Peio Gartzia escribe un auténtico artículo de servicio público para los torpones con los fogones, como un servidor. Cómo arreglar un guiso quemado. Vía Cayetano.
Cambiar de recipiente. El primer paso es sacar la olla del fuego lo antes posible, colocar otra cazuela de igual tamaño al lado y, con cuidado, volcar el contenido de una cazuela en la otra, todo ello sin rascar el fondo de la cazuela quemada.
No remover el guiso. Un error muy común es dar vueltas con una espátula al guiso quemado para comprobar su estado. Con ello, lo único que conseguimos es terminar de arruinar la receta al mezclar partes aprovechables con otras quemadas.
Poner en remojo la cazuela. Por lo general, la parte quemada permanece agarrada al fondo de la cazuela. Una vez que hayamos quitado la parte aprovechable, pondremos la cazuela a remojo con agua templada, jabón y un poco de desengrasante. Esto ayudará a despegar la comida pegada un poco más tarde sin tener que rascar mucho el fondo. Si en cambio rascamos con fuerza, la cazuela perderá parte de su protección y, en el futuro, la comida se nos quemará con más facilidad.