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Código genético del lenguaje

Gran ensayo, y complejo, del semiólogo Daniel Medvedov donde explica la necesidad de la elaboración de un código del lenguaje como la química tiene su tabla periódica, y todo ello por medio de la razonada revelación de los auténticos sentidos de la película de Kubrick 2001: Una odiséa en el espacio: El sentido secreto de la Odisea Espacial 2001. HAL en la Copa Davis.
Marcos Taracido | 27/03/2002 | Artículos | Lengua

Comentarios

  1. Daniel medvedov
    2003-03-15 22:43 Querido Marcos Taracido, Te envío el material completo del Código. Espero que lo disfrutes. Con un cordial saludo, DM Daniel Medvedov El Código General de las Lenguas  Un descubrimiento científico en el siglo XXI  El Genoma y el Zoéma Humano  Genética y Lingüística BARCELONA 2002 “ . . . Yo no suelo citar a los demás ni jurar por sus escritos, y en una cuestión conocida por mí como por ellos, mantendré la propia libertad de mi visión. . ” La Entrada Abierta al Palacio Cerrado del Rey XXXI / 2 Ireneo FILALETEO (Siglo XVIII) Índice  PRESENTACIÓN La Genética del Habla 4  Carta abierta a la Comunidad Científica 7  Una prefiguración del Código General de las Lenguas 8  Los Códigos y HAL 12  CÓDIGO GENERAL DE LAS LENGUAS El Logodéndron – El Árbol del Lenguaje 14 Introducción al Código General de las Lenguas 19  Puntos cruciales de la teoría 20  Los Cien Postulados de la Teoría Genética Unificada del Lenguaje para la presentación del Código General de las Lenguas 21  Recapitulación32  NEO-TEORÍA GENÉTICA DEL LENGUAJE El Código General de las Lenguas Comunicación, Tecnología y Sociedad Introducción 35  El descubrimiento del Código General de las Lenguas 38  El Cuerpo Teórico del Código General de las Lenguas 52  Cronograma lúdico58  Argumentos contrarios a la teoría58  Aspectos celulares del lenguaje75  El Lenguaje-Célula y la Palabra-Proteína 76  Conclusiones79  Últimas palabras87  Aplicación del Código General de las Lenguas 90  Un breve Manual de Protocolo Lógico para Inteligencia Artificial y Sapiencia Robótica en el Mundo del Lenguaje 103  Figura del Código General de las Lenguas 111  La representación de un Grafo Oracional 112 * PRESENTACIÓN La Genética del Habla ¿Puede tener la lengua un “aspecto” genético? Los procesos celulares parecen mostrar la cualidad de controlar el aspecto fonético, semántico y sintáctico de las lenguas y el lenguaje ofrece analogías operativas, funcionales y estructurales con los fenómenos, elementos y reacciones que acontecen en el plano celular del organismo. Hacer declaraciones retóricas como “el lenguaje es la vida” o, a la inversa, “la vida es el lenguaje” es algo irrelevante desde el punto de vista científico, ya que tanto la vida, como el lenguaje son fenómenos desconocidos y aún no comprendidos a cabalidad, en el estado actual de las investigaciones. No es posible resolver una incógnita con otra: todavía desconocemos qué es la vida e ignoramos qué es el lenguaje. Se supone que hacer declaraciones de cualquier tipo aumenta el grado de familiaridad con el fenómeno descrito y propicia nuevas lecturas de las dudas relevantes que surgen en la descripción de un acontecimiento ontológico. He aquí un ejemplo: Los afijos, operadores y modificadores en las lenguas naturales, se comportan en el ámbito del lenguaje de un modo muy similar al comportamiento de las enzimas, a su vez modificadores estructurales que propician distintos cambios en el “comportamiento” de la célula en el organismo. Las dos entidades, enzimas y afijos son modificadores de sentido y actúan sin perder sus propias cualidades. Al establecer esta analogía, es necesario construir una entera cadena de correspondencias, cuyo valor no es tan sólo teórico sino también operativo. El aspecto celular de la lengua y las propiedades lingüísticas de la célula han sido sugeridos por biólogos, como Lenneberg, y por lingüistas, como Chomsky, hace muchas décadas. ¿Puede tener la célula propiedades lingüísticas? Es obvio que la pregunta se refiere a la “traducción” metabólica de las reacciones celulares, en la esfera del lenguaje. Una lectura atenta de los fenómenos de comunicación humana, sugiere que el lenguaje proyecta sus operaciones lógicas en los diversos registros de su manifestación en lo visible: el registro del pensamiento, el registro del habla, el registro del gesto, el registro del movimiento, el registro de la dirección o vectorialidad del desplazamiento, el registro de la postura corporal, el registro del ritmo y el registro de la forma. La elegancia de una teoría reside en su simplicidad. Cuanto más sencillas y directas son sus proposiciones y postulados, más claras resultan las descripciones, explicaciones y aplicaciones que propone. La teoría debe y tiene que ser además de descriptiva, explicativa y, por ende, “aplicativa”. Si tan sólo uno de estos aspectos falla, la teoría padece de una obvia debilidad y resulta infructuosa. El descubrimiento del Código General de las Lenguas ha surgido como planteamiento teórico al observar que la existencia celular de las bases nitrogenadas se refleja en el habla a través de la naturaleza vocálica del sonido y, paralelamente, al percibir que los aminoácidos son controladores de la naturaleza consonántica del sonido. Las cuatro bases del ADN, operadores del código genético (adenina, guanina, timina y citosina) poseen y proyectan en las lenguas, una evidente naturaleza vocálica: cada una corresponde a una vocal (/a/, /e/, /o/, /u/) y la quinta base, el uracilo, que aparece en escena con el ARN, posee el valor vocálico /i/. Por razones de simplicidad, utilizaremos simples letras mayúsculas para las cinco vocales: A,E,I,O,U. No estamos confundiendo el valor fonético y fonológico con la factura alfabética de estos operadores: simplemente ignoramos, por no ser hechos relevantes en el discurso, las diferencias distintivas de los rasgos, y utilizamos su naturaleza unitiva o unificadora de incontables variantes. Así como hay una tendencia de la adenina a emparejarse con la timina y de la guanina a hacer lo mismo con la citosina, en las lenguas naturales existe la tendencia de la vocal A de emparejarse con la vocal E y de la vocal O, a hacer lo mismo con la vocal U. ¿Cómo se puede demostrar todo eso en el laboratorio? Con simples pruebas del pH de la saliva, se percibe que una emisión vocálica o, digámoslo de otra manera, una vocalización continuada, sube el pH y el uso continuo de consonantes baja el pH. El valor de referencia es precisamente el pH 7, el equilibrio base-ácido en el organismo. A su vez, los veinte aminoácidos tienen, cada uno, un valor consonántico. Es sorprendente observar la analogía entre los 25 elementos del alfabeto universal y el código genético operado por el ADN y el ARN. La célula, los cromosomas, las proteínas, los genes, las enzimas, las mitocóndrias y todos los demás elementos que participan en las operaciones celulares respetan una estrecha analogía con los fenómenos del lenguaje. Un proceso vital es, antes que todo, genético, luego bioquímico, funcional, orgánico, metabólico y hormonal. Sólo después, los operadores genéticos y, por ende, bioquímicos, reciben la influencia del entorno. Es innegable el hecho de que las lenguas se afirman a lo largo de una experiencia social. Pero los