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	<title type="text">Libro de Notas - Butaca no numerada</title>
	<subtitle type="text">diario de los mejores contenidos de la red en español</subtitle>
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	<updated>2022-09-06T17:49:23Z</updated>
	<author>
		<name>Marcos Taracido</name>
		<email>&#109;&#97;&#114;&#99;&#111;&#115;&#116;&#97;&#114;&#97;&#99;&#105;&#100;&#111;&#64;&#103;&#109;&#97;&#105;&#108;&#46;&#99;&#111;&#109;</email>
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	<entry>
		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
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		<published>2013-12-20T02:00:00Z</published>
		<updated>2013-12-19T06:25:58Z</updated>
		<title type="html">El final</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Toca resumen. El top 5, las cinco mejores películas del año para el que suscribe. El resumen, ya sabéis.</p>

	<p>No tengo un top five este año. Vi <em>La gran belleza</em> la semana pasada y salí conmovido y maravillado del cine, enamorado una vez más de <strong>Paolo Sorrentino</strong> y de su elegancia, de su manierismo, de su forma de filmar a las personas. También de <strong>Toni Servillo</strong>, posiblemente el mi actor favorito vivo, ese cínico &#8220;ma non troppo&#8221; escritor de 65 años que está de vuelta de sí mismo pero sin caer en la melancolía, con lo sencillo que puede llegar a ser eso. Sí, <em>La gran belleza</em> es un candidato tan claro a número uno del año, a ser esa película que no olvidaré de 2013&#8230;</p>

	<p>Cuando me preguntan cuál es la mejor película que he visto en mi vida digo que es <em>El Padrino</em>. Y lo digo de corazón, me parece que por mucho que se la alabe, que sea un tópico, un lugar común, que todo el mundo diga lo mismo&#8230; cojones, es que es la mejor, es que está en la cima porque se lo merece. Pero a lo mejor algún avispado insiste un poco y me dice: &#8220;No, pero cuál es tu película favorita <em>de verdad</em>&#8221;. Y entonces contesto, &#8220;ah, de verdad es <em>La princesa prometida</em>&#8221;, a la que una vez definí como <a href="http://librodenotas.com/butacanonumerada/23167/como-desees">el amor cinematográfico de mi vida</a>. </p>

	<p>La mejor película que he visto este año es <em>La gran belleza</em>. Pero mi película favorita es <em>Las ventajas de ser un marginado</em>, de <strong>Stephen Chbosky</strong>. Y lo es porque fui a verla dos veces en pantalla grande, porque la vi en un momento en el que la historia de esos tres adolescentes desterrados de la sociedad &#8220;normal&#8221; me retorció por dentro como hacía mucho que no hacía ninguna película. Porque pienso en ella constantemente, porque recuerdo detalles de lo que ocurre, porque sigue pareciéndome un increíble canto a la amistad más sincera, a la que consiste en cuidar del que tienes a tu lado, en cualquier circunstancia, en un año donde he necesitado que me cuiden y he cuidado a gente que lo necesitaba como nunca lo había hecho antes.</p>

	<p>Y porque después de todo <strong>Butaca no numerada</strong> nunca consiguió ser una columna sobre cine, siempre acabó siendo una columna sobre mí mismo viendo películas. Así que si tengo que ser sincero, esta, y no otra, es mi película del año.</p>

	<p>Y ahora, una vez más, le daré a &#8220;publicar&#8221;, programando la hora. Revisaré el texto pre publicado. Veré que los enlaces están bien. Luego echaré un vistazo a lo que ha escrito Marcos para <strong>Textos del cuervo</strong>, porque siempre me gusta leerlo un día antes que los demás. Y, un día más, seré infinito.</p>

	<p>Hasta pronto.</p>

	<p><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube.com/embed/XlWpupgrTCQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>La mejor película que he visto este año es <em>La gran belleza</em>. Pero mi película favorita es <em>Las ventajas de ser un marginado</em>, de <strong>Stephen Chbosky</strong>.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
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		<published>2013-12-11T00:13:51Z</published>
		<updated>2013-12-11T03:17:36Z</updated>
		<title type="html">También en 2013...</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Madre mia <em>La grande bellezza</em> de <strong>Sorrentino</strong>. Madre mia.</p>

	<p>Vamos con las tontás que nos ha dado este año de cine (del cine que he visto yo), que han sido muchas y muy variadas:</p>

	<p><strong><em>Lo más tontorrón</em></strong>: El concurso de baile de <em>El lado bueno de las cosas</em>, ya sabéis, esa película que habla de lo divertido que puede ser tener problemas mentales y que el acoso a una ex mujer se hace por amor y es bonito. La muy ridícula <em>femme fatale</em> que hace <strong>Catherine Zeta Jones</strong> en <em>Efectos secundarios</em> (y no hablemos de su relación lésbica. No lo hagamos). La cara de <span class="caps">INTENSITO</span> de <strong>Quim Gutiérrez</strong> en <em>La gran familia española</em>, tronco, relájate. Y los diálogos en <em>Stockholm</em>, todos ellos (y los de <em>Después de mayo</em>, que vaya tela).</p>

	<p><strong><em>Lo más extraño</em></strong>: la voz en off de <em>El muerto y ser feliz</em>, aunque uno se acaba acostumbrando bien a ella, ¿eh? El congelador de <em>Cabás</em>, un ente con vida propia. Y <strong>Didac Alcaraz</strong>, un ser humano alucinado y alucinógeno a lo largo de <em>Mi loco Erasmus</em>. ¡Consigue desconcertar a <strong>Miguel Noguera</strong> y todo! Oh, y esa santa, <span class="caps">ESA</span> <span class="caps">SANTA</span>, en <em>La grande bellezza</em>.</p>

	<p><strong><em>Lo más divertido</em></strong>: el impagable trío de azafatos, <strong>Javier Cámara</strong>, <strong>Raúl Arévalo</strong> y <strong>Carlos Areces</strong>, en <em>Los amantes pasajeros</em> (y sí, en especial la escena de la canción que ya vieron todos en el trailer). <em>El mundo es nuestro</em>: si eres sevillano no paras de reírte, si no lo eres ya he visto que también bastante. Esa prostituta hilarante que hace <strong>Rosa Torres</strong> en <em>Cabás</em>.</p>

	<p><strong><em>Lo más guapo</em></strong>: <strong>Brad Pitt</strong> caminando entre zombies, mirada al frente, el señor &#8220;petarlo&#8221; en <em>Guerra Mundial Z</em>. Me soplan por el telefonillo que <strong>Fassbender</strong> sale muy morboso en <em>El consejero</em>, y a su manera también lo es <strong>Ezra Miller</strong> en <em>Las ventajas de ser un marginado</em>. Los muy guapos enanos de <em>El hobbit</em> y el musculado <strong>Matthew McConaughey</strong> no pueden competir con <strong>Jamie Foxx</strong> en <em>Django desencadenado</em>: por el amor de dios, qué portento, qué señor.</p>

	<p>Y de ellas, he tenido un año muy de &#8220;not my cup of tea&#8221;, actrices que no suelen gustarme pero que han aparecido de algún modo en pantalla que algo se me ha removido por dentro. Así me ha pasado con <strong>Cate Blanchett</strong> en <em>Blue Jasmine</em>, con <strong>Verónica Echegui</strong> en <em>La gran familia española</em>, o con <strong>Cameron Diaz</strong> en <em>El consejero</em>, absolutamente salvaje y animal. Mis clásicas, <strong>Jessica Chastain</strong> en <em>Zero dark thirty</em> y <strong>Juliette Binoche</strong> en <em>Camille Claudel. 1915</em> siguen siendo dos bellezas aun sin quererlo. Pero me quedo con <strong>Emma Watson</strong>, todo dulzura, preciosa en <em>Las ventajas de ser un marginado</em>. ¡Y mayor de edad! (uf)</p>

	<p><strong><em>Lo más dulce</em></strong>: la chica iraní de <em>La mía classe</em> incapaz de explicar por qué no quería volver a Irán. Lo mucho que se cuidan entre sí los tres protagonistas de <em>Las ventajas de ser un marginado</em>. Y <strong>Quvenzhané Wallis</strong>, la valiente niña de <em>Bestias del sur salvaje</em>.</p>

	<p><strong><em>La película política</em></strong>: A su manera, <em>Bestias del sur salvaje</em> es la mayor y más honesta defensa de la libertad individual absoluta que he visto nunca.</p>

	<p><strong><em>Pues a mí me gustó</em></strong>:  Oigan, yo lloré con <em>Los miserables</em>. Que les vayan dando.</p>

	<p>Y la semana que viene, el top five: las dos primeras las tengo más que claras, las demás… ya veremos.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p><strong><em>Lo más guapo</em></strong>: <strong>Brad Pitt</strong> caminando entre zombies, mirada al frente, el señor &#8220;petarlo&#8221; en <em>Guerra Mundial Z</em>. Me soplan por el telefonillo que <strong>Fassbender</strong> sale muy morboso en <em>El consejero</em>, y a su manera también lo es <strong>Ezra Miller</strong> en <em>Las ventajas de ser un marginado</em>. Los muy guapos enanos de <em>El hobbit</em> y el musculado <strong>Matthew McConaughey</strong> no pueden competir con <strong>Jamie Foxx</strong> en <em>Django desencadenado</em>: por el amor de dios, qué portento, qué señor.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2013-12-04T03:07:42Z</published>
		<updated>2013-12-04T10:15:28Z</updated>
		<title type="html">Así que el 2013...</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Qué de polvo hay por aquí. Como si hiciera por lo menos un año que no entra nadie.</p>

	<p>En fin, que termina ya 2013 y ha sido un año algo decepcionante en lo cinematográfico para mí. Una gran primera mitad que se ha ido desinflando hasta tal punto que empiezo a preguntarme si el cine ya no me gusta como me gustaba antes o si he perdido capacidad de sorpresa o de apasionamiento por lo que veo en pantalla. Por primera vez en años no he tenido ninguna película que me haya dejado clavado en el asiento, no ha habido un <em>Drive</em>, un <em>Holy Motors</em>, un <em>Che</em> que me haya hecho salir bailando del cine. Buenas películas, alguna excelente, pero ninguna que me haya marcado. Aunque en una semana se estrena <em>La grande bellezza</em> de mi amado <strong>Paolo Sorrentino</strong>. Veremos.</p>

	<p>Entretanto vamos con el resumen del año, como marcan las costumbres de esta casa.</p>

	<p><strong>Lo más impactante</strong></p>

	<p>Esos cuarenta últimos minutos de <em>Zero Dark Thirty</em>, donde <strong>Jessica Chastain</strong> sale de plano y lo que vemos es la impecablemente resuelta, aséptica, limpia operación de captura de Osama Bin Laden por parte de un cuerpo de élite del ejército norteamericano. También la pérdida de control de <strong>Sandra Bullock</strong> después del primer impacto de la basura espacial en <em>Gravity</em>. Los cubos, ¡los cubos!, de <em>Cabin in the woods</em>. (<span class="caps">SPOILER</span>) Y el &#8220;cuarto de tortura&#8221; que construye <strong>Hugh Jackman</strong> para el pobre <strong>Paul Dano</strong> en <em>Prisioneros</em>. Madre de dios bendito.</p>

	<p>Y ha sido un año muy impactante en cuanto a sexo en la pantalla. Desde la escena del siluro (ahí lo dejo) de <strong>Cameron Díaz</strong> en <em>El consejero</em> hasta la incómoda, desagradable y humillante escena del stripper en <em>Paraíso: amor</em>. Y por supuesto ese infinito primer encuentro sexual entre <strong>Léa Seydoux</strong> y <strong>Adèle Exarchopoulos</strong> en <em>La vida de Adèle</em>: quince minutos de cuerpos dándolo todo para incomodidad, risitas, excitación y curiosidad de la platea.</p>

	<p>Oh, y un guiño a mi buen <strong>Pedro Toro</strong>, ese &#8220;bad guy&#8221; de la muy especial <em>Cabás</em> de <strong>Pablo Hernando</strong>: su primera aparición, baile incluido, es una de mis escenas favoritas del año.</p>

	<p><strong>Lo más decepcionante</strong></p>

	<p>El cine español, en general: sé que ha habido menos películas que otros años gracias a esa hermosa política de torturar nuestro cine que lleva a cabo nuestro gobierno, pero quitando alguna excepción en general he salido descontento de casi todas las películas españolas que he visto este año. Por concretar en un par: <em>La gran familia española</em> es una comedia espantosa y <em>Stockholm</em> es la mayor decepción por culpa del &#8220;hype&#8221; que he tenido y por unas interpretaciones opuestas a cualquier cosa que pueda gustarme.</p>

	<p>Creo que si <strong>Steven Soderbergh</strong> hubiese estado a mi lado lo habría matado con mis manos desnudas por el estropicio que hace con la segunda mitad de <em>Efectos secundarios</em> después de una primera parte brillante. Los mimados de la crítica francesa <strong>Assayas</strong> y <strong>Dumont</strong> se pierden en la propia contemplación de su ombligo en <em>Después de mayo</em> y <em>Camille Claudel. 1915</em> respectivamente. <em>Mud</em> tenía tan buena pinta que quedarme en &#8220;entretenida&#8221; me supo a muy poco. Y tres decepciones que tienen que ver más con mis expectativas que con el resultado final dela película en sí: no pudo darme más igual la Adèle de <em>La vida de Adèle</em>, <em>Turistas</em> es curiosa pero no vi revolución alguna ni nada particularmente reseñable, y <em>Searching for sugar man</em> se salva por su excelente banda sonora pero, eh, es como ver una película de Paulo Coelho.</p>

	<p><strong>Los papelones</strong></p>

	<p><strong>Cate Blanchett</strong>, poderosa, magnética, excesiva, brillante, espectacular en <em>Blue Jasmine</em>, la mejor interpretación femenina del año. Que <em>La vida de Adèle</em> me diese lo mismo no me impide ver el maravilloso trabajo de <strong>Adèle Exarchopoulos</strong> y <strong>Léa Seydoux</strong>, con un nivel de compromiso con la película insuperable. Y muchas más: inquietante y extrema <strong>Cameron Díaz</strong> en <em>El consejero</em>, fresquísima <strong>Tea Falco</strong> en <em>Tú y yo</em>, intensísima <strong>Marián Álvarez</strong> en <em>La herida</em>, valiente <strong>Margarete Tiesel</strong> en <em>Paraíso: amor</em>, simplemente maravillosa <strong>Greta Gerwig</strong> en <em>Frances Ha</em>. Qué buen año de actrices.</p>

	<p>Entre ellos, todos la miraban a ella pero yo me conmoví mucho más con <strong>Jean-Louis Trintignant</strong> en <em>Amour</em>. <strong>José Sacristán</strong> lo borda en <em>El muerto y ser feliz</em> una película tan especial como su interpretación. <strong>Mads Mikkelsen</strong> consigue sobrevivir a algo tan complicado como <em>La caza</em>, y con nota además. Es fácil ponerse del lado de <strong>Daniel Day-Lewis</strong> haciendo de <em>Lincoln</em> pero qué coño, es que se transforma en el presidente norteamericano, por mucha rabia que nos dé que lo haga todo tan bien. Y bastante inolvidable el descenso a la locura existencialista de <strong>Xabi Tolosa</strong> en <em>Cabás</em>.</p>

	<p>Pero quizás mi interpretación favorita del año es colectiva: la que nos regalan <strong>Emma Watson</strong>, <strong>Logan Lerman</strong> y <strong>Ezra Miller</strong> en <em>Las ventajas de ser un marginado</em>, desprendiendo un aura de autenticidad y de verdad como pocas veces he visto antes a tres actores adolescentes.</p>

	<p>Y la semana que viene hablamos de chorradicas. ¡Hasta entonces!</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>En fin, que termina ya 2013 y ha sido un año algo decepcionante en lo cinematográfico para mí. Una gran primera mitad que se ha ido desinflando hasta tal punto que empiezo a preguntarme si el cine ya no me gusta como me gustaba antes o si he perdido capacidad de sorpresa o de apasionamiento por lo que veo en pantalla. Por primera vez en años no he tenido ninguna película que me haya dejado clavado en el asiento, no ha habido un <em>Drive</em>, un <em>Holy Motors</em>, un <em>Che</em> que me haya hecho salir bailando del cine. Buenas películas, alguna excelente, pero ninguna que me haya marcado.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
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		<published>2012-12-26T09:00:43Z</published>
		<updated>2012-12-26T09:00:43Z</updated>
		<title type="html">Las cinco finales de 2012. Y el final</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Pues se acabó lo que se daba. No tengo la sensación de haber vivido un año excepcionalmente bueno en lo cinematográfico, sobre todo en lo que respecta al cine norteamericano, que en este 2012 me ha dado pocas alegrías (y no me pondré <em>autorista</em>: tampoco me ha dado grandes decepciones). En cualquier caso aquí va mi personal e intransferible lista de mis cinco películas favoritas vistas a lo largo de este año que se acaba.</p>

	<p><strong>5. <em>Una pistola en cada mano</em> de Cesc Gay</strong></p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3406t.jpg" alt="Pistola" /></center></p>

	<p>Qué agradable sorpresa me trajo esta película vista casi por casualidad hace apenas un par de semanas, recomendada por una amiga que no la había visto pero que se declaraba muy fan del director catalán. Un reparto excepcional con lo mejor que puedes encontrarte dentro del cine español: <strong>Eduard Fernández</strong>, <strong>Leonardo Sbaraglia</strong>, <strong>Javier Cámara</strong>, <strong>Clara Segura</strong>, <strong>Ricardo Darín</strong>, <strong>Luis Tosar</strong>, <strong>Eduardo Noriega</strong>, <strong>Candela Peña</strong>, <strong>Alberto San Juan</strong>, <strong>Leonor Watling</strong>, <strong>Jordi Mollá</strong> y <strong>Cayetana Guillén-Cuervo</strong>. Casi nada. Y están todos magníficos contando una historia que yo siempre había querido contar pero que después de lo bien que le ha salido a Gay casi que no voy a intentarlo: la historia de los hombres, en general, que son incapaces de hablar, de comunicarse con sinceridad, de expresarse, de no guardarse para adentro todas y cada una de las cosas que los corroe. Bien contada y mejor interpretada, sin duda ha sido la película española del año (y eso que <em>Grupo 7</em> me dejó bien contento).</p>

