Libro de notas

Edición LdN
Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

La decadencia del ingenio

El humor no es el género más difícil, pero sí el más arriesgado: se queda desnudo ante cualquier mirada, y a merced de que las burlas y risas se dirijan patéticamente al sujeto y no al objeto. Pero además, el humorismo es también el que genera una recepción más personal, subjetiva, menos explicable. Llevo años leyendo a Jaime Rubio y creo que es uno de los autores contemporáneos que mejor domina la narrativa humorística; aunque su prosa es mezcla de tradiciones varias (llegando hasta Gila o los Monty Python, se identifica más plenamente con la corriente del absurdo, con Jardiel Poncela y Gómez de la Serna a la cabeza. Sus textos, hasta ahora breves y publicados la mayoría en su bitácora*, son desternillantes piezas de costumbrismo surrealista, muchas veces burla atroz de la sociedad, aunque nunca hiriente ni personal. El juego con el lenguaje es uno de las mayores fuentes de hilaridad en su obra. Y ahora traslada todo ese mundo al formato de una novela, La decadencia del ingenio. Tras la lectura de las primeras páginas pensé de inmediato en el Lazarillo y en Pantagruel y Gargantúa, en el primero por el esquema autobiográfico que narra una vida desde el principio y en ambos por la construcción de la obra en torno al gag, al chiste. Y el mayor problema de la novela de Rubio está precisamente en lo que la separa radicalmente del pícaro y de Rabelais: aquellas eran construcciones en sarta, anécdotas sumadas linealmente, sin evolución alguna: no eran lo que hoy entendemos por una novela moderna. La decadencia del ingenio “sí lo es, y conseguir eso requiere rellenar el espacio entre las anécdotas y el humorismo, y esos espacios fluyen con mucha mayor lentitud y mucho menos interés que el resto. Y el conceptismo al que nos tenía acostumbrados en su prosa anterior, la condensación y la libertad de no necesitar ser coherente (aún dentro del absurdo o lo surreal) pierde su frescura entre las más de 400 páginas de la novela. Por lo demás, los momentos de hilaridad son abundantes, el ingenio rebosa en multitud de páginas y, lejos de limitarse a provocar la risa, hay una profunda crítica a la sociedad, ya desde el propio argumento: los niños (unos pocos más que otros) nacen con todas sus capacidades cognitivas intensificadas al máxima, y crecer supone ir perdiéndolas poco a poco hasta la adultez, que supone una especie de confirmación de la idiotización y la pérdida de las facultades. El adolescente que rememora su infancia está rodeado de personajes, muchos de ellos paródicos, todos un compendio de sátiras y burlas a estereotipos y modos reconocibles en nuestro entorno y que se tornan ridículos ante la mirada de Rubio.

A continuación, una charla mantenida con Jaime Rubio a través del chat.

