Libro de notas

Edición LdN
Los poetas por LdN

Siguiendo la estela de la sección homónima de Almacén Los Poetas trata de reunir una pequeña colección de buenos poetas, aunque poco conocidos o apartados del parnaso oficial y editorial.

Enrique Falcón: Amonal y otros poemas (selección)

PREVIA

Amonal y otros poemasUn asco fundamental soportan, por desgracia, los versos que componen Amonal y otros poemas: el de la rabia sostenida al desamparo que imaginé en mitad de determinados procesos vitales —políticos— de resistencia. La geografía urbana de periferia y la geografía de clases en que se fueron trenzando en ningún sentido son indiferentes a ese desamparo. Muestran también un cansancio: el que se hizo necesario durante el tiempo que duró una de las fases largas de expansión de La marcha de 150.000.000, proyecto respecto al cual Amonal se mantiene subordinado. Entre una y otra de estas dos obsesiones, el núcleo primordial de los poemas aquí recogidos apenas se escribió en veinte días y duró su exposición lo que la ferocidad de la que se alimentarían, después, durante los nueve años de su proceso constructivo. En ningún momento se mantuvieron inertes. Sólo ahora (cuando por fin se publican) danzan por su cuenta el dolor que les hizo nacer.

Forman parte estos poemas de lo que llamo la “trilogía química”, compuesta por los libros Amonal, Codeína y Ántrax. El primero (Amonal) hace una doble referencia a la “dinamitación” espiritual de la persona en tiempos de marcada injusticia social, así como a la rabia desatada y resistente contra ese orden de cosas establecido; el segundo (_Codeína_), a las operaciones de mansedumbre y tranquilización de la persona en tiempos de “pacificación social” y de indisimulado camuflaje de los conflictos sociales; el tercero (_Ántrax_), a las estrategias de amedrentamiento utilizadas por parte de un proyecto cultural —aquél en el que vivimos— que cada vez se ve más acuciado por disponer de una ciudadanía encapsulada bajo un supuesto marghen de “seguridad”, al tiempo que alejada lo mejor posible del encuentro creativo y movilizador de la plaza pública.

Retóricamente, así, para cada uno de estos tres libros: la conducción dinamitada de los personajes, la planificación tendenciosa (militante) de las situaciones y la fractura de un tiempo que procure una máscara. O dicho de otro modo: respectivamente, para dar cuenta –en clave de denuncia (¿por qué nuestra pobre poesía no debería dar cuenta también de ello?)– de cómo nuestras modernas sociedades de control construyen y planifican individuos triplemente fragmentados, mansos y temerosos.

Se recogen aquí, para Libro de notas, unos cuantos poemas del primer tramo de esta trilogía, el de Amonal (Ediciones Idea, Tenerife, 2005), libro que reconoce como todavía válida la observación de Antonio Gramsci de que, cuando la concepción del mundo no es crítica y coherente, sino ocasional y dispersa, se pertenece simultáneamente a una multiplicidad de hombres-masa donde la personalidad queda compuesta de manera extravagante.

—E.F.,
enero de 2006


PROTECCIÓN DE TESTIGOS

«La conciencia de que esta ecuación era posible: dolor que finalmente deviene rabia. La conciencia de que esta ecuación era aplicable a todo o casi todo».
(Roberto Bolaño: 2666)

Poco deben importarle
la disolución del pentotal en los días de trabajo
y la lenta inhalación de estrellas por su espalda.
Le pagaron por callarse
la dirección de las palomas, el remite en las postales
certificadas de tan lejos, la piel de una mujer
que él no ha visto y no ha besado,
—el corazón de los inviernos—,
las sedes comunistas, su necesidad de ir ardiendo
por una extremidad de la cara.
Toca apenas con los dedos
nuestro inútil portal, y la luz de todos los aullidos
que pincelan la tarde, por encima
de muertos y estaciones,
a un paso sólo del domingo
vuelve a casa, toma de su llave
se maquilla una lágrima con cuchillas de afeitar.



VIENTRES DE MADRID Y DE BAGDAD

[13 de marzo de 2004]

«(…) la lógica de la guerra a todos sus niveles conduce al hermanamiento de todas sus víctimas civiles, sean éstas del bando que sean: un inesperado cordón umbilical parece unirlas todas y dejan sin argumentos, y completamente solos, a los señores canallas de la guerra».
(Eugen Drewermann: “Contra la injusticia”)

Sólo entonces
os he visto.

En la nuca partida del suelo iraquí.
Y en la sangre bramando por la grava de Atocha.

Y en el Pozo:
izando sus calambres tras una siembra triste,
los ombligos de los hombres
abiertos y a cuchilla por los perros del Amo.

Yo cuido de los vientres de las novias perdidas
—los hombros de los niños se han quedado sin hora;
cuido de las oraciones cansadas de la tierra
y del largo cabello de todos nuestros muertos.

Soy el pueblo sin puñal y tres veces devastado,
el silbo de una cuenta enmudecida.
Yo cuido de las flores y los peines:
soy un hombre en la altura de todas vuestras muecas.

Y escarbo en las costillas de la bestia
besando lo imposible que habla en vuestra sangre:
soy el hombre que cuelga de un ombligo,
la cólera enterrada en los pozos del mundo.

Y os digo:

que la lumbre tronará por los espejos
que un caballo volteará por vuestra boca
que siempre las heridas
de todos estos hijos
saldrán casi estallando por un fundado cielo.

Sólo entonces
os he visto,
a los unos y a los otros, sangre terca unida ahora.

Desde entonces sea el hombre:

yo bramo en vuestro propio
cordón umbilical.