	<p><strong>4. <em>El topo</em> de Thomas Alfredson</strong></p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3405t.jpg" alt="Topo" /></center></p>

	<p>La primera película que vi en este año 2012 (y que para muchos es película de 2011) fue esta magnífica adaptación de la novela de <strong>John Le Carré</strong> con un reparto excepcional y una ambientación espectacular. Compleja, intrincada, inteligente y que trata con mucho respeto al público &#8212;que no es algo tan común&#8212;, <em>El topo</em> es una película de espías como las de antes, como las de siempre, con todo lo bueno que implica eso.</p>

	<p><strong>3. <em>The deep blue sea</em> de Terence Davies</strong></p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3407t.jpg" alt="Deep" /></center></p>

	<p>Y otra película como las de antes, en este caso un melodrama puro, enfocado con un romanticismo inaudito en los tiempos que corren. Una asombrosa <strong>Rachel Weisz</strong> interpreta a una mujer que arde de amor, un amor tan infernal y destructor que se lleva por delante su vida de mujer casada en posición acomodada y la condena a sufrir lo indecible, hasta el intento de suicidio, por un hombre al que ama de forma obsesiva, enfermiza, irreversiblemente maldita. Y todo eso pasado por el prisma estético hermoso y conmovedor de <strong>Terence Davies</strong>, con ese uso tan especial que siempre hace de la música y de las canciones. Una joya.</p>

	<p><strong>2. <em>This must be the place</em> de Paolo Sorrentino</strong></p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3408t.jpg" alt="Place" /></center></p>

	<p>Los que me conocen ya saben que <strong>Paolo Sorrentino</strong> es mi director de cine favorito de los que están vivos. He visto todas sus películas y la que menos me gustó &#8212;_L&#8217;uomo in più_&#8212; me parece mejor que casi cualquier película que veo normalmente. Su apuesta estética siempre es extrema, manierista, como eligen o eligieron hacer otros directores tan peculiares como <strong>Pedro Almodóvar</strong>, <strong>Federico Fellini</strong>, <strong>Wim Wenders</strong> o el propio <strong>Nicholas Ray</strong>, apuestas visuales que no siempre se digieren con facilidad y que a veces provocan rechazos. Yo me doy cuenta de mi total adhesión a lo que me propone Sorrentino cuando con sólo dos minutos de película ya estoy rendido a esa ex estrella del rock indescriptible que crea <strong>Sean Penn</strong> (que papelazo, madre) y sé que iré con él a su viaje por la América profunda en busca del nazi que torturó a su padre&#8230; o a donde quiera llevarme. Yo acepto.</p>

	<p><strong>1. <em>Holy Motors</em> de Leos Carax</strong></p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3409t.jpg" alt="Holy" /></center></p>

	<p>El señor de la fotografía es el propio <strong>Leos Carax</strong>, que al principio de la película se encuentra en una habitación de hotel en cuya pared arbolada encuentra una puerta secreta, un pasadizo oculto que le lleva al palco de una vieja sala de cine donde un grupo de espectadores asiste casi zombie a la proyección de una película muda, antiquísima, simplemente una persona en movimiento, el sentido de la maravilla del cine en su momento más primigenio. En la pantalla se mueven las cosas, es magia, magia a la que estamos acostumbrados y que aceptamos sin más, pero magia al fin y al cabo. Después <strong>Denis Lavant</strong>, el actor, El Actor, el protagonista prodigioso e infinito de una película excesiva, diferente, abrumadora y de la que nada puedo decir para no arruinar la experiencia de verla a todo aquel se atreva a ponerse enfrente de ella. Una puta obra maestra.</p>

	<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>

	<p>Son muchos años haciendo esta columna, casi cinco, semana tras semana con alguna vez que he hecho novillos aquí y allá. Más de 200 veces he aparecido por aquí los miércoles a contar lo que se me cruza por la cabeza sobre el cine, esa forma de cultura y de ocio que gobierna tantos aspectos de mi vida y sin el cuál no podría ni querría seguir viviendo. Al principio intenté ser un crítico más, luego descubrí que no sabía hacer eso, que sólo sé hablar de cine en primera persona, como si fuese mi blog, donde al final acabo no hablando de películas, sino hablando de mí mismo reflejado en ellas. Quise hablar de cine y al final solo me salió hablar de quién soy, a veces de quién fui, muchas de quién me gustaría ser.</p>

	<p>Ahora me siento cansado de escribir sobre ello. Es la realidad, y como tal os la cuento, y no se me ocurre ningún modo de cambiar esta sensación que dejándolo aquí, a lo mejor solo por una temporada. A lo mejor lo echo de menos en un par de meses y, aprovechando que Libro de Notas es mi casa, vuelvo fingiendo que aquí no ha pasado nada y que solo estaba de vacaciones.</p>

	<p>O a lo mejor no. Pero en cualquier caso ha sido genial estar por aquí estos años. </p>

	<p>Nos vemos en el cine.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Pues se acabó lo que se daba. No tengo la sensación de haber vivido un año excepcionalmente bueno en lo cinematográfico, sobre todo en lo que respecta al cine norteamericano, que en este 2012 me ha dado pocas alegrías (y no me pondré <em>autorista</em>: tampoco me ha dado grandes decepciones). En cualquier caso aquí va mi personal e intransferible lista de mis cinco películas favoritas vistas a lo largo de este año que se acaba.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
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		<published>2012-12-19T09:00:52Z</published>
		<updated>2012-12-18T18:39:48Z</updated>
		<title type="html">Resumiendo más</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Como siempre, apuro los últimos días del año en el cine, esperando quizás una maravilla llegada in extremis, como me pasó el año pasado con <em>Nader y Simin. Una separación</em>. Esta vez no ha podido ser y la nueva película de <strong>Jacques Audiard</strong>, <em>De óxido y hueso</em>, me ha dejado un desagradable sabor de boca y la certeza de que, para mi desgracia, no me entiendo nada con el director francés, que tantas alegrías da a tantos otros.</p>

	<p>Pero vamos con las chorradas, que es lo que nos interesa:</p>

	<p><strong><em>Lo más tontorrón</em></strong>: <strong>Charlize Theron</strong> en <em>Prometheus</em>&#8230; bah, <em>Prometheus</em> en general es tontorrona, tontorrona. Las relaciones amorosas en <em>Homes &amp; Watson. Madrid Days</em>, amorosas por llamarlas de algún modo, tan idiotas como esa <a href="http://unfollowmagazine.com/2012/11/lo-fi-miranda/">Magic Pixie Dream Girl</a> que interpreta <strong>Zoe Kazan</strong> en la muy fallida <em>Ruby Sparks</em>. Y por supuesto las <a href="http://www.youtube.com/watch?v=H0FoAilP1K0">caras de actor a lo Joey</a> que pone <strong>Ben Affleck</strong> en <em>Argo</em>. (Así, entre nosotros, tampoco acabé de encontrar la poesía en la chavalada de <em>Amanecidos</em>, de <strong>Pol Aregall</strong> y <strong>Yonay Boix</strong>, pero lo diré en voz baja por si los hipsters se enfadan).</p>

	<p><strong><em>Lo más extraño</em></strong>: En un año en el que he visto la marciana (y fabulosa) <em>El caballo de Turín</em> de <strong>Bela Tarr</strong> y <em>Holy Motors</em>, pocas cosas más extrañas voy a encontrar. Tal vez las piezas del puzzle que compone <em>Diamond Flash</em>, extrañas sueltas, extrañas unidas. Y <em>Moonrise Kingdom</em>, claro, lo que pasa es que cuando uno se ha tragado ya unas cuantas de <strong>Wes Anderson</strong> digamos que el extrañamiento se reduce bastante.</p>

	<p><strong><em>Lo más divertido</em></strong>: Reconozco que llegué a desternillarme de verdad con muchos momentos de <em>Promoción Fantasma</em>, de <strong>Javier Ruiz Caldera</strong>, sobre todo con esa pedazo de vis cómica maravillosa que tiene <strong>Alexandra Jiménez</strong>. <strong>Frances McDormand</strong> está divertida al máximo en <em>This must be the place</em>, al igual que <strong>Carlos Areces</strong> en <em>Extraterreste</em>. Y ciertos cabronismos del del jovencito <strong>Ernst Umhauer</strong> en <em>En la casa</em> son perversamente divertidos. Oh, oh, y <strong>Javier Cámara</strong> en <em>Una pistola en cada mano</em>, nada es más gracioso que Cámara cayéndose con todo el equipo en primer plano.</p>

	<p><strong><em>Lo más guapo</em></strong>: Esa belleza antigua de <strong>Rachel Weisz</strong> en <em>The deep blue sea</em> se lleva la palma este año en cuanto a féminas. <strong>Anne Hathaway</strong> no es de mis favoritas, pero el cuero de Catwoman le iba más que bien. De las españolas me quedo &#8212;para variar&#8212; con la choni de ojazos <strong>María León</strong> en <em>Carmina o revienta</em> y me gustaron la belleza inquietante de <strong>Rocío León</strong> en <em>Diamond Flash</em> y la femme fatale de <strong>Maribel Verdú</strong> en <em>Blancanieves</em>, pero sin duda la secuencia femenina más hermosa del año nos la regaló <em>L&#8217;Apollonide</em>, con esas prostitutas del cambio de siglo aseándose antes de empezar su dura jornada.</p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3398t.jpg" alt="Apollonide" /></center></p>

	<p>Entre ellos traeré a dos clásicos, <strong>Brad Pitt</strong> duro y seco en <em>Mátalos suavemente</em> y <strong>George Clooney</strong> impecable y envidiable como siempre en <em>Los descendientes</em>. <strong>Mario Casas</strong> no tiene que mover un músculo en <em>Grupo 7</em> para seguir siendo físicamente impresionante y <strong>Michael Fassbender</strong> se ha convertido en una obsesión para más de una amiga mía, no sé si debido a sus (largas) medidas en <em>Shame</em>. Me huelo que la imponente y bestial presencia de <strong>Matthias Schoenaerts</strong> en <em>De óxido y hueso</em> también revolverá en el asiento a unas cuantas y cuantos.</p>

	<p><strong><em>Lo más dulce</em></strong>: El abrazo del <em>Profesor Lazhar</em> a una de sus pequeñas alumnas, que ya no sabe como decir que se siente angustiada y confusa por el suicidio de su profesora.</p>

	<p><strong><em>La película política</em></strong>: Es el hueco destinado a <em>Argo</em>, pero le adelanta por la derecha <em>Mátalos suavemente</em>, obvia y frontalmente política. Y mucho mejor que el filme de Affleck.</p>

	<p><strong><em>Pues a mí me gustó</em></strong>: Me reí antes, durante y después de verla, sus casi dos horas y media se me pasaron volando y volvería a verla ahora mismo con cualquiera que me lo pidiera. Lo siento, amado público, pero a mí el Holmes de <strong>José Luis Garci</strong> me gustó. También me gusta Sandra Bullock, vaya.</p>

	<p>La semana que viene mis cinco favoritas del año, pero no hay que ser muy avispado para saber por donde andarán los tiros. ¡Nos vemos entonces!</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p><strong><em>Lo más extraño</em></strong>: En un año en el que he visto la marciana (y fabulosa) <em>El caballo de Turín</em> de <strong>Bela Tarr</strong> y <em>Holy Motors</em>, pocas cosas más extrañas voy a encontrar. Tal vez las piezas del puzzle que compone <em>Diamond Flash</em>, extrañas sueltas, extrañas unidas. Y <em>Moonrise Kingdom</em>, claro, lo que pasa es que cuando uno se ha tragado ya unas cuantas de <strong>Wes Anderson</strong> digamos que el extrañamiento se reduce bastante.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-12-12T08:43:53Z</published>
		<updated>2012-12-11T22:48:08Z</updated>
		<title type="html">Resumiendo</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Quedan tres semanas de esta columna y toca hacer resumen del año. Resumir, echar un vistazo a lo que he visto&#8230; por primera vez en mucho tiempo este año lo he pasado en España, he visto las mismas películas que la mayoría de mis lectores y he dejado de ver algunas de las importantes, o de las famosas, o de las que estaban en boca de todos. He hecho una lista de lo que he visto para recordar y que no se me pase ningún comentario.</p>

	<p>He pensado en dejarlo, en que ya no tengo demasiadas cosas que decir sobre cine, o que no tengo demasiadas ganas de decirlas. Tal vez lo haga.</p>

	<p>Pero de momento vamos con el resumen, y a ver qué pasa.</p>

	<p><strong>Lo más impactante</strong></p>

	<p>Cada una de las secuencias de viento de <em>The turin horse</em>, de <strong>Bela Tarr</strong>, anunciando un fin del mundo asombrosamente terrenal que se hace más real mientras más sobrenatural se vuelve. Y no se acababa el mundo, y tampoco tengo muchas cosas mejores que decir de ella, pero reconozcamos que las naves, la base, la ambientación, el fondo del decorado en suma de <em>Prometheus</em> es francamente arrabatador.</p>

	<p>Y la violencia, claro, a mí la violencia en primer plano, la violencia del cuerpo a cuerpo, no la de las explosiones y las bombas, la violencia de los puñetazos o los bofetones, no la de las artes marciales siempre me impacta muchísimo. La violencia del entrenador de <em>Alps</em> de <strong>Yorgos Lanthimos</strong> hacia sus &#8220;empleadas&#8221;; la de <strong>Peter Stormare</strong> hacia cualquier cosa y que lucha constantemente por contener en <em>Small town murder songs</em>; la violencia, en fin, de la infinita e insoportable paliza que recibe <strong>Ray Liotta</strong> en primer plano en la excelente <em>Mátalos suavemente</em>, de <strong>Andrew Dominik</strong>.</p>

	<p>Oh, y el pene de <strong>Michael Fassbender</strong> en <em>Shame</em>. Impactar, lo que se dice impactar, impacta.</p>

	<p><strong>Lo más decepcionante</strong></p>

	<p>Cuando alguien como <strong>Jaime Rosales</strong> bordea tanto el abismo en sus películas, que en algún momento caiga en la mediocridad, como pasa con <em>Sueño y silencio</em> no se debería considerar exactamente una &#8220;decepción&#8221;, porque esa posibilidad siempre estuvo presente. El <em>Hugo</em> de <strong>Scorsese</strong> me dio lo mismo y la última de <strong>Woody Allen</strong> me dejó francamente frío.</p>

	<p>Yo no es que esperase grandes cosas del último Batman de <strong>Nolan</strong>, pero sí que esperaba pasármelo bien con él, como con la anterior, y no ver el pequeño coñazo que vi. En ese sentido mucho mejor <em>Prometheus</em>, que es una chorrada como un piano pero reconozco que me divertí viéndola. Lo que pasa es que no creo que del modo que la película esperaba conseguir de mí como espectador.</p>

	<p><em>Ruby Sparks</em>, de los directores de <em>Little Miss Sunshine</em> es una nadería mal escrita y que hace que la espera para la segunda película no haya merecido la pena. Y <em>Argo</em> es una película relativamente entretenida, más o menos bien hecha, con actores neutros o pésimos, con un final de risa, y que no se merece ni uno solo de los elogios ni de las expectativas que había generado. En ese sentido, podría decir que la película de <strong>Ben Affleck</strong> ha sido mi decepción del año.</p>

	<p><strong>Los papelones</strong></p>

	<p>Lo que hace <strong>Dennis Lavant</strong> en <em>Holy motors</em> es una barbaridad prácticamente insuperable, él es el actor (y los actores) del año. Cerquita le anda el <strong>Sean Penn</strong> y la increible composición de ex rockero que hace en <em>This must be the place</em>, y justo debajo dos profesores: <strong>Fellag</strong>, el inolvidable <em>Profesor Lazhar</em>; y <strong>Fabrice Luchini</strong>, el cínico y no del todo limpio profesor Germain de la muy interesante <em>En la casa</em>, de <strong>François Ozon</strong>. Y no quiero olvidarme del asombroso debut de <strong>Aniello Arena</strong> como un aspirante a entrar en la casa de Gran Hermano en <em>Reality</em> de <strong>Matteo Garrone</strong>, ni tampoco de esos tres minutos de <strong>George Clooney</strong> despidiéndose de su esposa en coma en <em>Los descendientes</em> y haciéndome inclinar la cabeza con respeto cada vez que lo veo.</p>

	<p>De ellas, <strong>Rachel Weisz</strong> interpreta a una mujer como las de antes en un melodrama como los de antes en <em>The deep blue sea</em>, y <strong>Maribel Verdú</strong> es una divertida y excesiva &#8212;para bien&#8212; villana como las de antes en <em>Blancanieves</em>. Las chicas de la estupenda <em>Una pistola en cada mano</em> de <strong>Cesc Gay</strong> están cuanto menos tan bien como los chicos, en una película donde ellos son los que toman la palabra. Esplendorosas, enormes, magistrales las dos León, <strong>Carmina</strong> y <strong>María</strong>, llenando la pantalla en cada gesto, en cada palabra, en cada mirada, en cada risa alocada de <em>Carmina o revienta</em>. Y que no se me queden atrás las actrices de <em>Diamond Flash</em>, de <strong>Carlos Vermut</strong>, en especial <strong>Ángela Villar</strong> y <strong>Rocío León</strong>, personificando el mejor trabajo de casting y de dirección de actores que he visto en años.</p>

