Libro de notas

Edición LdN
De lo animal, lo humano y lo divino por José Fco Zamorano Abramson

Psicólogo y músico. Doctorando en comportamiento animal (Etología). Su trabajo se enfoca principalmente en el comportamiento social de los Cetáceos (ballenas y delfines) y otros mamíferos marinos. Tratará aquí, cada día 2, de cuáles son las “pautas que conectan” el comportamiento del ser humano con los demás animales, sustentando la idea de la “interrelación” entre todo lo vivo, a partir de una integración de diversas disciplinas tales como la Etología, la Psicología y la Ecología.

Un mundo de hormigas (1ª parte)

Los insectos representan más del 80% de todos los seres vivos de la Tierra y, entre ellos, la hormiga es sin duda el más exitoso, representando, al menos, un tercio de toda la biomasa de insectos que existe. De ahí que las hormigas suelan ser los primeros comensales infiltrados en cualquier picnic. La rapidez con la que llegan estos diminutos seres, su gran número y su maestría en el robo de cientos de pequeños trozos de nuestra comida, pudiendo arruinar cualquier merienda si no actuamos con rapidez, no deja indiferente a nadie. Sus impresionantes comportamientos nos muestran cuán productivas e importantes son, y resultan un indicio de por qué prosperan en casi cualquier hábitat. Y es que realmente las hormigas están por todas partes, habitan en todas las latitudes y en casi todos los ecosistemas del planeta. Los científicos estiman que unas 20.000 especies de hormigas caminan sobre la faz de la tierra, de las cuales solamente se han descrito unas 12.460. Para hacernos una idea de la cantidad de hormigas que habitan en el planeta, pensemos que las hormigas son el 10% de la masa corporal del mundo animal y tienen una biomasa diez veces mayor que la de todos los seres humanos. Es decir, si pusiéramos a todas las hormigas juntas en un lado de una balanza ¡pesarían diez veces más que toda la humanidad junta! Solamente la masa combinada de las hormigas de la Amazonia brasileña es aproximadamente cuatro veces mayor que las masas combinadas de todos los mamíferos, aves, reptiles y anfibios que habitan en esta selva, en la que se han llegado a contar 16 especies diferentes de hormigas viviendo en un solo árbol. Su impacto y papel en el ecosistema es vital; incluso son tan eficaces alimentándose que pueden competir con el ganado. Por ejemplo, las hormigas cortadoras de hojas amazónicas son, de los animales herbívoros, las dominantes de los bosques tropicales. Se estima que las semillas del 35% de las plantas herbáceas son dispersadas por estas hormigas, quienes cooperan entre dos grupos altamente especializados. Por un lado, las hormigas cortadoras, de cabeza y músculos grandes, cuyo trabajo es cortar las hierba, y por otro las hormigas de transporte, las que toman el relevo y transportan la cosecha a través de un radio de unos 300 metros alrededor de su base. Su importancia en los diversos ecosistemas también queda clara en el hecho de que cerca de 10.000 especies de invertebrados (sobre todo lepidópteros, coleópteros y dípteros) se han adaptado a lo largo de la evolución a la vida parásita dentro de las colonias de hormigas. Por si fuera poco, las hormigas son los depredadores más eficaces de la tierra ya que consumen mas carne que los leones, los tigres y los lobos juntos y son las responsables del consumo del 90% de todos los insectos muertos y otros artrópodos de las selvas tropicales.

La superioridad que representan las hormigas en los bosques tropicales me quedó clara el día en que, cabalgando por la selva amazónica del Manu junto a un grupo de turistas, nuestros caballos se detuvieron de golpe, comenzaron a corcovear muy nerviosos y no pudimos continuar la marcha. El suelo y la vegetación vibraban de una forma que parecía que todo hervía en frente nuestro. En ese momento el guía nos indicó que no podíamos seguir adelante ya que el camino estaba cortado por una batalla de hormigas en la que una especie estaba librando una guerra contra otra para capturar esclavos. Así descubrimos que estas hormigas cada año realizan algunas incursiones en los hormigueros vecinos de otras especies, capturando larvas y pupas que luego criarán en su propio nido, para utilizarlas cuando completen su desarrollo a modo de obreras. Nosotros habíamos sido los afortunados de presenciar una de éstas. Otra historia que escuchamos es que existía una fecha determinada en que hordas de hormigas legionarias recorrían la selva y cubrían de negro incluso algunas casas de los poblados. Cuando esto ocurría nadie debía moverse y había que permanecer en calma mientras una alfombra negra de miles de hormigas migraban por la selva, hormigas cuyas picaduras por su gran número podían matar a los seres humanos si estos se ponían nerviosos y se movían abruptamente. La selva estaba llena de leyendas y entre ellas, las hormigas, tenían un papel protagonista.

