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Ciencias y letras por Salvador Ruíz Fargueta

Ciencias y letras, trata de acercar las dos culturas , favorecer su mestizaje. En realidad, sólo es una cultura que nos puede acercar más a nosotros mismos, a las complejas relaciones humanas, al mundo y a sus interrogantes. El autor, ingeniero y físico, es editor de La bella teoría. Publica los días 1 de cada mes.

Historia, dignidad y efecto mariposa

En este nuevo año, después de casi dos escribiendo en esta columna, quiero ofrecer una reflexión muy personal que tiene que ver (o quizás no) con la ciencia y con la historia. Estamos atravesando una grave crisis mundial de la que nadie está seguro cómo saldremos. Se analizan cifras macroeconómicas y se diseñan planes para estabilizar el sistema, pero nada funcionará si no se tiene en cuenta el principal factor que subyace en toda crisis de un sistema: el factor humano, un factor a la vez estabilizante y desestabilizador.

Lo asombroso de la historia

Hay algo asombroso que siempre me ha llamado la atención sobre la historia. Ocurrió antes, ocurre ahora y, posiblemente, pasará siempre : la humanidad no parece saber, ni poder controlar realmente, hacia dónde va. Los acontecimientos se suceden y cuando todo parece amarrado y en su sitio, viene un nuevo incidente que lo desbarata todo, guerras, revoluciones, crisis económicas o cualquier otra catástrofe. Ante estas situaciones la historia, después de ocurridas, saca sus conclusiones y nos ayuda a impedir que vuelvan a repetirse, pero siempre hay algo que se nos escapa y todo vuelve a derivar en alguna nueva catástrofe, todo vuelve a empezar de nuevo.

Efecto mariposa

En física existen unos sistemas que son sumamente sensibles a las condiciones iniciales. Por muy bien que se conozcan las variables que van a influir en su desarrollo, por muy sofisticados que lleguen a ser los instrumentos que las midan, siempre habrá una mínima incertidumbre que influirá, decisívamente, en el desarrollo posterior del sistema. Una mínima causa será capaz de desencadenar grandes consecuencias. Ese efecto es conocido, popularmente, con el nombre de “efecto de la mariposa”. De forma exagerada, pero muy gráfica, se explica que el simple vuelo de una mariposa, en África, puede desencadenar, con el tiempo, un huracán en China. El primero de esos sistemas que se estudió, allá por los años sesenta, fue el tiempo metereológico.

Efecto mariposa e historia

Desde el primer momento, en que tuve conocimiento de este curioso tipo de sistemas físicos, me recordó al propio devenir de la historia. Conocemos miles de pequeñas anécdotas que influyeron, decisivamente, en el posterior desarrollo de acontecimientos sumamente importantes. Cualquiera de esas minúsculas causas, al desarrollarse de modo distinto, habría cambiado el destino de cualquier país o del mundo. La historia ha transcurrido, durante miles de años, cuajada de millones de acontecimientos de mayor o menor significado, entrelazados de forma aleatoria o no. En muchos sentidos, podría ser considerada como un sistema “muy sensible a las condiciones iniciales”, un sistema no lineal y con infinidad de realimentaciones. Afortunadamente, los manipuladores que intentan, e intentarán, cambiar el destino de las naciones, difícilmente, podrán tener en cuenta todas las variables necesarias para conseguir su propósito. A muy corto plazo puede que sus cálculos sean correctos, pero a medio y largo plazo se equivocarán. Los pequeños errores de cálculo, conforme se desarrollan los acontecimientos, van teniendo mayor influencia en los resultados hasta llegar a desfigurarlos. Las actuaciones bienintencionadas se toparán, en principio, con los mismos inconvenientes ante el efecto multiplicador de los pequeños errores de cálculo sobre el sistema. Más ahora, que el efecto de la globalización trasforma al mundo en un sistema más sensible e inestable.

¿ Dignidad y estabilidad?

Aparte del factor puramente “físico”, de la incertidumbre, hay un elemento capital, en el desarrollo histórico, que el manipulador tiende a olvidar y que se alía con el “efecto de la mariposa” para desbaratar sus planes. Puede parecer poco científico, incluso irreal, pero, lejos de eso, obedece a una realidad constatable y sólida, y es un elemento esencial del factor humano: la dignidad humana. No actúa como motor de la historia sino más bien como “encauzador” del verdadero motor. Éste, por cierto, no es ajeno al egoísmo en sus más diversas formas, perversas en mayor o menor medida.

