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Dos puntos comillas por Jaime Rubio Hancock

Jaime Rubio Hancock es uno de los periodistas más reputados del país (ignoramos cuál). Cofundador de la revista Playboy, fue director de The New York Times entre 1987 y 1992, cuando se convirtió en el primer menor de edad en dirigir una publicación diaria. Desde las páginas de ese diario se opuso a la guerra de Iraq, destapó la trama del Gal y predijo la Revolución Francesa. Actualmente publica en Libro de Notas cada jueves esta serie de entrevistas que, según nueve de cada diez dentistas, jamás tuvieron lugar.

Un escritor cuyo nombre aún no se conoce: "La literatura viene a ser lo que se lee"

La entrevista de hoy era obligada: tenía que hablar con el Premio Nobel de Literatura. Obviamente, no podía dejarla para la semana que viene, ya que habría perdido actualidad. Pero, por otro lado, la tiranía censora de Marcos Taracido me obliga a publicar estos textos a primera hora de la mañana, así que no podía esperar a que se conociera el nombre del premiado de este año. Aquí los retrasos se pagan con dedos.
Por suerte y evidentemente, yo soy un tipo de recursos y… Ahora que caigo, todo esto que hago habitualmente de decir por qué entrevisto a no sé quién y lo mal que lo paso para conseguirlo es terriblemente antiperiodístico. Resulta curioso que yo, uno de los diez mejores periodistas del siglo 14 según Newsweek cometa estos errores de principiante. Pero ¿acaso no dicen que los errores están ahí para cometerse? No, desde luego que no lo dicen.
Una vez he perdido el hilo de mi por otro lado interesantísima digresión (señoras, tengo más), vuelvo a lo que decía: yo soy un tipo de recursos y el martes ya sabía cuál era el nombre del ganador del sorteo del Nobel. Fue más fácil de lo que pensaba: llamé a la Fundación Nobel, les pregunté y se les escapó. Me pidieron que por favor no se lo dijera a nadie, a lo que accedí, siempre que se me concediera la exclusiva de la entrevista que podréis leer a continuación, en cuanto sepa cómo acabar esta frase que se está alargando tanto y es que, en serio, esto es un agobio, no sé si ya puedo poner un punto o falta algún tipo de conclusión, quizás el final de la oración principal o puede que de alguna de las subordinadas, a lo mejor debería aprovechar para releer el párrafo y hacer correcciones, pero, ja, las correcciones son para los covarders cobarfdes sobedes COBARDES... Coño, ya.
Eso sí, hasta que se haga público de forma oficial el nombre del premiado, tengo que referirme al escritor (¿o acaso escritora?) con el nombre de Jaime Rubio. Sé que esto puede dar lugar a confusiones, ¿pero acaso las confusiones no son agradables? No, no lo son. Dicho lo cual, le pido por favor al equipo de redacción de Libro de Notas que, en cuanto se conozca el nombre del premiado, cambie el alias del escritor que he usado para este texto (Jaime Rubio) por el de James Blond, para que todo quede claro.
Jaime Rubio me recibe en su despacho parisino fumando una pipa y levemente borracho, a pesar de que no son ni las diez de la mañana. “Disculpa —dice—, pero es que aún no me he acostado”. Doy por supuesto que aprovecha la noche para crear, como tantos otros genios. “No… Es que creo que me han robado la cama. O la perdí apostando, no recuerdo”.
Obviamente, la noticia del premio le ha alegrado: “Es una pasta. Además, me consagra definitivamente. Fíjese que es el premio que han ganado grandes autores como Christian Matthias Theodor Mommsen, Selma Lagerlöf, Karl Adolph Gjellerup, Henrik Pontoppidan, Carl Friedrich Georg Spitteler, Erik Axel Karlfeldt, Grazia Deledda, Giorgos Seferis, Winston Churchill y otros tantos inmortales de las letras a los que hoy en día se lee tanto o más que cuando fueron premiados”.
Probablemente el libro más conocido de James Blond y el que le ha llevado de cabeza al Nobel sea Texturas de la hipocresía. “No, ese no es mío”. Le preguntamos por la génesis de esa novela larga y difícil, densa y de múltiples lecturas. “No, que yo no lo escribí, digo”. ¿Se trata, como dicen muchos, de un mapa del alma humana? “Que yo no… Bah, qué más dará. Sí, me sumergí en el lado oscuro que todos tenemos. Sobre todo de noche”. ¿Acaso cree Rubio que la noche y sus sombras hacen surgir las tendencias tenebrosas del hombre? “Bueno, hay menos luz, eso seguro”.
De todas formas, a Jaime Blond le cuesta decir que Texturas de la hipocresía sea su libro predilecto. “Primero porque no es mío y segundo porque yo siempre he pensado en mis libros como si fueran mis hijos y, claro, ¿cómo puede uno escoger entre sus hijos, a los que quiere por igual, pero siempre de forma diferente?”. Resulta curioso que diga esto: este autor maldito pasó catorce años en la cárcel por asesinar a su primogénito. “Lo hice en defensa propia. ¿Usted ha leído a Freud? ¿Sabe lo que le hacen los niños a uno y a la mujer de uno?”.
Le pedimos a James Blond que resuma en una frase de no más de catorce palabras y usando al menos dos adjetivos su idea acerca de lo que es literatura: “Hombre, pues la literatura viene a ser lo que se lee”. Le exigimos los adjetivos que faltan: “Rojo y coche”. Coche no es un adjetivo: “Sí, si dices, por ejemplo, eso es un coche coche. Estás calificando al coche de ser un coche”.
A pesar del orgullo y la satisfacción, Daniela Sigüenza se muestra pesimista: “Lo del Nobel tiene un punto desagradable: quiero decir, te lo dan cuando ya estás al borde de la muerte. Ya no vas a escribir nada interesante y, lo que es peor, no tienes ni tiempo ni cuerpo para disfrutar todo el dinero que vas a ganar. Es como si me dijeran que ya me he muerto. Bueno, eso de hecho me lo dijeron ayer un par de médicos. ¿Sabes si este certificado de defunción es de obligado cumplimiento? En fin, al menos le daré dos usos al frac. ¿Se dice frac o esmoquin? Supongo que esmoquin es políticamente incorrecto. Diré coche. Coche coche”.

