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Textos del cuervo por Marcos Taracido

TdC es un diario de lecturas, un viaje semanal por la cultura. Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo, Jácaras y mogigangas y Leve historia del mundo [Libro en papel y pdf]. Ha publicado también el cómic Tratado del miedo. La cita es los jueves.

Politeísmo o responsabilidad

No puedo creer en ningún dios, porque las respuestas que facilita su invención crean muchas más dudas que certezas y el esfuerzo para aceptar y comprender su entidad es muy superior al que realizamos para convivir con las incomprensiones del entorno. Es, al fin y al cabo, un problema de economía síquica. Pero, ya que soportamos este teísmo plomizo y perenne, sin duda estaría mucho más cómodo en una sociedad en la que los dioses brotasen como musgo y poblasen cada resquicio de la realidad y se apropiasen de él, como colonos que levantan sus establos y casonas, vallan con maderas o espinas y sacan el rifle de bandera para marcar el territorio conquistado. Efectivamente, adorar a un sólo totem ha enfermado a civilizaciones enteras: adelgaza, constriñe, empobrece y limita, pues una sóla verdad da todas las respuestas. Y la creación, el futuro, necesita de la indagación, de la pregunta

«Y esa es precisamente la cuestión en el arte contemporáneo, en el que “todo vale”. Es un sistema politeísta en el que cada quien aborda el arte y la realidad como mejor le parece, siguiendo a su dios favorito, su obsesión predilecta. Sin el horizonte histórico (que siempre acaba siendo una suerte de fundamentalismo), eso que decía antes de producir, generar, construir sentido a título individual para luego ponerlo en juego dentro de la colectividad, cobra una relevancia enorme. Ahora somos nosotros, todos y entre todos, los encargados de darle sentido no sólo a nuestras producciones culturales sino también a la vida misma. Somos los responsables de nuestro porvenir, que se va configurando conforme lo vamos construyendo, generando, produciendo. Eso es muy diferente a encontrar que el destino está decidido por un horizonte de verdad, por un dios único y verdadero.»
Roger Colom, Politeísmo

Sin duda es una visión hermosa. Pero me topo con un par de dificultades para aceptarla totalmente y hacerla mía. La primera tiene que ver con el eterno problema de los cánones: losa histórica sin cuyo peso, quizás, no hubiese emergido tanto arte ni literatura. Durante siglos la cultura no ha cesado, y la inmensa mayoría de las obras que hoy celebramos se inscriben en un sistema cuyo horizonte era chato y no dejaba resquicio a la sorpresa; y a unas pocas las amamos porque supieron construir en ese halo brumoso que se genera en el borne de esa frontera. Admiramos siempre la rotura del esquema, pero temo que sea como el hambre: con la barriga llena no se anhela comida. La segunda dificultad tiene que ver con el compromiso o el deber. Ese «todo vale» delega en la recepción: es una invitación a comer en la que el convidado pone el vino, la pitanza y los postres. El «todo vale» responsabiliza, finalmente, al receptor y libera al emisor de todo compromiso y lo convierte en un _i_rresponsable: un eterno adolescente acostumbrado a comer siempre en casa de sus padres. Acaso la solución, de haberla, esté en el medio. Yo, ya lo dije, soy ateo.

Marcos Taracido | 15 de marzo de 2007

Comentarios

  1. Alberto
    2007-03-15 16:16

    A la primera observación que haces sobre el texto de Roger poco tengo que decir: lo suscribo plenamente, es decir, suscribo tus dudas.

    A la segunda no tanto. Creo que Roger sí habla de compromiso o deber, no un simple todo vale sino un compromiso personal e intransferible con el acto propio de la creación sirviéndose de los referentes “divinos” elegidos por el artista. Es un compromiso consigo mismo, porque la veleidad no tiene cabida, es una defensa de una “teología creativa” que no admite incoherencias internas, ¿no crees?

  2. Cayetano
    2007-03-15 17:55

    Seré breve. Una rotura del esquema reciente puede ser la polémica sobre la financiación por parte de la consejería de cultura de castilla la mancha de la publicación de Sanctorum e In Breedin, que contiene las fotografías de José Antonio Moreno Montoya .

    De no existir un patrón moral o religioso difícilmente puede darse una transgresión. Más complicado que descoyuntar patrones morales es romper un patrón estético. En el caso que nos ocupa el patrón estético de este fotógrafo resulta tan mohoso como el patrón moral de la Iglesia Católica.

