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Rechazaron Orgullo y prejuicio

Los lectores de las editoriales, ¿cómo leen y seleccionan? Óscar nos cuenta una anécdota en Rechazaron Orgullo y prejuicio : “Resulta que David Lassman presentó Orgullo y prejuicio, la novela de Jane Austen, a dieciocho editoriales con otro nombre y bajo el seudónimo de Alison Laydee. Pues va y resulta que 17 la rechazaron y sólo una de ellas le recomendó que leyera el original porque habían encontrado demasiados parecidos”.

Ana Lorenzo | 26/07/2007 | Artículos | Literatura

Comentarios

  1. Ana Lorenzo
    2007-07-26 18:22

    Vía Infoeditexto me llega más información al respecto hoy a su lista: Jane Austen no pasa el filtro y Jane Austen hoy no encontraría editor.

  2. Alber
    2007-07-27 12:45

    Es que también tiene delito hacer el experimento con Orgullo y prejuicio...

    En cualquier caso, este tema es bastante más complicado de lo que a priori puede pensarse. Yo he leído para alguna editorial y cuando lees para después recomendar que ese original se publique o no, tienes el valor literario en mente, sí, pero otras cosas también. Entre ellas, la más importante: no deseas bajo ningún concepto que el editor para el que estás leyendo se vaya a la quiebra. Que un tipo que te da empleo cierre la empresa, es algo jodido, más que nada, porque tienes que ponerte a buscar un nuevo empleo. Así que te vuelves conservador y recomiendas aquello que, además de bueno, tenga ciertas posibilidades de salir adelante en el mercado editorial del año 2007.

    ¿Que deberíamos ir todos al infierno por no publicar calidad pura y dura? Pues quizás sí, pero el primero que levante la mano derecha para acusar, que se meta la izquierda en la cartera y con lo que saque monte una editorial “de riesgo”. Inéditos interesantes pero dificilísimos de comercializar no hay tantos, pero sí unos cuantos. A ver quién tiene huevos de tirar para delante en estas circunstancias.

    Así que yo creo que deberíamos dejar de acusar a los editores y comenzar más a señalar al público lector. Es él el que tiene la culpa de que las cosas estén como están. Estamos ante un lector muy poco original, muy poco exigente y entregado a las modas. Estamos ante lectores que directamente no saben leer libros. Y así nos va.

  3. Ana Lorenzo
    2007-07-27 14:19

    En parte tienes razón, Alber, pero en parte no: es como lo de echar programas mierderos por la tele; sí, el público los ve, pero cuando comenzaron a echarlos, no eran tan porqueriosos. Uno va acostumbrándolos poco a poco. Y también están los críticos, que no son capaces de decir: «señores, esto que les han vendido, es una caca, caca entretenida, pero caca al fin y al cabo. O es una caca y, para colmo, ni siquiera es entretenida.»
    En cuanto al caso en concreto, parece que el que lo hizo presentó el original bajo el primer título con que se publicó Orgullo y prejuicio, firmado con un pseudónimo casi literalmente copiado de otro que había usado Jane Austen (vaya, no pudo dar más pistas) y también tenía la finalidad de ver si se leía a esta autora ahora que era comisario de una exposición sobre su obra. Claro, también late ahí su particular venganza por haber sido rechazado no sé si un libro suyo o varios por los editores.
    Cierto, los editores no tienen toda la culpa, pero un editor es más que un empresario en tanto que un libro es más que un simple producto. Y concluyo recomendando un libro que a mí me encantó: Siegfried Unseld: El autor y su editor, creo que en Taurus.

    Un beso, Alber, y gracias por el comentario.

  4. María José
    2007-07-27 18:32

    Esto me recuerda a un programa de Canal Sur que se llama “El público lee” donde van tres espectadores que se han leído un libro, de un supuesto escritor (no me da la gana de llamar escritor a cualquiera), y con la presencia del mismo en el programa le hacen preguntas y comentarios sobre su libro. El nivel de los espectadores y de los autores es indescriptible.

    Además, los espectadores pueden llamar a un buzón de voz y recomendar libros. El caso es que un día, uno de los espectadores (supongo que para corroborar su idea acerca del nivel de dicho programa) dejó un mensaje diciendo que se llamaba Horacio Oliveira y que recomendaba que leyeran “Rayuela”. El presentador, con la complacencia de los espectadores-lectores y de la supuesta escritora (creo recordar que era Elvira Lindo), empezó a agradecer a Horacio su recomendación. Y se quedaron tan anchos.

    Esto es lo que hay y ha habido siempre. Yo creo que la lectura de la literatura de verdad siempre ha sido de minorías y a las mayorías les gusta lo que les gusta y están en su derecho.

    La diferencia es que antes estas no llegaban en tromba a la Real Academia ni a las Universidades y ahora sí. Lo han invadido todo y lo han invadido con lo que saben hacer y les gusta: la mediocridad.

    Yo tengo mucha esperanza en que los sistemas de recomendación en Internet funcionen. No para que los buenos escritores vendan en masa y se hagan famosos, aspecto que me es irrelevante, sino para que los buenos lectores podamos encontrar. Después de haber desistido de los suplementos culturales de todos los periódicos, encontré ldn y me está siendo de gran ayuda. Si alguno de vosotros recomienda un libro yo en cuanto puedo lo leo.


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