	<p>Y la semana que viene: ¡las tontadas!</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Quedan tres semanas de esta columna y toca hacer resumen del año. Resumir, echar un vistazo a lo que he visto&#8230; por primera vez en mucho tiempo este año lo he pasado en España, he visto las mismas películas que la mayoría de mis lectores y he dejado de ver algunas de las importantes, o de las famosas, o de las que estaban en boca de todos. </p>]]></summary>
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	<entry>
		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-12-05T10:25:52Z</published>
		<updated>2012-12-05T10:44:06Z</updated>
		<title type="html">Puro goce</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Perdónenme, lectores, los seis o siete que tengo. Perdónenme por no hacer un gran texto sobre <em>Holy Motors</em>, aunque se lo merezca, cada vez se me da peor hacer algo parecido a crítica cinematográfica, cada vez vivo más el cine en pura primera persona, en una suerte de solipsismo del que no puedo desembarazarme. Yo les cuento la película que he visto y lo que he sentido con ella y ya ustedes veran, no me usen como guía, si es que alguno me usa de ese modo.</p>

	<p>Perdónenme también que esta columna, la última antes del tradicional resumen del año, vaya a ser tan breve y tenga la desvergüenza de poner dos vídeos, que ocupan espacio pero no creado por mí. Y que uno de los vídeos sea musical, concretamente de la banda <strong>Beirut</strong>, concretamente de la canción <em>Nantes</em>, interpretada en una calle de París, con sonido no óptimo pero que cuya combinación de imágenes y música me retuerce y me emociona y me pone de pie, literalmente.</p>

	<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/R781LDKOVJE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Y les traigo a Beirut y concretamente ese vídeo porque en él pensé cuando, en mitad de la película de <strong>Leos Carax</strong> su protagonista, monsieur Oscar, se toma un respiro y entra en una iglesia y agarra un acordeón. Y yo necesito levantarme en la sala de cine, aunque no puedo, para bailar o para acompañar con las palmas o para expresar de algún modo el puro goce que me está tocando vivir.</p>

	<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/QdvBLFI5kIs" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Perdónenme, lectores, los seis o siete que tengo. Perdónenme por no hacer un gran texto sobre <em>Holy Motors</em>, aunque se lo merezca, cada vez se me da peor hacer algo parecido a crítica cinematográfica, cada vez vivo más el cine en pura primera persona, en una suerte de solipsismo del que no puedo desembarazarme.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-11-28T08:50:40Z</published>
		<updated>2012-11-28T10:28:49Z</updated>
		<title type="html">Las cosas de palacio</title>
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		<id>tag:librodenotas.com,2012-11-27:77c262b7562572606450a68115f67ab6/5799d171f354bb018930457869c9a4d3</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Aunque hasta el 31 de diciembre todavía puede crecer la lista, en <a href="http://premiosgoya.academiadecine.com/candidaturas/">la web de los Premios Goya</a> ya se puede ver la lista de precandidatas en todas las candidaturas de los premios del cine español de 2012, es decir, todas las películas que optan a alguno de los premios y que han presentado los requisitos necesario para ser seleccionadas (exceptuando casos como los cortometrajes, que tienen una reglamentación específica).</p>

	<p>Estuve buceando un rato ayer entre las precandidaturas y mi objetivo era bastante claro: comprobar si <em>Diamond Flash</em> de <strong>Carlos Vermut</strong> estaba entre las seleccionadas, en especial en las categorías de Dirección Novel y de Actriz Revelación, donde tanto <strong>Ángela Boix</strong> como <strong>Rocío León</strong> han hecho méritos de sobra para estar entre las candidatas. Pero no. Ni rastro de ella, y en seguida me imagino que, al no haber tenido un estreno &#8220;convencional&#8221;, en su sala de cine normal durante unas semanas, no habría cumplido alguno de los requisitos del reglamento (cosa que confirma al rato el propio Vermut en su cuenta Twitter).</p>

	<p>Para asegurarme, me descargué el reglamento de los Premios Goya 2013 y efectivamente encuentro las razones. En su segunda página, la normativa ya pone como requisito <em>&#8220;Haber permanecido en cartel un mínimo de siete días consecutivos, excepto las películas documentales, cuyo plazo mínimo en cartel será de 3 días.&#8221;</em> En efecto <em>Diamond Flash</em> se ha ido viendo aquí y allá, en festivales, en salas culturales y en otros centros, pero estreno en salas durante una semana pues no. Aún así pensé en la posibilidad de que antes del 31 de diciembre <a href="http://www.artisticmetropol.es/">alguna sala alternativa</a> se podría animar a tener la película una semana en cartel para darle esta posibilidad, después de todo cosas más chungas han hecho otros directores con Oscar, barba y fumadores empedernidos y luego se han encontrado cubiertos de candidaturas, así que ¿por qué no? De nuevo el reglamento me lo aclara:</p>

	<blockquote>
		<p>Las películas que, en cualquier versión, hayan tenido su primera exhibición pública o distribución mediante cualquier procedimiento distinto a la exhibición en salas comerciales, no serán elegibles para los Premios Goya en ninguna de sus categorías. Esto incluye emisión televisiva, vídeo doméstico y transmisión por Internet.</p>
	</blockquote>

	<p>Vaya por dios. Pues Diamond Flash lleva ya unos cuantos meses en <a href="http://www.filmin.es/pelicula/diamond-flash">Filmin</a> y su <span class="caps">DVD</span> salió hace bastante poco a la venta, así que mi gozo en un pozo. Pero&#8230;</p>

	<p><em>Diamond Flash</em> ha sido <a href="http://librodenotas.com/butacanonumerada/22587/el-ultimo-superheroe">un pequeño fenómeno cinematográfico</a> este año en España. Hecha con muy poco dinero, la película ha cosechado críticas excelentes y su éxito en cada festival o cada sala en los que se ha proyectado ha sido absoluto. La revista <em>Caimán. Cuadernos de Cine</em> le dedicó una página entera de crítica positiva (y son muy suyos), y su éxito alternativo fue tal que los principales periódicos y otros medios españoles se han hecho eco de ello e incluso le han dedicado entrevistas y reportajes. Carlos ha sido jurado de Noves Visions en el festival de Sitges, y su estreno en Filmín fue un éxito inmediato, se llevó bastante tiempo como la película más descargada de la plataforma.</p>

	<p><em>Diamond Flash</em> es una de las películas más importantes de 2012, por muchas razones. Una de ellas por su calidad y su originalidad como película. Pero a la Academia eso le ha dado exactamente igual. Otros de los fenómenos del año ha sido <em>El mundo es nuestro</em>, de <strong>Alfonso Sánchez</strong>, que ha conseguido verse por todo el territorio nacional gracias al empeño personal de su director y de sus productores y que al poco de verse en cine se encontraba ya en <a href="http://www.filmin.es/pelicula/el-mundo-es-nuestro">Filmin</a>. Aún más espectacular ha sido el caso de <a href="http://librodenotas.com/butacanonumerada/23211/el-drama-en-el-recuerdo">Carmina o revienta</a> de <strong>Paco León</strong>, que se estrenó a la vez en Filmin, en <span class="caps">DVD</span> y en cines, y cuya situación de vacío legal con respecto al reglamento (se estrenó al mismo tiempo en los tres sitios así que estrictamente no se estrenó <em>antes</em> en ninguno de ellos) ha permitido que pueda estar entre las precandidatas. Alfonso Sánchez, Paco León y Carlos Vermut, qué trío más majo de candidatos a dirección novel tendríamos ahí.</p>

	<p>Sólo que Carlos se quedará fuera porque la Academia tiene entre manos una normativa obsoleta y absurda, que directamente considera que <em>Diamond Flash</em> no es una película española, o no es una película de verdad, o no ha tenido un estreno de verdad o vete tú a saber qué. Si Paco León hubiese estrenado su película en Internet el jueves y en cine el viernes ya no estaría entre los precandidatos. Si Alfonso Sánchez hubiese estrenado la suya online, como hizo con el <a href="http://www.youtube.com/watch?v=7e8w9HZgw9c">famoso corto protagonizado por los dos personajes de <em>El mundo es nuestro</em></a> estaría en la misma situación que Carlos Vermut.</p>

	<p>En un momento en el que los recortes y la política cultural (je) de España está fulminando la &#8220;clase media&#8221; cinematográfica de nuestro país, unos cuantos cineastas se están buscando las habichuelas para estrenar de un modo u otro, para conseguir que su película se vea &#8212;y pasando por caja, ojo&#8212;, para encontrar alternativas a un sistema cada vez más hermético y encerrado en sí mismo, cada vez más hostil y violento con casi cualquier intento de ingresar en él.</p>

	<p>Pero eso a la Academia, digo, le da igual. Así que, con permiso, que no lo llamen los premios del cine español. Como mucho de una parte del cine español, la que no es despreciada desde su propio reglamento.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Estuve buceando un rato ayer entre las precandidaturas de los Goya y mi objetivo era bastante claro: comprobar si <em>Diamond Flash</em> de <strong>Carlos Vermut</strong> estaba entre las seleccionadas, en especial en las categorías de Dirección Novel y de Actriz Revelación, donde tanto <strong>Ángela Boix</strong> como <strong>Rocío León</strong> han hecho méritos de sobra para estar entre las candidatas. Pero no. Ni rastro de ella.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-11-21T08:46:14Z</published>
		<updated>2012-11-22T11:01:08Z</updated>
		<title type="html">Nadie sabe nada (otra vez)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/butacanonumerada/23382/nadie-sabe-nada-otra-vez" />
		<id>tag:librodenotas.com,2012-11-21:77c262b7562572606450a68115f67ab6/51e75bef8840b041d2dbc49a1a69d953</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>En un acto de sinvergonzonería sin igual, esta columna de hoy no va a ser mía, sino que la autoría corresponderá a <strong>William Goldman</strong>, uno de mis seres humanos favoritos, entre otras muchas cosas por ser el responsable de libro y guión de <em>La princesa prometida</em>, que ya saben que son palabras mayores. Lo siguiente es básicamente un parafraseo hecho de memoria de un episodio relatado en su fantástico primer libro autobiográfico, <em>Aventuras de un guionista en Hollywood</em>.</p>

	<p>Goldman es quien acuñó, o al menos popularizó, esta frase que repito tan a menudo de &#8220;Nadie sabe nada&#8221; aplicada al mundo del cine. Nadie sabe lo que va a triunfar, lo que le va a gustar al público, cuál va a ser el nuevo rostro revelación o cómo es posible que esa película de alto presupuesto y estrellas en el reparto se haya pegado semejante guantazo. Un buen ejemplo de esto se ve en la primera película de Goldman como guionista, la que le introdujo definitivamente en la industria hollywoodiense. Se trata de <em>Harper, investigador privado</em> (1966), una revitalización del género negro clásico protagonizada por un ya bastante consagrado <strong>Paul Newman</strong>.</p>

	<p><iframe frameborder="0" width="480" height="204" src="http://www.dailymotion.com/embed/video/x3u3gq"></iframe><br />
<a href="http://www.dailymotion.com/video/x3u3gq_harper-theatrical-trailer_shortfilms" target="_blank">Harper (Theatrical Trailer)</a> <i>por <a href="http://www.dailymotion.com/NakedBrotha2007" target="_blank">NakedBrotha2007</a></i></p>

	<p>Goldman había escrito algunas novelas y había intentado adaptar algunas a la gran pantalla cuando se le presentó la oportunidad de escribir la historia del millonario desaparecido encargado al algo cínico y eficiente detective Lew Harper. Goldman sabía que había hecho un buen trabajo, pero los nervios le comían por dentro a falta de pocos días para el preestreno del filme, en una de esas &#8220;sesiones con público&#8221; donde aún antes del estreno oficial se podía decidir algún cambio en el montaje en función de las reacciones de los espectadores. Y a falta de esos pocos días estaba cuando recibió la llamada de uno de los productores, que le dijo que necesitaba que escribiese a todo correr una secuencia más, una secuencia para los créditos de inicio de la película. No querían poner créditos en negro, querían superponerlos a la película ya comenzada, así que había que escribir una introducción de tres o cuatro minutos, que presentase al detective privado.</p>

	<p>A todo correr Goldman esbozó una secuencia sencilla y la envió urgentemente con un mensajero. Al poco, con el corazón en un puño, el guionista asistió a escondidas a la primera proyección de la primera película escrita por él que llegaba a la gran pantalla. Se acomodó y, aterrorizado, observó las reacciones del público. Las luces se apagaron y ahí estaba la secuencia que él había escrito deprisa y corriendo, para solventar el trámite, muy poco tiempo atrás. La película comenzaba con Harper despertándose en su oficina vestido, donde evidentemente se queda a dormir con frecuencia. Somnoliento dedica una mirada a una foto de su mesa de despacho y luego se dirige a la cafetera donde, vaya por dios, no hay filtros de café en la caja. Goldman escucha alguna risita ante esto pero la secuencia continúa con Paul Newman mirando alrededor desesperado y, finalmente, dirigiéndose a la papelera para recuperar el filtro del día anterior, cosa que provoca una clara hilaridad en la sala. Harper pone el filtro usado, hace el café, se lo sirve en su taza, le da un sorbo&#8230; y deja escapar una mueca de horror ante el brebaje infame que está bebiendo. Ahora sí, sin más cortapisas, los espectadores que llenan el preestreno de <em>Harper, investigador privado</em> estallan en una sonora y gozosa carcajada y rompen a aplaudir. Goldman los miró alucinado y emocionado: aquella gente <span class="caps">ADORABA</span> a Harper, irían con él al infierno si fuera necesario, y sólo llevaban dos minutos de película, en una secuencia escrita para salir del paso apenas unos pocos días antes. Después de aquello la película fue coser y cantar y el éxito fue absoluto.</p>

	<p>Nadie sabe nada.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Goldman es quien acuñó, o al menos popularizó, esta frase que repito tan a menudo de &#8220;Nadie sabe nada&#8221; aplicada al mundo del cine. Nadie sabe lo que va a triunfar, lo que le va a gustar al público, cuál va a ser el nuevo rostro revelación o cómo es posible que esa película de alto presupuesto y estrellas en el reparto se haya pegado semejante guantazo. </p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-11-07T09:06:36Z</published>
		<updated>2012-11-07T09:06:36Z</updated>
		<title type="html">Las películas</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/butacanonumerada/23312/las-peliculas" />
		<id>tag:librodenotas.com,2012-11-07:77c262b7562572606450a68115f67ab6/e02d749c1945d0dc1d92012b8b42c1db</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Con cuatro días por delante fui en un tren nocturno a Galicia a pasar el puente, y Galicia me recibió como sólo ella sabe hacerlo: lloviendo todo el rato. Cuando se visita a la familia y es familia a la que ves poco, las comidas pantagruélicas son la principal razón de ser de tus familiares que, al ritmo de la famosa canción &#8220;no he preparado nada para comer&#8221;, llenan durante horas la mesa de manjares como albóndigas, fideos con mejillones, espárragos y mayonesa casera, pollo asado, tarta de manzana y otras cinco mil cosas más.</p>

	<p>Cuando uno acaba de comer y sigue lloviendo y sigue otoñeando, la única solución decente es agarrar al gato y a la manta y decidir que hace mucho tiempo que no tienes cuatro días por delante para leer y ver películas. Pillé el primer <span class="caps">DVD</span> que encontré por ahí y me puse a ver <em>Exit through the gift shop</em>, ese documental extraño y fullero de <strong>Banksy</strong> que empieza contando una cosa para terminar contando otra, que tiene una mitad casi naturalista y convencional para derivar en una <em>screwball</em> delirante en su tramo final con momentos brillantes, sobre todo en las declaraciones a cámara (&#8220;Siempre le digo a la gente que tiene que buscar su manera de expresar su arte. He dejado de decir eso&#8221;).</p>

	<p>&#8220;¿Qué te apetece esta noche?&#8221;, le dije al gato 24 horas más tarde, cuando nos arrastramos desde el banquete propio de aldea gala que nos había preparado su madre como cena. &#8220;Un clásico&#8221;. Siempre le apetece un clásico, no sé por qué pregunto. Eché mano de una lata de películas de <strong>Preston Sturges</strong> y <strong>Ernest Lubitsch</strong> que andaba por ahí y saqué una película que no conocía de este último, <em>Una hora contigo</em>, de 1932. Y vaya comedia musical descocada y sinvergüenza que nos echamos a la cara. <strong>Maurice Chevalier</strong> haciendo de doctor parisino casado felizmente con una alegre y algo alocada muchacha que se encuentra de repente con la mejor amiga de esta, Mitzi, que decide echarle el lazo al marido de su amiga cueste lo que cueste. Impúdica, frívola, atrevida y divertida a rabiar, esos momentos de Chevalier cantando a cámara buscando comprensión y solidaridad por parte del sector masculino de los espectadores han entrado ya a formar parte de mi panteón cómico para siempre.</p>

	<p>Entre las quince horas que dormí la noche anterior y mi estómago trabajando a destajo para digerir todo lo ingerido, me encuentro insomne y con ojos de lechuza y dejo la cama para no molestar al gato, que duerme plácidamente, y me acomodo en el sofá a ver si encuentro algo que ver en la tele. &#8220;Hombre, <em>Anchorman</em>, la película favorita de Noel Ceballos, y justo empieza&#8221;. Y ahí está la comedia delirante sobre el equipo de las noticias de televisión de San Diego y la amenaza en forma de presentadora voraz con la cara y piernas de <strong>Christina Applegate</strong> y con un humor tan profundamente americano que a mí me deja un poco sin encontrarle el punto.</p>