Creamos o no en estas historias, la realidad del mundo de las hormigas supera con creces cualquiera de las fantasías que en torno a ellas se puedan elucubrar. Estos insectos ya eran bastante exitosos antes de que el ser humano apareciera en la historia de la vida. Hormigas muy parecidas a las que conocemos hoy en día habitan la tierra desde hace unos 120 millones de años. De hecho, hace muy poco se descubrió una especie de hormiga que habita en la selva amazónica, pálida, ciega y depredadora, prácticamente idéntica a estas primeras hormigas. Pero su gran éxito se produjo unos 60 millones de años después, cuando algunas de ellas diversificaron sus dietas y se adaptaron a las plantas con flores, alcanzando así la supremacía ecológica que las caracteriza en nuestros días. Desde esos tiempos, la relación de las hormigas con las plantas sigue siendo muy importante, hasta ejemplificar casos de coevolución y cooperación impresionantes en los que, por ejemplo, algunas plantas proporcionan néctar a las hormigas a cambio de protección contra los herbívoros. Esta protección es tan feroz que he llegado a ver árboles en los que no crece nada en un radio de un metro y a los que realmente no te puedes acercar a más de esta distancia porque si no las hormigas que lo protegen te lanzan un chorro de ácido fórmico que puede ser muy dañino.

Supuestamente la agricultura y la ganadería son los grandes inventos e hitos en la historia humana pero, mucho antes, las hormigas ya las habían inventado junto al pastoreo, la esclavitud y hasta los pesticidas. En cuanto a la agricultura, un ejemplo muy claro son las famosas hormigas cortadoras de hojas, quienes cortan pedazos de hoja y los transportan hasta sus hormigueros, donde los usarán como medio de cultivo de los hongos de los que se alimentan, tras trocearlos y humidificarlos. Además, en los cuerpos de algunas de estas especies se han hallado receptáculos en los que crían bacterias a las que alimentan con secreciones de su propio cuerpo. En caso necesario, pueden utilizar a estos microorganismos como pesticidas para defender sus hongos del ataque de parásitos. Siguiendo con la medicina natural, las hormigas rojas buscan la resina seca de los árboles y el esfuerzo que esto les demanda es el equivalente a una persona transportando 10 veces su propio peso en una maratón. Tanto trabajo se justifica, ya que estos montones de resina se distribuyen a lo largo de toda la superficie de la colonia y cada vez que una hormiga pasa por ahí se desinfecta las patas, debido a que la resina, por ser la defensa de los árboles frente a las lesiones, tiene bactericidas y fungicidas que protegen a las hormigas.

Además de la invención de la agricultura y el uso de pesticidas, las hormigas inventaron el pastoreo y la ganadería, lo que realmente significa que solo las hormigas y los seres humanos tenemos animales domésticos. Los animales domesticados por las hormigas son los pulgones, a quienes las hormigas les beben la melaza que estos segregan mientras liban los jugos dulces de las plantas. Estas hormigas, al igual que muchas culturas pastoras humanas, son nómadas y cuidan mucho a sus animales domesticados (sus pulgones); los transportan a nuevas plantas con hojas frescas cuando estos agotan sus jugos, llegando incluso a reunir sus rebaños bajo grandes hojas antes de que llueva (cómo las hormigas detectan la lluvia aún es un misterio) y cuidan especialmente a las madres de los pulgones transportándolas sobre su cabeza mientras a los de menor tamaño los trasladan con sus mandíbulas.

