<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">
<channel>
	<generator>https://textpattern.com/?v=4.8.7</generator>
	<title>Libro de Notas - Una aguja en un pajar</title>
	<link>https://librodenotas.com/</link>
	<atom:link href="https://librodenotas.com/rss/?section=unaagujaenunpajar" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<description>diario de los mejores contenidos de la red en español</description>
	<pubDate>Tue, 06 Sep 2022 17:49:23 GMT</pubDate>
	
	<item>
		<title>Débil llama del enebro. Blanca Andreu</title>
		<description><![CDATA[<p>Débil llama del enebro, de qué está hecha,<br />
blanca como la sangre de mi madre, certera<br />
como llegar a puerto en medio de la oscuridad,<br />
cuando el café en las bodegas se hincha<br />
y cruje la madera con sus viejos huesos,<br />
cuando el agua tantea pérdidas y ganancias,<br />
cuando el velamen<br />
—pendenciero, entre juramentos—<br />
contra el viento levanta su alma.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Débil llama del enebro, de qué está hecha,<br />
blanca como la sangre de mi madre, certera<br />
como llegar a puerto en medio de la oscuridad,<br />
cuando el café en las bodegas se hincha<br />
y cruje la madera con sus viejos huesos,<br />
cuando el agua tantea pérdidas y ganancias,<br />
cuando el velamen<br />
—pendenciero, entre juramentos—<br />
contra el viento levanta su alma.</p>

	<p><strong>Blanca Andreu</strong><br />
de <em>Capitán Elphistone.</em> (Visor, 1988) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20772/debil-llama-del-enebro-blanca-andreu</link>
		<pubDate>Wed, 20 Jul 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-07-20:77c262b7562572606450a68115f67ab6/fdfc55ccf0a8ecf9a5aefff765321292</guid>
	</item>
	<item>
		<title>¡Azotadme! Oliverio Girondo</title>
		<description><![CDATA[<p>¡Azotadme!<br />
Aquí estoy,<br />
¡azotadme!<br />
Merezco que me azoten.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¡Azotadme!<br />
Aquí estoy,<br />
¡azotadme!<br />
Merezco que me azoten.<br />
No lamí la rompiente,<br />
la sombra de las vacas,<br />
las espinas,<br />
la lluvia;<br />
con fervor,<br />
durante años;<br />
descalzo,<br />
estremecido,<br />
absorto,<br />
iluminado.<br />
No me postré ante el barro,<br />
ante el misterio intacto<br />
del polen,<br />
de la cama,<br />
del gusano,<br />
del pasto;<br />
por timidez,<br />
por miedo,<br />
por pudor,<br />
por cansancio.<br />
No adoré los pesebres,<br />
las ventanas heridas,<br />
los ojos de los burros,<br />
los manzanos,<br />
el alba;<br />
sin restricción,<br />
de hinojos,<br />
entregado,<br />
desnudo,<br />
con los poros erectos,<br />
con los brazos al viento,<br />
delirante,<br />
sombrío;<br />
en comunión de espanto,<br />
de humildad,<br />
de ignorancia,<br />
como hubiera deseado&#8230;<br />
¡como hubiera deseado!</p>

	<p><strong>Oliverio Girondo</strong><br />
de <em>Persuasión de los días.</em> (1942)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20725/azotadmeoliverio-girondo</link>
		<pubDate>Sun, 10 Jul 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-07-10:77c262b7562572606450a68115f67ab6/6ec3ad90219b2195de5d215dbaa32253</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Desnudez total. Idea Vilariño</title>
		<description><![CDATA[<p>Ya en desnudez total<br />
extraña ausencia<br />
de procesos y fórmulas y métodos<br />
flor a flor,<br />
ser a ser,<br />
aún con ciencia<br />
y un caer en silencio y sin objeto.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ya en desnudez total<br />
extraña ausencia<br />
de procesos y fórmulas y métodos<br />
flor a flor,<br />
ser a ser,<br />
aún con ciencia<br />
y un caer en silencio y sin objeto.</p>

	<p>La angustia ha devenido<br />
apenas un sabor,<br />
el dolor ya no cabe,<br />
la tristeza no alcanza.</p>

	<p>Una forma durando sin sentido,<br />
un color,<br />
un estar por estar<br />
y una espera insensata.</p>

	<p>Ya en desnudez total<br />
sabiduría<br />
definitiva, única y helada.</p>

	<p>Luz a luz<br />
ser a ser,<br />
casi en amiba,<br />
forma, sed, duración,<br />
luz rechazada.</p>

	<p><strong>Idea Vilariño</strong> </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20602/desnudez-total-idea-vilarino</link>
		<pubDate>Mon, 20 Jun 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-06-20:77c262b7562572606450a68115f67ab6/633573611c81f370d5eff2aeca39eb59</guid>
	</item>
	<item>
		<title>No volveré a ser joven. Jaime Gil de Biedma</title>
		<description><![CDATA[<p>Que la vida iba en serio<br />
uno lo empieza a comprender más tarde<br />
-como todos los jóvenes, yo vine<br />
a llevarme la vida por delante.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Que la vida iba en serio<br />
uno lo empieza a comprender más tarde<br />
-como todos los jóvenes, yo vine<br />
a llevarme la vida por delante.</p>

	<p>Dejar huella quería<br />
y marcharme entre aplausos<br />
-envejecer, morir, eran tan sólo<br />
las dimensiones del teatro.</p>

