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	<title type="text">Libro de Notas - Entrevistas</title>
	<subtitle type="text">diario de los mejores contenidos de la red en español</subtitle>
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	<updated>2022-09-06T17:49:23Z</updated>
	<author>
		<name>Marcos Taracido</name>
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	<entry>
		<author>
			<name>LdN</name>
		</author>
		<published>2013-12-20T02:00:00Z</published>
		<updated>2013-12-19T14:06:52Z</updated>
		<title type="html">«Todos los niños robados son también mis niños». Entrevista a Soledad Luque Delgado</title>
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		<content type="html"><![CDATA[<blockquote>
		<p>Soledad Luque Delgado es presidenta de la asociación <a href="https://www.facebook.com/FAMILIALUQUEDELGADO?fref=ts">Todos los niños robados son también mis niños</a> y una de las portavoces de la Coordinadora Estatal de apoyo a la Querella argentina contra los crímenes del franquismo (<a href="http://www.ceaqua.org/">Ce <span class="caps">AQUA</span></a>). La asociación nace para buscar a su mellizo, Francisco, nacido en la Maternidad de O’Donnell el 25 de enero de 1965 y desaparecido el 21 de febrero del mismo año en ese centro médico. También ayudan con sus  actividades a los propósitos de búsqueda de otras víctimas, así como a movilizar a la sociedad española ante una de las mayores atrocidades que ha vivido nuestro país. En la actualidad, Soledad representa en la Ce <span class="caps">AQUA</span> a las nueve asociaciones de víctimas por el robo de bebés que participan en la Querella argentina, a donde ha viajado dos veces como parte de la delegación representante de la Ce <span class="caps">AQUA</span> para declarar y presentar la querella como asociación, y en representación de las otras asociaciones de víctimas de bebés robados. También como representante de la Ce <span class="caps">AQUA</span> y de su propia asociación viajó el 4 de noviembre, con Amnistía Internacional y otras <span class="caps">ONG</span>s, a Ginebra para presentar sus peticiones ante el Comité de Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas.</p>
	</blockquote>

	<p><strong>¿Por qué se robaban o desaparecían niños en España?</strong></p>

	<p>La multitud de factores que existen alrededor de la desaparición de bebés en España desde los años 40 hasta bien entrada la Democracia hace que sea altamente complejo analizar este tema. </p>

	<p>Se ha podido determinar que existieron tres etapas que se corresponden con los tres motivos que movieron a que se produjera este crimen:<br />
Para nosotros todo esto tiene su origen en el tráfico de niños que se inició en la década de los 40, como medida de represión política, cuando a las mujeres republicanas les arrebataron sus hijos. Una medida sustentada en la teoría nazi del Doctor Vallejo Nájera. Fue el perfecto caldo de cultivo que creó una demanda de niños por parte de familias pudientes y adeptas al régimen franquista. Durante los últimos años 50, años 60 y primeros 70, en plena época del Nacional Catolicismo, las familias desfavorecidas también comenzaron a ser  el objetivo. Una época de represión ideológica y social  donde ciertos médicos y religiosos se pusieron en la piel de un dios. Esta trama o serie de tramas continuaron, no solo hasta la muerte del dictador, sino hasta los años 90, aunque ya como un mero negocio. Durante todo momento, el móvil económico existió, pero no fue el único. Diferentes motivos en diferentes etapas, pero siempre bajo la permisividad del Estado, un Estado que en un primer momento realizó esta barbarie como acto de Derecho y más tarde como un acto de hecho, fundamentalmente en la dictadura pero que continuó en los primeros años de Democracia al no haber una ruptura profunda con determinadas actitudes y conductas  del pasado.</p>

	<p><strong>La sociedad, no sé si dirigida o no, una vez que se destapa mediáticamente, rápidamente se centra en los casos particulares y, por lo tanto, se queda en la anécdota, en la superficie del problema. ¿Se puede hablar de un entramado, de múltiples y diversos culpables que van más allá de una o dos <em>monjas malignas</em>?</strong></p>

	<p>A lo largo de nuestra búsqueda por mi hermano mellizo, nos hemos dado cuenta de que nuestro caso no es único, no es un hecho aislado y hemos conocido no a decenas, ni a centenares, sino a miles de personas que están en nuestra misma situación. Decidimos montar nuestra asociación “Todos los niños robados son también mis niños” y empezar a realizar movilizaciones dentro de campañas de sensibilización social y actos reivindicativos. Era muy importante la difusión de los casos para que la sociedad se conciencie de que esto ocurrió aquí y también podría hacer que otras personas se reconozcan en ellos y puedan  tomar conciencia  también de posibles víctimas. </p>

	<p>La labor de los medios de comunicación, por tanto, en esta difusión es primordial pero no solo debería estar centrada en los casos particulares sino también en la causa en general: la ubicación temporal de este asunto, sus orígenes, los motivos, el estado actual de las denuncias, los motivos inexplicables del archivo masivo, etc. Es decir, no solo debería interesar lo particular sino el hecho criminal y todo lo que le rodea.<br />
En cuanto a la idea de trama, puedo decir que, en nuestra búsqueda, mientras más hacíamos, más gente encontrábamos y  pudimos comprobar que el robo de niños no era algo de hacía unos años, sino que se produjo durante décadas y en todo el territorio nacional. Y esto solo se podría haber realizado con la implicación de mucha gente, personal sanitario, funcionario de Registros, de los cementerios, de la Iglesia. Y cuando estamos hablando de una red así, estamos hablando de trama o de diferentes tramas que solo pueden funcionar con la connivencia de las Estructuras del Estado porque son personal de estas estructuras los que están presuntamente implicados.</p>

	<p><strong>¿Qué papel jugaban las familias <em>adoptantes</em>?</strong></p>

	<p>No podemos saberlo con exactitud, pero de ninguna manera son el objetivo de nuestras demandas. En todo este asunto hubo muchas víctimas, principalmente los niños a los que se les robo su identidad y el derecho a vivir junto a su familia de origen; las familias que buscamos a estos niños también somos víctimas al ser despojadas de parte de nuestras vidas y las familias receptoras es muy posible, y así lo pensamos, que también fueran engañadas. Obviamente, en algunos casos podrían sospechar que estaban haciendo “algo irregular” porque estaban dando dinero por el bebé pero seguro que no tenían ni idea de que estaban participando en un delito tan abominable. Hay que decir que los que han sido valientes, y han dado un paso al frente para ayudar a buscar los orígenes de sus hijos adoptivos, han dicho que ese dinero pensaban que iba dirigido a cuidar a la madre biológica en el hospital o para pagar alguna prueba médica, pero que nunca pensaron que estaban comprando un niño. Nosotros les creemos. Aquí, los únicos culpables fueron los criminales que nos robaron a nuestros niños. </p>

	<p><strong>En tus conferencias hablas constantemente de que el robo de niños desde el fin de la Guerra civil hasta los años 80 se fundamenta en una estructura de miedo al poder, a la autoridad.</strong></p>

	<p>Sin lugar a dudas. Por el recorrido histórico que presenté al principio, tenemos muy clara la vinculación del robo de niños con la dictadura. Tuvimos un estado de represión feroz donde se cometieron todo tipo de barbaries. El robo de bebés fue una de ellas, en diferentes épocas, por diferentes motivos como hemos visto, pero dentro de la más absoluta impunidad. Cuando a esta impunidad, se le une el miedo y el silencio se producen tragedias como esta que se pueden prolongar tanto en el tiempo y que se extienden por todo un Estado.</p>

	<p>El miedo, aunque parezca mentira, todavía continúa. Hablar del franquismo todavía hoy cuesta, pero hablar de la lucha contra los crímenes del franquismo asusta. Algunas asociaciones de víctimas por el robo de bebés no quieren vincular esos delitos con la dictadura. “Mejor no lo muevas que nos puede perjudicar” este es el argumento de algunas personas. Cuando crees que es mejor no hacer algo porque puedes salir perjudicado es porque todavía hay algo negativo que circula a tu alrededor. “Larga sombra la del franquismo que todavía hoy nos cubre”, decimos otros.</p>

	<p><strong>¿Y qué hay de real en ese miedo? ¿Hay, para ti, ejemplos concretos de esa sombra del franquismo?</strong></p>

	<p>Hay muchos ejemplos de incidentes y altercados donde se muestran actitudes franquistas, donde se muestran insignias y banderas que nada tienen que ver con conductas democráticas. Recordemos que en este país hay una Fundación que se llama Francisco Franco donde se enaltece al dictador, ¿podríamos pensar que hubiera una Fundación Videla en Argentina por ejemplo? Hace poco la librería Blanquerna, durante el acto de celebración de la Diada,  sufrió un ataque por un grupo de extrema derecha que exhibía símbolos franquistas. En Lugo, el alcalde de Baralla, Manuel González Capón, justificó en un pleno del Ayuntamiento la represión franquista al decir que los que fueron condenados a muerte «será porque lo merecían». ¿Podemos imaginar en Alemania que alguien con un cargo similar dijera que los judíos se merecían morir  gaseados? Creo que no. Y si pasara, el escándalo sería mayúsculo y se pedirían responsabilidades y la dimisión de tal nazi. </p>

	<p>También hay ejemplos donde la investigación de los crímenes del franquismo no gusta o se intenta entorpecer. En mayo pasado, en la Embajada argentina, situada en Madrid, varias víctimas iban a declarar dentro de la causa abierta contra los crímenes del franquismo en el Juzgado N1 de Buenos Aires, a través de videoconferencia, ante la Jueza Servini de Cubría. Estas declaraciones se anularon por presiones del Ministerio de Asuntos Exteriores de España a la propia Embajada.</p>

	<p><strong>Dices que no robaban bebés, sino «vidas enteras».</strong></p>

	<p>Efectivamente. Hay que tener en cuenta que apartaban a un bebé de su familia y dirigían el destino de esa personita y de la propia familia. Es decir, un bebé pasa a ser un niño, y el niño crece hasta ser un adolescente, y el adolescente se convierte en un joven que en poco tiempo será un adulto con una vida a sus espaldas que no es la hubiera tenido si no le hubieran arrebatado de su familia de origen. No estoy diciendo que una vida hubiera sido mejor que otra, no se puede saber esto, lo que digo es que nadie tiene derecho a cambiar las vidas de las personas. Se robaban bebés pero no eran juguetes sino personas a las que les robaron su vida. </p>

	<p>Eso ocurre exactamente igual con los padres y los hermanos que nos vimos privados de ver crecer a ese bebé o de compartir la vida con él. ¿Acaso hubiera sido mejor o peor mi vida si mi hermano mellizo Francisco hubiera estado conmigo? No lo sé, lo único que siento es que alguien que se creía dueño de nuestro destino nos robo la oportunidad de una vida compartida.</p>

	<p><strong>¿Qué se puede hacer hoy? ¿Qué hacen nuestros Gobiernos?</strong></p>

	<p>Las víctimas nos encontramos en una situación de bastante indefensión. Estos crímenes no se consideran delitos de ninguna manera vinculados a la dictadura porque, en opinión de nuestras autoridades, no seguían patrones comunes y no formaron parte de un plan sistemático sino que, como mucho, era una práctica generalizada. </p>

	<p>En primer lugar: Había patrones comunes porque las familias, como nos ocurrió a nosotros, se reconoció en los casos que iban saliendo en los medios de comunicación. </p>

	<p>En segundo lugar: no solo es crimen de estado o genocidio aquel que se produce por un plan sistemático de exterminio, también los producidos como  práctica generalizada cuando los ciudadanos  están en una situación de vulnerabilidad que los convierte en víctimas. Y eso fue lo que ocurrió. No solo robaban los niños a los rojos sino a aquellos que  estaban en una posición vulnerable y desfavorecida, que en definitiva eran el sector perdedor.</p>

	<p>Aunque algunos casos están en la Fiscalía o Juzgados, se está produciendo un archivo masivo de las denuncias por prescripción y por falta de pruebas ya que estos delitos son considerados como casos aislados y de origen económico fundamentalmente. Sin embargo, según el Derecho Internacional son delitos de Lesa Humanidad y por tanto permanentes e imprescriptibles. En España no hay una causa abierta general, afortunadamente sí la hay  fuera de aquí. Muchas de las familias que buscamos y de las personas en busca de su identidad estamos acogiéndonos a la Querella contra los crímenes del franquismo abierta en Argentina y que está llevando la Jueza María Servini de Cubría. Hay muchas áreas querellantes dentro de la Coordinadora de apoyo a la Querella argentina (Ce <span class="caps">AQUA</span>) y entre ellas está el colectivo de víctimas por el robo de bebés. Somos diez las asociaciones de nuestra  temática que nos estamos querellando en Argentina porque nos consideramos víctimas de un estado de terror que hubo en este país durante décadas y de su herencia posterior. La búsqueda de la Verdad es primordial pero no puede hacerse sin encontrar primero la Justicia que te ayuda a saber cuál es esa verdad. En España no la hemos encontrado, por eso estamos en Argentina.</p>

	<p><small>Una entrevista de Marcos Taracido para <strong>Libro de notas</strong></small></p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>En cuanto a la idea de trama, puedo decir que, en nuestra búsqueda, mientras más hacíamos, más gente encontrábamos y  pudimos comprobar que el robo de niños no era algo de hacía unos años, sino que se produjo durante décadas y en todo el territorio nacional. Y esto solo se podría haber realizado con la implicación de mucha gente, personal sanitario, funcionario de Registros, de los cementerios, de la Iglesia. Y cuando estamos hablando de una red así, estamos hablando de trama o de diferentes tramas que solo pueden funcionar con la connivencia de las Estructuras del Estado porque son personal de estas estructuras los que están presuntamente implicados.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Marcos Taracido</name>
		</author>
		<published>2012-03-29T08:00:00Z</published>
		<updated>2012-03-28T19:11:24Z</updated>
		<title type="html">Entrevista: Fernando Bartolomé y el Amadís</title>
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		<category term="Literatura" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p><strong>Fernando Bartolomé</strong> es catedrático de Lengua española y Literatura. Filólogo, ensayista y novelista, acaba de publicar en la editorial Nowtilus la primera versión adaptada del <em>Amadís de Gaula</em> de Garci Rodríguez de Montalvo.<br />
<em>Por Marcos Taracido</em></p>

	<p><strong>¿Cómo surge el proyecto de hacer una versión adaptada del <em>Amadís</em>?</strong></p>

	<p>Era un proyecto largamente acariciado, incluso alguno de sus episodios lo había presentado a mis alumnos y fue muy bien recibido, incluso fue musicado,pero era de largo aliento y pensaba que los miembros, o por mejor decir miembras,  de mi departamento debían de ayudarme solidariamente. Recibí una elegante negativa. Las versiones escolares eran cobardonas, malas, ásperas y jascas como cuerdas de navío y valía la pena emplear mi tiempo en ofrecer una versión realmente moderna. Por eso cuando me jubilé dediqué dos años, a lomo caliente, a revisar un clásico, primero desde un punto escolar y después, tuve en mente hacer algo similar a lo que que Steinbek hizo con la materia de Bretaña, un pastiche magnífico, Algo que fuera fácil de leer y que no perdiera la esencia del texto clásico, poniendo de relieve esos valores a los que cualquier joven, por el mero hecho de serlo, ansía. Lo sepa o no.</p>

	<p><strong>He cotejado algunos pasajes de tu <em>Amadís</em> con el original y has hecho un gran esfuerzo por respetar la literaridad del texto siempre que has podido. Me gustaría que nos contaras cómo ha sido el proceso de elaboración de la adaptación, que imagino complicado y laborioso.</strong></p>

	<p>Traté desde el inicio de seguir en la medida de lo posible el texto de R. de Montalvo y me fijé como lema a grandes rasgos el principio juanramoniano de la sencillez. Lo sencillo no es necesariamente lo fácil, sino la materia pasada por un proceso severo de depuración, eliminando la ganga. Y así tras varias lecturas escribía un texto, que iba depurando hasta hacerlo sencillo y palatable. A veces, el texto clásico no debía tocarse o con pequeñas puntadas, otras veces el texto se empinaba y había que rehacerlo por completo, ya sintetizando, ya reescribiéndolo y muchas veces reordenar la materia, los episodios, para que el lector amable no se perdiera en ramos diversos y distantes de la historia original. Y el lenguaje poniéndolo al día con una sintaxis más cercana a nuestra habla contemporánea.</p>

	<p><strong>¿Has recibido opiniones de filólogos y especialistas? ¿Cómo crees tú que se reciben hoy en día este tipo de adaptaciones de clásicos desde el mundo docente-universitario?</strong></p>

	<p>Han sido muy positivas, pues había un hueco muy grande con el Amadís. La mayoría de los profesores de medias y universidad no se lo han leído completo, ni a medias. Es el gran desconocido. Les gusta que se vea, dicen, el lenguaje cervantino, cuando en buena medida es el propio del Amadís, aunque yo, cierto es, utilizo fórmulas, expresiones, sintagmas, frases hechas del Quijote y las enjareto en el intertexto  que sería el Amadís. Mira, Marcos, el mundo universitario, al que yo he pertenecido muchos años es una ballena barada y asustada que ve mal  lo que llega de fuera. Es el ejemplo perfecto de visión autotélica de la realidad. Ahora están acojonaos pues les ha dicho que sobran muchos y que la autonomía universitaria les ha permitido unos grados o licenciaturas de difícil encaje y reconocimiento. No espero mucho y hasta hablarán de intrusismo.</p>

	<p><strong>Yo veo en esta adaptación un libro necesario, pero disiento del lector ideal que ha escogido la editorial para difundir el libro. ¿Compartes la apuesta por orientar la venta del libro hacia los jóvenes?</strong></p>

	<p>Yo no los perdería nunca de vista, como intención primera o como estrategia comercial, si pega entre ellos, el éxito es seguro y tú y yo como profesores lo hemos visto con <em>Eclipse</em> o _El señor de los anillos_… Pero te confieso que no es mi mundo la edición, pues yo les mandé más de cincuenta grabados y pinturas para ilustrar el texto y ellos se decantaron por algo muy lejano a mi oferta y que cuantos ven la portada les parece magnífica. Yo, lo admito, soy un clásico, Latino…</p>

