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Entrevistas por Libro de notas

Charlar, conversar, indagar en otras personas, inquirir sobre proyectos, libros, trabajos, e ilustrarse con ello, y con ellos desde esta sección de Libro de notas.

Jorge Iván Árgiz, editor de la línea Siurell en la Editorial Dolmen

Jorge Iván Árgiz (Monforte de Lemos, 1974) es un auténtico “hombre para todo” en el mundo de las editoriales de cómics en España. Fundó en su día junto con Andrea Parissi la ahora extinta editorial Dude Cómics, un ejemplo de que es posible ser competitivo fuera de los grandes monstruos editoriales. Es codirector de la revista Dentro de la Viñeta, director de las Jornadas de Cómics de Avilés y del Festival de Cortos de la misma ciudad, coordinador literario de la Semana Negra de Gijón, amén de colaborar con otros festivales como el Salón del Cómic de Guetxo, el Unicomic de Alicante o la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Y, por supuesto, su trabajo como editor de la línea Siurell de Dolmen, y de la nueva línea de libros de género de la editorial.

Libro de Notas: El caso de Dude fue, en mi opinión, algo excepcional dentro del panorama español de editoriales de cómics. Con sede en un sitio relativamente pequeño como Avilés, os colasteis entre los importantes del medio surgiendo casi de la nada. ¿Cómo nace la idea de Dude?

Jorge Iván Árgiz: Hubo varios factores que se alinearon favorablemente para llevar a buen puerto la idea de formar una editorial.
El primero de ellos fue que los dos que fundamos Dude, tanto Andrea Parissi como yo mismo, ya habíamos llegado al límite de lo que los fanzines nos permitían, de forma que era el momento de dar un paso adelante que, en cierta manera, ya habíamos hablado muchas veces.
El segundo fue que, tras varios años organizando las Jornadas del Cómic de Avilés, yendo a salones, entrevistando a autores y un largo etcétera de cosas relacionadas con el mundo del cómic, ya pensamos (bendito optimismo) que estábamos preparados para acometer un proyecto así.
El tercero fue que teníamos claro algunas cosas que se debían hacer o que, según nuestro criterio, así era: editar un porcentaje alto de material español producido aquí, demostrar que era posible conseguir un título interesante americano para una editorial de la periferia y de un tamaño pequeño, hacer públicas las cifras de venta, estar más cercanos al lector, mantener una periodicidad (ejem) y claro, hablar es fácil, así que había que demostrarlo con hechos.
El cuarto fue mi negativa habitual a aceptar cosas como “si fuese tan fácil lo hubiese hecho ya otro” y frases por el estilo, que no hacen sino motivarme y redoblar mi interés en el tema.
Y el quinto, entre otros, es una mezcla de suerte y del muchos trabajo y la mucha ilusión y cariño puestos en el proyecto, pese a los muchísimos errores cometidos sobre todo al principio (madre mía).
Fueron unos años con momentos estupendos.

LdN: Me interesa particularmente el punto número 4. Recuerdo que pegasteis un bombazo editando Bone y Strangers in paradise. ¿Cómo se hace eso? Es decir, ¿de dónde sale la inversión inicial?

JIA: Respuesta fácil y sencilla: pedimos un crédito y estábamos hospedados en un Hotel de Empresas que nos daba muy buen precio y bastantes facilidades.
Nuestra oferta de autores españoles, a través de varias líneas, era muy sólida. Teníamos una serie dibujada por Paco Díaz que ya había trabajado para varios países, incluyendo los EE.UU. (la serie era, evidentemente, Creatures, guionizada por Marturet) y teníamos la colección Célula de cómics pequeños a precio casi simbólico, en la que editamos inicialmente a Pablo Velarde, Germán García y Enric Rebollo. Pero para dar fuerza al conjunto nos hacia falta un golpe de efecto que, en mi idea, era incluir un par de títulos extranjeros a nuestra lista.
Lo cierto es que en ese momento, en el que nadie pensaba que una editorial como la nuestra (ahora, afortunadamente, ya es lo habitual) pudiese adquirir los derechos de títulos extranjeros de calidad, lo tuvimos bastante fácil porque casi todo el material independiente americano estaba libre y podíamos escoger lo que más nos gustaba. Sobra decir que esta elección fue Bone y Strangers in Paradise ( SiP de ahora en adelante).
De Bone se decía que Jeff Smith no quería vender los derechos, hasta llego a salir publicado en algún correo de otras editoriales y en el caso de SiP es probable que no lo consideraran lo bastante comercial. La decisión era fácil: les preguntaríamos directamente y a ver que pasaba. El resto, como se suele decir, es historia.