	<p>Pero ha pasado el tiempo<br />
y la verdad desagradable asoma:<br />
envejecer, morir,<br />
es el único argumento de la obra.</p>

	<p><strong>Jaime Gil de Biedma</strong><br />
de <em>Poemas póstumos.</em> (1968) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20551/no-volvere-a-ser-joven-jaime-gil-de-biedma</link>
		<pubDate>Fri, 10 Jun 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-06-10:77c262b7562572606450a68115f67ab6/91d99e0bc6dbf042e74364f238044a13</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Muerte transitable. Francisco Javier Irazoki</title>
		<description><![CDATA[<p>Todas las mañanas, antes de empezar los trabajos del día, miro durante varios minutos las flores plantadas delante de mi puerta. A los pies de las dalias, unas hormigas recorren el tapiz de pétalos caídos. Con las derrotas que impone el tiempo ellas han construido su camino.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Todas las mañanas, antes de empezar los trabajos del día, miro durante varios minutos las flores plantadas delante de mi puerta. A los pies de las dalias, unas hormigas recorren el tapiz de pétalos caídos. Con las derrotas que impone el tiempo ellas han construido su camino.</p>

	<blockquote>
		<p><strong>Francisco Javier Irazoki</strong><br />
de <em>Los hombres intermintentes.</em> (Hiperión, 2006)</p>
	</blockquote>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20443/todas-las-mananas-francisco-javier-irazoki</link>
		<pubDate>Fri, 20 May 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-05-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/203e4f6abe0d94ef3bafe053b9b22382</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Sólo son tuyas –de verdad– la memoria y la muerte. Juan Luis Panero</title>
		<description><![CDATA[<p>Sólo son tuyas –de verdad– la memoria y la muerte,<br />
la memoria que borra y desfigura<br />
y la sombra de la muerte que aguarda.<br />
Sólo fantasmales recuerdos y la nada<br />
se reparten tu herencia sin destino.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sólo son tuyas –de verdad– la memoria y la muerte,<br />
la memoria que borra y desfigura<br />
y la sombra de la muerte que aguarda.<br />
Sólo fantasmales recuerdos y la nada<br />
se reparten tu herencia sin destino.<br />
Después de sucios tratos y mentiras,<br />
de gestos a destiempo y de palabras<br />
–irreales palabras ilusorias–,<br />
sólo un testamento de ceniza<br />
que el viento mueve, esparce y desordena.</p>

	<p><strong>Juan Luis Panero</strong><br />
de <em>Enigmas y despedidas.</em> (Tusquets, 1999)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20384/solo-son-tuyas-de-verdad-la-memoria-y-la-muerte-juan-luis-panero</link>
		<pubDate>Tue, 10 May 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-05-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/f363bdef5347156a3bf3501c8f74899d</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Rogelio grande amó cuatro pedazos. Rogelio Guedea</title>
		<description><![CDATA[<p>rogelio grande amó cuatro pedazos de su carne<br />
del mismo modo como amó a dos mujeres que lo<br />
mataron de odio o de tristeza. las dos cosas juntas<br />
porque son lo mismo. una viene antes que después<br />
pero vienen firmes como huella o pisadura y se<br />
quedan enterradas de por siempre en la memoria.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>rogelio grande amó cuatro pedazos de su carne<br />
del mismo modo como amó a dos mujeres que lo<br />
mataron de odio o de tristeza. las dos cosas juntas<br />
porque son lo mismo. una viene antes que después<br />
pero vienen firmes como huella o pisadura y se<br />
quedan enterradas de por siempre en la memoria.<br />
rogelio grande quiso matar a dos mujeres que amó<br />
y revolvió y no logró sacar de su alma en todo el<br />
tiempo que vivió como hombre o desgraciado. las<br />
dos cosas juntas porque son lo mismo. una viene antes<br />
que después pero vienen firmes como huella o pisadura<br />
y se quedan enterradas de por siempre en la memoria.<br />
todo esto rogelio grande lo repite muchas veces para<br />
que señoras. señoritas. empresarios. gobernantes y<br />
hasta viernes y mi cuerpo no olviden que rogelio grande.<br />
o sea él mismo. que se anuncia como lluvia o tempestad.<br />
amó a cuatros pedazos de su carne del mismo modo<br />
como amó a dos mujeres que le quitaron el sol o la<br />
esperanza. las dos cosas juntas. claro. porque son lo<br />
mismo. </p>

