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Butaca no numerada por Alberto Haj-Saleh

Sentado en una vieja Butaca no numerada de terciopelo rojo, el autor se lanza a una reflexión impúdica todos los miércoles sobre cualquier cosa que se atreva a moverse por las pantallas, sean éstas de cine o no. Alberto Haj-Saleh es editor de LdN y autor de la columna Teatro Abandonado.

Ciencia Ficción low cost

Una de las características más interesantes de Los cronocrímenes de Nacho Vigalondo, más allá del propio valor de la película en sí, está en el hecho de que Vigalondo realmente consigue elaborar un relato de ciencia ficción plena con muy pocos elementos y con una ausencia casi total de efectos especiales o de decorados específicos (exceptuando la propia máquina del tiempo).

De forma intuitiva, todos en mayor o menor medida pensamos que la ciencia ficción es un género que requiere de demasiados medios como para poder llevarlo a cabo con poco presupuesto; cuando entramos dentro del ámbito de los cortometrajes o directamente del cine hecho por aficionados, la cosa parece casi imposible. Los tiempos de la ciencia ficción de serie B pasaron ya y hacer intentos con cartón piedra y disfraces de alienígena son cosas que se han quedado reservadas para la parodia. Cuando aparece el robot de Forbidden Planet (1956), la intención de los creadores de la película es que el espectador vea un robot auténtico, aunque hoy nos pueda hacer gracia. Sin embargo un robot casero hecho hoy día en general será tomado como chiste y nunca como intento de veracidad.

Sin embargo Los cronocrímenes cuenta una historia de ciencia ficción plena con mucho menos, y eso tiene mucho de reconfortante.

Dos cortos que ejemplifican muy bien eso: el muy profesional y premiado El ataque de los robots de Nebulosa 5, de Chema García Ibarra.

Con aún menos medios tenemos el inquientante Agustín del futuro, de Pablo Hernando, que consigue hacer pura ciencia ficción con dos personas hablando por teléfono. Tal cual.

Dos ejemplos claros de talento narrativo puesto al servicio de un género, dos ejemplos de que la escasez de medios en general suele ser una excusa para no tener que contar buenas historias.

Alberto Haj-Saleh | 22 de junio de 2011

Comentarios

  1. Marcos
    2011-06-22 23:31

    Estoy totalmente de acuerdo con el fondo del artículo; de hecho, las nuevas tecnologías permiten que la “serie B” pueda ser mucho más asequible que antes.

    Sin embargo, ¿realmente se puede considerar ciencia ficción a cualquiera de los dos cortos? Y no me refiero a la ausencia de efectos especiales, sino al argumento. ¿Qué elemento o elementos lo definen como de ciencia ficción?

    Saludos

  2. Alberto
    2011-06-22 23:37

    Hay naves espaciales, robots sanguinarios, viajes en el tiempo, proyectos gubernamentales… ;-)


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