Libro de notas

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Cartas desde EU por V.V.A.A.

Cartas desde… es un intento por recuperar el espíritu de las corresponsalías epistolares de la prensa decimonónica, más subjetiva, más literaria, y que muestre una visión distinta y alternativa a la oficial de Agencias.

El bufón fascista

por Juli Highfill

Theodor Adorno, para quien el fascismo no era cosa de risa, criticó una vez a Charlie Chaplin por burlarse de Hitler en El gran dictador. Según Adorno, la ridiculización del fascismo lo hacía parecer inocuo: “Por eso la bufonería del fascismo, evocada por Chaplin… era al mismo tiempo su horror máximo. Si éste se suprime, y nos burlamos de unos cuantos pobres explotadores de tenderos, donde lo que en realidad está en juego son posiciones clave en el poder económico, el tiro de la burla sale por la culata.” Encuentro un tanto ambiguas estas aseveraciones de Adorno; porque mientras que alega que resulta contraproducente convertir a Hitler en bufón, también parece sugerir que la bufonada es inherente al fascismo y de hecho su “horror máximo” —una idea que confirma en sus otros escritos sobre propaganda fascista. En su análisis de las “psico-técnicas” de Martin Luther Thomas, que en los años treinta en Estados Unidos era un locutor de radio de derechas, Adorno dice que el auto bombo de un líder fascista funciona como una especie de timo. Aunque se ponga a fanfarronear y lanzar faroles en los momentos decisivos, prefiere aparentar que su fuerza no es tal concentrándose en que “también es humano”, o sea en ser (casi) tan débil como sus seguidores. El aura de fuerza y autoridad no es en sí suficiente como para explicar el atractivo del líder fascista. Al contrario, el líder tiene que transmitir la idea de que los débiles pueden llegar a ser fuertes, si entregan su vida privada al movimiento, la causa o la cruzada. Al presentarse a sí mismo de manera ambivalente, como a la vez “hombre y superhombre, débil y fuerte, cercano y lejano,” el líder fascista aporta un modelo de la actitud que quiere promover entre sus seguidores.

Recordé esta táctica de mostrar debilidad hace poco cuando vi El triunfo de la voluntad en la gran pantalla (que es como hay que ver las películas de Leni Riefenstahl). Cuando Hitler se dirige a las masas que lo adoran, cuando desfila entre ellas y pasa revista a cada organización —las Brigadas Obreras, las Juventudes Hitlerianas, las Madres de Alemania, las tropas— mira con humilde admiración a todos esos excelentes especimenes de la masculinidad y femineidad alemanas. Los ve como superiores a él (un ser presumido, pero pequeño y feo, tan distinto de su ideal ario), y en ese instante les permite admirarse a sí mismos. Cuando miles y miles de brazos se levantan hacia él, no parecen saludar, no parece siquiera que apunten al Fuhrer. Al contrario, apuntan a un vacío que quieren llenar; sus “saludos” dan voz a un deseo incipiente, a la postre imposible de cumplir. Me di cuenta entonces, y para mi sorpresa, que Hitler hacía el papel de bufón con enorme astucia, presentándose a si mismo como algo de menor valía, como algo menor que lo que aspiraba a ser. Y la masa de sus seguidores se identificaba con él, creando un vínculo de unión, precisamente porque también ellos se veían a sí mismos como algo de menor valor al que aspiraban, quedándose cortos del ideal. El timo de Hitler consistía en la falsa promesa de que ellos también podían llegar a ser fuertes, si rendían su vida entera a la cruzada.

Hoy en día en Estados Unidos, paso mucho tiempo pensando en la bufonería fascista. Por desastrosas que sean las noticias que llegan de Irak, por mucho que crezca el desempleo, por mucho que bajen las rentas de los americanos, Bush sigue por delante en las encuestas. Este millonario, hijo de una familia dinástica, hace el papel de paleto, habla con un acento de pueblo de lo más exagerado y hace ver que siente una enorme admiración por la gente a quien manipula con tanta facilidad. Haciéndole el juego, los periodistas lo celebran por su “sencillez”, por ser un “tío normal”. Veo la Convención Republicana y escucho los discursos electorales de Bush, y no puedo más que admirar la astucia y la técnica de sus negros, los que le escriben los discursos. Porque Bush le cuenta al pueblo exactamente lo que quiere creer, le dice que las cosas van (o irán) tan bien como quieren que vayan. Y el pueblo norteamericano (o por lo menos la mitad) mira al vacío, aferrándose a una ilusión incluso en vista de cualquier prueba de lo contrario.