LdN: Aún estando libres, ambos eran autores importantes en el mercado norteamericano. ¿Cómo conseguís “birlar” dos joyas así como así a las editoriales más grandes?

JIA: Hablando con total sinceridad a Jeff Smith y Terry Moore. En los USA ellos eran editoriales muy pequeñitas, que sólo editaban su colección en lo que es más bien autoedición, por lo que entenderían bien lo que nosotros les ofrecíamos. No teníamos el respaldo de una gran compañía detrás, no teníamos la cantidad de dinero mayor que le podrían ofrecer, pero sí había mucha ilusión y una gran ventaja competitiva: lo que para una editorial mayor sería una serie más a cancelar sin dudarlo si las ventas no fuesen buenas, para nosotros iba a ser la punta de lanza sobre la que asentar Dude. Y eso fue fundamental en nuestras conversaciones y tratos con ambos. Además, el ya tener atado Bone ayudó y facilitó mucho la tarea de convencer a Terry Moore.

LdN: Me dijiste antes que una de las premisas que tuvisteis Andrea y tú a la hora de arrancar con este proyecto fue una apuesta firme por los autores españoles. Me imagino que muchos se entusiasmaron con esa idea y más en el erial pre-webcomics que había entonces para los autores españoles ( El Jueves, Víbora... ¿y algo más? La solución fanzinera o la autoedición, supongo). ¿Cuál fue vuestro criterio a la hora de elegir a esos autores? ¿Más “profesionales reconocidos” o hubo un auténtico proceso de recepción de originales para luego editar exclusivamente en función de vuestros criterios de calidad?

JIA: Bueno, además de la recientemente fenecida Camaleón, que realizó un excelente trabajo dando salida a algunos de nuestros mejores autores en la actualidad, estaba también la línea Laberinto, con la que coexistimos un cierto tiempo. A la hora de elegir, al principio, combinamos autores ya conocidos y que sonasen al lector (como era el caso de Paco Díaz o de Enric Rebollo), algunos excelentes profesionales con los que teniamos una estrecha relación personal Andrea o yo (casos de Pablo Velarde o Germán García) junto a otros que, nada más anunciar la existencia de Dude, comenzaron a remitirnos sus proyectos en cantidades sorprendentes permitiendo que sumásemos poco a poco títulos según nuestro personal (como todos) criterio.

LdN: ¿Cómo funcionó la cosa? Con los españoles, digo, porque con Bone y SiP siempre tuve la sensación de que las ventas acompañaron.
JIA: Efectivamente las ventas de Bone fueron MUY buenas y las de SiP fueron bastante notables. En lo que a los autores nacionales se refiere hubo de todo un poco, aunque una editorial como la nuestra pensaba en ser rentable de una forma global y había series, o autores, que pese a no cubrir gastos en un principio queríamos mantener a ver si se asentaban. En algunos casos así fue y en otros no.

Al principio hacíamos tiradas muy elevadas (15000 ejemplares o más) y distribuíamos en quioscos, por lo que las cifras de ventas eran muy altas pero sin que eso significase que fueran rentables. Hubo éxitos de venta muy sorprendentes, que demuestran que la gente no le da la espalda ni mucho menos al cómic realizado aquí, como fue el caso de Crónicas de Mesene o los títulos de Enrique Vegas, que llegaron a rivalizar con Bone, y ha habido series que funcionaron muy mal económicamente como DarkBreed o Creatures. En algunos casos porque las ventas fueron mucho más bajas de lo previsto y en otros porque nosotros fuimos demasiado optimistas y se lo pusimos muy difícil a la serie para que fuese realmente rentable. En todos los casos tratamos de cerrar los títulos dignamente, algo que pudimos lograr en todo menos en ANTHEM.