Jaime Rubio Hancock | 11 de octubre de 2007

Comentarios

  1. Alberto
    2007-10-11 18:27

    Bueno, bueno, excelente trabajo, Jaime, vaya primicia. Pena que se te haya escapado entre líneas que el premio será ex-aequo para Jaime Peñafiel y Ana Rosa Quintana, los de la Academia ya no se juntarán contigo. Pero bueno, que excelente trabajo. Hablaré con Marcos para que te deje dormir esta semana en el cobertizo.

  2. Jaime
    2007-10-11 18:59

    ¿Sacaréis a los cerdos?

    Es que creo que hay uno que ha malinterpretado la amistad y simpatía que siento hacia él.

  3. Marcos
    2007-10-11 21:30

    ¡Qué gran trabajo, Jaime! La prueba de que tu entrevista es con Doris Lessing está tanto en que se haya celebrado en París como en ese discreto “¿o acaso escritora?”. Ahora, claro, del resto de los Medios no obtendremos reconocimiento de la primicia, sino ninguneo y silencio. Pura envídia.

    Por lo demás, ya sabrás que la cerda está preñada. Quedo a la espera de que me digas qué hago: si el aborto, la adopción o si vas haciendo un cursillo para perfeccionar tus gruñidos.

    Saludos

  4. Alberto
    2007-10-11 21:37

    Vaya, pobre Peñafiel, al final le han dejado fuera. Pero bueno, pleno con lo de Ana Rosa.

  5. Jaime
    2007-10-11 21:39

    Es más, la he llamado en un momento Daniela Sigüenza, que es la traducción literal de su nombre al español.

    De nada, de nada.

  6. Jaime
    2007-10-11 21:42

    Ah, era unA cerdA… En fin… Er… Pues boda, ¿no?

  7. Otis B. Driftwood
    2007-10-11 22:19

    Al final no se lo dieron a Ibáñez.
    Nchts.

  8. Jordi Ventura
    2007-10-11 22:36

    ¡No, no insistáis más, por favor! No pienso ir a recogerlo, yo no creo en esas cosas. Mi arte está por encima de todo ello.

    ¿Acaso creíais que me iba a dejar engañar con esta entrevista falsa? Otro día me sugestionáis de un modo más sutil ¿OK?

    “No creo que pueda soportar haberlo ganado una vez más.”

    Gracias por omitir mi nombre, eso me hace más llevadero el haberlo olvidado.

    ¡Un abrazo!

    Jordi Ventura

  9. Ana Lorenzo
    2007-10-13 01:33

    Todo el mundo apostando por Amos Oz y el brillante periodista Jaime Rubio, famoso desde el s. XIV —no me extraña—, ya sabía que iba a ser escritora, y que la D (Daniela, Doris) y la S (Sigüenza, LeSSing) eran la clave. Con la boca abierta estoy. (¿Seguro que va a ir de frac?)
    Un beso.

  10. Mr. Incógnito
    2007-10-16 03:16

    ¡Oh amigo!, conozco de segunda mano lo que cuenta. Fuí galardonado con el Noble allá por el año del repunte de la polka. Con las manos en los carrillos y a la pata coja acudí a recoger el premio ( principalmente los dineros ) a Cuenca, desplazándome posteriormente al lugar correcto: Torremolinos.

    Es una pena, en el último momento me dieron a elegir entre el Noble y la caja sorpresa…y elegí la caja sorpresa. Un cepillo para el bigote contenía…hombre, ¡también hace ilusión!

    Un saludo para este digno periodista, lo oigo en televisión todas las madrugadas y me parece esperpéntico. Y rinoplástico, corriendo el peligro con este adjetivo de granjearme su enemistad.

    Dos saludos. Saludos saludos claro.

  11. Jaime
    2007-10-16 03:27

    Bien hecho. Lo de escoger la caja sorpresa. Al fin y al cabo, hemos venido a jugar.


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