	<p><strong>Rogelio Guedea</strong><br />
de <em>Ni siquiera el tiempo.</em> (Instituto Mexiquense de Cultura, 2002)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20268/rogelio-grande-amo-cuatro-pedazos-rogelio-guedea</link>
		<pubDate>Wed, 20 Apr 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-04-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/79b89cdc176c4d2d055bf376e2b9febf</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Leer. Marcos Taracido</title>
		<description><![CDATA[<p>He leído tumbado sobre céspedes humedecidos por una lluvia tan lenta que las hojas no percibían el deterioro del agua hasta su ahogo; he leído sentado en la gravilla, sobre cantos rodados, en el ardor del asfalto, en las cunetas, cruzado entre caminos como si cada página me fuera a revelar la senda verdadera.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>He leído tumbado sobre céspedes humedecidos por una lluvia tan lenta que las hojas no percibían el deterioro del agua hasta su ahogo; he leído sentado en la gravilla, sobre cantos rodados, en el ardor del asfalto, en las cunetas, cruzado entre caminos como si cada página me fuera a revelar la senda verdadera. He leído sobre telas mullidas, colchones, asientos tallados en madera, banquetas, mesas, baldosas, cerámica, hierro, cementeras, muros. He leído en aviones, trenes, barcos, autobuses, coches. Leí una vez a Odiseo sobre rocas atlánticas, escollos cuyos cantos atrajeron antaño a tantas otras leñas. He leído entre murmullos y entre gritos, y en el silencio de la selva umbrosa, y con otras ficciones atronando a través de gargantas infantiles. He leído en el vaivén de los columpios y acogido por la arena y bullendo mi piel bajo los rayos solares. He leído regado por la luz del mediodía, ayudado por linternas, imaginando casi las palabras en algunos ocasos, y en albadas. He leído en las esperas de hospitales, atormentado o feliz; en las escuelas; en salas, habitaciones y estancias tan comidas del óxido y del hollín que el libro pareciera una semilla en una ciénaga. He leído con desesperación, con inquietud, angustia, con premura, con ansiedad, con celo, y con sosiego, calma, lentitud, indiferencia. Alguna vez he sentido en la lectura que me crecían los huesos, el intestino, una hinchazón en los pulmones, un estallido en las córneas. He llorado, he reído, me he indignado, me he aburrido, he notado un sopor de plomo en los párpados, he querido a tantos. Y leo. Y he de leer.</p>

	<p><strong>Marcos Taracido</strong><br />
de <em>Textos del cuervo</em> (Libro de notas, 2011)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20208/leer-marcos-taracido</link>
		<pubDate>Sun, 10 Apr 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-04-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/51a4ed43005f5a777ebc06376ac99b50</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Audi  100. Manuel Vilas</title>
		<description><![CDATA[<p>Manuel Vilas se compró un Audi de tercera mano, un Audi 100,<br />
y lo ponía a doscientos por la autopista de Barcelona,<br />
y luego tenía que pagar el peaje y eso que no iba a ningún sitio.<br />
Se quedaba mirando el Audi en las tardes de domingo,<br />
en mitad de un descampado, en mitad del desierto.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Manuel Vilas se compró un Audi de tercera mano, un Audi 100,<br />
y lo ponía a doscientos por la autopista de Barcelona,<br />
y luego tenía que pagar el peaje y eso que no iba a ningún sitio.<br />
Se quedaba mirando el Audi en las tardes de domingo,<br />
en mitad de un descampado, en mitad del desierto.<br />
El gran desierto que cerca la ciudad de Zaragoza,<br />
estéril y ácido como una bocanada de uranio enriquecido.<br />
Miraba las ruedas y las golpeaba con sus botas en punta,<br />
y pensaba que estaban durísimas, llenas de aire embrutecido,<br />
y es que acababa de estar en una gasolinera que se llamaba &#8220;El Cid&#8221;,<br />
y las había hinchado, ese silbido poderoso de las válvulas,<br />
y miraba el dibujo de las ruedas, laberíntico y abstracto como las rayas<br />
de la mano, y se miró la mano, rugosa piel enaltecida<br />
en mitad de la nada, y se había cambiado<br />
el viejo radiocasete del Audi por un compacdisc Pioneer,<br />
con seis altavoces, 800 euros en el Carrefour,<br />
y puso a Lou Reed en el compac, y bien, muy bien,<br />
Street Hassle puso, y bien, bien, muy bien, dijo de nuevo,<br />
esto era todo, el Audi 100, la vida ennegrecida, las cercanías de un pueblo<br />
llamado Bujaraloz, la autopista de Barcelona, los infinitos camiones,<br />
un toro de Osborne cerca de Pina, el domingo, agrio y crucificado,<br />
y Lou Reed sonando en ninguna parte, en el desierto celestial,<br />
los 800 euros convertidos en el grito más hermoso de la tierra,<br />
y ningún ángel del cielo descendiendo, y Manuel Vilas<br />
&#8212;siervo de la nada, fumando, estéril, razonando, gimiendo&#8212;,<br />
silbaba bajo el sol inclemente, difuso, el sol borracho,<br />
y les daba patadas a las ruedas y las ruedas<br />
le devolvían el impulso, y eso era gracioso,<br />
y pensó en la guantera, y abrió la guantera y miró la documentación,<br />
y leyó su nombre, y abrió el maletero, y le pareció que allí había<br />
un montón de sitio para guardar cosas, y eso de repente le hizo completamente feliz.</p>

	<p><strong>Manuel Vilas</strong><br />
de <em>Resurrección</em> (Visor, 2005)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20085/el-inmaduro-manuel-vilas</link>
		<pubDate>Sun, 20 Mar 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-03-20:77c262b7562572606450a68115f67ab6/0fc31cdf4e61b9efc7c0c34d19419674</guid>
	</item>
	<item>
		<title>[ matices / matrices ]. Germán Machado</title>
		<description><![CDATA[<p>a la luz de la tristeza<br />
las cosas<br />
y su sombra<br />
son<br />
de la misma sustancia</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>a la luz de la tristeza<br />
las cosas<br />
y su sombra<br />
son<br />
de la misma sustancia</p>