Podríamos dedicar capítulos enteros solamente a más ejemplos increíbles de especialización y adaptación en el mundo de las hormigas. Bastaría con decir que existe una especie que puede sobrevivir hasta dos semanas bajo el agua y que también son los animales más fuertes del planeta en relación a su tamaño, ya que son capaces de levantar 50 veces su propio peso y 30 veces el volumen de su cuerpo. El primer lugar de las armas letales que existen en el reino animal perfectamente se lo podría llevar la “hormiga bomba”, una especie de hormiga asiática que cuenta con soldados que, al igual que los kamikazes o terroristas modernos, entran en el campo de batalla dentro de las filas enemigas de otras especies de hormigas, rompiendo unas glándulas en sus abdómenes y estallando en mil pedazos, literalmente hablando, con las que liberan esquirlas y gases tóxicos, al igual que bombas de racimo, aniquilando a los enemigos que se encuentren en el área a costa de su propia vida y en beneficio de la vida del hormiguero. Podemos hablar también de la vanguardia del “feminismo” en las hormigas, que parece cuestionar la necesidad de los machos para la supervivencia de una especie, ya que una hormiga, “amazónica”, por cierto, ha evolucionado hacia una población formada únicamente por hembras que han renunciado al sexo, prescindiendo de los machos y desarrollando un sistema de reproducción basado en la clonación, en el que todos los ejemplares son clones de la reina de la colonia y su aparato reproductivo se ha degenerado de tal manera que les resulta imposible copular con otros de su especie.
De esta manera, son las hormigas reinas las que controlan la población de las colonias, produciendo hijas idénticas y las obreras, en cambio, son estériles.

Pero lo que más llama la atención de las hormigas es, sin duda, su trabajo cooperativo. Se supone que la forma cooperativa de búsqueda de alimento en masa, un elemento dominante en el comportamiento de muchas hormigas, pudo haber comenzado como una manera de cazar a las presas grandes para luego, en el transcurso de la evolución, derivar hacia ir en grupo por una presa más pequeña y de ahí evolucionar a comportamientos cooperativos mas complejos. Caso sorprendente es el de las hormigas “pote de miel” quienes utilizan sus propios cuerpos como contenedores de almacenamiento de alimento para el resto del grupo. Otro comportamiento increíble es el que se observa cuando las hormigas deben emigrar y han de cruzar terrenos inundados, para lo que crean una superficie enlazando las patas de todas las obreras como una balsa salvavidas de hormigas transportando a todos los miembros de la colonia y teniendo especial cuidado en que la hormiga reina disponga del mejor lugar. De la misma forma, las hormigas pueden crear puentes entre ellas para que otras hormigas pueden cruzar de un arbusto a otro. Impresionantes también son los hormigueros subterráneos que construyen gracias a su trabajo en equipo, obras arquitectónicas fascinantes que llegan a tener chimeneas para extraer el exceso de dióxido de carbono.

Todos estos ejemplos de cooperación y trabajo en equipo han llevado a pensar que las hormigas trabajan y se sacrifican por el resto. De hecho, del estudio de su comportamiento surgió la idea del altruismo por parentesco y fue esta idea la que llevó a Edward Wilson a intentar ampliar el concepto de selección natural, aplicándolo a los sistemas sociales y a la conducta social de los animales, incluidos los seres humanos, creando una nueva síntesis biológica evolutiva llamada Sociobiología. En esta síntesis las hormigas se convirtieron en los mejores ejemplos de cooperación y búsqueda del bien grupal. Sin embargo, recientemente, la hormiga está cambiando de imagen y perdiendo su papel de “cooperadora por excelencia”. La creencia de que la hormiga reina es de algún modo elegida de forma aleatoria por el resto y con ese fin se alimenta cuidadosamente y que por lo tanto cualquier cría tiene la misma probabilidad de llegar a ser reina parece desmontarse. Los científicos han descubierto que algunos machos se comportan de forma egoísta y pasan sus genes a un grupo selecto de hembras y además protegen solamente a su descendencia para así asegurar el orden de la colonia, en un régimen despótico en el que unos viven a costa del trabajo de la mayoría. Incluso las líneas genéticas de las colonias hacen pensar a los investigadores que los machos portadores del gen que provoca esta conducta egoísta esparcen su esperma en distintas colonias para que nadie note la ventaja que dan a sus descendientes. Las hormigas que poseen determinados genes con ventajas para alcanzar el poder podrían ser detectadas por el resto, por lo que sus padres además las protegen para evitar ser descubiertas. Este estudio ha desmentido el hecho de que las sociedades de las hormigas se basen exclusivamente en la cooperación y el igualitarismo, de forma que la corrupción por el poder en su sistema abunda tanto como en la especie la humana. Así que tomando en cuenta todas estas características, por lo menos en cuanto a manipular y aprovecharse de los demás para hacerse del poder, parece que no hay otro insecto más humano que la hormiga. Dejémosles pues el lugar que se merecen en nuestros picnics…