Sin embargo, decir que Bush comparte con Hitler la habilidad del bufón fascista, que utiliza muchas de las mismas técnicas psicológicas, no es lo mismo que sugerir una equivalencia (in)moral entre ellos —por lo menos todavía no. En épocas más normales, yo argumentaría que utilizar la palabra “fascista” resulta tácticamente improductivo y falto de rigor en términos históricos. Pero ésta no es una época normal, y los paralelismos entre el programa del Partido Republicano y los de los partidos fascistas/falangistas son innegables: las expresiones fervorosas de patriotismo y militarismo, la propagación del miedo y la conversión en chivo expiatorio del enemigo, la alianza entre gobierno y religión, el llamado a los valores familiares tradicionales, el omnipresente anti-intelectualismo, el desdén por los derechos civiles, el control creciente de los medios de comunicación, el amiguismo y la corrupción, el fraude electoral —¿qué más puedo decir?

Mientras observo este rápido giro hacia el protofascismo en la política norteamericana, me obsesiono por comprender su atractivo. Escucho la radio de derechas y veo el canal de noticias de la Fox, y observo la procesión diaria de todos esos propagandistas de grandilocuencia derechista. Disfrazados de periodistas (que emiten noticias “justas y equilibradas” según reza el eslogan de la Fox) estos locos escupen su veneno a las “nazi-feministas”, a los “ecologistas abraza-árboles”, a los “progresistas bebe-cappuccinos”, a los enemigos (homosexuales) del matrimonio tradicional, a los cineastas degenerados (judíos) de Hollywood, a la irresponsabilidad de los pobres (tantos de ellos, negros), y a las “elites intelectuales”. Veo cómo rezuman resentimiento y auto-odio, con los rostros convertidos en máscaras de odio, y me resulta imposible imaginar cómo ese mensaje puede resultar atractivo; porque no sólo se comportan como bufones: son feísimos. Pero luego me doy cuenta de que su misma fealdad, su voluntad de ridículo: ese es su atractivo. Rush Limbaugh, Bill O’Reilly, Sean Hannity, Ann Coulter, entre otros de su misma calaña, vienen de una larga tradición de bufones fascistas —todos esos hombrecillos ridículos cuyo vínculo con el pueblo se basa precisamente en mostrar sus defectos.

El nuevo bufón fascista, el norteamericano, encuentra su vínculo con el público en una confesión implícita: “Soy una mierda y lo sé bien; y vosotros sois todos una mierda y también lo tenéis claro.” Para el público, esta admisión de una falta de valor compartida, resulta un gran alivio. Los perdona, los alivia de sus responsabilidades sociales. Pero claro, aparte del consuelo que aporta esta infelicidad compartida, este mal de muchos consuelo de tontos, esta afirmación del desprecio que sienten por sí mismos no hace nada para mitigar sus frustraciones, su resentimiento. El bufón fascista no hace otra cosa que dar permiso a su público para portarse mal, para derramar su ira sobre quien quiera oírla. Y para aquellos que todavía sienten cierta necesidad de auto-control, el bufón será su representante, soltando esa ira que saca de una reserva infinita en su interior. A su vez, esa ira, se dirige equivocadamente a las elites progresistas que supuestamente los victimizan y por lo tanto son las culpables de su falta de valor. Y mientras, las fuerzas vivas, políticas y corporativas, hacen su agosto: los ricos se benefician de los impuestos bajos, de la desregulación, del antiecologismo, de la deslocalización, de los recortes en los servicios sociales (creando así las mismísimas condiciones que alimentan toda esa ira mal dirigida), y no dejan de dan gracias-a-dios por la radio de derechas y por el canal de noticias de la Fox.

