Me gustan las listas y me gustan las opiniones contra corriente, así que el Los catorce problemas más uno del libro electrónico de Joaquín Rodríguez lo tiene todo. Alguien informado, que sabe de sus ventajas, pero que enumera un buen puñado de inconvenientes, discutibles por supuesto.
«4. no existe un soporte específico para los elementos paratextuales que acompañan a los textos principales glosarios, notas y referencias, bibliografías, sistemas de referencias cruzadas, etc., lo que representa un grave problema para la edición científico profesional y para los libros de texto;
5. faltan desarrollos para soportar los alfabetos de otras lenguas menos comunes lo que no sería nuestro caso y, sobre todo, la incorporación de reglas sintácticas básicas que administren cabalmente la partición de palabras, de líneas, etc. El desdén con que se ha tratado este asunto hasta ahora convierte a la mayoría de los textos en amalgamas indiferenciadas o en un desfile de líneas desvinculadas y alienadas;
6. la mayoría de los dispositivos no poseen interactividad de ningún tipo ni toleran la reproducción de medios distintos al textual, lo que limita severamente su capacidad para ser utilizados como libros de texto interactivos. Suele ocurrir, al contrario, que, tal como viene anunciando la prensa hace días, nos conformemos con volcar pasivamente los textos digitalizados a soportes que no permiten interactividad de ninguna clase, lo que no es otra cosa que vinos viejos y en nuevas botellas;»