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Dos puntos comillas por Jaime Rubio Hancock

Jaime Rubio Hancock es uno de los periodistas más reputados del país (ignoramos cuál). Cofundador de la revista Playboy, fue director de The New York Times entre 1987 y 1992, cuando se convirtió en el primer menor de edad en dirigir una publicación diaria. Desde las páginas de ese diario se opuso a la guerra de Iraq, destapó la trama del Gal y predijo la Revolución Francesa. Actualmente publica en Libro de Notas cada jueves esta serie de entrevistas que, según nueve de cada diez dentistas, jamás tuvieron lugar.

La niña de Rajoy: "Quiero aprender a silbar como los cabreros"

Todo el mundo lleva varios meses hablando de la niña de Rajoy, pero sólo Libro de notas y en concreto Dos puntos comillas y aún más en concreto Jaime Rubio Hancock (hola) se ha propuesto, o sea, me he propuesto, entrevistarla.
Ha sido una tarea ardua y complicada: he pasado varias semanas recorriendo todas las guarderías de España y parte de Madrid buscando a una niña repipi, relamida y normal, muy normal, normalísima, la más normal del mundo, tan normal, que de normal es rara, en plan qué tía más rara, ¿no? Parece muy normal, pero seguro que tortura gatitos o algo.
La encontré en la primera a la que fui. Media metro sesenta y cinco y vestía un traje gris sin corbata. Su mirada inocente hacía sonreír nuestras almas con su ternura. Hablaba con voz más bien rasgada mientras enredaba un dedo juguetón en su coleta o en su barba.
Ahí me detuve un momento y dejé de tomar nota. Algo fallaba. ¿Una niña con coleta? ¿Sólo una? ¿Lo lógico en una niña normal y de derechas no serían dos coletas? ¿O, quizás, una o más trenzas, peinado femenino al requerir tiempo y esfuerzo que así no puede ser dedicado a, por ejemplo, estudiar?
Alguien me estaba engañando: aquella no podía ser la niña de Rajoy. Decidí ponerla a prueba, con una hábil pregunta trampa de la que difícilmente se escaparía. “Niña de Rajoy —dije—, tú, en realidad, ¿quién eres?” “En realidad —contestó, —, soy Gaspar Llamaza… ¡mierda! ¡Piqué!” Dado que no conocía ni conozco a ningún Gaspar Llamaza, seguí interrogándole, para saber cuáles eran los oscuros motivos que le habían llevado a intentar engañar a los tres millones de lectores de El libro de El Nota. “No es justo, Jaime —al parecer él (¿o quizás ella?) sí me conocía a mí—. Todo el mundo habla de Rajoy y de Zapatero, pero nadie me menciona. No me han llamado para debatir ni una sola vez. Esto es indignante. Cuando voy de campaña tengo que llevar puesta una camiseta con mi nombre”.
Pero, claro, le digo, Rajoy y Zapatero se presentan a las elecciones. Uno de los dos podría llegar a presidente del gobierno. En cambio, ¿quién es Gaspar Llamaza y por qué se cree con derecho a participar en un debate aburridísimo de televisión que sólo sirve para que Rajoy desdoble clips, tirando por tierra el arduo trabajo de los miles de trabajadores de las empresas de clips, que los doblan meticulosamente y a mano para que podamos unir varios folios sin necesidad de agujerearlos con grapas? Arg, cómo odio las grapas. Claro, eso es porque soy pacifista.
“Jaime —sigue, ignorando mi pregunta—. Los medios me ignoran. Nadie quiere entrevistarme. Parece que sólo haya dos opciones políticas en España”. Sorprendido, le pregunto al señor Llamaza cuántas opciones necesita. Total, no se puede votar a más de una y, por tanto, dos son el doble de las que hacen falta.
Me mira poniendo la cara así y asiente: “Tienes razón —dice—. Estoy perdiendo el tiempo y, lo que es peor, haciéndoselo perder a los demás. Y pensar que he dejado de lado mi verdadera vocación”. ¿La medicina? “No. Silbar. Quiero aprender a silbar como los cabreros. Sólo me sale este bufido apagado. Mira, digo, escucha, digo, lee: bfffiuuuuffff. Qué feo suena, ¿no? Fffpiddzzz”.
Le dejo practicando, con la satisfacción de que, si bien no he encontrado a la niña de Rajoy, al menos por el camino me he parado a comprarme una camisa y una chaqueta. La camisa es normalita, pero la chaqueta me sienta muy bien. Está mal que yo lo diga, así que le pido a un vecino que lo haga por mí:
—La chaqueta le sienta muy bien.
Gracias, vecino.

Jaime Rubio Hancock | 06 de marzo de 2008

Comentarios

  1. Nelor
    2008-03-06 17:46

    Protesto… ... enérgicamente… ...
    ...
    Uhm… ah, sí, ya me acuerdo:¿qué es eso de publicar 2 entrevistas encubiertas a un señor bajito con barba y apellido bolchevique (llama-zares = quemar zares?), y en cambio a las 2 grandes opciones de gobierno de España (esa que se parte) solo le dedicas 1 entrevista oficial a cada uno?
    Protesto, pero ahora más tranquilo, que se acabaron las energías.

  2. Miguel A. Román
    2008-03-06 17:57

    Coleta, silbar, cabrero… ¡Era Heidi!

    ¿Hubieras podido entrevistar a la archiconocida niña de los Alpes y en su lugar has entrevistado a un tal Llamaza Mierda Piqué a quien nadie conoce?

    Por menos de eso han despedido a algunos.

  3. Paco
    2008-03-06 22:05

    Por cierto, la entrevista a Llamaza ¿era en Second Life o en el mundo real? Es que creo que en Second Life sí que tiene opciones de gobernar, y allí hay mucho urbanismo (¿se dice urbanismo o urbanidad?). Porque una “ciudad amable” es urbanismo con urbanidad, ¿o no?

    Bueno, espero que la próxima vez que entrevistes a Llamaza le preguntes cosas sensatas, porque no me he enterado bien de qué es un tranporte público energéticamente sostenible, ¿que se alimenta a sí mismo? ¿Una máquina de movimiento perpetuo? En fin, no se… no lo veo claro.

  4. Jaime
    2008-03-06 23:38

    Era en Third Life, que es a lo que juegan los avatares de Second Life cuando se dan cuenta de que su vida como estrellas del rock voladoras no tiene sentido.


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