	<p><strong>Sin embargo, y a pesar de que la adaptación facilita muchísimo su lectura, yo lo sigo viendo insalvable para los adolescentes, y no sólo porque la materia les queda muy lejos (y la extensión, no por las numerosas páginas sino por la repetición estructural de las aventuras), sino por el lenguaje: para mí la gran virtud de tu texto es que incluso un lector culto puede leerlo <em>como si fuera</em> el original  porque respetas un gran porcentaje del lenguaje y das con fórmulas de aspecto arcáico cuando lo renuevas; y el lenguaje contextual-histórico: es fundamental para el lector saber, por ejemplo, la diferencia entre «doncella» y «dueña»&#8230; ¿barajaste la posibilidad de añadirle notas explicativas?</strong></p>

	<p>Empezando por el final.  No me he planteado notas, pues creo facilitar bastante la lectura con el texto en sí mismo, vamos que creo haberme acercado lo bastante a un lector”interesado”. La estructura, no te lo niego, es pesada, paralelística y repetitíva, pero así es el Amadís, si queremos ser fieles al texto. Estoy de acuerdo, a pesar de haberlo descargado, tal vez haya que asumir que todavía es poco ágil en su estructura, que no en personajes, ni den la temática o materia. En cuanto al lenguaje yo creo que pueden cogerlo, los míos lo hicieron sin grandes problemas; yo he pretendido que se lea como una novela, salvando salvandis….</p>

	<p><strong>No me malinterpretes: me entusiasma la adaptación que hiciste precisamente por su fidelidad al espíritu del <em>Amadís</em> de Montalvo, que responde a la prosa de su época y al modo de entender el romance, y es precisamente por eso que me molesta ese intento editorial por venderla como si fuese <em>Crepúsculo</em>. Yo veo tu Amadís con muchos otros lectores: estudiantes de filología que no pueden cultural y lingüísticamente acercarse al <em>Amadís</em> renacentista, lectores del Quijote que redescubrirán la novela de Cervantes a la luz de esta, y lectores, en general, con aliento lector y ganas de conocer un clásico que influyó como pocos en la literatura posterior. Leer tu <em>Amadís</em> es, en lo esencial, leer el de Montalvo.</strong></p>

	<p>Querido Marcos: todos tenemos el lector ideal en nuestras cabezas; yo he querido que el Amadís llegara al mayor público respetando y aguantando  el texto,  cambiando lengua y estructura. De mi experiencia editorial salí bastante malparado, por eso creo que cada cual busca su nicho de ventas y mi trato con Nowtilus hasta hoy es exquisito.</p>

	<p><strong>Que una editorial apueste por un proyecto de este tipo es mérito más que suficiente, sólo me parece una estrategia comercial equivocada para venderlo y temo que lo aleje de otros sectores que sí podrían aprovecharlo. Para terminar, el libro está firmado por ti, Fernando Bartolomé, con el título reducido respecto al original; las fronteras entre la adaptación, la versión o la obra original son muy difusas, ¿por qué tomaste esta decisión?</strong></p>

	<p>Nowtilus ha arriesgado porque cree, como yo, que hay que llegar a un lector joven y puesto al día en temas de ficción, pero en lugar de esas fantasías ucrónicas y abstrusas –otros mundos repletos de seres extraños, vampiros y licántropos campando a sus anchas, dimensiones de otras galaxia, etc- se puede descender un grado e ir a las fuentes de la ficción y ofrecer también unos ciertos valores casi caídos en desuso. Nuestro deseo es que se lea una novela. Y su lectura no tan distante; puedo decirte, Marcos, que mi Amadís lo lee muy bien  un lector medio. Lo he trabajado. Insisto, si hay problema es en la estructura.; pero en ese aspecto he tratado de ser lo más fiel posible al original y no tengo claras las fronteras que me propones entre adaptación o versión del original de Montalvo. No he olvidado nunca que debía ser fiel a la filología y fabular lo menos posible, que también lo he hecho en algún momento. La decisión más definitiva fue, sabiendo que no había una versión o adaptación moderna, salvo las de  “uso escolar del negro catedrático”, en palabras de don Antonio Machado, quedaba ese hueco que yo creía valía la pena llenar sin dejar de ser fiel al texto de Montalvo, que no es más que la última de las refundiciones, versiones o reescrituras  que ya vienen del original portugués del <span class="caps">XIII</span>. Yo también he utilizado las fuentes portuguesas y varían, ¡ vaya si varían!</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>«A veces, el texto clásico no debía tocarse o con pequeñas puntadas, otras veces el texto se empinaba y había que rehacerlo por completo, ya sintetizando, ya reescribiéndolo y muchas veces reordenar la materia, los episodios, para que el lector amable no se perdiera en ramos diversos y distantes de la historia original. Y el lenguaje poniéndolo al día con una sintaxis más cercana a nuestra habla contemporánea.»</p>]]></summary>
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	<entry>
		<author>
			<name>Marcos Taracido</name>
		</author>
		<published>2010-04-29T09:00:00Z</published>
		<updated>2010-04-29T09:09:41Z</updated>
		<title type="html">Perecer es precisamente el precio de vivir la aventura. Entrevista a Suso de Toro.</title>
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		<category term="Literatura" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p><em>por Marcos Taracido</em></p>

	<p>Cuando terminé de leer <em>Sete palabras</em> (Xerais, 2009; <em>Siete palabras</em>, Alianza, 2010) pensé que tenía que preguntarle a Suso de Toro un par de cosas, por curiosidad personal. Había algo en el libro muy perturbador, una sensación de estar leyéndolo a él, no como autor sino como persona, una desnudez extrema que, sin embargo, se enmarcaba en la estructura de una novela, con todos los materiales que para ello requiere la ficción. Cuando estaba escribiendo las preguntas, Suso publica en <a href="http://susodetoro.blogaliza.org">su bitácora</a> que deja la literatura. Entonces, junto con el par de preguntas personales que quería hacerle, le pregunté por esa nota de despedida. Sus respuestas pedían más preguntas, así que alargamos el diálogo hasta darle una extensión de entrevista. Aquí queda:</p>

	<p><em>Significa tu último post que dejas la literatura?</em></p>

	<p>Me corto la coleta.  No pensaba que saltase de este modo, puse <a href="http://susodetoro.blogaliza.org/2010/04/22/despidiendome/">un apunte</a> en mi &#8220;especie de blog&#8221; para mí era parte de ese monólogo/diálogo que era para mí el blog: un monólogo ante un grupo de personas anónimas y desconocidas que solía oscilar alrededor de las cuarenta personas. No esperaba el efecto que desencadenó ese apunte, decía que abandono la vida profesional que he mantenido en los últimos dieciséis años y que a partir de septiembre pasaría a vivir de otra profesión. Y ello lógicamente tiene como consecuencia que debo dejar esta vida, debo reaprender una profesión, actualizarme, poner la cabeza en otras cosas.</p>

	<p>Es el fin de un proceso largo, fatiga, dificultades, los límites de la literatura hoy día y de la figura del escritor literario,  y fruto de una reflexión sobre todo ello que me vengo haciendo y vengo desde hace tiempo (Hace unas semanas publicó El País un artículo que ya data de septiembre, <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/va/ser/escritor/elpepiopi/20100228elpepiopi_5/Tes">Qué va a ser del escritor</a>).</p>

	<p> No oculto que por debajo de la reflexión además de fatiga también hay cabreo, pero no es un cabreo del que pueda culpar a nadie, francamente.   Y en realidad en el fondo simplemente quizá se trate de la vida misma, los años, la altura de la vida, esas cosas. Mi último libro, de hecho, es como un libro término, o terminal. En algún lugar del libro se dice algo así, “escribes como si ya estuvieses muerto, es un libro póstumo”.</p>

	<p>Pero, bueno, al final sólo se trata de un cambio de profesión y, nunca se sabe, uno ve que hay toreros que vuelven al ruedo cada tres o cuatro años. El caso es que no falte la salud.</p>

	<p><em>Sin embargo, y permíteme que te lo diga, esa decisión suena a una especie de suicidio, pues choca frontalmente con tu visión de la literatura como parte intrínseca a tu forma de ver el mundo, y de habitarlo.</em></p>

	<p>Sí, es cierto, vivo la vida a través de la literatura. La literatura me enseñó  a ver la vida como es, algo que tiene sentido y que sigue un argumento oculto, un argumento que no es cerrado, es móvil, pero existe. Que tenga argumento es precisamente lo que nos puede salvar de la desesperación: podemos mover el argumento, el guión de nuestras vidas. Pero parte de esa conciencia literaria es que reconozca que me ocurre algo: me siento fatigadísimo, incluso &#8220;quemado&#8221;. He escrito mucho, he actuado mucho, me he expuesto mucho. Y veo los límites de la realidad literaria y social en que me muevo. Veo los límites del mundo literario al que envío los libros que escribo, veo los limites ideológicos y culturales de Galicia, de España. Tengo la sensación de que hay demasiadas cosas que he combatido y que no tienen remedio. Fracaso es la palabra.</p>

	<p>Me llevaría mucho tiempo hacer un relato de mí, al final ese &#8220;mí&#8221; acabó siendo un personaje caricaturizado con el que juegan al pim pam pum personas maledicentes. Siento que en la práctica todos los libros que he escrito y publicado y las cosas que dije e hice son olvidadas o tergiversadas, volví a abrir un blog precisamente porque no tenía otro modo de combatir la imagen que habían creado de mí tantas personas que por un motivo u otro necesitan odiarme.</p>

	<p>En fin, retirarme ahora será intentar salvarme bajo los escombros. Tenía un libro empezado y lo cerré, ayer mismo guardé carpetas y demás en un armario. Si un día recupero fuerzas y vuelvo a escribir será de otra manera, sin ansiedad, sin expectativas de que te lean y te atiendan. Será ya otro autor quien lo haga, alguien que no espere nada en concreto más allá de echar una botella al mar. Aunque tengo el conocimiento de que siempre existe alguien que recoge la botella y lee el mensaje, por lo vivido sé que existen personas al otro lado del libro y eso es lo más valioso que me llevo.</p>

	<p><em>Es curioso, en <a href="http://libreria.librodenotas.com/libros/51/andar-tropezando">Andar tropezando</a> escribes, refiriéndote a la naturaleza del escritor: «¿Qué hace de su tarea una aventura? La presencia de la muerte: el fracaso. Siempre amenaza, siempre dudamos de si estaremos ya muertos. Así es el juego.» Y a continuación:  «¿Qué es el fracaso? No acertar a realizar esa tarea: traer un nuevo mensaje, enunciar una voz propia.» Supongo que tu «fracaso» va más en un sentido contextual, ¿fracaso por no adaptarte o entender el entorno?</em></p>

	<p>Realmente me siento razonablemente contento sobre la literatura que escribí, la obra literaria es la fuente del autor y lo que le da sentido a todo lo demás. Escribí los libros que quise y estoy orgulloso de ellos, respondo por ellos y ellos responden por mí, ellos y yo estamos en paz. En lo que me siento fracasado es en el empeño de ser escritor como profesión y en existir como tal en la vida social. Ahí tiro la toalla.</p>

	<p>Hace año y pico empecé a encajar los primeros envites de la crisis económica y editorial, que tienen una relación propia con los cambios tecnológicos en marcha, y que están teniendo consecuencias culturales y específicamente literarias muy profundas. Entonces me paré a reflexionar sobre lo que me ocurría y lo que estaba ocurriendo a mi alrededor. Empecé a hacer un examen de conciencia y un balance de lo vivido en los últimos años y entendí que había llegado a un final de camino. No digo que eso sea así para todos los autores, digo para mí, aunque los mismos problemas los padezcamos hoy más o menos de un modo u otro todos.<br />
     <br />
Pero es un fracaso que nace de intentarlo. Y de comprobar que tus fuerzas no alcanzan a romper las resistencias, los obstáculos. Creo que simplemente es un problema de poder, no puedo tanto como me haría falta para conseguir lo que pretendía. Digamos que la realidad cultural y social en que uno se mueve es más dura de lo que creí.</p>

	<p>Intenté modificar la literatura y cultura en lengua gallega y veo que se sigue encontrando con enormes dificultades históricas para existir, tenemos por primera vez en la Xunta un gobierno que dijo que la lengua gallega era un problema. Hay que fastidiarse. Imaginemos a la ministra de cultura diciendo que el castellano es un problema, un límite y que para corregirlo hay que meter más inglés o alemán, para cuanto más una lengua que ha llegado a nosotros como ha llegado. Por otro lado me impliqué en defender una idea de España contraria a la del nacionalismo español, ahí están dos libros consecutivos, &#8220;Españoles todos&#8221; y &#8220;Otra idea de España&#8221;. Me signifiqué públicamente en posiciones políticas. No me arrepiento, creo que hay defender aquello en lo que uno cree y que hay que mancharse en la realidad. En fin, en una España cainita me gané “amigos” en todas partes.<br />
    <br />
Luego ves lo que ocurre con las editoriales y los periódicos, ves como el best seller se traga el espacio de la literatura de autor, como en las páginas de cultura se mezclan y confunden un libro o una película valiosa artísticamente con un lanzamiento puramente comercial, un artista con un modelo&#8230;Los medios de comunicación le han perdido el respeto al arte y tampoco ellos merecen nuestro respeto. La crisis y el sectarismo los está degradando y se están yendo ellos solos a la mierda, pues que se vayan.   </p>

	<p>Son demasiadas cosas, unas de carácter general y otras que me afectan específicamente a mí, problemas comunes a todos los autores y otros más particulares. En fin, me cansé. Y no me importa reconocer el fracaso: perecer es precisamente el precio de vivir la aventura.</p>

	<p><em>Sólo insisto en un aspecto más: tu abandono es, entonces, “profesional”, pero no necesariamente significa dejar la literatura, ¿o entiendes el ejercicio de la literatura sólo desde la labor profesional?</em></p>

	<p>La literatura, cuando uno entra dentro de ella ella entra dentro de ti, no sólo vives literariamente, también vives siempre dándole vueltas a todo y transformándolo todo en texto, aunque no lo pases a papel. Hay que saberlo: hacerse escritor es pagar un precio, es una forma de alienación. Pero ello es posible cuando es tu actividad central, cuando tus días y tus horas se articulan alrededor de ella.</p>

	<p>Si dejas la literatura como oficio para tener otro no puedes hacer eso, tienes que dedicar tus días y tu energía a ese oficio. Yo, al menos, así lo entiendo, porque si no serás malo en ese otro oficio y además de algún modo serás un estafador. Quedan ratos, días para la literatura si te lo permite tu vida familiar pero, francamente,no es lo mismo. Ya lo he vivido y sé que es así. Se puede ser buen escritor en vacaciones, pero sólo serás lo bastante bueno que puedes ser, sólo alcanzarás tus límites si tienes oportunidad.</p>

	<p>De todos modos hay un lado bueno en todo ello, la literatura como profesión también tiene aspectos desagradables, y en los últimos años, en mi caso, la estaba combinando con presencia en medios de comunicación como comentarista de sociedad  y política y eso va a quedar atrás y, aunque tiene su punto de diversión, será un alivio. La exposición personal en medios me resulta muy dura sicológicamente, eso tiene un coste alto.</p>

	<p><em>¿Se trata de un libro biográfico? No sé bien qué palabras utilizar. Sé perfectamente que es una novela, tiene estructura novelística, materia novelística une todas y cada una de sus palabras, pero mientras leía no podía quitarme de encima la extraña sensación de estar asistiendo a una desnudez casi pornográfica, de tu vida, la sensación de que hay por debajo un inmenso trabajo de ficcionalización (perdón) que sin embargo no logra (o no quiere) tapar completamente el  cuerpo.</em></p>

	<p>Es un libro que narra una historia: hay un personaje principal y ese personaje tiene una tarea: investigar a un personaje fantasmal, un abuelo perdido. Una voz narradora (no sé muy bien quién es) nos cuenta los pasos de esa investigación, de ese viaje hasta que acaba el libro cuando el protagonista cree que ha cumplido su tarea. Así pues yo diría que es una novela por su extensión y  que es una narración, un cuento, por su naturaleza: una narración iniciática, un viaje a la busca de conocimiento. Esa naturaleza de cuento, narración, no quita que el texto esté lleno de ecos literarios y metaliterarios.  Otra cosa es que algún dato biográfico del autor encuentre correspondencias entre personaje protagonista y autor. Aunque, en realidad, esto es frecuentísimo en literatura (aunque inusual en obras anteriores de este autor). Lo que quizá sí es inusual es la violencia del desnudamiento, yo no lo llamaría pornográfico pues la pornografía se basa en una situación en que un observador disfruta voyeurísticamente de un objeto ajeno y distante y este libro pretende que las vivencias y emociones que vive el protagonista consigan despertar ecos en quien lee, consigan avivar vivencias dormidas o olvidadas en la memoria personal del lector. Si se experimenta como pornografía entonces fracasé tremendamente. Para mí este libro fue, además del placer de tejer una narración, una aventura trascendente. Diría que una aventura espiritual. <br />
         <br />
Hay algún libro mío anterior, como &#8220;Polaroid&#8221; o &#8220;Tic Tac&#8221; que tiene lectores que aprecian en ellos una radicalidad literaria que les atrae. A mí, siendo este libro en apariencia muy distinto en cuanto al lenguaje literario, este libro último mío me parece el más radical. Escribí todos los anteriores, y son bastantes, para sentirme libre de escribir éste.</p>