	<p><em>Germán Machado</em> (Inédito)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/20024/matices-matrices-german-machado</link>
		<pubDate>Thu, 10 Mar 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-03-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/9fe27e0803991b6a268e9501bd754320</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Rellano. Francisco Serradilla</title>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Como un rompecabezas que a partir de cierto momento comenzara a encajar,<br />
y desde ese momento todo es fácil, por algún motivo no del todo oculto<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;aunque tampoco obvio,<br />
como un camino que asume su pendiente en el instante mismo en que<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;fallan las fuerzas,<br />
como un nudo que empieza a deshacerse,<br />
como la idea precisa que aporta perspectiva y genera un nuevo orden<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;en que todo se simplifica, es decir la síntesis de Hegel,<br />
o como los guijarros que encajan en un bote, ocupando la mínima expresión,<br />
o ese grano de arena que desploma la duna, o el naipe que<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;derriba los castillos, o la gota que colma,<br />
tan lejos y a la vez tan cerca del mundo de las cosas y los hechos,<br />
ha llegado mi vida a este valle de paz.</p>

	<p><strong>Francisco Serradilla</strong> (Inédito)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19913/rellano-francisco-serradilla</link>
		<pubDate>Sun, 20 Feb 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-02-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/1f35e478a62615064d2f255325d29b21</guid>
	</item>
	<item>
		<title>El imposible exorcismo. Hugo Mújica</title>
		<description><![CDATA[<p>todavía no merecemos el silencio,<br />
aún hay que gritarlo.</p>

	<p>hambrear a los perros antes<br />
de la cacería,</p>

	<p>mandarlos a que acosen la vida</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>todavía no merecemos el silencio,<br />
aún hay que gritarlo.</p>

	<p>hambrear a los perros antes<br />
de la cacería,</p>

	<p>mandarlos a que acosen la vida</p>

	<p>aunque sangre,<br />
aunque sea imposible<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;traerla viviendo.</p>

	<p>que nos traigan los restos<br />
para arrojarle a la muerte,</p>

	<p>para que se demore<br />
puliendo los huesos,<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;mordiendo su tesoro.</p>

	<p>es el exorcismo imposible:<br />
el que hace viva<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;la vida.</p>

	<p>(siempre hay una mitad que escapa<br />
a los verdugos,</p>

	<p>es de un solo lado del cuello<br />
&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;que nos clavan los colmillos).</p>

	<p><strong>Hugo Mújica</strong><br />
de <em>Para albergar una ausencia</em> (Pre-Textos, 1995) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19858/el-imposible-exorcismo</link>
		<pubDate>Thu, 10 Feb 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-02-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/50c36f77154156b1fbed4d5f5fecf8e2</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Quiénes somos.  Idea  Vilariño</title>
		<description><![CDATA[<p>Quiénes somos<br />
qué pasa<br />
qué extraña historia es esta<br />
por qué la soportamos<br />
si es a nuestra costa<br />
por qué nos soportamos<br />
por qué hacemos el juego.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Quiénes somos<br />
qué pasa<br />
qué extraña historia es esta<br />
por qué la soportamos<br />
si es a nuestra costa<br />
por qué nos soportamos<br />
por qué hacemos el juego.</p>

	<p><strong>Idea Vilariño</strong> <br />
de <em>No.</em> (1980) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19742/quienes-somos-idea-vilarino</link>
		<pubDate>Thu, 20 Jan 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-01-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/b8691a27a716ad84474303eab5dac451</guid>
	</item>
	<item>
		<title>El hombre que sólo comía zanahorias. Leopoldo María Panero</title>
		<description><![CDATA[<p>El hombre que sólo comía zanahorias<br />
ya no podía ni de noche cerrarse los ojos<br />
y eran dos faros abiertos para nada<br />
y no sabía sino mirar, mirar,<br />
el hombre que sólo comía zanahorias.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El hombre que sólo comía zanahorias<br />
ya no podía ni de noche cerrarse los ojos<br />
y eran dos faros abiertos para nada<br />
y no sabía sino mirar, mirar,<br />
el hombre que sólo comía zanahorias.<br />
El hombre que sólo comía zanahorias<br />
vagaba por los campos, en lucha con conejos<br />
en pos de sus malditas zanahorias.<br />
El hombre que sólo comía zanahorias<br />
tenía miedo a tanta luz, a tanto<br />
sol que quema, y destapa y desnuda, y acosa<br />
en medio del campo de las zanahorias,<br />
y vivía<br />
pues en madriguera oscura<br />
y breve, saliendo<br />
sólo de vez en cuando para<br />
buscar sus zanahorias.<br />
El hombre que sólo comía zanahorias<br />
era capaz de matar, y de robar, y cuentan<br />
que se deshizo de su mujer<br />
por una sola zanahoria.<br />
El hombre que sólo comía zanahorias<br />
salía a la tarde, que es la hora de las zanahorias<br />
y de noche, y de día, y al crepúsculo<br />
oía gritar llamándole a las zanahorias.<br />
El hombre que sólo comía zanahorias<br />
tenía el pelo rojo y largos<br />
colmillos para<br />
partir mejor las zanahorias<br />
y las piernas largas para correr mejor, porque<br />
tenía miedo de los hombres más todavía que del sol<br />
y así era el hombre que sólo comía zanahorias.</p>

	<p><strong>Leopoldo María Panero</strong> <br />
de <em>El que no ve.</em> (La banda de Moebius, 1980). </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19676/el-hombre-que-solo-comia-zanahorias-leopoldo-maria-panero</link>
		<pubDate>Mon, 10 Jan 2011 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2011-01-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/26224088aa174103abf3184a36ad9480</guid>
	</item>
	<item>
		<title>La jaula. Alejandra Pizarnik</title>
		<description><![CDATA[<p>Afuera hay sol.<br />
No es más que un sol<br />
pero los hombres lo miran<br />
y después cantan.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Afuera hay sol.<br />
No es más que un sol<br />
pero los hombres lo miran<br />
y después cantan.</p>