José Fco Zamorano Abramson | 02 de junio de 2009

Comentarios

  1. Iván
    2009-06-03 05:16

    Me ha encantado el artículo.

    Vi un documental en el que sacaban las hormigas con el pulgón y me quedé flipado.

    Aunque sea tópico, ¿seremos las hormigas de otros seres superiores que nos observan impresionados por nuestras raras habilidades?
    ¿Sabrán las hormigas que existimos?

  2. Ana Lorenzo
    2009-06-03 18:33

    Yo no he ido a la selva amazónica (ya me gustaría), pero aquí, en Rivas, las hormigas son dueñas y señoras de aceras, jardines y campo. En las plantas donde tienen sus rebaños, es inútil tratar de acabar con los pulgones; por cierto, les gustan tanto los verdes como los negros, ¿por qué? En los árboles en los que no, ¡también hay hormigas!
    Antes recuerdo que me gustaba ver cómo se comportaban y cómo trasladaban a sus larvas a otro hormiguero antes de una tormenta (sí, deben de tener un indicador meteorológico que acierta más que el de los humanos); o cómo salían en primavera las aladas a fundar nuevas colonias.
    Ahora las odio: son inteligentes no solo en comunidad, no solo especializadas, caramba, es que de verdad que los individuos también te buscan las vueltas. Y, cada primavera, hacen una o dos incursiones en la cocina. ¿Por dónde entran? Por las bolsas de arena que en el hormigón se quedaron al fraguar (lo invaden todo) y suben y salen al exterior por el rodapié de los quicios de las puertas.
    Esto es la guerra. Necesitamos osos hormigueros como mascotas.
    Ah, y sí, saben que existimos, seguro, tienen estrategias para neutralizar nuestros ataques, lo juro.
    Creo que la primavera me afecta.
    Un beso.

  3. María José
    2009-06-04 05:27

    La verdad es que es un mundo alucinante y parece increíble que todo sea “por azar”. Pero también increíble el realismo mágico de los habitantes de la selva: “Cuando esto ocurría nadie debía moverse y había que permanecer en calma mientras una alfombra negra de miles de hormigas migraban por la selva, hormigas cuyas picaduras por su gran número podían matar a los seres humanos si estos se ponían nerviosos y se movían abruptamente”. No sé si algún día descubriremos que la hormigas también tienen sus propias leyendas sobre nosotros.

  4. Paco
    2009-06-05 00:16

    «Los científicos estiman que unas 20.000 especies de hormigas caminan sobre la faz de la tierra, de las cuales solamente se han descrito unas 12.460.»

    Lo que me sorprende es que se hayan catalogado 12.460. ¡Qué paciencia tenéis los etólogos!

  5. David
    2009-06-08 21:18

    No, Paco, leyendo el artículo es fácil adivinar cómo lo consiguieron. Seguro que existe una especie de hormigas especializada en inventariar a sus congéneres y un hacker entomólogo se ha hecho con su base de datos :-))))

    Ahora en serio, impresionante lo de los esos bichillos.

  6. Absorto
    2009-11-04 07:04

    ¡Esta historia está rebuena!

    http://www.classicshorts.com/stories/lvta.html

  7. danield
    2010-01-17 08:24

    colocar una informacion acerca de las picaduras de hormigas hormigones avejas y abispas ,como prevenir ,como tratar en casos graves seria importante gracias



LdN en Twiter

Publicidad

Publicidad

Libro de Notas no se responsabiliza de las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons
Desarrollado con TextPattern | Suscripción XML: RSS - Atom | ISSN: 1699-8766
Diseño: Óscar Villán || Programación: Juanjo Navarro
Otros proyectos de LdN: Pequeño LdN || Artes poéticas || Retórica || Librería
Aviso legal