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Dos puntos comillas por Jaime Rubio Hancock

Jaime Rubio Hancock es uno de los periodistas más reputados del país (ignoramos cuál). Cofundador de la revista Playboy, fue director de The New York Times entre 1987 y 1992, cuando se convirtió en el primer menor de edad en dirigir una publicación diaria. Desde las páginas de ese diario se opuso a la guerra de Iraq, destapó la trama del Gal y predijo la Revolución Francesa. Actualmente publica en Libro de Notas cada jueves esta serie de entrevistas que, según nueve de cada diez dentistas, jamás tuvieron lugar.

Joan Laporta: "Estoy soltero y soy importante"

Me encuentro a Joan Laporta en la entrada de la discoteca Sutton, donde está amenazando a los porteros con un “usted no sabe quién soy yo” porque no le dejan entrar con el pin de la Falange que le regaló su ex suegro y que luce orgulloso en la solapa “a modo de simpático recuerdo hacia esa señorita con la que estuve casado”. Consigo convencerle para que me conceda una entrevista en una cafetería cercana, donde explica que también lleva el pin para dejar evidente su interés por la política: “Cuando acabe con esto del Barça, quiero ser el presidente de la Generalitat con algún partido político de estos que hay, y necesito que quede claro mi interés por las cosas estas de las que hablan los políticos”.
No puedo evitar manifestar mis dudas acerca de la compatibilidad entre el pin de Falange y sus habituales manifestaciones proindependentistas. “Ah, que… Vale… No es la misma cosa… —Musita—. Es que no domino mucho el tema, todavía. A mí sólo me dijeron que esto del pin también es política y tal, y me dije, bueno, si vas a ser presidente de la Generalitat, pues venga. Además, si da igual lo que me ponga, que yo he ganado cuatro Copas de Europa, marcando goles en todas las finales, a ver si ahora me vas a dar lecciones. Tú. Payaso”.
Le confieso que hay un par de cosas que no acabo de entender de sus pretensiones, a lo que contesta abofeteándome, escupiéndome y llamándome enemigo de Cataluña. Cuando me reincorporo y dado que soy un periodista aguerrido e intrépido, no dudo en preguntarle qué tiene que ver dirigir un equipo de fútbol con la política, tras lo cual salto debajo de una silla para ponerme a cubierto de su ira. “Hombre, claro que tiene que ver —se digna a explicar, después de asegurar que gente como yo mató a Lluís Companys—. Para empezar, el Barça es un equipo de Cataluña, así que podemos decir que presido una parte de Cataluña. Eso supone un claro entrenamiento para presidir Cataluña entera. Jordi Pujol mismo sin ir más lejos aprendió mucho de presidir cosas cuando estuvo al frente de su comunidad de vecinos en 1961”.
Fue sin duda una época dura: llegaban las primeras antenas de televisión y además el vecino del cuarto insistía en poner un toldo de otro color, contraviniendo la normativa municipal al respecto. Quien quiera saber más, puede acudir al fantástico libro de Joan Garcés titulado Pujol i la comunitat de veïns: història de una lluita (que en español significa Colinuela y la comunidad de vecinos: historia de una lucha).
Aun así, no lo veo claro: al fin y al cabo, ¿qué trabajo hace un presidente de un club de fútbol como para que pueda plantearse una carrera política? “Pareces tonto, chaval: pues lo mismo que el presidente de Cataluña o incluso el de España: montar chanchullos con inmobiliarias, salir mucho por la tele, decir cosas sin sustancia e ir al fútbol cada fin de semana. ¿Es que hay que explicártelo todo?”
Salgo de debajo de la silla, a pesar de su mirada de desprecio y explico temblando mi segunda duda acerca de sus pretensiones políticas: “Señor… Laporta… Presidente… Er… ¿No considera que su vida privada no es todo lo privada que se espera de un político?”. “Será que no puedo irme de fiesta —replica— y que no hay políticos divertidos y catalanistas. Mira a Berlusconi, por ejemplo. Aunque reconozco que a veces me paso: Ronaldinho acabó como acabó después de un par de fines de semana conmigo en Luz de Gas. Pero lo único que hago es divertirme. Soy joven, si aún me compro la ropa en la planta joven de El Corte Inglés. De todas formas, te digo una cosa: del mismo modo que lo daré todo por Cataluña, lo doy todo los sábados por la noche. Yo es que soy de natural generoso. Y además, no paro de ligar. Normal. Las churris no dejan de decirme que me parezco a un actor de Hollywood. A un tal Danny de Vito. Lo tengo que buscar en el Iphone”. Le animo a hacerlo y cuando ve la fotos del genial cómico me tira al suelo de una patada y comienza a golpearme con un taburete. “¡Eres un enemigo de Cataluña, ¿te enteras? La gente que me llama gordo y enano está en contra de Cataluña! ¡Y yo trabajo por Cataluña! ¡Ayer me levanté a las once con resaca y pasé por el despacho a firmar unas cosas! ¡Y lo hice por Cataluña! Joderyá”. Mientras escupo unos cuantos dientes, se me ocurre decir que me recuerda más a Joe Pesci en Uno de los nuestros. Una búsqueda en Google más tarde, me tira un cenicero a la cabeza y da por concluida la entrevista, no sin antes recordar “lo mucho que me debe Cataluña. Y ahora me vuelvo a Luz de Gas, a ver si pillo cacho, que estoy soltero y soy importante, hombre…”

Jaime Rubio Hancock | 10 de diciembre de 2009

Comentarios

  1. chicolini
    2009-12-10 20:31

    Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

    Sí que es importante. Por cierto, yo creo que Jaime debería emigrar más allá del Deltebre tal y como hemos hecho el resto de enemigos de Cataluña.

  2. Alma Garcia Saúl
    2010-01-12 02:49

    Laporta si estas soltero aqui tienes una fan dispuesta a pedirte una cenita a la luz de las velas. Me encantas, no sé si será que eres impoortante…pero lo que si eres es muy atractivo.
    ;)


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