	<p>Yo no sé del sol.<br />
Yo sé del mediodía del ángel<br />
y el sermón caliente<br />
del último viento.<br />
Sé gritar hasta el alba<br />
cuando la muerte se posa desnuda<br />
en mi sombra.<br />
Yo lloro debajo de mi nombre.<br />
Yo agito pañuelos en la noche<br />
y barcos sedientos de realidad<br />
bailan conmigo.<br />
Yo oculto clavos<br />
para escarnecer mis sueños enfermos.</p>

	<p>Afuera hay sol.<br />
Yo me visto de cenizas.</p>

	<p><strong>Alejandra Pizarnik</strong><br />
de <em>Las aventuras perdidas.</em> (1958)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19584/la-muerte-y-sus-disfraces-juan-luis-panero</link>
		<pubDate>Mon, 20 Dec 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-12-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/c6a5ae38eb5f55e2e4a94b91216204d1</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Inventar el regreso del mundo. Roberto Juarroz</title>
		<description><![CDATA[<p>Inventar el regreso del mundo<br />
después de su desaparición.<br />
E inventar un regreso a ese mundo<br />
desde nuestra desaparición.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Inventar el regreso del mundo<br />
después de su desaparición.<br />
E inventar un regreso a ese mundo<br />
desde nuestra desaparición.<br />
Y reunir las dos memorias,<br />
para juntar todos los detalles.</p>

	<p>Hay que ponerle pruebas al infinito,<br />
para ver si resiste.</p>

	<p><strong>Roberto Juarroz</strong><br />
de <em>Séptima poesía vertical.</em> (1982) 
 </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19535/inventar-el-regreso-del-mundo-roberto-juarroz</link>
		<pubDate>Fri, 10 Dec 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-12-10:77c262b7562572606450a68115f67ab6/11cb777c41cca8e2d8719328580e2945</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Estoy viendo a mi hermano muerto. Rafael-José Díaz</title>
		<description><![CDATA[<p>Estoy viendo a mi hermano muerto, sentado sobre la cama que era la suya cuando vivía. Reposa, tal vez, de un largo viaje, y no me habla.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy viendo a mi hermano muerto, sentado sobre la cama que era la suya cuando vivía. Reposa, tal vez, de un largo viaje, y no me habla. La habitación era blanca y azul, antes, llena de libros que él leía frente a la ventana, en concentrada quietud. Ahora las sombras han borrado todo color, ya no hay ventana, la única luz brota de un libro que mi hermano muerto tiene sobre las piernas. Esa luz ilumina su rostro, y así libro y rostro están unidos por un puente invisible. Hay ojos en ese libro que miran hacia los ojos de mi hermano muerto.  Estoy lejos para poder distinguir los signos que reposan sobre las páginas. La quietud de sus manos es otra, como si bebiera un agua muy pura en el vaso del aire. Quisiera saber cuándo, cómo murió, el sentido de su presencia ahora aquí junto a su hermano recluido desde entonces en este cuarto que siempre compartieron. Nada de esto sé. Veo sólo, ahora, cómo unas palabras oscuras salen de la boca de mi hermano muerto: la muerte es un gesto transparente que se hace en la sombra.</p>

	<p><strong>Rafael-José Díaz</strong><br />
de <em>Detrás de tu nombre.</em> (Caja General de Ahorros de Canarias, 2009) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19423/estoy-viendo-a-mi-hermano-muerto-rafael-jose-diaz</link>
		<pubDate>Sat, 20 Nov 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-11-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/9cfbdd402d13cfea6307bbf02e94878a</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Cinerario. Blanca Andreu</title>
		<description><![CDATA[<p>I<br />
Ahora me pregunto qué sería de aquel fuego<br />
y de su noche, la ceniza.</p>

	<p>II<br />
El fuego es dios de nada, dijo el poeta, es nada<br />
aunque a veces sople por las chimeneas<br />
un aire alemán.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>I<br />
Ahora me pregunto qué sería de aquel fuego<br />
y de su noche, la ceniza.</p>

	<p>II<br />
El fuego es dios de nada, dijo el poeta, es nada<br />
aunque a veces sople por las chimeneas<br />
un aire alemán.</p>

	<p><span class="caps">III</span><br />
Ahora me pregunto qué fue de aquellos fuegos<br />
y de su norte, la ceniza.</p>

	<p>IV<br />
El fuego es dios de nada –dijo el poeta– es nada<br />
y jamás se controla por educación<br />
o cualquier otra<br />
sino que obra<br />
y porfía.</p>

	<p>V<br />
Ahora me pregunto que será de aquel fuego<br />
y su sepulcro, la ceniza.</p>

	<p><strong>Blanca Andreu</strong><br />
de <em>Capitán Elphistone.</em> (Visor, 1988) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19359/cinerario</link>
		<pubDate>Wed, 10 Nov 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-11-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/d2aa21676d13774e5ff7740e8cb6c099</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Miedo de la lana. Marcos Taracido</title>
		<description><![CDATA[<p>Aterrada del resto, se recluyó en la casa. Salía inicialmente una vez al día por comida, pero pronto vivió de los encargos, pues un pánico atroz le arrebataba los sentidos en mitad de la calle, cierta de estar perdida para siempre.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Aterrada del resto, se recluyó en la casa. Salía inicialmente una vez al día por comida, pero pronto vivió de los encargos, pues un pánico atroz le arrebataba los sentidos en mitad de la calle, cierta de estar perdida para siempre. Con el tiempo la casa se fue haciendo inmensa, y el viaje de la habitación a la sala, de la sala a la cocina, de la cocina a la habitación, era un periplo angustioso que sólo afrontaba agarrando un extremo del ovillo de lana que le asegurase el camino de vuelta.</p>