operadores del código lingüístico vienen ya inscritos en los genes y son parte de la carga genética. De esta forma, se relaciona un fenómeno biológico con otro fenómeno, el lenguaje, considerado erróneamente como producto único de la experiencia pragmática. Una rápida lectura del alfabeto universal, el conjunto de veinticinco determinadas letras del alfabeto latino, común a las lenguas que usan este alfabeto, nos muestra un número de veinte consonantes que coincide con el número de los veinte aminoácidos y un número de cinco vocales que corresponde a las cinco bases del mundo celular. El alfabeto universal está formado por las letras del alfabeto español menos tres: la ch y la ll, que otros idiomas no consideran letras, con razón, y la ñ, letra peculiar que representa el sonido que los demás idiomas, o no tienen (como el inglés), o representan con digrafos ( gn en francés e italiano, nh en portugués, etc.) Los idiomas que emplean el alfabeto universal son el catalán, francés, inglés y alemán. Ahora bien, todos los investigadores que asocian sonidos y letras están en contra del uso teórico del alfabeto universal para demostrar o explicar cualquier aspecto del fenómeno lingüístico, por razones que no vale esgrimir. Lo que es evidente, sin embargo, es el hecho incontestable que el alfabeto universal de veinticinco letras ( y no veintiséis) representa la más sencilla y verídica base de transcripción de todos los sonidos de las lenguas naturales, sin necesidad de acudir al alfabeto fonético internacional. Cuando aseveramos esto nos referimos a la capacidad de la letra alfabética de sugerir de modo muy acertado la manifestación y emisión fonética y fonológica que ocurre en las lenguas naturales. Obviamente, los grados de identidad no son perfectos, pero aún así, existe la posibilidad de percibir el sonido o la emisión sonora, en tipos, clases, modos, o como quiera. A raíz de ello se ha separado el sonido de las lenguas naturales en ocho grupos: cinco de ellos son grupos de naturaleza consonántica (B,G,D,L,M), dos son de naturaleza vocálica (A,I) y el octavo, (H), un fenómeno acústico complejo, básicamente respiratorio, actúa tanto como vocal, como consonante. Este sonido es heterófono, es decir tanto vocálico como consonántico y hace las veces de catalizador sonoro en todas las lenguas naturales. Lo que a continuación se presenta es un “descubrimiento” científico, no una “invención”. La diferencia fundamental entre un descubrimiento definido como “científico” y una “invención operativa” es un hecho crucial: el descubrimiento existe “a priori” y refleja un estado de cosas que el teórico percibe y reconstruye, como consecuencia de un estado de análisis y contemplación (gr. teoría) de los fenómenos investigados, para presentarlo al gran público y a la comunidad científica, basándose en deducciones, inducciones, predicciones, etc. En cambio, la “invención” es una construcción ” a posteriori”, para ser adecuada a los fenómenos observados y utiliza un orden virtual y ficticio para representar mecanismos y operaciones lógicas de utilidad explicativa. Una “descripción” de un fenómeno carece, no obstante, de la cualidad “explicativa” del mismo fenómeno. No basta con describir un hecho: hace falta “explicarlo”. El Genoma humano y el Zoema lingüístico son dos códigos fundamentales de la vida. Como códigos, poseen operadores similares y de este modo se salva la analogía: no pueden compararse dos códigos si no operan con los mismos operadores. En ello consiste el error actual de los lingüistas: comparan el actual y supuesto código lingüístico de las categorías sintácticas con el código genético que opera con los codónes, elementos estrictamente modulares que permiten la formación de un “texto” legible y descifrable. Carta abierta a la comunidad científica  ¿Saben lo que es una “visión”?  ¿Pueden hacer la diferencia entre una “visión” y un cúmulo de “opiniones”?  ¿Pueden aceptar las consideraciones y las explicaciones resultantes de la perspectiva clara y luminosa que ofrece la “visión” al contemplador de los fenómenos naturales?  ¿Pueden encontrar la paciencia para reflexionar con seriedad en los nuevos caminos que se abren en la investigación de hechos hasta ahora desconocidos?  ¿Pueden olvidar los prejuicios que a todos nos han envenenado?  ¿Pueden participar con serenidad al espectáculo que ofrece la vida y el lenguaje? Estas preguntas no son retóricas: son operativas y necesarias para el buen funcionamiento de las operaciones filosóficas planteadas a continuación. Juntos analizaremos respuestas y juntos vamos a resolver y rescatar problemas antiguos que aún no han recibido resoluciones. Por lo tanto, emprenderemos la construcción de un edificio intelectual cuyas bases se hunden en la filosofía de la ciencia. Me dispongo a elevar una suerte de obelisco ya existente, una estela actualmente reclinada en el olvido y abatida desde hace tiempo, pero labrada de modo natural, desde el origen mismo de la vida. Esta estela necesita ser implantada, erigida, anclada y erguida. Percibo que este monolito está tumbado en una posición que los arquitectos llaman abatimiento. La estela está abatida por razones de tiempo y a causa de múltiples malentendidos, tal vez debidos a la ignorancia de los usuarios. Es la estela y el obelisco del lenguaje, el monolito de la vida. Una prefiguración del Código General de las LENGUAS En la película de Stanley Kubrick, “Odisea Espacial 2001”, tanto los monos como los astronautas humanos quedan perplejos frente al monolito que, en realidad, es una estela. ¿ Qué es el monolito-estela? Es el legado sin palabras de una civilización que ha alcanzado niveles de expresión y estilo, ni siquiera sospechados por los ingenieros de los actuales avances tecnológicos. Es comprensible que los monos se maravillen con las aristas de la estela – su sentimiento es puro y natural. No obstante, en la película, los humanos tocan el mismo objeto con desconfianza y duda intelectual y su estado anímico se debate entre el asombro y la ironía necia de los “civilizados”. Hay en el Popol Vuh, el libro sagrado de la cultura y civilización maya, un episodio en el cual los humanos son castigados y transformados en monos, “rebajándose la condición de su sangre”. La visión no es contraria al darvinismo sino inversa: los monos son humanos degenerados, a razón de un castigo que los dioses le han infligido como consecuencia de sus desmanes sexuales. Si guardamos las distancias, es esta otra teoría sobre la existencia de los monos y sus cuarenta y ocho cromosomas. Los animales son la memoria viva de los principios del lenguaje. Por lo mismo, comparten las mismas bases y los mismos aminoácidos con los humanos. Llegará un día en el cual estas aseveraciones no provocarán asombro, ni sonrisas irónicas de los “expertos”. El problema del sentido de la película de Kubrick no se resuelve con verla mil veces: puede uno verla cuantas veces desee, pero con ello no la va a entender o comprender mejor: se necesita la clave del código de lectura que está utilizando el autor de la metáfora y este código es de naturaleza óntica, existencial. El monolito-estela es un legado de una civilización lejana en el tiempo y su asombrosa perfección deja perplejos tanto a los simios como a los humanos astronautas. La odisea espacial es la historia