__________

Marcos: Hola Jaime, gracias por acogerme en tu mansión de Gtalk.
Jaime: De nada. Disculpa el desorden, pero estamos construyendo un ala nueva.
Marcos: Ya veo. Bueno, para todos los que te seguimos desde hace años fue una sorpresa ver anunciada una novela tuya, además con el mismo título de tu bitácora, “La decadencia del ingenio”.
Jaime: Ya tocaba: todos los bloggers se conseguían colocar de tertulianos o les publicaban libros. Yo me he tenido que publicar el libro y en cuanto a las tertulias, siguen siendo cerveceras y a costa de mi bolsillo, pero en fin.
De todas formas, te diré que el libro lo acabé a mediados de 2007.
Y la primera versión del prólogo es del 95 (aunque entonces ni pensaba en “alargarlo”).
Marcos: ¿Y qué tal la experiencia de autopublicarte?
Jaime: Reconfortante. Sinceramente. Obviamente hubiera preferido que me lo publicara el señor Herralde, por ejemplo. Para qué nos vamos a engañar. Pero es una alegría ver que al menos el texto se aguanta una vez no es un word y ya pasa a ser un libro en papel y todo. Y también resulta agradable ver que no es tan difícil sacarle el dinero a los amigos.
Por otro lado, con esto de la impresión por demanda y gracias a internet, es más fácil.
Ya no eres el loco que paga una morterada por imprimirse 300 libros que reparte entre los amigos. Ahora eres el pesado que vende cosas por internet y suelta palabras como e-book…
Marcos: Sí, incluso yo he pagado por leerte, a lo que se llega. En fin, hablabas de que alargaste el texto inicial; para mí el mayor problema de la novela, por lo demás divertidísima, está en los espacios intermedios entre la acción, entendida esta como acción humorística, a veces faltos de interés y deseando pasarlos para llegar a la siguiente situación absurda. ¿Te resultaban a ti mismo menos interesantes esos fragmentos, más costosos?
Jaime: Sí. Supongo que pasan dos cosas. O tres, te lo diré cuando acabe de enumerar.
Por un lado, faltaba un editor. Es decir, la novela la leyeron amiguetes, pero no había nadie que le dedicara tiempo a un, digamos, informe completo.
Una cosa es que te digan algo genérico y otra es trabajar la novela, si es que hace falta.
Además, tiendo a escuchar poco a los demás, para qué nos vamos a engañar Por otro lado y por lo general, lo más divertido para el autor suele ser lo más divertido para el escritor. Hay excepciones, como cuando escribes un texto con la intención expresa de irritar o aburrir, pero lo normal es que sea divertido escribir algo divertido.
Al final creo que son dos cosas, ¿no?
Marcos: No sé, soy de letras. En cualquier caso creo que no me contestaste ¿no? (soy de letras, pero siempre tuve notas mediocres)
Jaime: ¿No te he dicho que sí? Yo es que te doy la razón. Al ser el jefe.
Por cierto, ¿cómo es la redacción de Libro de Notas? A mí no me dejan pasar de recepción.
Marcos: Sí que te dejan, lo que sucede es que nuestra redacción es como el aeropuerto de Milán de tu novela [esto lo borro después, ¿era de Milán, no?], un agujero negro. Y uno de los capítulos más hilarantes. ¿Homenaje a Lost?
Jaime: Pues escrito antes de verla, así que imagino que yo influí a abrams gracias a un salto en el tiempo de los suyos.
Por cierto, sé el final de Lost.
Pero me da pereza explicarlo. Entrevistaré a Abrams en breve.
Abrams? Abrahams?
Isahac?
Marcos: No sé, yo conozco a Brahms, pero creo que componía música, no sé si incluso le escribió alguna canción a Bisbal. ¿Se escribe Bisbal, no?
Jaime: o Bisval, las dos son válidas.
Balbis.
Vida Balbis.
Dabal Visvid.
Dabal Visvid, el de Vea Riama.
Marcos: Bueno, volviendo al principio, siempre me pareció muy ingenioso y acertado el título de tu bitácora, pero, ¿como se te ocurrió un argumento que respondiese tan exactamente a ese título bajo el que llevabas tiempo produciendo textos?
Jaime: La respuesta es fácil: partí del título.
Marcos: Esas respuestas tan contundentes y exactas son una falta de respeto al entrevistador, al que dejas en evidencia. Un poquito de porfavor.