	<p><strong>Marcos Taracido</strong><br />
de <em>Leve historia del mundo</em> (Libro de notas, 2008)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19241/miedo-de-la-lana-marcos-taracido</link>
		<pubDate>Wed, 20 Oct 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-10-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/4eab502cf6a764981758a5481b43015a</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Rojo. Ana Isabel Conejo</title>
		<description><![CDATA[<p>Las noches eran amapolas en el reverso de la luz, amapolas sombrías.<br />
Yo llevaba un perfume de oscuridad y carmín de tristeza en los labios,<br />
y hombres sin sombra vertían en sus copas una bebida amarga y ambarina<br />
que ellos llamaban oportunidad y yo llamaba desaliento.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Las noches eran amapolas en el reverso de la luz, amapolas sombrías.<br />
Yo llevaba un perfume de oscuridad y carmín de tristeza en los labios,<br />
y hombres sin sombra vertían en sus copas una bebida amarga y ambarina<br />
que ellos llamaban oportunidad y yo llamaba desaliento.</p>

	<p>Yo viví en otro tiempo bajo un toldo pintado de sangre.<br />
Mi desesperación resonaba en el aire con el sonido agudo de una trompeta plateada<br />
y los gallos cantaban al amanecer como heraldos<br />
de la miseria. Entonces yo llevaba<br />
el corazón colgado de una fina cadena,<br />
en mi cuello nevado<br />
parecía un rubí.</p>

	<p>En aquel tiempo, yo tenía<br />
la edad incalculable de mi miedo…</p>

	<p><strong>Ana Isabel Conejo</strong><br />
de <em>Colores.</em> (La Garúa, 2006)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19186/rojo-ana-isebel-conejo</link>
		<pubDate>Sun, 10 Oct 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-10-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/2fd8cab54ff3fc81e20b784e828075a0</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Universalismo. Francisco Serradilla</title>
		<description><![CDATA[<p>La carretera se fue volviendo <br />
estrecha.<br />
Muchos fueron cambiando<br />
de destino.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La carretera se fue volviendo <br />
estrecha.<br />
Muchos fueron cambiando<br />
de destino.<br />
La vieja carretera se trastocó en camino,<br />
el camino, en sendero,<br />
el sendero en un hilo de nostalgia.<br />
No quedan compañeros<br />
hipotéticos,<br />
no hay futuro que aguarde<br />
una mañana clara.<br />
Al final, un espejo<br />
me refleja un ignoto rostro solo.</p>

	<p><strong>Francisco Serradilla</strong><br />
de <em>El bosque insobornable.</em> (Colección Adonais, Rialp, 1988) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19065/universalismo-francisco-serradilla</link>
		<pubDate>Mon, 20 Sep 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-09-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/64cf997f56e7d982d7ba8830c875215f</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Mi padre enfermo de sueño. Miriam Reyes</title>
		<description><![CDATA[<p>Mi padre enfermo de sueños<br />
en el asfalto incandescente de cien mil mediodías caminados<br />
bajo el sol en vertical<br />
perdió sus pies<br />
y apoyado en sus rodillas sigue buscando<br />
el camino de vuelta a casa.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mi padre enfermo de sueños<br />
en el asfalto incandescente de cien mil mediodías caminados<br />
bajo el sol en vertical<br />
perdió sus pies<br />
y apoyado en sus rodillas sigue buscando<br />
el camino de vuelta a casa.<br />
Mi padre sueña,<br />
rendido por el cansancio,<br />
que vuelve a su tierra y planta sus piernas y le crecen pies jóvenes<br />
y la savia de su tierra negra le alivia el dolor de las arrugas<br />
y resucita sus cabellos muertos.<br />
Luego despierta en un piso alquilado a la ciudad de los huracanes de la miseria<br />
y blasfema y maldice y no tiene amigos.</p>

	<p>Escondido en la noche<br />
papá llora por las certezas que lo defraudaron.<br />
Del otro lado de su piel<br />
mamá llora por mamá<br />
mamá llora por su casa que ya no habita<br />
y por paz y reposo y risa.</p>

	<p>Papá y mamá lloran<br />
cada uno a espaldas del otro en la cama<br />
en el más crudo estruendoso hermoso silencio<br />
que modula en frecuencias infrahumanas<br />
sonidos que se articulan como palabras:<br />
«si aquí no están mis sueños<br />
cómo puedo dormir aquí».<br />
Y que sólo yo escucho<br />
con la cabeza enterrada en la almohada.</p>

	<p>Concebida de la nostalgia<br />
nací con lágrimas en el sexo con tierra en los ojos con sangre en la cabeza.<br />
No soy lo que soñaron<br />
como tampoco lo son sus vidas. </p>