Traducción de Roger Colom

Juli Highfill | 05 de octubre de 2004

Comentarios

  1. mp
    2004-10-06 07:22 El artículo está bien pero me da la impresión de que Highfill tiene un esquema montado en la cabeza y lo aplica. Esa transición que va desde Hitler a Bush está algo traída por los pelos. Es decir, no puedes unir el nombre de Hitler a Bush alegremente y luego olvidarte de que los estabas comparando para pasar a hablar de los medios de comunicación neoconservadores. Aunque digas que no hay equivalencia (in)moral entre ellos. Equivalencia (in)moral es un término confuso.

    Vale, Bush y Hitler comparten la habilidad de encandilar a las masas haciéndose pasar por miembro de ellas. Pero yo te podría decir que Felipe González hacía exactamente lo mismo. ¿Sugiere eso que Felipe era protofascista?

    En fin, como bien decía Verstrynge, la política estadounidense tiene ramalazos fascistas mucho antes de Bush.

    Me inquieta este tipo de artículos, lo de Moore, lo de Springsteen porque me da la impresión de que están dando alas a Bush. Una especie de efecto rebote. En vez de derrotarlo en el terreno de las ideas.

    Un saludo.
  2. Roger
    2004-10-06 17:49 Tienes que leer dos cosas: el artículo de Highfill de nuevo, y una teoría del ensayo, a ser posible anglosajona o francesa, que en esas lenguas se preocupan por el significado y los usos del género.
    El ensayo es un género subjetivo. Normalmente empieza en un sitio y acaba en otro, a veces muy alejado. El ensayo, tal y como su nombre indica, sirve para probar ideas. Nunca es definitivo, como pueda pretender serlo un libro de historia o de análisis político (y ni esos). Pero lo que importa del ensayo, sobre todo del subgénero columna, es que es un terreno en el cual se ensayan ideas, pensamientos sueltos, y se intenta darles forma. En eso se parecen bastante el ensayo y el poema.

    En cuanto a lo primero que dices, nigún ser humano es capaz de hacer nada si no “tiene un esquema montado en la cabeza y lo aplica.” El lenguaje mismo es un esquema que tenemos montado en la cabeza y aplicamos. O quieres decir otra cosa o has dicho lo absolutamente evidente.
    Segundo, JH explica su comparación de Bush con Hitler, incluso expresa dudas sobre su validez. Luego explica las similitudes. Y por si no te habías dado cuenta el ensayo trata sobre formas y medios de comunicación, sobre cómo los usa el poder y sobre cómo éstos se alían con él.
    También estaría bien echarle un vistazo a la teoría de la información. Queda claro que hay que encontrar un equilibrio entre lo que es información y lo que es ruido. Si hay demasiado ruido, la información se pierde. Es lo que ocurre con eso de luchar en el terreno de las ideas. Para que eso sea posible hay que minimizar el ruido. La estrategia del bufón fascista depende de la producción de ruido, de gritar, de insultar, de dar espectáculo, de no dejar hablar. ¿Por qué? Porque sabe que en el terreno de las ideas puede perder. En el del ruido no. Cuanto más ruido y más confusión, mejor.

    Esa es la realidad de la política en EEUU. Hasta hace poco la producción de ruido pertenecía a los Republicanos, ahora los Demócratas están produciendo su propio ruido. Es lo que hay en el mundo televisado, donde no se puede reflexionar, porque la tele sólo te da 10 segundos para expresar tus ideas, por complejas que sean: aunque seas el presidente o un candidato a la presidencia.
  3. mp
    2004-10-07 04:09 Hombre, pues ya que estamos didácticos, permíteme recomendarte que leas alguna historia del fascismo para saber lo que es realmente el fascismo y comprobar que Highfill usa el tópico del fascismo en su versión más meme. Que también podría decirse en su versión más macdonald.

    La comparación entre Hitler y Bush es tramposa e interesada. Y mezquina. No olvidemos que Bush ha sido elegido conforme a las reglas de un proceso democrático. Pero, claro, esto es algo que no interesa señalar. Sólo sus aspectos más folclóricos. Pero además ahora resulta que Bush no es tonto y pueblerino. Ahora resulta que finge. Yo a esto lo llamo propaganda. Te recomiendo que eches un vistazo al modelo de propaganda propuesto por Chomsky ya que estamos enseñándonos nuestros conocimientos.

