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Dos puntos comillas por Jaime Rubio Hancock

Jaime Rubio Hancock es uno de los periodistas más reputados del país (ignoramos cuál). Cofundador de la revista Playboy, fue director de The New York Times entre 1987 y 1992, cuando se convirtió en el primer menor de edad en dirigir una publicación diaria. Desde las páginas de ese diario se opuso a la guerra de Iraq, destapó la trama del Gal y predijo la Revolución Francesa. Actualmente publica en Libro de Notas cada jueves esta serie de entrevistas que, según nueve de cada diez dentistas, jamás tuvieron lugar.

Craig Venter (sí, otra vez): "Si no hubiera vida, estaríamos todos muertos"

“Verás —comienza Craig Venter antes de que pueda escribir mi clásica entradilla explicando los problemas que he tenido para entrevistar al personaje de esta semana—, a mí lo que me interesa es generar vida. Por eso he creado el primer genoma sintético. Para crear vida. La vida es superimportante. Si no hubiera vida, estaríamos todos muertos”.
Como yo soy un tipo tradicional y además hombre, le preguntó qué tiene de malo el sexo, aparte del sudor, el dolor de riñones y lo que tarda en bajarse el porno: “¿El qué?” El sexo, insisto. “¿Y eso qué es?”, pregunta. Yo, muy amablemente, se lo explico.
Doy por supuesto que mis lectores sí saben lo que es el sexo y hago así una elegante elipsis. Mientras Venter aprende cosas nuevas, yo aprovecho para escribir la entrada, lo que los periodistas llamamos lead, que en inglés significa “plomo”:

Me encuentro con Craig Venter en el Adenauer Institute for Biological Research. Nada más verme, me entrega un ejemplar gratuito y copylefteado de su ADN, que pienso sin duda esparcir por el escenario de algún crimen no resuelto. Me lleva a su despacho, donde conserva en frascos de formol los fetos de experimentos genéticos fallidos: pequeños y deformes Craig Venter, barba incluida, que desde sus botes de mermelada parecen recordarnos ese sueño del científico, frustrado gracias a la intervención de la Cope: un ejército de superventers asesinos con el que conquistar el mundo.

“Entonces ¿el sexo también da vida?”, pregunta Venter, justo cuando pongo el punto detrás de “mundo”. “Pues parece más fácil que lo del genoma artificial… Da un poco de repelús… Meter eso... Ahí... No me parece que sea higiénico. Habría que mirarlo, porque yo creo que te puedes contagiar de todo con esos hábitos. Pero, vamos, igual en una sala esterilizada y con los controles médicos adecuados… Sí, parece fácil. Y más barato que mi idea. ¿Y cuándo se descubrió esto del sexo? Le darían un premio al tipo, ¿no? Parece una buena idea. Si tienes estómago, claro”.
Contento por haber servido a la ciencia, aprovecho para dar paso al lado humano de la entrevista. Así, le comento al científico cierta información que aparece en la Wikipedia, según la cual Venter intentó suicidarse en Vietnam nadando mar adentro, pero cambió de idea y se dio la vuelta tras una milla. Venter explica que “me cansé de suicidarme. Además, mi pasión por la vida me hizo cambiar de opinión, ya que caí en que suicidarme me hubiera impedido seguir viviendo con normalidad”. El científico añade que “es complicado suicidarse en el agua si sabes nadar. Esperaba olvidarme de cómo hacerlo a medio camino, pero lo único que logré fue que me diera una rampa”.
Ah, el cerebro de los genios. Yo jamás habría caído en eso: suicidarse en el agua es complicado si sabes nadar. Y tanto. Cuánta verdad. Pero, ¿por qué no dejó de nadar? “Lo intenté —explica—, pero fue muy desagradable. Me entró agua en la nariz”. Desde entonces, explica, el científico no ha intentado suicidarse, ya que sabe volar y es inmune a toda clase de venenos: “Lo sé porque lo pone aquí en mi ADN. En la página 78”.

