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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

La carretera

La soledad que procede del silencio de los muertos, ese del que los únicos sonidos son recuerdos de una estructura ahora inerte. La soledad de la ceguera, cuando la luz es unos párpados pesados entreabiertos. La soledad del miedo, uno constante y sin reposo, uno que convierte cada sombra mortecina en una hiena. La soledad que se genera en la putrefacción de la esperanza.

Sigo, una semana después, tocado por la lectura de La carretera, última novela de Cormac McCarthy y única del autor que he leído. Es un texto apabullante, tremendo, tan terrorífico como tierno. McCarthy coge una trama típica de la serie B cinematográfica y la convierte en un inmenso cuadro de la naturaleza humana, requebrando todas y cada una de las trampas narrativas y estilísticas en que podía caer y utilizando la elipsis con una maestría absoluta. Breves textos se suceden unos a otros como sucede el tiempo de la narración, y el lirismo recorre hasta los pasajes más crudos y ayuda a que el espanto sea hermoso. La sensación es de que nada sobra, de que la mínima acción es la justa y suficiente para que avance la trama y para que no sucumba el lector bajo la angustia. La atmósfera, la soledad definitiva, se crea en las primeras palabras y uno ya no puede despegarse una tensión constante y pesada que perdura más allá del libro.

[Advierto: considero La carretera una noela especialmente recomendada para leer sin saber nada de ella y lo que sigue puede desvelar aspectos importantes del texto]
Es curioso: la trama es perfectamente realista, pero en ningún momento utiliza el autor los recursos característicos del estilo, y podría decirse que esa sensación desasosegante de realismo se consigue con métodos totalmente ajenos, tomados algunos de la narrativa fantástica y la poesía. Los diálogos entre padre e hijo son siempre breves, monosilábicos muchas veces, pero desbordan una ternura contenida sin la cual sería insoportable la narración. McCarthy situa a sus protagonistas en el entorno más extremo posible para indagar desde ahí en la esencia de lo humano, y las respuestas son pavorosamente creíbles: hay una maldad casi pura que, sin embargo, se comprende: no tanto el canibalismo como el nihilismo, o el propio padre que sólo controla sus impulsos por la mirada todavía inocente de su hijo; y hay un impulso por la supervivencia que sólo surge ante el abismo: supervivencia propia y, sobre todo, por el vástago: seguir y seguir y aguantarlo todo sólo por una mínima esperanza oculta de que haya algo o algún sitio ajeno al holocausto. Y pasar la última página no ayuda demasiado a la esperanza, pues el narrador nos deja casi como al principio, en el camino.
Al parecer ya está en marcha una adaptación cinematográfica. La novela pudiera ser un guión, pero sólo un maestro podría adaptarla eficazmente: la anécdota da para una película entretenida, pero si no se es capaz de volcar a la pantalla todo el lirismo del texto se quedará en nada. Y por lo que veo no parece que vayamos a tener suerte: actuará Charlize Theron, como la madre del niño: en la novela aparece en no más de dos o tres flashbacks que yo considero, además, lo único quizás prescindible, pues sólo ahí se sale de la carretera. La presencia de la actriz augura un papel con mayores dimensiones que sacará al espectador del camino, un camino que en todo momento el autor se preocupa por hacer anónimo, constante y obsesivo, sin apenas pasado ni futuro.
Lean, lean.

Marcos Taracido | 31 de enero de 2008

Comentarios

  1. Carlos Alonso
    2008-01-31 17:37

    Yo me leí Meridiano de Sangre, dejándome llevar por la sinopsis y una recomendación. Me encontré un libro de estilo “japonés”, descripciones preciosistas y minuciosas de todos los escenarios, y escenas brutales de mutilaciones, matanzas de indios y borracheras descomunales. Recuerdo que, como a tí, me dejó pensativo unos días. McCarthy es un escritor de los que aparcan la moral a un lado, definitivamente. Con todo lo bueno y lo malo que eso tiene.

  2. Marcos
    2008-01-31 23:43

    Pues yo no creo que en esta novela “aparque la moral” McCarthy. De hecho, hace algo muy arriesgado (y vuelvo a advertir de que desvelo asuntos de la trama) como es el que los protagonistas dividan el mundo que queda en buenos y malos; no lo hace el autor sino los personajes, pero ahí queda. Y la trama abunda en momentos “éticos” en los que las decisiones de los personajes son morales y ellos mismos son conscientes.