	<p><em>Cuando hablo de desnudez casi pornográfica me refiero a la intensidad del desnudo, a que leyendo el libro tenía muchas veces la misma sensación que cuando ves jugar a un hijo con sus muñecos, fabulando abiertamente ante ti, jugando sin rubor alguno, tan entrañable y tan reconocible, y tan lejano a un tiempo. Hay cierto patetismo en el personaje y creo que eso es fundamental: el personaje es el autor, Suso de Toro, por lo que el lector lee lo que le sucede al autor, a Suso de Toro, y todo lo que se cuenta es absolutamente verosímil, y eso lleva al lector a convertirse en un pequeño Quijote creyéndose cada palabra como palabras que afectan a Suso de Toro, y por eso la intimidad que se rebela del personaje es recibida por el lector como intimidades del autor, de ahí lo pornográfico y patético.</em></p>

	<p>Patetismo puede que sea, efectivamente, la palabra exacta. El libro es novela, relato, también una operación sicológica que podemos, o debemos, llamar espiritual. Incluso religiosa, pues tiene mucho de ritual. Como dice la voz narradora en algún lugar del libro, me parece recordar, el autor lleva tiempo escribiendo &#8220;requiems&#8221;.</p>

	<p><em>¿Es, cierto modo, este libro es el mismo libro que Hombre sin nombre? La reconstrucción de una vida pasada desde el presente.</em></p>

	<p>No creo que explique poéticamente todos mis libros anteriores, pues son diversos y hay varias líneas, pero explica bastantes novelas, como &#8220;No vuelvas&#8221;, &#8220;Calzados Lola&#8221;, quizá &#8220;Trece Campanadas&#8221;, &#8220;Hombre sin nombre&#8221;&#8230;En el fondo es alguien que peregrina a su pasado, un pasado que es anterior a su misma vida, pero que es suyo. Alguien que baja al mundo de los fantasmas para hacer preguntas. Es curioso que este libro sea la investigación de alguien que, efectivamente, no tiene nombre. La diferencia es que el de aquella novela era un personaje monstruoso, bizarro, una mezcla de vampiro y Fausto, alguien dueño de su vida increíble, aquí en cambio es lo contrario, un esclavo, un nadie que acaba náufrago y ahogado. O devorado por los tiburones.  </p>

	<p><em>Mientras lo leía no podía dejar de darle vueltas a la segunda persona del narrador, tan poco habitual. Claro, al llegar al final del libro cobra todo su sentido de una manera redonda, pero sigo pensando que otro motivo para haberla elegido es la distancia, alejarse del personaje que lleva el nombre del autor y crear un espacio, un hueco, entre autor, narrador y personaje, permitir que corra el aire y rebajar la tensión.</em></p>

	<p>Verás, escribir un libro tan personal me daba mucho miedo. Miedo a ser pedante y a que fuese una egolatría gratuita. Inicialmente pensé en alternar dos personajes y así empecé a escribirlo, pero luego preferí crear una voz narradora que no sé decir muy bien quien es. Se parece a un doble irónico, cuestionador y un poco, o bastante, cabrón que acompaña al personaje diciéndolo. Lo acompaña hasta el final y justo en el último párrafo lo abandona y lo deja solo. No sé decir quien es, si es un doble, si el protagonista está tronado y vive desdoblado o si es un ángel de la guarda o un &#8220;daimon&#8221;. El libro comienza con una especie de muerte y acaba saliendo de un cementerio, a lo mejor esa voz se quedó en el cementerio. </p>

	<p><em>Quería eludir el final para no desvelar nada, pero ya que lo tocas lo haré yo también: como te dije, no dejé durante toda la lectura de indagar sobre la naturaleza de ese “tú”, de esa segunda persona del narrador. Y cuando llegué al último párrafo y leí que el «tú» que entraba en el cementerio se convertía en un «yo» vi el sentido de todo: el personaje no es hasta que no encuentra el sentido de sus raíces, momento en que nace.</em></p>

	<p>No sé si nace exactamente, desde luego parece emerger desde el mundo de los fantasmas, de los muertos. Pero ésa es mi impresión, como tú tienes la tuya. El libro es más abierto de lo que parece.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>«Luego ves lo que ocurre con las editoriales y los periódicos, ves como el best seller se traga el espacio de la literatura de autor, como en las páginas de cultura se mezclan y confunden un libro o una película valiosa artísticamente con un lanzamiento puramente comercial, un artista con un modelo&#8230;Los medios de comunicación le han perdido el respeto al arte y tampoco ellos merecen nuestro respeto. La crisis y el sectarismo los está degradando y se están yendo ellos solos a la mierda, pues que se vayan.»</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>LdN</name>
		</author>
		<published>2008-10-24T07:48:14Z</published>
		<updated>2008-10-18T11:56:58Z</updated>
		<title type="html">«La Educación para la Ciudadanía necesita un enfoque predominantemente filosófico» Entrevista a Miguel Santa Olalla</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/entrevistas/14744/la-educacion-para-la-ciudadania-necesita-un-enfoque-predominantemente-filosofico-entrevista-a-miguel-santa-olalla" />
		<id>tag:librodenotas.com,2008-10-18:77c262b7562572606450a68115f67ab6/8406a53bd806a4d57bbe03b203250ad3</id>
		<category term="Educación" />
		<category term="Filosofía" />
		<content type="html"><![CDATA[<blockquote>
		<p><strong>Miguel Santa Olalla</strong> está al frente, desde hace casi un lustro, de <a href="http://www.boulesis.com/">Boulesis</a> una de las webs de referencia en el ámbito de la filosofía y su docencia, y organiza, ya en su cuarta edición, la <a href="http://www.olimpiadafilosofica.com/">Olimpiada filosófica</a>. Cuando hace tres años se planteó la reforma de la <acronym title="Ley Orgánica de Educación"><span class="caps">LOE</span></acronym> que, entre otras cosas, reducía la presencia de la filosofía en el Bachillerato, <em>Boulesis</em> se convirtió en el centro de recogida de apoyos virtuales, organizando una <a href="http://www.boulesis.com/firmas/">recogida de firmas</a> y publicando numerosos artículos de divulgación cuestionando la reforma.<br />
<em>Marcos Taracido</em></p>
	</blockquote>

	<p><strong>Una de las primeras consecuencias de esa Reforma fue el anuncio y posterior implantación de la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía (EplC); ya en otoño del 2006, ante el borrador de la asignatura, <a href="http://librodenotas.com/opiniondivulgacion/9996/el-epcema-de-la-epc">hiciste pública tu oposición</a>, considerando la EplC una degradación de la asignatura de ética que se reducía a una &#8220;solidaridad de salón&#8221; y que, además, se quedaba en nada por la escasa carga horaria que se le asignaba. Ya con la asignatura en marcha, ¿mantienes esa opinión?</strong></p>

	<p>Viendo los desarrollos legislativos de la asignatura no se ofrecen motivos como para cambiar esta opinión. Los contenidos han quedado desperdigados y fragmentados en dos asignaturas de una hora semanal. En segundo de <span class="caps">ESO</span> hay objetivos como &#8220;conocer y valorar la igualdad esencial de los seres humanos&#8221; o contenidos como &#8220;la convivencia en la escuela&#8221; o la &#8220;solidaridad&#8221;. No se aboga por una discusión sobre cómo haya de entenderse esa &#8220;igualdad esencial&#8221; o por una reflexión en torno a la solidaridad. ¿Entendemos entonces que esta palabra implica enviar un <span class="caps">SMS</span> ante una desgracia humana? ¿O debemos potenciar el voluntariado como forma de solidaridad? ¿Cuáles son las consecuencias sociales o políticas de esto? No interesa profundizar, tan sólo dar un ligero barniz. Al margen de la asignación horaria, el desarrollo de los contenidos es muy insatisfactorio. Se ha dejado de lado buena parte de la tradición de pensamiento de la que somos herederos.</p>

	<p><strong>Sin embargo te has lanzado a la ardua labor de confeccionar un <a href="http://www.boulesis.com/filosofica/etica-ciudadano-siglo-xxi/">manual de EplC</a>, Ética para el ciudadano del siglo <span class="caps">XXI</span>.</strong></p>

	<p>Desde que empecé a dar clase me pareció muy conveniente el ir elaborando unos materiales propios. Los libros de texto están muy bien, se puede aprender mucho de ellos, pero siempre hay aspectos que crees que pueden mejorar: ampliar un tema, recortar en otro, adoptar una perspectiva distinta&#8230; Ya tengo apuntes propios (un refrito, pero propio) para <a href="http://www.boulesis.com/didactica/documentos/?d=28">Historia de la filosofía</a> y cuando empecé a trabajar en la Ética se planteó la reforma. En vez de abandonar, pensé que la mejor manera de reivindicar el carácter filosófico de la asignatura (¿Acaso la filosofía no forma ciudadanos?) era elaborar un texto desde el que se abordaran las raíces filosóficas de los temas que aparecen en la asignatura. No faltan las críticas: varios profesores me han dicho ya que consideran que es un lenguaje abstracto y elevado, pero considero que es tarea del profesor hacer que los alumnos de 4º de <span class="caps">ESO</span> (16 años, no lo olvidemos) sean capaces de conectar con el texto, cuya misión principal es subrayar que, por mucho que lo quieran maquillar, la EpC necesita un enfoque predominantemente filosófico.</p>

	<p><strong>Y entiendo que, además, entronca con una reivindicación de la Filosofía como asignatura, a la que poco a poco están dejando sin contenidos dentro de la degradación constante de las Humanidades que ya había comenzado la <span class="caps">LOGSE</span>.</strong></p>

	<p>Efectivamente. Una asignatura con el nombre nada discutible de Ética se ha visto sustituida por la polémica Educación para la ciudadanía, sometida a manipulaciones por parte de medios de comunicaciones, políticos y algunos sectores religiosos. Muchos de estos grupos han adoptado posturas extremistas y sensacionalistas, que no pretenden profundizar en las cuestiones que tratan. Por si esto fuera poco, la Filosofía de primero de bachillerato también se ve afectada, al convertirse en Filosofía y ciudadanía. Esto ha afectado gravemente a contenidos filosóficos (metafísica, lógica y teoría del conocimiento) que vertebran los contenidos prácticos de ética y filosofía política que presuntamente potencia la asignatura, que ha visto recortado su horario en varias comunidades autónomas. ¿Cómo no hablar de un ataque a la filosofía cuando desaparecen sus contenidos más propios y pierde presencia horaria?</p>

	<p><strong>¿Y por qué crees tú que se está expulsando lentamente a la filosofía (y reduciendo la presencia en general de las Humanidades) de la enseñanza?</strong></p>

	<p>En mi opinión hay dos grande enemigos de las humanidades. Desde fuera, vivimos en una sociedad en la que la utilidad práctica e inmediata impera. Se piensa que las humanidades no sirven para nada frente a otros conocimientos como los científicos o los técnicos que son considerados los verdaderamente útiles. Las sociedades marcadas por la globalización y el consumo no pueden valorar demasiado las humanidades. Pero también tenemos parte de culpa todos los que estamos de alguna manera relacionados con ellas: desde los grandes creadores a los docentes, a menudo pecamos de academicismo y de cierto desprecio hacia una realidad que es inmediatamente despreciada bajo el calificatico de &#8220;vulgar&#8221;. Si las humanidades no cuentan con buenos transmisores que muestren su necesidad, terminarán desdibujándose en el sistema educativo.</p>

	<p><strong>¿Como ves esta proliferación de asignaturas y la consecuente reducción de horas de materias de humanidades, como la filosofía o la literatura? Roland Barthe respondía a una pregunta sobre la importancia de la literatura en la Educación Secundaria con la boutade de que era tan importante que debería enseñarse sólo literatura.</strong></p>

	<p>Aunque sea una provocación, no deja de tener su sentido. Debajo de la literatura, por ejemplo, laten universales humanos que deberían resultar familiares a la mayor parte de la sociedad. No se trata ya de una cuestión de gusto o de pretender privilegiar las humanidades frente a las ciencias. Esta separación es absurda: por un lado, presupone que las ciencias no sean &#8220;humanas&#8221; o que no nos &#8220;humanicen&#8221; y por otro parece dar por sentado que las humanidades son inútiles y no aportan nada a la sociedad. Vivimos mejor gracias a la ciencia, pero soñamos, imaginamos y pensamos a través de los grandes personajes de las novelas o a través de la poesía y el arte. La literatura es tan valiosa como lo es la filosofía, las matemáticas o la física. Y una sociedad con un grado de conocimiento aceptable en estas materias es sin duda preferible a aquella que no lo tiene. Puede sonar a verdad de perogrullo, pero es así. Lo que falta es voluntad política para integrar todas estas materias, algo que debería hacerse al final de la secundaria obligatoria y en el bachillerato.</p>

	<p><strong>Detrás de esta reducción de las humanidades está la teoría de que el alumno de hoy en día tiene que enfrentarse a otros retos, tener otras capacidades, y por eso la multiplicidad de asignaturas específicas y <em>prácticas</em>, que por otro lado pierden su posible efectividad por la escasa carga horaria.</strong></p>

	<p>El argumento de los retos y las capacidades es una auténtica falacia. De ser así, no existiría más enseñanza que la formación profesional. Con sus defectos, que también los tiene, es la que mejor encamina a los estudiantes a lo que se esconde detrás de expresiones como &#8220;otros retos&#8221; u &#8220;otras capacidades&#8221;. No digo que no haya que remodelar los sistemas educativos y adaptar los currículums pero hay retos y desafíos que se vienen repitiendo desde que el hombre es hombre y no parecen estar en vías de solución. No por repetido queda vacío de contenido el &#8220;conócete a ti mismo&#8221; que resuena desde tiempos de los griegos. Y las denominadas asignaturas humanísticas proporcionan un fondo tan necesario como la ciencia cuando se trata de ese conocimiento personal. Si no entendemos a los griegos que alumbraron la ciencia y si no sabemos qué les impulsó a ello, ¿cómo vamos a entender a una cultura que se presenta a sí misma, no sin cierta arrogancia, como científica?</p>

	<p><strong>Apuntas a la falta de implicación del profesorado&#8230; supongo que tendrás la experiencia de las constantes quejas de la mayor parte de los docentes sobre el Sistema Educativo, pero la sensación es que se quedan en quejas, no hay protestas organizadas ni respuesta a las convocatorias&#8230; ¿cómo ves este aspecto desde tu experiencia en la gestión de Boulesis?</strong></p>

	<p>En el tiempo que llevo al frente de la página, me he dado cuenta de que el mundo virtual funciona, en muchos aspectos, igual que el real. Los profesores se quejan del sistema educativo, sí, pero no se mueven demasiado para intentar cambiarlo. A este respecto, creo que la condición de &#8220;funcionario&#8221; es algo que no ayuda demasiado a la docencia e impulsa una pasividad muy nociva para el sistema. Con las páginas web ocurre algo similar: muchos ven posibilidades a la red, pero no están dispuestos a emplear el tiempo necesario para investigarlas. O podemos pensar otro ejemplo: de la gran cantidad de visitantes que pasan por Boulesis al cabo de un año es menos de un 5% el profesorado que se pone en contacto con nosotros, sea para agradecer el trabajo que hay detrás o para colaborar. La gente acude a la red para que le saque de apuros. Los que frecuentamos las redes virtuales podemos estar más acostumbrados a colaborar entre nosotros (algo que también habría que matizar) pero somos un porcentaje irrisorio en comparación con la &#8220;legión&#8221; de profesores que pasan del asunto.</p>

	<p><strong>Volvamos sobre el Manual de EplC&#8230; En un momento en el que empieza a discutirse seriamente la posibilidad de, por un lado, ofrecer manuales alternativos a los de las grandes editoriales y, por otro, el de la adaptación de estos al mundo digital, sería interesante conocer un poco cuál fue el proceso de construcción del libro, las dificultades que puedas haber encontrado para seleccionar materiales libres para su uso, la distribución&#8230;</strong></p>

	<p>Como comentaba antes, el libro empezó a elaborarse sin saber que iba a ser publicado. Sin esperarlo si quiera, ya que mis contactos en el mundo editorial son nulos. Una editorial convencional se interesó por el texto, pero pretendía eliminar las imágenes y parte de los contenidos, ya que el número de páginas excedía el formato de la colección en que lo querían publicar. Aunque en cierta forma salía perdiendo con la decisión, preferí mantener los principios originales del libro y opté por <a href="http://www.bubok.es">Bubok</a>, una editorial a través de Internet que imprime bajo demanda. Sabía que iba a vender menos y a lograr una repercusión casi nula, pero conservaba el carácter con el que echó a andar el proyecto. La búsqueda de materiales complementarios fue un tanto complicada. La mayoría de las fotos son mías, o de gente cercana que me las ha cedido amablemente. Es la mejor manera de no buscarse problemas con derechos de autor. En cuanto se quiere acceder a materiales que en cualquier editorial se considerarían básicos, te encuentras con dificultades con los derechos de autor. Por otro lado, el libro incluye un texto de Rafael Amor y una fotografía de Joan Fontcuberta. Afortunadamente pude contactar con ambos por correo electrónico y muy amablemente se mostraron dispuestos a colaborar.</p>

	<p><strong>¿Y crees que esta es una alternativa con futuro? No me refiero sólo a tu manual, sino a los proyectos de manuales y programaciones didácticas colaborativas que están empezando a surgir como una alternativa al mundo de las editoriales tradicionales que controlan el mercado y dirigen en gran medida el modo de practicar la docencia.</strong></p>