	<p><strong>Miriam Reyes</strong><br />
de <em>Espejo negro</em> (<span class="caps">DVD</span> ediciones, 2001)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/19017/mi-padre-enfermo-de-sueno-miriam-reyes</link>
		<pubDate>Fri, 10 Sep 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-09-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/9764b075aaed7929517da09c11a0303d</guid>
	</item>
	<item>
		<title>El enamorado. Manuel Vilas</title>
		<description><![CDATA[<p>Toda la noche soñando contigo, me he pasado la noche entera<br />
soñando que te besaba en el patio de una iglesia junto al mar.<br />
Qué enamorado estuve de ti, y no te lo dije nunca.<br />
¿Lo adivinaste? ¿Lo deseaste? ¿Lo suplicaste?</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Toda la noche soñando contigo, me he pasado la noche entera<br />
soñando que te besaba en el patio de una iglesia junto al mar.<br />
Qué enamorado estuve de ti, y no te lo dije nunca.<br />
¿Lo adivinaste? ¿Lo deseaste? ¿Lo suplicaste?<br />
Tenías seis años más que yo, estabas más hecha a la vida,<br />
no te ibas de la cabeza como yo, sino que eras moderada y prudente,<br />
aunque llena de amor por dentro, amor hacia mí,<br />
hacia mí, que era un tipo de lo más perdido, y eso sí<br />
se notaba a la primera, y cómo me acuerdo de tus manos<br />
y de tu sonrisa, todos los amantes se acuerdan de lo mismo,<br />
sólo que yo no me metí nunca en tu cama, años llevo imaginando<br />
cómo se debía de estar en tu cama, un día me la enseñaste,<br />
pero nada más. Y ahora me despierto y he soñado que te besaba,<br />
y son las diez de la mañana de un verano monumental<br />
y ya estoy bebiendo una ginebra, así, en ayunas, y salgo<br />
a la terraza de mi habitación y veo a las turistas tumbarse<br />
sobre la arena, y pienso que tú podrías estar aquí conmigo,<br />
qué enamorado estuve de ti y cómo lo estuviste tú también,<br />
y qué mal hicimos en no habernos revolcado mil veces<br />
por mil camas, o qué bien hicimos, porque, conociéndome,<br />
igual te hubiera pedido en matrimonio y tú hubieras aceptado,<br />
y borracho como estoy todo el día, cuando me hubiera cansado<br />
de joder todas las noches, a lo mejor me daba por darte un puñetazo<br />
o tirarte a un río, o a ti por pegarme un tiro,<br />
o envenenarme o pegármela con otro.<br />
Cómo puedo decir todo esto de ti, que eras un ángel<br />
y lo sigues siendo, y de mí, que te quise con inocencia.<br />
Será mejor que siga bebiendo hasta que te borres de mi memoria,<br />
y esto sí que me hace llorar, y soy un tipo que está llorando<br />
a las diez y media de la mañana, sentado en la terraza de una habitación<br />
para turistas, con una ginebra caliente en la mano -son los restos<br />
de la noche-, llorando porque si te echo de mi memoria,<br />
verdaderamente entonces sí que ya no me quedará nada.</p>

	<p><strong>Manuel Vilas</strong><br />
de <em>El cielo</em> (<span class="caps">DVD</span> poesía, 2000)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/18732/el-enamorado-manuel-vilas</link>
		<pubDate>Tue, 20 Jul 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-07-20:77c262b7562572606450a68115f67ab6/7a56142cd0aca409675c6d7edda8e51b</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Jarcia. Jaime García Terrés</title>
		<description><![CDATA[<p>Acomodo mis penas como puedo, porque voy de prisa. <br />
Las pongo en mis bolsillos o las escondo tontamente <br />
debajo de la piel y adentro de los huesos; <br />
algunas, unas cuantas</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Acomodo mis penas como puedo, porque voy de prisa. <br />
Las pongo en mis bolsillos o las escondo tontamente <br />
debajo de la piel y adentro de los huesos; <br />
algunas, unas cuantas<br />
quedan desparramadas en la sangre, <br />
súbitas furias al garete, coloradas. <br />
Todo por no tener un sitio para cada cosa; <br />
todo por azuzar los vagos íjares del tiempo <br />
con espuelas que no saben de calmas ni respiros.</p>

	<p><strong>Jaime García Terrés</strong> <br />
de <em>Los reinos combatientes</em>. (1961)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/18679/jarcia-jaime-garcia-terres</link>
		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 10:40:24 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-07-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/4ff4bb0693682105936657ea0cfb07c8</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Los indios viejos. Joaquín Pasos</title>
		<description><![CDATA[<p>Los hombres viejos, muy viejos, están sentados <br />
junto a sus cabras, junto a sus pequeños animales mansos. <br />
Los hombres viejos están sentados junto a un río <br />
que siempre va despacio. </p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Los hombres viejos, muy viejos, están sentados <br />
junto a sus cabras, junto a sus pequeños animales mansos. <br />
Los hombres viejos están sentados junto a un río <br />
que siempre va despacio. </p>

	<p>Ante ellos el aire detiene su marcha,<br />
el viento pasa, contemplándolos, <br />
los toca con cuidado <br />
para no desbaratarles sus corazones de ceniza.</p>

	<p>Los hombres viejos sacan al campo sus pecados, <br />
éste es su único trabajo. <br />
Los sueltan durante el día, pasan el día olvidando, <br />
y en la tarde salen a lazarlos<br />
para dormir con ellos calentándose.</p>