    Saludos

  3. Carlos Alonso
    2008-02-01 00:02

    Ah, pues está bien saber que varía de una obra a otra… porque a mí esa asepsia en Meridiano de Sangre me impresionó pero también me dejó un regusto amargo. Volveré a probar con él.
    Saludos, Marcos.

  4. Doug
    2008-02-02 05:03

    También me ha tocado McCarthy, y La Carretera se ha convertido un libro con el que tengo una relación muy personal y sentimental.

    Saludos,

  5. alberto
    2008-02-05 17:44

    Acabo de terminar “La carretera”.
    Tengo un hijo probablemente de la misma edad que el niño de la novela, pero creo que, de no tenerlo, la novela me hubiera causado el mismo desasosiego, temor, ternura… en fin.
    McCarthy es el último gran autor que he descubierto y es grandioso.
    Empecé con “No es país para viejos” que me atrapó tanto como la carretera.
    Recomiendo “La oscuridad exterior” y “En la frontera”. Aún me quedan algunos por leer; y aunque es un autor que no suele dejar sitio a la esperanza, ni a la redención, ni a ninguna clase de justicia poética, no puedo dejar de leerlo ni de pensar que tiene razón.

    Saludos

  6. Marcos
    2008-02-05 18:38

    Yo tengo una cruzada personal, y discreta, contra la tendencia a ver en todo pesimismo negatividad. A mí particularmente se me acusa de esa falta de resquicio a la esperanza, y el problema es que yo veo ese resquicio muchas veces en la forma, en la propia escritura.

    ¿No crees, Alberto, que todos esos ramalazos de ternura que asoman en el texto no son suficiente motivo para la esperanza? ¿No lo es la propia generación de belleza?

    Saludos

  7. oriol
    2008-02-07 17:29

    El libro me ha gustado en linias generales aunque pienso que el final es un poco precipitado, se rompe el ritmo pausado de la narración acelerando los acontecimientos. Por otro lado, desde las primeras páginas “La carretera” me remitió a “El tiempo del Lobo”, película de Michael Haneke.

  8. Marcos
    2008-02-08 01:43

    Y por cierto, ¿alguien en la sala que lo haya leído en inglés? E idealmente en ambos idiomas: me interesa saber hasta qué punto la traducción recoge el lirismo de los textos, o hasta qué punto ese lirismo es efectivo en el original.

    Saludos

  9. germán
    2008-06-10 01:53

    Marcos, te hice caso y leí la novela. Gracias. La presentaste de manera perfecta. Sólo me interesa agregar un comentario. Entiendo que la novela le da vuelta, entre otras muchas cosas, a ese símbolo tan americano del viaje y la carretera. El viaje, que aquí es iniciático, también es a la vez, un viaje final. Piensa un contrapunto entre esta visión de CMcC (de 2006) y la que 50 años antes nos regaló J. Kerouac (1957). Días atrás, una crítica local, Mercedes Estramil, presentó al autor en la Biblioteca Nacional de nuestro país. Dijo algo que es acertado: CMcC maneja el maniqueísmo (los buenos y los malos) con una sutileza incomparable. No resbala en eso. Lo cierto, aliento como tú a que lean esta novela.

  10. Marcos
    2008-06-10 02:45

    No sabes cómo alegra, Germán, ver que lo que se escribe sirve para algo, por poco que sea.

    Tienes toda la razón con el tópico de la carretera como viaje iniciático; de hecho, el viaje de este padre y su hijo también es iniciático, , pero con dos peculiaridades: por un lado se nos hurta el principio, con un comienzo clásico in medias res, y por otro no hay fin, no hay objetivo, ni siquiera aprendizaje en el sentido típico.

    Saludos

  11. germán
    2008-06-10 04:24

    El principio del viaje, que no está al principio, se nos cuenta en uno de los flashback en los que aparecerá Charlize Theron haciendo su bolo en la pantalla. Y hasta eso está muy duro aquí: la madre desertando y desafiando al padre a abrazarse al vacío junto con su hijo.
    Pues sí que sirve lo que escribes. Y si no lo comento todo es por no reiterarme o por falta de tiempo, o haraganería, pero sabe que te leo y te sigo con atención, así que no bajes la guardia… Salú.