	<p>Responder a esto es muy difícil, ya que hay que hacer un poco de &#8220;pitoniso&#8221;. A partir de mi experiencia entiendo que las editoriales son un &#8220;mal necesario&#8221;. La gran desventaja es su orientación por criterios que están más cercanos a la economía y a la política que a la calidad. Pero también hacen una tarea de selección y criba, que tampoco siempre es acertada. Sin embargo, la aventura de crear materiales en solitario es compleja. Es ahí cuando te das cuenta de la falta de un maquetador, de un banco de imágenes, de correctores&#8230; En fin, de servicios que pueden suplirse con buena voluntad pero que no pueden llegar a la calidad de los profesionales del sector. Por otro lado, los manuales y recursos colaborativos pueden ser verdaderamente valiosos, pero cuando se opta por las vías &#8220;alternativas&#8221; apenas existe la difusión del trabajo. Tu trabajo puede ser muy bueno y sin embargo pasar prácticamente inadvertido. Necesitamos una nueva cultura de los recursos y materiales, sabiendo valorar en su justa medida a todos los que están implicados activamente en la construcción de contenidos educativos y culturales de calidad. Que esta vía alternativa llegue a sustituir a las grandes editoriales me parece una hipótesis poco realizable. Eso no impide que sólo la posibilidad de que así sea resulta estimulante incluso para las propias editoriales, que &#8220;disfrazan&#8221; de contenidos tecnológicos (con páginas web, portales educativos, CD, etc) sus contenidos traidicionales.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>Miguel Santa Olalla es, seguramente, el principal animador de la asignatura de Filosofía en la red; además, acaba de publicar un Manual de Educación para la Ciudadanía en el que opta por un enfoque filosófico para la asignatura. En esta entrevista habla de estos temas, y analiza la situación del Sistema Educativo, con la paulatina desaparación de las Humanidades del currículo.</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Alberto Haj-Saleh</name>
		</author>
		<published>2007-10-31T07:56:35Z</published>
		<updated>2007-10-31T08:17:23Z</updated>
		<title type="html">Jorge Iván Árgiz, editor de la línea Siurell en la Editorial Dolmen</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/entrevistas/12406/jorge-ivan-argiz-editor-de-la-linea-siurell-en-la-editorial-dolmen" />
		<id>tag:librodenotas.com,2007-10-29:77c262b7562572606450a68115f67ab6/6910646fbbce23fad23d5604ac970c72</id>
		<category term="Cómic" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p><strong>Jorge Iván Árgiz</strong> (Monforte de Lemos, 1974) es un auténtico “hombre para todo” en el mundo de las editoriales de cómics en España. Fundó en su día junto con Andrea Parissi la ahora extinta editorial Dude Cómics, un ejemplo de que es posible ser competitivo fuera de los grandes monstruos editoriales. Es codirector de la revista <em>Dentro de la Viñeta</em>, director de las Jornadas de Cómics de Avilés y del Festival de Cortos de la misma ciudad, coordinador literario de la Semana Negra de Gijón, amén de colaborar con otros festivales como el Salón del Cómic de Guetxo, el Unicomic de Alicante o la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Y, por supuesto, su trabajo como editor de la línea <em>Siurell</em> de Dolmen, y de la nueva línea de libros de género de la editorial.</p>

	<p><strong>Libro de Notas</strong>: El caso de Dude fue, en mi opinión, algo excepcional dentro del panorama español de editoriales de cómics. Con sede en un sitio relativamente pequeño como Avilés, os colasteis entre los importantes del medio surgiendo casi de la nada. ¿Cómo nace la idea de Dude?</p>

	<p><strong>Jorge Iván Árgiz</strong>: Hubo varios factores que se alinearon favorablemente para llevar a buen puerto la idea de formar una editorial. <br />
El primero de ellos fue que los dos que fundamos Dude, tanto Andrea Parissi como yo mismo, ya habíamos llegado al límite de lo que los fanzines nos permitían, de forma que era el momento de dar un paso adelante que, en cierta manera, ya habíamos hablado muchas veces. <br />
El segundo fue que, tras varios años organizando las Jornadas del Cómic de Avilés, yendo a salones, entrevistando a autores y un largo etcétera de cosas relacionadas con el mundo del cómic, ya pensamos (bendito optimismo) que estábamos preparados para acometer un proyecto así.<br />
El tercero fue que teníamos claro algunas cosas que se debían hacer o que, según nuestro criterio, así era: editar un porcentaje alto de material español producido aquí, demostrar que era posible conseguir un título interesante americano para una editorial de la periferia y de un tamaño pequeño, hacer públicas las cifras de venta, estar más cercanos al lector, mantener una periodicidad (ejem) y claro, hablar es fácil, así que había que demostrarlo con hechos.<br />
El cuarto fue mi negativa habitual a aceptar cosas como &#8220;si fuese tan fácil lo hubiese hecho ya otro&#8221; y frases por el estilo, que no hacen sino motivarme y redoblar mi interés en el tema.<br />
Y el quinto, entre otros, es una mezcla de suerte y del muchos trabajo y la mucha ilusión y cariño puestos en el proyecto, pese a los muchísimos errores cometidos sobre todo al principio (madre mía).<br />
Fueron unos años con momentos estupendos.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: Me interesa particularmente el punto número 4. Recuerdo que pegasteis un bombazo editando <em>Bone</em> y <em>Strangers in paradise</em>. ¿Cómo se hace eso? Es decir, ¿de dónde sale la inversión inicial?</p>

	<p><strong>JIA</strong>: Respuesta fácil y sencilla: pedimos un crédito y estábamos hospedados en un Hotel de Empresas que nos daba muy buen precio y bastantes facilidades.<br />
Nuestra oferta de autores españoles, a través de varias líneas, era muy sólida. Teníamos una serie dibujada por Paco Díaz que ya había trabajado para varios países, incluyendo los EE.UU. (la serie era, evidentemente, <em>Creatures</em>, guionizada por Marturet) y teníamos la colección Célula de cómics pequeños a precio casi simbólico, en la que editamos inicialmente a Pablo Velarde, Germán García y Enric Rebollo. Pero para dar fuerza al conjunto nos hacia falta un golpe de efecto que, en mi idea, era incluir un par de títulos extranjeros a nuestra lista.  <br />
Lo cierto es que en ese momento, en el que nadie pensaba que una editorial  como la nuestra (ahora, afortunadamente, ya es lo habitual) pudiese adquirir los derechos de títulos extranjeros de calidad, lo tuvimos bastante fácil porque casi todo el material independiente americano estaba libre y podíamos escoger lo que más nos gustaba. Sobra decir que esta elección fue <em>Bone</em> y <em>Strangers in Paradise</em> ( <em>SiP</em> de ahora en adelante).<br />
De <em>Bone</em> se decía que Jeff Smith no quería vender los derechos, hasta llego a salir publicado en algún correo de otras editoriales y en el caso de <em>SiP</em> es probable que no lo consideraran lo bastante comercial. La decisión era fácil: les preguntaríamos directamente y a ver que pasaba. El resto, como se suele decir, es historia.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: Aún estando libres, ambos eran autores importantes en el mercado norteamericano. ¿Cómo conseguís &#8220;birlar&#8221; dos joyas así como así a las editoriales más grandes? </p>

	<p><strong>JIA</strong>: Hablando con total sinceridad a Jeff Smith y Terry Moore. En los <span class="caps">USA</span> ellos eran editoriales muy pequeñitas, que sólo editaban su colección en lo que es más bien autoedición, por lo que entenderían bien lo que nosotros les ofrecíamos. No teníamos el respaldo de una gran compañía detrás, no teníamos la cantidad de dinero mayor que le podrían ofrecer, pero sí había mucha ilusión y una gran ventaja competitiva: lo que para una editorial mayor sería una serie más a cancelar sin dudarlo si las ventas no fuesen buenas, para nosotros iba a ser la punta de lanza sobre la que asentar Dude. Y eso fue fundamental en nuestras conversaciones y tratos con ambos. Además, el ya tener atado <em>Bone</em> ayudó y facilitó mucho la tarea de convencer a Terry Moore.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: Me dijiste antes que una de las premisas que tuvisteis Andrea y tú a la hora de arrancar con este proyecto fue una apuesta firme por los autores españoles. Me imagino que muchos se entusiasmaron con esa idea y más en el erial pre-webcomics que había entonces para los autores españoles ( <em>El Jueves</em>, <em>Víbora</em>... ¿y algo más? La solución fanzinera o la autoedición, supongo). ¿Cuál fue vuestro criterio a la hora de elegir a esos autores? ¿Más &#8220;profesionales reconocidos&#8221; o hubo un auténtico proceso de recepción de originales para luego editar exclusivamente en función de vuestros criterios de calidad?</p>

	<p><strong>JIA</strong>: Bueno, además de la recientemente fenecida Camaleón, que realizó un excelente trabajo dando salida a algunos de nuestros mejores autores en la actualidad, estaba también la línea Laberinto, con la que coexistimos un cierto tiempo. A la hora de elegir, al principio, combinamos autores ya conocidos y que sonasen al lector (como era el caso de Paco Díaz o de Enric Rebollo), algunos excelentes profesionales con los que teniamos una estrecha relación personal Andrea o yo (casos de Pablo Velarde o Germán García) junto a otros que, nada más anunciar la existencia de Dude, comenzaron a remitirnos sus proyectos en cantidades sorprendentes permitiendo que sumásemos poco a poco títulos según nuestro personal (como todos) criterio.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: ¿Cómo funcionó la cosa? Con los españoles, digo, porque con <em>Bone</em> y <em>SiP</em> siempre tuve la sensación de que las ventas acompañaron.<br />
<strong>JIA</strong>: Efectivamente las ventas de <em>Bone</em> fueron <span class="caps">MUY</span> buenas y las de <em>SiP</em> fueron bastante notables. En lo que a los autores nacionales se refiere hubo de todo un poco, aunque una editorial como la nuestra pensaba en ser rentable de una forma global y había series, o autores, que pese a no cubrir gastos en un principio queríamos mantener a ver si se asentaban. En algunos casos así fue y en otros no.</p>

	<p>Al principio hacíamos tiradas muy elevadas (15000 ejemplares o más) y distribuíamos en quioscos, por lo que las cifras de ventas eran muy altas pero sin que eso significase que fueran rentables. Hubo éxitos de venta muy sorprendentes, que demuestran que la gente no le da la espalda ni mucho menos al cómic realizado aquí, como fue el caso de <em>Crónicas de Mesene</em> o los títulos de Enrique Vegas, que llegaron a rivalizar con <em>Bone</em>, y ha habido series que funcionaron muy mal económicamente como <em>DarkBreed</em> o <em>Creatures</em>. En algunos casos porque las ventas fueron mucho más bajas de lo previsto y en otros porque nosotros fuimos demasiado optimistas y se lo pusimos muy difícil a la serie para que fuese realmente rentable. En todos los casos tratamos de cerrar los títulos dignamente, algo que pudimos lograr en todo menos en <em>ANTHEM</em>.</p>

	<p>La prueba de que las series españolas funcionaron bien en su mayoría es que títulos como <em>Los reyes Elfos</em>, <em>Crónicas de Mesene</em>, los cómics de Enrique Vegas o los cómics de fantasía de Quim Bou, siguen editándose en la actualidad y en cuanto a lo creativo, no ya sólo en lo de ventas, muchos de los profesionales que pasaron por Dude están ahora cómodamente instalados en mercados potentes como el americano o el francés. </p>

	<p>Y para acabar mi respuesta he de decir que la paciencia, como a menudo pasa en el fútbol, es muy importante. Un autor como Quim Bou comenzó no siendo rentable, y en cada cómic vendía un poco más, hasta llegar a ser un autor con un respaldo importante por parte de los lectores. </p>

	<p><strong>LdN</strong>: ¿Qué se le ofrecía a los autores publicados? ¿Adelantos, contratos, porcentaje sobre las ventas?</p>

	<p><strong>JIA</strong>: Nosotros firmamos contratos con todos nuestros autores, y se les ofrecía un fijo (digamos así, &#8220;por obra&#8221;) a pagar en el momento de la publicación. En futuros trabajos de ese autor ya ajustábamos pagos en función de los ejemplares vendidos en su obra anterior. Si luego vendían más de una determinada cifra, lo que sucedió en varias ocasiones, le pagábamos otro porcentaje sobre esas ventas.</p>

	<p>Es justo reconocer que al final, en los últimos meses de Dude, éramos un poco más desastrosos en estos aspectos, sin que haya habido nunca un autor damnificado a causa de ello, eso sí, pero en los primeros años teníamos mucho cuidado en estos aspectos. Cuando a un autor le reeditábamos un material ya editado, entonces íbamos a porcentajes de beneficios si los hubiese.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: Teniendo en cuenta lo bien que parecían ir las cosas&#8230; ¿Qué ocurrió? A veces tuve la sensación de que los problemas con la periodicidad os destrozaron. De hecho yo me confieso uno de los damnificados desesperados por la locura de esperar el siguiente número. Pero es que Dude se fue a pique, desapareció de golpe&#8230; ¿qué pasó? ¿alguien os zancadilleó?</p>

	<p><strong>JIA</strong>: En realidad no fue algo tan inmediato ni algo tan sencillo. Con frecuencia es más fácil saber por qué algo sale mal que por qué sale bien, y en este caso creo que el motivo es que tanto Andrea como yo teníamos otros trabajos que nos robaban mucho tiempo y el tiempo, realmente, es muy importante para controlarlo todo, sobre todo siendo dos en la empresa. </p>

	<p>Los propios errores tardando mucho en cambiar de distribución cuando descubrimos muchos problemas en las cuentas, retrasándonos en fechas de salida de los cómics y otros aspectos ya menos controlables son cosas que pasan en todas las editoriales, igual que los aciertos, pero supongo que llegó un punto donde ya no éramos capaces de enderezar el rumbo y la cosa murió lentamente. Y sobre sabotajes te diré que no. La culpa, finalmente, de lo malo y de lo bueno debe de ser para Andrea y para mí.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: Leí un comentario de Andrea en el blog de Álvaro Pons dónde se intuían también fuertes desavenencias personales. Me preguntaba si eso pudo ser también una razón para la desaparición de Dude&#8230;</p>

	<p><strong>JIA</strong>: Parissi y yo nos conocimos gracias al cómic, ambos hacíamos cosas relacionadas con este medio que tanto amamos &#8212;y que yo tanto amo todavía y que, me cuesta creer, que Parissi ya no ame pese a sus declaraciones&#8212; y terminamos embarcándonos en batallas comunes, pero nunca fuimos de salir de juerga juntos ni mucho menos. Hemos sido buenos compañeros de trabajo pero la relación terminaba ahí, lo que no significa que nos lleváramos mal.</p>

	<p>Lo que sí éramos es muy diferentes, lo que le daba más pluralidad a la editorial, pero lo que llevaba también a muchos debates entre ambos, algo lógico en todo equipo supongo yo. Más que llevarnos mal, que a mí no me lo parece, yo hablaría de formas muy diferentes de ver el mundo. Y no, no creo que nuestra relación afectara para nada al final de Dude. Creo que algunas decisiones ya tomadas al principio nos habían puesto fecha de caducidad.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: Pues entramos en la era Dolmen. ¿Dónde colocarías una editorial como Dolmen dentro del espectro de editoriales de cómics? </p>

	<p><strong>JIA</strong>: Dolmen no tiene el respaldo de un gran monstruo editorial tras de sí, ni una distribuidora que aprovecha el dinero de otras editoriales para sacar sus cómics&#8230; es una editorial en el sentido puro de la palabra, dónde además la cabeza visible no es alguien con mucho dinero que se lo toma como un hobby (nada que objetar a esto, no obstante) sino que es un entusiasta trabajador y amante del medio que conozco desde hace tiempo, y con el que sí que me une una amistad de años. </p>

	<p>Dentro del espectro de editoriales españolas es, a las cifras me remito, una de las punteras tras eliminar las 3 o 4 grandes. Es también una de las editoriales que a más autores nacionales tiene en sus filas y, sin duda, una de las que más títulos de producción propia posee. En los últimos dos años, además, ha diversificado mucha su oferta, reorganizándola en líneas editoriales, y ahora tiene un catálogo y una oferta realmente completa.</p>

	<p>Además, es una editorial que paga a sus autores y &#8212;aunque evidentemente es seguro que las editoriales deberían pagar más si fuese posible&#8212; esto ya marca una diferencia con otras empresas similares. A mí forma de ver, junto a Astiberri, Dolmen es ahora la editorial nacional que más esperanza da a los jóvenes autores nacionales y, al ritmo que va, y con su entrada en el sector de literatura, Dolmen aún dará muchas sorpresas agradables. Y es un entorno excelente para trabajar, te lo aseguro.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: Cuéntame un poco tu dinámica de trabajo para Siurell (la línea de autores nacionales), en qué consiste un &#8220;día tipo&#8221; o mejor aún, un &#8220;mes tipo&#8221; para ti. ¿Cómo le va a esta línea? ¿Responde el mercado?</p>

	<p><strong>JIA</strong>: No se puede hablar de &#8220;día tipo&#8221; en mi vida, debido a las múltiples cosas en las que ando metido y debido, muy especialmente, a las muchas cosas más en las que en breve andaré. En lo referente a la línea Siurell todos los días corrijo el material que me llega ya maquetado, envío correcciones si las hubiera, miro proyectos y los contesto y aprieto a los dibujantes para que vayan entregando, de modo que pueda haber nuevo material maquetado y vuelta a empezar. A esto le tienes que sumar que siempre hay que escribir algún artículo, redactar algún boletín de prensa, hacer algún texto para la web de Dolmen o para los distribuidores&#8230;.</p>

	<p>A la línea le va muy bien en lo creativo, empezó asentándose sobre series y autores que ya tenía un respaldo conocido por parte de los lectores, y desde entonces ya hemos ido dando sus oportunidad a autores menos conocidos. Desde el punto de vista temático, pese a seguir apostando muy fuerte por el cómic de género puro y duro, hemos ido sumando a la línea otros talentos nacionales que nos gustan mucho y que se mueven por caminos diferentes (Luis Durán, David Rubín, Javier de Isusi&#8230;.) aunque no tanto como la gente tiende a pensar. Y los premios llegan y las ventas aguantan los títulos, así que no hay queja.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: Últimamente Álvaro Pons habla de una &#8220;proletarización&#8221; del cómic, en el sentido de que está llegando por nuevos frentes, en los periódicos, en editoriales no de cómics (como Anagrama), cosas así. ¿Estás de acuerdo con esa percepción?</p>

	<p><strong>JIA</strong>: No es una percepción, es una realidad. Cada vez el cómic vuelve a estar más integrado en la sociedad a través del cine, de sus presencia en las grandes superficies y de una normalización que aún avanzando muy despacio y, pese al camino largo que queda por recorrer, es evidente y espero que imparable. Sí, sí que comparto la opinión.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: ¿Piensas que en algún momento se podrá recuperar lo de editar revistas de cómics, como <em>CIMOC</em>, <em>El Vibora</em> o similares? ¿Dolmen no tiene alguna idea por esa línea?</p>