  3. Roger
    2007-03-15 17:57

    Mi sistema politeísta favorito es la internet. Aquí puedes encontrar que “todo vale”—las comillas son importantes. Se pueden encontrar manuales para construir bombas (o eso dicen) y la pornografía más vil; al mismo tiempo se encuentran trabajos de lo mejor que se produce en nuestro tiempo y en todos los campos del conocimiento. Qué es lo importante (o lo interesante o lo divertido) lo decide cada quien. Internet es el soporte de distribución de una enorme explosión de creatividad. En este contexto podríamos decir que los monoteístas son los defensores del copyright: las discográficas, las empresas editoras de periódicos… Esto no quiere decir, en ningún momento, que hay que enamorarse de todo lo que ocurre en la red: significa que existe la libertad para que ocurran muchas cosas. ¿Cómo delimitamos? No creo que hagan falta los límites, pero sí que hay formas de ir marcando lo que nos interesa como individuos o como grupos. LdN nació así. Queríamos una herramienta que sirviera para contarle a los demás lo que nosotros encontrábamos de interés o de importancia, y también que sirviera para publicar nuestra opinión sobre lo que íbamos encontrando. Pero esto sólo es posible y de utilidad (tanto para nosotros como para algunas personas más, las que nos visitan) en un sistema politeísta. Cuando creamos Almacén (¡qué tiempos aquellos!) lo hicimos porque necesitábamos un espacio para decir la nuestra, y creamos la revista on-line (como tanta gente) porque eso nos permitía eludir la carestía del papel y el monoteísmo de la distribución. En otras palabras, el sistema politeísta nos permitió crear espacios de libertad (la nuestra) que pudieran ser de interés para otros. Y es esa libertad lo que me interesa del politeísmo.
    El sistema del arte contemporáneo ofrece muchas libertades, pero también está lleno de controles y esclusas que no siempre son controles de calidad o de relevancia, como señalan Cayetano y Verdú en sus comentarios. Yo creo que la gran discusión es siempre sobre la libertad: cómo la construimos, como la utilizamos. Y ese es un tema recurrente en el arte, por eso escribí el artículo en ese contexto.

  4. Ana Lorenzo
    2007-03-15 18:32

    Me encanta la frase de los dioses que brotan como musgo, y me parece estupendo el comienzo y el resumen: «Es, al fin y al cabo, un problema de economía síquica.»
    En el texto de Roger, yo habría jurado (que me corrija Roger, si me equivoco) que lo de los dioses era una metáfora o un ejemplo; vamos, no creo, Roger, que estés abogando por el politeísmo para poder hacer arte, ¿verdad? Es que noto aquí una mezcla de el monoteísmo como ejemplo y del monoteísmo como realidad. O es que yo me he perdido un poco en la segunda parte del texto de Marcos, en los comentarios del artículo de Roger… no sé muy bien dónde.
    Que toda expresión sincera e indagadora es arte… yo algunas las considero experimentos: son geniales, son sinceras, son artísticas, pero estarían mejor en el taller para seguir investigando. Creo que los novelistas no publican tres o cuatro versiones de la novela, hasta llegar a la definitiva, ni los poetas (sí se publica a veces, cuando el autor suele estar muerto, cosas de la vida, los borradores en los que trabajaba, como documento de interés filológico: yo, por ejemplo, tengo una edición de una obra de Flaubert en que se ha hecho eso y me encanta). Ahora, sacarlo del taller, así, sin cuidado, me parece que el autor, o tiene cierta desidia, o no le tiene cariño a su obra, o no se respeta mucho, o alguien le ha vendido la moto de que es un genio que no tiene que trabajar: pues será el primero.
    Y luego está la obra que necesita explicación: hombre, si tú haces una obra que es a la vez pintura y texto, bienvenida sea; pero no me vendan un cuadro que se vende como cuadro si cuando preguntas a todos sus valedores te remiten al texto en que el autor explica el cuadro: entonces no es un cuadro, es una pintura con texto.
    Claro que yo no he estudiado arte, aunque mis padres nos llevaban desde pequeños a todos los museos y exposiciones, y soy la única de la familia que no pinta nada, y eso puede incapacitarme para opinar aquí, en este texto. Ah, y también el hecho de no ser atea y el que Marcos no me pasa un sueldo.
    Un beso. Ana
    (Y menudo rollo he dejado, lo siento, es que en la ventanita no parece tan largo).