La prueba de que las series españolas funcionaron bien en su mayoría es que títulos como Los reyes Elfos, Crónicas de Mesene, los cómics de Enrique Vegas o los cómics de fantasía de Quim Bou, siguen editándose en la actualidad y en cuanto a lo creativo, no ya sólo en lo de ventas, muchos de los profesionales que pasaron por Dude están ahora cómodamente instalados en mercados potentes como el americano o el francés.

Y para acabar mi respuesta he de decir que la paciencia, como a menudo pasa en el fútbol, es muy importante. Un autor como Quim Bou comenzó no siendo rentable, y en cada cómic vendía un poco más, hasta llegar a ser un autor con un respaldo importante por parte de los lectores.

LdN: ¿Qué se le ofrecía a los autores publicados? ¿Adelantos, contratos, porcentaje sobre las ventas?

JIA: Nosotros firmamos contratos con todos nuestros autores, y se les ofrecía un fijo (digamos así, “por obra”) a pagar en el momento de la publicación. En futuros trabajos de ese autor ya ajustábamos pagos en función de los ejemplares vendidos en su obra anterior. Si luego vendían más de una determinada cifra, lo que sucedió en varias ocasiones, le pagábamos otro porcentaje sobre esas ventas.

Es justo reconocer que al final, en los últimos meses de Dude, éramos un poco más desastrosos en estos aspectos, sin que haya habido nunca un autor damnificado a causa de ello, eso sí, pero en los primeros años teníamos mucho cuidado en estos aspectos. Cuando a un autor le reeditábamos un material ya editado, entonces íbamos a porcentajes de beneficios si los hubiese.

LdN: Teniendo en cuenta lo bien que parecían ir las cosas… ¿Qué ocurrió? A veces tuve la sensación de que los problemas con la periodicidad os destrozaron. De hecho yo me confieso uno de los damnificados desesperados por la locura de esperar el siguiente número. Pero es que Dude se fue a pique, desapareció de golpe… ¿qué pasó? ¿alguien os zancadilleó?

JIA: En realidad no fue algo tan inmediato ni algo tan sencillo. Con frecuencia es más fácil saber por qué algo sale mal que por qué sale bien, y en este caso creo que el motivo es que tanto Andrea como yo teníamos otros trabajos que nos robaban mucho tiempo y el tiempo, realmente, es muy importante para controlarlo todo, sobre todo siendo dos en la empresa.

Los propios errores tardando mucho en cambiar de distribución cuando descubrimos muchos problemas en las cuentas, retrasándonos en fechas de salida de los cómics y otros aspectos ya menos controlables son cosas que pasan en todas las editoriales, igual que los aciertos, pero supongo que llegó un punto donde ya no éramos capaces de enderezar el rumbo y la cosa murió lentamente. Y sobre sabotajes te diré que no. La culpa, finalmente, de lo malo y de lo bueno debe de ser para Andrea y para mí.

LdN: Leí un comentario de Andrea en el blog de Álvaro Pons dónde se intuían también fuertes desavenencias personales. Me preguntaba si eso pudo ser también una razón para la desaparición de Dude…

JIA: Parissi y yo nos conocimos gracias al cómic, ambos hacíamos cosas relacionadas con este medio que tanto amamos —y que yo tanto amo todavía y que, me cuesta creer, que Parissi ya no ame pese a sus declaraciones— y terminamos embarcándonos en batallas comunes, pero nunca fuimos de salir de juerga juntos ni mucho menos. Hemos sido buenos compañeros de trabajo pero la relación terminaba ahí, lo que no significa que nos lleváramos mal.

Lo que sí éramos es muy diferentes, lo que le daba más pluralidad a la editorial, pero lo que llevaba también a muchos debates entre ambos, algo lógico en todo equipo supongo yo. Más que llevarnos mal, que a mí no me lo parece, yo hablaría de formas muy diferentes de ver el mundo. Y no, no creo que nuestra relación afectara para nada al final de Dude. Creo que algunas decisiones ya tomadas al principio nos habían puesto fecha de caducidad.

LdN: Pues entramos en la era Dolmen. ¿Dónde colocarías una editorial como Dolmen dentro del espectro de editoriales de cómics?

