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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

50 sombras analizadas

He visto las nueve temporadas de Anatomía de Grey y dos o tres de Mujeres desesperadas. Digo esto para que no se vea lo que sigue como una disculpa vergonzante, perdida ya la vergüenza, sino como una explicación que ayude a entender el punto de partida: me decidí a leer 50 sombras de Grey porque su descripción (novela erótica para mujeres cuarentonas) y un chiste en Twitter me hicieron idear una parodia… así que necesitaba leerla para poder saber qué parodiaba; y había otra motivación: ¿cuál es el secreto de su tremendo éxito? En este primer artículo daré un paseo por mi experiencia lectora con la novela, y dejaré para el segundo abordar las claves del fenómeno editorial, aunque ya adelanto, como cualquiera se podrá imaginar, que haré muchas preguntas y daré muy pocas respuestas.

Mi punto de partida era de absoluto desconocimiento de a qué me enfrentaba: no tenía ni idea del argumento, del estilo, de su autora, ni referencias sobre su calidad literaria más allá de lo que a mí me pueda sugerir el saber que es un best seller: los prejuicios pueden domarse, pero no eliminarse. Y empecé. Tras los dos o tres primeros capítulos tuve una primera sensación y una certeza: aquello parecía una extensión de las ambientaciones de series para adolescentes tipo Sensación de vivir, todos hermosos, limpios y ligeros; y, la certeza: si hallaba méritos en ese libro no iba a ser en ningún caso en su prosa: utilitaria de redacción escolar, plana.

Superado el medio centenar de páginas empecé a mosquearme: ¿dónde estaba el sexo? Y las cien, las ciento veinticinco, las ciento cuarenta… ¡Por el amor de dios! Aquello se vendía como una novela ERÓTICA y hasta el momento era todo más casto y seco que Dora la exploradora. Sin embargo, me sorprendí a mí mismo con ganas de seguir, y no sólo por llegar a la humedad, sino porque el libro había conseguido inocularme el interés por saber cuál era el misterio que escondía el señor Grey.

Y transcurrido aproximadamente un quinto de la novela llega el sexo, y casi al mismo tiempo se descubre el misterio: (ojo, spoiler aunque yo me lo tomo como un favor que hago a la sociedad, de nada) al multimillonario le va el sado. Vale. Y se acabó, en ese momento tengo un flashfordward en el que visualizo, como se supone que sucede cuando te mueres pero al revés, todo el devenir de la trama, en la que el tópico no es un ingrediente, ni la salsa, sino el plato entero. Tras el tercer polvo (normal, eh, «sexo vainilla» se llama, los grilletes y esas cosas un poco más adelante, uy uy uy, qué ganitas) me paro: quiero dejarlo, no quiero seguir, me quedan cuatrocientas páginas y no quiero perder varias horas de mi vida con esto… y lucho, lucho contra el escritor que llevo dentro y necesita conocer el objeto de la parodia que nunca escribirá, lucho contra el articulista que llevo dentro y ve un par de jueves cubiertos a costa de la novela, lucho contra el lector que llevo dentro y que no quiere desperdiciar doscientas páginas leídas; y lucho contra la diosa que llevo dentro y quiere saber qué demonios encandila a las otras diosas de mi edad. Y pierdo, claro, y sigo leyendo.

¿Y qué? Pues que me pasó lo que nunca pude imaginar que le pasaría a un hombre hecho y derecho como yo, cuarentón, calvo, con sus facultades físicas todavía activas: que me saltaba las escenas de sexo. Sí, allí estaba yo, gritando con desesperación, basta ya señor Grey, que llevas dos polvos seguidos, sin descanso, ¿a qué el tercero? ¿Qué falta hace si Anastasia, tú y todos nosotros estamos agotados? Y así. Era leer que alguien se mordía el labio y empezar a cabalgar con la mirada por sobre los párrafos hasta que leía que él caía sobre ella y le olía el pelo, y entonces sabía que todo había acabado y podía seguir leyendo. Vamos, como darle al visionado rápido en los pasajes no pornográficos de las pelis porno, pero al revés.

Y llegué al final del primer tomo de esta trilogía, y tuve una epifanía clara y rotunda: no leería los dos siguientes. Veréis el por qué en el próximo artículo.

Marcos Taracido | 27 de junio de 2013

Comentarios

  1. El mundo de Rosa
    2013-06-27 18:26

    Totalmente de acuerdo! me hace gracia que una saga tan malísima haya tenido tanta repercusión mediática! no lo entiendo! Y reconozco que llegó un momento que yo también me saltaba las escenas de sexo! jajajaa.
    Ayer mismo publiqué en mi blog mi opinión. Lo titulo Cullen contra Grey porque es un intento de copia demasiado claro de Crepúsculo.
    Espero que lo podáis leer y que os guste!!
    http://rosaychico.blogspot.com
    Saludos!

  2. Sirem
    2013-06-27 18:48

    Al comentario anterior: no es que sea una copia, ¡es un fanfic!. Nació como un fanfic AU (situado en otro universo) de Bella y Cullen, de ahí el parecido.

    Por lo demás, de acuerdo con el artículo.

  3. Silvia, la exadicta al café
    2013-07-04 17:14

    Bueno, ya sé que no necesitabais la definición de fanfic¡¡ acabo de aprender algo nuevo , no tenía ni idea de que ees esto del fanfic, gracias por ilustrarme.
    Y sí tenía idea de que no iba a leer las 50 sombras, porque me lo recomendaron tantas amigas que sólo leen el folleto del Lidlel o del Carrefour, que ya no me cabía duda que no iba a perder el tiempo¡¡ Pero sí con los comentarios al libro me lo paso bien, y me río.
    Por cierto, además de vender libros y libros y libros, no estará patrocinado por las empresas de juguetitos para adultos y adultas, o de cuerdas? o de esposas es que como no pillan delicuentes, no venden esposas, o de lencería mínima, de esa que cuanta menso tela más cara, porque conseguir que ese trocito de tela tape en el lugar justo, mira que es difícil¡¡

    El término fanfiction o fan fiction (literalmente, “ficción de fans”), a menudo abreviado fanfic o simplemente fic, hace referencia a relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de televisión, videojuego, anime o cualquier otra obra literaria o dramática. En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original o de creación propia del autor de fanfic, y se desarrollan nuevos papeles para estos. El término fanfiction hace referencia tanto al conjunto de todos estos relatos como a uno en concreto, según el contexto.

    Otras formas de crear ficción derivativa son el fanart, fanfilm, el fandom en general y las webseries. El fanfic en forma de cómics basados en algún manga o anime se llama dôjinshi y constituye un mundo aparte.

  4. luis antonio flores ruvalcaba
    2013-07-27 04:33

    jaja, muy divertida tu reseña. Saludos!

  5. mfferreiro
    2013-08-08 07:10

    Muy buena la entrada (y su segunda parte). No dejo de preguntarme a qué será debido el éxito de este libro, pero rechazo invertir las horas necesarias para acercarme a él directamente, así que reseñas como esta contribuyen a saciar mi curiosidad (¡y seguro que están mejor escritas!).

  6. Molly
    2013-11-28 19:16

    Simplemente el éxito del libro, sorprende. Y finalmente tras leerlo,he llegado a una conclusión de que ella ha pactado con satanás, por ello al leer el libro uno siente deseos de seguir leyendo…



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