Libro de notas

Edición LdN
Una aguja en un pajar por María José Hernández Lloreda

Se pretende ir construyendo, los días 10 y 20 de cada mes, una antología personal de poemas (que no de poetas) de autores más o menos contemporáneos, más o menos conocidos. Los poemas tienen en común el ser lo suficientemente cerrados para producir una sensación/idea compacta y lo bastante abiertos como para que además emerjan nuevas significaciones con cada nueva lectura. La autora es profesora del Departamento de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Psicología de la UCM.

No hay más ruta. Alber Vázquez

No hay más ruta hacia tu
cuerpo tendido
que el silencio.
Silencio que sólo yo emano
en posición e intensidad suficientes
para alcanzarte.
Estás tan cerca de mí
que atrono de forma
inconfundible:
invoco cada tallo de hierba
e imploro la caricia final
en tu piel.
Y sucede que mi deseo es cumplido,
que tu abrazo es tan
limpio de intenciones
que yo, bajo mi losa de tierra,
puedo percibirlo sin dificultad.
Sucede que un mar
de hierba
te ama por última vez.
Es mi nombre que recoge
tu nombre.

Alber Vázquez
de Mi nombre que recoge tu nombre. (500 ediciones, 2008)

María José Hernández Lloreda | 20 de junio de 2008

Comentarios

  1. Ana Lorenzo
    2008-06-20 18:27

    Bueno, María José, ya sabes que a mí también me encanta. Recomiendo leer el libro completo; como comentábamos las dos, cada estrofa se enriquece, o cobra su sentido pleno, con las demás.
    Un beso.

  2. Leire Bengoetxea
    2008-06-20 18:35

    Una de las constantes en la obra poética de Alber es que nunca titula sus poemas. Que yo sepa, y estoy bastante segura de haber leído su obra publicada completa, no ha escrito un solo poema con título. Éste tampoco lo tiene en el original.

  3. Alberto
    2008-06-20 18:37

    Ya, lo que pasa es que por cuestiones técnicas hay que ponerle un título a la página, así que imagino que María José ha cogido simplemente el primer verso.

  4. María José
    2008-06-20 20:35

    Justamente Alberto, es necesario poner título a la página, así que cuando un poema no tiene título pongo parte del primer verso o el primer verso entero, según quede mejor.

  5. Alber
    2008-06-20 23:38

    Mil gracias por seleccionar mi poema. A mi humilde entender, el poema carece de título. En cualquier caso, no tiene importancia alguna.

  6. María José
    2008-06-21 04:46

    Claro, he dicho que no es el título del poema sino el del artículo, que tengo que ponerlo para poder publicarlo.

    En cualquier caso, yo creo que es mucho más interesante hablar del poema, que a mí me parece de los mejores que han aparecido en la sección que del título.

  7. Cristina
    2008-06-24 17:05

    Es verdad María José, el poema es impresionante. Sobra cualquier comentario, lo lees y te envuelve entero. Te para, te deja un rato largo sin estar; te traslada al silencio, y al silencio del otro. Las palabras son melodía. Es alucinante. Gracias.

  8. Ana Lorenzo
    2008-06-24 17:22

    Porras, donde dije “estrofa” quise decir poema.
    Estoy con Cristina y con María José: el poema es increíble. Pero insisto en que leer el libro completo es un verdadero placer. He aquí el enlace: 500 ediciones
    Un beso.

  9. tividad23
    2008-08-10 07:32

    Es un poema pasable aunque es una copia de Salinas, concretamente de “La voz a ti debida”. Yo diría que está falto de ritmo y de musicalidad y los versos cortados un poco a la mala de Dios. Pero me alegra que el poema guste como gusta y a quienes gusta. “Atrono” y “emano” son palabras poco poéticas que rompen lo que podria tener el poema de “poético”. Me imagino que el poeta es un joven que comienza y que está enamorado. Se le ve que tiene madera.

  10. María José
    2008-08-10 12:06

    Pues yo creo que nada más lejano a “La voz a ti debida” que este poema y cualquiera del libro del que está sacado. Y, por supuesto, ningún parecido entre la obra poética de Salinas y la de Alber Vázquez. Conste que a mí me gusta más la del segundo.

  11. Ana Lorenzo
    2008-08-11 17:10

    Creo que María José tiene razón: ningún parecido con Salinas, ni con La voz a ti debida.
    La imaginación es libre, claro, pero ¿Alber “un poeta joven”, “que comienza”, y “que está enamorado”? Creo que es una poesía mucho más meditada que la de un jovencito enamorado con las hormonas revolucionadas; o más bien que viene de un reposo del amor ya vivido, de una identificación de amor-amada-amante que se da en la poesía de una forma en que la naturaleza de los cuerpos y sus fusiones rememoran la muerte y la resurrección, la salvación y la condena, la protección y la vida, la redención por el amor, la identificación del nombre (del que no fue de los “que tomaron tu nombre en falso”) y su poder. Poder para vivir más allá del olvido.
    Creo que la poesía de amor de Alber va más allá de un amor juvenil: es esencia humana. Con un imaginario poético que contiene, desde lo profundamente primitivo y lo tremendamente animal y mineral, hasta una reinterpretación de ciertas citas bíblicas.
    Un beso.
    Un beso.



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