Jaime: Perdón.
Lo siento mucho.
De veras.
No volverá a pasar.
Marcos: Te perdono. Cambiemos de tercio. Los personajes que más me gustan son los del trío formado por los abuelos y la soprano húngara, grandes individualmente, pero geniales en las relaciones que mantienen entre sí.
Jaime: Gracias. La soprano húngara está de hecho basado en una soprano húngara que imaginé antes de ponerme a escribir sobre ella.
Marcos: Vale, temo entonces que los abuelos tengan algo de biográfico…
Jaime: No, no se parecen en nada a mis abuelos.
Jaime: Los maternos casi no los conocí y en cuanto a los paternos, él era un señor muy majo, muy tranquilo y que era capaz de quedarse dormido de pie, mientras que mi abuela es una mujer con mucho carácter.
No sé de dónde los saqué, si es que los saqué de algún lado.
Creo que el que más me gusta es el abuelo. Está resentido con el nieto por haber matado a su hija, pero al mismo tiempo lo usa sin darse cuenta para tener un rato de vida que no hubiera tenido de otro modo.
Creo que el abuelo es mi futuro yo, ahora que pienso.
Marcos: Sí, sin embargo quizás te haya salido más redondo el de la abuela, con ese viraje hacia la soprano, ese desmelene tan tópico pero tan real, a la vejez viruelas.
Jaime: Y ni siquiera es un desmelene. Yo creo que sigue igual. Con una soprano húngara, pero igual. Si hasta vuelve a llevar la tienda.
Marcos: Eso me recuerda al padre, sin duda el personaje más castigado, pero también un estereotipo de ¿español medio? ¿Qué importancia le diste en la elaboración de la novela a la crítica, a la descripción sarcástica de la sociedad?
Jaime: Mi idea era más bien escribir sobre personajes y no sobre la sociedad, pero lo uno no va sin lo otro, claro.
Y si sale un personaje que es humillado constantemente, otro que intenta enfrentarse a esa sociedad sin éxito, alguno que está fuera aunque no sepa por qué, es obvio que se escribe sobre esta sociedad.
Pero lo que te decía, intento escribir sobre actitudes, experiencias, sentimientos individuales.
Marcos: Cuando hacia la mitad de la novela vi aparecer el personaje del Dr. Adenauer empecé a babear en previsión de las carcajadas, pero desapareció muy rápido y no volvió a aparecer. Antes de saber que la novela estaba escrita ya en el 2007 pensé que era una pena que no aprovechases esos personajes habituales de tu bitácora y absolutamente geniales.
Jaime: Ah, qué susto, estaba haciendo cálculos…
De todas formas, no quería tampoco volver sobre lo mismo.
Me hubiera aburrido.
De hecho, los pobres hermanos Adenauer hace tiempo que no aparecen por el blog.
Aunque estoy pensando y sí que es verdad que más o menos Adenauer, el típico comentarista de blogs políticos y demás fueron surgiendo en la misma época.
De todas formas, mejor separarlo un poco. Tampoco hubiera sido plan repetirme tanto… Un poco sí, es lo normal, pero tanto…
Marcos: Te estás repitiendo.
Jaime: Sí, pero piensa que tampoco hubiera sido plan repetirme tanto… Un poco sí, es lo normal, pero tanto…
Además, tampoco hubiera sido plan repetirme tanto… Un poco sí, es lo normal, pero tanto…
Marcos: Y bien, ¿cómo llevas tu entrada en el parnaso literario? ¿qué ha sido de tu agria polémica con Vargas Llosa?
Jaime: Envidia que me tiene. Como recordarás, Sofía Mazagatos pasó de no leer pero seguir a Nietzsche y a Vargas Llosa, a no leer pero seguir a Nietzsche y Rubio Hancock.
Su orgullo herido se demostró en unas declaraciones que no eran más que resentimiento destilado.
En fin, yo no tengo la culpa de que no haya ganado el Nobel a pesar del pelaco que conserva (a su edad).
En cuanto a lo que viene ser el Parnaso está bien, pero a mí me gusta más otro bar de la zona, el Arcadia, donde las copas están más baratas y no hay tanto pijo.
Marcos: Hablando de premios, tú eres un aspirante perpetuo a todos los premios, pero nunca ganas, ¿has escrito la novela para llamar la atención de los jurados?
Jaime: Bueno, he sido finalista del Pelo Pantene 2006, que eso nadie lo recuerda.