ontológica de un viaje a través de la placenta y todo lo que ocurre en la película se ubica en el período de gestación de nueve meses que el ordenador HAL esconde en el nueve de su nombre: HAL 9000. Las mismas naves de la película, detalle que ha escapado a los críticos, tienen formas reveladoras: una posee forma de espermatozoide y otra de óvulo. No se trata de realismo aerodinámico sino de morfología simbólica y el hecho de que Stanley Kubrick haya contratado dos asesores de la NASA para la realización de los diseños se enmarca en la búsqueda metafórica de la forma óntica y ontológica de la historia del Ser, cosmonauta de la vida eterna del cosmos. El misterio de la existencia que todos deseamos conocer es la gestación y en la película de Kubrick, ello se percibe en el episodio trascendente del cuarto inmaculado, donde una luz translúcida inunda la pantalla, mientras que el Ser – náuta del cosmos – asiste al paso de su senectud a su nacimiento. Las fotos de Nielssen, realizadas con fibra óptica y publicadas en la década de los sesenta en el famoso libro BEHOLD MAN, son utilizadas por Kubrick como clave de lectura de su película. La odisea del nacimiento humano es una odisea espacial: un nacimiento de un niño reviste el mismo misterio en el 2001, como en el año mil o diez mil o cuanto sea, antes de Cristo. El libro de Homéro –me refiero a la Odisea-, cuenta la experiencia ontológica del Ser, el Nadie, como de hecho se llama Odiseo: cada isla donde él descansa es una de las tantas experiencias existenciales que el Ser necesita consumir hasta alcanzar el estado de madurez cósmica y por ende existencial, estado que lo llevaría hacia su hogar, otra isla, la Ithaca de Penelope. En la película de Kubrick, HAL es la metáfora del cerebro humano que retrocede en su trayectoria de acumulación de datos y experiencias ónticas, hasta alcanzar el momento de la muerte: para ello necesita “ponerse a cero”, como todo aparato. Así lo han demostrado miles de testimonios de muerte virtual que han hecho historia en los anales de la medicina moderna. Este proceso de retrogresión es ilustrado en la película de modo mecánico y a la vez, sentimental y romántico. No obstante, la realidad del hecho se traduce en un proceso cósmico que ocurre en el plano cerebral de todo sujeto que se está muriendo. El cerebro humano no es un ordenador, como están tentados a creer todos los expertos en cibernética: es tan sólo el teclado del ordenador. Con esa clave de lectura simbólica y metafórica, cualquier espectador de la película de Kubrick puede comprender los episodios de la pantalla. El desafío no ha pasado de moda: aún hoy, el mensaje del autor se muestra vigente y su presencia es como otro monolito-estela para nuestra generación. ¿Cuál es entonces el sentido secreto de la película de Kubrick? Antes que todo, hay que decirlo, el episodio de los monos es una parodia. Lo asombroso es que los científicos han caído en la trampa del cineasta: han tomado en serio la metáfora del hueso arrojado que se transforma en cohete espacial y han escrito sendas páginas sobre cómo el ser humano ha pasado de la forma simiesca al estado actual de las cosas, sin ahorrarse las interpretaciones acerca de la violencia que ha perdurado en la naturaleza humana. Kubrick ha hecho una parodia de las ideas que están de moda en nuestros tiempos y el monolito-estela aparece allí para romper la lógica de la teoría de la evolución. El Ser, nuestro Ser, cósmico, eterno y trashumante, es el verdadero astronauta de la existencia. Todo lo que discurre en la película de Kubrick, habla de la Odisea del Ser, de su transformación inevitable, de su transfiguración, de su transsubstanciación, el griego metusiosis, término totalmente oscuro en el cristianismo de hoy. Estos conceptos eran mejor comprendidos por Homéro, Heráclito o Pitágoras, que por los científicos genetistas de nuestra cultura cibernética. Por otra parte, lo que suena aún peor, es la pretensión de los apóstoles de la nueva era, que hablan de reencarnación y regresiones. No hay que hacer conjeturas sobre las cosas más importantes, sostenía Heráclito, hace más de dos mil quinientos años. ¿Quién respeta esta sugerencia ? El monolito no es tan sólo un monolito, es una estela y como estela, sugiere y exige una lectura sin palabras, con su mera presencia: ya lo dijeron aquel poeta-médico francés, Victor Segalen, que visitó las estelas chinas de las encrucijadas de los caminos y también Stephens, el explorador americano de los caminos mayas, ya en el siglo diecinueve. Una estela es una piedra filosofal, una piedra de toque, una piedra angular y una piedra-clave, una piedra negra de ónix de los alquimistas y ladrillo de los constructores. A su vez, HAL es una generación anterior a la IBM: (En el alfabeto) H antes de I A antes de B L antes de M En maya, HAL es la palabra que designa a la verdad, un término ritual de los sacerdotes, “hombres verdaderos” (halach uiniques) y Kubrick, tal vez, no desconocía todo eso. El episodio del hueso fue tomado en serio cuando de hecho es una burla paródica a la teoría de la evolución de la humanidad. El monolito-estela plantea este dilema y, como tal, es la clave secreta de la película. No fue hecho por unos monos sino por una civilización anterior a los cosmonautas. La Odisea Espacial 2001 es el testimonio de un artista-filósofo que ha encontrado el misterio de la existencia y se ha enfrentado a sus desafíos. Este misterio es el Ser, una entidad multisapiente, cósmica y eterna que puede acceder a los mapas de su itinerario en cualquier momento de sus peregrinaciones. Kubrick plantea los problemas filosóficos y existenciales que han acosado la humanidad desde tiempos muy antiguos. Como un hueso arrojado por simios en el aire es una nave lanzada por los humanos en el cosmos. La nave regresará a su base como el hueso que va a caer en la cabeza de los monos luego de alcanzar su acmé, el punto máximo de la trayectoria. La lógica de la semejanza nos recuerda las palabras de Don Juan Manuel escritas hace casi mil años, en su libro “El Conde Lucanor”: ”sólo por semejanzas podemos comprender las cosas sotiles(sic) a causa de nuestra carnalidad gravosa.”. Es cierto, somos gravosos, pesados: en los libros que he leído hasta ahora sobre la Odisea Espacial 2001, no he encontrado ideas satisfactorias sobre el testimonio de Kubrick. Algunos autores son irónicos y prepotentes, otros necios e infantiles y encontraremos también a los que ya han decidido que la película es un hito pasado de moda. El caso de HAL es el que ha sido tratado con mucha atención por los críticos. En la película, la inteligencia artificial es engendrada a través de protocolos muy similares a la gestación humana y a la serie de etapas existenciales del Ser: infancia, adolescencia, juventud, madurez, senectud. El creador de HAL le ha instilado sus angustias, sus canciones infantiles y sus propios temores. Estos “fusibles” de la inteligencia y de la memoria que el cosmonauta superviviente ”desconecta”, son tantos nudos de la formación intelectual de HAL. Él es capaz de leer los labios sin sonido y de comprender el alfabeto de los gestos: la Prosémica. Hoy día, a pesar del avance tecnólogico, carecemos de una teoría del lenguaje y de un código general de las lenguas, equivalente al código genético y tampoco