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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Acabemos de una vez por todas con la enseñanza de la literatura

Yo ya no sé qué sentido tenga enseñar la historia de la literatura en nuestros institutos, pero cualquier argumento a favor queda destruido por el modo de entender la literatura de las nuevas leyes educativas, a las que una perversa esquizofrenia lleva a propugnar el aprendizaje comprensivo, el incentivo de la capacidad crítica y de análisis y la interpretación activa de todo tipo de textos… para reducir después en objetivos y temarios la diacronía literaria a un cúmulo de títulos, nombres y fragmentos sueltos. Y esto en el mejor de los casos: la Enseñanza Secundaria acumula en sus dos últimos cursos toda la historia de la literatura, desde el medievo hasta nuestros contemporáneos; ocupa esta literatura en el temario general un cuarto del total, pero pudiera resultar comprensible que el alumno titule el grado secundario con unos conocimientos ligeros, aunque estos se queden reducidos, siguiendo al Ministerio de Educación, a un pastiche cultural en el que el alumno sabe nombrar muchas obras con sus autores, y muchas tramas.

Lo que sucede cuando nuestros jóvenes deciden seguir estudiando y cursan Bachillerato es más grave. Estamos hablando de la enseñanza pre-universitaria, no obligatoria, un título que da acceso a estudios y carreras profesionales. Pues bien, el cambio de paradigma, que saben consistió en reducir de tres a dos los cursos de Bachillerato (aumentando en uno los de Educación Secundaria) se solventó en lo que a la lengua y la literatura se refiere de la manera más sencilla y burda: lo que antes eran dos asignaturas separadas, con 8 horas lectivas a la semana en el último curso, y siendo la literatura (no la lengua) optativa, se fundieron y se le asignaron 3 horas semanales. En resumen y en la práctica: el último curso, en el que antes había dos asignaturas, una de lengua y otra de literatura, con cuatro horas cada una, y cuyo temario se refería exclusivamente, en literatura, al siglo XX, ahora es una asignatura de tres horas en la que hay que dar todo el temario de lengua más la literatura de los siglos XVIII, XIX y XX.

Pero hay más, y más grave: el segundo curso de Bachillerato, antes C.O.U. (Curso de Orientación Universitaria) sigue teniendo como objetivo oficial el examen de Selectividad al que ha de presentarse todo aquel que quiera comenzar una carrera universitaria. Así, los profesores que imparten ese curso tienen muy presente el tipo de examen que se pone en Selectividad y prepara a los alumnos para afrontarlo con éxito. Lo primero que implica eso es que hay que dar todo el temario, porque se va a preguntar sobre él en ese examen. Todo. Imagínense el nivel de profundidad. Pero, ¿saben cómo se pregunta sobre la literatura? No, ya no hay comentario alguno, no hay análisis, ni tienen que saber interpretar y contextualizar en la historia un texto: tienen única y exclusivamente que responder a una pregunta teórica, y esa pregunta vale 2 puntos, 2 puntos sobre 10, cuando el temario de literatura, por volumen, es la mitad del curso. Ah, sí, también preguntan sobre las obras literarias de lectura obligatoria, cuatro. Pero tampoco se debe localizar un fragmento dentro de su obra, o realizar un comentario improvisado sobre algún texto perteneciente a esos libros. Se trata de nuevo de preguntas teóricas que se repiten siempre y que el alumno puede responder sin haber tenido siquiera el libro en cuestión en sus manos.

La cuestión entonces es para qué nos hacen perder el tiempo con la literatura, por qué no la suprimen sin más y así nos permiten por lo menos centrarnos en la lengua, ya por sí sola un mostruo de difícil doma con tan pocas horas lectivas. O eso o que dimitan (también retroactivamente, aunque sólo sea para darnos un poquito de satisfacción) todos los responsables de estas leyes absurdas y de pega y tomen las riendas aquellas que realmente sepan qué es lo que tienen entre manos, los que sepan la importancia que tiene la lengua y la literatura para interpretar el mundo y pongan lo métodos para que nuestros alumnos puedan aprenderlas. Si es que interesa.

