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Dos puntos comillas por Jaime Rubio Hancock

Jaime Rubio Hancock es uno de los periodistas más reputados del país (ignoramos cuál). Cofundador de la revista Playboy, fue director de The New York Times entre 1987 y 1992, cuando se convirtió en el primer menor de edad en dirigir una publicación diaria. Desde las páginas de ese diario se opuso a la guerra de Iraq, destapó la trama del Gal y predijo la Revolución Francesa. Actualmente publica en Libro de Notas cada jueves esta serie de entrevistas que, según nueve de cada diez dentistas, jamás tuvieron lugar.

Benedicto XVI: "Ahora mismo llamo a la gente de Cáritas para que le lleve sopa y jerseys usados a Botín"

Dado el presupuesto del que dispone esta sección (“Dos puntos comillas”) de este telediario (Libro de notas), cayó en mis manos (las dos juntas, claro) una cantidad de dinero que prefiere permanecer en el anonimato para entrevistar a Julián Muñoz.
Por desgracia, el viernes pasado salí a tomar unas cañas y me liaron. Ja, ja, sí, dije: “Venga, que os invito”, y todos me siguieron. Si es que siempre me lían. Como cuando dijo uno: “Es tarde ya, ¿no?” Ja, ja. Cómo me lían. Se notaba que quería que me bebiera otra deprisa, antes de que cerraran.
Desperté la tarde del sábado en el bidet de casa, con una chaqueta que no era mía (me la había prestado mi padre para salir) y diez euros de vuelta.
Y por diez euros, Muñoz sólo contestó a una pregunta:
P: Oiga, ¿le puedo entrevistar por diez euros?
R: Pues no, pero se agradece el esfuerzo.
Así las cosas, me iba a quedar sin conocer los detalles de su relación con una señora, entre otros asuntos importantes que ahora no recuerdo. Pero, lo que era peor, me iba a quedar otro jueves sin entrevistado.
La única alternativa era recurrir a algún tipo menos famoso y menos importante, que accediera a someterse a mis hábiles cuestionarios a cambio de una cantidad más bien tirando a escasa de dinero (entre cero y un cortado). Lo conseguí. Un tipo así sin mucho interés, pero bueno:

El papa Benedicto XVI me recibe en el bar de la esquina, donde ya ha pedido su café con leche. A pesar de que eso no era lo acordado, su simpatía me impide echarle en cara su codicia y su falta de palabra.
No sé muy bien de qué se encargan los papas, pero imagino que como se acercan las fechas navideñas, ahora tienen mucho trabajo, dado que los Reyes Magos son los papas, como sé desde que cumplí los veintitrés. “Sí, son días especiales para todos nosotros —explica—: son fechas de alegría para los cristianos. Fechas en las que no debemos olvidar a los más desfavorecidos. Por eso he pedido a los bancos que traten con solidaridad a los más débiles de la sociedad en estos tiempos de crisis".
Algo no me cuadra, además del hecho de que no sé si me llega para el café (dije un cortado, maldita sea): desde que ha comenzado esta crisis que amenaza con volvernos a todos al menos seis centímetros más bajitos, no dejo de oír que son los bancos los que están faltos de liquidez y van quebrando por los puestos y pidiendo ayuda a los gobiernos. “Igual tienes razón —afirma Dicto (yo le llamo Dicto)—. Eso significa que los bancos deberían ser solidarios con los bancos, ya que son los más débiles de la sociedad en estos tiempos de crisis”.
Pero si los bancos no tienen dinero para ser solidarios consigo mismos, ¿cuál es la solución? “¡Echar una mano! ¡Ahora mismo llamo a la gente de Cáritas para que le lleve sopa y jerseys usados a Botín! ¡Y tú! ¡Dale todo tu dinero al banco! ¡Todo lo que tengas! ¡No podemos consentir que haya más gente tirada por la calle pidiendo limosna, como los hermanos Lehman y sus fabulosos ceos!”.
Después de regalarle a los señores de la Caixa todo mi capital (diecisiete con cuarenta y dos, gracias a estas colaboraciones semanales), le pregunto a Joseph Ratzinger (Benedicto Xvi —pronunciado chui— en alemán) por lo de la entrevista de Julián Muñoz. Me dice que es una pena que me lo gastara todo por ahí, que le hubiera gustado leerla. “Qué tío, el Muñoz, ¿eh? Ese gana dinero haga lo que haga. Los hay que nacen para eso, para acumular pasta. En fin”.

Jaime Rubio Hancock | 04 de diciembre de 2008

Comentarios

  1. chicolini
    2008-12-04 20:30

    Me ha molado lo de Dicto chui. Te echamos de menos la semana pasada. Al menos podrías haber colgado algún vídeo de la fiesta, ¿no?

  2. Cayetano
    2008-12-04 21:32

    No se si reir o llorar, o ambas cosas a la vez. Pero se agradece el ingenio y buen humor (lo último que nos queda ante la impotencia de intervenir o pararle los pies ese poderoso caballero: Don Dinero). Hablando de ONG,s, sin ánimo de amargarles el día, se han reconocido, de momento, a 200 tipos “afectados” por la crisis financiera. Así que, además de la bota de Emilio (Creo que a papa noel hay que dejarle una bota en la chimenea, el que tenga botas y chimeneas, para que la llene de regalos), requieren ayuda urgente muchos más (casi todos con casa con chimenea, las botas las regalan en Cáritas).

    Por desgracia este tipo de mendigos son realmente tímidos y son muy discretos a la hora de contar sus penurias en público, son muy “púbicos”. ¡Manda cojones!

  3. Antonio
    2008-12-05 03:12

    Muy bueno, muy bueno.

    ¿Y saben aquél que dice que va un Banco y le damos todos nuestro dinero para que luego podamos ir a pedir préstamos al milpecientos por cien?

    Qué risas.

  4. Marcos
    2008-12-05 05:17

    ¿Pero cómo se te ocurre decir lo que cobras en público? Verás ahora el resto cuando sepan lo que ganas… lo que van a reírse.

    Saludos

  5. fuyas
    2009-01-22 12:28

    tio, no sabes el favor que me haces al poder leer esto mientras mis companyeros de piso deciden hacer una fiesta a las 4 de la mañana en la habitación contigua…


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