Libro de notas

Edición LdN
De lo animal, lo humano y lo divino por José Fco Zamorano Abramson

Psicólogo y músico. Doctorando en comportamiento animal (Etología). Su trabajo se enfoca principalmente en el comportamiento social de los Cetáceos (ballenas y delfines) y otros mamíferos marinos. Tratará aquí, cada día 2, de cuáles son las “pautas que conectan” el comportamiento del ser humano con los demás animales, sustentando la idea de la “interrelación” entre todo lo vivo, a partir de una integración de diversas disciplinas tales como la Etología, la Psicología y la Ecología.

El animal hiperactivo (o sobre la posible utilidad biológica del déficit atencional)

Recientemente un colega biólogo fue informado de que su hijo, que venía teniendo problemas escolares, falta de atención en clase y mal comportamiento, padecía de lo que técnicamente se conocía como déficit atencional con hiperactividad y que habría que administrarle fármacos para corregir y controlar este síndrome. Mi amigo, con su formación de biólogo, lo primero que hizo ante el diagnostico fue sorprender a los médicos preguntándoles para qué era útil tener déficit atencional. A los que tenemos una mirada evolutiva sobre la vida nos resulta razonable que antes de controlar y eliminar el déficit atencional, la hiperactividad o cualquier otra característica conductual, deberíamos, al menos, hacernos la pregunta de para qué o en qué condiciones podría servir, o haber servido, dicha característica, es decir, cuál es o ha sido su función. Este tipo de preguntas son las que nos hacemos cuando extirpamos el apéndice, las muelas del juicio u otros remanentes evolutivos que hoy en día han dejado de ser adaptativos y debemos eliminar cuando nos provocan problemas.

Sin ser en absoluto experto en este tema, me propuse averiguar un poco sobre la respuesta a la pregunta que mi colega amigo había hecho a los doctores, dado, por una parte, a mi interés en la psicología evolutiva y, sobre todo, por lo habitual que me estaba siendo escuchar la cantidad de niños que están siendo diagnosticados y tratados con fármacos por este problema (no sé si esto es así en todos los países, pero en el mío, Chile, es realmente frecuente –aunque no sé si lo frecuente es el síndrome o solamente el diagnóstico–). Mi duda principal era saber si el déficit atencional asociado o no a la hiperactividad había servido o servía aún para algo y, en función de esto, hasta qué punto se justifica clasificarlo como una enfermedad, una anormalidad o un remanente evolutivo necesariamente negativo en la actualidad y, por lo tanto, una característica que hay que eliminar y controlar químicamente como parece que está siendo el caso, en los cerebros de nuestros semejantes.

Me sorprendió saber que en el DSM IV, (Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales de la OMS) se deja claro que no existen pruebas de laboratorio establecidas para el diagnóstico de este trastorno. ¿Es entonces realmente un trastorno neurobiológico? El déficit atencional se entiende comúnmente como una condición que produce alteraciones en la capacidad de atención y de concentración y se manifiesta en niños o adultos con inteligencia normal, y algo importante, puede o no presentarse asociado a la hiperactividad o a la impulsividad. Se supone que lo que caracteriza a la persona con déficit atencional es la mayor frecuencia e intensidad de estas conductas si se lo compara con sus pares de la misma edad. Asumiendo nuevamente que tampoco soy un experto en neurobiología, hasta donde he averiguado, no existen exámenes de dopamina o de otro químico que se realicen a las personas a los que se les administran estos fármacos y, por lo tanto, no existe ninguna prueba de anormalidad en la química del cerebro de los que padecen esta supuesta ”enfermedad”, las pruebas para diagnosticarlo son mas bien conductuales. Si la etiología exacta del síndrome no se conoce bien, y si existe una falta de tests químicos y conductuales claros para su diagnóstico, entonces, esta claro que la comparación de si el niño es normal o anormalmente hiperactivo o manifiesta falta de atención es muchas veces de índole subjetiva. Creo, por lo tanto, que es muy fácil que profesores y padres con poca paciencia o con falta de conocimiento en técnicas de modificación conductual abusen tanto del “déficit atencional”, que conductas normales de los niños como falta de atención, exceso de actividad o impulsividad sean confundidas con un genuino déficit atencional. Esto, obviamente ha llevado a diagnosticar a niños con este problema con excesiva frecuencia y, por lo tanto, a la administración excesiva de fármacos, con los riesgos que esto conlleva. Pensemos sobre las consecuencias que tiene que miles de niños estén hoy en día siendo medicados con psicofármacos cómo el metilfenidato, una droga psicoestimulante, que pertenece a la familia de la cocaína, en pro de la buena conducta y la excelencia académica.