Marcos Taracido | 23 de septiembre de 2010

Comentarios

  1. Carmela
    2010-09-23 18:52

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices en tu artículo. Soy madre de varios chicos. El mayor ha hecho este año Selectividad, y de literatura llevaba 4 autores aprendidos, con las correspondientes palabras y expresiones, que tenía que poner en el examen para aprobarlo. Al empezar el curso, ya saben que pueden caer 8 autores, pero van en pareja a elegir uno de ellos, y siempre las mismas parejas, por lo que solamente tienen que estudiarse a cuatro de ellos.
    Ni que decir, que aprobó y con buena nota. Y aunque soy su madre y le adoro, de Literatura nada de nada.
    Los mas peques están en secundaria, y aunque las faltas y las formas de escribir no se las enseñan, están hartos de analizar frases para indicar donde está el sujeto, bueno perdón ahora es sintagma de no se qué, y otras palabras rebuscadas para lo que en mi tiempo era el complemento directo e indirecto. Se lo aprenden de memoria, sin entender bien para qué sirve, ya que ellos en el Tuenti no utilizan nada de eso, y, que es K, todo es to, y otras miles de palabras que por supuesto ni se acentúan ni se distingue entre v y b, por no hablar de la maldita h, que no sirve para nada, o como ellos dicen, para na.
    En casa nos toca a los padres intentar enmendar como podemos todos esos desastres, que cada día como bien dices, van a mas.
    Un saludo.

  2. Abraham
    2010-09-24 05:10

    Totalmente de acuerdo. Magnifica valoración.
    Saludos desde La Universidad de Guadalajara, en México.

    PD Aca sufrimos problemas similares.

  3. Daseinseescirbejunto
    2010-09-24 06:22

    La reflexión sobre la literatura salió de las aulas cuando entró la LOGSE, allá en la última década del siglo XX. Para sacar la máxima nota en Selectividad no necesitan leer ningún libro, es más, yo lo considero desaconsejable, incluso, pues lo que les piden es un resumencillo de una carilla y media en la que deben apretujar unas generalizaciones sobre las características, autores y obras de cada período, y lo mismo de las cuatro obras de lectura obligatoria. Leer cualquiera de ellas sólo les haría perder un tiempo precioso para memorizar. Y todos sabemos que memorizar sin entender es muy laborioso. Sí soy profesora, sí corrijo exámenes de Selectividad.

  4. Emilio
    2010-09-24 19:04

    Para pensar se necesitan letras que componen las palabras. Si no se aprende a juntar esas letras y convertirlas en palabras, aprenderán a pensar muy mal. No sabrán comunicarse, no sabrán, en definitiva, ser personas. ¿Qué quieren crear? ¿Una generación de bobos autómatas que les voten sin preguntarse qué significan las mentiras que les están contando? ¿Qué consiguen con eso? Sencillo, muy sencillo, perpetuarse en el poder los mediocres que ya han conseguido llegar a esa poltrona.
    Lamentable.

  5. JOSELU
    2010-09-27 03:36

    A lo largo de mi trayectoria como bloguero he pasado por todas las etapas sobre este asunto de la presencia de la literatura en el sistema educativo. Piénsese que yo estoy en una comunidad con lengua “propia” y eso aumenta las limitaciones que aquí indicáis. Lo que es válido para el territorio MEC es mucho más difícil para una comunidad autónoma en que el castellano es la segunda lengua. Yo, a pesar de lo que escribís, os envidio porque lo que nosotros tenemos es mucho más reducido. Dos horas de lengua en bachillerato a la semana. En esas horas hay que comentar toda la historia de la literatura y la sintaxis y la tipología textual. Creo que estoy curado de espantos y ya me he resignado tras múltiples crisis de rebelión. La literatura tiene un campo mínimo. Es cierto. Pero también es verdad que los conflictos y temas de la literatura no interesan a nuestros adolescentes que se mueven en otras ondas. El valor de la palabra escrita se ha adelgazado tanto que ha perdido buena parte de su valor. Creo que es un error comparar esta época y sistema educativo con el BUP y los años ochenta y noventa. La sociedad y el mundo han mutado y la literatura ocupa su espacio natural. Mínimo, accesorio, prácticamente ninguno. Lo digo con inmenso pesar. Sí, quizás fuera mejor eliminarla, o mejor prohibirla, a ver si así se convertía en algo proscrito y atraía. Pero no creo.

  6. Marcos
    2010-09-27 03:43

    Gracias por vuestros comentarios.
    Joselu, yo también estoy en Comunidad con lengua propia, pero veo que todavía hay clases :)
    Fíjate que yo no digo que tenga que tener más presencia: lo que es absurdo es darle la inmensa importancia que se le da en el temario con el tiempo reducido y el premio mínimo: que la quiten; en resumen: que haga la ley alguien que sepa lo que está haciendo. Y yo no creo que los jóvenes de hoy sean esencialmente distintos en sus inquietudes a nosotros hace 20 años o 30 años: sí creo que ha bajado el “nivel”, sea lo que eso sea, pero yo mismo estaba rodeado de compañeros que hacían todo lo posible por no leer las obras de lectura obligatoria… de hecho eso pasaba hasta en la universidad. Pero nos aprovechaba a los que como a mí nos gustaba, y a los demás, algo siempre les quedaba.

    Saludos



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