	<p><strong>JIA</strong>: Pues no estoy muy seguro de lo que deparará el futuro aunque sí que sé que ahora mismo no parece demasiado viable. De todos modos, lo relaciono más con un problema de forma y no de fondo, pues seguro que el modo de que una revista como esas funcione existe, es más, revistas como <em>Dibus</em> o <em>El Jueves</em> sí que siguen gozando de buena salud, así que ahora queda esperar que se le pueda sumar pronto alguna nueva. </p>

	<p>En Dolmen tenemos ideas de como debería hacerse, y creemos saber (como todos pensamos que lo sabemos)  cual es la manera idónea, pero no tenemos la capacidad para llevarla a cabo. Y menos sin desatender los muchos frentes abierto entre los que, te recuero, ya hay una revista de historietas mensual <em>(Eros)</em> y una atípica y más o menos trimestral, <em>Quattrocento</em>.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: ¿Qué tal la semana negra? ¿terminaste con ganas de suicidarte, que es como suelen terminar locuras como esta?</p>

	<p><strong>JIA</strong>: La Semana Negra es una locura genial y maravillosa, que genera satisfacciones indescriptibles pero que también quema y drena muchas fuerzas. Piensa en más de 500 asistentes entre invitados, prensa, músicos&#8230;. y ampliamente más de un millón de visitantes a lo largo de los diez días que dura. Yo ya llevo bastantes ediciones y, aunque mi nivel de responsabilidad en el evento es cada vez mayor, suelo sufrir un ciclo vital extraño: cuando quedan pocos días me gustaría alejar el comienzo, cuando empieza espero que pase pronto y cuando llevo 3 o 4 días del mismo me da pena que se acabe y, si por mí fuera, duraría al menos el doble. Me pasa lo mismo ante cada evento que organizo o cada invitación a salón que acepto.</p>

	<p>Por supuesto luego cada uno tiene sus &#8220;trucos&#8221; de supervivencia. En mi caso es cargar la mayor parte de presentaciones al principio de la Semana Negra para así poder centrarme los últimos días en disfrutar de la fiesta, sin desatender mis ocupaciones, y estar menos presionado por presentaciones, charlas o similares. En cualquier caso no sólo sobreviví sino que ya he empezado a trabajar desde casa en la siguiente hasta el punto de que ya tengo invitados para la edición del 2008. </p>

	<p><strong>LdN</strong>: Hay cosas que no quiero que se me queden sin preguntarte. Una de ellas es tu relación como editor con los autores.</p>

	<p><strong>JIA</strong>: La verdad es que una de las cosas que más satisfecho me deja de mi recorrido hasta ahora por el mundo de la edición es España es la gran cantidad de amigos realizados, que no hubiese conocido probablemente de otro modo. Autores que, tras un pequeño paso por Dude o por Siurell en Dolmen, ya han dado el salto a otros mercados, pero con los que mantengo un trato constante; encontrarse en salones o eventos varios; charlas al teléfono&#8230;. gente con la que has remado en la misma dirección y con la que te une una complicidad especial. Eso no debe perderse nunca o, al menos, yo dejaré de creer que esto merece la pena si no queda algo bueno más allá del propio mundo del cómic.</p>

	<p>Por lo demás, dentro de los autores de cómic hay de todo, gente muy cumplidora que siempre entrega antes de tiempo y gente que no entregará a tiempo jamás. La mano dura no sirve excesivamente, pues no sueles ser el soporte económico real de casi ningún autor y es la propia realidad la que acaba mostrándoles, o quitándoles, su sitio en la industria. Y sobre las condiciones económicas no suele haber mucha dureza, pues siempre ofrecemos lo que se puede &#8212;con cifras y datos por delante que lo explican&#8212; y ya es cuestión de que les parezca bien o no, sin espacio real para una negociación.</p>

	<p><strong>LdN</strong>: ¿Y ahora qué? ¿Cuáles son tus perspectivas personales a partir de ahora?</p>

	<p><strong>JIA</strong>: Te diré que acabo de comenzar a trabajar como Coordinador de Actividades Culturales de la ciudad de Avilés, con la apasionante tarea de devolver la villa avilesina al status de motor cultural que tuvo hace muchos años. En ella seguiré ocupándome de la dirección  de las Jornadas Internacionales del Cómic y del Certamen Nacional de Cine y Cortometrajes, pero ayudaré en muchos otros eventos.</p>

	<p>Y claro, está mi vinculación a Dolmen con la coordinación de la línea Siurell y el asesoramiento de una línea de literatura de género. Muchas cosas, como ves, para que me no me aburra. Y créeme que me he dejado bastante en el tintero, como mis colaboraciones en programas de televisión, radio y prensa o varias aventuras más, pequeñas pero emocionantes.</p>

	<p>Sobre el mundo del cómic te diré que creo que esa &#8220;normalización&#8221; de la que tanto se habla está mucho más encima de nosotros de lo que creemos, y en lo editorial el viento sopla bastante a favor, dependiendo ya de los editores el que sepamos adaptarnos a situaciones nuevas hinchando las velas de nuestros barcos para coger un lugar adecuado. Seguro que si dentro de cinco años vemos esta entrevista la analizaremos con una perspectiva diferente, ya sabiendo lo loco que estaba o lo mucho de Verne que hay en mí. Veremos&#8230;</p>

	<p><sub>Una entrevista de Alberto Haj-Saleh</sub> </p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p>« <strong>Jorge Iván Árgiz</strong> (Monforte de Lemos, 1974) es un auténtico “hombre para todo” en el mundo de las editoriales de cómics en España. Fundó en su día junto con Andrea Parissi la ahora extinta editorial Dude Cómics, un ejemplo de que es posible ser competitivo fuera de los grandes monstruos editoriales&#8230;»</p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>LdN</name>
		</author>
		<published>2007-06-26T07:52:00Z</published>
		<updated>2007-06-26T07:51:04Z</updated>
		<title type="html">Jesús Gómez Gutiérrez, editor de La Insignia</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/entrevistas/11446/entrevista-a-jesus-gomez-gutierrez-editor-de-la-insignia" />
		<id>tag:librodenotas.com,2007-06-25:77c262b7562572606450a68115f67ab6/4829e964d1f20336e315c7436f826b01</id>
		<category term="Medios-de-Comunicacion" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p><strong>Jesús Gómez Gutiérrez</strong> (Madrid, 1965) entra en internet como colaborador de <a href="http://www.rebelion.org/">Rebelión</a> en 1997 y, tras dirigir las secciones de Cultura y España durante 3 años, deja la redacción en el 2000 y funda <a href="http://www.lainsignia.org/">La Insignia</a>, «diario digital independiente, laico y sin ánimo de lucro, que se publica en español y portugués» y que va camino de las 3000 ediciones.</p>

	<p><strong>Libro de notas:</strong> ¿Cuál es el origen de <em>La Insignia</em>?</p>

	<p><strong>Jesús Gómez:</strong> Como sabes, <em>La Insignia</em> es una obra no demasiado conocida de <a href="http://www.lainsignia.org/2000/diciembre/red_001.htm">León Felipe</a>, que él define muy exactamente en el prólogo como «alocución poemática». En el año 2000 nos limitamos a retomar una idea que tuvimos un par de amigos a mediados de los ochenta y que no se había podido llevar a cabo por la sencilla razón de que su publicación en papel habría sido imposible o del todo inútil para nuestros objetivos. <em>La Insignia</em> iba a ser una revista de poesía, pero no al uso. Iba a ser una revista donde la poesía, y otros géneros literarios en menor medida, dirigieran la información política. Pero mi dimisión de la revista donde entonces trabajaba, Rebelión, supuso la ruptura de otras formas de información que también nos interesaban y forzó un cambio en el proyecto de <em>La Insignia</em>, que adoptó frecuencia diaria y un tono más generalista.</p>

	<p>Debo añadir, por cierto, que el mayor éxito de <em>La Insignia</em> no está en ninguna de las facetas informativas de esta publicación, sino en su nombre y en la simbología del poemario de León Felipe. Creo que las únicas personas que no protestaron cuando se propuso una cabecera tan <em>poco periodística</em> fuimos Natalia Cervera, coeditora del diario, y yo mismo. A través de ese detalle envíamos un mensaje que debería ser obvio: todo es esencialmente convención. Una cabecera, una estética, un conjunto de normas morales. Las convenciones se pueden romper y desde luego se pueden reformular. Dónde está escrito, por ejemplo, que no se deba abrir la edición de un periódico con un epigrama de Marcial o un divertimento del Marqués de Sade. Se puede, y además, funciona. Internet no ha creado un tipo nuevo de lector. Ese tipo de lector existía antes, pero el papel nunca le ha concedido espacio.</p>

	<p><strong>LdN:</strong> Vuestra intención inicial lleva a retomar la vieja discusión entre literatura como comunicación o como conocimiento; a menudo publicáis obras o fragmentos de obras <em>políticas</em>, aunque normalmente eludís una literatura <em>combativa</em> en el sentido que cobró en los años cincuenta ese término para las letras. ¿No crees que para «dirigir la información política» es mucho más efectivo un artículo de opinión?</p>

	<p><strong>JG:</strong> No pretendo contestarte a la gallega, pero eso depende de qué se entienda por política y por artículos de opinión. La mayoría de los aspectos de lo que generalmente se denominan «cuestiones políticas» o información política, no se refieren a ninguna cuestión central, y a veces ni siquiera secundaria, de la economía, las formas de organización social, etc. Suelen ser politiquería; más o menos, la historia de las vidas y confictos de los actores de la obra de teatro. No son la obra en sí misma, ni el público, ni el entramado de la propia representación, por mucho que la vida de los actores también influya en todo eso. En suma, no es política. </p>

	<p>Por otra parte, cualquiera que se interese por las causas y los efectos de nuestra querida especie, y no sólo por la apariencia, acaba irremediablemente en la literatura. Es decir, la literatura nos «gobierna» con independencia de que lo reconozcamos en <em>La Insignia</em> o en cualquier otra parte. Y es lógico, porque tiene todas las grandes preguntas y casi todas las respuestas. </p>

	<p>Pero has dicho algo que me parece más interesante que todo esto. Nosotros sólo establecemos una diferenciación literaria: la calidad. No buscamos autores combativos en el sentido de comprometidos &mdash;en su vida o en su obra&mdash; con el tiempo que les tocó vivir, sino autores que disparen al centro de las dianas en fondo y forma. Porque la literatura que se corta las alas, que traiciona o limita la palabra escrita en aras de cualquier otra cosa, no suele ser buena literatura. Por supuesto, la gente está en su derecho de confundir un poema con una reunión de un comité central o con un discurso de feministas talibanas. Como la literatura es un animal omnívoro, no hay material del que no se pueda obtener una joya. Pero lo normal es que surja basura politiquera o la enésima mediocridad de enésima poetisa sobre lo interesante que es su coño.   </p>

	<p><strong>LdN:</strong> Retomando tu primera respuesta, ¿cuál es el tipo de lector de <em>La Insignia</em>? ¿Hay una división clara entre los lectores lusófonos y los de habla castellana?</p>

	<p><strong>JG:</strong> No hay una división importante entre los lectores de los dos idiomas. Era una cuestión que nos preocupaba en la primera época de <em>La Insignia</em>; pero las divisiones que existen no están ahí. A fin de cuentas hablamos de dos idiomas que son hermanos en un sentido lingüístico del término, lo cual facilita el tránsito de uno a otro incluso entre los lectores que no tenían experiencia previa. En ese sentido creo que la publicación ha hecho un gran trabajo, un trabajo didáctico y de voluntad. Porque la relación entre los dos idiomas no es compleja; pero el equilibrio entre los dos, sí. Te doy un ejemplo sencillo: en ocho años hemos recibido muchas docenas de cartas donde se nos pedía que tradujéramos los textos del español al portugués o viceversa. Parece una petición razonable, pero es muy peligrosa. En un ámbito mayoritariamente hispanohablante como el nuestro, el castellano barrería al portugués; incluso en un ámbito más equilibrado, se impondría de todas formas porque es el idioma de intercambio dominante. Y por otra parte no ayudaríamos a derribar la frontera, a que la gente conozca los dos idiomas y se los apropie, sino a fortalecerla.</p>

	<p>Tal vez parezca incongruente que esa afirmación la haga un traductor en una publicación dominada por traductores y escritores, pero el español y el portugués ofrecen una posibilidad muy difícil de encontrar, incluso entre lenguas latinas. Están tan cerca que el lector sólo tiene que hacer un esfuerzo pequeño, poner algo de su parte. Y esto contesta a la primera parte de tu pregunta. Pedir esfuerzos a los lectores es evidentemente una forma perfecta de perder lectores. Lo cual sería grave si no fuera porque <em>La Insignia</em> no los quiere ganar: los quiere crear. Nos interesa un lector capaz de parar un segundo para echar un vistazo al Aurélio o al diccionario de la <span class="caps">RAE</span>. Un lector que no pide a gritos las cadenas.</p>

	<p><strong>LdN:</strong> ¿Y no se crea una relación endogámica, circular, entre lectores y diario? Me refiero al hecho de que lectores y editores coincidan plenamente en la línea editorial, de modo que el proyecto se limite a alimentar sólo de lo que puede ser fácilmente digerido.</p>

	<p><strong>JG:</strong> Ese peligro existe con cualquier publicación y en cualquier formato, por buenas que sean las intenciones. Un porcentaje significativo de lectores no accede a un medio para informarse, sino para reafirmarse; pero ese porcentaje no es la totalidad, y ese es un detalle crucial. En cierta medida planteas una cuestión que vale tanto para las publicaciones como para los propios autores. ¿A quién pretende llegar un autor? A quién elige por interlocutor, para qué escribe. Cuando un medio o un autor actúan en función del aplauso de su clan, no debe quejarse de que reciba precisamente eso. Escribir o publicar mirando al graderío tiene ventajas indudables; evita vivir al raso, por ejemplo. Sin embargo, a nosotros nos interesan «los otros» lectores. E incluso por encima de eso, lo que más nos interesa de todo es la búsqueda de autores nuevos.</p>

	<p>Pero sin salirnos del tema, el lector medio de <em>La Insignia</em> es tan particular que tenemos la dudosa virtud de molestar. Te decía que las divisiones que existen no están entre lusohablantes e hispanohablantes, y es cierto. Nos dirigimos a un ámbito cultural tan grande y tan diferente que no podríamos agradar a la mayoría aunque quisiéramos. Porque no es lo mismo hacer una publicación que llegue a muchos países, lo cual consigue cualquiera en Internet, que pensar una publicación desde la perspectiva de todos ellos, con una «línea editorial» ajustada a cada uno y además sometida a otra, de carácter general, que es inevitablemente fuente de conflictos añadidos. Son países en tiempos históricos distintos. El lector medio español &mdash;progresista&mdash; tiene las ideas bien claras en relación con la homosexualidad, el aborto, el divorcio, etc., pero América sigue siendo otro mundo aunque haya avanzado bastante; o sin llegar tan lejos, sus gustos y estéticas pueden ser ajenas a las del lector medio guatemalteco o incluso uruguayo. En la práctica sucede que los ejes de <em>La Insignia</em>, que pretende ser lo que en tiempos remotos se habría llamado una publicación «de vanguardia», no coinciden con los de las mayorías morales o políticas de cada país. Incluidas las mayorías morales y políticas de las dirigencias de izquierda.</p>

	<p>Ahora bien, es evidente que las intenciones son una cosa y los hechos son otra. El principal problema de este medio es la falta de recursos. Y el peor de todos ellos, con gran diferencia, es la dificultad de conseguir buenos autores y textos de calidad. A veces la gente malinterpreta nuestros silencios y, por supuesto, nuestros flagrantes desequilibrios informativos. <em>La Insignia</em> está pensada para ser bastante más agresiva de lo que es, y no me refiero solamente al fondo de las cuestiones sino a la forma. Pero no podemos hacer milagros.</p>

	<p><strong>LdN:</strong> Esa descompensación de la que hablas es crucial y extensible a otros medios. Se pretende construir profesionalmente, pero con recursos amateurs. Es más, se renuncia de antemano a convertirlo en un modo de vida (económicamente, se entiende). ¿Cómo se trabaja con ese déficit?</p>

	<p><strong>JG:</strong> Creo que ante todo hay que hacer una puntualización. Los problemas económicos no son comunes a todos los medios en Internet ni tienen el mismo peso. Con lo primero quiero decir que los chanchullos habituales en papel también están presentes en la Red, desde subvenciones y favores hasta utilizaciones amiguistas de la publicidad; seguro que ambos podríamos citar muchos medios sin alcance, sin lectores y a veces sin el rigor mínimo que gozan de una salud económica envidiable o por lo menos relajada. Internet es un mundo tan viejo como el papel.</p>

	<p>En realidad, el problema que mencionas sólo es determinante en un tipo de publicaciones: medios independientes como los nuestros &mdash;sin padrinos, por entendernos&mdash; que alcanzan un tamaño medio o grande, a partir del cual no se puede crecer ni sobrevivir sin un aumento fuerte de recursos. Al llegar a ese punto, que <em>La Insignia</em> alcanzó hace unos cuantos años, las intenciones iniciales son irrelevantes: el medio se transforma en una forma de vida o en una forma perfecta de hundir varias vidas. Los gastos directos en Internet no son el peor obstáculo. La clave está en los gastos derivados del tiempo y del trabajo que exige un medio grande, y que no se pueden afrontar a golpe de voluntad. Quién paga esas horas. Quién paga lo que se deja de hacer por hacer un medio. Cómo se puede mantener, aumentar, mejorar la propuesta informativa, o exigir algún compromiso a los colaboradores, cuando no hay presupuesto.</p>

	<p><strong>LdN:</strong> Pues eso, ¿cómo? ¿cómo lo hacéis en <em>La Insignia</em>?</p>