En cuanto al déficit en sí se sabe bastante poco, pero experimentos modernos han demostrado que las personas que lo tienen se desempeñan de forma normal, e incluso mejor que los demás, en tareas en las que hay que prestar atención a varias cosas a la vez y en las que hay que orientarse espacialmente. Esto ha llevado a algunos científicos a pensar que el síndrome consiste, más que en un déficit atencional que afecta en general a la atención, en una distribución distinta de la atención en donde se presta atención a más lugares dentro del espacio visual y por menos tiempo que los niños normales. Algunos científicos han postulado que esta estrategia atencional podría corresponder a un sistema de atención más primitivo, en tanto que los mecanismos de atención sostenida que hoy valoramos en occidente habrían sido seleccionados en etapas más recientes de la evolución humana, en relación a la fabricación de herramientas, la aparición del lenguaje verbal, la lectura o la escritura.

Es decir, cognitivamente, el déficit atencional es en realidad ¡un exceso de atención pero por menos tiempo! Es estar atentos a muchos estímulos a la vez y no poder focalizarse fácilmente por largo tiempo en uno solo o unos pocos estímulos. Si bien el mundo tiene períodos y momentos del día de estabilidad, vivimos en un mundo de constante cambio y sometidos a muchos estímulos. En la naturaleza toda especie animal debe prestar atención a una gran variedad de estímulos provenientes del entorno y de los miembros de su especie para buscar alimento, pareja, refugio, huir de los depredadores y competidores y arreglárselas adecuándose con el terreno geográfico y las condiciones climáticas. Imagínese que usted es un cro-magnon hace 200.000 años y está intentando dar caza con su grupo de pares a un gran mamut. Debe prestar atención a los gestos y movimientos del animal mientras manipula su arma y corre, prestar atención al terreno por donde corre y mientras, al mismo tiempo, debe tener en cuenta las estrategias y movimiento de sus compañeros para cooperar en equipo y así poder dar caza al animal. Todo aquel individuo que pueda prestar atención a gran variedad de estímulos, ser ágil y activo, tendrá mayor probabilidad de éxito en su supervivencia y reproducción y dejará descendientes que porten en mayor grado estas características. En el medio ambiente de un cazador recolector ser concentrado, focalizado en una sola cosa, seguramente era una ventaja para planificar y para organizar la cacería, pero también lo era, por lo que hemos dicho, estar en el otro extremo y tener capacidad para prestar atención a muchos estímulos al mismo tiempo. En la actualidad, los que están en un extremo de la focalización o atención a pocos estímulos son diagnosticados como obsesivos compulsivos, y si no es en exceso se adaptan muy bien al sistema educativo. Los que están en el otro extremo, sin embargo, y con cierta independencia del grado, son etiquetados con déficit de atención con hiperactividad.