	<p>Después de la película me adormilo un par de horas y vuelvo a abrir los ojos con el primer sol en tres días entrando por la ventana y con los títulos de crédito de inicio de una tal <em>Napoleon Dynamite</em> de <strong>Jared Hess</strong> que empieza en ese momento. Y ahí es donde encuentro esa película alucinante que uno a veces se topa por casualidad sin saber qué demonios está viendo y que ya sabe que no se le va a olvidar en la vida. Una película sobre un adolescente en una pequeña ciudad de Idaho y en la que todos, absolutamente todos los personajes que aparecen son marcianos y disfuncionales, como el reverso cómico &#8212;y mucho menos cruel&#8212; de las películas de <strong>Todd Solondz</strong>. </p>

	<p>En la última tarde antes del domingo, día de tren de vuelta, me quedo solo en casa mientras el gato va con su madre a acicalarse los bigotes. Ando un poco zombie por el insomnio anterior y busco algo con lo que pasar la tarde cuando doy con la autonómica gallega y sí, ese es <strong>Clint Eastwood</strong> y no tardo en reconocer el principio de <em>Gran Torino</em>. Trato de ponerla en V.O pero la tele gallega decide que o en gallego o nada, así que me pongo cómodo y me dispongo a pasar dos horas con ese maldito polaco racista que, maravillas de la tecnología, va a hablarme en gallego durante todo ese tiempo. Fuera se va a haciendo de noche y creo que ha sido un gran fin de semana después de todo.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Cuando uno acaba de comer y sigue lloviendo y sigue otoñeando, la única solución decente es agarrar al gato y a la manta y decidir que hace mucho tiempo que no tienes cuatro días por delante para leer y ver películas.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-10-24T09:06:11Z</published>
		<updated>2012-10-24T11:25:55Z</updated>
		<title type="html">Granito de Arena</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>La semana pasada saltó la noticia de que una de las triunfadoras del público durante el Festival de Sitges de este año, la película de <strong>Drew Goddard</strong> <em>Cabin in the woods</em>, no se estrenará en salas comerciales en España. Esta producción de <strong>Joss Whedon</strong> ya había conseguido bastante fama después de su presencia en otros festivales internacionales&#8230; y de muchos fans del cine de género que se la habían ido descargando durante los pasados meses y habían generado una expectación que se ve parcialmente frustrada por su no estreno.</p>

	<p>En esas estábamos cuando la cuenta twitter de uno de los portales de referencia del cine de terror y fantástico en España, <a href="http://www.aullidos.com/">Aullidos.com</a>, publica este mensaje:</p>

	<p><center><img src="http://librodenotas.com/images/3369.png" alt="Aullidos" /></center></p>

	<p>Las reacciones llegaron de inmediato y bastante encontradas: muchos reaccionaron contra el mensaje diciendo que esa inferencia piratería-no estreno era un absurdo y que de hecho la película ha generado expectación precisamente por su presencia en Internet; otros daban la razón al tuit diciendo que no se puede ignorar ese factor en la decisión final de la distribuidora.</p>

	<p>Yo&#8230; pues no lo sé. Y como siempre que no sé lo que hago es preguntar a los que creo que sí que saben, a ver qué me dicen. Hablé con unos cuantos amigos y conocidos relacionados de un modo u otro con el mundo del cine y lancé básicamente dos preguntas:</p>

	<p><strong>¿Crees que la piratería ha tenido algún tipo de incidencia en el no estreno de <em>Cabin in the woods</em>?</strong></p>

	<p>El crítico <a href="http://librodenotas.com/emperador-de-los-helados.blogs.fotogramas.es/"><strong>Noel Ceballos</strong></a> responde con total sinceridad: <em>&#8220;No lo sé. El problema en este debate es que se trata de un asunto complejísimo y todos creemos tener todas las respuestas. Desconozco si Vértice (la distribuidora) ha hecho estudios de mercado o si, simplemente, ha considerado que el runrún que se escucha por ahí es un dato fiable para tratarla película como eso, tan vaporoso, que se conoce como &#8216;éxito de descargas (ilegales)&#8217;&#8221;</em>. El cineasta <strong>Nacho Vigalondo</strong> sí ve ese &#8220;granito de arena&#8221;: <em>&#8220;No tiene sentido señalarla como único factor, pero eliminarla de la ecuación es igual de absurdo. A veces parece que la gente cree que ciertas películas no se estrenan antes por gusto de las distribuidoras.&#8221;</em> Y añade <em>&#8220;Lo que no se dice casi nunca es que la piratería no afecta de un modo uniforme a todo tipo de cine. No rebaja la taquilla general, sino que la polariza. El cine intermedio está saliendo de las salas. Incluso un fan de &#8216;Cabin in the Woods&#8217; o <a href="http://www.imdb.com/title/tt1899353/">The Raid</a> prefiere ver éstas en casa y reservar el cine para &#8216;Prometheus&#8217; aunque haya escuchado que es mala. Digamos que todo el mundo percibe las diferentes connotaciones que hay entre mangar en El Corte Inglés y hacerlo en una librería familiar. Pero todavía se piensa que bajarte un blockbuster tiene el mismo efecto que bajarte The Raid.&#8221;</em></p>

	<p>La crítica de <em>Fotogramas</em> y periodista <strong>Desirée de Fez</strong> se sorprende de que esa pueda ser la razón: <em>&#8220;Es obvio que la piratería es una de las variables que contemplan las distribuidoras a la hora de estrenar una película; pero en un caso como el de &#8216;Cabin in the Woods&#8217; me parecería increíble y desproporcionado que se frenara el estreno por esa razón. Muchos fans de este tipo de propuestas no han podido esperar a verla antes de que se anunciara una fecha de estreno (que ahora nunca llegará) la han conseguido por otras vías. Es evidente que una es la piratería, pero también hay mucha gente que la ha comprado de importación.&#8221;</em></p>

	<p>Bastante más duro con el tuit de <em>Aullidos</em> es el director y guionista <strong>Guillermo Zapata</strong>: <em>&#8220;Creo que la piratería es un lugar común, una zona de confort, un meme que sirve para explicar muchas cosas de forma muy simplista y no tener que hacerse otras preguntas. La piratería (yo no la llamaría así, pero bueno, no entremos en discusiones semánticas) es un fenómeno que existe para todas las películas. Si la piratería fuera un motivo para plantearse si Cabin in the Woods se estrena o no habría que hacer el esfuerzo de explicar porque la piratería le hace más daño a Cabin In The Woods que a otras. Quizás a partir de la respuesta a esa pregunta entendamos mejor como funciona ese fenómeno que vale para todo que es &#8220;la pirateria&#8221;. Pero nadie se planeta esa pregunta en serio porque en realidad no es una pregunta. Una pregunta obliga a buscar una respuesta. En este caso hablamos de una excusa.&#8221;</em></p>

	<p>Remata la cuestión nuestro <strong>Jónatan Sark</strong>: <em>&#8220;El problema no es para mí el pirateo. Sí, el pirateo está mal. Podemos discutir cómo de legal es &#8212;para mí no lo es en absoluto&#8212; y cómo de inmoral es &#8212;esto ya lo veo más espinoso&#8212; pero, desde luego, me parece más un síntoma de la enfermedad del sistema de exibición y distribución cinematográfica española que la enfermedad en sí. Porque si tuviera que aventurar un problema, un gran enemigo del cine en salas, diría que es, precisamente, los cambios en el modelo.&#8221;</em></p>

	<p><strong>¿Por qué razones &#8212;piratería al margen&#8212; crees que no se va a estrenar <em>Cabin in the woods</em> en cines?</strong></p>

	<p>Un clásico de <em>Fotogramas</em> como <strong>Fausto Fernández</strong> lo tiene bastante claro, y va en la línea que comparten casi todos los demás: es un problema de tácticas comerciales. <em>&#8220;Las distribuidoras compran los films tarde y a la baja, y estrenan más tarde y mal. Todo el eco mediático de una película, antes y después del estreno <span class="caps">USA</span>, se pierde al estrenarla aquí 6 meses más tarde. El fan impaciente no espera. Resumiendo: la piratería es un problema, sí, pero más aún lo es un sector como el de la distribución incapaz de hacerlo bien.&#8221;</em> Algo parecido a lo que piensa Noel Ceballos, con más dudas: <em>&#8220;Puede que se trata de una crisis en el modelo de distribución tradicional, con empresas que no se arriesgan a pagar las tarifas de un estreno más o menos simultáneo en determinados casos (películas de género fantástico no franquiciado y destinadas fundamentalmente a espectadores masculinos), optando por esperar algunos meses y, ups, logrando sin querer impacientar a su público potencial, que ya no puede esperar más para ver esa película de la que todo el Internet anglosajón está hablando.&#8221;</em> Pero luego la duda le viene al ver cómo esa pauta no se da con otras películas: <em>&#8220;El problema es que ha habido estrenos sin mucho retraso que se la han pegado igual. Por ejemplo, &#8220;Chronicle&#8221;: un éxito en <span class="caps">TODOS</span> los países donde se ha estrenado&#8230; salvo en España. Y estamos hablando de un producto con respaldo de una major (Fox) y tan barato que no necesitaba hacer grandes cifras para ser considerado un éxito.&#8221;</em> Sark ahonda en esto último: <em>&#8220;En estos momentos lo complicado sería encontrar una película, serie o cualquier otro producto cultural que no haya sido o pueda ser pirateado. Más aún, cuando se demuestra con hechos empíricos el fallo de algo que aún no lo ha sido por no haberse estrenado el recurso más fácil es: Seguro que es porque hay quien prefiere esperar a que lo pirateen. Por ejemplo, con la vida en cines de Los Vengadores en España frente al de prácticamente todo el resto del mundo. Sobre todo si tenemos en cuenta que estamos en un país fundamentalmente marvelita.&#8221;</em></p>

	<p>Otro de los posibles culpables es el hecho de que una película de género se ha convertido en un producto excesivamente arriesgado. Dice Desirée de Fez: <em>&#8220;Es tan complicado que funcione una película, que el riesgo es una variable que se saca de golpe de la ecuación. CitW tiene todos los elementos de las buenas películas, pero no es un tiro seguro porque tiene pocos reclamos comerciales. Mentiría si dijera que me parece una propuesta con la que llenar los cines sin un esfuerzo extra detrás para venderla como la maravilla que es.&#8221;</em> Vigalondo añade: <em>&#8220;La rentabilidad del cine de género fantástico no franquiciado es, desde que empezó esta década, bajísima en España.&#8221;</em> Guillermo Zapata cree que este tipo de cine ha perdido su sitio en las salas: <em>&#8220;Antes, el espacio para este tipo de películas eran los cines de barrio y los videoclubs. Ahora no hay cines de barrio ni videoclubs (ellos dirán que por la piratería. Yo digo que por las remodelaciones urbanísticas, el nacimiento de los centros comerciales en la periferia de las ciudades y la televisión) y entonces no saben dónde está la gente que puede ver esa película.&#8221;</em></p>

	<p>Y finalmente está la realidad de que la opción &#8220;verla en casa&#8221; se ha convertido en algo que en muchos casos es muchísimo más atractivo que verla en el cine, romanticismos aparte. Jónatan Sark lo ve clarísimo en su caso: <em>&#8220;Cuando el Sr. Amazon me dio la oportunidad en verano de reservar un ejemplar del <span class="caps">DVD</span> de Cabin in the Woods que no saldría hasta el 24 de Septiembre no lo dudé ni por un instante. No sabía cuándo o cómo se estrenaría la película aquí si es que eso ocurría, si ocurría no sabía si se proyectaría en <span class="caps">VOS</span> y si la sacaban en <span class="caps">DVD</span> dudaba que tuviera extras de manera que, a día de hoy, me resulta más fácil, sencillo, cómodo e incluso barato (9,99 libras me costó Cabin in the Woods de riguroso estreno en <span class="caps">DVD</span>, a estas alturas hay entradas de cine para una persona más caras).&#8221;</em> Y no es sólo una cuestión de tiempos o de precio: <em>&#8220;Muchas veces las condiciones de proyección son defectuosas, a menudo la conservación de las mismas es mediocre y, desde luego, siempre nos parecerá caro el precio de la entrada o de lo que sea que compremos allí. Hoy en día tenemos unos sistemas de audio y vídeo caseros que no están nada mal, sobre todo comparado con la cada vez mayor atomización de las salas. Y, además, el visionado casero nos permite pasar del papel Pasivo al Activo. Elegir cuándo y cómo y dónde y con quién ver las películas. Decidir pararla, decidir dejarla, decidir darle rápido. O rebobinar alguna escena. ¿Tengo que decir algo sobre comentarla en voz alta? ¿Cómo va a poder competir contra eso una sala de cine? ¿Cómo va a poder enfrentarse a la gente que quiere tuitear la película? ¿Va a anunciar una &#8220;experiencia más casera&#8221;?&#8221;</em></p>

	<p>Entonces, ¿no hay solución para esas películas intermedias, o de género, o no blockbusters en las salas? ¿Se ha acabado la sala de cine para ellas? Vigalondo concluye que ya su sitio será otro: <em>&#8220;En España yo lo veo perdido. En cualquier caso, creo que los esfuerzos deberían orientarse hacia un <acronym title="Video On Demand"><span class="caps">VOD</span></acronym> sostenible. A ese cine intermedio sólo le queda que el <span class="caps">VOD</span> sea rentable, no hay otra.&#8221;</em></p>

	<p>Casi todas las opiniones confluyen y van hacia la misma dirección, con algunos matices. Pero quizás la conclusión &#8212;¿descorazonadora?&#8212; me la diera el propio Nacho Vigalondo en la última frase que me dijo sobre este tema: <em>&#8220;Desde el momento en el que cada vez hay menos salas, es absurdo pretender reocupar un espacio&#8230; que ni siquiera existe ya.&#8221;</em> </p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>La semana pasada saltó la noticia de que una de las triunfadoras del público durante el Festival de Sitges de este año, la película de <strong>Drew Goddard</strong> <em>Cabin in the woods</em>, no se estrenará en salas comerciales en España. Esta producción de <strong>Joss Whedon</strong> ya había conseguido bastante fama después de su presencia en otros festivales internacionales&#8230; y de muchos fans del cine de género que se la habían ido descargando durante los pasados meses y habían generado una expectación que se ve parcialmente frustrada por su no estreno.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-10-17T07:28:23Z</published>
		<updated>2012-10-17T07:28:23Z</updated>
		<title type="html">El drama en el recuerdo</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Me gustó mucho uno de los fenómenos del año en el cine español, la <em>Carmina o revienta</em> de <strong>Paco León</strong> que tantas alegrías le ha dado al director y actor sevillano. Me gustó su brevedad y su estructura de episodios en flashback, su sinceridad desprejuiciada y su tono de &#8220;podría ser un documental o podría no serlo&#8221; y me gustó mucho <strong>María León</strong>, pero eso ya lo sabéis.</p>

	<p>Sin embargo creo que una de las mejores cosas de la película es su condición perfectamente dibujada de tragicomedia, o mejor dicho, de drama que encierra entre paréntesis (los paréntesis del principio y del final) la forma decididamente cómica con la que Carmina y su hija afrontan cada una de las pequeñas miserias con las que se van encontrando por el camino.</p>

	<p>Pero Carmina es divertida mientras transcurre el día, cuando habla con su vecina la que es amiga de Mayra Gómez Kemp y de la Reina Sofía o cuando se bebe un medicamento que es para lavado vaginal, cuando echa a bolsazos a los ladrones de su coche o cuando se enfrenta al pijo sevillano que le ha dado de frente a la furgoneta en la que conducía su hija. Durante la noche Carmina está sola y teme reventar, y la cosa deja de ser divertida.</p>

	<p>La película tiene una primera escena primorosa, antes de los créditos. Carmina, sentada en la cocina a las seis de la mañana esperando una llamada de teléfono que ha de llegar, se lamenta a solas de su situación siempre al límite, de su precariedad y de su soledad. Y rompe a llorar diciendo &#8220;cualquier día la Carmina revienta&#8221;, llora sin que haya más testigos que la cámara, que nunca está tan cerca del documental como entonces.</p>

	<p>A partir de ahí: la comedia, el flashback que va construyendo poco a poco la situación que ha llevado a Carmina a esa cocina, una Carmina que no se permite quejarse delante de nadie, que no vuelve a lamentarse en ningún momento, sino que sobrelleva todo lo que le va cayendo con el mejor humor posible. Pero para cuando la historia llega a su final y el teléfono suena en esa cocina, nosotros, que hemos presenciado una comedia, tenemos que volver a recordar el drama de la primera escena y comprender a esa mujer que llora a solas, comprender que por muy cómico que sea lo que hemos visto, no deja de ser un paréntesis (total) dentro de una vida llena de durezas.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Una de las mejores cosas de <em>Carmina o revienta</em> es su condición perfectamente dibujada de tragicomedia, o mejor dicho, de drama que encierra entre paréntesis (los paréntesis del principio y del final) la forma decididamente cómica con la que Carmina y su hija afrontan cada una de las pequeñas miserias con las que se van encontrando por el camino.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-10-10T09:00:46Z</published>
		<updated>2012-10-10T09:00:46Z</updated>
		<title type="html">Como desees</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Hace 25 años que se estrenó <em>La princesa prometida</em>, el amor cinematográfico de mi vida, la mejor película de todos los tiempos, mi película favorita. Nunca quiero escribir sobre ella porque no tengo ganas de aguantar a nadie diciéndome que el libro le pareció mejor, que no es para tanto, que se ha quedado antigua o que es para niños o cualquier otra cosa. Lo llevo mal, como llevaríais mal que os dijeran que vuestra pareja es en realidad un poco fea o que vuestro hijo tiene la cabeza demasiado grande. Comentadlo entre vosotros si queréis, cuando yo no esté delante. <em>La princesa prometida</em> es simplemente perfecta.</p>

	<p>Es parte de mi imaginario personal y del de mucha más gente, tanto que resulta casi redundante recordar esta escena o esta otra, recitar los diálogos en verso de Íñigo Montoya y Fezzik, rememorar el duelo de ingenio entre el Pirata Roberts y el taimado siciliano Vizzini o recordar, como bien dice el Milagrero Max, que el amor verdadero es lo más grande que hay, con la excepción de un bocadillo de cordero, lechuga y tomate, cuando el cordero es rico y magro y el tomate está en su punto. Es tan sabroso&#8230; ¡Me encanta!</p>