AMONAL PARA UNA FOSA COMÚN


«…en 1996 subían por las urnas
los supervivientes de una dictadura…»

Uno se desnuda al paso
cuerpo añico adentro de las tardes tontas,
y se mira en las estatuas
compadece en sus masacres
todo cuanto hiciera sin salida.
Así uno se desnuda, se despoja de muertos
y ventila el cuarto
con un suave saludo de desaparecido.
Vamos a decir que no ocurriera
que no están vivos todavía
y ocupando despachos y brindando en sus fiestas
por todos los muertos felices.
Vamos a decir que ya han perdido,
que se les tira palomas en todos los zoológicos,
comenzando sus caras
a no ser demasiado,
a cubrirse de helechos y a vengarse las víctimas.
Uno se desnuda y enloquecen los trajes
al saber del aullido de los presos, las fosas,
—al
esqueleto amarillo
ya podéis odiarlo.



PASAPORTE SOVIÉTICO A JACQUES MONARD

Sin su regreso y su desgaje
adopta ante la lluvia cualquier pose de muerto,
o matador de osos
nostálgico de hierbas y películas mudas.
Viene a verle su bestia
a limpiarle el betún de la boca
o a esconderle el alma en los roperos,
no importa. Quizá sí le preocupe
si vengo o no vengo con todos mis aullidos
a romperle la cara,
su mesa, el estropicio
de vasos y tormentas con nombres de niña.
Para saludarle
todavía hay que buscarse en la espalda
si quedan las astillas, si los trenes de entonces.



CUIDADO CON EL PERRO

Y con el amo.
Huele a padre de la novia, a
tejado a revisar trimestralmente
cuando faltan camas
en los depósitos para transeúntes de los urinarios,
cuando falta la estricnina en su corazón de buque.
Las uñas se escurren por los nombres entonces
tocando madera,
y al perro le bautizan Alicia,
otro hombre dispara.
Cuidado con el perro. No se admiten apuestas
para ver sobrevivir a los quiénes,
los cuálos,
los que han de morir
y etcétera.



CIENTO CINCUENTA MILLONES

Carta a Lunacharski, 6 de mayo de 1921, publ. en Kommunist nº 18/1957.

“Absurdo, idiota, una estupidez rematada
y una excesiva vanidad”. Escribe Lenin
a propósito (desde luego) de una tirada de cinco mil ejemplares
de 150.000.000 —Maiakovski—.
Atravieso, por mi parte, el tiempo
a una escala primaria de tres mil años luz, mil
novecientos 21 con esporas en la sangre y pesa
tanto la noche y se derrumba el canto.
Apenas lugar para el delirio,
para la desubicación del agua en sus disparos
              fuera ya del mar.
Ya no hay miedo.
                                       Extrae la fuerza de la voz
por encima los fusiles reescriben sus enigmas
de matanza inútil en los meses sin circo:
ignoro por tanto la réplica que habrá de traerme
mi inservible canción
—la
radiación en el laboratorio la apagaron las bengalas
y quizá sea muy tarde para no apagar la luz.



MÓDULO SEIS

No ha perdido sin embargo sus garantías constitucionales
que le permiten pasar de una espora a otra
como si no hubiese comenzado nunca
la persecución.
Le toleran hasta tres llamadas
comunicarse con su dios y luego empeñarse
en ser réplica inocente de todos los incendios.
Con
una sola perforación en sus fosas nasales
podría destrozar el mundo y volverse idiota
      para así no tener que desdecirse
y darles la razón a los verdugos.



CUANDO VENGAN A BUSCARLE

Que le den un niño a cada árbol del bosque
para hacerse menta.
Que les pongan pies a las cruces del luto
y salgan, increíbles, a esperar a las visitas.
Que se escapen las novias
a su incendio de uñas pintadas.
Yo recuerdo su rostro encendido
en un arpa de tijeras y tormentas tropicales.
Que le vuelquen las manos
por detrás de la mortaja,
que señale al asesino,                 para que no vuelva
                para que no espere
                para que no salga.

LdN | 20 de enero de 2006

Comentarios

  1. Marité Valenzuela Hernández
    2006-01-24 03:42 Si Enrique Falcón es el que yo conocí en Barcelona en los años setentas, me fascinaría que se comunicara conmigo, yo estoy en Costa Rica, en todo caso me encantaron los poemas
  2. daniel
    2006-01-26 17:41 Aprovechar este foro parav felicitar a Quique por esta nueva publicación, y comentarles que pueden hacerse con el libro a traves de la web de ediciones Idea. Aquí está el enlace: http://www.edicionesidea.com/aplicacion/inicio.asp
  3. VIKTOR GOMEZ
    2007-04-28 08:46

    No. No escuches solamente. No. Hay que invertir las agujas del reloj y las copas de vino y el sentido de los ascensores y la rabia y el miedo:
    camina. De dentro afuera. Sal a la intemperie. Camina. Y busca sin tregua aquello que siempre decías para ti, para los otros:
    nadie me quite la libertad de amar aunque me cueste el prestigio, la paz, la vida.

    Bien por Quique, mejor aún por su palabra, hebra de muchas hebras.

  4. PABLO
    2008-02-29 00:53

    Impresionante, como siempre, Quique Falcón. Pero más que impresionante, fascinante como en valencia los versos son, luchan e impostan gritos tan reales y comprometidos como poco reconocidos.

    Hace ya mucho que Alicia intentó que el país de las maravillas flotara mas bajo para observar el mundo de los hombres, o poder hablar así de moda sin la necesidad de mirar bajo las faldas de las modelos.

    Todo un ejemplo para los que queremos ver nacer de nuestra música poesía… porque,al fin y al cabo, no es tan importante escribir como para quien escribimos.

    un saludo



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