Hay que tomar en cuenta que este tipo de comportamiento ha sido favorecido por la selección natural durante cientos de generaciones y sigue siendo favorecido a activamente en diversas culturas humanas, aunque no la nuestra. La cultura occidental ha decidido que dicha característica ya no es algo favorable y deseable en nuestro sistema educativo. Hace 200 mil años, en un ambiente de cazadores recolectores, seguramente era inútil estar 6 o 7 horas sentado escuchando a alguien; sin embargo, hoy lo es, aunque dependiendo de las habilidades y conocimientos que queramos enseñar. Sin embargo, creo que las conductas que se recogen bajo el síndrome atencional con hiperactividad si que pueden ser útiles en determinadas situaciones y actividades aún en la actualidad y dentro de nuestro mismo sistema social occidental. Por ejemplo, podría servir a deportistas, artistas, científicos, al comité creativo de cualquier empresa, a personas de negocios sometidas a un alto nivel de competitividad, personas que deben manejar, sopesar y evaluar muchas variables a la vez y en situaciones de decisión rápida. En ambientes monótonos, de pocos estímulos ambientales, o en situaciones en los que hay que concentrarse por largos períodos en una o pocas tareas con un bajo nivel de actividad motora está claro que es disfuncional, pero en ambientes ricos en estímulos en los cuales hay que prestar atención a muchos de ellos a la vez y por corto tiempo, tal cual es un ambiente natural o la bolsa de Nueva York, no sería un déficit la hiperactividad sino todo lo contrario.

Quizá no estemos, entonces, en la mayoría de los casos, ante un problema neurológico, sino más bien de raíz social. Es la adaptación al ritmo que exige el sistema educativo lo que esta en juego y no una “anormalidad mental” tras muchos de los casos diagnosticados con este problema. No se me olvida la imagen de la película The Wall (El Muro) de Alan Parker con música de Pink Floyd, en la que un profesor insertaba a los alumnos en una gigantesca máquina de moler carne. Me preguntaba en mis primeros años de estudio de Psicología si el rol de psicólogo en relación a la salud mental es solamente intentar arreglar a los humanos con problemas (¿patologías?) para adaptarlos a la máquina social que hemos desarrollado o también deberíamos revisar y cuestionar las instituciones, valores y normas sociales, ya que estas también, a su vez, podrían ser fuente y causa de alteraciones mentales.

Algunos niños con problemas conductuales en la escuela, y que son una pesadilla para los profesores y compañeros, pueden ser, por ejemplo, buenos deportistas. De hecho, ese es un elemento importante a la hora de un buen diagnostico ya que si el exceso de atención es en un alto grado puede ser realmente una patología y claramente se expresa en que existe una falta de coordinación motora. Sin embargo, muchos niños hiperactivos y con falta de atención antes de que existiera el tratamiento con fármacos han salido bien en la mayoría de las pruebas deportivas, han sido personas creativas y han tenido bastante éxito en los distintos trabajos en los que se han involucrado . En Chile hay una frase para los buenos alumnos, “le va bien en clases pero es tonto en los recreos” y la vida real también es como el juego que se realiza en los recreos y no solamente como el escenario de entrenamiento dentro de la sala de clases. ¿No estaremos sacrificando un futuro artista o deportista en pro de su adaptación y homogenización con sus compañeros en la escuela? Quizás a todos estos niños, en vez de drogarlos y doparlos adormeciéndolos, habría que darles un trato distinto, estimularlos de otra forma, poner mucho énfasis a los tratamientos conductuales igual que hace Cesar Milán, el encantador de perros, con sus mascotas y su formula mágica: ”ejercicio, disciplina y cariño”, de modo que no perjudiquen a sus compañeros y, por otra parte, no pierdan esa hiperactividad que puede ser fuente de grandes frutos en el futuro. ¿Cuantos grades científicos no deberán en parte su éxito a su exceso de atención a muchos temas y a su hiperactividad mental provocando que su atención divagara de un lado a otro hasta que dieron con la gran respuesta?

Al menos en Chile, durante estos últimos 20 años muchos niños tomaron Ritalin en algún momento de su educación. Cuando se los administraron pudieron concentrarse mejor en sus estudios, subieron las notas, dejaron de ser tan desordenados en clase, se llevaron mejor con sus compañeros (puesto que ya no eran una fuente de desorden y distracción para ellos), es decir obtuvieron resultados positivos para su rendimiento escolar y social dentro de la institución escolar. ¿Pero que sacrificaron? Veo a mi padre con más de 60 años, levantándose a las 6 am para realizar ejercicios, ver las noticias, salir disparado al trabajo, llevar adelante una empresa a su cargo con cientos de empleados en un mundo de negocios de alta competividad y cambio, y me pregunto si hubiese tenido el mismo éxito de haber sido tratado en su hiperactividad escolar con estos fármacos, y en mi padre me veo a mi mismo dedicado a una gran variedad de actividades en mi vida, afortunadamente sin poder realmente estar nunca quieto y me hago la misma pregunta mientras agradezco que no me hayan dejado tan tranquilo concentrado en una sola tarea.