    Y ya para acabar si el ensayo, como tú dices, es subjetivo, una opinión, un tanteo, digo yo que podré contraponer la mía y esperar que sea considerada como otra subjetividad igualmente valiosa. ¿O ahora resulta que hay subjetividades y subjetividades? Sí, por lo que parece sí.

    Por cierto, tu comentario es un bonito ejemplo de falacia de hombre de paja. Me llamas ignorante (que lea más libros, me dices)para a continuación rebatir mi opinión. ¿Por qué no simplemente rebatirla? Bueno, quizás porque a lo mejor no te hubieras divertido tanto.

    Un saludo.
  4. Marcos
    2004-10-07 05:37 En mi opinión, mp, el hecho de que Bush haya sido elegido democráticamente (sobre lo cual, por cierto, hay dudas, pero eso es harina de otro costal) nada tiene que ver con la comparación; primero porque ejemplos hay de sobra de líderes que ganaron las urnas y se convirtieron o actuaron como tiranos; y segundo porque la comparación se restringe a la propaganda, al modo de ganarse el voto, al modo de mantenerse en el poder con el apoyo popular, precisamente. Tampoco llega a decir JH que finja ser tonto; dice por un lado que no oculta su tontez (perdón), y por otro habla de sus asesores. En fin yo sí creo que es acertada la comparación entendiéndola en su justa medida (no se pueden obviar las reservas que la autora del artículo hace al respecto) y que el artículo es un buen acercamiento para entender el extraño fenómeno que ocurre en Estados Unidos y que, por desgracia, va camino de instaurarse también en Europa.

    Saludos.
  5. hb
    2004-10-08 01:58 El articulo de la profesora JH que, a mi entender ni aporta ni enseña nada nuevo, es el tipico trabajo de una “intelectual” americana (deberiamos especificar su religion?) especializada “entre dos guerras”: mucha paja y poco grano o el triunfo de los esquemas establecidos y las ideologias (vacias) e impuestas en una sociedad sin valores. Las teorias caducan y “despues de acordadas dan dolor” y las ideologias, que deberian haber pasado del ocaso al olvido, parecen permanecer. La ignorancia es siempre noticia y por ignorancia, la de todos nosotros, se escribe mucho y malo en contra o en favor de Bush o de la sociedad y cultura americanas, basandose en teorias, intuiciones, corazonadas, lo que dice la prensa española o lo que han leido traducido en The New York Times o, simplemente, por odio o envidia. Honradamente, quien deja ver su tontez mas claramente ¿Mr Bush o el Sr. Zapatero?
  6. Marcos
    2004-10-08 02:22 hb, me temo que esta vez no llevas razón: JH es estadounidense y vive allí, así que difícilmente habla de oídas, intuiciones o corazonadas, cosas estas últimas de las que por otro lado no está nada mal usar, porque pueden ser muy luminosas.

    Y, ¿a qué viene meter aquí a Zapatero? ¿Es que ya estamos con el maniqueísmo de si criticas a uno también tienes que criticar a otro? No estoy defendiendo ahora el artículo de JH: se trata de defender el derecho de criticar, opinar sobre, aventurar teorías, sin tener que justificarse, o sin tener que escribir al día siguiente sobre el contrario, para equilibrar. Pues no, hoy pongo verde a Mr. Bush, a quien tú también pones verde, y si me apetece, sólo si me apetece, mañana pongo verde a Mr. Zapatero. Y añado: ¿donde estás cuando se critica a Zapatero? ¿Por qué no dices lo mismo? Sinceramente no entiendo ese revolverse panza arriba cuando se lee algo contra Bush, que no contra Estados Unidos, máxime cuando sueles compartir la opinión, mal que te pese.

