de lectura. Puede uno, además, recurrir en todo caso a una edición en castellano moderno, con lo que terminas de aclarar las dudas que inevitablemente surgirán.

  2. carlos mora
    2010-11-25 02:32

    espero que se encuentre bien, hace tiempo ando detras de un poema que lei hace años siendo joven; un poema del cual recuerdo pocas y a la vez grandes cosas.

    era de un libro que si no me equivoco decia Los Clasicos y el poema en mensio se trata de una mujer que llega donde el cura para que le escriba una carta a su amado. este acepta pero a la mitad de la carta se ofende porque la mujer no esta de acuerdo con el en poner que se va a morir si no regresa, entonces la mujer empieza a decir lo que para mi respecta la parte mas linda del poema pero no se impregna en el papel y ahora que estoy recordando ella dice “QUIEN SUPUERA ESCRIBIR” y creo que asi se llama si supieras donde lo puedo encontrar te lo agradeseria gracias y grasias tambien a mi me gusta leer.

  3. Ana Lorenzo
    2010-11-25 02:46

    #2, Carlos Mora: el poema ¡Quién supiera escribir! es de Ramón de Campoamor y puedes leerlo aquí: Las cien mejores poesías de la lengua castellana .



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