El poder egoísta tiende a pisarlo todo, sin ningún tipo de consideración. Es un elemento motriz burdo, como una tormenta. Pero a diferencia de la tormenta que actúa sin cortapisas, obedeciendo a leyes físicas y a condicionamientos puramente mecánicos, el poder siempre tiene enfrente a la dignidad de la persona. La pisará una y mil veces, la despreciará, pero al final la encontrará cara a cara, haciéndole frente, en el germen de toda revolución o cambio necesario. Y será capaz de reconducir la propia corriente de la historia. Esa es la diferencia entre los sistemas físicos, caóticos en el sentido en que pueden seguir muy distintas trayectorias de futuro, igualmente válidas, y el “sistema sensible” de la historia cuya única trayectoria final estable, después de cualquier cambio caótico, pasa por el respeto a la dignidad humana. El sentimiento que hace sentirnos únicos, diferentes, con un valor intrínseco, como centro que somos del mundo que percibimos, de nuestro mundo. Es un sentimiento universal y nace de la propia conciencia de ser.

Todos los amantes de la física y de la justicia podemos congratularnos de que un efecto físico “amigo” sea aliado de la justicia social contra los cálculos egoístas del poder. Esos cálculos, organizados por el más potente de los ordenadores que pueda existir en el futuro, son incapaces de recoger toda la información, potencialmente necesaria e influyente, en sus más pequeños detalles. Un simple vuelo, no previsto, no calculado, de una insignificante mariposa podrá desbaratar los planes más perfectos y meditados. Ese simple vuelo será también capaz de desbaratar los planes bienintencionados que traten de controlar cualquier crisis si no cuentan con el factor de estabilización que introduce, en infinidad de puntos inestables, el respeto a la dignidad personal.

Es recomendable leer la columna de septiembre de 2007: El caos que vino del orden, el efecto mariposa.

Salvador Ruiz Fargueta | 01 de enero de 2009

Comentarios

  1. Marcos
    2009-01-02 21:27

    Estupendo artículo, Salvador. Gracias.

    Saludos

  2. Salvador
    2009-01-02 22:08

    Un abrazo y feliz año Marcos.

  3. Cayetano
    2009-01-03 00:08

    Pueden sacarse muchas conclusiones de este interesante artículo. Salvador es positivo y la “historia” termina bien ;-)

    Todo el texto me recuerda a una proposición antigua: No somos dueños del futuro, y nuestra historia pasada (la personal y la “otra”) es fruto de miles de circunstancias que nadie puede controlar: Caos y azar

    Los ritos, la vida ordenada por horarios y costumbres, el análisis científico o la religión parece que nos ayudan a “soportar” lo que en el fondo todos sabemos. Una especie de autoengaño vital. ¿Quien podría vivir sin suelo bajo sus pies? Sabiendo que es practicamente imposible modificar el curso de la Historia o de nuestra “historia” personal.

    Saber que “no hay nada seguro bajo nuestros pies” y aún así vivir con esperanza y alegres cada instante es todo milagro de equilibrio. A veces creo que una visión nítida de la realidad precede a muchos suicidas, solo que esa “visión nítida” tambien es una ficción.

    De hay que, en un tiempo, me interesará el pensamiento y la estética Zen.

    Felicidades por optimismo que rezuma el texto.

    Saludos

  4. Salvador
    2009-01-03 00:17

    Precisamente la historia no sabemos cómo acabará. Aunque yo sí soy positivo, no creas que tengo tan claro que acabe bien.

    Un saludo Cayetano.

  5. Sergio Alvaré
    2010-06-16 09:03

    No estoy seguro de haber comprendido lo que afirmas en:
    “Esa es la diferencia entre los sistemas físicos, caóticos en el sentido en que pueden seguir muy distintas trayectorias de futuro, igualmente válidas, y el “sistema sensible” de la historia cuya única trayectoria final estable, después de cualquier cambio caótico, pasa por el respeto a la dignidad humana.”
    No lo entiendo porque: ¿la dignidad humana no es un parámetro más para el trazado del atractor, como en el de Edward Lorenz? También me resulta extraño el empleo del adjetivo de “estable”, cuando una pequeñísima variación de una entrada sitúa el estado del sistema en cualquier otro punto.
    Por supuesto tal vez todo lo que estoy diciendo sea una estupidez debida a una falta de perspectiva o conocimientos pero prefiero comentarlo ahora y aprender.

