Libro de notas

Edición LdN

El mundo gira sobre un eje podrido por Alber Vázquez

Alber Vázquez es escritor. “El mundo gira sobre un eje podrido” es una columna de opinión que se publica todos los lunes y que alberga como firme propósito convertir a este planeta en un lugar más habitable donde los hombres y las mujeres del mañana puedan compartir su existencia en condiciones igualdad y justicia. Estamos seguros de poder lograrlo. El mundo gira sobre un eje podrido dejó de actualizarse en abril de 2008.

Odio el fútbol

Con estos ojitos que se han de tragar la tierra, vi el otro día, por la tele, cómo un aguerrido reportero se adentraba en el peligroso aparcamiento del Fútbol Club Barcelona y, poniendo en peligro su integridad física (los legionarios son nenas de teta comparados con los seguratas que suele haber en estos parajes), obtenía un primer plano del hummer de Ronaldinho. Atención, que el asunto no es una chorrada, sino más bien un interesante documento sociológico que nos da para pensar un rato largo: ¿qué demonios ha sucedido para que un chaval considere que lo adecuado para él es conducir el mismo vehículo con el que el ejército norteamericano apatrulla Badgad? ¿Es que no le valía con un cuatro por cuatro de los que hay aquí (y mira tú que los hay cojonudos)? Pues no, la respuesta obvia es que no. Tú eres Ronaldinho y conduces un hummer por las calles de Barcelona. Lo cual, cuidado, hasta me parece normal. Si yo fuera Ronaldinho, te juro que iba a entrenar en un cadillac rosa con dos rubias con las tetas al aire en el asiento trasero. Qué pasa, es mi dinero y tengo tanto que soy idiota porque me da la gana. Y punto en boca. A chorra, a mí no me gana nadie.


Foto: Pepx.

De manera que uno ve hasta lógico que cosas así sucedan. Que chavales sin demasiado seso reciban cantidades ingentes de plata por no pegar un palo al agua, sean centro continuo de atención mediática, gocen de un desmesurado prestigio social y tengan a mil chatis dispuestos a tirárselos en el baño de una discoteca de lujo, son motivos suficientes para que el primate medio se idiotice por completo. Una relación causa-efecto muy elemental. De manual. Futbolistas subnormales e indisciplinados de crestas chungas y tatuajes gilipollas y que, encima, se permiten el lujo de hacerles cortes de mangas a la grada cuando meten un gol. ¡A la grada, por el amor de Dios! A los patronos, a los que pagan la entrada y les pagan los sueldos, los hummers y las fulanas. Y, encima, la grada, exultante. Enardecida. Encantada de que un patán les falte al respeto. Con dos cojones. Te cagas en mi puta madre y yo aplaudiendo a rabiar y dándome la vuelta en el asiento para ver si el resto de homo erectus secunda la gracia. Ja, ja, ja, Ronaldinho tiene un hummer, mira tú cómo mola. Gabriel Celaya se murió en la indigencia, pero Ronaldinho tiene un hummer, ja, ja, ja.

Dios, qué puta mierda de raza la mía, que es capaz de parir cosas tan desoladoramente bellas como la Segunda Sinfonía de Serguéi Rachmáninov y que, al tiempo, no se corta en emprenderla a hostias en la calle porque tu equipo es peor que el mío y el hijoputa del árbitro nos robó el partido. Cabrones todos. Cabrones los que hacen y permiten que las cosas sean como son. Que los tontos asciendan a la cúspide de la pirámide y, mientras se sacan la polla y nos mean desde allí con descaro, nosotros abramos la boca gozosos a ver si aspiramos un poquito del pis de nuestros ídolos. Virgen santa, cómo me avergüenzo de mi estirpe. Me avergüenzo de mi país, de mi gente y de la puta madre que nos parió a todos. Mamones. Por todo eso, odio el fútbol.

05 de marzo de 2007

Comentarios

  1. Ana Lorenzo
    2007-03-05 08:53

    Y claro, Gabriel Celaya no les hacía ganar el dinero que les da Ronaldinho. Un corte de manga y un hummer y lo que se le antoje, mientras los que lo ficharon puedan hacer cien cortes de manga y se puedan permitir cien mercedes a su costa. Ah, lo de la violencia en el fútbol, ¿dónde creías tú que se desfogaba la gente? Antes se pegaban por religión, política o fútbol. Ya ves en qué creen ahora.
    Yo también odio el fútbol, pero mientras mueva dinerito, no creo que se marche.
    Increíble que el mismo hombre sea capaz de crear y disfrutar con, por ejemplo, Haydn. Será que somos por naturaleza un tanto esquizofrénicos.

  2. ringo
    2007-03-05 10:21

    Hombre, un poco nihilista, ¿no? Da la impresión de que confundes el deporte con el negocio. Anda que no hay basura ni na en el mundo literario.

