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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Verdad y honestidad periodística

Cuando apenas era un adolescente yo quería ser periodista y creía en la verdad, y consecuentemente en la objetividad y en la honestidad, palabras muy grandes para tan poca barba. Después fui aprendiendo, y se cayeron pilares, velos y quimeras, y en ellos sigo. Ahora tengo la certeza de que no existe la versión perfecta, o más exactamente, de que lo más cercano a la verdad sólo puede hallarse con la suma de varias versiones, como un modelo tridimensional que se consigue a través de cientos de fotos que cubran todos los ángulos posibles. Desde esta premisa el periodismo jamás podrá contar toda la verdad, pero sí puede intentarlo. Aprendí también que la objetividad es de la misma naturaleza que la utopía: sabemos que no existe, pero es necesario perseguirla: el que se sabe subjetivo no construirá castillos fantasmagóricos sinó edificios cubiertos por la niebla.

Se trata, creo, de honestidad, y ésta ha desaparecido casi por completo si hablamos del periodismo profesional, cuyos últimos reductos de independencia han venido siendo devastados por la maquinaria poderosa del mercado y los intereses económicos. Por eso en estos momentos los mayores niveles de independencia y honestidad se encuentran en los medios aficionados que llenan la internet. Así las cosas, uno le pide a los medios, al menos, fidelidad a si mismo, y un proyecto, sea este o no del gusto que tenemos como lectores. Por eso merecen respeto cabeceras como el ABC o Público, periódicos que no ocultan su clara vindicación por unos ideales, incluso por unos proyectos políticos determinados, y que los defienden con profesionales estimables: asumen su subjetividad, asumen el sesgo que aplican a la realidad que retratan y mantienen casi siempre la línea marcada. Incluso diarios como Libertad Digital, Hispanidad o elplural.com, cuyo perfil de calidad es mucho más bajo y su sesgo es la mayor parte de las veces burdo y torpe, pero son razonablemente consecuentes con sus filias y fobias.

Y después está El Mundo. El diario de Pedro J. Ramírez no soporta ningún análisis de objetividad, verdad u honestidad: su línea editorial es un virus que muta con cada evento, un virus agresivo y destructor que utiliza cualquier artimaña para infectar cada órgano del sistema, un virus imposible de analizar porque no tiene un patrón, un modus operandi, un objetivo definido: no hay ideales más allá del ego y los odios e intereses de su director. Una vergüenza para el periodismo que ensucia cada día la realidad y la propia valía de algunos de sus trabajadores y de varias de sus secciones.

¿Y El País? Pues sí, El País está tomado por lo intereses empresariales del grupo PRISA y hace años que renunció a la independencia y la búsqueda de la verdad, pero todavía le queda una virtud: tiene aún algo de vergüenza.

Y claro, soy consciente: este es un análisis subjetivo de la realidad.

Les dejo con una cita del filósofo Emilio Lledó:

Periodismo. “Expresión escrita del latido de lo real. Pero hay que saber cuál es la realidad que expresamos y de qué dependemos cuando escribimos. Hay un periodismo independiente, al menos eso se dice, pero el gran periodismo tiene que depender de lo que constituye la verdadera información, que es la ilustración, la búsqueda de lo que por encima de nuestros intereses es verdadero y responde a ciertos ideales de progreso, de justicia, de solidaridad; ésos son los principios sobre los que tiene sentido la vida”.

Marcos Taracido | 09 de diciembre de 2010

Comentarios

  1. Ana Lorenzo
    2010-12-09 19:01

    Me ha gustado mucho esta frase: «Aprendí también que la objetividad es de la misma naturaleza que la utopía: sabemos que no existe, pero es necesario perseguirla». Me la quedo :-)
    Un beso.

  2. Cayetano
    2010-12-09 19:13

    Buen artículo. Cierto que la realidad es compleja y poliédrica, con todo ya no creo en “los medios” sino en las personas honestas (periodistas). Este año he visto como dos amigos se han descolgado de Deia y El Correo por razones de conciencia (tambien el sueldo influye) y negarse a colorear la realidad. Saludos

  3. Carmela
    2010-12-10 03:44

    Esta semana, según el diario que leyeras o el canal de TV que vieras, te podías informar de lo canalla que han sido los malditos controladores (que cobran mucho) y que han dejado sin vacaciones a los pobrecitos españoles, o, lo pésimamente que ha manejado el gobierno de mierda que tenemos,a esos malditos controladores (que cobran mucho).
    Yo he sentido verguenza al escuchar y leer las noticias, al ver lo canallescamente, (según baile quien financie) que se pueden contar las cosas. Y creo que los controladores han cometido una burrada, al actuar de esa forma, pero aún no he leído o escuchado en un medio público, de forma extensa y fiable, sin burlas, desprecio o malainterpretación, los hechos que han conducido a todo esto y lo que ellos argumentan, para explicar su actuación. ( Si alguién lo ha escrito, que me disculpe, pero desde hace varios días, he dejado de leer sobre el tema, sino es en internet).

  4. José Eburi Palé
    2010-12-10 05:09

    Muy buen texto.
    Pero estas cosas me hacen sentir pequeño, muy pequeño, indefenso, diminuto, maniatado y cansado.



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