    Quiero también deja una pequeña observación sobre el gráfico que adjuntas. En él actualmente aparece lo siguiente :
    “Los sistemas lineales carecen de realimentación y sus resultados son fácilmente predecibles. Los sistemas realimentados son menos predecibles.”
    En clase de electrónica nos han enseñado montajes con los llamados amplificadores operacionales. Sirven para hacer operaciones matemáticas como suma, multiplicación e integración con señales eléctricas anlógicas. En sus diferentes variantes, son sistemas que sólo son lineales si están realimentados negativamente. En otro caso la salida oscila entre dos valores —no es un comportamiento lineal entonces—. Puesto que (según he visto aquí, por ejemplo: http://indicegeneral.blogspot.com/2006/09/sobre-el-blog-la-bella-teora.html) eres ingeniero y físico deduzco que estás familiarizado con ésto y con sistemas del estilo que escapan con mucho a mis conocimientos actuales y a mi imaginación, y que lo has dejado así para simplificar el texto, pero yo deseaba matizarlo.

    Aparte de estas pequeñas cosinas, decir que me gustan mucho tus artículos, los encuentro muy, muy interesantes. Esta vez llegué aquí desde La Bella Teoría.
    Saludos, me encanta leerte.

  6. Salvador
    2010-06-16 16:12

    Me parecen muy interesantes tus comentarios. En el texto he simplificado ciertos aspectos para tratar de dejar claros los conceptos importantes. Básicamente, la injusticia es un factor desestabilizador, a todas las escalas, durante la historia , y el respeto a la dignidad de las personas o los colectivos es la fibra sensible que nos mueve ante ella.

    Precisamente puede actuar como realimentación positiva (desestabilizando) o como realimentación negativa (estabilizando) volviendo el “sistema” estable y lineal.

    Un saludo amigo.

  7. Salvador
    2011-02-04 15:59

    Un pobre chico, vendedor de frutas ambulante en un pueblo perdido de Túnez, se inmola presa de la desesperación a la que lo somete un régimen autoritario, corrupto y todopoderoso, y prende un movimiento capaz de cambiar todos los regímenes dictatoriales del norte africano y el propio orden mundial…El efecto mariposa en la historia.

  8. Yass Fuentes
    2011-02-15 22:12

    Excelente artículo, si bien la simplificación de los conceptos para la alegoría es arbitraria, cosa que, evidentemente, usted como autor está en su derecho de ejercer.

    Muy interesantes a su vez los comentarios, gran retroalimentación entonces.

    Entre las muchas cosas que los lectores dicen por encima de mí, me gusta una puntualización en especial; y es que usted señor Ruiz, trata a la dignidad humana como un factor de incertidumble. No obstante, ya antes de leer el comentario del compañero Sergio, pensaba yo en matizar:

    No será, quizá, que sí sea una constante la dignidad humana, y que en estos sistemas autócratas se mal-despeje la dignidad y, entonces, se termine llegando a un punto insostenible donde empezaran a caer los naipes.

    Lo que es indiscutible es que es un momento de cambio para el oriente próximo, es algo que está haciendo historia y que futuras generaciones habrán de de estudiar y recordar, independientemente del incierto resultado que concluya.

    Por otra banda, usted como persona instruida, sabe que en física tendemos a hacer simplificaciones de los problemas; buscamos ajustes matemáticos más o menos sencillos y elegantes para explicar fenómenos físicos, empero en una realidad llena de tantos, tantísimos factores, es imposible tenerlos en cuenta todos para llevar algún plan masivo a buen puerto; sino todos acabaríamos siendo corredores de bolsa; da pie a pensar.

    Entiendo, del mismo modo, que mi último párrafo dota a la vida de un sentido filosófico pitagórico, cosa que ya de por sí resulta axiomática.

    Muchas gracias por hacernos reflexionar.
    Un saludo.

  9. Salvador Ruiz Fargueta
    2011-02-16 21:18

    Gracias Yass. Precisamente el respeto a la dignidad es un factor estabilizador, en todo caso lo que es desestabilizador es la falta de respeto. “Esa es la diferencia entre los sistemas físicos, caóticos en el sentido en que pueden seguir muy distintas trayectorias de futuro, igualmente válidas, y el “sistema sensible” de la historia cuya única trayectoria final estable, después de cualquier cambio caótico, pasa por el respeto a la dignidad humana”.

    Un saludo.



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