  3. Enrique
    2007-03-05 11:48

    Drogarse, en sí mismo, no es ni malo ni bueno, es tan sólo un hecho más del mundo, de la vida y del mundo; normalmente, los que pretenden juzgarlo desde presupuestos éticos o morales acaban pillándose los dedos.

    Recuerdo una discusión sobre la legalización de las drogas, de todas las drogas. Alguien en el debate (quizás Umberto Eco) comentó que bien, que de acuerdo, pero que con ello se solucionaría tan solo una parte del problema. Las mafias que ahora se enriquecen con el tráfico de drogas, una vez ahogado el mercado de las sustancias tóxicas, acabarían dedicándose, por ejemplo, a la trata de blancas. Y es que la delincuencia, ocupada en el fútbol, en el arte, o en el holocausto, es siempre la delincuencia. Y yo prefiero la droga (es decir, el sucedáneo: el fútbol o el arte) al holocausto.

    En fin, que voy a seguir drogándome:

    En 1928 y como consecuencia de uno de los partidos de la triple final de la Copa de Santander, el poeta Rafael Alberti escribió la “Oda a Platko”, poema en el que ensalzaba la actuación heroica del guardameta del FC Barcelona. Pero dicho texto no quedó sin respuesta, ya que el poeta Gabriel Celaya no aceptaba ese desequilibrio poético, y respondió con la “Contraoda”, poema en el que testimonió que su equipo, la Real Sociedad, había hecho méritos suficientes para ganar el partido, y que si no lo ganó no fue debido a la gran actuación de Platko, sino al deficiente arbitraje. A continuación se hace inevitable reproducir la “Contraoda” del poeta donostiarra que respondía a la Oda del poeta andaluz:

    “Y recuerdo también nuestra triple derrota
    en aquellos partidos frente a Barcelona
    que si nos ganó, no fue gracias a Platko
    sino por diez penaltis claros que nos robaron.
    Camisolas azules y blancas volaban al aire, felices, como pájaros libres,
    asaltaban la meta defendida con furia
    y nada pudo entonces toda la inteligencia
    y el despliegue de los donostiarras
    que luchaban entonces contra la rabia ciega
    y el barro y las patadas, y un árbitro comprado.
    Todos lo recordamos y quizá más que tú,
    mi querido Alberti, lo recuerdo yo,
    porque yo estaba allí, porque vi lo que vi,
    lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre
    recordamos: ganamos. En buena ley, ganamos,
    y hay algo que no cambian los falsos resultados”.

    Saludos.

  4. joseluis
    2007-03-05 13:10

    Bien está mentar históricas odas al fútbol, pero dudo muchísimo que algún poeta contemporáneo sea lo bastante beocio como para hallar poesía en veintitantos palurdos multimillonarios y lo que es peor, la invasión mediática de los antedichos palurdos y sus organizaciones.

    Que se les podría aguantar si pagan sus impuestos (pero no: tienen trato privilegiado, jugadores y clubes) y genéricamente nos dejaran a los demás en paz. Pero no. Hasta tenemos que aguantar las “declaraciones” de esos palurdos en tele, prensa etc. Y es que tienen el interés y la profundidad de un primate jugando con un palo.

    Claro, país.

  5. Marcos
    2007-03-05 13:59

    Bueno, respecto de la poesía y el fútbol, tenemos aquí al lado La bota de Panenka, que no sé si poesía pero al menos sí ofrece buena prosa, no falta de crítica tampoco. Y eso estando en totalidad de acuerdo con la base del artículo de Alber. Si de mí dependiese, erradicaría automáticamente toda subvención estatal a los equipos “profesionales”; y les obligaría a pagar sus deudas al instante, bajo castigo de expulsión de la competición. A ver si así, empezando de cero, cambio algo.

    Saludos.

  6. Cayetano
    2007-03-05 14:23

    Me voy pal extranjero para no molestar :).

    Los ciudadanos de Grecia han pasado de aficionarse (mayoritariamente) de los Juegos Panhelénicos al Fútbol. Los cuerpos de los antiguos atletas dieron mucho juego y estimularon (en todos los sentidos) a los poetas,

    En mi opinión, pocos se interesarían por el Fútbol si no existieran asuntos extra-deportivos. Una campaña, de años, promocionando la gimnasia rítmica femenina (por ejemplo) y conseguido el éxito (de público) serviría para incarle el diente desde los más variopintos foros, por ejemplo dirían: La gimnasia rítmica femenina es un deporte que cuenta con miles de aficionados con tendencias pederastas ocultas (por la edad de las participantes). Si se trata de fútbol se hablará de tendencias homoxesuales ocultas, o cualquier otra cosa que ayude a dar la nota, polemizar y aumentar la audiencia. ¿A quien puede importarle un deporte que solo lo practican cuatro y no hay forma de conseguir los derechos de emisión exclusiva? ¿Y qué decir del orgullo de pertenecer a una manada?