De todas formas, para llamar la atención de los jurados no hace falta escribir gran cosa, mira el Planeta.
Aunque sí es verdad que esos suecos obsesionados con LAS NORMAS y EL REGLAMENTO suelen preferir autores con obra impresa y no imaginaria antes de conceder el Nobel.
Excepto el de la Paz. Para ese basta con caer bien (como Obama, Arafat, Kissinger… Gente maja).
Marcos: Tu obsesión con el pelo es sólo para molestarme, ¿no?** En fin, dejémoslo. Dime, ¿con quién te sientes más identificado o crees que han ejercido una mayor influencia en tu obra?
Jaime: Pues para empezar lo de obra me parece exagerado.
Marcos: Puedes poner “prosa” en su lugar.
Jaime: En todo caso, yo creo que a la hora de escribir procuro plagiar a gente como Flann O’Brien, Jardiel Poncela, Wodehouse, Sterne, Nabokov, Vian, James y por supuesto Ibáñez… Pero claro, copiar es más complicado de lo que parece y me sale más bien tirando a mal.
Sí, prosa está bien. Suena literario y todo.
Marcos: Para terminar (esto se está alargando y no lo va a leer nadie, deberías haberme hecho caso con lo de conversar con garabatos), quisiera hacerte notar algo: uno de los personajes principales se llama Marcos, y otro Alberto, y los dos acaban… digamos que no ven cumplidas e n a b s o l u t o sus expectativas.***
Jaime: Sí, ¿y?
A ver, son las pequeñas venganzas que uno se puede tomar con el jefe y con el que le despide CADA PUTA SEMANA.
Cada puta semana UNA VEZ AL MENOS.
¿Qué os habéis creído?
¿Que ibáis a humillarme sin ateneros a las consecuencias?
por lo demás, son nombres comunes y eso es todo lo que le pienso decir al juez.
Marcos: Jaime, por el amor de dios, sabes que en Libro de notas no permitimos el uso de palabras mayores, te ruego que pidas disculpas a las asociaciones feministas. Y a mí. Y a Alberto.
Jaime: ¿Feministas? ¿Pero son legales?
¿No las había prohibido Aznar cuando lo de Eta y Al Qaeda?
Yo tenía entendido que las feministas habían tirado las torres gemelas al ser símbolos fálicos. Hay un libro al respecto.
UN LIBRO.
¿Sabes que he sacado un libro?
Marcos: Perdón. Quería decir ECOLOGISTAS. ¿Has visto Avatar?
Jaime: No. Pero me han dicho que es como Pocahontas, pero con pitufos grandes.
Desde aquí aprovecho para pedir disculpas a todos los sindicalistas, a Alberto Taracido, a los hermanos Haj-Saleh y a todos los colaboradores de LdN, incluido James Cameron.
Marcos: Por cierto, YO también saqué un libro. De hecho saqué DOS libros, y tú no has escrito nada al respecto, ni me has entrevistado. Un respeto, coño. Mira, ya has conseguido que yo también utilice palabras mayores. Perdón, Alberto.
Jaime: Lo siento. Os entrevistaría a los dos, pero Sarkozy ocupa toda mi agenda y además Alberto ya tiene un formspringme de esos.
Los formspringme de esos son las descargas “ilegales” de las entrevistas acabarán con mi sección.
Marcos: Mira, me estoy creciendo a medida que escribo (de ánimo quiero decir, eh) y te digo ya mismo que voy a reescribir por completo “La decadencia del ingenio”, y le voy a llamar “La decadencia del ingenio 2”, y ya nadie se acordará de “La decadencia del ingenio”. Y entonces me vas a tener que entrevistar y yo voy a decir “PUTA” en TU entrevista. Ala.
Jaime: Pues yo usaré emoticonos en esta y los llamaré smileys
>(
:
¬¬
HOYGAN, digo palabrotas.
Marcos: Y bien, querido Jaime, ha sido un placer charlar contigo; enhorabuena por tu novela.
¿Cómo se llamaba?
Jaime: Muchas gracias. Me encanta tu blog, cuando quieras intercambiamos enlaces.
Leve historia del mundo
Marcos: Ah, al fin, no creo que te costara tanto nombrarla, entre escritores es lo que se hace, chuparse la oreja. Tienes tanto que aprender…
Jaime: Soy novato en esto.
Ya me perdónará, señor director.
Marcos: Ya, se nota, no pasa nada. Te diré una cosa: a mis amantes les recito pasajes de tu novela como si fuesen míos; ya sabes que el humor es afrodisíaco. Muy agradable este espacio. Gracias. Hasta pronto.
Jaime: Gracias, yo a mis amantes no les digo nada. Al ser imaginarias, no me oyen.
Las imagino sordas.
Hasta pronto.