	<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/br_RM-loetU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Yo nunca vi <em>La princesa prometida</em> en el cine. Tenía apenas nueve años y un día que fuimos a ver a mis primos mayores ellos nos contaban con entusiasmo la película, ¡nos contaron cada escena, cada duelo, cada chiste! Por supuesto en cuanto salió en vídeo la alquilamos y allí estaba todo lo que nos habían contado, el duelo a espadas entre el Pirata Roberts e Íñigo Montoya y no, ninguno de los dos era zurdo, y los Roedores de Aspecto Gigantesco, y la princesa más hermosa que jamás nadie haya conocido. Y era todo aún mejor de como nos la habían contado.</p>

	<p>Luego me compré el vinilo con la banda sonora y la ponía una y otra vez, hasta que conseguí rehacer la película entera en mi cabeza sólo con la música de <strong>Mark Knopfler</strong>. Después me compré el <span class="caps">VHS</span>, cuando los precios bajaron, y luego el <span class="caps">DVD</span> y por fin la pude ver en inglés, y era igual de buena que en español, aunque no sé si me gusta más el &#8220;inconcebible&#8221; de Vizzini en el original o en el doblaje. Y luego me fui a vivir a Italia y la volví a ver en italiano y, oh maravilla, el acento español de Íñigo y el siciliano de Vizzini eran maravillosos y daban otra dimensión a la película. </p>

	<p>Durante mucho tiempo cada vez que me gustaba una chica le preguntaba disimuladamente si le gustaba la película. A la que me decía que no, le ponía una cruz para siempre. Es lo que tiene el amor verdadero.</p>

	<p>Se cumplen mis bodas de plata con mi película favorita así que permitidme que ahora deje de escribir y haga lo único decente que se puede hacer en estos casos: volver a verla de nuevo, tal y como deseo.</p>

	<p><iframe width="420" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/rityhEmLy2A" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Luchas a espada, torturas y venganzas. Hombres malos y hombres buenos, piratas y bellas princesas. Monstruos de todas las clases y tamaños. Milagros y amor verdadero.</p>]]></summary>
	</entry>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-09-26T09:09:49Z</published>
		<updated>2012-09-26T09:09:49Z</updated>
		<title type="html">Sí que entienden</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/butacanonumerada/23101/si-que-entienden" />
		<id>tag:librodenotas.com,2012-09-26:77c262b7562572606450a68115f67ab6/04ad61eeaacd18d7d4f00004d5137a7a</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Entre tanta pesadez, entre tanto otoño, tanto palo, tanta lluvia y tanta tristeza, llevo un buen rato delante de la pantalla en blanco sin saber qué contar de cine. Me he acordado de <em>Semillas de Rencor</em>, una película de 1995 de <strong>John Singleton</strong>, de cuando el director norteamericano iba a comerse el mundo después de una nominación al Oscar al mejor director con apenas 23 años. Una película en la que una tensión contenida durante hora y media se desata con una violencia extrema durante la media hora final.</p>

	<p>También podría hablar de <em>Carmina o revienta</em> y de su inicio imponente o de su protagonista brutal o de esa <strong>María León</strong> que rebosa talento sin quererlo, como le pasa a veces a algunas actrices y a algunos actores, que la cámara los adora y punto y final. O podría hablar de <em>Mátalos suavemente</em>, una de las películas del año que podría funcionar perfectamente sólo con <strong>Brad Pitt</strong> y <strong>Richard Jenkins</strong> hablando dentro de un coche durante horas.</p>

	<p>Pero hoy, que necesito ligereza y estupidez, voy a hablar de vello púbico (iba a escribir &#8220;pelos del coño&#8221; pero igual se me ofende alguien). De hecho esto es una pequeña advertencias a los padres que leen esta columna: cuando decís que vuestro retoño &#8220;es pequeño y no entiende&#8221;, aseguraos de que es cierto. Porque a veces sí que entienden, yo al menos entendí.</p>

	<p>Corría el año 1984 o 1985 y en el vídeo comunitario &#8212;un día tenemos que hablar de los vídeos comunitarios de los ochenta&#8212; echaban <em>La revancha de los novatos</em>, una comedia juvenil muy de la época llena de sexo, marihuana, hemandades, capitanes del equipo de fútbol americano y animadoras. La trama era simple: un grupo de chicos &#8220;disfuncionales&#8221; encabezados por <strong>Robert Carradine</strong> y <strong>Anthony Edwards</strong> (sí, el bueno del Dr. Green en <em>Urgencias</em>) llegaban a su primer año de universidad y eran rechazados por todos por ser raros, frikis, torpes&#8230; en fin, novatos. A lo largo de ese año lograrán sobreponerse a los malos tratos por parte de las hermandades más populares y salir triunfantes en el festival de fin de curso.</p>

	<p>Para lograr ser admitidos por una hermandad &#8212;la &#8220;Lambda, Lambda, Lambda&#8221;&#8212; y como venganza por una jugarreta anterior, los novatos se cuelan en la casa hermandad de las rubias y hermosas &#8220;Pi Delta Pi&#8221; e instalan cámaras ocultas en dormitorios y duchas. Ahí es donde mis padres y tíos deciden firmemente mandar a mi hermano y primos mayores a la cama, que hay muchas tetas en pantalla. Quejas y protestas por parte de los preadolescentes que culminan con un dedo acusador hacia mí y un &#8220;¿Y él por qué no?&#8221;. &#8220;Porque es pequeño y no entiende&#8221;.</p>

	<p>Uno de los personales, &#8220;Pelotilla&#8221;, dice en la película mientras todos ven el directo de las cámaras ocultas en pantalla: &#8220;¡Esas tetas están muy vistas, yo quiero ver pelo, el de abajo!&#8221;. Esa frase fue demasiado para mis padres que me mandaron también a mí a la cama, aunque no entendiese. Pero sí que entendía, vaya que sí. Bendita infancia, que te coloca como quintacolumnista donde nunca más en tu vida te dejan entrar.</p>

	<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/1mRG2oAQhso" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Pero hoy, que necesito ligereza y estupidez, voy a hablar de vello púbico. De hecho esto es una pequeña advertencias a los padres que leen esta columna: cuando decís que vuestro retoño &#8220;es pequeño y no entiende&#8221;, aseguraos de que es cierto. Porque a veces sí que entienden, yo al menos entendí.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-09-19T10:12:47Z</published>
		<updated>2012-09-19T11:27:32Z</updated>
		<title type="html">Nadie me entiende</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/butacanonumerada/23065/nadie-me-entiende" />
		<id>tag:librodenotas.com,2012-09-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/4109a31ca0f6d4c60592aaeefdbaa55e</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>No hay ninguna diferencia entre <em>Caótica Ana</em> y mis películas anteriores. Algo así debió pensar <strong>Julio Medem</strong> desconcertado ante una crítica que despedazó su penúltima película y, sobre todo, ante un público que antes lo adoraba y que aborreció su filme más íntimo y personal. En algunos artículos y alguna entrevista realizada más de un año después del desastre, se adivinaba en el cineasta vasco la absoluta incomprensión ante lo que había sucedido. Para él, <em>Caótica Ana</em> era la continuación natural de lo que había hecho hasta entonces, allí estaban sus símbolos, sus claves, su modo de rodar siempre tan lírico y poético, sus diálogos imposibles. Lo imagino preguntándose qué tiene tan diferente lo que dice <strong>Manuela Vellés</strong> en la película con las cosas que decía <strong>Silke</strong> o <strong>Enma Suárez</strong> en <em>Tierra</em> o <strong>Paz Vega</strong> en <em>Lucía y el sexo</em>.</p>

	<p>E igual tiene parte de razón. Pero de repente el público dejó de entenderle, y no cualquier público: el suyo, sus espectadores, sus incondicionales, sus fans. A veces ocurre, a veces a los directores les pasa como a los futbolistas veteranos, que de repente ya no son tan rápido, les pillan los regates, ya no entran los goles, dejan de dar miedo a los rivales. Intentan hacer su regate, el de siempre, una y otra vez, pero ahora les quitan el balón de malos modos, dejándoles en el suelo muchas veces.</p>

	<p>Le pasa a Medem como le pasa a <strong>Coppola</strong>, del que miramos su <em>Tetro</em> intentando creernos de verdad que la ha dirigido el mismo tío de <em>El Padrino</em>, o a <strong>Blake Edwards</strong>, o a <strong>Berlanga</strong>, o a <strong>Juan Antonio Bardem</strong> o a muchos otros que parecen decir en cada una de sus últimas películas &#8220;yo esto sabía hacerlo bien, ¡sabía hacerlo!&#8221; Y ya no saben si es que no saben, si es que han cambiado ellos, los tiempos, los espectadores o todo a la vez.</p>

	<p>Por supuesto también están los incondicionales, claro, los &#8220;raulistas&#8221; del cine que siguen encontrando maravillas en pequeños detalles, que siguen viendo los rastros del genio (aún recuerdo haber leído un &#8220;maravillosa <em>Caótica Ana</em>&#8221; por parte de una amiga, perdónala señor, no sabe lo que hace), cuya fidelidad va más allá de cualquier cosa. Los que con una verónica medio bien hecha de Curro Romero ya dan por más que amortizada la entrada.</p>

	<p>Por cierto, ayer vi el Holmes de <strong>José Luis Garci</strong>. Me divertí mucho. Buenos días.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>A veces a los directores les pasa como a los futbolistas veteranos, que de repente ya no son tan rápido, les pillan los regates, ya no entran los goles, dejan de dar miedo a los rivales. Intentan hacer su regate, el de siempre, una y otra vez, pero ahora les quitan el balón de malos modos, dejándoles en el suelo muchas veces.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-09-12T08:34:37Z</published>
		<updated>2012-09-12T08:34:37Z</updated>
		<title type="html">My old friend</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>A veces pasa que cuando uno se conoce al dedillo la obra de algún director, ir a ver su nueva película tiene mucho de la alegría de encontrarse con un viejo amigo al que ves de tanto en tanto. Como pasa muy a menudo, sobre todo a medida que cumples años, muchas veces ver a tu amigo te alegra sinceramente pero luego tal vez no tengáis tanto que deciros, o tengáis que acudir a la nostalgia y al pasado común para que la conversación fluya y no se vuelva incómoda.</p>

	<p>Sin embargo a veces pasa que en seguida os ponéis al día y es como si el tiempo no hubiese pasado y todo va ligero y rápido, os reconocéis, está ahí, tu buen viejo amigo, nada ha cambiado. Algo de eso he sentido viendo <em>The deep blue sea</em>, la última película de un tipo <a href="http://librodenotas.com/butacanonumerada/18117/we-leave-the-place-we-love">al que conozco tan bien como <strong>Terence Davies</strong></a>.</p>

	<p>Davies ha abandonado los espacios de su infancia que han poblado casi todas sus películas hasta ahora, la Liverpool recreada o detenida en el tiempo de la que suele hablar, para contar una historia vieja como la humanidad y repetida mil, un millón de veces. La historia del amor apasionado y desbordante de una mujer casada por un joven ex piloto de guerra vividor y carismático, compañero de deporte de su marido; un amor obsesivo y esclavo que la devora por dentro y que reduce su vida a un sufrimiento constante y enloquecedor por la no correspondencia plena de su amado.</p>

	<p>Y ahí, en una historia aparentemente tan diferente a lo que nos ha contado hasta ahora, está la puesta en escena clásica y cuidadísima, la fotografía de colores apagados y espacios cerrados anclados en el pasado, los sentimientos subyacentes soterrados por la corrección, los gritos en público y las pasiones desbordadas, la iglesia castrante (aunque en un segundo plano esta vez) y sobre todo las canciones, las canciones de &#8220;cuando nos reuníamos en el pub para estar juntos y cantar las letras que todos sabíamos&#8221;, la canción sobrecogedora que suena en el metro de Londres mientras en la superficie los nazis bombardean la capital británica. La música que, en fin, me recuerda de inmediato que estoy frente a mi viejo amigo y que nos vamos a entender enseguida.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Sin embargo a veces pasa que en seguida os ponéis al día y es como si el tiempo no hubiese pasado y todo va ligero y rápido, os reconocéis, está ahí, tu buen viejo amigo, nada ha cambiado. Algo de eso he sentido viendo <em>The deep blue sea</em>, la última película de un tipo <a href="http://librodenotas.com/butacanonumerada/18117/we-leave-the-place-we-love">al que conozco tan bien como <strong>Terence Davies</strong></a>.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-09-05T09:04:44Z</published>
		<updated>2012-09-05T12:36:46Z</updated>
		<title type="html">Mirar</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Intercalado con un par de blockbusters de los gordos, la última de <em>Batman</em> y la famosa <em>Prometheus</em>, en estos días he visto dos películas francesas separadas por treinta años pero que guardan cierto parecido. No en el tema, ni en cómo están filmadas, sino en su vocación voyeurística, en que parten de la base de que, en el fondo, a todos nos interesa mirar por la cerradura a ver que están haciendo los demás.</p>

	<p><em>L&#8217;apollonide</em> es la primera película de <strong>Bertrand Bonello</strong> que veo, y es el retrato casi constumbrista del funcionamiento cotidiano de un burdel francés durante el cambio de siglo (del <span class="caps">XIX</span> al XX). El burdel aparece como lugar de encuentro social, más allá de mero lugar donde los hombres van a satisfacer sus deseos: todos hombres adinerados, casados y con negocios boyantes, que encuentran su propio club social donde tomar champán y hablar de dinero, con pausas eventuales para ir a una de las habitaciones, casi siempre con la misma chica, que ya conoce lo que le gusta.</p>

	<p>La película concede momentos de insana violencia y arrebatos de fantasía surreal, pero decide pararse a observar con detalle la vida de las chicas durante todo lo que sucede allí dentro, las relaciones sexuales con los clientes, sí, pero también la camadería alimentada en las camas compartidas, el desayuno con los hijos pequeños de la Madame, las salidas a la ciudad ofrecidas como extra de cortesía por algunos clientes, los mecanismos de limpieza e higiene, la visita del médico, las risas, los problemas económicos, el miedo, las ensoñaciones y, en fin, lo que sucede en cada minuto en el que una prostituta es y no es una prostituta.</p>

	<p>La otra película que vi es la ya clásica <em>Pauline en la playa</em>, de <strong>Eric Rohmer</strong>, donde acompañamos a Marion, recién separada, y su prima adolescente Pauline, que pasan unos días de vacaciones al final del verano en la costa francesa. Allí no ocurren grandes cosas, excepto que hay amores y desamores, y sol, y ganas de besarse y todo con una inmensa ligereza en la que nosotros, voyeurs voyeurs siempre voyeurs, miramos como esas jovencitas y esos chavales buscan estar juntos y darle drama y emoción a cada día que viven.</p>

	<p>En ambas la excepcionalidad está en la cotidianidad, el interés está en la normalidad de la vida ajena, en ver cómo funciona el mecanismo vital en otros que no somos nosotros, sin más excesos, o no demasiados, ni más drama. En ambas está el erotismo del voyeur, el que tenemos al mirar a las prostitutas preparándose para la noche, todas arreglándose en los baños del burdel; el que tenemos al mirar por la puerta entornada o por la ventana abierta, como una niña, una joven, un chaval, un muchacho apuesto, un hombre curtido, una vendedora descocada, se tocan, se abrazan y se buscan, sin nadie que les mire, nadie excepto nosotros.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Intercalado con un par de blockbusters de los gordos, la última de <em>Batman</em> y la famosa <em>Prometheus</em>, en estos días he visto dos películas francesas separadas por treinta años pero que guardan cierto parecido. No en el tema, ni en cómo están filmadas, sino en su vocación voyeurística, en que parten de la base de que, en el fondo, a todos nos interesa mirar por la cerradura a ver que están haciendo los demás.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-08-29T09:13:48Z</published>
		<updated>2012-08-29T03:49:09Z</updated>
		<title type="html">Listas</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Desde 1952, la revista británica <em>Sight &amp; Sound</em> pregunta cada diez años a un grupo de críticos de cine (y posteriormente también a directores) cuáles son sus diez películas favoritas de todos los tiempos, elaborando así un canon cinematográfico bastante respetado en líneas generales. Este año termina en 2 y ha tocado lista, con un cambio importante: por primera vez en décadas la película más votada no ha sido <em>Ciudadano Kane</em> de <strong>Orson Welles</strong> sino <em>Vertigo</em>, de <strong>Alfred Hitchcock</strong>.</p>

	<p>A raíz de esta nueva lista, en ese pozo sin fondo que es <a href="http://focoblog.com/focoforo">el focoforo</a> se ha lanzado a los usuarios el reto de hacer su lista personal, con el requisito explícito de tener que explicar brevemente el porqué de cada elección. Yo no he hecho la lista, ni la haré, principalmente por pudor pero sobre todo porque es algo que no pienso hacer hasta que mi número de “imperdonables que no he visto” sea una cifra ridícula. Sin embargo me apetece compartir con ustedes algunas de las elecciones que han hecho algunos foreros, en particular de películas que no he visto y que en ocasiones ni siquiera conocía. Ahí las dejo.</p>

	<p>Dice <strong>Alvy Singer</strong>:</p>

	<p><strong>Johnny Guitar</strong><br />
Mi western favorito, con permiso de <strong>Ford</strong> o <strong>Vidor</strong>. Es rarísimo. Para qué me tiene que gustar <strong>David Lynch</strong>, me pregunto cada vez que la veo. Que me encanta <strong>David Lynch</strong>. Pero <strong>Nicholas Ray</strong>. Entran los villanos a matar a Vienna y ella se pone ¡a tocar el piano! No es una escena surrealista, pero rompe lo esperable. No es una escena aparente, pero es profundamente lírica.</p>