    Es curioso, en tiempos de recomendaciones saludables, que no se potencie (los domingos por la mañana) esos partidos entre dos grupos de amigos, barrios, asociaciones, para dirimir supuestas diferencias. No es un gran espectáculo, pero los protaonistas se lo pasaban de miedo. Ahora, solo espectadores … Si al menos los (o las) futbolistas jugaran desnudos (das)

  7. Enrique
    2007-03-05 14:38

    Juan Villoro, al recibir recientemente el premio Vázquez Montalbán de periodismo, recordaba: “espejo de las sociedades, el fútbol cuenta con toda clase de testigos dispuestos a desentrañar los beneficios y vilezas que desata”.

    Me quedo con lo de “espejo de las sociedades”. Y yo añadiría: espejo de monos humanos, no siempre (o casi nunca) racionales.

    ¿Poetas contemporáneos? Sí, pero tampoco el poeta (ni el filósofo) sancionan o justifican nada, o en mejor medida, que el resto de los mortales.

    No obstante, Vladimir Navokov, contemporáneo de sí mismo:

    De su último partido, Vladimir Nabokov recuerda haber despertado con el balón aferrado al pecho luego de que un rival lo dejara inconsciente de una patada, mientras un compañero de equipo impaciente trataba de soltarle la pelota de las manos. El escritor ruso se describía a sí mismo como un portero “errático pero espectacular”, puesto en el que jugó durante sus años de estudiante en Cambridge. “El portero es un hombre aparte, solitario, impávido, es el hombre del misterio, el último defensa. Más el guardián de un sueño que el de una portería”, escribió.

  8. Cayetano
    2007-03-05 17:03

    Enrique, se me ocurre, a raiz de la lectura de estos mensajes que el Fútbol (con mayúscula) es un tema. Como tema puede ser, por ejemplo, una cacería o unas frutas sobre la mesa para un cuadro. El “tema” no nos habla de la calidad de la obra, se trate de una pareja de saltimbanquis o jugadores de cartas o de Fútbol.

    Si Mario retrata un partido realiza un, digamos, ejercicio estético. Pero el retratado es, posiblemente, un tema. Como esa silla de enea de Van Gogh.

    Quiero decir, y no se si lo hago bien, que el tema Futbol da mucho juego. Como las botellas, manzanas y peras, que sirven para cuadros o para una peculiar explicación .

    De las cualidades que se atribuyen a ese deporte está la de espectáculo, termino como siempre preguntandome: ¿Jugadores o mirones?. En arte prefiero jugadores, jugar … el espectáculo acarrea Mercado (del Arte o Publicitario) que no es malo ni bueno pero distinto.

  9. Cayetano
    2007-03-05 17:44

    Es algo cómico pero según Sánchez Drago el escritor es un samurai que pone las tripas ensima la mesa Es curioso que unas “formas de hacer” generen más audiencia. ¿Hay una forma de jugar al fútbol o de toreo elegante? Posiblemente, pero quizás (como al escritor que guarda sus tripas en el armario) se resienta su audiencia y los derechos de emisión.

  10. Roger
    2007-03-05 19:58

    Me han dicho un montón de veces que si dejo de fumar me sentiré mucho mejor. No es que me sienta mal ahora, es que me sentiré mejor. Eso me dicen. Esta temporada, por falta de tiempo, no dejé de fumar, pero dejé otro vicio: el fútbol. Y leyendo este artículo y los comentarios me doy cuenta de que me siento mucho mejor. No he visto un solo partido, no he seguido un solo carrusel, no he leído un solo artículo en la prensa. Me entero de cosas, claro: viajo en taxi, voy a bares, los titulares se me tiran a la vista desde los quioscos, pero me olvido rápido. Soy como un ex fumador del fútbol.

  11. Enrique
    2007-03-05 21:45

    Hola, Cayetano. Por partes.

    La cuestión de “la droga”: una analogía fallida, supongo, pero intentaba explicar más o menos esto: imagina que me gusta el ajedrez. Practicarlo y ver cómo lo practican otros, analizar mis partidas y las partidas de los grandes maestros. Ahora imagina que, alrededor del ajedrez surge todo un mundo idéntico al mundo del fútbol, sobre todo un mundo donde se da cita aquello que más nos repugna (a algunos, al menos) del fútbol: la violencia, las “artes” de los dirigentes, los intereses comerciales, las injusticias contra los más pequeños, la mano larga de los poderosos… Pues bien, creo que, al menos en un principio, me seguiría gustando el ajedrez. La droga me gusta independientemente de todo lo que la rodea, incluso independientemente de sus valoraciones morales o de sus consecuencias físicas y psíquicas. No puedo (ni quiero) evitarlo.