    Un abrazo.
  7. Alex
    2004-10-08 05:09 Me parece que el comentario de HB es poco afortunado y roza el ataque personal (como “intelectual americana”, el discurso de Highfill es mas bien atipico. Y ademas ?que sentido tiene criticar el origen de uno? Vayamos a las ideas con las que se construye la casa y no busquemos pegas al color de las cortinas aun no instaladas)
    Creo que la profesora Highfill trae a colacion un concepto clave (el bufon fascista) para entender el “exito” de Bush, su equipo, y sus seguidores (O’Reilly y cia). Tampoco creo que sea la intencion de Highfill (respondiendo al comentario de MP) igualar a Hitler con Bush. Ella habla de como ambos “comparten” la retorica de la bufoneria fascista. Me parece que uno de los logros de Highfill es explicar y establecer las conexiones entre el fascismo del s.XX y del s.XXI. Claramente, no se pueden igualar ambos al 100%:
    ?Acaso no es Hitler mucho mas inteligente que Bush?—nos podiamos preguntar. Pero no se trata de esto, sino de ahondar en el fetiche mediatico que provoca observar a personajes como Bush o Hitler, un placer algo enfermizo, pero de igual modo compartido por las masas.
  8. hb
    2004-10-08 06:40 alex, si llamarle a una persona intelectual americana es un insulto, preguntame que nacionalidad tengo yo y en que trabajo y veras si es un insulto o un elogio. Gracias, de todas maneras, por tu comentario.

    marcos, eres tan buen manipulador como persona. Con los manipuladores no se puede dialogar, son peores que Hitler, van a lo suyo y para defenderse una de las tecnicas que usan es la de echar en cara que no se ha leido el texto propiamente. Lo que es insultante. Como persona te admiro. LdN no esta hecho para mi. O se esta de acuerdo con lo que publicais o se es, como minimo, un ignorante. En penitencia me voy a colgar de los huevos como lo topos esos de la fotografia que esta publicada en alguna pagina de este libro, recojo la ropa tendida que ya debe estar seca y me voy con la musica a otra parte. Suerte.
  9. Marcos
    2004-10-08 06:45 hb, me niego a seguir aquí esta discusión, que pierde los papeles por momentos. En cualquier caso sólo quiero decir en público que lamento si, como parece, he insultado a alguien y, desde luego, más lo lamento todavía si ha sido a ti. Retiro todo insulto y pido disculpas.

    Saludos.
  10. Alex
    2004-10-08 07:33 HB, yo me refiera a tu propio comentario, cuando decias que era el ” tipico trabajo de una intelectual americana”. Y tal como lo escribes en tu comentario me parece algo despectivo, pero no son mis palabras, repito. Mi contestacion matiza que el articulo de JH no es tipico de la intelectualidad americana. No tengo nada en contra de la nacionalidad de la autora dado que no es mi estilo instultar a nadie por la nacionalidad que tenga. Ademas, aunque esto poco importa, yo tambien tengo nacionalidad estadounidense.
  11. ddaa
    2004-10-09 06:32 Supongo que tan airadas reacciones al artículo se deben a que muchos de los defectos que Highfill denuncia en los neocons se encuentran en abundancia en cierto sector de la derecha española. El clericalismo, el patrioterismo, el racismo… El que se pica, ajos come.
  12. cayetana
    2004-11-16 03:26 Sólo una pequeña aclaración referente a la comparación Bush/Hitler: éste también fue elegido “democráticamente”. Quizás ahora convendría replantearse lo representativas que son estas democracias occidentales nuestras. Democracia significa, etimológicamente, “gobierno del pueblo”. ¿Realmente podemos describir así a nuestros gobiernos?
  13. roberto delgado
    2004-11-16 09:29 Creo que es un buen comienzo para identificar lo que le espera al mundo los proximos cuatro años. Indudablemente las politicas de EUA tienden ya a ser facistas. Basta ver la discriminacion racial y laboral. Recordemos que gran parte del ejercito de EUA en Irak es de origen latino, asiatico o afroantillano, es decir la carne de cañon. Sin embargo creo que va a ser dificil que tenga eco en la cada vez mas inculta e inocua juventud norteamericana, la cual se encuentra fuertemente enajenada y no comprende siquiera, quien es.
  14. zhatiro
    2007-10-02 14:32

    masa-mass media-simbolos-comunicacion -informacion

    morbo-pulsion-deseo-necesidad-satisfaccion-cuerpo-placer- poder-violencia-reproducion (el bufon )

    entropia-neguentropia/hererogeneidad-homogenidad



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