	<p>Dice <strong>Bensonmum</strong>:</p>

	<p><strong>El espíritu de la colmena</strong><br />
Porque se la quiero meter por el gaznate al clásico gañán que habla sobre la posguerra en el cine español. Por ser un embrujo visual, un cuento malicioso y un retrato fascinante de la infancia, por tener la mirada de la joven <strong>Torrent</strong> clavada en el seso.</p>

	<p>Dice <strong>Die Pornosawen</strong>:</p>

	<p><strong>If</strong><br />
Es de mis film más queridos, sobre todo por poco visto, y es un canto anticlase, anarquista inglés, con una brillantez en la planificación que <strong>Lindsay Anderson</strong> jamás llegaría a lograr en otros film. Es otro relato de cruzados, el nombre original del guión, con la opresión de una institución y sus deferencias de clase que acaba literalmente en un puto slasher donde matan a curas, nobles, profesores estirados, etc. Encima, para el que guste, con un erotismo de todo género de un perverso buñuelesco.</p>

	<p>Dice <strong>Risingson</strong>:</p>

	<p><strong>Rio Bravo</strong><br />
Pueden acabar con el pueblo, pero no terminarán con la amistad. Aunque <em>Rio Bravo</em> es un western con todas las de la ley, con sus duelos, su violencia y demás, me parece admirable la cantidad de digresiones de tono que se permite <strong>Howard Hawks</strong>, llegando al paroxismo cuando sus protagonistas se ponen a cantar y <strong>John Wayne</strong> les mira, bueno, enamorado. ¿Y por qué no va a estar enamorado castamente de sus amigos? ¿Y por qué no van a poder cantar? Una gozada de homofilia, y además una película larga que no decae en interés. Y un tratamiento del color muy tremendo también.</p>

	<p>Dice <strong>Daryl</strong>:</p>

	<p><strong>La Linterna Roja</strong> de <strong>Zhang Yimou</strong><br />
Es la película que más me ha impactado emocionalmente y probablemente la que más veces haya visto. Una sencilla historia de opresión vital, relaciones de poder y corrupción moral con un dominio de la plástica y la narrativa cinematográfica alucinante.</p>

	<p>Dice <strong>Jackshadow</strong>:</p>

	<p><strong>Las vacaciones del Sr. Hulot</strong><br />
Joder, la idea de un tío que esta pasando por una cuerda tendida entre dos coches y uno de los coches arranca y el tío sale <span class="caps">VOLANDO</span> y cae AL <span class="caps">MAR</span>. <strong>Jacques Tati</strong> es el Bing Bang del gag visual.</p>

	<p>Dice <strong>LucSorel</strong>:</p>

	<p><strong>Los comulgantes</strong><br />
De todas las de <strong>Bergman</strong>, que tendrá más de una docena de obras maestras, yo prefiero* Los Comulgantes*, por tener la apariencia de una obrita menor y descubrir que concentra todas sus inquietudes, todos sus fantasmas. La mejor adaptación de <strong>Unamuno</strong>, esta película es <strong>San Manuel Bueno, Mártir</strong>. Austera, dura, sin compasiones, amarga.</p>

	<p>Dice <strong>El Hombre Malo</strong>:</p>

	<p><strong>All that Jazz</strong><br />
Fundamentalmente porque me fascina <strong>Fosse</strong>, pero también porque retrata la pasión y la obsesión no solo como algo autodestructivo sino como algo más grande que uno. Un no-musical con números geniales, divertidos y preciosos.</p>

	<p>Dice <strong>Isl</strong>:</p>

	<p><strong>Withnail and I</strong>, de <strong>Bruce Robinson</strong><br />
Sucia, divertidísima y entrañable, una película de la que te apropias emocionalmente. Una película que te hace querer ser una mejor persona, aunque no entiendas por qué ni para qué. Después te olvidas y te emborrachas.</p>

	<p>Dice <strong>Pelafustan</strong>:</p>

	<p><strong>C&#8217;eravamo Tanto Amati</strong> de <strong>Ettore Scola</strong><br />
La peli súper riquiña, la obra romántica que me sulibeya. Planteada como un triángulo amoroso de viejos amigos contado a lo largo de un tostollón de años &#8212;algo que es una verdadera constante las obras maestras italianas, de <strong>Novecento</strong> a <strong>La Mejor Juventud</strong>&#8212;, llena de nostalgia, ilusiones rotas y todos esos tópicos propios de tales historias. A veces un personaje enamorado congela el tiempo y se mueve entre los demás, como estatuas, y en ese momento a mí casi se me escurre una lagrimita. Para mí Scola es el más grande que ha dado Italia.</p>

	<p>Dice <strong>Mrs. Art Vandelay</strong>:</p>

	<p><strong>Vernon, Florida</strong> <br />
Un pueblo de Florida en el que algunos de sus habitantes se amputan miembros voluntariamente para defraudar al seguro. <strong>Errol Morris</strong> se va allí a rodar su primer documental (aunque se estrenaría el segundo) y tiene que salir por patas a los pocos días debido a la cantidad de amenazas de muerte que recibe.<br />
Lo que queda es una serie de entrevistas indescriptibles a un grupo de personajes sacados de un sueño húmedo de David Lynch. Un pequeño retrato de la América más profunda y surrealista que desafía la capacidad de asombro de cualquiera.</p>

	<p>Dice <strong>Small Blue Thing</strong>:</p>

	<p><strong>Trono de Sangre</strong> de <strong>Akira Kurosawa</strong><br />
Se mea en todas las adaptaciones shakespeareanas que han sido. Esa Lady Macbeth que flota cuando anda (¡hola Mrs. Danvers!), ese rostro de pavor final de <strong>Mifune</strong>, cagao de miedo como el mindundi que es. El uso del interior, que a veces es casi escenario Nō. No paro de verla.</p>

	<p>Y termino con este arrebato emocionado de <strong>Narbiz</strong>:</p>

	<p>Me mentiría a mí mismo y a ustedes si no incluyese <strong><span class="caps">LOS</span> <span class="caps">INMORTALES</span></strong> en esta lista. No se me ocurre una película a la que ame tantísimo a pesar de sus numerosas imperfecciones. No me importan, o les encuentro aspectos virtuosos. Me parece una película anacrónicamente romántica, incluso para los parámetros de 1984, hablamos de romanticismo decimonónico loco de inmortalidad y renuncia a lo Bolwer-Lytton, de un <span class="caps">LAST</span> <span class="caps">ROMANTIC</span> <span class="caps">HERO</span> que desde el siglo <span class="caps">XVI</span> conmemora el fallecimiento de su esposa y desde entonces ha permanecido &#8212;al menos sentimentalmente&#8212; casto. A eso súmenle el concepto “sólo puede quedar uno” que en alineaciones astrales normales se habría quedado  en el rinconcito del videoclub o en un videojuego de Midway y se abrió paso hasta una producción de presupuesto medio. Coreografías infames que se redimen con un último combate espectacular e icónico. Chispas de genio como ese estremecedor “Del amanecer de los tiempos venimos” inicial, o “¡Es el combate del siglo!”. Y Ramírez, maravilloso Ramírez que comparte una de las más bonitas secuencias de entrenamiento de la década. La presencia abrumadora de Clancy Brown. Ese NY sucio y nocturno que ya no existe ni en el cine; hasta con un remedo de Travis Buckle. Y el adecuadísimo score de <strong>Michael Kamen</strong>, con un tema central que combina épica y añoranza en la proporción justa. Y, si hablamos de la música, claro, no puedo <a href="https://librodenotas.com/:http://www.youtube.com/watch?v=BLvnyOkOEOs">pasar esto</a> ; <a href="http://www.youtube.com/watch?v=gjZrP2v_3M8">ni esto</a> por alto, hasta el punto de que la segunda sonó en mi boda. <span class="caps">LOVE</span>, <span class="caps">BABY</span>.</p>

	<p>(Si queréis leer el hilo completo del Focoforo <a href="http://focoblog.com/focoforo/topic.php?id=9466">está aquí</a> Recordad que el Focoforo requiere registro, que se solicita al administrador)</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Desde 1952, la revista británica <em>Sight &amp; Sound</em> pregunta cada diez años a un grupo de críticos de cine (y posteriormente también a directores) cuáles son sus diez películas favoritas de todos los tiempos, elaborando así un canon cinematográfico bastante respetado en líneas generales.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-08-01T09:10:33Z</published>
		<updated>2012-08-01T09:10:33Z</updated>
		<title type="html">El personaje</title>
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		<id>tag:librodenotas.com,2012-08-01:77c262b7562572606450a68115f67ab6/583ac6c075ec3e2f8c3bd9f0077b5378</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Construir un personaje complejo y lleno de matices suele requerir toda una película para hacerlo completamente bien. La mayor parte de las veces, cuando la historia general se impone a cualquier posible historia particular, los personajes se construyen a base de arquetipos más o menos reconocibles que permitan que avance la trama sin excesiva dificultad. Así, por ejemplo, en una comedia romántica nos suele bastar con saber que él es un chico sensible y enamoradizo o que ella es impulsiva y está un poco loca; o en una película de aventuras suele ser suficiente con dejar claro que el héroe es un tipo duro de buen corazón y parco en palabras; da lo mismo, en realidad: un par de rasgos clave y ya para contar lo que queremos contar nos sirve.</p>

	<p>Para comprender en toda su profundidad al Jesse James de <em>El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford</em> necesitamos las dos horas que transcurren desde su primera aparición envuelto de misterio y solemnidad y su última escena, en la que deja voluntariamente su revolver en el sofá para que su asesinato sea más sencillo. En medio de esas dos secuencias vemos su dimensión mítica y su laberinto personal, su rol como símbolo de una era y su depresión y su infierno íntimo. La película es el personaje y solo concluye cuando él queda delimitado.</p>

	<p><em>El amigo de familia</em> es una magnífica &#8212;como todas&#8212; película de <strong>Paolo Sorrentino</strong> centrada en la figura de Geremia (<strong>Giacomo Rizzo</strong>), un viejo vecino de la zona del Agro Pontino, no lejos de Roma, vecindad humilde, certámenes de reina de la belleza, llanura enferma de la región de Lazio. Geremia es sastre y tiene un pequeño negocio con tres costureras y tres máquinas de coser, y vive en condiciones misérrimas con su madre impedida, o tal vez es que la señora ya no quiere moverse más. “Tengo el oficio de mi padre”, dice Geremia, que vive en la penumbra, un padre desaparecido del que apenas queda alguna foto que no terminamos de ver. Geremia es tacaño hasta el extremo, ofrece agua a los invitados y se guarda los azucarillos de los cafés que le ofrecen en casas ajenas, anda cojeando y trata de comprar una novia del este que le haga compañía y tal vez le dé sexo a cambio de techo y comida. Porque Geremía es feo como un sapo y viste con harapos y tiene un verbo florido y elástico, meloso y repulsivo, convincente y demoniaco.</p>

	<p>Sin embargo van a visitarlo y le llaman amigo y le invitan a café y pasteles en las casas. Un hombre desesperado porque no puede pagar la boda de su hija le pregunta a un conocido de dónde puede sacar el dinero para el banquete. “Ve a ver a Geremia”, dice. “Es feo, y un pesado. No huele demasiado bien. Pero es, como si dijéramos, un amigo de la familia. Lo bueno es que siempre que lo necesitas, él está. Lo malo es que cuando no lo necesitas también está”.</p>

	<p>Geremia es un usurero, que presta pequeñas sumas a cambio del cien por cien del interés y de robar el alma y la paz de aquellos a los que presta su dinero. Para cuando sabemos esto ya ha pasado media hora de película y lo único que queremos es saber más, mucho más, de ese viejo desagradable y fascinante. </p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Construir un personaje complejo y lleno de matices suele requerir toda una película para hacerlo completamente bien. La mayor parte de las veces, cuando la historia general se impone a cualquier posible historia particular, los personajes se construyen a base de arquetipos más o menos reconocibles que permitan que avance la trama sin excesiva dificultad.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-07-11T09:28:34Z</published>
		<updated>2012-07-11T09:45:21Z</updated>
		<title type="html">Lo que pasa es que eres tonto</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>- Pues yo creo que <em>La naranja mecánica</em> ha envejecido mal. </p>

	<p>- ¿Qué quiere decir eso? ¿Cómo puede verse vieja una película que tiene cuarenta años? Tiene el aspecto que tenía cuando se estrenó, somos nosotros los que estamos cuarenta años después.</p>

	<p>- Ya, pero muchas películas trascienden a su estética y cuando las vemos años después lo que vemos es una ambientación de una época sin más, mientras que en otras tenemos la sensación de que se usan códigos estéticos y narrativos que han quedado obsoletos.</p>

	<p>- Eso es aplicable a casi cualquier cosa. Aceptas la estética de una peli de los cincuenta porque has aprendido a aceptarla, pero cuando alguien como <strong>Kubrick</strong> apuesta por una estética no fiel a su tiempo entonces el esfuerzo para aceptar eso es mayor. Eso no quiere decir que se haya quedado vieja.</p>

	<p>- Bueno, a lo mejor tiene que ver con que no me gusta casi nada Kubrick.</p>

	<p>- No jodas.</p>

	<p>- No te digo más que <em>Eyes wide shut</em> es la que me parece más potable suya.</p>

	<p>- Joder, tío, pero cosas como <em>Barry Lyndon</em>&#8230;</p>

	<p>- <em>Barry Lindon</em> es un coñazo mayúsculo.</p>

	<p>- La madre que te parió.</p>

	<p>- No, pero si yo no discuto de Kubrick, ¿eh? Entiendo que debe ser problema mío, porque todo el mundo lo reconoce como maestro, pero yo no entro en su forma de contar las cosas. Vamos, como me pasa con <strong>Tarantino</strong>.</p>

	<p>- ¿¿¿Con Tarantino???</p>

	<p>- Sí, a ver. El personaje me cae bien, así que no es cuestión de manía personal ni nada. Pero quitando <em>Malditos bastardos</em>, que me pareció la película del año, no consigo entrar en sus películas. <em>Pulp Fiction</em> y <em>Reservoir dogs</em> me dieron igual; <em>Jackie Brown</em> va, bien; <em>Kill Bill</em> no me gustó y <span class="caps">ABORREZCO</span> <em>Kill Bill 2</em>, la odio con todas mis fuerzas.</p>

	<p>- Bueno, pero entonces lo que pasa es que eres tonto.</p>

	<p>- ¡Jajajajaja!</p>

	<p>- Y <em>Death Proof</em> te parecerá otra mierda.</p>

	<p>- <em>Death Proof</em> no la he visto.</p>

	<p>- Pues vamos a verla.</p>

	<p>- ¿Ahora?</p>

	<p>- Sí. Y cállate la puta boca.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>- No, pero si yo no discuto de Kubrick, ¿eh? Entiendo que debe ser problema mío, porque todo el mundo lo reconoce como maestro, pero yo no entro en su forma de contar las cosas. Vamos, como me pasa con <strong>Tarantino</strong>.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-06-20T08:45:34Z</published>
		<updated>2012-06-20T08:45:34Z</updated>
		<title type="html">Contar siempre lo mismo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/butacanonumerada/22626/contar-siempre-lo-mismo" />
		<id>tag:librodenotas.com,2012-06-20:77c262b7562572606450a68115f67ab6/7be9fd68f40488f0b81b6bf7367ae62b</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>A pesar de mi (supuesta) cinefilia siempre cuento por aquí que tengo algunas lagunas gordas en mi educación cinematográfica. Una de ellas es <strong>Yasujiro Ozu</strong>, maestro japonés de la primera mitad de siglo, de quien no he visto siquiera una película. Mi amigo Carlos es un gran fan y me dice que todas las películas de Ozu son prácticamente la misma película: casi siempre te habla de una familia donde hay un gran abismo generacional entre padres e hijos y donde en un momento dado ocurre algo, una &#8220;revelación&#8221;, que marca un camino de no retorno en la relación entre ambos.</p>

	<p>También tenía hace tiempo, lo dije por aquí alguna vez, otro amigo que se negaba a ver películas de <strong>Woody Allen</strong> porque decía que siempre hacía la misma película. Por supuesto eso es una cabezonería absurda, pero sí es verdad que durante muchos años los elementos de las películas de Allen se han repetido una y otra vez: los personajes burgueses de origen judío de clase alta en Manhattan, la infidelidad, los celos, la crisis de los 40, 50 o 60 según toque, el matrimonio en descomposición&#8230; hasta cierto punto es como si la filmografía del director fuese una especie de carrera muy larga y muy dilatada en el tiempo en busca de contar de la mejor manera algo muy importante para él, una obsesión, que intenta perfeccionar en cada película con mayor o menor éxito.</p>

	<p>El truco, se supone, es contar una y otra vez la misma historia de manera que sea reconocible pero parezca siempre diferente.</p>

	<p>La semana pasada vi <em>Sueño y silencio</em>, cuarto largometraje de <strong>Jaime Rosales</strong>, director del que ya vi las tres anteriores. El esquema de las películas de Rosales siempre es el mismo, se podría decir que su objetivo es siempre contar el mismo hecho: el momento en el que una vida más o menos corriente sufre un choc a causa de un acontecimiento extremo que cambia para siempre el devenir de las vidas de sus protagonistas o, ojo a esto, el devenir del espectador en cuanto espectador de esa película.</p>

