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El mundo gira sobre un eje podrido por Alber Vázquez

Alber Vázquez es escritor. “El mundo gira sobre un eje podrido” es una columna de opinión que se publica todos los lunes y que alberga como firme propósito convertir a este planeta en un lugar más habitable donde los hombres y las mujeres del mañana puedan compartir su existencia en condiciones igualdad y justicia. Estamos seguros de poder lograrlo. El mundo gira sobre un eje podrido dejó de actualizarse en abril de 2008.

Caso El Jueves: ¿existe un plan B?

El extravagante caso del secuestro del semanario El Jueves por injuriar a la corona española y la posterior reactivación de una antigua querella contra el diario Deia por el mismo motivo, me han dado que pensar. Advierto ya desde ahora que no manejo ningún tipo de dato extraordinario, pero he visto, he leído y, sobre todo, he sufrido en mis carnes cosas que me han hecho pensar. Sí, en pleno agosto, como un campeón.

Mi resumen es este: ¿Quién ha salido verdaderamente perjudicado de todo el asunto El Jueves? Sin duda, la Casa Real. La monarquía. Nadie más. Y también el fiscal y el juez, se podrá argumentar. Pero no. Mirado fríamente y con la debida distancia, a un fiscal y a un juez de la Audiencia Nacional les importa un huevo lo que digan de ellos en los medios. Están muy acostumbrados a que así sea. Les va en el sueldo y, dentro de su mundo, es lo normal que les pongan a caer de un burro. Tan normal como parar a media tarde para echarse un cafecito de máquina.


Portada del suplemento Caduca Hoy del diario Deia por la que los periodistas Josetxu Rodríguez y Javier Ripa han sido encausados en la Audiencia Nacional.

¿Entonces? ¿Son tontos al no prever lo que iba a pasar? ¿Es idiota de remate el fiscal al levantar una polvareda que ha enlodado, aún más sin cabe, la imagen de la monarquía española? Lo he pensado detenidamente y creo que no. Un fiscal de la Audiencia Nacional no es tan gilipollas. Sencillamente, no puede serlo. Y un juez, menos aún.

Vale, y qué. Pues que cada vez estoy más convencido de que lo hicieron aposta. Cuantas más vueltas le das al asunto, más te encajan las piezas. Es verano, hay espacio en los medios y a ti te suena el teléfono. O no te suena y lo elucubras solito y por tu cuenta. Cualquiera de las dos opciones me sirve. Pero no me extrañaría que existiera un plan B.

Veamos, los jueces, en ocasiones, hacen política desde los tribunales. Y, a veces, toman decisiones que obligan a los que gobiernan a girar en uno u otro sentido. Decisiones que no van más de hacer lo que ha sucedido con El Jueves: aplicar la ley con todo rigor y hasta la última coma. A mí, y perdón por hablar directamente de mí mismo, me sucedió algo así. Lo cuento brevemente.

Hace casi veinte años, un servidor fue llamado a filas, como era lo normal por entonces. Yo no quería ir, así que no fui. Me declaré objetor de conciencia. Por desgracia, esa posibilidad no estaba prevista en la ley (debías solicitar que te fuera concedida la gracia de ser considerado objetor de conciencia) y el estado me llevó a juicio. No recuerdo cómo se llama el delito del que se me acusaba y me da pereza rebuscar entre mis papeles. Pero vamos, que no me presenté en el cuartel el día que me tocaba incorporarme. Dije que no aguantaba gilipolleces de un cabo chusquero y lo mantuve hasta el final.

El fiscal solicitó dos años, cuatro meses y un día de prisión y con eso me fui para el tribunal acompañado de mi abogado. Yo, y otros tantos como yo. Esperas tu buen rato en el pasillo y luego un pavo te llama para que entres. Y ya está. En realidad, todo es mucho más soso que en las pelis. Ni la juez tenía mazo para imponer orden ni la fiscal enseñaba escotes de infarto. Un asco.

Yendo a lo que iba. Allí, según se contaba, había dos tipos de jueces: los que estaban en contra de enviar chavales a la cárcel por negarse a realizar el servicio militar obligatorio y que, en consecuencia, los absolvían, y los que estaban en contra de enviar a chavales a la cárcel por el mismo motivo pero que los enchironaban para, así, presionar al gobierno y obligarle a cambiar la ley.

En mi caso, me tocó una juez del segundo tipo. Sin despeinarse, la buena señora me envió al trullo. Dos años, cuatro meses y un día, y que pase el siguiente. Así, en menos que canta un gallo. ¿Quiere decir algo el acusado? ¿No? Pues hala, se me va usted a su casa y se me hace el petate.

¿Estoy seguro de que la juez que me juzgó estaba en contra de enviarme a la cárcel? Sí, no tengo la menor duda. Lo sé porque acto seguido a dictar sentencia, pidió al gobierno el indulto para mí. La juez podía haberme absuelto directamente (en la ley puede poner lo que quieras, pero al final, es el juez el que toma las decisiones), pero prefirió no hacerlo y forzar así al gobierno a cambiar la ley. Y lo debió hacer bastante bien, porque unos años después la ley fue cambiada y la mili abolida. Y José María Aznar tuvo que indultar a miles de personas de un plumazo, vía BOE, yo entre ellos.

