Informar entre amenazas de muerte, violencia y miedo, esa es la labor a la que se enfrenta un periodista en algunas zonas de Mëxico si quiere hacer lo que le manda su profesión: El incómodo oficio del periodismo en México, un largo reportaje de Majo Siscar.
«Karla Tinoco, es uno de los centenares de ejemplos. A sus 24 años ya ha vivido en carne propia el miedo y la desídia de los medios hacia sus profesionales. El año pasado después de pasar por varios periódicos locales de Durango, un estado donde el crimen organizado campa a sus anchas, un grupo mediático nacional le ofreció trabajo en la edición regional. Llevaba tres meses como redactora de sucesos cuando hizo un reportaje que le valió su primera portada, el lunes 24 de mayo. Retrataba como el narco se había apoderado de un pequeño pueblo cercano. Ese mismo lunes apareció asesinado un familiar de un candidato a gobernador. Karla empezó su día haciendo tres llamadas al ayuntamiento, a la Fiscalía y a la Agencia Estatal de Investigaciones para confirmar el parentesco. Nadie le quiso dar información. Sin embargo, horas después le llegaron tres llamadas con una sola frase: “Siguele investigando reporterita y ya te cogió la chingada”. Aunque la amenaza era para ella personalmente, sus compañeros se asustaron y presionaron al periódico para que la despidiesen porque veían amenazada su seguridad. Pese a que Karla trabajaba cada día en la redacción, no estaba en plantilla sino como colaboradora. Su sueldo era equivalente a cualquier otro periodista, unos míseros 250 euros, pero sin seguridad social y sin prestaciones. A la semana la despidieron. Se quedó en la calle, con el miedo de haber sido amenazada, y sin ninguna indemnización.»