	<p>Para ello, Rosales se aparta voluntariamente de la narratividad más clásica y se limita a dar una visión aparentemente costumbrista y banal del día a día de sus protagonistas: sus actividades cotidianas, sus conversaciones poco interesantes, sus quehaceres domésticos&#8230; hasta que ocurre ese &#8220;algo&#8221; que convulsiona la vida gris &#8212;porque siempre es gris&#8212; que está mostrando. En <em>Las soledad</em> ese hecho es una bomba que estalla en un autobús de línea donde viaja la protagonista; en <em>Las horas del día</em> y en <em>Tiro en la cabeza</em> la convulsión la sufre sólo el espectador, ya que lo que se muestra en pantalla es el intermedio cotidiano de dos personajes de condición extrema, un asesino en serie y un terrorista de <span class="caps">ETA</span>. Cada una de esas tres películas aportaba un nuevo punto de vista, un plus, un algo diferente. En <em>Las horas del día</em> la mirada del espectador hacia su aburrido protagonista cambia de tal modo que cada cosa que hace después de su primer asesinato es vista con nuevos ojos, a pesar de que sigue haciendo lo mismo que antes de matar. En <em>La soledad</em> la segunda mitad de la película es una repetición de la primera solo que con silencios donde antes había conversaciones cotidianas. En <em>Tiro en la cabeza</em>, en fin, se consigue generar una ansiedad inmensa al aproximarse al momento final en el que irremediablemente el terrorista volverá a actuar.</p>

	<p><em>Sueño y silencio</em> falla en todo esto. Rosales vuelve a contar la misma historia que en <em>La soledad</em>, con pocas diferencias, una bomba allí, un accidente de tráfico aquí. Experimenta con texturas, con el blanco y negro, ha ganado en maestría estética, en puesta en escena, en composición de la imagen. Pero no hay ningún aporte más a lo que estamos viendo que no haya contado ya en <em>La soledad</em>, no hay una vuelta de tuerca, no hay un perfeccionamiento, no hay matices. Una familia se desmorona a causa de una muerte injusta e inesperada y asistimos a su proceso de descomposición e intento de recomposición. Ese hecho excepcional, esa muerte inesperada, divide la película en dos y nos hace ver a sus protagonistas en dos cotidianeidades diferentes, marcadas por la ausencia y por la violencia. Y en cualquier caso yo no dejaba de preguntarme exactamente por qué Rosales vuelve a hacer la misma película sin intentar dar un paso hacia adelante, sin explicar más, sin explicar mejor. Tal vez, sólo tal vez, ya no tiene mucho más que contar&#8230; </p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>El esquema de las películas de Rosales siempre es el mismo, se podría decir que su objetivo es siempre contar el mismo hecho: el momento en el que una vida más o menos corriente sufre un choc a causa de un acontecimiento extremo que cambia para siempre el devenir de las vidas de sus protagonistas o, ojo a esto, el devenir del espectador en cuanto espectador de esa película.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-06-13T08:56:56Z</published>
		<updated>2012-06-13T08:56:56Z</updated>
		<title type="html">El último superhéroe</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>¿Pasáis por twitter, foros de cine, facebooks cinéfilos, etc. alguna vez? Entonces ya sabréis que el fenómeno cinematográfico de la semana es el estreno de <em>Diamond Flash</em> de <strong>Carlos Vermut</strong> en <a href="http://www.filmin.es/pelicula/diamond-flash">Filmin</a>, primer largo de su director (hasta ahora había hecho cortometrajes y dibujado varios cómics) que se ha autoproducido y que ha sacado adelante por 25.000 euros.</p>

	<p>Conozco a Carlos y aunque &#8212;aún&#8212; no se puede decir que seamos amigos sí que me cae fenomenal. Cuando vi la película hace ya algo más de un mes en una proyección en Madrid fui a verla con muchísimas ganas, expectativas y predisposición positiva. La película me gustó en gran parte, algunas cosas me parecieron magníficas, como las actrices y la espectacular dirección que de ellas hace el director (algo que se suele descuidar en películas de este tipo); otras desconcertantes y extrañas, como las secuencias larguísimas o ese final que te deja tan ojiplático. Alguna más no me gustó, como ciertos momentos en los que la película deja de avanzar porque está contextualizando mucho más de lo necesario. En cualquier caso es una película insólita, diferente y extremadamente interesante. A tres euros que la tenéis ahí, la recomiendo mucho.</p>

	<p>Pero lo que me ha llamado la atención de verdad es el éxito de la propuesta online, cómo se ha extendido el interés a lo largo de la red y cómo una película desconocida, sin estreno en sala comercial, autoproducida, sin un nombre conocido en reparto o equipo (exceptuando un mini papel de <strong>Miguel Noguera</strong> quizás) se ha aupado a la cabeza de la lista de los más vistos en la web de alquiler de películas. </p>

	<p>¿Las razones? En parte está el buen hacer &#8220;mediático&#8221; de Filmin, claro, pero sobre todo los motivos los encontramos en el tejido de interés y de fidelidades que Carlos ha generado en las redes sociales. Un excelente cartel, una trama sugerente y mucha gente que ha ido viendo la película en diferentes eventos y proyecciones hablando de ella en internet, generando interés, creando el famoso &#8220;hype&#8221;. Además un hype que se retroalimenta una vez que la película se estrena en Filmin, ya que, en efecto, la película es lo suficientemente controvertida como para que apasione y se deteste a partes iguales. La página del filme se llena de comentarios encontrados, de gente fascinada y de gente horrorizada, y el interés por verla crece en los internautas que pasan por allí. Hype, interés, expectativas&#8230; y un clic por tres euros, película en casa, ver eso de lo que todos hablan.</p>

	<p>Hace tiempo, intentando entender qué había podido fallar en una película tan interesante como <em>Extraterrestre</em> de <strong>Nacho Vigalondo</strong> para que hubiese tenido tan poca acogida (no mala; poca. No gente saliendo del cine disgustada; gente NO entrando en el cine directamente), una de las cosas que se me ocurrían es que la peli de Vigalondo es una película del Nuevo Régimen estrenada en el Antiguo Régimen. La masa social que sigue a Vigalondo en las redes, que espera sus comentarios y textos, que le escucha, ya sea para estar de acuerdo con él o para insultarlo con fiereza, no ha movido el culo del asiento para ir al cine a ver su película. ¿Y hubiese movido el dedo sobre el ratón y la cuenta Paypal para pagar tres euros por ella? Tal vez sí. Tal vez muchísima gente lo habría hecho. Tal vez el sitio natural de Extraterrestre era ese, aunque, claro está, con un presupuesto más aproximado al de <em>Diamond Flash</em> que al suyo propio (muy bajo para una película de cine, alto para una película estrenada en la red).</p>

	<p>¿Es <em>Diamond Flash</em> una puerta abierta de verdad a un nuevo espacio cinematográfico, a un nuevo sentido del cine &#8216;Low Cost&#8217;? ¿Es un espejismo?</p>

	<p>De momento el éxito en la red ya es incontestable. Los análisis económicos a posteriori, los nuevos experimentos, las siguientes películas que intenten entrar por esa puerta nos dirán si detrás de ella hay luz o sólo hay un muro de ladrillos. Entretanto, enhorabuena <em>Diamond Flash</em>.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Ya sabréis que el fenómeno cinematográfico de la semana es el estreno de <em>Diamond Flash</em> de <strong>Carlos Vermut</strong> en <a href="http://www.filmin.es/pelicula/diamond-flash">Filmin</a>, primer largo de su director (hasta ahora había hecho cortometrajes y dibujado varios cómics) que se ha autoproducido y que ha sacado adelante por 25.000 euros.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-06-06T09:02:02Z</published>
		<updated>2012-06-06T10:33:34Z</updated>
		<title type="html">This must be a fan</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Hace unos días un tuitero al que sigo retuiteó con bastante sorna opiniones positivas sobre la última película de <strong>Tim Burton</strong>, <em>Dark Shadows</em>, que todavía debe andar por algunas pantallas del país. Hace tiempo que Burton no me interesa demasiado y es difícil que vaya a ver sus películas al cine si tengo alternativas que me apetezcan más, pero lo que sí es verdad es que en mi círculo más cinéfilo el director se ha convertido en objeto de burla constante. De ahí esos retuiteos sarcásticos, claro.</p>

	<p>Sin embargo entre tanto RT me llamó la atención uno de una chica que aseguraba algo así: &#8220;La nueva de Tim Burton me encantará, como todas las suyas, porque es el mejor director del mundo&#8221;. Lo que me llevó también a acordarme de una de mis mejores amigas, quien hace años era fan absoluta de <strong>Wong Kar Wai</strong> y a pesar de que le dije que su película americana <em>My blueberry nights</em> era un petardo ella negó con la cabeza y me dijo &#8220;me va a encantar seguro&#8221;. Eso es un fan, claro que sí.</p>

	<p>Me enternece la pasión incondicional del fan, tan parecido al enamorado al que el mal aliento de su amado le huele bien, ese no hacerse preguntas y simplemente acudir a las películas con los brazos abiertos, con la mitad del camino hecho. Que realmente el director tenga que hacer un horror mayúsculo para que algo de duda se introduzca en su percepción del filme. Y me enternece principalmente porque no me parece muy diferente a lo que siento yo, o a lo que veo en otros, cuando hacen referencia a sus vacas sagradas y disfrazan su veneración con percepciones críticas. Se dicen cosas como &#8220;aún se ve la mano del maestro&#8221; o &#8220;fíjate qué bien cuenta tal escena, como siempre ha hecho&#8221; y se hace la vista gorda con todo lo demás. Eso es el amor, y bienvenido sea.</p>

	<p>Llevo un par de semanas dándole vueltas a una reseña de un libro en el que participan unos cuantos amigos míos. No termino de ser capaz de saber si lo que me gusta en realidad me gusta más porque son ellos, o si lo que critico es más duro por mi parte porque inconscientemente intento darles más caña para compensar mi amistad, estas cosas de <a href="http://librodenotas.com/textosdelcuervo/22476/la-familia-y-la-critica">la familia y la crítica</a>. Y ayer, cuando salí de ver <em>This must be the place</em> de <strong>Paolo Sorrentino</strong>, sentí que me pasaba algo parecido. Es mi director favorito en la actualidad y esta película ha sido el único &#8220;hype&#8221; que he tenido en años; y aún así tardé en verla, porque tenía miedo de que no me gustase, por la controversia y la polémica que ha generado por su extrañeza y su loquísimo <strong>Sean Penn</strong> de protagonista. </p>

	<p>Pero apenas cinco minutos después de empezar, ya sabía que la película iba a encantarme, como todas las de Sorrentino. Y que tampoco podré hacer una crítica muy sincera porque a mí ya me tenía ganado de antemano y al final, quizás, simplemente fui al cine a confirmar que la película me gustaba mucho ya. Y ahora podría intentar detenerme a explicar que Penn hace una construcción maravillosa del personaje de Cheyenne, que nunca una road movie transcurrió tan suave, que la música te lleva en brazos toda la película o que el elenco de secundarios es impagable. Pero para qué. No dejará de ser la opinión de un fan convencido.</p>

	<p>Ah, la peli es maravillosa, por cierto.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Me enternece la pasión incondicional del fan, tan parecido al enamorado al que el mal aliento de su amado le huele bien, ese no hacerse preguntas y simplemente acudir a las películas con los brazos abiertos, con la mitad del camino hecho.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-05-30T08:15:59Z</published>
		<updated>2012-05-30T08:15:59Z</updated>
		<title type="html">El bueno, el feo, el malo</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Debería hacerlo más a menudo, pero aparentemente veo <em>El bueno, el feo y el malo</em> una vez por década. La última el domingo pasado, y la sensación es la misma: lo que llega a molar esta película. Desde que empieza. ¿Puede haber una intro mejor que esta?</p>

	<p><iframe width="420" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/GzQpHS5yFeU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>- Qué de cosas pasan. Todo el tiempo, son tres horazas donde no dejan de ocurrir cosas una detrás de la otra, sin relleno alguno. Caben los forajidos, los tramposos, la guerra civil, los confederados, la voladura de un puente, la obsesión por el oro, el drama familiar, la religión, la soledad, la avaricia, el honor, la amistad, la venganza. Cualquier cosa, están todas allí.</p>

	<p>- Qué bien están contadas las cosas. Por ejemplo la persecución que hace Tuco del Rubio después de que su &#8220;sociedad&#8221; se rompa por primera vez. Cuatro hogueras apagadas con cuatro colillas y sólo la última se enciende cuando Tuco prueba a darle una calada.</p>

	<p>- Qué malo es el malo, qué malo es Sentencia. Malo como el demonio, con cara de controlar la situación, adelantándose siempre a los demás sin que sepas como, sonriendo como el cabronías que es, abofeteando a la pobre prostituta, escuchando siempre detrás de la pared. Malo de matar a un hombre delante de su familia.</p>

	<p>- Qué bueno es el bueno, bueno a su manera, pero que tapa al moribundo con su chaqueta y luego le da dos caladas del cigarro porque sabe que al final sólo queda dar un poco de conforto al que se está muriendo.</p>

	<p>- Qué feo es el feo, y qué sinvergüenza, y qué divertido, y qué lista infinita de crímenes cometidos que le enumeran delante de la horca (y que copió años después el capitán Jack Sparrow) y qué mamón, que te cae bien a pesar de ser a ratos peor que el malo.</p>

	<p>- Qué música. La mejor jamás hecha para una película. La música que hace que una carrera enloquecida entre tumbas te deje sin aliento. Qué peli más grande. </p>

	<p><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/yn2xSNv0TSk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Debería hacerlo más a menudo, pero aparentemente veo <em>El bueno, el feo y el malo</em> una vez por década. La última el domingo pasado, y la sensación es la misma: lo que llega a molar esta película. Desde que empieza.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-05-23T08:48:44Z</published>
		<updated>2012-05-23T15:11:45Z</updated>
		<title type="html">Señor profesor</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Están las calles que arden &#8212;y más que deberían arder&#8212; por la huelga en el sector educativo, por un ministro imbécil y bocazas y por el desprecio hacia el único sector realmente imprescindible de la sociedad (Bélgica funcionó estupendamente sin poder político, por ejemplo). Ya he dicho por aquí que si me pones una película con profesores, aunque sea una basura protagonizada por <strong>Michelle Pfeiffer</strong>, tienes la mitad del trabajo hecho conmigo. No puedo evitarlo: los veo como los últimos héroes, los últimos románticos, los últimos vocacionales. Ver una película de profesores es reconfortante, tanto como ver una de superhéroes; supongo que en realidad son prácticamente el mismo género.</p>

	<p>Por eso, por mis filias hacia el tema, tiendo casi sin querer a ser más puñetero en la crítica hacia estas películas, como cuando uno juzga más duramente el trabajo de un amigo &#8220;para que nadie piense&#8221;. Salí conmovido, como cualquiera que esté vivo, de ver <em>Profesor Lazhar</em> el otro día, esa película québécois que se vuelve tan actual ante el estado de guerra en el que se encuentra el sector educativo en esa parte de Canadá. Pero también salí viéndole las costuras, pensando que la mayor parte de la historia ya me la sabía &#8212;aunque esté contada magníficamente&#8212;, que los personajes eran arquetípicos, que los conflictos sobrevuelan sobre todo el metraje con demasiada levedad. Que se mete en jardines de incoherencia en cosas pequeñas que acaban distrayendo de la historia que importa. Son gruñidos de viejo, en realidad, porque la emoción se mantenía.</p>

	<p>Tal vez lo más interesante de la película sea precisamente esa levedad, esas pequeñas cosas sorprendentes que pasan alrededor de la historia central. Por ejemplo ese profesor de gimnasia recio y con cara estúpida que se descubre como una víctima de un sistema hiperprotector que no comprende. O esa distancia crítica ante los métodos de enseñanza, donde uno puede ver en la misma secuencia cómo los métodos algo vetustos de Lazhar pueden funcionar tan bien como las técnicas modernas pedagógicas de sus compañeras.</p>

	<p>O a lo mejor lo que sucede es que su actor principal, que responde al hermoso nombre de <strong>Fellag</strong>, llena de sentido y de belleza toda la película, siendo maestro de nacimiento y corazón y no de estudios y formación, negando, en fin, aquello que le exigen los padres de una niña, que le dicen &#8220;usted enséñela, no la eduque&#8221;. Pero por lo que parece el buen Profesor Lazhar sólo es capaz de educar.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Salí conmovido, como cualquiera que esté vivo, de ver <em>Profesor Lazhar</em> el otro día, esa película québécois que se vuelve tan actual ante el estado de guerra en el que se encuentra el sector educativo en esa parte de Canadá. </p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-05-16T11:23:25Z</published>
		<updated>2012-05-16T11:23:25Z</updated>
		<title type="html">Estúpida película</title>
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		<id>tag:librodenotas.com,2012-05-16:77c262b7562572606450a68115f67ab6/30747175fcdf86b91588c75d5650e9a6</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Hola, me llamo Alberto, me gusta el cine, tengo fama de gafapasta y he debido tragarme unas doce veces <em>Don Juan de Marco</em>. Además me sé muchos de sus diálogos y si ahora mismo encendiera la tele y la estuviesen echando volvería a verla. ¿Por qué? No estoy seguro. Tampoco me gusta tanto, la verdad. Me hacen gracia algunas escenas, por ejemplo la inicial en la que <strong>Jonnhy Depp</strong> hace una última seducción antes de intentar suicidarse. Me hace gracia el aspecto extrañamente bonachón de un crápula como <strong>Marlon Brando</strong> y me gusta como está retratada su relación con su mujer, <strong>Faye Dunaway</strong>. Por lo demás la película ronda el espacio que hay entre lo mediocre y lo directamente chungo. ¿Entonces?</p>

	<p>Pues yo que sé. Es como las Pringles, que no te gustan mientras las comes pero no puedes dejar de comerlas, tienen algo que te hacen seguir con ellas. Son esas películas estúpidas que te atrapan y rompen completamente tu prestigio cinéfilo.</p>