JIA: Dolmen no tiene el respaldo de un gran monstruo editorial tras de sí, ni una distribuidora que aprovecha el dinero de otras editoriales para sacar sus cómics… es una editorial en el sentido puro de la palabra, dónde además la cabeza visible no es alguien con mucho dinero que se lo toma como un hobby (nada que objetar a esto, no obstante) sino que es un entusiasta trabajador y amante del medio que conozco desde hace tiempo, y con el que sí que me une una amistad de años.

Dentro del espectro de editoriales españolas es, a las cifras me remito, una de las punteras tras eliminar las 3 o 4 grandes. Es también una de las editoriales que a más autores nacionales tiene en sus filas y, sin duda, una de las que más títulos de producción propia posee. En los últimos dos años, además, ha diversificado mucha su oferta, reorganizándola en líneas editoriales, y ahora tiene un catálogo y una oferta realmente completa.

Además, es una editorial que paga a sus autores y —aunque evidentemente es seguro que las editoriales deberían pagar más si fuese posible— esto ya marca una diferencia con otras empresas similares. A mí forma de ver, junto a Astiberri, Dolmen es ahora la editorial nacional que más esperanza da a los jóvenes autores nacionales y, al ritmo que va, y con su entrada en el sector de literatura, Dolmen aún dará muchas sorpresas agradables. Y es un entorno excelente para trabajar, te lo aseguro.

LdN: Cuéntame un poco tu dinámica de trabajo para Siurell (la línea de autores nacionales), en qué consiste un “día tipo” o mejor aún, un “mes tipo” para ti. ¿Cómo le va a esta línea? ¿Responde el mercado?

JIA: No se puede hablar de “día tipo” en mi vida, debido a las múltiples cosas en las que ando metido y debido, muy especialmente, a las muchas cosas más en las que en breve andaré. En lo referente a la línea Siurell todos los días corrijo el material que me llega ya maquetado, envío correcciones si las hubiera, miro proyectos y los contesto y aprieto a los dibujantes para que vayan entregando, de modo que pueda haber nuevo material maquetado y vuelta a empezar. A esto le tienes que sumar que siempre hay que escribir algún artículo, redactar algún boletín de prensa, hacer algún texto para la web de Dolmen o para los distribuidores….

A la línea le va muy bien en lo creativo, empezó asentándose sobre series y autores que ya tenía un respaldo conocido por parte de los lectores, y desde entonces ya hemos ido dando sus oportunidad a autores menos conocidos. Desde el punto de vista temático, pese a seguir apostando muy fuerte por el cómic de género puro y duro, hemos ido sumando a la línea otros talentos nacionales que nos gustan mucho y que se mueven por caminos diferentes (Luis Durán, David Rubín, Javier de Isusi….) aunque no tanto como la gente tiende a pensar. Y los premios llegan y las ventas aguantan los títulos, así que no hay queja.

LdN: Últimamente Álvaro Pons habla de una “proletarización” del cómic, en el sentido de que está llegando por nuevos frentes, en los periódicos, en editoriales no de cómics (como Anagrama), cosas así. ¿Estás de acuerdo con esa percepción?

JIA: No es una percepción, es una realidad. Cada vez el cómic vuelve a estar más integrado en la sociedad a través del cine, de sus presencia en las grandes superficies y de una normalización que aún avanzando muy despacio y, pese al camino largo que queda por recorrer, es evidente y espero que imparable. Sí, sí que comparto la opinión.

LdN: ¿Piensas que en algún momento se podrá recuperar lo de editar revistas de cómics, como CIMOC, El Vibora o similares? ¿Dolmen no tiene alguna idea por esa línea?

JIA: Pues no estoy muy seguro de lo que deparará el futuro aunque sí que sé que ahora mismo no parece demasiado viable. De todos modos, lo relaciono más con un problema de forma y no de fondo, pues seguro que el modo de que una revista como esas funcione existe, es más, revistas como Dibus o El Jueves sí que siguen gozando de buena salud, así que ahora queda esperar que se le pueda sumar pronto alguna nueva.

En Dolmen tenemos ideas de como debería hacerse, y creemos saber (como todos pensamos que lo sabemos) cual es la manera idónea, pero no tenemos la capacidad para llevarla a cabo. Y menos sin desatender los muchos frentes abierto entre los que, te recuero, ya hay una revista de historietas mensual (Eros) y una atípica y más o menos trimestral, Quattrocento.