José Fco Zamorano Abramson | 02 de abril de 2009

Comentarios

  1. María José
    2009-04-04 23:06

    José, me parece muy interesante tu punto de vista y lo comparto totalmente. El tema es complejo porque por un lado hay veces que los diagnósticos a niños se convierten en cajones de sastre y por otro hay problemas que sí son graves y requieren una intervención. En España la situación no es tan exagerada, no se medica a ese porcentaje tan elevado.

    A mí siempre me ha parecido que el sistema educativo actual es muy bueno para un tipo de mente, la que es más reflexiva, y este tipo de alumno está muy bien adaptado en general, porque el sistema potencia sus capacidades y las recompensa. Así que resulta paradójico que una decisión que se toma pensando en un bien para el niño y que se reclama desde la sociedad: el derecho a la escolarización de todos, se convierta en un martirio (o como poco en un desperdicio) para la muchos niños y de paso para muchos profesores que tampoco tienen muchas herramientas para resolver los problemas que eso plantea. Tú has hablado de un caso, pero hay muchos tipos de mentes para los que en el sistema educativo no tiene una buena respuesta. Y es que hay una excesiva tendencia uniformizar, yo espero que con las nuevas tecnologías y sistemas educativos, que yo creo que son más adecuadas para las mentes “multitarea”, se permita una educación más heterogénea, siempre que no se caiga en el extremo contrario de perjudicar a los otros. Tenemos la posibilidad de crear un ambiente con más diversidad donde puedan aprovecharse las diferentes capacidades humanas y, sin embargo nos empleñamos en lo contrario, yo expuse un punto de vista relacionado con esto en el ojo que ve.

  2. Marcos
    2009-04-05 00:42

    Yo creo que hay una tendencia a utilizar como cajón de sastre el déficit atencional con hiperactividad; me mojo más: me da la sensación de que es una manera fácil de ocultar su incapacidad para saber qué le pasa al niño por parte del especialista; y también que los padres exigen un diagnóstico, y este es un comodín. Mi experiencia me dice que la mayor parte de los niños diagnosticados forman parte de familias muy desestructuradas y lo que el niño (creo yo que) tiene es desequilibrio emocional: en lugar de arreglar su situación coyuntural (harto complicado, claro) se soluciona medicándolo. Y las escuelas tienen muy pocos recursos para tratar estos casos.

    Saludos

  3. Paco
    2009-04-05 18:57

    La uniformización es una de las claves de las sociedades industriales, según Alvin Toffler. Nuestras escuelas aún siguen un modelo de este tipo, en parte por falta de recursos para desplegar otros modelos (y en parte por incompetencia de los “reformadores”), que necesariamente requerirían un ratio alumno / profesor muy diferente.

    Creo que el modelo de “estudiante que abandonó la escuela para terminar siendo un empresario de éxito” es bastante común entre la generación de nuestro padres (y aún quizá la nuestra), y muchos de estos estudiantes eran, no sé si hiperactivos, pero al menos tendentes a ello.

    Curiosamente, no sólo las nuevas tecnologías favorecen un sistema educativo menos uniformizado, como dice María José, sino que además la naturaleza del trabajo de nuestra época es mucho más dispersa y multitarea que la de generaciones anteriores.

    Se trabaja en muchos temas a la vez simultaneamente, se tienen varios programas en ejecución, varos flujos informativos abiertos, y se cambia de unos a otros sin solución de continuidad, a golpe de Alt-Tab o de notificación de mail, a veces con niños gritando alrededor, la televisión puesta y un amigo posteando en el chat.

    Muchos ven estos entornos de trabajo como algo infernal y sofocante, pero quizá simplemente constituyen entornos ventajosos para otros tipos de perfiles psicológicos y otras habilidades.