    Y, ¡claro que el fútbol es un tema! Todas las actividades humanas y todos los objetos que rodean las actividades humanas pueden considerarse “temas”. Además, el fútbol, dado su poderoso arraigo global, los numerosos micromundos y macromundos que aglutina, los sentimientos, filias, fobias, etcétera, que se dan cita sobre el tapete verde, domingo tras domingo, el fútbol, decía, es un tema recurrente que da para infinidad de conversaciones, análisis, analogías, etcétera. Vuelvo sobre algo que ya comenté anteriormente: el fútbol es un espejo de esta sociedad, y ocurren en el fútbol cosas que, en mayor o en menor medida, ocurren también en el arte, en el amor, en la política…

    Cayetano: el término “espectáculo” es muy socorrido, de acuerdo, pero yo procuro no recurrir a él con demasiada facilidad. Más que nada porque todos, de alguna manera, observamos o formamos parte de ese “espectáculo”; esa es al menos mi humilde (y contradictoria y paradójica) opinión. Puedo “practicar” un deporte, una habilidad o un arte, y también observar y comentar (es decir: practicar otra habilidad paralela a la primera) eso que estoy observando. Esto, lo segundo, es lo que mayormente hacemos aquí, en Libro de Notas, y en general en internet.

    Sobre el tema de la “evaluación”: tanto en el arte como en fútbol: “No sólo es difícil –señaló Wittgenstein-, sino imposible, describir en qué consiste una evaluación. Para describir en qué consiste tendríamos que describir todo el entorno”.

    El comentario de Roger: algunas veces me gustaría abandonar esta engorrosa adicción. He conseguido dejar de fumar, pero no consigo abandonar el gusto por el fútbol.

    Y otra cuestión: me resulta más beneficioso opinar aquí, sobre fútbol, que hacerlo en éste u otros foros sobre temas considerados por algunos como “importantes”. Y no voy a citar el nombre o razón de ninguno de estos temas, en la mente de todos, porque no quiero alterarme y quiero acabar la jornada relajado y decentemente dormido.

    Ah!, una última cuestión: espero que Alber no me odie por todo este rollo (disculpa, amigo, disculpa) y por este último comentario que aquí os dejo, a ver si así se me entiende:

    No hace mucho Fernando Sánchez Dragó, en un encuentro digital en El Mundo, declaraba: “El fútbol me parece la degradación de la condición humana. Quien lee prensa deportiva se hace cómplice de esa degradación”.

    Pues eso, que siempre viene Fernando (¡el rey del mambo!) a cimentar nuestras ya de por sí inquebrantables convicciones.

    Cayetano: un abrazo, amigo.

    Un saludo a todos.

  12. mejias
    2007-03-18 07:25

    ¿Cómo vas a saber querido amigo?
    ¿Cómo vas a saber lo que es la vida?
    Si nunca, jamás jugaste al fútbol.

  13. RUBERT
    2007-06-20 00:13

    Desocupados detras de una pelota!!! no es mejor admirar a un lider, como Lance Amstrong, Gary Kasparov, encambio seguir a 22 jugadores que cada 2 meses cambian a uno tiene sentido? para mi es seguir una empresa que esta enriqueciendose a costillas de sus estupidos seguidores o un club con fines netamente economicos, ademas esta bien que hagan un torneo de vez en cuando, como el mundial de futbol, me parece bien, se ven los mejores del mundo contra los mejores del mundo, pero seguir un equipo malo de algun departamento y que escojen al menos peor para encabezar una seleccion que no es capaz de ganarle a un equipo normal de Argentina?? eso si es riduculo!!! ademas no es justo una seleccion contra un equipo, asi este gane. Miremos el tour de Francia, el Giro y otros mas, son cada año y no nos saturan con comentarios incansables.
    Encambio cada 8 dias que esten inventandosen un maldito torneo y con nombre de una empresa multinacional es porque se es muy vendido o no deir regalado, bueno, haganlo, pero no saturen la gente, yo voy a ver el diario deportivo para saber las noticias del Ciclismo. Ajedrez y afines y casi nunca aparecen, claro que como van a aparecer con 9 hojas dedicadas al futbol? lo peor un comentarista nos satura todo el dia por la radio hablando basura sobre los chismes de algun jugador de un equipo, y hay gente tan estupida que prefiere escuchar eso en vez de escuchar musica clásica, ver discovery o leer algo culto, es verdad que ese deporte es una basura por todo el medio del que esta rodeado, ademas , ver una cancha 2 horas tiene sentido? al menos yo cuando vi el tour de francia conoci muchos paisajes y sitios hermosos,

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