LdN: ¿Qué tal la semana negra? ¿terminaste con ganas de suicidarte, que es como suelen terminar locuras como esta?

JIA: La Semana Negra es una locura genial y maravillosa, que genera satisfacciones indescriptibles pero que también quema y drena muchas fuerzas. Piensa en más de 500 asistentes entre invitados, prensa, músicos…. y ampliamente más de un millón de visitantes a lo largo de los diez días que dura. Yo ya llevo bastantes ediciones y, aunque mi nivel de responsabilidad en el evento es cada vez mayor, suelo sufrir un ciclo vital extraño: cuando quedan pocos días me gustaría alejar el comienzo, cuando empieza espero que pase pronto y cuando llevo 3 o 4 días del mismo me da pena que se acabe y, si por mí fuera, duraría al menos el doble. Me pasa lo mismo ante cada evento que organizo o cada invitación a salón que acepto.

Por supuesto luego cada uno tiene sus “trucos” de supervivencia. En mi caso es cargar la mayor parte de presentaciones al principio de la Semana Negra para así poder centrarme los últimos días en disfrutar de la fiesta, sin desatender mis ocupaciones, y estar menos presionado por presentaciones, charlas o similares. En cualquier caso no sólo sobreviví sino que ya he empezado a trabajar desde casa en la siguiente hasta el punto de que ya tengo invitados para la edición del 2008.

LdN: Hay cosas que no quiero que se me queden sin preguntarte. Una de ellas es tu relación como editor con los autores.

JIA: La verdad es que una de las cosas que más satisfecho me deja de mi recorrido hasta ahora por el mundo de la edición es España es la gran cantidad de amigos realizados, que no hubiese conocido probablemente de otro modo. Autores que, tras un pequeño paso por Dude o por Siurell en Dolmen, ya han dado el salto a otros mercados, pero con los que mantengo un trato constante; encontrarse en salones o eventos varios; charlas al teléfono…. gente con la que has remado en la misma dirección y con la que te une una complicidad especial. Eso no debe perderse nunca o, al menos, yo dejaré de creer que esto merece la pena si no queda algo bueno más allá del propio mundo del cómic.

Por lo demás, dentro de los autores de cómic hay de todo, gente muy cumplidora que siempre entrega antes de tiempo y gente que no entregará a tiempo jamás. La mano dura no sirve excesivamente, pues no sueles ser el soporte económico real de casi ningún autor y es la propia realidad la que acaba mostrándoles, o quitándoles, su sitio en la industria. Y sobre las condiciones económicas no suele haber mucha dureza, pues siempre ofrecemos lo que se puede —con cifras y datos por delante que lo explican— y ya es cuestión de que les parezca bien o no, sin espacio real para una negociación.

LdN: ¿Y ahora qué? ¿Cuáles son tus perspectivas personales a partir de ahora?

JIA: Te diré que acabo de comenzar a trabajar como Coordinador de Actividades Culturales de la ciudad de Avilés, con la apasionante tarea de devolver la villa avilesina al status de motor cultural que tuvo hace muchos años. En ella seguiré ocupándome de la dirección de las Jornadas Internacionales del Cómic y del Certamen Nacional de Cine y Cortometrajes, pero ayudaré en muchos otros eventos.

Y claro, está mi vinculación a Dolmen con la coordinación de la línea Siurell y el asesoramiento de una línea de literatura de género. Muchas cosas, como ves, para que me no me aburra. Y créeme que me he dejado bastante en el tintero, como mis colaboraciones en programas de televisión, radio y prensa o varias aventuras más, pequeñas pero emocionantes.

Sobre el mundo del cómic te diré que creo que esa “normalización” de la que tanto se habla está mucho más encima de nosotros de lo que creemos, y en lo editorial el viento sopla bastante a favor, dependiendo ya de los editores el que sepamos adaptarnos a situaciones nuevas hinchando las velas de nuestros barcos para coger un lugar adecuado. Seguro que si dentro de cinco años vemos esta entrevista la analizaremos con una perspectiva diferente, ya sabiendo lo loco que estaba o lo mucho de Verne que hay en mí. Veremos…

Una entrevista de Alberto Haj-Saleh

Alberto Haj-Saleh | 31 de octubre de 2007


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