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Butaca no numerada por Alberto Haj-Saleh

Sentado en una vieja Butaca no numerada de terciopelo rojo, el autor se lanza a una reflexión impúdica todos los miércoles sobre cualquier cosa que se atreva a moverse por las pantallas, sean éstas de cine o no. Alberto Haj-Saleh es editor de LdN y autor de la columna Teatro Abandonado.

Así que en 2011...

Tres miércoles de Butaca no numerada me quedan antes de que se acabe 2011, tres miércoles de resumen, como vengo haciendo desde que empecé esta columna hace ya prácticamente cuatro años. Otra temporada de cine vivida en un país diferente, que me trajo en la parte negativa el escaso volumen de estrenos off-Hollywood y en la positiva la posibilidad de ver todas las películas siempre en versión original.

En cualquier caso esto es lo que a mí —y probablemente a pocos más— me ha parecido el año de cine que ahora se acaba.

Lo más impactante

La llegada del tsunami en Hereafter (Clint Eastwood), que deja sin aliento al espectador, a pesar de que el resto de la película no esté a la altura de ese comienzo. También algunas escenas, planos de detalle de las uñas o la espalda de Natalie Portman en Cisne negro (Darren Aronofsky), que sí, que imagino que para los avezados en el terror les habrá parecido una chorrada pero oigan, a mí me dejaron con muy mal cuerpo.

También me sobrecogieron el aséptico y terrible proceso de tortura al que somete Antonio Banderas a su víctima en La piel que habito (Pedro Almodóvar), la belleza inherente a casi todos los planos generales de Melancholia (Lars Von Trier) y a muchos de El árbol de la vida (Terrence Malick) y el momento en el que Michelle Jenner decide volver a su casa en No tengas miedo, de Montxo Armendáriz. Brrr.

Inside Job (Charles Ferguson), aterradora toda ella, por muy documental de economía que sea.

Y la cojonuda secuencia inicial de Drive (Nicolas Winding Refn), un prodigio de planificación, montaje, contenido y música. Fuck yeah.

Lo más decepcionante

Si la decepción es algo que depende de las expectativas, tal vez debería dejar fuera de esto a Los chicos están bien (Lisa Chodolenko) y Criadas y señoras (Tate Taylor), de las que nada esperaba. Pero el relativo éxito crítico y su aparición entre las premiadas o candidatas a premios del año hacen que el resultado final sea mi cara de qué le vieron a esto. Si me dicen que están hechas ambas películas con un programa informático llamado “Cómo hacer candidatas sorpresa a los Oscar”, me lo creo.

La versión cinematográfica de Carlos, de Oliver Assayas me gustó lo suficiente pero salí del cine pensando que habían condensado mal la serie. Clint Eastwood y Benito Zambrano son dos apuestas casi siempre seguras pero tanto Hereafter como La voz dormida son profundamente decepcionantes. En un mundo mejor (Susanne Bier) ha sido aclamada, premiada y adorada y aún no he conseguido entender por qué.

Y mis dos palos reales de este año: Un método peligroso (David Cronenberg) y Super 8 (J.J. Abrams). Ninguna me pareció mala película, las dos me dejaron completamente indiferente.

Los papelones

No le dieron el Oscar a Jeff Bridges por Valor de Ley (Hermanos Coen). Mal hecho. Tampoco se lo dieron a la niña, Hailee Steinfeld. También mal hecho.

De los demás actores masculinos, muy bien Javier Bardem en Biutiful (Alejandro González Iñárritu), como decía Ramón Lobo “interpreta a un muerto, habla como un muerto, camina como un muerto”. Espléndido Wagner Moura reflejando cada aspecto de su atormentada personalidad en su rostro en Tropa de Elite 2 (José Padilha), y no menos bueno el trabajo de Edgar Ramírez en Carlos, transfigurado en el terrorista venezolano. Y Michel Piccoli, enternecedor en su composición de un papa asustado en Habemus papam de Nanni Moretti.

Ellas tuvieron mejor año que otras veces, y hemos podido disfrutar de enormidades como la de María León haciendo quedar mal al resto del reparto de La voz dormida, o las dos maravillosas Viola Davis y Octavia Spencer logrando una cierta dignidad para algo tan mediocre como Criadas y señoras. Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg están estupendas en Melancholia y el papel cojonudo que nos regala todos los años Michelle Williams esta vez lo hace en Meek’s cutoff, de Kelly Reichardt. Y dos españolas que me gustaron mucho: Enma Suárez entre desquiciada y “naif” en La mosquitera, de Agustí Vila; y la espeluznante interpretación de Michelle Jenner en No tengas miedo, que te hace preguntarte —incluso— por la vida personal de la actriz.

La semana que viene seguimos, esta vez con las chorradas.

Alberto Haj-Saleh | 14 de diciembre de 2011

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