	<p><strong>JG:</strong>  Yendo bastante más allá del cumplimiento del deber (Risas). Pero bromas aparte, hacemos lo único que podemos hacer en estas circunstancias: reducir al máximo todo el trabajo que no sea la edición de los textos y todo detalle técnico que contribuya a elevar la carga de trabajo, los costes o cualquier otro aspecto que desequilibre el medio. De hecho, tuvimos que borrar gran cantidad de materiales de archivo, especialmente de los primeros años. Como advertimos en alguna ocasión, advertencia que por supuesto cayó en saco roto, estábamos condenados a quemar varias salas de la biblioteca para poder meter más libros. Lo que no se dijo, porque nos parecía obvio, es que eso no era suficiente. Para que la cura de urgencia fuera útil, también había que frenar el ritmo de aumento de lectores.</p>

	<p>Después tuvimos que tomar otro tipo de decisiones. Por ejemplo, el fin de nuestro servicio de «revista de prensa», incluso cuando respondía a acuerdos con otros medios, y una limitación tajante del espacio que dedicábamos al simple servicio social, como en el apartado de derechos humanos, el sindical, etc. A cambio del alcance mediático de <em>La Insignia</em>, de nuestro tabajo, de nuestro tiempo y del dinero que cuesta mantener este medio, no sólo no hemos recibido absolutamente nada sino que además perdíamos colaboradores. Es lógico. Cualquier autor desea publicar en tantos medios como sea posible. Si ser colaborador nuestro no era condición necesaria para llegar a nuestros lectores, ¿por qué iban a colaborar con nosotros? Me temo que cuando se habla de «socialización de la información», campo en el que hemos sido pioneros y creo que de forma bastante generosa, hay factores que se pasan por alto y muchas zonas oscuras. </p>

	<p><strong>LdN:</strong> ¿?</p>

	<p><strong>JG:</strong> Los ejemplos darían para un par de volúmenes. Pero no queremos aburrir a la gente, de modo que mejor lo dejamos en un muestreo pequeño&#8230; empezando por el principio, por lo más obvio. Se podría decir que nosotros somos una publicación sin ánimo de lucro en sentido bidireccional; nadie cobra nada: ni se cobra a los lectores ni cobramos nosotros por nuestro trabajo. Además, todos nuestros textos son de libre reproducción con las condiciones habituales de cita de fuente y enlace. Es decir, ya jugábamos limpio en ese sentido años antes de que algunos se les ocurriera utilizar la bobísima definición en inglés de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Copyleft" title="Wikipedia">copyleft</a> para hacer lo que el propio León Felipe apunta en el prólogo de <em>La Insignia</em> en 1937. Pero no todo el mundo juega limpio. Ni siquiera hace falta hablar de los medios tradicionales que «levantan» textos de publicaciones como la nuestra y no pagan nada. Es que Internet está llena de sitios cuya etiqueta «sin ánimo de lucro» sólo tiene un sentido unidireccional; es verdad que no tienen lucro comercial, pero reciben subvenciones &mdash;a veces millonarias&mdash; y desde luego viven profesional o casi profesionalmente de ello. Con el cuento de esa situación intermedia, se aprovechan de la buena voluntad de los autores y del trabajo de personas como nosotros. En ese punto de la línea, la «socialización de la información» se convierte en una coartada para que las empresas ganen más y los trabajadores no cobren. </p>

	<p>Luego tienes toda una gama de situaciones similares, aunque no necesariamente con dinero de por medio. Por ejemplo, la vampirización de publicaciones pequeñas y bitácoras. Cuando <em>La Insignia</em> establece acuerdos con un medio, tenga el carácter que tenga, lo hace a partir de una regla muy fácil: el resultado debe ser beneficioso para los dos y para los lectores. De lo contrario, el medio grande tiende a absorber al pequeño aunque respete todas las convenciones en materia de enlaces, formas de reproducción, visibilidad, etc. Y el problema es tanto más grave cuanto mayor sea la diferencia entre ambos. No sólo no «hace Red», por así decirlo, sino que arrastra a sus lectores y tal vez a sus colaboradores. El resultado final de las relaciones desequilibradas es una Internet más pobre. Una imitación a escala de lo mismo que hacen las empresas multinacionales en sectores económicos débiles o desregulados.  </p>

	<p><strong>LdN:</strong> <em>La Insignia</em> optó por solicitar ayuda económica a los lectores; pero <a href="http://www.lainsignia.org/2005/diciembre/cul_032.htm" title="La Insignia">la colaboración fue nula o muy escasa</a>. ¿A qué crees que se debe? ¿Es el lector en red insolidario o simplemente está ya acostumbrado a conseguir lo que quiere gratuitamente y sin esfuerzo?</p>

	<p><strong>JG:</strong> No creo que al lector se le puedan aplicar categorías morales como solidario o insolidario; el lector es como es. No da nada si no se le da algo a cambio, y puesto que efectivamente está acostumbrado a la gratuidad de Internet, entiende que la simple existencia de un medio es, por supuesto, nada.</p>

	<p>Pero tengo que romper una lanza a su favor, y no sólo porque simpatice con el descreimiento de esa lógica. El lector nunca es el problema y tampoco lo es en este caso. Nosotros solicitamos su patrocinio, como decía José Francisco de Isla en el <a href="http://www.lainsignia.org/2004/marzo/cul_027.htm" title="LaInsignia">prólogo a Fray Gerundio de Campazas</a>, con la esperanza de que la obrilla no lo desmereciera. Y nos ha premiado con la amistad de cinco, seis, a veces siete lectores entre unos cuantos cientos de miles que además de darnos lecciones de ironía se atreven a compartir facturas. </p>

	<p>Hay un debe, desde luego, pero no está ahí. En <em>La Insignia</em> se han sumado varios factores que explican que económicamente sea inviable. Algunos son comunes a otros medios de Internet y otros son el precio de la independencia de criterios e incluso de su carácter mixto en un contexto mucho más nacional y cerrado de lo que parece. En cualquier caso, la experiencia habrá merecido la pena. </p>

	<p><strong>LdN:</strong> ¿Y cómo se compagina vuestra labor profesional con la edición del diario?</p>

	<p><strong>JG:</strong>  Con sentido del humor y paciencia. Al principio, nuestras ocupaciones facilitaban la edición del diario porque estamos hablando de versiones del mismo trabajo, la palabra escrita; pero con el paso del tiempo, yo diría que se han vuelto especialmente antagónicas. Ten en cuenta que la edición más sencilla de <em>La Insignia</em> exige tres o cuatro horas de trabajo diario. Esto no es una bitácora. Detrás de las dos, a veces tres personas, que nos encargamos de mantener en marcha el proyecto, hay veinte colaboradores fijos y una cifra muy superior de colaboradores ocasionales, sin contar los medios con los que mantenemos distintos grados de asociación. Como bien sabes por <em>Libro de Notas</em> y otros proyectos anteriores, eso genera tal carga de trabajo invisible para el lector &mdash;pero absolutamente necesario&mdash; que se basta y se sobra para provocar un tipo muy concreto de crisis de crecimiento. Incluso antes de lo que hablábamos sobre el déficit de recursos. </p>

	<p>En cambio, supongo que nuestros trabajos son útiles para el lector en otro aspecto. No coinciden ni remotamente con las esclavitudes que cualquiera puede imaginar en un medio de comunicación. Nuestra relación con <em>La Insignia</em> se limita al trabajo que ponemos en ella y, de vez en cuando, a la satisfacción de publicar textos de calidad. No hay nada más. Ni siquiera en el terreno de las más que humanas ambiciones personales, porque cuando están, están fuera de <em>La Insignia</em> y de sus cosas. La palabra escrita es el centro de nuestras vidas, pero de unas vidas tan alejadas de lo que entendemos por periodismo que se podría decir que estamos en otro planeta.</p>

	<p><strong>LdN:</strong> Supongo que te refieres a tú último trabajo&#8230;</p>

	<p><strong>JG:</strong>  No, pero vale como ejemplo. Mi últimos meses han estado casi íntegramente dedicados a la traducción de las novelas del gran <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fredric_Brown" title="Wikipedia">Fredric Brown</a> para la <a href="http://www.gigamesh.com/">editorial Gigamesh</a>, que se publicarán en algún momento de este año. Todo un placer, por cierto, lo cual no es nada habitual en esta profesión. Pero es una situación que conoces bien, porque esas características de los miembros de <em>La Insignia</em> también se dan en <em>Libro de Notas</em>.</p>

	<p><strong>LdN:</strong> Mencionabas antes el precio que hay que pagar por la independencia. <em>La Insignia</em> tiene una línea editorial de clara tendencia hacia la izquierda, pero destaca el hecho de las abundantes críticas que se hacen a tradicionales baluartes y estandartes izquierdistas, y tú mismo has escrito varios artículos en torno a la necesidad de <em>otra</em> izquierda.</p>

	<p><strong>JG:</strong>  Sí, supongo que dedicamos mucho tiempo a guerras perdidas. Me gustaría afirmar lo contrario, pero hoy por hoy no existe la menor posibilidad de que se pueda crear otra izquierda, una izquierda republicanista, una izquierda profundamente liberal en el sentido cultural del término pero fiel al ideal de justicia. Los restos del movimiento comunista se han unido al <em>revival</em> del izquierdismo más cerril y la crisis de la socialdemocracia la va acercando al coma. </p>

	<p>Desde el primer día, la renovación de la izquierda ha estado entre los objetivos centrales de <em>La Insignia</em>, y eso no sale barato cuando se toma en serio. Hace unos días, un buen amigo hablaba sobre su experiencia vital y literaria; más o menos decía, y me consta que es cierto, que había estado atrapado entre una derecha que no lo leía ni lo quería ver publicado porque era un hombre de izquierdas y una izquierda que no lo leía ni lo quería ver publicado porque cometía el delito de pensar. Creo que <em>La Insignia</em> ha contribuido en alguna medida a la ruptura de ese bloqueo y de otros prácticamente idénticos, pero nuestra capacidad es limitada. Nos hemos convertido en personas <em>non gratas</em>. Cuando yo mismo quiero publicar fuera de este medio, no se me deja más opción que salir totalmente de mi ámbito de simpatías políticas. Es lo mismo que le sucede a cualquier autor y a cualquier publicación que no salte por el aro. O salvando las distancias de la metáfora, es lo mismo que sucede &mdash;lo cual es incomparablemente más grave&mdash; con esa gran mayoría social de ciudadanos de izquierda que han dejado de militar, de votar, de participar en un sentido u en otro. Porque la base social está. Quien no está donde debería estar es la izquierda política.</p>

	<p>Recordando <a href="http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionImpresa/Html/2007-06-10/ImEcDominical0740388.html" title="La poética de la injuria">la descarga</a> que le dedicó T. S. Eliot a Henry James, y que vosotros <a href="http://librodenotas.com/article/11397/la-poetica-de-la-injuria" title="Libro de notas">mencionábais</a> la semana pasada en <em>Libro de Notas</em>, esta izquierda tiene una mente tan perfecta que ninguna idea la puede profanar. </p>