tenemos una tabla periódica de los elementos del lenguaje, en la cual puedan estar situados de modo análogo, los gestos, los sonidos, las miradas y otras tantas informaciones del lenguaje corporal que tienen valor comunicativo y aparecen de modo predictivo en un sistema lógico de conexiones fisiológicas. Nadie se percata que este código general de las lenguas sería la clave para alcanzar el estado de HAL. Recuerdo cuan gracioso fué asistir en los días de diciembre del año 2001, a la Copa Davis, en Barcelona, a los gestos de sigilo verbal que los jugadores de tenis australianos utilizaban en los partidos de doble para comunicar sus tácticas y estrategias. Los jugadores se tapaban la boca con mucho esmero y tales gestos han traído en la pantalla de nuestra memoria el caso de HAL. Según parece, HAL estaba entre los espectadores y las secretas palabras fueron decodificadas: ¡ La Copa Davis fue conquistada por los españoles! Los códigos y HAL El avance de una cultura no se mide por el grado de sofisticación de sus máquinas sino por la capacidad de apertura que sus usuarios tienen para comprender los recónditos espacios de la consciencia. No se trata de computar el tamaño y el poder de los aparatos y de sus mecanismos para hacer una analogía con las predicciones de la película de Kubrick. Habría que ver si el hombre haya o no logrado ampliar su comprensión de los misterios del lenguaje. Hoy día podemos festejar el descubrimiento de cuatro códigos: el código genético, gracias a Watson y Krick, el código químico, que el ruso Mendeleev presentó hace más de cien años en su tabla periódica de los elementos, el código binario, descubierto por Leibnitz e instituido por Boole y el código musical, conocido por Pitágoras y luego revelado por Guido d’Arezzo. Estos cuatro códigos necesitan de otro más, el código lingüístico, para completar la tarea de requerimientos mínimos para la construcción de una máquina inteligente y “sentiente”. La gente de la calle se maravilla con los avances tecnológicos y mecánicos de nuestra actual generación, pero ignora un hecho crucial: es el lenguaje lo que genera el avance de una sociedad y no las máquinas. ACCEDER e INTIMAR son dos verbos que toda sociedad debe aprender a conjugar. A través del código genético, hemos accedido e intimado con los secretos de la vida celular y todo ello con la ayuda de los ordenadores. A través del código musical hemos podido acceder e intimar con los ritmos y el sonido de la naturaleza y con este mismo código es posible hoy, que un ordenador sea el creador de una fuga o de una sinfonía. Por medio del código químico hemos podido penetrar en los misterios de los elementos y gracias al código binario, hoy por hoy disfrutamos de los avances cibernéticos que han traído luz sobre la memoria y sobre la rapidez de los procesos lógicos de almacenaje. No obstante, nada sabemos del código del lenguaje. ¿Dónde está el código general de las lenguas? ¿Dónde está la tabla periódica de los elementos del lenguaje? Es esta una pregunta digna de un estudio múltiple, parecido a la serie de reportajes sobre la Odisea de Kubrick. Hay pocas personas que pueden responder a estas preguntas. Entre algunos nombres puedo citar a Noam Chomsky, a Umberto Eco, a Maraal Gavaldá y tal vez algunos otros más. Celebro si acaso haya otros que puedan estar en esa lista. El ojo de HAL, este mundo único de la lectura monosémica, es la meta de toda teoría unificada del lenguaje. No olvidemos que la categoría llamada lenguaje se usa de manera impropia cuando se designa algún sistema operativo para la computación, o alguna lengua natural. El lenguaje es único y es el mismo en los distintos niveles de la comunicación: la lógica del pensamiento es regida por el lenguaje. A su vez, un código es un conjunto cerrado de operadores que permiten tanto codificar como decodificar, cifrar como descifrar. El lenguaje es el sistema semántico de la lógica de las cosas y se manifiesta a través de distintos registros: 1.Registro del Pensamiento 2.Registro del Sonido 3.Registro de la Forma 4.Registro del Color 5.Registro del Ritmo 6.Registro del Gesto 7.Registro de la Palabra 8.Registro de la Postura Corporal Todo el cuerpo “habla” en el hablante, no sólo su “lengua”. En ello. El lenguaje, esta vez estamos llamándolo por su auténtico nombre, – el lenguaje – deposita su huella universal, original y unificadora, equivalente al código genético, el cual, a su vez, está imprimiendo su sello perdurable en todo lo viviente. Estos registros pueden ser, individualmente, canales de expresión de los principios universales de la comunicación. Es por ello que HAL comprende y entiende todo, a pesar de que, a uno de los registros se le niega la lectura (los cosmonautas se aíslan para no ser oídos por HAL). Pero no contaban con la astucia del programador de HAL: HAL les observa, los percibe, los lee en otros registros. Y eso todavía no puede hacerlo hoy día, un ordenador, porque se desconoce el código del lenguaje. Un código no es una fórmula, como la fórmula de Einstein, por ejemplo. Tampoco es una serie de ecuaciones, como en el caso de la matemática. Es un sistema de operadores lógicos que se encadenan y permiten mover las leyes de lectura química, genética, cibernética, lingüística o sonora. ¿Dónde está el código lingüístico? Esa es la pregunta que Kubrick nos ha legado con la película “Odisea Espacial 2001” y hay que dar una respuesta. CÓDIGO GENERAL DE LAS LENGUAS El Logodéndron- El Árbol del Lenguaje La figura teórica de las actuales representaciones del árbol del lenguaje padece una anomalía y, aún así, se presenta hoy día bajo un aspecto francamente curioso: no se conoce su tronco y tampoco sus raíces y no obstante se le dibuja como un símil de los fenómenos lingüísticos. La misma semilla de este virtual e hipotético LOGODÉNDRON es ignorada, desconocida, inexistente. En este modelo gráfico, se pretende considerar un árbol para las lenguas indoeuropeas y otros árboles para las lenguas que no pertenecen a ese “tronco”. Parece que nadie se haya percatado de este error teórico. En el ámbito lingüístico se cree que las lenguas naturales han sido creadas por el hombre, a lo largo de milenios o siglos de balbuceos y gritos casuales. Esta visión retrógrada denigra a la inteligencia humana y representa uno de los aspectos más curiosos de la historia de la cultura. Es cierto que cada lengua es el resultado de un proceso histórico de la perspectiva que un grupo humano ha utilizado para comprender y ordenar la realidad, pero las herramientas del arsenal lingüístico pertenecen a un ámbito genético ya existente en el código de la vida. En este nuevo siglo hay que cambiar las bases de la vieja lingüística. No podemos ya consolarnos con manuales descriptivos: se necesitan textos explicativos de los procesos semánticos, fonéticos y sintácticos. Desde la publicación de Noam Chomsky, en la década de los años cincuenta del siglo pasado, un texto donde se propone la existencia genética del lenguaje, no se ha avanzado mucho. Ello ha ocurrido no tanto a causa de la incompetencia científica de los investigadores, sino debido a un extraño fenómeno de incredulidad en lo referente a la carga genética del lenguaje. Hay una semilla del árbol del lenguaje. También existen las raíces de este árbol natural de la existencia. A su