____________
Notas:

* Jaime Rubio tiene una columna en Libro de notas, Dos puntos comillas

** Marcos Taracido tiene pelo por todos los sitios de su cuerpo menos por donde los absurdos cánones dicen que hay que tenerlo.

*** Alberto Haj-Saleh y Marcos Taracido dirigen Libro de notas, y las desavenencias entre el autor del libro y la dirección son notorias. De hecho, Rubio ha sido despedido en numerosas ocasiones. Y vuelto a admitir.

Marcos Taracido | 07 de enero de 2010

Comentarios

  1. Ana Lorenzo
    2010-01-07 23:14

    Yo la he leído hasta el final, la he leído hasta el final, la entrevista, ja, y sin monigotes de por medio (porque los smileys esos no cuentan, ¿no?)… ¿Tengo premio? ¿Sí? ¿Lo tengo, lo tengo?
    Y además no he despedido a Jaime Rubio y no he avisado a Alberto para que le despida.
    En serio, me he reído mucho, y me haré con el libro, Leve historia del ingenioso mundo, ¿no, Jaime?
    Caramba, estoy pensando que usted será de letras, señor Taracido, pero acá publica la tira de gente de LdN: que si Marcos con dos (¿va para tres?), que si María José acaba de sacar Cuentos mínimos, que si el Sr. Rubio acaba de estrenar La decadencia del ingenio… A ver, a partir de ahora, todos de ciencias y letras, como el concurso.
    Enhorabuena. Un beso.

  2. Alberto
    2010-01-08 02:55

    Holaaaaa, perdón por el retraso, estaba cortándome las uñas. Pero ya estoy aquí, ¿de qué habláis?

  3. aberron
    2010-01-08 03:22

    La revelación sobre el pelo de Marcos me ha dejado frío :-)

    Grande, la entrevista.

    Saludos

  4. aberron
    2010-01-08 03:42

    Con lo de “grande” me refiero a que es larga :-P

  5. David Álvarez
    2010-01-08 03:52

    Mira, yo me iba a comprar el libro, pero ahora, buf, no sé. ¿Cuándo sale la peli?

  6. santiago viteri
    2010-01-08 04:07

    ¿La ingenua descendencia? Me lo bajo ahora mismo.

    Por cierto, empiezo a sentir una cierta envidia de Jaime Rubio. Creo que existe un gran favoritismo por algunos columnistas frente a otros. A en 2 años mi nunca me han despedido….

  7. Paco
    2010-01-08 04:17

    Sin comentarios.

  8. Paco
    2010-01-08 04:35

    Bueno, sí, uno: Jaime también copia a Ionesco.

    Espero que en su próximo artículo de “Dos puntos, comillas” entreviste a Marcos Taracido, ese que tiene un blog.

  9. Emiaj Oibur
    2010-01-08 05:55

    Hola,

    Soy una persona independiente sin relación con Jaime que quería aprovechar para recomendaros a todos que compréis el libro con independencia de lo que hagáis después con él. Yo tengo cuatro y los uso de almohada.

    Fdo. Paco Ionesco.

  10. Marcos
    2010-01-08 06:45

    Gracias, gracias a todos, de verdad. Veo que os dáis cuenta de lo difícil que resulta hacer una entrevista cuando el entrevistador es mucho más interesante que el entrevistado; en estas situaciones normalmente el entrevistado se da cuenta de su inferioridad a la segunda pregunta, y se rinde, pero ya veis que el señor Rubio no claudicó hasta casi el final. Una pena estos jóvenes con la cabeza llena de pájaros.

    aberron, no entiendo, ¿pretendías ser gracioso? Pues no tiene gracia. Yo tenía un pelo… pero se me enquistó y tuve que sacarlo con pinzas.

    David, sinceramente, no esperes por la peli; el único que podría hacerla sería Brad Pitt, y está peleado con Jaime. Podría hacerlo yo mismo, pero no hay escenas de cama.

    Santi, ahora hablo con Alberto, es un olvido imperdonable.

    Saludos



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