Vale, pues estableciendo un hábil paralelismo, ¿quién me dice a mí que en el caso de las injurias a la corona no se está agitando la ley hasta que reviente? Si eres fiscal de la Audiencia Nacional y llevas una vida de mierda en la que no puedes ni sacar al perro a mear a no ser que te acompañe media docena de guardaespaldas, ¿por qué no darte el gusto de pasar un buen rato a cuenta de esos gandules que se están dando la vida padre en Mallorca mientras tú te entierras en papeles? ¿Eh, por qué?

A tomar por culo. Alguien te ha dicho que un par de días antes El Jueves sacó una portada un poco fuertecilla. Ha estado expuesta en cinco mil quioscos de toda España durante dos días y nadie ha dicho ni mu. Pero, ¡bingo!, tú a esa portada le ves un potencial que te cagas. Bien llevado, el asunto puede traer cola. Cola de la gorda. Lo mismo hasta un senador se arranca y echa más leña al fuego. Los ojos comienzan a hacerte chirivitas y hasta se te olvida ir a por el café de media tarde. A ver, buscas algo en el archivo y te pones al día sobre cómo secuestrar una publicación. Que si los moldes, que si me van identificando a los autores, que si ya está la policía retirando la publicación de todos los quioscos. La montas parda en menos que canta un gallo. Y aplicando escrupulosamente la ley, como aquella juez que me envió al trullo.

Fácil, ¿no? Pues eso. Y los interfectos comiéndose los huevos en Mallorca. ¡Por el amor de Dios, que alguien le diga al fiscal que deje de defendernos! Que alguien en Moncloa levante un teléfono y le ordene al fiscal parar de una santa vez. ¿Parar? ¿Cómo parar? Aquí sólo estamos cumpliendo la ley. Y al tío que se oculta en la penumbra de su despacho, le brilla malignamente un piño.

Alber Vázquez | 13 de agosto de 2007

Comentarios

  1. Marcos
    2007-08-13 17:14

    Es una posibilidad, sin duda. Pero me temo que en este país hará falta el secuestro de unas cuantas publicaciones más para que caigan las coronas.

    Saludos

  2. Jose
    2007-08-13 21:18

    “Un fiscal de la Audiencia Nacional no es tan gilipollas. Sencillamente, no puede serlo. Y un juez, menos aún.”

    Ejem, si quieres te pongo un montón de sentencias que demuestran lo contrario. Y varias de hace días solamente.

    La teoría tampoco es nueva. Los primeros días del asunto medios como LD y Ediciones Católicas dijeron algo similar. Solo que donde tu dices que son los jueces para salvarnos de la monarquía, ellos ponían que era un malévolo plan de ZP para traer la república.

    Pero vamos que todo es posible, aunque el estamento judicial me parece en general demasiado carca para lo que propones.

  3. Ana Lorenzo
    2007-08-13 21:24

    Me encanta la teoría, Alber (sin necesidad de ser monárquica o antimonárquica yo), porque tu relato tiene ese suspense a posteriori de los mejores ceseís, porque las conspiraciones siempre son inevitablemente atractivas (excepto cuando hay algúna muerte de por medio) y porque lo cierto es que todo cobra un sentido que justifica muchos cabos sueltos. La lástima es que yo ya, no es que no confíe en la inteligencia de los españoles (fiscales, jueces o políticos), sino que hasta lo que era la Inteligencia Americana o los espías rusos se me hace que las cosas que lograban lo hicieron de pura chiripa. No sé, veo a Bush y a Sadam muerto y me pregunto qué impidió mandar un comando de élite a matarlo limpiamente y sin publicidad, y a Israel con sus supermegagigaterapetaheptalocalizadores de punto x donde tirar el misil y no entiendo por qué ni los norteamericanos ni los israelíes no aciertan ni una. Y cuando los ingleses se confundieron en las maniobras y aparecieron en un pueblo costero andaluz… Todo esto lo que realmente me hace pensar es en el milagro de que el agua fría y la caliente salgan por el grifo, y el milagro de que llegue este comentario a tu entrada en Libro de Notas. Y, claro, pienso en que el fiscal y el juez, en un libro (que no hace falta que sea de Ian Flemming) seguro que lo planearon y además en poco tiempo, pero en la cruda realidad, metieron la pata y su orgullo les impide sacarla.
    Eso sí, tu versión yo la voto ya, si podemos mejorar la realidad democráticamente, aunque sea a posteriori.
    Un beso.

  4. 26conbroadway
    2007-08-14 09:09

    Estoy totalmente con Ana. Lo raro es que exista una gota de inteligencia en alguna parte. No es que de vez en cuando no se hagan cosas a propósito para provocar cambios de rebote (incluso calculando el tiro: el típico globo sonda en política), pero tampoco se debe despreciar la vieja y simple estupidez.

