Libro de notas

Edición LdN
Kliong! por Carlos Acevedo

Kliong!, a razón de cada martes, se encargará de desmenuzar el mundo del tebeo y del cómic desde una perspectiva que llama a la rotura y al trompicón. Kliong tiene más que ver con una olla que cae por torpeza que con un arrebato o un golpe, aunque a buen seguro no saldrás sin moratones.

Leer es aprender a reconocer las claves de esa representación de lo otro

La clave del Slice—Of—Life parece ubicarse en la empatía y en la posibilidad de despertar un recuerdo o sensación análoga en el lector. No veo, en rigor, que haya mucho más y eso es lo primero que se me viene a la cabeza cuando me enfrento a una obra de las características que componen al género. Un género que formula su relato, su transcurrir, con una voz marcada que circunda y dibuja la importancia o la validez de un determinado registro con unos márgenes muy claros. Sí, han adivinado, con determinado registro me refiero a un recuerdo que funciona como patrimonio y, cosa que sigo sin entender, como principal motor de este tipo de obras.

Vaya por delante que esto no es un problema en sí mismo o no debería serlo al momento de afrontar la lectura de una obra. El problema viene luego, cuando te planteas desde donde leer una obra, cómo inmiscuirte en sus entresijos y comienza cuando te planteas si dejarte seducir en primer lugar por el grafismo, atenerte de forma rigurosa a lo que te dictan las letras que forman las palabras o si lo mejor es planear tomar distancia y no asumir que todo recuerdo es emocional y que en la emoción se sostiene la banalidad de cualquier anécdota. Y no someter el criterio a que toda anécdota puede ser una historia o una leyenda, dos términos completamente ambiguos y complementarios por su falsedad intrínseca, a fin de decantarte por lo siguiente, el hecho siguiente. Este hecho siguiente, que tiene sentido formular como si fueran puntos suspensivos, tiene que ver con la necesidad de enfrentarse a determinado tipo de obras de una manera muchísimo más abierta e inocente, porque se refiere de forma directa a la lectura y ahí no hay peros que valgan.

En efecto, el caso de Mistigri es uno de esos donde la única posibilidad de comprenderlos subyace en leerlos sin querer tomar las riendas del asunto a priori. Mistigri es un tebeo recién salido del horno que han firmado Stygryt y Nacho Casanova (Edicions de Ponent, 2009) quienes, tanto por las letras como por los dibujines (sus áreas respectivas), visten de gala los recuerdos del primero exponiendo así la problemática que les acabo de enunciar con una trampa donde descansa su grandeza. Aquí no sólo nos enfrentamos a los recuerdos de un autor, sino que nos enfrentamos a la resolución de los recuerdos de dicho autor realizadas por otra persona, quien, a su vez, cuenta con una serie de matices y trato técnico que lo posicionan, también, como autor. No se trata, entonces, sólo de la materialización de los recuerdos llamados por una lectura que no presenta conflictos sino que se trata, también, de la materialización de los recuerdos de un tercero que da brios a una lectura con una sabia, muy sabia, elección de planos y su disposición permitiendo un desarrollo del Tempo profundamente fiel a la edad del protagonista de la obra. Ese tempo que tan bien definió el Sr. Ausente a viva voz el jueves pasado durante lo que fue la presentación de Mistigri y que pueden leer aquí.

Es a partir de esa idea de Tempo , ese trato cinético, en la que las virtudes de Mistigri descansan porque te permiten visitar la obra como tal ya que no hay conflicto que resolver porque de ello se ha encargado la persona a cargo de los lápices y porque cuando obvias tus pretensiones de lector puedes disfrutar, sí, de las memorias de cualquiera. Sobretodo cuando omites las tuyas propias. Mistigri, y aquí volvemos otra vez a lo de la trampa, no sólo es un Slice—Of—Life más en el camino sino que es, también, una magistral forma de demostrar que la cinética del tebeo como formato es tarea de inteligentes artesanos, de hombres que viven más allá de lo que sus viñetas subrayan y que, cuenten lo que cuenten, te van a abducir de la realidad con su grafismo. Y, esto no podemos olvidarlo, donde no hay realidad no hay recuerdos. Es esa noción de las virtudes del formato lo que distancia a Mistigri del resto del Slice—Of—Life que nos hemos zampado durante los últimos meses eso y que el gato, símbolo definitorio del género según eunice szpillman, como componente casi metafísico es, sin lugar a dudas, una pista acerca de que este no es, no, un tebeo más en la pila de los autobiográficos. Es algo más. Es cosa de saber leer. Uhm. O, vaya, de saber oler.

Carlos Acevedo | 26 de mayo de 2009

Comentarios

  1. Jordi M. Novas
    2009-05-27 03:36

    muy interesante, y didactico.

  2. stygryt
    2009-05-28 18:30

    Es cierto, una reseña de las más acertadas que he leído hasta ahora.

    Justo detrás de las páginas… el mundo.

Librería LdN


LdN en Twiter

Publicidad

Publicidad

Libro de Notas no se responsabiliza de las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons
Desarrollado con TextPattern | Suscripción XML: RSS - Atom | ISSN: 1699-8766
Diseño: Óscar Villán || Programación: Juanjo Navarro
Otros proyectos de LdN: Pequeño LdN || Artes poéticas || Retórica || Librería
Aviso legal