    La idea del erudito encerrado en una sala, con música de Brahms leyendo un único libro a la vez ha pasado a la historia.

  4. David
    2009-04-11 05:19

    La verdad es que las distintas posibilidades que planteáis son interesantes y plausibles . No obstante, las diferentes categorías del DSM y de otros sistemas clasificatorios fueron fenómenos novedosos en su día. Siempre es posible que el origen de un problema de comportamiento esté en el entorno, en la sociedad, en las modas o en la farmaindustria. Sin ir más lejos, el origen de la esquizofrenia se situó en la madre (vaya, no podía ser el padre) esquizofrenógena. Hoy nadie diría que un desequilibrio familiar o emocional es la principal causa de esa patología, aunque podría haber sido el caso.
    No se debe olvidar que algunos de los niños y adultos con este fenómeno sufren, y una parte de ellos buscan remedio a su sufrimiento en el consumo de drogas (una forma de llamar a las medicinas no legales), a otros sus hiperactividad les dirige a destinos desgraciados ligados a la violencia y la marginalidad. Es cierto que otros con ayuda consiguen el éxito (por ejemplo, Lois Hamilton). A otros el azar les permite sobrevivir de puro milagro y hacer cosas geniales (p. ej., Craig Venter).

    Paciencia y ciencia mucha ciencia

  5. José FZA
    2009-04-15 22:11

    Marcos, quizás muchos de los niños “bien” diagnosticados forman parte de familias muy desestructuradas, pero muchos de los mal diagnosticados quizás no, ese creo que es el tema principal, aclarar bien si estamos realmente frente a un verdadero
    desequilibrio emocional y si este realmente es provocado por una situación coyuntural familiar desestructurada o también es provocado por un sistema educativo desestructurado.

  6. Edwin
    2009-11-17 07:36

    Soy instructor canino y me veo en un ambiente en donde los animales “sufren de deficit de atención”, sin embargo, cuando entro en un proceso de adaptarme al animal y desarrollar sus habilidades, nos encontramos que estos perros son los mejores para el trabajo, desde que el intructor sepa como abordar el perro y dirigir su actividades y no dejarlo encerrado en un piso.
    Si vemos los perros deportivos, los epeciales para detectar droga o explosivos, los perros de asistencia y terapia, poseen una actividad superior a los perros que permanecen echados en un divan y que sus dueños llegan con el pan en sus manos y le dicen ven fifi. Los perros activos nos pueden enseñar a tratar y educar a los niños también activos y llevarlos a buen puerto en la educación.

  7. José FZA
    2009-12-03 01:06

    Muy interesante Edwin tus conclusiones a partir de tu experiencia como instructor canino. Parece que todo apunta a que el déficit atencional por hiperactividad es un exceso de energía que debe ser bien canalizado y aprovechado en vez de ser disminuido con fármacos.

  8. rime
    2010-07-16 22:30

    El hombre y su mente es ilimitado y el tener niños con diferencias en su nivel de atencion con las caracteristicas en pro y en contra debe significar estructurar sistemas de enseñanza mas variables para que todos los niños tengan la posibilidad de tener acceso a una educacion socializadora que es su derecho y el articulo nos hace ver que el hombre es siempre un potencial de diferencias en constante avance por que el hombre es constante cambio, el crear diferentes metodos de enseñanza para todo tipo de niños creo es una solución que necesitamos para nuestros hijos, porque la administracion de drogas solo es una respuesta facil.

  9. Jose
    2010-09-02 19:57

    Me sería de ayuda que expusiese de manera análoga el comportamiento obsesivo compulsivo. Gracias.

  10. José FZA
    2011-12-23 08:18

    Dejo a disposición de todos los lectores del Libro de Notas y de esta columna una excelente charla dada por el Dr. Francisco Aboitiz, experto en el déficit atencional, en la cual se expone de manera muy clara la psicobiología y las funciones de esta condición.

    http://www.youtube.com/watch?v=zcTp_xmJDsg



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