vez, el tronco del árbol del lenguaje posee una existencia individual en cada uno de los sujetos de la humanidad. Las lenguas pertenecen a ramos y ramas que han sido suficientemente analizadas por los lingüistas; y los frutos del árbol, sus flores y sus hojas son las obras mismas de la humanidad, surgidas de las lenguas habladas desde tiempos inmemorables. La imagen del árbol del lenguaje es una figura virtual, un modelo lógico que ha sido construido para entenderse mejor el misterio de la palabra. Cada lengua es como una hoja del árbol cuyas nervaduras y células representan el sistema cerrado que toda la lengua natural posee intrínsecamente. Emplazados a presentar las raíces y el tronco del árbol del lenguaje, los lingüistas se maravillan de que tal solicitud pueda presentarse, como una petición lógica del entendimiento. Prefieren irse por las ramas y por los ramos, por las hojas, por las flores y de modo sistemático, ignoran lo más importante de la figura del árbol presentado por ellos mismos como símil o semejanza. El ser humano nombra la semilla del árbol del lenguaje con cada respiración. Existe una cierta tendencia de insinuar el que, en el habla, el término SONIDO es un concepto ambiguo y por lo mismo, imposible de definir y delimitar. Pero el sonido en el Habla es la propia respiración, la respiración del ser humano, análoga a la “respiración” de las plantas, de los animales, de la naturaleza, del cosmos y, en una palabra, de todo lo vivo. Todo respira en un continuo latido cuya sístole y diástole hacen mover la vida en una suerte de botella de Klein, una superficie sin otra cara, definido como un sistema topológico “sin adentro”, como la cinta de MOËBUS, la célebre figura del infinito, que tiene sólo una faz. Este ruido casi inaudible de la respiración es el sonido – semilla de todas las lenguas naturales y puede asimilarse a lo que nosotros llamamos H. Aspirado o espirado, sonoro u opaco, este sonido heterofónico, es decir tanto vocálico como también consonántico, está presente, – más allá de sus variantes, que para nuestro propósito resultan irrelevantes -, en la respiración de todos los seres humanos. También están presentes los fenómenos sonoros que hemos llamado VOCALES y, eventualmente, las consonantes. No entraremos en polémicas estériles acerca de la precisión definitoria de estas dos categorías. Todos sabemos qué es una vocal y “cómo” es una consonante. Cierto es que no hay lengua natural que no sea una combinación de vocales y consonantes, y así como en el plano del sonido estas dos categorías protagonizan un juego sin fin, también en el plano químico y bioquímico presenciamos un juego doble y de naturaleza análoga: la combinación de las bases nitrogenadas y de los aminoácidos, a su vez, motivos de interminables polémicas definitorias y categoriales, en el ámbito de la bioquímica. Para nuestro propósito, no tiene la menor importancia el establecer con precisión qué es una base o qué es un ácido. Es esta una tarea de los interesados en la categorización. Cierto es que estos estados de las sustancias existen y es innegable su valor combinatorio y dual, así como ya lo han demostrado grandes bioquímicos y genetistas. Así como en los fenómenos bioquímicos sólo hay bases y aminoácidos, del mismo modo, en las lenguas naturales sólo hay vocales y consonantes. Lo que es aún más sorprendente, es el hecho de que una vocal se traduce, en el cuerpo humano, como un operador alcalino. A su vez, una consonante es un factor acidificante. El fenómeno de equilibrio entre ácidos y bases, que es el pH, se manifiesta en la fisiología bajo un estado virtual de balance operativo del organismo humano, el estado benéfico ideal llamado SALUD. Todo ello tiene su analogía en el habla y, por ende, en la lengua hablada. Los órganos internos del cuerpo humano y las glándulas endocrinas rigen la emisión del sonido, y la formación de las palabras se traduce en los procesos metabólicos para dejar la sintaxis bajo el imperio de las glándulas endocrinas. Así, los médicos y los fisiólogos tendrán que estudiar lingüística y, a su vez, los lingüistas deben empezar a familiarizarse con el complejo mundo de la medicina. Sin olvidar el aspecto pragmático, que opera en los niveles sociales de la lengua, se puede afirmar que, en grandes rasgos, una lengua natural posee tres campos operativos: el campo fonético, el campo semántico y el campo sintáctico. Hoy día, lamentablemente, estos tres campos están totalmente separados y, hasta el presente, el tipo de nexo entre los tres ha sido meramente accidental, a pesar de que han sido publicados diversos estudios científicos sobre el tema. El Código General de las Lenguas se basa en una teoría unificada del lenguaje y a la luz de sus postulados y axiomas, el SONIDO, el SENTIDO y la FORMA ORACIONAL que representa su organización, se rigen todos por las mismas leyes de manifestación y uso operativo del lenguaje. La bioquímica está relacionada estrechamente con la lengua hablada y a través del mecanismo del código de las lenguas se pueden comprender aspectos desconocidos del mismo Código Genético. Todas las lenguas poseen unos ocho elementos o SONES cardinales que operan en la formación y composición oracional de sus ecuaciones lógicas. Estos “sones” son A, B, G, D, L, M, I, H y el hecho de estar designados gráficamente por letras mayúsculas, no altera en modo alguno su naturaleza primordial. Son los primitivos o los UNIVERSALES de todas las lenguas naturales del ser humano. Estos Sones no sólo operan en el plano fonético: tienen valor intrínseco también en los espacios semánticos y en los procesos sintácticos. Cada uno corresponde a una glándula endocrina que regula su emisión y ordena la sintaxis, para el perfecto funcionamiento de la comunicación a través de la palabra. A la vez, hay ocho gestos, ocho estados intelectuales del pensamiento, ocho estados de conciencia, ocho posturas corporales, ocho ritmos, ocho modos de caminar y ocho tipos de miradas y expresiones faciales que, al combinarse, generan la infinidad de aspectos que hacen del lenguaje el espejo de la naturaleza humana. Estos elementos finitos están ligados entre sí de modo muy sutil y la ubicación en una tabla periódica de elementos da nacimiento a un modelo teórico y ontológico, a través del cual se puede comprender toda manifestación humana, sea ella gestual, intelectual, sonora, rítmica, dinámica, facial o de otra naturaleza, como por ejemplo la escritura. Una Tabla Periódica de los elementos es necesaria para el entendimiento del proceso que subyace en la base del fenómeno lingüístico. Por otra parte, la simplicidad del sistema no es más que una cualidad de la teoría y jamás puede considerarse como un defecto. No se ha presentado hasta ahora un sistema operativo que posea validez en todas las lenguas naturales. Por ello, el presente Código General de las Lenguas se muestra como un descubrimiento crucial, cuyo alcance metódico y funcional no puede ser negado, simplemente con enarbolar la conocida incredulidad de las miras enquistadas en investigaciones irrelevantes. Las combinaciones entre los ocho primitivos o universales lingüísticos, dan nacimiento a un sistema único de 64 elementos en el marco del cual posee validez la decodificación de toda lengua natural, sin discriminar la rama a la cual