    Hasta lo que cuentas de la objeción de conciencia es pura estupidez por parte de las autoridades que te tocaron. Yo me encontraba en exactamente el mismo caso que tú, pero no me pasó nada. Bien sabía el gobierno por aquel entonces que lo único que podía hacer con nosotros era mirar para otra parte. Los problemas graves se producían (en general) cuando no se objetaba en una gran capital sino en un pueblo o capital pequeña de provincias, porque entonces se estaba a expensas del fiscal más tonto de la tierra… o del más aburrido, que puede ser peor. Lo cual nos lleva a otro punto: ¿tanto se aburre el fiscal general del estado?

    Un abrazo (solidario)

  5. lsr
    2007-08-15 01:10

    Creo que subestimas la estupidez humana, Alber….

  6. Alber
    2007-09-15 18:15

    Hoy mismo Javier Ortiz, bastante más lúcido que un servidor, argumenta en la misma dirección:

    Estoy convencido de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional pretende socavar la Monarquía. Tras lo de El Jueves, vuelve ahora a la carga con el asunto de los dos encapuchados que el pasado jueves –y ya es coincidencia– quemaron fotos de los reyes en Girona.

    Para mí que el fiscal ha puesto en marcha una campaña sutil y perversa que pretende propalar que la Monarquía española es una institución de mírame y no me toques, con tanta propensión a accidentarse y caerse como la acreditada por su titular. Que la forma monárquica del Estado debe ser protegida cual bebé-burbuja, porque, si no, se nos va.

    Es la única explicación que encuentro a lo que está haciendo.

  7. Ana Lorenzo
    2007-09-28 03:23

    Mira qué bueno, Alber: otra teoría distinta, aunque en la misma línea, pero con otro origen y otro propósito. La puedes leer completa en ¿Quién cuestiona la Monarquía?
    «[...]En España, la republicana separación de los tres poderes se ha convertido en pura teoría: hoy, en unas únicas elecciones votamos de una sola vez al Ejecutivo, el Legislativo y al Poder Judicial. ¡Qué paradoja!: la única institución no republicana tiene la vital función de garantizar el equilibrio institucional de nuestro sistema democrático.
    Así pues, ¿quién ataca al Rey y quién lo defiende? ¿Y por qué? En Catalunya ya lo hemos visto. Pero ¿y en el conjunto del Estado español? Pues lo cuestiona sobre todo la derecha más carpetovetónica, que todavía añora al señor Aznar. Efectivamente, fue Aznar quien puso sobre la mesa la cuestión de la igualdad de género en la sucesión siendo presidente y, concretamente, la modificación del artículo 57.1 de la Constitución. Todo el mundo supo, parece que a excepción del señor Rodríguez Zapatero, que inicialmente mantuvo la iniciativa, que esta era una operación sutil y muy bien orquestada para poner contra las cuerdas a la Corona, introduciendo un debate absurdo ante la naturaleza de la propia institución.
    EL ÚNICO objetivo de Aznar era y es vengar la traición del Rey al régimen fascista y, sobre todo, erigirse luego como primer gran presidente de la nueva república española, iniciando así una nueva dinastía. Los delirios de grandeza fueron tan exagerados que incluso llevaron al señor Aznar a organizar una ridícula boda real en El Escorial para su hija. No es casual, por cierto, que en estos días determinados medios de comunicación madrileños se esfuercen en presentar a la Monarquía como la impulsora de unas actuaciones judiciales incomprensibles para el conjunto de la ciudadanía y así contribuir al deterioro de su imagen. ¿Hay que seguir haciéndoles el juego?»
    ¿Qué te parece? Otra hipótesis para tener en cuenta. Vaya, tu idea de que todo esto escondía un plan B no solo se consolida, es que aparecen plan B, plan C… Alber, ¿has pensado en escribir novelas de intriga política? (Creo que además las pagan muy bien).
    Un beso.

  8. Alber
    2007-09-28 05:08

    Movimientos raros los hay. Aunque no estoy seguro de saber interpretarlos con los datos que los simples mortales manejamos.

    Hoy en el senado, por ejemplo, el grupo que forman ERC, el Partido Socialista de Cataluña e IU-ICV ha solicitado que sea el presidente del gobierno y no el rey, el jefe máximo del las fuerzas armadas. Es una petición cosmética (porque, en la práctica, quien corta el bacalao es, obviamente, el presidente y no el rey) pero no deja de ser sintomático. Durante toda la tarde el PSOE ha estado desvinculándose de esa petición. Vamos, parecía que les quemaba entre las manos y no sabían cómo quitársela de encima. Ahora bien, da lo mismo. En lo referente a la Casa Real, el daño se hace cuando se habla de ella. O sea, objetivo cumplido. ¿Un hábil ardid o una cagada como un templo? No lo sé, la verdad.



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