  5. Marcos
    2007-03-15 22:46

    Alberto, no estoy seguro de que Roger diga eso, aunque quizás lo piense. Fíjate que escribe: “nuestra labor, como espectadores o como críticos, estriba en buscar el significado de las obras de arte que se nos proponen. Que algo se proponga como una obra de arte es, principalmente, una invitación a pensar, a interpretar, a imaginar: una invitación a producir sentido.” Claro, eso ya pasaba en el siglo XVII, cuando interpretaban a Góngora, por lo que aquí se da un salto más y es dónde yo hablo de pérdida de la responsabilidad.

    Entendámonos: participo totalmente de los goces de Roger: la internet como el “todo vale” más grandioso y la mayor libertad para la creación. Lo que intento hacer es apuntar los problemas que ello acarrea: ese ambiente «todovale» crea multitud de creadores irresponsables: en definitiva da igual lo que se cree porque es el receptor el que tendrá que coger el pico y la pala para desentrañar o tirar a la basura a obra.

    Y el consenso como devenir histórico viene a ser lo mismo que un cánon, menos académico pero con resultados similares.

    Y Ana, lo del politeísmo es una metáfora y no lo es al mismo tiempo; ten en cuenta que no hay sociedad que no se haya construido bajo dioses con todo lo que ello supone; en esa parte, no hay metáfora sino directa relación entre religión y todo lo demás.

    Saludos

  6. Roger
    2007-03-16 01:23

    No estoy de acuerdo con el ejemplo de Góngora. En el siglo XVII el sentido de las cosas estaba perfectamente regulado por la Corona y por la Iglesia, dos instituciones en las que trabajaba un nutrido grupo de funcionarios dedicado a decidir el significado de todo para toda la sociedad. Y la labor de ese grupo se basaba en la indiscutibilidad de la verdad absoluta de un solo dios, fundamento de todo.

    Pongo otra vez el ejemplo de la prohibición de la traducción al español de la Biblia. De traducirse, la posibilidad de interpretación se les hubiera escapado de las manos a los funcionarios, tal y como ocurrió en los países protestantes. Otro ejemplo es el teatro: a principios del XVII estuvo prohibido durante varios años porque la Iglesia opinaba que aquello era un “todo vale” impermisible. De nuevo, se sentía que si unos cuantos artistas podían decir lo que quisieran, el público podría interpretarlo de una manera que resultaría peligrosa para los detentadores del poder de interpretación. La idea era que los autores y actores teatrales eran totalmente irresponsables y que aquello había que controlarlo.

    Ahora tenemos un problema similar con la publicidad. Una serie de funcionarios opina que los creadores son irresponsables y que lo que ponen a la vista del público tiene sentidos que se escapan de lo que es correcto pensar. Evidentemente los publicistas son unos irresponsables. El problema está en quién lo decide. ¿Lo decidimos entre todos o lo decide un grupo de personas que ha aprobado unas oposiciones para ejercer esa labor? ¿Ya sabemos en qué ministerio van a trabajar?

    El consenso no es un canon, a menos de que estemos dispuestos a conceder que el canon es temporal y que cada época se lo arregla como mejor la conviene (El Quijote no formaba parte del canon español en el siglo XVIII, por ejemplo; y Góngora estaba olvidado hasta que la Generación del 27 decidió que era valioso). El consenso siempre es temporal y fruto de una constante conversación o discusión cultural a muchos niveles y desde muchos puntos de vista. Lo que Reguera dice es que del consenso va quedando un poso que los actores culturales del futuro considerarán como verdadero.

    En lugar de “politeísmo”, se podría aludir al sistema de vectores que Nietszche llamaba perspectivismo. No es exactamente un relativismo porque en dicho sistema todo tiene el mismo valor, mientras que en el perspectivismo los vectores que convergen en un punto, el que se está discutiendo, vienen cada uno con distinta fuerza, con mejores o peores argumentos e información, con más dinero, con portavoces más hábiles, etc. Es como una teoría de redes anterior a la teoría de redes. En todo caso, Nietzsche dice que todos esos vectores o actores culturales aportan su punto de vista y que de las relaciones entre los distintos puntos de vista surge algo parecido a la verdad…que siempre es temporal.