Nota: Si alguno de mis lectores no sabe qué es el sexo (todo es posible) yo, como hombre de mundo que soy, no tengo inconveniente en explicárselo: consiste en abrazarse fuerte y darse besitos con una señorita, deseando, también muy fuerte, tener niños. Nueve meses después, si uno lo ha deseado con la fuerza suficiente, el feliz matrimonio puede pasar por el hospital a recoger a un bebé que, curiosamente, no se parecerá en nada al padre y sí a ese amigo de la madre que pasa tanto tiempo en casa y sobre el que murmuran los vecinos. Misterios de la genética.

Jaime Rubio Hancock | 08 de mayo de 2008

Comentarios

  1. Orayo
    2008-05-08 22:58

    Genial, muy divertido.
    ¡Comentaria en decadencia del ingenio pero hay que registrarse! :S (tomar nota mental y hacer algo al respecto)

    salu2 y a seguir con la dinamica.

  2. Ana Chévere
    2008-05-09 04:45

    Me he reído muchísimo.

    Si un día publicas algo (me refiero a algo encuadernado, sin espiral, por unos señores que esperen ganar dinero con ello) avisa, que lo compraré.

    Si necesitas convencer a un agente de que te represente, dile que ya tienes una lectora psicótica que piensa hacer proselitismo entre sus amigos hasta quedarse ronca (y sin amigos).

    Y si ya tienes libros publicados, ¡glups! Tendré que rebuscar entre la calderilla del bolso para cumplir mi palabra y no quedar como la farsante que en realidad soy… ;-)

    En serio, me encanta tu blog.

  3. Pez-Globo Sonda
    2008-05-09 05:30

    ¿los pequeños barbudos, de no ser fallidos, también se suicidarían leeeentamente nadando leeentamente en mermelaaaaada?

    Ya, en las razones personales, multipersonales o compartidas (via ADN) de cada uno de las minifotocopias, no me meto…. Más que nada porque lo del tarro de confitura es un poco angosto…

    Me ha gustado mucho el texto, y la idea de los links… (los saltos mentales y los web-saltos a páginas de verdad…)...

    Hancock, esperamos una entrevista de ti, a ti, para nosotros/todos… (y esto no es un plagio/homenaje a cierta marca de refrescos (aunque pudiera parecerlo), ni tampoco una regla nemotécnica inútil).

  4. Alberto
    2008-05-09 06:10

    Aham, así que “Lead” es plomo en inglés… caray, Jaime, que versado en lenguas anglosajonas. ¿Es por tu apellido Hancock? ¿Qué significa? ¿Algo de un gallo?

  5. Marcos
    2008-05-09 07:44

    Muy acertada, Jaime, la idea de volver a entrevistar a Venter, porque la primera vez no quedó del todo claro el asunto de la clonación. Pero ahora sí, niquelado. Una lástima que no hayas aprovechado para preguntarle si su nombre es una onomatopeya o un filuro, o si se lo puso su padre cuando se le rompió el condón.
    [Alberto, lo de Hancock es sabido: amalgama de Hand+cock, osea, “pajillero”]

    Saludos

  6. Jaime
    2008-05-09 07:49

    Paso de que me despidáis. Dimito. Hasta el jueves que viene. A modo de advertencia.

  7. Ana Lorenzo
    2008-05-09 18:53

    Ay, pobre Craig Venter, para una vez que le explican lo del sexo y tiene que ser el experto de Jaime; pues tiene vida sintética para rato.
    La entrevista, genial; el cerebro de los genios me ha quedado clarísimo con las dos frases estrella: «Si no hubiera vida, estaríamos todos muertos» y «Suicidarse en el agua es complicado si sabes nadar». Yo creo que Jaime es también un genio. (Si alguien le ayuda con el problemilla del sexo, Alberto, Marcos, como de hombre a hombre o de papá a hijo, ¿sí?, ¿o le vais a dejar así, a un amigo?)
    Un beso.

  8. Jaime
    2008-05-09 19:27

    Un momento, un momento… Con lo del sexo, ¿me tienen que ayudar Alberto o Marcos? No podría ser alguien, no sé, con… ¿tetas?

  9. Alberto
    2008-05-09 20:14

    ... ¿Tú cuánto tiempo hace que no ves a Marcos?

  10. Jaime
    2008-05-09 20:34

    Y sin pelos en las tetas.

    Hay que aclararlo todo.

    Creo que, definitivamente, hay que quitarle el subtítulo a este blog.


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