	<p>Y no es sólo <em>Don Juan de Marco</em>, ¿eh? He dejado de contar las veces que he visto <em>10 razones para odiarte</em>, y esta ni siquiera me hace gracia. Ahora uno queda algo mejor porque <strong>Heath Ledger</strong> se murió y parece que uno está recuperando un título de culto, pero no, es una chorrada como un piano y bastante sosa además. Soy incapaz de apartar los ojos de la pantalla si están echando <em>Contacto sangriento</em> de <strong>Jean Claude Van Damme</strong> y no vamos a hablar de <em>Miss Agente Especial</em>. He dicho que no vamos a hablar de ello. Que no, coño.</p>

	<p>Ah, no, ahora no me miréis así ni me señaléis con el dedo. El que esté libre de vergüenzas que lo diga en los comentarios. Y si no confesad, malditos, confesad.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Hola, me llamo Alberto, me gusta el cine, tengo fama de gafapasta y he debido tragarme unas doce veces <em>Don Juan de Marco</em>. Además me sé muchos de sus diálogos y si ahora mismo encendiera la tele y la estuviesen echando volvería a verla.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-05-09T10:17:29Z</published>
		<updated>2012-05-09T10:17:29Z</updated>
		<title type="html">Seamos razonables</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Seamos razonables y breves, que hoy me ha pillado el toro con la columna, cosa que me pasa de vez en cuando como bien saben mis ¿seis? lectores.</p>

	<p>Estoy escribiendo una peli con un amigo italiano muy voluntarioso que pretende autoproducirla y dirigirla junto con un amigo. No sería la primera vez: hace unos meses ya terminaron <a href="http://www.daysofsuffering.com/">su primera película autoproducida</a>, con un presupuesto de apenas diez mil euros. El hecho de haber sido capaces de hacer ese filme es lo que le ha animado a preparar el segundo. ¿El problema? Que lo suyo es más bien el montaje y la dirección, lo de escribir historias no se le da demasiado bien. Pero tenía una idea, me la contó y me pidió ayuda para escribirla. Y en esas estamos.</p>

	<p>La cosa es que su idea es para una película de ciencia ficción. Nada relacionado con naves espaciales o con un futuro muy lejano, podría ser más una historia distópica que futurista en realidad, pero es decididamente ciencia ficción, con elementos tecnológicos nada fáciles de reproducir con cuatro duros. Sí, <a href="http://www.notodofilmfest.com/index.php?corto=31838">ya conocemos</a> <a href="http://manuelbartual.com/video/tengo-que-matar-a-maria/">algunos</a> <a href="http://vimeo.com/25829600">casos</a> de historias de ciencia ficción rodadas con mucho ingenio y cero medios, pero lo que mi amigo busca es algo más complicado de plasmar sin esos medios.</p>

	<p>Nos reunimos una vez por semana delante de la webcam (él está en Milán) y discutimos la película, la hacemos avanzar juntos. Él me va soltando tal o cual idea y yo las voy completando e integrando en el esqueleto de la historia, con vistas a hacer una especie de primer tratamiento antes de ponerme a dialogar. La frase que más me encuentro cuando le propongo secuencias o escenas es &#8220;no sé&#8230; tenemos que ser razonables con el presupuesto&#8221;. Las escenas que yo propongo que le hacen reaccionar así son cosas más sencillas que lo que podéis estar imaginando, por ejemplo rodar en exteriores, rodar de noche, rodar una secuencia con unas veinte personas, rodar una secuencia donde la protagonista da dos hostiejas secas al protagonista.</p>

	<p>Yo le digo que lo hagamos al revés: que en el guión pongamos todo lo que se nos ocurra que es importante para la película y que luego a la hora de planificar y rodar veamos si es posible hacerlo o no y busquemos soluciones. El asiente y dice que sí con una media sonrisa donde adivino &#8220;chico, nosotros somos serie Z. Confía en mí&#8221;. Yo confío en él, claro. Pero si dependiera de mí, no sé si sería muy razonable todo el tiempo.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>La cosa es que su idea es para una película de ciencia ficción. Nada relacionado con naves espaciales o con un futuro muy lejano, podría ser más una historia distópica que futurista en realidad, pero es decididamente ciencia ficción, con elementos tecnológicos nada fáciles de reproducir con cuatro duros.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-05-02T10:52:27Z</published>
		<updated>2012-05-02T10:52:27Z</updated>
		<title type="html">Atlántida Film Fest: Small Film</title>
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		<id>tag:librodenotas.com,2012-05-02:77c262b7562572606450a68115f67ab6/25ad8bd9fc7beee6bb2a6739b72968b1</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>En un festival como el <a href="http://www.filmin.es/atlantida-film-fest">Atlántida Film Fest</a> una de las características principales es la pequeñez: pequeñez de presupuestos, de metraje (ninguna película llega a las dos horas y muchas duran menos de hora y media), pequeñez de planteamientos y muchas veces pequeñez de la propia historia. Viendo película tras película del festival recuerdo mi primera esperiencia festivalera, en San Sebastián allá por el año 2002. Me arrojé emocionado a ver las películas de <em>Zabaltegi</em>, ansioso por descubrir perlas y maravillas desconocidas y pequeñas. Aprendí dos cosas: una, que la sección oficial siempre es mejor; la otra, que de vez en cuando necesito ver historias más convencionales, o de género, o intrascendentes, para rellenar la mitad no festivalera de mi cinefilia.</p>

	<p>En el Atlántida afortunadamente no me estoy encontrando tostón tras tostón como pasó en San Sebastián aquel año, pero si una tendencia a hacer películas demasiado similares. ¿Cuál es exactamente la diferencia entre <em>Amanecidos</em> que comenté la semana pasada y <em>Unmade beds</em> de <strong>Alexis Dos Santos</strong>? A priori las diferencias existen, formalmente no son demasiado parecidas y <em>Unmade beds</em> tiene un esquema más lineal que <em>Amanecidos</em>, pero mi sensación era la de haber visto ya esta película antes, diez veces, cien. El retrato casi impresionista de un grupo de jóvenes que <a href="http://estabanlocos.tumblr.com/">tenían veinte años y estaban locos</a> y queman la vida, escuchan música, beben, se drogan, viven en casas ocupadas, trabajan en tiendas de discos o libros de Londres o Barcelona o Edimburgo o Berlín, se aman, descubren la homosexualidad, etc. etc. Vi <em>Unmade beds</em> y me dije &#8220;es bonita pero ya la he visto&#8221; y ¿por qué volver a ver la película una y otra vez? Tal vez por ver aparecer en pantalla a <strong>Déborah François</strong>, pero ni siquiera.</p>

	<p>La pequeñez, virtud casi siempre en una película, es también el problema de <em>Terrados</em>, de <strong>Demian Sebini</strong>, un intento de hacer una película íntegramente dedicada a la crisis, esta crisis que a los creadores lleva sobre todo a la tristeza y a la melancolía. Dice al final de la película un rótulo que el filme está dedicado a todos aquellos que en algún momento no han sabido quiénes eran, pero la sensación que deja la historia de estos parados que van a pasar sus días de desempleo en las azoteas de Barcelona tomando el sol es más bien la de que ya no tienen nada que decir. Es como si el director hubiese querido dar roles simbólicos, buenos y malos, valientes y cobardes, vendidos al sistemas y rebeldes, y le hubiese salido todo al revés. Al final tenemos al rebelde que en realidad es un egoísta y a la representante del malvado sistema que en realidad solo trata de sobrevivir y acaba ahogada en la depresión de su pareja. Así, la película acaba siendo fallida en sus bases, en su propia concepción.</p>

	<p>Y tristemente pequeña es, en fin, <em>Small Town Murder Song</em>, de <strong>Ed Gass-Donelly</strong>, que apuntaba a ser la mejor película de todo el festival si no fuese porque se acaba mucho antes de comenzar. Durante 70 minutos el director plantea unos mimbres dignos del mejor cine negro polvoriento y sureño de la América profunda (aunque aquí sea la Canadá profunda) con unos personajes fascinantes en primer plano: desde el sheriff protagonista de alma violenta convertido al catolicismo hasta su extraña familia menonita que habla ese idioma mezcla de holandés y alemán, su compañero que sirve de equilibrio en su locura a punto de extallar, o su ex amante que lo rechaza desde que lo vio matar a alguien a golpes. La atmósfera a lo <em>Twin Peaks</em>, el cadáver que conmociona a la pequeña ciudad, los demonios interiores de sus vecinos. Todo eso apuntado, apuntado, apuntado&#8230; para terminar de golpe. Como si el director hubiese sentido que estaba haciendo una gran película y el espíritu de la pequeñez le hubiese acogotado.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>¿Cuál es exactamente la diferencia entre <em>Amanecidos</em> que comenté la semana pasada y <em>Unmade beds</em> de <strong>Alexis Dos Santos</strong>? A priori las diferencias existen, formalmente no son demasiado parecidas y <em>Unmade beds</em> tiene un esquema más lineal que <em>Amanecidos</em>, pero mi sensación era la de haber visto ya esta película antes, diez veces, cien.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2012-04-25T10:05:58Z</published>
		<updated>2012-04-25T10:05:58Z</updated>
		<title type="html">Atlántida Film Fest: Lo que tú quieras hacer</title>
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		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Decía mi señora hace unos días: &#8220;es imposible que mi padre, a estas alturas, consiga comprender que los westerns de <strong>Sergio Leone</strong> no están &#8216;mal hechos&#8217; sino que su lenguaje cinematográfico es diferente al del western clásico&#8221;. Lógico: el buen hombre ha crecido viendo pelis de <strong>John Ford</strong>, <strong>Anthony Mann</strong> o <strong>Howard Hawks</strong> y cuando le pusieron delante <em>El bueno, el feo y el malo</em> no entendió un pijo de lo que estaba pasando.</p>

	<p>Este fin de semana vi la estupenda <a href="http://www.diamondflashfilm.com/"><em>Diamond Flash</em></a>, película autoproducida por <strong>Carlos Vermut</strong> de la que la mejor crítica que puedo hacer es que es tan interesante y está tan bien rodada que no me sale ser condescendiente con ella por el hecho de haber costado poco más de 20.000 euros. Entre las cosas que me gustaron menos está la excesiva longitud de varias secuencias y la convicción de que el film en general habría ganado bastante con un tijeretazo serio en el montaje. Un amigo, al oírme decir esto, me apuntó: &#8220;yo sin embargo creo que todas las secuencias tienen la duración que tiene que tener. Me recuerda mucho al barroquismo narrativo de <strong>Mario Bava</strong> y <strong>Dario Argento</strong>, al <em>giallo</em> más clásico&#8221;. Ahí doy un paso atrás: no conozco el lenguaje del <em>giallo</em> y es posible entonces que no estemos hablando de &#8220;errores&#8221; o &#8220;imperfecciones&#8221; sino de otro modo de afrontar el lenguaje cinematográfico. &#8220;Lo que más me gustó es que se nota que ha hecho lo que le ha dado la gana&#8221;, me dice otro amigo. Eso, desde luego. </p>

	<p>Dar un paso atrás y obviar cosas como &#8220;la forma correcta de contar una historia es&#8230;&#8221;, &#8220;lo que se debe hacer es&#8230;&#8221; Esa idea me rondó la cabeza cuando vi <a href="http://www.filmin.es/pelicula/amanecidos"><em>Amanecidos</em></a>, una película de <strong>Pol Aregall</strong> y <strong>Yonay Boix</strong> que participa en la sección oficial del <a href="http://www.filmin.es/atlantida">Atlántida Film Fest</a>. Con apenas una hora y poco de duración, la película obvia la forma de narrar clásica y se lanza al impresionismo más frontal, mostrando pequeños trocitos de vida de diez veinteañeros a lo largo de un año. Los pedazos cuentan con formatos diferentes, algunos son cuidados y delicados, otros pura cámara al hombro estilo dogma, otros con textura de vídeo casero o subido a YouTube. A veces son destellos de una levedad absoluta (un chiste malo contado en la azotea de un edificio mientras se toma el sol), a veces cuentan con varias capas de interpretación a cada cual más puñetera (como en la incómoda secuencia en la que uno de los chicos prepara un plato de casquería para su novia y sus amigas), a veces es un mero ejercicio de estilo más o menos molesto (ese paseo en bicicleta por el Retiro). Lo que les dio la gana a los directores, buscando una película que sólo pueda verse como un todo y no como fragmentos aislados. Ahí, entonces, es el espectador el que debe querer saltarse lo que ya cree saber de las películas y tratar de ver esta (y <em>Diamond Flash</em>) con unos ojos completamente diferente.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Dar un paso atrás y obviar cosas como &#8220;la forma correcta de contar una historia es&#8230;&#8221;, &#8220;lo que se debe hacer es&#8230;&#8221; Esa idea me rondó la cabeza cuando vi <a href="http://www.filmin.es/pelicula/amanecidos"><em>Amanecidos</em></a>, una película de <strong>Pol Aregall</strong> y <strong>Yonay Boix</strong> que participa en la sección oficial del <a href="http://www.filmin.es/atlantida">Atlántida Film Fest</a>.</p>]]></summary>
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		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
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		<published>2012-04-18T08:58:38Z</published>
		<updated>2012-04-18T08:58:38Z</updated>
		<title type="html">Atlántida Film Fest: Épica a pequeña escala</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/butacanonumerada/22283/atlantida-film-fest-epica-a-pequena-escala" />
		<id>tag:librodenotas.com,2012-04-18:77c262b7562572606450a68115f67ab6/e0b843cfbc6ae8448376fcb369bd3a20</id>
		<category term="Cine" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p>Llevo dos días escuchando un chiste recurrente. Le digo a mis amigos que acabo de ver <em>La Roca</em> y que vaya pedazo de película épica y todos me responden lo mismo: &#8220;¿La de <strong>Michael Bay</strong>? Sí, super épica&#8221;.</p>

	<p>Pero no, yo me refiero a <a href="http://www.filmin.es/pelicula/la-roca"><em>La Roca</em></a>, un documental de <strong>Raúl Santos</strong> sobre el peñón de Gibraltar y cuyo eje es ese momento infame de la historia reciente en el que Franco cerró la verja buscando aislar ese trocito no-exactamente-inglés del resto del territorio peninsular.</p>

	<p>En la sinopsis que aparece en la web del <a href="http://www.filmin.es/atlantida"><em>Atlántida Film Fest</em></a> se hace una comparación acertadísima: <em>La Roca</em> es una historia más de Capuletos y Montescos, de una Gibraltar-Romeo y una La Línea de la Concepción-Julieta que se ven a escondidas y se intercambian tabaco, medias de seda, rock&#8217;n&#8216;roll y besos ocultos de la guardia civil y de las fuerzas del orden. Hasta que en 1969 el generalísimo los pilla en la cama y los separa para siempre, por más que la verja volviese a abrirse trece años después. Para aquel entonces Romeo y Julieta habían dejado de quererse, aunque de vez en cuando se echaran de menos.</p>

	<p>Santos decide acudir a la épica a la hora de narrar esta historia y aunque esencialmente la forma del documental sea la clásica &#8212;narración que avanza cronológicamente a través de las declaraciones de los protagonistas con imágenes de archivo intercaladas&#8212; el director consige acercarse bastante al <em>bigger than life</em> gracias a la música de <strong>Miguel Torres</strong> y al uso inteligente del <span class="caps">CGI</span> y de la posproducción, que consiguen que cada aparición de la roca, del peñón en sí, esté envuelta de una atmósfera mágica y encantada, a ratos alucinada, cargando de fuerza mitológica las imágenes. Quizás lo más discutible sea la elección de una mensaje telefónico grabada en un contestador de una anciana gibraltareña para su hermana como hilo conductor de la historia, el único elemento impostado y con costuras de guión de todo el filme. Pero es un mal menor entre tanto personaje alucinante y con tantas cosas que contar, algunos de una presencia imponente, como ese guardia civil retirado que, mirando a cámara, dice muy serio que &#8220;fueron contratados para algo. Y el trabajo hay que hacerlo&#8221;.</p>

	<p>La épica de <a href="http://www.filmin.es/pelicula/las-marimbas-del-infierno"><em>Las marimbas del infierno</em></a> de <strong>Julio Hernández Cordón</strong> es en cambio otra historia más de David contra Goliath, tamizada por un inesperado sentido del humor que hace que David en realidad sea bastante torpe con la honda y Goliath nunca termine de enterarse quién es ese pequeñajo que intenta pegarle infructuosamente. La primera película guatemalteca que veo en mi vida es una suerte de docudrama &#8212;o docucomedia, o casi docutragicomedia&#8212; lleno de buenas intenciones y con una idea de base magnífica, pero tal vez demasiado centrado en su anécdota principal (que no da para más de un ratito) y que desecha demasiado rápidamente todas las posibles historias laterales.</p>

	<p>La surrealista y enloquecida unión de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marimba">marimba</a> de Alfonso con un imposible médico que también es vocalista de heavy metal y con un buscavidas de físico inolvidable al que todos llaman &#8220;chiquilín&#8221; da lugar a una película desigual, tierna durante la mayor parte del tiempo, desconcertante y estática a ratos, y con su punto más alto en los momentos en los que los actores &#8212;que son los personajes reales interpretándose a sí mismos&#8212; se enfrentan a momentos excesivamente reales (esa pelea en el bar, ese rato esnifando pegamento) cuyo contraste con el amateurismo anterior llega a poner la piel de gallina.</p>

	<p>La semana que viene más, y recordad que las películas del <a href="http://www.filmin.es/atlantida">Atlántida Film Fest</a> estarán en <strong>Filmín</strong> hasta el 7 de mayo por cuatro duros y medio.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>En la sinopsis que aparece en la web del <a href="http://www.filmin.es/atlantida"><em>Atlántida Film Fest</em></a> se hace una comparación acertadísima: <em>La Roca</em> es una historia más de Capuletos y Montescos, de una Gibraltar-Romeo y una La Línea de la Concepción-Julieta que se ven a escondidas y se intercambian tabaco, medias de seda, rock&#8217;n&#8216;roll y besos ocultos de la guardia civil y de las fuerzas del orden. </p>]]></summary>
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