pertenece. Estamos hablando del tronco mismo del árbol del lenguaje, el LOGODENDRÓN, conformado como en dendrocronología, por círculos concéntricos aparentes, ya que el proceso es, en realidad, helicoidal y no circular. El hecho de que toda decodificación se traduce también en un grafo, hace posible la memorización cibernética de todos y cada uno de los aspectos gráficos de un idioma o lengua natural analizada. Con ello, todos los fenómenos de recurrencia se vuelven operativos. Resta ahora analizar en detalle cada fenómeno antes presentado. El código general de las lenguas está inscrito en los genes así como lo han sospechado los precursores de la gramática generativa y con las analogías pertinentes de las relaciones BINARIAS, GENÉTICAS y LINGÜÍSTICAS, se elimina el puente de la palabra que todo programador está, hasta hoy, obligado a considerar, al enfrentarse con el reto de “conversar” o “comunicarse” con el cerebro electrónico y se logra pasar directamente al mecanismo binario de la cibernética. El Código General de las Lenguas (CGL), posee una estricta analogía con el código binario de la computadora. Por lo mismo, la vía de comunicación es entonces directa: el operador maneja números y sonidos y todo ello se traduce en aspectos semánticos y sintácticos que poseen valor universal, más no particular y, por ende, no son subjetivos. El muy buscado CHIP INTELIGENTE tiene entonces una realidad inminente: la máquina “comprende” al operador y el operador entiende a la máquina por vía de un proceso matemático y objetivo, sin el puente de las palabras de la lengua natural usada en el proceso de la programación. Por otra parte, las figuras gráficas de los trayectos de decodificación, dado que se trata de vectores con direcciones definidas, no pueden ser repetidos ni confundidos por la máquina, que los separa y cataloga con rapidez y cálculo inmediato. El componente gráfico viene a completar el cuadro universal de este sistema operativo. En el cuerpo humano, este código actúa de la misma forma que en una computadora. Así se salva el abismo, aún existente, entre la máquina y el organismo humano, hasta hoy, un verdadero obstáculo en la comunicación electrónica, cibernética, matemática, genética y fisiológica. La medicina puede representar un campo de investigación inagotable, si se alcanza comprender que el lenguaje y el habla poseen aspectos orgánicos, bioquímicos y hormonales que puedan ser traducidos en términos de metabolismo. Por su parte, la robótica, hundida hoy en consideraciones éticas y filosóficas sin sentido, puede conceder al lenguaje un futuro de estudio y operatividad insospechable. El Código general de las Lenguas es un modelo teórico que ostenta todas las combinaciones lingüísticas posibles en las lenguas naturales. Cualquier lengua natural puede ser decodificada a través del sistema operativo de sus componentes. La codificación y la decodificación se proyectan a través de un grafo vectorial que descubre el movimiento sintáctico de la oración empleada. Los grafos pueden ser memorizados y a su vez, de nuevo, decodificados en la oración original. El decodificador es un sistema de interfaces que decide las variantes fonéticas de cada rasgo distintivo. Los universales son los mismos en todas las lenguas naturales. Con ello, el nuevo milenio se vislumbra como un tiempo de grandes logros en el campo de investigación del lenguaje y su estrecha vinculación con la genética. En este mismo año (2002), ha sido publicado en España un estudio que adopta la misma postura teórica de nuestro descubrimiento: El lenguaje tiene fundamentos genéticos. Se trata del libro de Ángel López García, “Fundamentos Genéticos del Lenguaje”, de la Editorial Cátedra, Madrid, en el cual el autor demuestra de modo brillante los nexos entre la genética y la lingüística. INTRODUCCIÓN AL CÓDIGO GENERAL DE LAS LENGUAS Antes que todo, se debe insistir en un hecho fundamental: el lenguaje se manifiesta en distintos registros, que pueden ser simultáneos o intermitentes. Estos registros son los siguientes: 1. El Registro del pensamiento, cuya base operativa es el cerebro, que abriga los diversos estados noéticos o intelectuales 2. El Registro de la mirada, cuya base operativa son los ojos, lugar de la percepción de la forma y de los detalles 3. El Registro del sonido, en el cual se perciben los distintos aspectos Vibratorios de la onda electromagnética 4. El Registro del gesto, cuya base operativa son las manos 4. El Registro del movimiento, cuya base operativa son los pies, manifestada a través de los pies y de su dinámica 5. El Registro de la postura, manifestado a través de las diversas posiciones corporales 6. El Registro del ritmo, cuya rapidez o lentitud crea una serie de fases con sentido 7. El Registro cromático, en el cual el color representa la base operativa de un infinito número de combinaciones 8. El Registro gráfico de la escritura, en el cual la letra y el grafismo en general, son motivo de estudio y comunicación Puntos cruciales de la teoría  Una teoría es una visión y la visión es una realidad operativa, no una mera opinión descriptiva  Un descubrimiento es una verdad patente  Un aporte para el avance de la Ciencia. (Medicina, Fisiología, Computación), implica la operatividad del descubrimiento y no obstante, su valor operativo no se anula si aún no se han experimentado en laboratorio sus postulados  El uso indebido de un descubrimiento es un punto importante de la publicación y presentación pública de una nueva teoría  El paso de la máquina al ser humano y viceversa, es el camino anhelado por los tecnólogos de hoy  El chip inteligente tiene un valor operativo sólo si existe un modelo teórico del mecanismo explicado  Los valores éticos inscritos en el código y en la tabla periódica de los elementos del lenguaje son fundamentales para el avance de las investigaciones  La tabla periódica de los elementos del lenguaje puede construirse con los elementos básicos de la comunicación en los distintos registros de manifestación el lenguaje Las ocho herramientas del lenguaje son:  El Pensamiento  La mirada  La palabra  El gesto  La escritura  El silencio  La postura  El movimiento Una noción del lenguaje puede comunicarse simultáneamente, o paulatinamente, a través del pensamiento, a través de una mirada, de una palabra, de un gesto, de un grafismo, del silencio percibido como estado de calma motora de negación o afirmación, de la postura corporal o de un ritmo. Todo descubrimiento encaja en el ámbito de una teoría. El Código General de las Lenguas (CGL) responde a los postulados de la Teoría Genética Unificada del Lenguaje (TGUL), en cuyo marco bioquímico se explican los procesos lingüísticos bajo la óptica de los procesos celulares, metabólicos y por ende funcionales del organismo humano. Estos postulados son los siguientes: Los cien postulados de la Teoría Genética Unificada del Lenguaje para la presentación del Código General de las Lenguas 1. Todas las lenguas naturales provienen del lenguaje y la capacidad creadora del ser humano puede generar un sinnúmero de idiomas. 2. El lenguaje es único, irreductible, completo, irrefutable, inmanente, universal, autónomo e independiente. Con todo ello, el lenguaje es accesible a todos los usuarios y permite el proceso de intimación con todos sus aspectos, por más complicados y sutiles que se presenten a la mirada del investigador. 