Ramón Peco hace un repaso por la historia del mítico Pac-Man, ahora que se anuncia para 2010, año de su trigésimo aniversario, una nueva versión por parte de Namco. Casi 30 años comiendo cocos.
«Otro de los grandes aciertos de Iwatani fue pensar en las chicas como potenciales jugadoras, pues no existían máquinas recreativas para ellas: “Todos los juegos de ordenador que había entonces eran de tipo violento. Juegos de guerra y de invasores del espacio. No había juegos con los que pudiera disfrutar todo el mundo, y especialmente no había ninguno para mujeres”. Por otra parte, no es ningún mito que las bolas que traga el comecocos son auténtica comida: “Los japoneses tienen una palabra coloquial, paku paku, que usan para describir la idea de una boca abriéndose y cerrándose cuando uno come. El nombre Pac Man viene de ahí”.
Por si alguien no lo sabe, Blinky, Pinky, Inky, y Clye —los cuatro fantasmas del juego— no sólo tienen su propia personalidad, además tienen sus propias estrategias de ataque. Esta es una de las claves del juego, pues los acosos a Pac Man responden a una pauta. Según crece la dificultad cuando avanzamos por los distintos niveles, los fantasmas se abalanzan con más frecuencia contra el protagonista.»