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Rarezas musicales por Francisco Serradilla

Visitaremos aquí, cada día cinco, intérpretes extravagantes, versiones poco ortodoxas, extrañas herramientas tecnológicas para crear o descrear la música. Quizá también recordemos a viejas joyas olvidadas. Estas rarezas se ilustrarán con videos provenientes de youtube, dejando en ellos la carga de la prueba de futuras demandas de la SGAE. No esperen encontrar aquí música de moda: está estrictamente prohibida. Francisco Serradilla también escribe Computación creativa y otros sueños.

Música y protesta

La música, como medio para llegar a los sentimientos más abstractos del ser humano, ha sido utilizada muchas veces para servir de vehículo a problemas mucho más tangibles, en la pretención de unir racionalidad y sentimiento en un mensaje único e indisoluble. Esto ha generado en la historia de la música grandísimos bodrios –hay que admitirlo–, pero también algunas joyas indiscutibles, que en ciertos casos se han llegado a convertir incluso en himnos de toda una generación. En la entrega de este mes quiero recordar algunas de estas conocidas –y otras menos conocidas– canciones.

La primera de ellas es l’Estaca, de Lluis Llach. Dice la letra:

El viejo Siset me hablaba
al amanecer, en el portal,
mientras esperábamos la salida del sol
y veíamos pasar los carros.

Siset: ¿No ves la estaca
a la que estamos todos atados?
Si no conseguimos liberarnos de ella
nunca podremos andar.

Si tiramos fuerte, la haremos caer.
Ya no puede durar mucho tiempo.
Seguro que cae, cae, cae,
pues debe estar ya bien podrida.
Si yo tiro fuerte por aquí
y tú tiras fuerte por allí,
seguro que cae, cae, cae,
y podremos liberarnos.


Lluis Llach. l’Estaca

Quizá el valor de estas canciones es que son capaces de transmitir un mensaje mucho más amplio y profundo del que le fue originariamente asignado. Compuesta en 1968, l’Estaca fue un himno contra la falta de libertad durante la dictadura, pero… ¿quién no piensa al oírla en otras estacas que aún no han caído y que quizá nunca caerán?

En esta línea, Jarcha cantaba en 1976 “No hay libertad sin cadenas”. Y probablemente tenían razón:


Jarcha. No hay Libertad sin Cadenas

Otras veces la denuncia es más concreta, como la que hace Serrat de la progresiva destrucción del Mediterraneo:


Joan Manuel Serrat. Plany al mar

O incluso divertida, como la que compuso Javier Krahe cuando el gobierno de Felipe González incumplió la promesa de sacar a España de la OTAN. Con censura televisiva incluida:


Krahe y Sabina. Cuervo Ingenuo

Ya para denuncias con humor y autocrítica, nada como las chirigotas del Carnaval de Cádiz, que año tras año nos traen joyas como ésta:


Aunque diga Blas Infante. Los Yesterday

Si les cuesta entenderlo vuelvan a oírlo. Merece la pena. El humor permite decir grandes verdades.

Francisco Serradilla | 05 de febrero de 2009

Comentarios

  1. Ana Lorenzo
    2009-02-05 20:57

    Un grupo del que yo oía su disco No hay derecho y que me gustaba mucho (a pesar de que no entendía mucho a aquella edad; luego sí), es Aguaviva: aquí hay una página donde se puede leer algo sobre ellos y algunas letras.
    Muy bonito (y divertido, con las chirigotas) el artículo.
    Un beso



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