3. Ninguna lengua natural proviene de otra, sino del lenguaje mismo. 3. Cada lengua natural posee sus leyes particulares, que han surgido de las leyes universales del lenguaje, cuya lógica respetan y reflejan en las aplicaciones particulares de un registro dado. 4. El lenguaje posee varios registros de manifestación simultánea o intermitente, en los cuales se expresan y manifiestan las mismas categorías: pensamientos, miradas, gestos, sonidos, posturas, estados, figuras y movimientos, o ritmos. 6. El lenguaje es anterior, posterior y, a la vez simultáneo, a las lenguas. 7. La palabra es tan sólo un registro de comunicación, posterior al registro de la mirada. 9. El gesto es un registro simultáneo al registro de la palabra. En ciertas ocasiones y situaciones del proceso de comunicación, el gesto es reprimido u ocultado. 10. Cada lengua natural posee diversos ángulos para abordar la nominalidad de las cosas. Tales ángulos construyen una perspectiva completa, a la vez fonética y semántica 10. El sentido de las palabras depende de la perspectiva del operario. 11. Los instrumentos del lenguaje se perfilan en los elementos cardinales de cada lengua natural. 12. No existe un sentido único en la palabra. 13. Cada lengua natural propone un ángulo original del sentido de las cosas y, de cuando en cuando, estos ángulos y perspectivas coinciden. Es por ello que hay palabras idénticas en diferentes lenguas y no obstante, estas palabras definen conceptos y nociones distintas. 14. Las cosas son de tres clases: seres, hechos y objetos. 15. Los seres son cosas vivientes, existentes ,”sentientes” y esenciales. 16. Los hechos son “cosas ocurrentes, manifestantes y activos”. Lo que más “desea” un hecho es “acontecer” (!) 17. Los objetos son “cosas inertes, efímeras y dependientes”. 18. Las lenguas naturales nombran a las cosas según los diversos ángulos dinámicos, mecánicos y existenciales que ostentan en el contacto que el operador adopta con y para con “ellas”. 19. Las lenguas naturales son irrigadas continuamente por el lenguaje y beben de su fuente inagotable. 20. El lenguaje no necesita de la palabra para manifestarse. En su inmanencia, el lenguaje es eterno, sin ser modificado por el tiempo o por la historia, cambios que sólo ocurren en las lenguas. 21. La palabra es sólo uno de los múltiples registros de manifestación del lenguaje. 22. Las semejanzas entre las lenguas son meras coincidencias de los ángulos de percepción de los operarios que nombran los fenómenos y las cosas a través de ciertos ángulos de análisis, contexto y operatividad. 23. Todas las lenguas poseen ocho sones fundamentales que al combinarse forman infinitas variantes sonoras que se transforman a través del tiempo y del espacio para deslindar los límites y los alcances semánticos, fonéticos y sintácticos de cada lengua natural. 24. La lengua hablada controla el metabolismo y, a la vez, es un reflejo de los procesos fisiológicos del organismo. A su vez, el metabolismo, controla, dirige o modifica los procesos lingüísticos, regidos por los cambios celulares. 25. Todo trastorno del habla es el resultado de una distopía genética y, aunque se percibe como un trastorno del hablante, de naturaleza existencial, intelectual, anímica o semántica, su origen es genético y por ende, celular. No obstante, las causas del trastorno pueden ser también funcionales. 26. La inmadurez del ser humano, considerada como un aspecto existencial, se refleja en la lengua y en el uso del lenguaje. 27. El lenguaje contiene los principios universales que todas las lenguas describen y comparten. 28. La sintaxis es controlada por el sistema glandular hormonal y refleja los procesos celulares. 29. Cada una de las partes de la oración corresponde y está relacionada con una de las glándulas endocrinas del cuerpo humano. 30. El fenómeno vocálico es de naturaleza alcalina y es una proyección de las operaciones celulares de las bases nitrogenadas. 31. El fenómeno consonántico es de naturaleza ácida y es una proyección de la síntesis proteínica regida por los aminoácidos. 32. La unión de lo vocálico y de lo consonántico en la palabra produce en el cuerpo sales minerales, luego utilizadas en los procesos bioquímicos del organismo humano. 33. El equilibrio base-ácido reflejado en el pH del cuerpo se puede percibir en el estado definido como “salud”. 34. Los procesos fonéticos son análogos a los procesos bioquímicos del cuerpo humano y los análisis fonológicos del habla deben tomar en cuenta estos procesos metabólicos. 35. El Código General de las Lenguas ostenta un campo de análisis donde se pueden percibir todos los procesos sintácticos de las lenguas. 36. Los procesos sintácticos de las lenguas se reflejan en un grafo vectorial en el círculo del Código General de las Lenguas. 37. El orden y la separación de los elementos sintácticos aparecen marcados en la combinación de los elementos que conforman el Código General de las Lenguas. 38. Toda lengua natural posee una sintaxis que se refleja en los grafos del campo circular del Código General de las Lenguas. 39. La comida, el uso del fuego y la composición bioquímica de la atmósfera afectan el habla, moldean la lengua natural y modifican la sintaxis. En cambio, el lenguaje permanece inalterado en sus principios universales, a pesar de todas las modificaciones que sufren las substancias de la naturaleza. 40. Cada lengua natural posee cinco consonantes fundamentales. 41. Cada consonante es controlada por cinco órganos del cuerpo humano y, a su vez, modifica el metabolismo de estos respectivos órganos. 42. Cada lengua natural posee, al menos, dos vocales fundamentales A, I (/a/,/i/). 43. Todas las lenguas naturales provienen del sonido-semilla o son cardinal H (/h/), la emisión sonora de la respiración, aspirada o espirada. 44. El son – semilla, H (/h/), es el protagonista perceptible o imperceptible de todos los fenómenos sonoros y está presente en todas las lenguas naturales. 45. Todas las lenguas naturales están comprendidas o ubicadas entre el sonido A (/a/), la apertura máxima de la boca, y el sonido M (/m/), la mínima apertura, o cierre total de los labios. (Como ya se ha dicho, el grafismo /a/ o /m/, para indicar que se trata de “fonemas”, es irrelevante para nuestro propósito. De todos modos, en algunas ocasiones se respeta la notación tradicional de los textos de lingüística) 46. Los alfabetos utilizados en ciertas lenguas naturales son una tabla de variantes sonoras de los ocho sonidos cardinales que el ser humano utiliza en el habla. 47. Los ocho aminoácidos fundamentales que el cuerpo humano no puede producir o sintetizar, corresponden a los ocho sonidos fundamentales de todas las lenguas naturales. 48. El alfabeto internacional o universal es análogo a un grupo de casos particulares o variantes de los ocho sones fundamentales, reflejo orgánico y operativo de las cinco bases y de los veinte aminoácidos de la naturaleza. 49. Hay un sonido cardíaco que se manifiesta en forma tanto vocálica I (/i/), como consonántica L (/l), en todas las lenguas naturales. 