	<p><small>Una entrevista de Marcos Taracido</small></p>]]></content>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>LdN</name>
		</author>
		<published>2006-09-20T07:30:00Z</published>
		<updated>2006-09-20T07:50:12Z</updated>
		<title type="html">Entrevista a Ricardo Moreno Castillo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/entrevistas/9669/entrevista-a-ricardo-moreno-castillo" />
		<id>tag:librodenotas.com,2006-09-19:77c262b7562572606450a68115f67ab6/920622b08b88ab178f92ef1c0e858f36</id>
		<category term="Educación" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p><div class='fotoldn'><img src="https://librodenotas.com/images/385.jpg" title="Ricardo Moreno Castillo" /><div class='piefotoldn'>Ricardo Moreno Castillo</div></div><strong>Ricardo Moreno Castillo</strong> publicó inicialmente el <a href="http://librodenotas.com/file_download/6" title="documento pdf en librodenotas.com">Panfleto Antipedagógico</a> en internet, donde obtuvo rápida difusión y múltiples apoyos. En él denunciaba la grave situación de las enseñanza derivada de la LOGSE, una Ley que en su opinión socaba el más elemental principio de la educación. Catedrático de instituto desde 1975, ha publicado <a href="http://www.mcu.es/cgi-bin/BRSCGI?CMD=VERLST&#38;BASE=ISBN&#38;CONF=AEISPA.cnf&#38;OPDEF=AND&#38;DOCS=1-10&#38;SEPARADOR=&#38;WGEN-C=&#38;WISB-C=&#38;WAUT-C=Ricardo+Moreno+Castillo&#38;WTIT-C=&#38;WMAT-C=&#38;WEDI-C=&#38;WFEP-C=&#38;%40T353-GE=&#38;%40T353-LE=&#38;WSER-C=&#38;WLUG-C=&#38;WDIS-C=DISPONIBLE&#38;WLEN-C=&#38;WCLA-C=&#38;WSOP-C" title="ISBN">numerosos libros</a>,   y es profesor asociado en la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense. Su empeño por alejar a los pedagogos de la enseñanza es compartido por miles de docentes que a diario tienen que aplicar sus teorías inverosímiles a una práctica cada vez más cruda. Ahora el Panfleto es <a href="http://www.leqtor.com/libro2.php" title="Leqtor">editado en papel</a>, ampliado y mejorado y su autor mantiene <a href="http://www.antipedagogico.com/" title="antipedagogico.com">una bitácora</a> de apoyo al libro.</p>
	<p><strong>Marcos Taracido:</strong> La repercusión en internet de la primera versión del Panfleto tuvo un éxito arrollador, y parece que las ventas del libro se suceden&#8230; además, la convivencia entre el profesorado corrobora que apoyan todas y cada una de las reivindicaciones que expones en el libro. Sin embargo, ese aparente abrumador consenso en torno a los problemas de la educación y sus soluciones no se plasma en la práctica y la política aprueba reformas que no afrontan prácticamente ni una sola de las reivindicaciones, y la poca resistencia a su aprobación reclama otros asuntos.</p>
	<p><strong>Ricardo Moreno Castillo:</strong> Efectivamente, es increíble una tan grande sordera a un clamor casi unánime. Es difícil saber las razones de porqué esto es así. Incluso, pienso, sería rentable electoralmente para el Partido Socialista reconocer de una vez el monumental error y rectificar.</p>
	<p><strong>MT:</strong> Pues no parece que vaya a ser así. Las tímidas reformas no van en ese sentido, y cualquier declaración de los miembros del Gobierno inciden una y otra vez en los mismos tópicos y exculpaciones. Y del ámbito pedagógico se siguen leyendo <a href="http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/noticia.jsp?CAT=102&#38;TEXTO=5041650" title="La Voz de Galicia">las mismas declaraciones de hace 15 años</a> sobre el fracaso escolar, que achacan siempre a la falta de pericia motivadora de los docentes.</p>
	<p><strong>RMC:</strong> Efectivamente, a la falta de pericia, a que “no hemos sabido cambiar nuestra mentalidad” y a que estamos añorando viejos tiempos. Es más fácil achacar el fracaso de una ley a factores circunstanciales que a la propia ley. También se achaca a la presencia masiva de emigrantes, lo cual es una villanía, además de un error. Una villanía porque cargar la culpa del deterioro de la educación a los emigrantes es una manera como otra cualquiera de fomentar el racismo. Y un error, porque un emigrante posee un cerebro de la misma calidad que el de un aborigen. Si un emigrante quiere estudiar en serio necesita exactamente lo mismo que un español que quiera estudiar en serio: un ambiente de silencio, rigor y disciplina. Y si a un emigrante que no quiera estudiar lo metes a la fuerza en un aula, su comportamiento será <em>exactamente</em> el mismo que el de un aborigen que no quiera estudiar y está a la fuerza metido en un aula: molestará, estorbará la labor del profesor, y no dejará estudiar a los alumnos que sí quieren. No, no son factores extrínsecos los que han hecho fracasar la reforma educativa, es que ésta ha sido un disparate monumental, y además no era tan difícil de prever que así iba a ser. ¿Lo reconocerán algún día los políticos que votaron la reforma? No lo sé. De momento, Jordi Pujol ya lo ha hecho. Hace poco, en una conferencia impartida en el Colegio de Licenciados, reconoció que la LOGSE había sido un error y que apoyarla había sido una equivocación por su parte. De hecho, en la web del Centre D´Estudis Jordi Pujol se recomienda el <em>Panfleto Antipedagógico</em>. Y quien quiera descalificar este apoyo diciendo que Pujol es reaccionario y de derechas, que piense que también era reaccionario y de derechas cuando apoyó la LOGSE.</p>
	<p><strong>MT:</strong> La LOGSE fue una reforma socialista, y desde entonces cualquier crítica a la Ley se asocia directamente con la derecha. La dialéctica política parece haberse extendido a toda la sociedad, y estamos inmersos en ese maniqueísmo simplista: ¿has tenido que perder mucho tiempo en explicar que tu crítica viene desde la izquierda?</p>
	<p><strong>RMC:</strong> Es cierto, hay quienes me llaman conservador o nostálgico. Curiosamente, es un ataque muy parecido al que hacían las autoridades franquistas a los que luchaban contra la dictadura: “Ustedes añoran la República, son unos nostálgicos de la democracia”. Pero la verdad es que en general, la izquierda ya ha comprendido que esta reforma privilegia a quien puede permitirse un colegio de élite, y en cambio penaliza a los muchachos de las clases menos pudientes, que lo que no aprenden en el instituto no lo aprenderán en ningún sitio. Hoy día ya es difícil, salvo por parte de un progre muy despistado, que le llamen a uno fascista por exigir la disciplina en las aulas o por defender que se debe inculcar el hábito de trabajo a los alumnos.</p>
	<p><strong>MT:</strong> No estoy del todo seguro de esto; parece que la sociedad avanza hacia la entronización del niño en el peor de los sentidos: el de adscribirle la irresponsabilidad absoluta, algo totalmente en contra de la sociedad competitiva con la que se van a encontrar cuando se hagan adultos. Nos encontramos muchísimas veces que son los padres los que amparan y se amparan en este tipo de educación para posicionarse en contra del profesorado y justificar todas y cada una de las decisiones de sus hijos. Por ejemplo, en el libro propones que el profesor denuncie en una comisaría los boicoteos e insultos de sus alumnos&#8230; Me da la sensación de que es medida imposible, no sólo porque la Justicia no le haría ni caso, sino porque seguramente el propio ambiente educativo se haría irrespirable.</p>
	<p><strong>RMC:</strong> Puede que tengas razón, pero esa actitud de los padres es más de desidia y cansancio que de un progresismo de opereta. Dices de que lo de denunciar a los boicoteadores es impensable. Todo sería crear un movimiento importante y que las denuncias se fueran acumulando. Si la educación es un derecho, su conculcación es un delito. Y si no se trata como tal, no es cierto que la educación sea un derecho protegido y amparado por el estado.</p>
	<p><strong>MT:</strong> El Panfleto declara su intención de convencer, pero quizás ahí empiecen y acaben sus limitaciones: será leído por lo convencidos, y los pocos que lo lean de los no convencidos rebatirán sus argumentos. Quizás se eche de menos una propuesta directa de revolución, una propuesta de acción directa que busque frenar y dar marcha atrás.</p>
	<p><strong>RMC:</strong> Para organizar una acción directa hace falta alguien que tenga capacidad de liderazgo, cualidad de la cual yo carezco. He recibido muchísimos correos de compañeros que lo han leído, y lo que me cuentan me hace pensar que el Panfleto puede ser útil por dos motivos. Unos dicen que en él han encontrado claramente expresado lo que siempre habían pensado. Ésta es su primera utilidad: proporcionar argumentos a los ya convencidos. Otros me decían que en adelante se sentirían más libres para criticar el sistema educativo sin renunciar por ello a su condición de persona de izquierdas. Aunque parezca mentira, había quien tenía mala conciencia por discrepar de una ley que se había presentado como tan progresista. Y ésta puede ser su segunda utilidad: tranquilizar a quien, sintiéndose de izquierdas, disiente de la reforma educativa.<br />
Ahora bien, los fanáticos de la reforma, los que “creen” en ella (como si una ley, en lugar de un producto humano, fuera una religión), los que tienen un protagonismo gracias a que controlan la jerga pedagógica, esos no se convencerán jamás.</p>
	<p><strong>MT:</strong> De todos modos hay algo muy difícil de entender en todo esto, y es algo que incide en esa falta real de oposición a la Ley y sus reformas. Puede entenderse que el holding pedagógico accediese en un primer momento a la cúpula del Gobierno, pero con la inmensa mayoría del mundo académico en contra y buena parte de la población, y tras el evidente fracaso de sus propuestas, ¿cómo es posible que todavía tengan el poder para promover esta reforma absurda?</p>
	<p><strong>RMC:</strong> Esa pregunta entronca con la primera que me haces, y en realidad es algo que planteamos todos. ¿Es una cuestión de estupidez o de mala fe? De hecho, muchos que de boca para afuera defienden la reforma, luego mandan a sus hijos a colegios religiosos ¿Realmente se quiso, con la famosa reforma, favorecer a la enseñanza privada?.</p>
	<p><strong>MT:</strong> Tu has ha sido docente antes y después de la LOGSE, ¿podrías hacer un retrato comparativo de unos y otros alumnos?</p>
	<p><strong>RMC:</strong> La enseñanza anterior distaba mucho de ser perfecta, y durante sus últimos años ya estaba siendo invadida por la secta pedagógica. Pero vaya, diferencias palpables sí las hay. Para empezar, un chico que acababa la E.G.B. a los catorce años sabía más que uno que acaba hoy la E.S.O. a los dieciséis. En primero del bachillerato actual (que por edad correspondería con tercero en el bachillerato antiguo) hay que enseñar cosas que antes sabía un estudiante mediano de catorce años. En las facultades de física y matemáticas de muchas universidades españolas se ha implantado un llamado “curso cero” durante el cual se explican cosas muy elementales pero son indispensables para que puedan incorporarse a primero de carrera con un mínimo de bagaje. Antes de la reforma este curso no era necesario. Después de la reforma se hizo imprescindible. Y las zafiedades que un alumno puede soltar hoy impunemente en clase ni remotamente se oían a los alumnos del sistema antiguo.</p>
	<p><strong>MT:</strong> Parece que tu achacas a la obligatoriedad hasta los 16 años la mayor parte de culpa del fracaso y del bajo nivel de los &#8220;alumnos logse&#8221;.</p>
	<p><strong>RMC:</strong> Si, en gran parte así es. Tener a un muchacho de más de doce años (cuando ya es completamente ingobernable) metido en un lugar donde no quiere estar es completamente inútil, porque no hay poder humano que le haga estudiar si se empeña en no hacerlo. Y es imposible disciplinarlo porque la expulsión para él es un premio, no un castigo. Y lo que es más grave, se aburrirá, se comportará mal, y conseguirá que los demás no puedan aprender en condiciones. El profesor tiene que interrumpir su explicación cuatro o cinco veces por minuto para mandar callar, y además hablar a voces para poder hacerse oír por encima del ruido de los alborotadores. Es muy difícil seguir una explicación entrecortada, impartida a gritos y con un ruido permanente de fondo. De manera que es cosa muy corriente que el alumno que sí tiene interés termine tirando la toalla. El interés por estudiar, a los doce, trece o catorce años, es todavía una virtud muy frágil, y es muy fácil que esta virtud se desvanezca cuando el ambiente del aula es tan poco propicio para mantenerla. El tener encerrado en las aulas a quien no quiere estar en ellas enrarece de tal manera el clima escolar que pone muy en peligro el futuro de los que si quiere estudiar. Cuando defiendo que a partir de los doce años se ha de dar libertad para seguir estudiando o aprender un oficio, siempre me dice alguien que es una edad demasiado temprana para que un alumno decida sobre su futuro. Es cierto, es una decisión difícil, y que un muchacho de doce años no debe tomar por sí solo, debe ser aconsejado por padres y profesores. Pero si se empeña en no estudiar y se le obliga a hacerlo para que no pueda decidir sobre su futuro, lo único que se consigue es que ponga en peligro el futuro de sus compañeros. Por no dejarle decidir sobre su futuro, se le deja decidir sobre el futuro de los demás. La decisión sobre si a un chico se le debe o no obligar a estudiar es falsa: es <em>imposible</em>, a partir de los doce años, obligar a estudiar a nadie. Entonces la alternativa real es muy otra. Si un alumno quiere dejar los estudios para aprender un oficio ¿se va a respetar su deseo, o se le va a mantener encerrado durante cuatro años aburrido, sin estudiar, e incordiando a los demás? Y cuando al final pueda dejar el instituto y quiera trabajar, será mano de obra sin cualificar, carne de mano de obra barata para empresarios sin escrúpulos. Si le hubieran dejado aprender un oficio, como era su deseo, llegaría más capacitado al mundo laboral, durante su formación habría estado más contento, en consecuencia sus padres también, y los alumnos que por su culpa (y la de otros como él) fracasaron habrían terminado felizmente los estudios.</p>
	<p><strong>MT:</strong> ¿Y los planes de estudio? Muchas voces abogan por reducir las asignaturas, centrarse básicamente en la lengua, las matemáticas, la ciencia y dejar de un lado tantas asignaturas laterales. Por poner un ejemplo, en el campo de la Lengua y la Literatura se ha pasado de impartir 8 horas semanales en Bachillerato (divididas en dos asignaturas distintas) a 3, sin reducir contenidos.</p>
	<p><strong>RMC:</strong> Creo que hay demasiadas asignaturas. Tiene que haber menos y dadas con más rigor y exigencia. Lo que se hizo con la lengua y la literatura en el bachillerato es algo que clama al cielo. Pero lo más grave es lo siguiente: tenemos que enseñar en dos años lo que antes se enseñaba en cuatro y a alumnos peor preparados. No es ninguna exageración. Hoy sale un alumno de la ESO con dieciséis años sabiendo menos que lo que sabía antes un alumno que dejaba la EGB a los catorce. Y esto, lógicamente, no ha sido tenido en cuenta por los que han elaborado los planes del bachillerato, porque eso sería reconocer el error. En consecuencia, en primero de bachillerato (correspondiente en edad al 3º del bachillerato antiguo) tiene que enseñar el profesor de matemáticas cosas de cuentas con decimales y de geometría elementalísima para que puedan los alumnos seguir la asignatura. Y el profesor de física ha de repasar el sistema métrico decimal. Cosas que, por cierto, no tenemos obligación de hacer. Si un alumno que ha obtenido el título de la ESO se encuentra que carece del nivel mínimo, pues que reclame a los creadores de la reforma, pero el profesor que lo recibe en bachillerato no tendría porqué responsabilizarse. Sin embargo, nos responsabilizamos, pero por razones éticas, porque el alumno es una víctima del sistema y no un culpable, pero no porque profesionalmente estemos obligados a ello. Y esto es muy importante de aclarar, porque he visto escrito en algunos blogs que si la reforma no dio los frutos esperados, es por culpa de profesores como el autor del <em>Panfleto Antipedagógico</em>. No, si los resultados de la reforma no son tan desastrosos como podrían serlo, es gracias a que la <em>mayoría de los profesores estamos trabajando más allá de nuestras obligaciones</em>.</p>
	<p><strong>MT:</strong> ¿Y se atisba alguna solución a todo esto? No parece que ninguno de los agentes implicados esté por la labor.</p>
	<p><strong>RMC:</strong> No a corto plazo, pero empiezan a verse algunos síntomas esperanzadores. Muchos de los que apoyaron la reforma reconocen en privado el monumental dislate, y unos pocos (ya cité antes un par de nombres) lo reconocen ya en público. El criticar la reforma educativa era casi un tema tabú, hoy ha dejado de serlo. También se reconoce, cada vez más abiertamente, que el discurso de los pedagogos es un discurso vacío, es jerga, es pura charlatanería, y que los que manejan esa jerga son quienes se han cargado la enseñanza pública. El que se pierda el miedo a hablar claramente y sin complejos de los problemas, y a señalar a los culpables, no los soluciona, pero es un primer paso en la buena dirección.</p>
	<p><strong>MT:</strong> ¿Y el profesorado? Indudablemente hay muchos problemas en torno a la preparación de los docentes: su preparación, el modo de acceso al funcionariado o el problema de la formación continua, con ese absurdo método de valorar cursillos en que uno no aprende nada.</p>
	<p><strong>RMC:</strong> En mi opinión la formación del profesorado de matemáticas incumbe <em>exclusivamente</em> a la facultad de matemáticas, así como la del de literatura incumbe <em>exclusivamente</em> a la de filología. La facultad de educación no debe pinchar ni cortar en ese asunto. Los cursillos del CAP yo los suprimiría de un plumazo, nadie es mejor profesor por hacerlos ni peor por no hacerlos. El acceso a la función docente ha de hacerse mediante oposición libre, y en contra de lo que se diga, preparar oposiciones a profesor de instituto es una experiencia fabulosa. Tienes que volver sobre libros y apuntes que usaste durante la carrera, verlos con mirada más crítica, y espabilarte por tu cuenta para aprender cosas que nadie te ha enseñado. Por si vale mi experiencia, yo acabé la carrera en el 73 y gané la cátedra en el 75, y te puedo asegurar que en esos dos años aprendí más que los cinco anteriores. No te voy a decir que aprendí mucho, porque yo sé poco, pero mucho de lo poco que sé se lo debo a esos dos años de estudio. Y si después de ganar la oposición necesita un profesor orientación para seguir aprendiendo, debe dirigirse a la universidad, puede hacer una tesis, puede matricularse en asignaturas que no pudo hacer en su momento, puede hacer otra licenciatura, puede hacer un montón de cosas, pero los cursillos no sirven absolutamente para nada. La verdad es que también suprimiría los CEPS, y haría que la formación del profesorado no universitario dependiera también de las universidades. Y quien no quiera seguir aprendiendo, pues que no siga, otras aficiones tendrá, pero por obligarle a hacer cursillos no va a aprender mucho más.</p>
	<p>En cuanto a ser buen profesor, no es algo que se pueda enseñar. Es más, depende en gran medida de la memoria. Sí, parece mentira, pero así es. Siempre que he tenido un profesor inepto (y he tenido bastantes) me he admirado de su mala memoria: ¿Cómo se puede alguien olvidar tan rápidamente de las cosas que le molestaban de sus malos profesores? ¿O es que este señor nunca fue estudiante? Los malos profesores caen en errores que muy probablemente criticaron en sus malos profesores. ¿Por qué se reproducen los errores tan fácilmente? Por culpa de la mala memoria. En una ocasión, y a mitad de curso, tuve que hacerme cargo en la Facultad de Matemáticas de la asignatura de Metodología, por el repentino fallecimiento del profesor Miguel de Guzmán (a quien todos los que amamos la matemática y su enseñaza recordamos con respeto). La críticas que yo escuché a estos estudiantes a la manera de explicar de muchos profesores eran idénticas a las que había hecho yo treinta años atrás. Entonces les propuse el siguiente ejercicio: coger un folio y dividirlo en tres columnas. Después hacéis un esfuerzo de memoria y empezáis a recordar a todos los profesores que habéis tenido. A los muy buenos los vais anotando en la columna de la izquierda, a los muy malos, en la de la derecha, y a los que ni fu ni fa, en la central. Cuando la memoria ya no de más de sí, empezar a reflexionar y preguntaros ¿Cuáles eran las cualidades que hacía que los buenos fueran buenos y los defectos que hacían que los malos fueran malos? ¿En qué cosas deberían mejorar, o que limitaciones deberían superar los de la columna de en medio? Es más, si dos estudiantes han sido compañeros desde la escuela y, con pocas diferencias, han tenido los mismos profesores, pueden hacer esto en común, y es mucho más instructivo. Este ejercicio, el de explicitar lo que hace que un profesor sea bueno, es mucho más instructivo que los cursillos, en los cuales, las más de las veces, se pasa vergüenza ajena ante las disertaciones de quien lo imparte. Un buen profesor es el que procura ser mejor que los buenos profesores que tuvo, y si no es posible, por lo menos imitarlos. Son los buenos profesores los que hacen que en la generación siguiente siga habiendo buenos profesores, no los pedagogos, ni los expertos ni los orientadores.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/386.gif"/></p>]]></summary>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>LdN</name>
		</author>
		<published>2006-09-14T07:00:00Z</published>
		<updated>2006-09-14T16:15:33Z</updated>
		<title type="html">Entrevista a Suso de Toro</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://librodenotas.com/entrevistas/9633/entrevista-a-suso-de-toro" />
		<id>tag:librodenotas.com,2006-09-12:77c262b7562572606450a68115f67ab6/aae9b1b366513a47d540a6615c40a8fe</id>
		<category term="Literatura" />
		
