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Dos puntos comillas por Jaime Rubio Hancock

Jaime Rubio Hancock es uno de los periodistas más reputados del país (ignoramos cuál). Cofundador de la revista Playboy, fue director de The New York Times entre 1987 y 1992, cuando se convirtió en el primer menor de edad en dirigir una publicación diaria. Desde las páginas de ese diario se opuso a la guerra de Iraq, destapó la trama del Gal y predijo la Revolución Francesa. Actualmente publica en Libro de Notas cada jueves esta serie de entrevistas que, según nueve de cada diez dentistas, jamás tuvieron lugar.

José Luis Rodríguez Zapatero: "La economía española está a punto de estar a punto de colocarse en una situación previa al inicio del comienzo de un incipiente arranque de lo que vendrían a ser los primeros pasos de la recuperación económica"

José Luis Rodríguez me recibe en su despacho con el abrigo puesto y una maleta. Ante mi sorpresa, asegura que no había olvidado nuestra cita y que no se iba a ninguna parte. “Estamos ahorrando y prefiero ir con el abrigo puesto antes que encender la calefacción. Eso de gastar gas, que lo hagan los del PP, que no creen en el cambio climático. Ya verán, ya, cuando el Tornado Vengador se los lleve a todos”.
Este espíritu ahorrador me da pie a preguntarle por la economía española, de la que el presidente asegura que “está a punto de estar a punto de colocarse en una situación previa al inicio del comienzo de un incipiente arranque de lo que vendrían a ser los primeros pasos de la recuperación económica. Estamos hablando de brotes verdes en general”. También se lamenta de que seamos todos tan impacientes y poco comprensivos: “Es que de verdad, a veces no cuesta nada esperarse un poco. Que ya no viene de tres o cuatro semanitas. Que ahora ya sí. Fijo. Palante, ¿no?”.
Zapatero asegura que “la economía no está peor que hace seis meses. Ya deberíais estar todos acostumbrados a estas alturas”. De todas formas, el presidente no duda en reconocer que es cierto que otros países están mejor, “como por ejemplo Asnalia, ese pequeño país centroeuropeo cuyas exportaciones de fango se han triplicado en los últimos dos años”.
Según el ZP, lo malo es que los españoles estamos poseídos por una codicia absurda. “¿Para qué tantas ganas de prosperar? Con lo bonito que es vivir en el campo. Fíjate en el ejemplo de Asnalia, ese pequeño país centroeuropeo con más arados que personas. Que hasta los arados tienen derecho a voto. Y lo felices que son. Los arados. Y lo poco que se preocupan por comprarse un coche nuevo o una casa más grande. Los arados. ¿Para qué quieres una casa más grande? ¿Acaso la que tienes no te protege de la lluvia? Pues ya está. Avaricioso. Un poco de pensamiento zen ahí, hombre”. Zapatero no duda en achacar la responsabilidad de esta actitud al Partido Popular. “Ya lo ha dicho Fernández de la Vega, les puede el ansia, la gula del poder, la gula del poder… No conozco esa marca, yo siempre tomo Gula del Norte. La del poder será de derechas”.
Precisamente en lo que se refiere al poder, muchos le achacan al presidente que cada vez se muestre más dictatorial y que su segundo mandato esté marcado por el autoritarismo y el afán de control… “Alto ahí —me interrumpe—. Deja de decir tonterías porque yo soy un tipo dialogante y talantudo. Ahora, por llevarme la contraria, vas a hacer diez flexiones y cincuenta abdominales”. Tras la segunda flexión sufro un amago de infarto y Zapatero advierte que los españoles “estamos cada vez más gordos y peor de salud. Eso es por nuestra vida sedentaria. Si viviéramos como en Asnalia, donde no hay carreteras, sino caminos de lodo… Mira estas fotos por Internet… Las viejas asnalesas tienen los gemelos de un futbolista, de tanto andar por estos caminos”.