  12. germán
    2008-06-10 04:30

    Se me olvidaba discrepar en otra cosa: sí hay un aprendizaje por parte del hijo. Al principio, el padre le advierte respecto de las imágenes atroces que vivencian: “Ten presente que las cosas que te metes en la cabeza están ahí para siempre, dijo. Quizá deberías pensar en eso… Olvidas lo que quieres recordar y recuerdas lo que quieres olvidar”. Al final el hijo sabe que toda la mierda ya le entró en la cabeza y que no podrá olvidarla, y sabe que tiene que continuar el viaje, a pesar de los pesares…

  13. fabian
    2008-07-14 23:22

    Soy un lector intermitente y me paso que como pocas veces, una vez que lo empece, no pude dejarlo. El final me dejo con una sensacion de desasosiego que aun permanece un par de dias despues. Es que tal vez aquel escenario apocaliptico no este tan lejano despues de todo?

  14. Julián
    2008-07-26 05:18

    Me ha gustado la novela en cuestión, pienso que es una reflexión la muerte y el recuerdo de los seres queridos. Son temas que también aparecían en no es pais para viejos. Ha sido un descubrimiento la verdad, son libros que se leen de un tirón.

  15. Ana Lorenzo
    2008-08-03 01:31

    Marcos, por fin leí La carretera, por fin pude leer tu reseña completa. Muy buena. La ternura de los diálogos entre padre e hijo, tanto lo dicho como lo no dicho. La supervivencia por el vástago, casi desde el principio. Y el lirismo que, tienes razón, si no, no nos dejaría recorrer esa carretera, para mí claustrofóbica.
    Si hay o no esperanza, yo no he sabido verla, por muy consolador que sea el encuentro con la familia tras la muerte del padre. Sí, da con “otros buenos”; y qué, cómo interpretar después el párrafo de las truchas, «En sus lomos había dibujos vermiformes que eran mapas del mundo en su devenir. Mapas y laberintos. De una cosa que no tenía vuelta atrás. Ni posibilidad de arreglo. En las profundas cañadas conde vivían todo era más viejo que el hombre y murmuraba misterio.»
    Un libro estupendo.
    Un beso.

  16. Ariadna
    2009-02-27 00:35

    Encuentro el final de la carretera flojo e incoherente.
    Durante la lectura te vas dando cuenta de que está todo perdido.La tierra ha quedado estéril,las aguas contaminadas…Tiene sentido entonces que el personaje del niño,que para mi es 1 metáfora de la bondad y la moral,siga en este planeta deshumanizado?Que pasará cuando se acaben las latas de comida?
    De todas maneras he de decir que no puedo quitarme este libro de la cabeza y pienso que por algo será.
    Me gustaria que tarkovsky viviera para hacer una libre adaptación cinematográfica de esta emorme novela.
    Que director se os ocurre a vosotros opinadores?
    Saludos!

  17. Marcos
    2009-02-27 00:45

    Bueno, en realidad ya hay película y director: The road. No tengo demasiadas esperanzas. DIrectores muertos, quizás Orson Wells, y sin tirar tan alto pues Peckinpah.

    En cuanto al final… no creoq ue sea incoherente en absoluto; es un final abierto, en el que no se propone ninguna solución, porque no la hay.

    Saludos

  18. ana maria
    2009-05-03 02:29

    Debo decir que esta novela representa, de alguna manera, lo que muchos sentimos, la visión de un paisaje desolado, deseperanzado, talvez como su autor, pero por otro lado, buscamos un atisbo de algo mejor; el desenlace nos propone un pequeño y breves respiro. Creo que por un lado muestra al hombre como lobo del hombre, pero en el niño, vemos al hombre que redime al hombre.
    Excelente novela, vale la pena. Es un delicioso trago amargo que se bebe de a poco.

  19. Chus
    2009-08-12 05:25

    Su lectura me ha causado honda impresión. Palabra a palabra mi corazón se encogía de angustia y desaliento. Es una historia muy dura. Su final te deja elegir lo que te gustaría que sucediera. No recomendado a corazones sensibles. He leido muchísima literatura y es un libro que me ha marcado. Para mí hay un antes y un después de conocerlo.

  20. lizy
    2010-01-18 11:36

    La carretera me ha impresionado profundamente, no puedo dejar de pensar en todos los que van por la carretera de la vida con esta vision de la humanidad y de su constante lucha por sobresalir a toda costa , sobre cualquier cosa , los buenos contra los malos. El niño y su inocencia, representan para mi la esperanza viva de creer nuevamente en la humanidad. Un libro tan abrumador como enternecedor, que despertó en mi miles de sensaciones diferentes, creo que me sera dificil desprenderme de sus imagenes durante un largo tiempo.



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