50. El corazón controla y es controlado y regulado en sus procesos fisiológicos, por el sonido vocálico I (/i/) y por el sonido consonántico L (/l/), en todas sus variantes, como por ej. R (/r/) 51. Más allá de las particularidades fonológicas y de los detalles teóricos de la fonética, aspectos irrelevantes para nuestro discurso de presentación del Código General de las Lenguas, un “sonido” es una “emisión sonora” (periódica o a-periódica) generada por el organismo humano a través de los órganos de fonación. 52. Hay un sonido hepático que se manifiesta tanto en forma vocálica E (/e/) así como en forma consonántica G (/g/), en todas las lenguas naturales. 53. El hígado controla y es regulado en sus procesos fisiológicos, por el sonido vocálico E (/e/) y el sonido consonántico G (/g/), con todas sus variantes, C (/c/), J (/j/), K (/k/), Q (/q/), S (/s/), X (/x/), Z (/z/) y otros tantos fenómenos consonánticos de la misma clase, presentes en miles de lenguas naturales y aparentemente distintos como rasgos específicos. 54. Hay un sonido pulmonar que se manifiesta tanto en forma vocálica O (/o/), como en forma consonántica D (/d/), en todas las lenguas naturales. 55. Los pulmones controlan y son regulados en sus procesos fisiológicos por el sonido vocálico O (/o/), y el sonido consonántico D (/d/), con todas sus variantes, p. ej. T (/t/). 56. Hay un sonido esplénico que se manifiesta tanto en forma vocálica A (/a/) así como en la forma consonántica M (/m/), en todas las lenguas naturales. 57. Una “forma” de manifestación es un “modo”. 58. El bazo controla y es regulado en sus procesos fisiológicos por el sonido vocálico A (/a/) y el sonido consonántico M (/m/), con todas sus variantes, como N (/n/), Ñ (/ñ/) y otros de la misma clase sonora. 59. Hay un sonido renal que se manifiesta tanto en forma vocálica U (/u/) así como en forma consonántica B (/b/), en todas las lenguas naturales. 60. Los riñones controlan y son regulados en sus procesos fisiológicos por el sonido vocálico U,(/u/) y el sonido consonántico B (/b/), con todas sus variantes, p. ej. F (/f/), P (/p/), V (/v/) y otros del mismo tenor. 61. Los sonidos del habla no son meras emisiones mecánicas del aparato vocal, sino fenómenos vibratorios resultados de unos complejos procesos fisiológicos del cuerpo humano, regidos por la genética celular y los mecanismos bioquímicos cuya base operativa descansa en los procesos celulares de síntesis de las proteínas y por ende, en los movimientos del código genético. 62. Los ocho sones, o sonidos fundamentales {A (/a/), B (/b/), G (/g/), D (/d/), L (/l/), M (/m/), I (/i/), H (/h/)}, se pueden percibir y apreciar en relación con ciertos fenómenos y elementos naturales. Este aspecto aclara una serie de incógnitas de naturaleza semántica y sugiere la existencia de universales lingüísticos relacionados con el mundo natural. 63. El cielo y la inmensidad están estrechamente relacionados en el lenguaje y en el habla con el sonido A (/a/). 64. La Tierra, con sus depresiones y vacíos que ostentan una capacidad contenedora y receptiva, se asocia en el habla con el sonido M (/m/). 65. Las montañas, las elevaciones y todo el mundo vegetal se asocian y relacionan con el sonido D (/d/). 66. El agua y todos los fluidos, la lluvia, las fuentes, los ríos y los manantiales o las cascadas, se asocian y relacionan en el habla con el sonido I (/i/). 67. El viento y sus manifestaciones de naturaleza penetrante, se relacionan y asocian, en el habla, con el sonido heterofónico H (/h/). Este sonido heterofónico muestra rasgos de semejanza sonora con la clase de sonidos hepáticos de la serie G (/g/) y sus variantes. No obstante, H (/h/) representa claramente, una clase separada de sonidos y, de hecho, es uno de los ocho sones cardinales o fundamentales de las lenguas. 68. El rayo, unión del trueno y el relámpago y su naturaleza brontoneumática, o de estallidos surgentes, se asocia y relaciona en el habla con el sonido G (/g/), y sus variantes. 69. El fuego y sus manifestaciones ígneas de combustión y adherencia consumadora se relaciona y asocia en el habla con el sonido L (/l/) y sus variantes. 70. El mar con su inmensidad y su potencial natural que lo hace oscilar entre estados de calma serena y tempestad se relaciona y asocia en el habla con el sonido B(/b/) y sus variantes. 71. En todas las lenguas naturales, los fenómenos del espacio se consideran como los más importantes rasgos semánticos de la composición y formación de las palabras. 72. En el centro de una rosa virtual de los vientos, el ser humano se perfila como el operador y el creador mismo de las lenguas naturales, usuario de los sesenta y cuatro odónes ( en griego “caminos”), los elementos de base genética que forman el código general de las lenguas. 73. El lenguaje, sistema único de la lógica del pensamiento, transmitido al ser humano a través del código genético y de sus sesenta y cuatro codónes, controla y regula los procesos semánticos, fonéticos y sintácticos de todas las lenguas naturales y, a la vez, imprime al componente y registro del habla, los aspectos simultáneos de los demás registros o estratos de su manifestación, para así generar y completar el complejo proceso de comunicación. El mundo animal y en general, todo lo orgánico, es el lugar ontológico de la memoria del lenguaje y por ello, no sólo las criaturas, sino todo lo que los biólogos llaman substancia orgánica o materia viva, guarda y transmite el mismo código genético, con sus respectivas variantes para cada especie e individuo. 74. Todas las lenguas naturales se pueden trasladar a un contínuum vocálico, como consecuencia de una estricta correspondencia entre vocales y consonantes. De hecho, este estrato vocálico es la primera manifestación del habla infantil. 75. La analogía entre una vocal y una consonante es un estado de naturaleza bioquímica: la tendencia de la adenina a emparejarse con la timina y la de la guanina a hacerlo con la citosina explica una tendencia genética. La misma tendencia del sonido A (/a/) para asociarse con el sonido E (/e/) y del sonido O (/o/) de asociarse con el sonido U (/u/). Esto ocurre también en la correspondencia vocal-consonante y la causa es de naturaleza bioquímica. De este modo se establece el equilibrio base- aminoácido en el cuerpo y como consecuencia, el pH muestra valores de balance orgánico. 76. Las cinco consonantes fundamentales que existen en todas las lenguas naturales(
  2. leonardo cavanna
    2003-10-22 06:00 estoy en su busqueda dr.daniel medvedov envieme su correo electronico desde donde quiera que usted este.hoy he dado con usted atraves del internet y ha sido muy grata la alegria de saber de usted espero tener pronto su respuesta leonardo cavanna
  3. Carlos.G.V.
    2003-11-06 00:33 HOLA ME ENCANTA ESTOS TIPOS DE TEMA ME ENCANTA LA PARTE DE LA CRIPTOLOGIA LLEVO AÑOS EN ESTE TEMAY E DESCODIFICADA COSAS QUEPARA MI ME ES DEMACIADO COMPLICADO PERO EL TEMA DE USTEDES ME ALLAMADO LA CURIOSIDAD DECEO SAVER MAS
  4. you
    2004-01-26 03:04 el registro del habla es demasiado largo, no dan ganas de leerlo
  5. Maria Luisa Valencia Solis
    2004-07-15 12:39 Estimado. Maestro. Le escribo antes que nada para saludarlo y para pedirle una gran ayuda. sus conocimientos y sus teorias esta muy bien diseñada exactamente. Y lo felicito. Quiero que me de una informacion sobre los porcentajes de los elementos del organismo humano. Elemento prima, secundaria y trazan. Porfavor. Gracias.


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