Me resulta sospechosa tanta fascinación con Asnalia. ¿Acaso vamos a invadir ese agradable y desconocido país? “¿Pero qué dices, loco? Como vamos a invadir esa tierra tan noble, donde se come tan bien. El plato típico es el pastel de gunufretas. Las gunufretas son unas frutas que se extinguieron en el siglo XIV —lo pronuncia shif—, pero hacen unos sucedáneos con barro que quedan muy propios. Ah, cómo me gustaría estar ya en… Digo, ir a Asnalia de vacaciones”. El presidente saca un folleto sobre el país y me lo muestra, entusiasmado: “Fíjate qué paisajes. ¿A ti no te gustan las ciénagas? A mí me recuerdan al trabajo, pero sin el trabajo, no sé si me explico. Y qué gentes. ¿Sabías que los asnaleses inventaron los saludos graciosos? Mira, viene aquí en esta guía que me he comprado. Uno muy típico es: chocamos las palmas, nos damos con los nudillos, levantamos el pulgar y…” No puedo evitar hacerle notar que se le ha caído un papel al sacar la guía. “Ah sí, perdona, el localizador del vuelo que me impr… Er… ¿Sabías que en Asnalia no hay oposición? A los que pierden las elecciones los ejecutan y la gente prefiere afiliarse al partido que ya está en el poder. Eso se llama oposición constructiva y dialogante. No como lo que tenemos en España, que no paran de criticar y de criticar. Dime algo agradable de vez en cuando, mamón. Anímame. Que voy cada día a trabajar con el rostro mustio. ¿Así cómo van a salir bien las cosas? Más palmaditas en la espalda y menos reproches, hombre”.
La verdad es que Asnalia mola. Seguimos hablando sobre historia de Asnalia en el taxi al aeropuerto. Realmente hay episodios interesantísimos, como por ejemplo cuando el Rey Asnalio III el Mediano (se iba a poner el Grande, pero era modestote) se casó con su mozo de cuadra dado que desde los siglos XIII al XVI no nació ninguna mujer en el país. Al ser la homosexualidad ilegal en aquella época, el rey se vio obligado a disfrazar a su marido de camello, ardid que no se descubriría hasta la muerte de ambos en accidente de avión. Sí, los asnaleses inventaron los aviones en 1489, pero todos los vuelos acabaron en terribles accidentes hasta 1995, cuando Iberia dejó de operar en el país.
Dejo a ZP en la terminal de salidas internacionales y yo me dirijo al puente aéreo. Precisamente. No es que se vaya a ningún lado, me aclara, “es que me gusta mucho una cafetería que hay por aquí. La maleta es para disimular, el billete a Asnalia para poder pasar a la terminal y el pasaporte falso porque me gusta ir de incógnito y mezclarme con la gente normal… Así seguro que no me encuentran”.
Nos despedimos y no deja de recomendarme Historia completa de Asnalia, desde la antigüedad hasta nuestros tiempos, un apasionante libro que lo tiene todo sobre el país en 27 páginas ilustradas.

Jaime Rubio Hancock | 11 de febrero de 2010

Comentarios

  1. chicolini
    2010-02-11 11:08

    Yo de viaje de estudios fui a Asnalia. Me encontré a Luís Roldán y al Dioni jugando al futbolín.

  2. navaluen
    2010-02-11 11:20

    Y qué hay de la maleta!!! Se había olvidado seguro seguro.

    ¿Es que nadie piensa en los niños?

  3. mi
    2010-02-11 11:57

    Eso digo yo, navaluen, vaya periodismo, que ni siquiera mira en la maleta del entrevistado. Tanto nerviosismo… no era normal… seguro que llevaba dentro un elefante para arrasar Asnalia, que todos sabemos que los elefantes comen lodo (¿o era todo?). ¿Los elefantes pasan el scanner corporal? O_o

  4. José Eburi Palé
    2010-02-11 16:35

    ja ja ja ja …por el título
    y…………….todo lo demás.

  5. Jaime
    2010-02-11 17:13

    Le he llamado. Llevaba la maleta vacía. Para llenarla de gunufretas. O de sucedáneo de gunufretas, mejor dicho.


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