	<p><strong>Joaquín Pasos</strong><br />
de <em>Misterio indio.</em> (1939-1955)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/18559/los-indios-viejos-joaquin-pasos</link>
		<pubDate>Sun, 20 Jun 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-06-20:77c262b7562572606450a68115f67ab6/5bc7dbaceb5d159586a5317d66a95a8e</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Plazo. Susana Thénon</title>
		<description><![CDATA[<p>Y es entonces cuando<br />
sientes aproximarse<br />
la hora del frío,<br />
y no sabes si aparecerá</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Y es entonces cuando<br />
sientes aproximarse<br />
la hora del frío,<br />
y no sabes si aparecerá<br />
detrás de la próxima esquina,<br />
o se desplomará de lo alto<br />
sin ruido,<br />
o si de abajo surgirá<br />
su llama helada.<br />
No sabes otra cosa<br />
que la inminencia<br />
del frío.<br />
Y esa certidumbre<br />
es casi peor<br />
que si el plazo<br />
estuviera ya cumplido.</p>

	<p><strong>Susana Thénon</strong><br />
de <em>La morada imposible</em> (Corregidor, 2001)</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/18491/canto-nupcial-titulo-provisorio-susana-thenon</link>
		<pubDate>Thu, 10 Jun 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-06-10:77c262b7562572606450a68115f67ab6/881ec5730453ef83f91bed64946f5482</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Oración. Mercedes Carranza</title>
		<description><![CDATA[<p>No más amaneceres ni costumbres,<br />
No más luz, no más oficios, no más instantes.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No más amaneceres ni costumbres,<br />
No más luz, no más oficios, no más instantes.<br />
Sólo tierra, tierra en los ojos,<br />
entre la boca y los oídos;<br />
tierra sobre los pechos aplastados;<br />
tierra entre el vientre seco;<br />
tierra apretada a la espalda;<br />
a lo largo de las piernas entreabiertas, tierra;<br />
tierra entre las manos ahí dejadas.<br />
Tierra y olvido. </p>

	<p><strong>Mercedes Carranza</strong> <br />
de <em>De amor y desamor y otros poemas.</em> (1995) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/18362/oracion-mercedes-carranza</link>
		<pubDate>Thu, 20 May 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-05-20:77c262b7562572606450a68115f67ab6/dfb479a90466c3161366407abb61425a</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Antecomienzo. José Ángel Valente</title>
		<description><![CDATA[<p>No detenerse.<br />
Y cuando ya parezca<br />
que has naufragado para siempre en los ciegos meandros<br />
de la luz, beber aún en la desposesión oscura,<br />
en donde sólo nace el sol radiante de la noche.</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No detenerse.<br />
Y cuando ya parezca<br />
que has naufragado para siempre en los ciegos meandros<br />
de la luz, beber aún en la desposesión oscura,<br />
en donde sólo nace el sol radiante de la noche.<br />
Pues también está escrito que el que sube<br />
hacia ese sol no puede detenerse<br />
y va de comienzo en comienzo<br />
por comienzos que no tienen fin. </p>

	<p><strong>José Ángel Valente</strong><br />
de <em>Interior con figuras.</em> (Barral, 1976).</p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/18289/antecomienzo-jose-angel-valente</link>
		<pubDate>Mon, 10 May 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-05-10:77c262b7562572606450a68115f67ab6/e132be20b10a03632f8c490bc1d46228</guid>
	</item>
	<item>
		<title>Decir no... Idea Vilariño</title>
		<description><![CDATA[<p>Decir no<br />
decir no<br />
atarme al mástil<br />
pero<br />
deseando que el viento lo voltee</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Decir no<br />
decir no<br />
atarme al mástil<br />
pero<br />
deseando que el viento lo voltee<br />
que la sirena suba y con los dientes<br />
corte las cuerdas y me arrastre al fondo<br />
diciendo no no no<br />
pero siguiéndola.</p>

	<p><strong>Idea Vilariño</strong> <br />
de <em>No.</em> (1980) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/18159/decir-no-idea-vilarino</link>
		<pubDate>Tue, 20 Apr 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-04-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/eebbd3062bfabb6a677658d08766891c</guid>
	</item>
	<item>
		<title>cuento cuentos. Déborah Vukusic</title>
		<description><![CDATA[<p>cuento cuentos<br />
me cuento cuentos a mí misma<br />
cada noche<br />
para recordarme la ilusión que perdí</p>]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>cuento cuentos<br />
me cuento cuentos a mí misma<br />
cada noche<br />
para recordarme la ilusión que perdí<br />
los niños quieren que les lean el mismo cuento<br />
una y otra vez<br />
se lo aprenden de memoria<br />
y cuando los padres se equivocan<br />
o se saltan algún párrafo<br />
para agilizarles el sueño<br />
los recriminan y piden que vuelvan atrás<br />
así se cambian los roles<br />
y son los niños<br />
quienes dicen a los padres<br />
lo que deben hacer o decir</p>

	<p>cuento cuentos<br />
me cuento el mismo cuento cada noche<br />
para decirle al futuro<br />
cómo tiene que ser</p>

	<p><strong>Déborah Vukusic</strong><br />
de <em>Guerra de identidad</em> (Baile del sol, 2008) </p>]]>
</content:encoded>
		<link>https://librodenotas.com/unaagujaenunpajar/18096/cuento-cuentos-deborah-vukusic</link>
		<pubDate>Sat, 10 Apr 2010 08:00:00 GMT</pubDate>
		<dc:creator>María José Hernández Lloreda</dc:creator>
		<guid isPermaLink="false">tag:librodenotas.com,2010-04-09:77c262b7562572606450a68115f67ab6/18af759c434e108314980908cdab3368</guid>
	</item>
</channel>
</rss>