		<content type="html"><![CDATA[<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Suso_de_Toro" title="Wikipedia">Suso de Toro</a> es. quizás, el más heterodoxo de los escritores gallegos y uno de los más internacionales. Sin embargo, la aparición en la primavera de 2006 de <em>Home sen nome</em> (Hombre sin nombre, traducida en Lumen) sitúa al autor en otra dimensión: la de los autores iimprescindibles y decisivos para la configuración de una literatura: la novela es audaz, atrevida y ambiciosa y la compleja estructura a la que recurre para contar su historia tiene la inmensa virtud de no avivar el hermetismo; muy al contrario, se lee con ansia por pasar a la siguiente página, enfrascado el lector en un apasionante descenso a los infiernos reales y memorables de la historia de España que el autor se ha lanzado a recuperar en su vertiente más cruda y real.</p>
	<p><strong>Marcos Taracido</strong>: Creo que, voluntariamente o no, <em>Hombre sin nombre</em> se inscribe en la larga lista de novelas de dictador del siglo XX, y en concreto el planteamiento e incluso la forma recuerda vivamente al “Artemio Cruz” de Carlos Fuentes, ese magnate (otra forma de dictadura) agonizante en una cama que recuerda su vida sin poder hacer nada ya para cambiarla.</p>
	<p><div class='fotoldn'><img src="https://librodenotas.com/images/373.jpg" title="Home sen nome en Edicións Xeráis" /><div class='piefotoldn'>Home sen nome en Edicións Xeráis</div></div><strong>Suso de Toro</strong>: Pues yo no la encuadraría así como novela de dictador. Otra cosa es que, a lo mejor, las novelas de dictador son un subgénero de otro subgénero gótico, las novelas de vampiros y de monstruos. Yo pensaría antes en el Drácula de Stoker. Yo más bien veo el libro así, el personaje central es un monstruo y el libro es una indagación primero en la memoria, pero por debajo en el corazón de ese monstruo. El parentesco con la novela de Carlos Fuentes, sí que tiene algo, porque los dos libros son una deposición antes de morir, la purga de una vida, es verdad. Y es verdad que cuando lo escribía también le eché un vistazo a ese libro, pero como a otros y más bien creo que el lenguaje literario y el propio carácter del libro es distinto.</p>
	<p><strong>MT</strong>: Yo hablaba de Artemio Cruz sobre todo porque el narrador comparte esa segunda persona tan extraña a la literatura en español&#8230; ¿Por qué esa configuración esencial de la novela en torno a la segunda persona? ¿Es, también, un modo de dirigirse al personaje y al lector a un tiempo?</p>
	<p><strong>SdT</strong>: ¿Segunda persona? Sí. Pero también primera, la principal. Hay una segunda persona, efectivamente, que es la de Nano, el personaje que comparte cuarto de hospital con el personaje central, el viejo. Nano es un personaje que le ayuda al viejo a hacer ese trabajo de elaborar su vida, de comprenderla, resumirla y echarla fuera. Nano es alguien inseguro, poca cosa, que no sabe bien si está vivo o muerto, con una vida muy pequeña. En un momento de la conversación entre ambos, el viejo le dice &#8220;tú eres un tú, y yo soy un yo&#8221;, o algo parecido. Es decir, el viejo, que es un cabrón y que solo sabe mandar y someter, quiere establecer una relación de amo y esclavo con Nano; no sé decir si lo consigue o no, juzgue quien lea. Y ese viejo sin nombre es un yo que cree ser dueño de su vida. Una y otra vez hace la afirmación de un modo de vivir muy duro, como un destino. Un destino del que se siente dueño, o al menos eso es lo que él dice.</p>
	<p><strong>MT</strong>: Exacto, pero es en esa dualidad entre primera y tercera persona en dónde yo quiero urgar: ¿qué buscas? Decía que a veces da la sensación de que ese &laquo;tú&raquo; le habla tanto a Nano como al lector. Quizás esa oposición tan marcada entre el viejo y Nano, ese abuso mental constante que ejerce o quiere ejercer el viejo esté utilizando ese mecanismo del narrador: el viejo tiene un &laquo;yo&raquo;, una personalidad compleja y rica por despreciable que sea, y es dueño de su destino; Nano, sin embargo, apenas se ve manejado por el &laquo;tú&raquo;, y esa segunda persona parece extender un poco la personalidad de Nano hacia los lectores.</p>
	<p><div class='fotoldn'><img src="https://librodenotas.com/images/374.jpg" title="Hombre sin nombre en la editorial Lumen" /><div class='piefotoldn'>Hombre&#8230; en Lumen</div></div><strong>SdT</strong>: Pues sí, creo que es eso. En algún momento, creo recordar, el viejo dice que hoy la gente somos así, un &#8220;tú&#8221;, que no somos dueños de nuestras vidas, que tenemos vidas sin peso y sin dirección. Y Nano encaja ahí,pero también quien lee. La reflexión que hace ese personaje, el viejo, tiene un sentido histórico que es explícito en el libro: las generaciones que han nacido o se han educado luego del golpe del 36 son generaciones tuteladas por sus amos, los golpistas vencedores. Pero tiene también un sentido histórico más amplio, en nuestra sociedad domina la multitud, la masa, con sus gustos, sus opiniones, sus deseos y quien pretende ejerecer la ética de una élite lo tiene difícil. Esa conciencia de que nuestro tiempo es el de las masas y no el de los escogidos o los mejores estuvo muy presente en el primer tercio del siglo XX, y en parte reforzó los fascismos europeos. Sobre eso trata también un libro de Ortega, un caso de liberal reaccionario. Creo que hay que atender las razones que tienen su fundamento, también las de los reaccionarios. Pero bueno, volvamos a la literatura. Aunque en este libro el discurso del pensamiento tiene también su recorrido a lo largo de la historia.</p>
	<p><strong>MT</strong>: Pero el viejo pertenece a esa &laquo;multitud&raquo;, y lo único que lo diferencia de ella es su ética dualista y radical y el modo en que lleva a la acción esa ética. Él, y creo que también el narrador lo piensa de su personaje, se sitúa por encima de la élite, la jerarquía militar y sobre todo política, se siente superior a todos los que ostentan el poder y acepta siempre gustoso ese papel de hombre invisible porque desprecia precisamente la ética política de la pasividad, los asesinos cobardes que matan a miles pero desde un despacho.</p>
	<p><strong>SdT</strong>: Según yo lo veo, la mirada del autor es una mirada discutible, el viejo pretende ser único. Aunque en su origen, pues es hermano gemelo, tiene un doble. Todo en su vida es una afirmación de su existencia, vive contra la vida. Cuando cabalga un caballo contra la tormenta lo que hace es representar lo que es toda su vida, cabalgar contra todo. Pero ese modo de vivir, tan agónico, vivir tan muriendo, encuentra ideologías que lo expresan, ideologías apocalípticas, como son todas las ideologías revolucionarias, sean de derecha o de izquierda. La revolución es la guerra civil, es destruir lo existente para luego construir sobre las ruinas un mundo nuevo. Y ahí es donde el personaje se expresa a través del militarismo, que en su momento fue el fascismo español, el falangismo. Aunque él siempre se sintió más bien un nazi, con los que anduvo en su juventud berlinesa.</p>
	<p><strong>MT</strong>: En la escasa literatura sobre la guerra civil <em>Hombre sin nombre</em> ocupa un espacio inédito hasta ahora: el de llevar al lector a la visión del lado triunfante a través de la mirada y el recuerdo de uno de ellos. Además, al ser este personaje tremendamente complejo y al tener a Nano y, sobre todo, a la escritora como &#8220;oponentes&#8221;, se logra una variedad de versiones y matices muy enriquecedora. ¿Te proponías, cuando planeaste la novela, afrontar de ese &#8220;otro&#8221; modo un pasado reiteradamente silenciado?</p>
	<p><strong>SdT</strong>: No exactamente, me proponía enfrentar los dos modos. En origen, esto se nota en el libro, sobre todo en el comienzo, empecé escribiendo un texto teatral: dos camas en un mismo cuarto, dos personajes, dos viejos, cada uno de un bando distinto, el represor y el reprimido, el verdugo y la víctima&#8230;Ése era el comienzo, una dialéctica. Pero luego fui viendo que lo que verdaderamente me apasionaba conocer era el verdugo triunfante. De algún modo a la mayor parte de las personas nos resulta más fácil comprender y conocer la posición de la víctima, y por eso mismo ya conocemos lo que sabe la víctima. Y la literatura es un camino de conocimiento, un hambre de conocimiento, el escritor escribe para conocer, desvelar o adentrarse en lo turbio o oscuro. Así que me dejé ir. Si se me permite el título de Conrad, quise adentrarme un poco en el corazón de la oscuridad. Bajar un poquito al infierno y saber como son los ángeles caídos. Permítaseme de nuevo la pedantería literaria, pero es que todo el libro es muy muy literario, lleno de citas ocultas o explícitas, es un diálogo con la Eneida, la Divina Comedia, etc. Naturalmente, con toda la modestia filológica que se quiera, es un diálogo con esa figura de la bajada a los infiernos.</p>
	<p><strong>MT</strong>: Y en mi opinión hay es donde mejor se aprecia la labor del novelista: la personalidad del viejo tiene tanta fuerza que su moral despreciable y en muchas ocasiones vomitiva no puede evitar cierta comprensión por parte del lector. Incluso, sus argumentos, brutales, no pocas veces dejan sin palabras, o sólo con insultos, a los otros personajes. Es la victoria absoluta de la violencia; de hecho, los únicos atisvos de humanidad del personaje vienen por su amor a la criada que les cuidaba de niños.</p>
	<p><strong>SdT</strong>: Su discurso es el nihilismo, intenté que fuese el nihilismo puro, el discurso de la muerte. Pero, ojo, es lúcido. Y por eso nos desconcierta, nos cuestiona, nos obliga a vernos como somos realmente, a ver un lado de la vida que preferimos no conocer. Cuestiona nuestra inocencia, muchas veces inocencia fingida. Su camino es el de la desesperación y, efectivamente, la relación con la criada de la infancia, Celina, que tiene un nombre parecido al de Celia, y no es casualidad, es muy importante. La vida de este personaje es muy solitaria y, como la vida es un viaje circular en el que al final viajamos hacia el principio, cuando llega al final se reencuentra con Celina, de vuelta a casa.</p>
	<p><strong>MT</strong>: ¿Hasta que punto la trayectoria vital del viejo es un trasunto de la España del siglo XX? Ese ansia de unicidad del viejo de la que hablabas, la imposibilidad de dejar atras el peso del gemelo muerto y el diálogo imposible entre posiciones radicalmente enfrentadas.</p>
	<p><strong>SdT</strong>: Algo hay, algo hay de metáfora en ese hermano gemelo que lo acompaña como sombra. Algo de la escisión trágica de la sociedad española en su conjunto, del enfrentamiento trágico entre hermanos, Rómulo y Remo. El libro sí que creo que, siendo literatura, más mito que otra cosa, lleva dentro la historia de Galicia y de España del siglo XX, pero también es muy europeo. Cuando me documenté, antes de la escritura puramente literaria, vi hasta que punto Europa era todo un mismo sistema antes de los años treinta. A partir de la guerra española y la II Guerra eso se rompe, sobre todo la hegemonía alemana en las ciencias, en las artes, en las ideas, el prestigio de la propia lengua alemana&#8230;Por otro lado, para España viene la autarquía, que es cuando se forja en las mentes de muchas personas esa idea de España como nación homogénea a la fuerza y cerrada, hermética, hacia dentro y hacia fuera. Aunque parezca mentira hoy esa gente que habla de que estamos en el fin de España lo que hacen es evocar esa idea de España hipernacionalista, un nacionalismo centralista militar, y autárquica. Es de pena, pero es así.</p>
	<p><strong>MT</strong>: Sí, y esa inmortalidad del vampiro que apuntabas, la concepción de eternidad que tiene el viejo de sí mismo ¿apunta también hacia la extensión del franquismo hasta nuestros días? Esa imposibilidad de deshacerse del pasado, de blindarlo, esa transición que traicionó a tantos y tantos. En Alemania hubiese sido impensable que 30 años después de la caída del nazismo las librerías se abombasen con el peso de libros defendiendo a Hitler.</p>
	<p><strong>SdT</strong>: No pretendía extender el sentido de esa creencia del viejo en ser inmortal hasta el terreno de nuestra historia. Quizá se pueda entender algo así, pero no lo pretendía. Para mí era parte de su forma de vivir, yendo más allá de lo humano, desafiando todas las leyes y todos los límites. Eso conduce a intentar ser un diós ou un semidiós. Esa era la idea. La idea era que el modo de vivir que tenemos los contemporáneos, los modernos, es una vida que no tiene límite, ya que no hay diós alguno ni trascendencia. Nuestra vida creemos que se agota en nosotros y que sólo nos pertenece a nosotros, somos nuestros únicos dueños y estamos sólos, una libertad sin límites. En fin, el viejo es el moderno por antonomasia, eso que en literatura inaugura el personaje de Don Juan, el que trasgrede todo, el que reclama la libertad absoluta y satisfacer cualquier deseo. Esa es la utopía moderna, y ése es el programa de vida que nos propone cada día la televisión y la publicidad: ¿desea, y satisfaz tu deseo! Yo creo que el libro es un libro religioso, a mí me parece evidente aunque creo que la crítica no ha percibido este aspecto suyo, es tan extraño y extravagante hoy un libro que plantee lo relativo a la religión o la religiosidad&#8230;</p>
	<p><strong>MT</strong>: Es que es una obra muy barroca, en todos los sentidos: en esa religiosidad de auto sacramental, en los contrastes, ideológicos y estéticos, pero también en la estructura dialógica, en esa concepción teatral de escenario único y personajes que entran y salen de él.</p>
	<p><strong>SdT</strong>: El libro tiene una doble estructura, hay una acción que se desarrolla en el presente, a lo largo de dos días, y hay un relato que abarca casi un siglo. Y también, en consonancia, hay una forma casi teatral, dialogada, y hay otra que es más narrativa y, por momentos, cinematográfica. Creo que eso está condicionado porque cuando empecé a escribir pensaba en escribir una obra teatral y posteriormente cambié a escribir un libro narrativo, llamémosle novela, por llamarle de alguna manera. Aunque creo que el libro crea una forma propia. Pero, insistiendo en ese carácter de libro metafísico que le doy, hacia el final del libro creo que se ve que me acojo un poco a ese tópico del barroco que es que la vida es como estar en un escenario, una obra teatral. O una película, diríamos hoy. Aunque, claro, eso supone que la vida tiene sentido, que hay un orden, un argumento, que no es un caos sin forma, sin sentido, sin argumento. Los contemporáneos solemos creer que la vida es caos y carece de sentido, por eso digo que el libro es un libro antiguo, todavía cree en la vida con argumento y sentido. Al menos la del principal protagonista, el viejo, lo parece. En cambio la vida de los personajes secundarios que lo rodean, Nano y Celia, pues ya es más contemporánea, parece tener menos argumento, menos sentido, más desconcierto. </p>
	<p><strong>MT</strong>: ¿Cómo surgió la obra? ¿Cuál fue la idea inicial que acabó constituyendo <em>Hombre sin nombre</em>?</p>
	<p><strong>SdT</strong>: La idea inicial me vino de la experiencia personal, en los últimos años acompañé y atendí a un anciano hasta que se murió. Y de las temporadas de hospital, con la muerte siempre ahí, me vino la situación inicial. Pero, claro, un anciano muy mayor, cualquiera, de este país por fuerza tiene que haber sido testigo o protagonista de esa memoria colectiva que nos es negada. Digámoslo claramente, por miedo interiorizado ferozmente o por culpabilidad, nuestros mayores nos han infantilizado, nos han negado el conocimiento de algo terrible que ha sucedido aquí. Yo nací en pleno franquismo, en Enero del 56, y en un mundo autárquico, cerrado, hermético, inmóvil, paralizado por el miedo, un miedo silencioso, y el nacimiento de aquel mundo en que nací sucedió entre el 36 y el 39. En mi caso, en mi ciudad, en Julio y Agosto del 36. Y eso precisamente, el nacimiento, lo que generó aquel mundo en que nací es lo que me fue ocultado. A todos nosotros nos han tratado y nos tratan aún como a niños que no pueden conocer el mundo de los mayores. Ése es justamente el drama de la sociedad española, lo que explica su infantilismo profundo, su inmadurez. Y lo que le impide aprender del pasado, ¿cómo vamos a aprender del pasado si no lo conocemos? No sabemos qué pasó, no sabemos quién lo hizo.<br />
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<div class='fotoldn'><img src="https://librodenotas.com/images/376.jpg" title="Las Marías o las Dúas en punto" /></div><small>Las Marías, o las Dos en Punto, eran personajes de la vida diaria en Santiago, dos mujeres locas que se creían jovencitas y que eran tratadas con burla pero también con cariño. Pero lo que no se decía, y lo que por fuerza ignorábamos los más jóvenes, es que aquellas dos máscaras escondían, además de una cierta locura, las miserias de la represión fascista. Eran de una familia de sindicalistas, los Fandiño, perseguidos, castigados, exiliados, y ellas mismas violentadas, torturadas y vejadas. La vida bajo el franquismo era toda una mentira, la vida personal, la vida familiar y la vida social. Bajo la apariencia de vida común se ocultaba la violencia y el horror. <em>Texto: Suso de Toro &#8211; Foto: Anxo Iglesias</em> </small><br />
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<strong>MT</strong>: ¿Cómo se vive el proceso de traducción de tu propia obra? Supongo que será costosísimo y que te ayudará a conocer mejor lo que has escrito.</p>
	<p><strong>SdT</strong>: Es muy cansado, pero el texto mejora mucho, mucho. Te das cuenta de fallos en la estructura de la narración, gana soltura el texto, lo pules y haces que funcione más suelto, más ligero. Realmente la traducción es un gran ejercicio para un escritor. Aunque mejor traducir libros de otros, eso sí, libros que admires, de los que aprendes. Pero en este caso, la parte más dura la cargó Belén Fortes, realmente yo lo que hice fue ponerle pegas, correcciones y leerlo por encima para apropiarme del texto, saber que era mío. Y así lo siento, el texto en castellano siento que es el mío, que son las voces de los personajes. Porque aquí no está mi voz. O, más bien, está la voz del autor, porque lo escribí yo,pero no está la voz del narrador, no soy yo quien narra, ni otro narrador, el texto del libro está formado por distintas voces. Solo oímos voces al leerlo.</p>
	<p><strong>MT</strong>: Creo que es la primera de tus novelas que está teniendo un seguimiento activo en la internet, no ya con iniciativas como la de <a href="http://www.deugarte.com/presentacion-con-suso-de-toro-un-balance" title="lasindias">David de Ugarte</a>, sino con la difusión de críticas, comentarios y reseñas por toda la red, en bitácoras, periódicos y revistas. ¿Cómo estás viviendo la recepción del libro, tradicional y virtual?</p>
	<p><strong>SdT</strong>: Pues no tengo aún una imagen. Un libro es una cosa distinta a lo que se genera en la Red, el libro es más lento, va más despacio su avance y su efecto. También pretende durar más. Quizá lo que caracterice a la Red sea el tiempo presente, la instantaneidad y en cambio el libro, sobre todo, la obra literaria busca trascender el presente y durar. De hecho en mí hay una contradicción profunda entre ese ser muy de mi tiempo, ser ansioso, vivir con intensidad el presente, utilizar incluso la Red, aunque poco, y todavía ser un escritor que se acoge a eso de la búsqueda de inmortalidad. O si no es inmortalidad, sí a superar el tiempo de mi vida personal, a que tu obra te sobreviva. Hay una frase de Séneca, el hijo, que recoge Quevedo en un soneto, lo de que leer es &#8220;dialogar con los muertos&#8221;. Todo esto viene a cuento de que lleva tiempo ver el efecto de un libro, a veces un libro actúa por debajo como un Guadiana y su efecto se ve más adelante. Yo comparo algunos libros incluso con cargas de profundidad, que bajan al fondo y no se sabe bien lo que ocurre debajo, pero si pillan a un submarino luego aparecen en la superficie restos. Es un ejemplo un poco bruto.
 Lo que sí percibí es una cierta resistencia en algunos críticos, primero reconocían explícitamente la ambición del libro y el haber conseguido lo que pretendía y a continuación le ponían peros. En mi opinión hay como una reacción ante un libro de envergadura que les llega de un autor del que no lo esperaban. Es decir, el mundo literario español tiene un orden imaginario y este libro cuestiona ese orden. Coño, un señor de Santiago, al que no conocemos por aquí, que parece un poco salvaje y que además escribe en gallego y va y nos llega con esto&#8230;A lo mejor estoy equivocado, pero tengo mis razones para pensar en algo así. De todos modos confío tanto en la fuerza literaria del libro que creo que va a durar. Se verá, claro.</p>]]></content>
		<summary type="html"><![CDATA[<p><img src="https://librodenotas.com/images/377.jpg"/></p>]]></summary>
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