  7. Marcos
    2007-03-16 02:19

    Tengo la sensación, Roger, de que tú estás hablando de “contenidos subversivos” o de "ideología" y yo de arte en general. ¿Los publicistas son irresponsables? En absoluto, no desde el punto de vista “artístico”: son perfectamente conscientes de lo que hacen y de lo que quieren hacer; la irresponsabilidad supuesta vendría del valor moral de sus contenidos, pero yo hablo de otra cosa. Para poner un ejemplo pedestre, irresponsable sería el “artista” que caga en un cubo y expone el resultado en Arco y lo titula “Sin título”, y lo hace única y exclusivamente porque se le permite, porque puede hacerlo. No juzgo, constato.

    Conoces mejor que yo los entresijos teatrales del Barroco, y por eso sabrás que cualquiera de los autores creó desde el canon de la época, e innovó desde el canon de la época: Lope transformó por completo el teatro, aunque ideológicamente pagase tributo a la corona; Calderón hizo lo mismo. ¿Góngora? Todos ellos crearon desde el canon, por ejemplo, desde el soneto amoroso petrarquista: pero los que hoy quedan se recuerdan mayoritariamente por haber retorcido ese canon: Góngora era tachado de loco por muchos de sus poetas contemporáneos. Como Bethoveen.

    Y por supuesto que el canon es temporal… lo otro, el consenso histórico, la «perspectiva temporal» de Reguera es lo que, creo yo, ha venido funcionando siempre: la que hizo, por ejemplo, recuperar a Góngora en el siglo XX, a Cervantes en el XVIII o a Virgilio en el XVI.

    Lo de los vectores ya me convence mucho más.

    Saludos.

  8. Cayetano
    2007-03-16 05:30

    Pablo Palazuelo es un artista que me interesa particularmente, además soy poseedor de una pequeña obra suya, participaba junto a Eduardo Chillida y otros artistas de su generación por un interés especial en la filosofía alemana (Heidegger y tal). Además interesados en San Juan de la Cruz o Guillén. He dicho casi todo.

    Palazuelo, Chillida, Oteiza ,,, dejan, además de objetos de experimentación de cierto valor, una serie de herramientas y procedimientos que han servido a muchos artistas jóvenes. Sin embargo han tenido que matar al padre para ser ellos mismos.

    En mi opinión, y centrándome en el tema, no hay un cánon (o patrones) que sirvan para valorar si algo es o no arte. Salvo una serie de convenciones que se aceptan a posteriori y que, fatalmente, intenta recuperar figuras olvidadas.

    Dice Ana Lorenzo respecto a algunas obras: pero estarían mejor en el taller para seguir investigando. En realidad toda obra es producto de un proceso de experimentación, da igual que vaya a la papelera, al sótano o al museo. Lo he dicho muchas veces, lo importante es el proceso que el artista realiza en privado, en su laboratorio, para dejar ser artista y salir al mundo a actuar con esa nueva sensibilidad adquirida en el laboratorio . Coincido con Oteiza cuando señala que el artista es en realidad un hombre débil y enfermo que se cura en su taller, se cura y si no concluye su tratamiento su medicinina es inútil. En este contexto, ni la obra, o el hecho de sero o no artista, o qué cosa es arte es irrelevante.

    Toda operación a la que se llama acción artistica puede servir como herramienta de autoconocimiento. El valor del arte reside, en mi opinión, en su valor curativo. Y para nada estoy hablando de terapias alternativas u otras gilipolleces New Age. Ahora intentaré cerrar este comentario concluyendo.

    Palazuelo, Oteiza, Chillida, Tapies, Barceló, etc. participan de un mismo valor: Su disponibilidad de tiempo para el aprendizaje, desarrollo y experimentación, reconocimiento social de su trabajo (independientemente de su éxito económico), intimidad en laboratorio, etc. Resumo con una metáfora: El monje callado, pasivo, en un monasterio medita, el hombre en otro contexto (una cadena de producción por ejemplo) se toca los cojones o es ineficiente. Podría seguir en ese tono, pero no procede :)

    Si el arte no sirve como herramienta universal no me interesa, De momento es muy útil como carpintería para decorar el teatro del poder.

  9. Cayetano
    2007-03-16 20:31

    Martín Ramírez



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